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Biografía

Eric Bana

Eric Bana

51 años

Eric Bana

Nació el 09 de Agosto de 1968 en Melbourne, Victoria, Australia

Seriedad aussie

01 Junio 2006

Tiene apenas cinco películas destacadas en su filmografía, pero Munich, la cruda visión spielbergiana de la tragedia terrorista de las Olimpiadas de 1972 y de la posterior represalia judía, ha confirmado la poderosa personalidad de este actor paradójico llamado a ser una superestrella, quizá a su pesar. Otro diamante en bruto llegado desde Australia.

Resulta cuando menos chocante que Eric Bana haya triunfado en papeles épicos, de héroe homérico, de superhéroe comiquero o de líder del Mossad, cuando sus inicios están enraizados en la comedia, para la que tiene un talento natural. Él mismo se confiesa admirador de Richard Pryor, lo cual no deja de ser bastante curioso, y empezó su carrera frente a la cámara protagonizando su propio programa de TV como showman. En fin, la gente cambia, de eso no cabe duda.

Su apellido real habla a las claras de su procedencia europea. De padre croata y de madre alemana, Eric Banadinovich nació el 9 de agosto de 1968 en Melbourne, Australia, y es el menor de dos hermanos. Desde joven destacó por su desparpajo, y se le dio bien actuar de cara a la galería, y los rumores dicen que era el típico graciosillo de la clase. Su otra pasión eran los coches: “Quise ser mecánico. Con 14 años estuve a punto de dejar el colegio para trabajar en mi coche”, recuerda. Afortunadamente la sabiduría paterna le disuadió de tal insensatez y acabó el colegio como Dios manda. Luego se buscó la vida con diferentes trabajos, como botones o lavacoches, y aunque deseaba sacar a relucir su veta cómica, no encontró su oportunidad hasta que en 1991 consiguió un puesto de camarero y aprovechó para sacarse unas perras como comediante en el establecimiento. Luego decidió estudiar arte dramático en el National Institute of Dramatic Art, de Sydney.

Dos años después dio el salto a la televisión, en un programa llamado “Full Frontal”, donde al parecer demostró ser un consumado especialista en imitar a personalidades como Tom Cruise o Arnold Schwarzenegger. Su popularidad cómica en Australia fue tal que llegó a protagonizar su propio show en 1996, llamado primero “Eric” y luego ya directamente “The Eric Bana Show Live”. Aunque le podría haber ido mucho mejor, porque lo cierto es que la audiencia no terminó de despegar y el programa se canceló a las pocas emisiones. Fue la oportunidad para debutar en el mundo del cine con la simpática comedia The Castle (1997), dirigida por Rob Sitch, responsable tres años después de La luna en directo. Aquella fue una buena época ya que también se casó con la publicista Rebecca Gleeson, con quien en la actualidad tiene dos hijos, Klaus y Sophia.

Y entonces le ofrecieron el primer papel protagonista, en un biopic de Mark Brandon “Chopper” Red, uno de los asesinos más célebres de Australia. Chopper fue dirigida por Andrew Dominik y convirtió a Eric en una celebridad en el mundo actoril. Bana se lo curró bastante, ya que engordó 15 kilos y tenía que someterse a larguísimas sesiones de maquillaje y de implantes dentales. El caso es que su transformación fue asombrosa y su trabajo formidable. Le llovieron todos los premios australianos habidos y por haber, entre ellos el de la Academia de Cine. Y, claro, Hollywood llamó a su puerta.

Su primer papel fue el del inolvidable sargento Hoot de los Delta Force, en la vibrante Black Hawk derribado, de Ridley Scott. El actor de Melbourne adoptó ya un semblante duro y una seguridad en sí mismo que le convirtieron casi en señor de la fiesta, en detrimento de Josh Hartnett o Ewan McGregor. Le ofrecieron más tarde ser el agente Xander Cage de xXx, pero Bana pasó olímpicamente y se fue a su país para rodar una pequeña comedia intimista llamada The Nugget. Se ve que el tipo tiene bien claritas sus prioridades: “Cuando ruede me llevaré a mi familia conmigo. Haré una película al año y el resto del tiempo nos iremos a casa”. Y por el momento, cumple su propósito a rajatabla.

Posteriormente llegaron los tres papeles por los que ha encontrado un puesto privilegiado entre los actores del momento. Él mismo eligió protagonizar Hulk (2003) entre otras posibles producciones de Marvel Comics que le ofrecieron. Bana, que es de lo mejor de la película, firmó un contrato para dos posibles secuelas de las aventuras del monstruo verde, pero el éxito moderado del film de Ang Lee ha dejado en suspenso ese futuro. En Troya (2004) es unánime que el mejor papel es el suyo, junto con el del veterano Peter O’Toole. La gran aventura homérica dirigida por Wolfgang Petersen se convirtió en algo demasiado frío y el Héctor de Eric Bana era de los pocos personajes que aportaban humanidad y calor a la superproducción. Y Munich es quizá su película más interesante y seria por el momento. El film de Spielberg es duro y nada complaciente con el sionismo –“un trabajo muy responsable”, dice Bana–, y el personaje de Avner, interpretado por el actor, transmite con suma eficacia intensos sentimientos contradictorios.

El siguiente trabajo de Eric Bana, aún por estrenar, es un drama de Curtis Hanson titulado Lucky You, donde estará acompañado por Drew Barrymore, Robert Duvall y Debra Messing. Y en estos momento está filmando Mi padre, que será el primer trabajo tras las cámaras del actor australiano Richard Roxburgh.

Filmografía
Dirty John

2018 | Dirty John | Serie TV

Rey Arturo: la leyenda de Excalibur

2017 | King Arthur: Legend of the Sword

Nueva revisión fílmica del mito artúrico, a cargo del británico Guy Ritchie, que ya abordó con aires modernos en dos películas otra reverenciada figura de la cultura de su país, la del detective Sherlock Holmes. Por supuesto, su aportación tiene que ver con su personal estilo, o sea, convierte al rey Arturo y sus compañeros en gente muy, muy de la calle –en línea con sus títulos mejores, Cerdos y diamantes y RocknRolla–, y filma una acción muy dinámica, en la que importan muchos las peleas a puño limpio, aunque por supuesto no faltan, exigencias del guión, las de espadas. La acción arranca en torno a Camelot, cuando con malas artes, o sea, traicionándole y arrebatándole la vida, Vortigern arrebata la corona a su hermano Uther, y se autoproclama rey. Pero sobrevive a Uther su hijito Arthur, que es criado en Londinum –o sea, Londres– por unas compasivas prostitutas. El chaval se convierte en un buen mozo, ignorante de que él es el legítimo heredero del reino de Britania. Pero la prueba por la que deben pasar todos los adultos a instancias de Vortigern –ver si son capaces de arrancar de la piedra la mítica espada Excalibur–, desvelará su identidad, y aunque se resiste a a ser la figura inspiradora que el pueblo sojuzgado necesita, los magos y otros luchadores natos como Bill el Escurridizo, le situarán ante su deber, y le prestarán toda su ayuda. La película entregada por Ritchie, con un guión donde han dejado su huella también Joby Harold, David Dobkin y Lionel Wigram, resulta en general entretenida, aunque sean un lastre algunos momentos de acción con explosiones y rayos, que acaban resultando cansinos, qué difícil es plasmar la magia con gracia en la pantalla. Pero en general las peleas funcionan, y la idea de dar al relato un aire "para el pueblo" está bien, con la buena y repetida fórmula de contar y anticipar cómo discurrirá (o no) la acción que viene a continuación. Quizá Charlie Hunnam sea un poco monolítico como protagonista, pero cumple con su cometido. Mientras que Jude Law repite con convicción el aire arrogante que ya aportó a su Pío XIII en la serie The Young Pope, con el mentón levantado y unos andares que encajan a la perfección con el malvado Vortigern.

5/10
El precio del perdón

2017 | The Forgiven

Tras el fin del apartheid, el arzobispo Desmond Tutu visita la prisión de máxima seguridad Pollsmoor de Ciudad del Cabo para reunirse con Piet Blomfeld, un ex oficial de la Fuerza de Defensa de Sudáfrica, para evaluar su candidatura a la amnistía. Blomfeld, que no muestra arrepentimiento, es un posible testigo de los asesinatos cometidos durante el Apartheid, particularmente el asesinato de la hija adolescente de la señora Morobe, quien pide al arzobispo que encuentre respuestas sobre su hija desaparecida.

La carta secreta

2016 | The Secret Scripture

La historia nos cuenta que Roseanne McNulty está a punto de cumplir cien años, pero no conoce su edad con certeza, nadie la conoce. Roseanne se enfrenta a un futuro también incierto puesto que el Hospital de Roscommon, en el que ha pasado la mayor parte de su vida adulta, va a ser cerrado. Durante las semanas previas a este acontecimiento perturbador, Roseanne conversa con su psiquiatra, el doctor Grene. La vida de Roseanne, reflejada en la bruma de la memoria y del recuerdo, se convierte en un recorrido por la historia secreta de Irlanda.

Special Correspondents

2016 | Special Correspondents

Dos periodistas radiofónicos de una emisora neoyorquina. Frank es el figura, que con dos datos es capaz de componer una historia muy convincente cuando se emite por la radio; soltero y sin compromiso tiene mucho éxito con las mujeres. Mientras que Ian es el técnico, buena persona pero más apocado, casado, pero con una esposa que no lo valora. Les tocará cubrir la guerra civil que ha estallado en Ecuador, pero la pérdida de los pasaportes les conduce a encerrarse en una casa y simular que están radiando la más rabiosa actualidad en vivo y en directo lo que está ocurriendo. El inesperado éxito de las crónicas hace que la mentira crezca y sea más difícil de sostener. Ricky Gervais dirige, escribe y coprotagoniza para Netflix este remake del film francés Enviados muy especiales, cuya estructura está calcada, aunque el conocido cómico figura como único guionista en los títulos de crédito y no en cambio los autores de la historia original, Jacques Labib y Simon Michaël. Curiosamente, éste escribió el guión de La totale, que también fue rehecho por los yanquis con Mentiras arriesgadas, y que posee bastantes puntos en común con la cinta que nos ocupa. La trama sigue una tradición de películas de fingimiento, que retrotrae a títulos como Capricornio Uno –sobre la supuesta llegada del hombre a Marte–, y en el ámbito del periodismo, a El gran carnaval, Cortina de humo o Héroe por accidente. Sirve para poner en solfa tanto la manipulación mediática como la credulidad del público. Es más o menos entretenida y de tono amable, con algún momento hilarante, aunque da una imagen de Ecuador bastante ridícula, y varios bajones de ritmo. Eric Bana es el eficaz contrapunto actoral a Gervais, en reparto donde las secundarias femeninas, Vera Farmiga y Kelly Macdonald resultan muy adecuadas.

5/10
La hora decisiva

2016 | The Finest Hours

Emotiva película de aire épico, protagonizada por personas normales sometidas a una situación límite, que se basa en un caso real. El 18 de febrero de 1952, en Chatham, en la costa estadounidense de Nueva Inglaterra, se partieron por la mitad dos petroleros debido a una fuerte tormenta. El film se centra en la misión de rescate de uno de ellos, el Pendleton, donde gracias a la pericia de unos de sus hombres una de las mitades del gran barco encalla en un arrecife; una pequeña embarcación de la Guardia Costera, con cuatro tripulantes a bordo, en unas condiciones imposibles, intenta dar con su paradero. Craig Gillespie logró destacar como director en 2007 con una historia muy humana, pero con ciertos tintes de surrealismo, Lars y una chica de verdad. Después de entregar en 2014 un drama deportivo en el mundo del béisbol que partía de hechos auténticos, El chico del millón de dólares, de algún modo reincide con este tipo de historia, ambas muy humanas, aunque como puede imaginarse, pegadas a la realidad, aunque pueda ser extrema. El film responde a los cánones del cine catastrofista en lo que se refiere a espectacularidad, las escenas en el mar, luchando contra los elementos, de modo especial la salida de puerto de la pequeña embarcación superando un banco de arena, ponen al espectador con el corazón en un puño. A esto suma las historias humanas de personas sencillas, buenos tipos, capaces de un heroismo cotidiano en su vida profesional, y también de perder los papeles por el miedo. Es bonita la camaradería entre los hombre de mar, y no se hace sangre ante los errores productos de la prepotencia. La subtrama romántica resulta eficaz desde el arranque, con los mimbres justos entendemos lo que les toca pasar a Bernie Webber, guardia costera comandante de la embarcación, y su prometida Miriam, una mujer de carácter. Hay un gran acierto en el casting, con interpretaciones medidas de unos eficaces Chris Pine, Casey Affleck, Ben Foster, Eric Bana, Holliday Grainger, John Ortiz...

6/10
Líbranos del mal

2014 | Deliver Us from Evil

El sargento de policía Ralph Sarchie es uno de los mejores agentes del Bronx neoyorquino. Dotado de lo que él llama el “radar” para captar los casos más desesperados, trabaja en horas nocturnas con su colega Butler, aunque ello le supone descuidar el amor por su mujer y su pequeña hija. Acostumbrado a ver lo peor de las personas, se topará con la petición de auxilio de una mujer maltratada por un marido aparentemente loco y acabará relacionando el caso con el del cadáver de un hombre encontrado en el sótano de una casa y con el de otra mujer demente que ha intentado asesinar a su bebé. Aunque para Sarchie no es más que un caso más, la llegada del padre Mendoza le hará dudar acerca del verdadero origen maligno de esos sucesos. ¿Y si el demonio fuera el responsable directo? El director Scott Derrickson se ha ido especializando en filmes de terror, de componentes sobrenaturales. Su gran éxito ha sido El exorcismo de Emily Rose, que alcanzaba momentos espeluznantes y cuyo impacto ha sido comparado con El exorcista, sobre todo por su seriedad a la hora de tratar los temas demoniacos. Ahora, tras incidir en el mundo de los espíritus con la tétrica Sinister, regresa a territorio seguro en Líbranos del mal, film que vuelve a centrar la cuestión en la posesión diabólica, para entregar una de esas historias que quieren hacer comprender al respetable que el Mal (así, con mayúsculas) existe verdaderamente. Se habla en el film del mal ordinario, cosa de hombres, para distinguirlo del mal primario, un horror que va mucho más allá de lo natural. Derrickson, coguionista del film, ha basado su historia en el libro escrito por el propio Ralph Sarchie, protagonista de la película, en donde narra su experiencia real. Hay en Líbranos del mal una mezcla de géneros que gustará más a unos y menos a otros. Es una película de terror, qué duda cabe, pero está narrada al modo policiaco, pistola en mano –buen trabajo de Eric Bana–, un poco al estilo Seven, con una puesta en escena perpetuamente nocturna, propicia al susto fácil y al aire insano, con trama detectivesca un poco superficial. Salvando algunas escenas de estilo clásico, muy logradas –la niña, en su habitación con los peluches–, se aleja por tanto de otras películas de género “puro”, digamos, como Expediente Warren, por citar un ejemplo emblemático de buen cine de terror que trata con rigor temas espirituales desde el punto de vista católico. Pero la forma narrativa de Líbranos del mal, esa acción con atmósfera de thriller oscuro, no puede despistar de su tema central: el demonio y su presencia en el mundo. También aquí Derrickson deja de lado cualquier frivolidad al hablar de la posesión diabólica, de la existencia de Dios, del bien y del mal, de la fe y del pecado, realidades y conflictos a las que han de enfrentarse personalmente el poli Sarchie y el sacerdote Mendoza, ambos hombres con miserias y fantasmas interiores. Para salir airoso de esa prueba hace falta humildad y tomar partido de una vez por todas, dirá el sacerdote, porque “un santo no es un hombre sin pecados sino alguien capaz de dar luz a los demás”. 

5/10
El único superviviente

2013 | Lone Survivor

Recreación de la historia real de Marcus Luttrell. Ha escrito el guión y se encarga de la realización de El único superviviente el todoterreno Peter Berg, en una línea realista y dramática más similar a su película La sombra del reino, que a Battleship, Hancock o El tesoro del Amazonas, también suyas. El único superviviente sigue el duro periplo de Luttrell, miembro del equipo de élite de los Navy SEALs, que en 2005 se internó en Afganistán con tres compañeros para cumplir la misión encubierta de eliminar a un peligroso líder talibán. Cuando han logrado localizarle, y están a punto de llevar a cabo su cometido, se les planteará un complejo dilema, que les hará debatirse entre traicionar sus principios morales o poner en peligro su misión y arriesgar sus vidas. En el que posiblemente sea su mejor trabajo, Berg adelanta en el título y al principio del film –el grueso del mismo está narrado en flash-back–, y por si alguien no conocía el hecho recreado, que éste acabó con trágicos resultados. A pesar de conocerse más o menos el final de El único superviviente, logra enorme tensión gracias a una vibrante realización que remite a Black Hawk derribado. Pero Berg no olvida que lo realmente importante reside en el elemento humano, con las suficientes ráfagas en torno a la descripción de unos personajes agobiados por un enemigo casi invisible, lo que recuerda en cierta medida al gran clásico del subgénero de los pelotones en apuros, La patrulla perdida, de John Ford. Lo consigue gracias a la ayuda de competentes actores, encabezados por Mark Wahlberg en plena forma, a quien acompaña un solvente reparto en el que brillan Ben Foster, Emile Hirsch, Taylor Kitsch, Alexander Ludwig, y a pesar de la brevedad de su papel, Eric Bana, como el oficial al mando. Quizás sobran en El único superviviente algunos innecesarios ramalazos un poco 'patrioteros', lo mismo que un largo epílogo, un tanto pesado, que presenta numerosas fotos de los auténticos protagonistas. Pero por contra, da que pensar sobre las consecuencias de las buenas acciones y la necesidad de tomar el camino recto, aunque se trate también del más complicado. El tramo final consigue resultar emotivo.

7/10
Circuito cerrado

2013 | Closed Circuit

Claudia y Martin, abogados prestigiosos y antiguos amantes, se van a encontrar en los tribunales para defender al máximo sospechoso de uno de los atentados terroristas más sangrientos de la historia de Inglaterra. El caso es tan importante para la seguridad nacional, que el acusado tendrá un abogado especial (Claudia, que conocerá informaciones confidenciales que no pueden salir a la luz) y otro de oficio (Martin, nombrado tras el sorprendente suicidio del abogado anterior). Interesante thriller británico dirigido por John Crowley (Intermission), que cuenta con un sólido e intrigante guión de Steven Knight (Locke), muy bien dosificado a la hora de ofrecer tensión. La historia pone en solfa a los sistemas democráticos y al modo en que los Estados manejan sus intereses (a menudo ilegales y criminales) al margen de los ciudadanos. Quien se entera sólo parece tener dos caminos, callarse o morir. La pareja formada por Eric Bana y Rebecca Hall hace un buen trabajo y resultan convincentes sus pesquisas acerca del caso y las decisiones que toman. Quizá le falte algo de intensidad al conjunto, pero en general el resultado es más que notorio.

6/10
La huida (Deadfall)

2012 | Deadfall

El austriaco Stefan Ruzowitzky logró distribución internacional con su terrorífico film Anatomía, y obtuvo el Oscar a la mejor película extranjera en 2008 con Los falsificadores. Aunque a continuación optó por mantenerse en suelo europeo para ocuparse de Kika superbruja y el libro de hechizos, después volvió a Hollywood (donde había rodado la desconocida All the Queen's Men) con el fin de dirigir La huida (Deadfall). En La huida (Deadfall), Addison y Liza intentan escapar con el botín que han sacado de un atraco a un casino. Después de que su coche sufra un accidente, y de asesinar a su cómplice y a un policía, deciden separarse para despistar a la policía, mientras tratan de alcanzar la frontera canadiense. Liza se une a un joven boxeador recién salido de la cárcel que va a visitar a sus padres... Aunque el planteamiento de La huida (Deadfall) sea poco original y peque de exceso de ambición, el guión del debutante Zach Dean, logra mantener más o menos el interés, centrándose en la complejidad de las relaciones familiares, y cómo éstas sobreviven a pesar de las dificultades. Elevan la calidad de lo que podía haber sido un film bastante convencional la dinámica puesta en escena de Ruzowitzky, que vuelve a demostrar su buen hacer. Y sobre todo, las brillantes interpretaciones, en especial del errático Eric Bana, al que no parece acompañarle el éxito desde que fue el villano de Star Trek, en 2009, y que aquí borda un personaje desagradable, y de Olivia Wilde, a un alto nivel. También se confirma como un buen actor Charlie Hunnam (protagonista de Hijos de la anarquía). El trío está acompañado por los lujosos secundarios Kris Kristofferson y Sissy Spacek.

6/10
Hanna

2011 | Hanna

Hanna es una jovencita de dieciséis años, criada por su padre Erik, ex agente de la CIA, en las heladas tierras de Finlandia. Nunca ha estado fuera de esos bosques, y su progenitor le ha dado una educación muy particular con una enciclopedia y un cuento de los hermanos Grimm, desarrollando sobre todo su instinto de supervivencia, de modo que es algo muy parecido a una máquina de matar, cualquiera que se le acerque con malas intenciones, tiene muy difícil escapar de ella con vida. Sin contacto ninguno con la civilización hasta ese momento, ha llegado el momento de dar a conocer el paradero de Hannah a la misteriosa y fría agente de la CIA Marissa Wiegler. Intrigante película de espías, que no se parece a ninguna otra película de espías. Y no porque carezca de acción trepidante y una buena dosis de intriga. Ya para empezar, sorprende que tras la cámara se encuentre Joe Wright, cineasta más abonado al drama, como demuestran sus anteriores filmes Orgullo y prejuicio, Expiación y El solista. Y aquí se enfrenta al reto, del que sale airoso, de sacar adelante una trama bastante elemental, y aun con agujeros, si se quiere –véase el “rollito” del ADN–, apoyado en ritmo, talento visual y personajes sólidos. Explica Wright que concibió el film como un cuento de hadas, y algo de irreal hay en efecto en su desarrollo que lo emparenta con ese tipo de narraciones. Pues Marissa tiene mucho de “bruja” –así la describe Hanna en una postal enviada a su padre–, su principal secuaz es una especie de ogro maligno, y lugares como el puerto con sus contenedores, o el viejo parque de atracciones, se convierten en sitios de ensueño, verdaderamente fascinantes. Asombra el talento cinematográfico del director, esa combinación de elementos sonoros y visuales que dan a pie a escenas tan poderosas como la de Hannah recalando en una minúscula habitación, donde el teléfono, la televisión, el ventilador, se convierten a sus ojos en elementos potencialmente peligrosos a modo de malignos duendes. Curiosamente, el elemento más real, también tiene su componente de irrealidad, la familia de turistas –el matrimonio y sus dos hijos– que acoge a Hannah. Su idea de lo que es un estilo de vida independiente, o la fascinación de la chica por las operaciones de cirugía estética o los ligues de ocasión, son botones de muestra de un estilo de vida frívolo, poco pegado al terreno de lo que verdaderamente importa. Los actores están muy bien, aunque sus personajes sean más o menos arquetípicos. Sobresale Saoirse Ronan, con la que ya trabajó Wright en Expiación, y que combina de modo asombroso en Hannah la fría determinación con que se defiende de sus enemigos con la fragilidad de una niña que desconoce los peligros que aguardan más allá del inhóspito bosque que fue su hogar.

7/10
Más allá del tiempo

2009 | The Time Traveler's Wife

Henry tiene desde niño una enfermedad genética que la afecta de un modo muy particular. Continuamente sufre saltos temporales, hacia el futuro y hacia el pasado, sin posibilidad de controlarlos. Tendrá que aprender a seguir adelante con ellos y organizar su existencia del mejor modo posible, para poder conocer a su mujer, y formar, tal vez, una familia.Peculiar film de esa especie de subgénero del fantástico que son los viajes en el tiempo, con sus clásicas paradojas, que nunca acaban de casar del todo, pero que tienen su encanto. Frente a visiones más lúdicas y repletas de efectos especiales -Regreso al futuro, Timecop, Minority Report-, aquí la propuesta se acerca más a un título reciente, El curioso caso de Benjamin Button -no parece casual que el protagonista de este film, Brad Pitt, figure aquí como productor ejecutivo-, en el sentido de que a través de una trama romántica muy singular se quiere subrayar cuáles son las cosas que verdaderamente importan, en una dramática situación extraordinaria; y, por supuesto, coinciden las que se consideran importantes en circunstancias ordinarias. El problema es que estas intenciones, de alcance más largo de lo habitual en un film fantástico, se ven lastradas aquí por un primer tramo enrevesado, por no decir confuso, en que el espectador no acaba de situarse. Quizá el director, el alemán Robert Schwentke, quiere seguir la estela intrigante de Plan de vuelo: Desaparecida, pero la jugada no le sale, despista. La película se basa en una novela de Audrey Niffenegger, que ha adaptado Bruce Joel Rubin, guionista al que le encantan las tramas de este tipo, piénsese en sus libretos de Ghost y Mi vida.

5/10
Hazme reír

2009 | Funny People

Sorprendente comedia de Judd Apatow, para empezar por su inusual duración, casi dos horas y media. Sigue a George Simmons, un importante actor de comedia, al que le acaban de diagnosticar una enfermedad terminal. Hecho polvo, y sin nadie a quien contárselo, va a un local donde suelen acudir aspirantes a comediantes a hacer sus monólogos, con el deseo de hacerse un hueco en el difícil mundo de los profesionales de la risa. Allí le caen en gracia Ira y Leo, dos novatos, hasta el punto de que al día siguiente llama a Ira para que le componga gags cara a sus actuaciones en vivo, al tiempo que se convierte en una suerte de secretario y confidente. Primero en saber del grave estado de salud de George, le aconsejará que aproveche el tiempo que le queda para estar con sus seres queridos.Judd Apatow se ha convertido en el comediante de moda en Hollywood, combinando según le da los roles de guionista, director y productor. Aquí aúna los tres, en una trama con buen ritmo y cierta moraleja, como ocurría en Lío embarazoso, aunque el contexto sea conscientemente frívolo, sobre todo en su limitada mirada al sexo, donde no faltan las zafiedades de rigor. A veces da la impresión de que Apatow lleve a cuestas el complejo de que le tachen de moralizante. Porque lo cierto es que dentro del humor bestial que le ha dado fama, plantea la idea de qué cosas son las que hacen que la vida merezca la pena. George ha alcanzado las cotas más altas en su profesión, posee todo lo que el dinero puede comprar, se ha acostado con mujeres hermosas... Pero se ha alejado de su familia, y nunca se casó, dejó escapar a la mujer de su vida, la aventura de tener hijos. Curiosamente es la cercanía de la muerte lo que hace que se replantee las cosas, aunque un inteligente giro de guión invita a reflexionar sobre la sinceridad de ciertas resoluciones.Un grupo de actores cómicos con los que Apatow se siente muy a gusto, representan la función. Adam Sandler es el protagonista al que acecha la muerte, un rol con su lado un poquitín serio, tiene algo de su trabajo en En un lugar de la memoria. A Seth Rogen le toca hacer de “Pepito Grillo”, él es el inesperado amigo con ciertos principios, que asume su obligación de decir las cosas a las claras. Y luego están esos personajes cuya función principal es hacer reír, como Jonah Hill y Jason Schwartzman.De justicia es reconocerlo, aunque el film en parte sea una mirada al propio ombligo -el ombligo cómico de Apatow y compañía, al que se le perdonan todos sus excesos- contiene un buen puñado de gags que funcionan. Está, por supuesto, esa especie de homenaje a los profesionales de la comedia, y el tono es más festivo que el de otro título de estas características, El rey de la comedia de Martin Scorsese. Y una cierta capacidad de reírse de uno mismo, no tomarse demasiado en serio, una receta siempre eficaz, y que tiene un buen botón de muestra en ese intercambio entre Ira y el auténtico cantante James Taylor: “¿No te cansas de cantar siempre las mismas canciones?”, le dice el primero, a lo que el otro repone “¿No te cansas de hacer siempre bromas con la p.....?”.

5/10
Las hermanas Bolena

2008 | The Other Boleyn Girl

Es bien sabido que Enrique VIII de Inglaterra se divorció de la española Catalina de Aragón para casarse con Ana Bolena, y que tal hecho supuso la ruptura del monarca con la Iglesia católica, además del inicio de un cúmulo de inestabilidades políticas en el país anglosajón. Pero quizá es menos conocida la existencia de María Bolena, la hermana de Ana, que igualmente fue amante del rey. Su vida ha sido muy olvidada, y ni siquiera se sabe si era mayor o menor que Ana, y aunque se sospecha que tuvo hijos de Enrique VIII, tampoco se conoce el dato con total seguridad. Las relaciones de ambas hermanas con el monarca provocaron una manifiesta tirantez entre ellas y mantuvieron siempre viva su rivalidad. De cualquier forma, cuando la desgracia se abatió sobre la familia Bolena, María fue la única que pudo vivir con cierta tranquilidad retirada lejos de la corte. Esto, grosso modo, es lo que dice la historia. La película, basada en la novela de Philippa Gregory, es otra cuestión. Se permite algunas licencias, probablemente más o menos justificadas –como dar por hecho que María tuvo el hijo varón que el rey buscó toda su vida–, pero sobre todo asienta la trama en la convulsa relación fraternal que existía entre las dos hermanas Bolena. De acuerdo con el guión de Peter Morgan, especializado en “cuestiones de Estado” tras sus libretos de El último rey de Escocia y La reina, Ana era la mayor y ambas se adoraban desde niñas (al igual que a su hermano Jorge) y se contaban todos sus secretos y anhelos. Ana era ambiciosa y desenvuelta, la favorita de su padre, mientras que María es caracterizada como una muchacha mucho más pura, un dechado de dulzura y comprensión. Sus sentimientos chocan cuando el rey elige a María y a partir de ahí se establece un agrio distanciamiento, con sus vueltas y revueltas, pero que a la postre traerá como consecuencia la desgracia. El film es interesante, no cabe duda, aunque sólo sea por el estupendo diseño de producción, con maravillosas localizaciones inglesas de época, y la cuidadísima fotografía de Kieran McGuigan. Quizá puede achacarse que al conjunto le falta entidad argumental, pues no hay otra cosa que el intento de la familia Bolena por medrar en la corte de Inglaterra, para lo cual el cabeza de familia, Sir Thomas, ofrece sin ningún escrúpulo a sus hijas. Tampoco se presta apenas atención a temas políticos, ni a la cuestión del divorcio y la ruptura con Roma, que se despachan en dos o tres planos. Todo se reduce por tanto a las envidias, triunfos y pasiones palaciegas. El resultado de tales cuitas amorosas sería demasiado aburrido y banal, si no fuera porque el director Justin Chadwick ofrece la posibilidad de disfrutar de algunas actuaciones femeninas de altura. Porque, claro está, que no se dude de que ésta es una película de mujeres (y seguramente más para mujeres), pues los hombres –ni siquiera Enrique VIII, con un desaprovechado Eric Bana– tienen muy poco que decir. Tanto Natalie Portman en el papel de Ana, como Scarlett Johansson en el de María, están radiantes y brillan por igual, y también es elogiable la interpretación de la madre, una sufriente Kristin Scott Thomas. Pero hemos de felicitar especialmente a Ana Torrent (Tesis). La actriz española compone, en los pocos minutos de los que dispone, a una impresionante Catalina de Aragón, una reina a la que ella dota de una fortaleza y dignidad propias de una gran dama. Entrevista con Natalie Portman y Entrevista con Eric Bana

6/10
Star Trek

2008 | Star Trek

Tanto va el Enterprise al espacio, que al final el filón se agota. Hasta los más fieles seguidores de la célebre astronave se dieron cuenta de que la décima entrega fílmica, Star Trek: Némesis, daba muestras sobradas de que la fórmula se había sobreexplotado. A pesar de todo, en su segundo largometraje como director, J.J. Abrams, creador de las series televisivas Alias y Perdidos, se ha propuesto resucitar Star Trek, que antes de ser una saga cinematográfica fue una de las más conocidas  series televisivas de la historia. Abrams parte de cero, en la línea de Batman Begins, de forma que cualquiera que desconozca por completo a los personajes pueda disfrutar sin problemas de la trama. Pero además, el astuto director ha sabido, mediante una estratagema de guión que conviene no desvelar, hacer que nada de lo que ocurra aquí contradiga lo ya visto en las entregas anteriores, para no molestar a los miles de ‘trekkies’, tal y como se conoce a los fans con los que cuenta la saga. Tan de cero pretende empezar la historia Abrams que abre el film con el nacimiento del protagonista, el capitán James Tiberius Kirk, que viene al mundo al mismo tiempo que su padre se inmola, mientras se enfrenta a la nave de Nero, un capitán renegado de la raza de los romulanos. Tras una infancia rebelde, Kirk acaba convirtiéndose en un brillante cadete de la Flota Estelar, donde aún se recuerda el valor de su progenitor. Allí se hace amigo de McCoy, que estudia para ser oficial médico, conoce a la joven Uhura, experta en lenguajes y formas de comunicación, con la que no acaba de llevarse bien del todo, e inicia una enconada rivalidad con Spock, hijo de una humana y de un vulcano, raza que se distingue por su afán de controlar las emociones. Una supuesta llamada de auxilio llevará a Kirk y al resto de cadetes a embarcarse en el Enterprise y enfrentarse nuevamente con Nero, el romulano que reaparece con un siniestro y destructivo plan... El reparto es completamente nuevo, salvo por la inclusión del legendario Leonard Nimoy, el intérprete original de Spock, que encarna a su personaje envejecido. Para interpretarlo cuando es joven, le ha sustituido el joven Zachary Quinto, en el papel más importante junto con el hasta ahora muy secundario Chris Pine, que encarna al capitán Kirk, El tal Pine es un joven atractivo con  mucho potencial para arrastrar al público adolescente a los cines, al igual que Zoe Saldanha, muy expresiva como Uhura, el más importante papel femenino. Destaca la inclusión en el reparto del especialista en comedia Simon Pegg (Scotty), y de la veterana Winona Ryder, que es la madre de Spock en un corto pero emotivo papel. Sorprende el fichaje del excelente actor Eric Bana para encarnar al villano, Nero, pues aunque borda el papel, no se comprende si era necesario un fichaje que sin duda habrá costado una millonada, para un papel irreconocible, ya que está siempre completamente recubierto de maquillaje. Se declara Abrams más seguidor de Star Wars que de Star Trek, y su película está próxima al primer George Lucas, en la medida en que no pretende hacer ciencia ficción dura, sino una dinámica cinta de aventuras, con mucha acción, y sofisticados efectos especiales. Y sin embargo, sorprende su habilidad para no traicionar a los iniciados. A estos les ofrece numerosísimos guiños que les harán muy felices (la prueba del Kobayashi Maru, la babosa de Star Trek II. La ira de Khan, y hasta la sintonía original de la serie y el monólogo del principio...), pero hay un especial cuidado en que los homenajes estén tan integrados en la historia que no es necesario saber nada para poder seguirla. Es una entrega más ligera de lo habitual, pues aunque contiene notas positivas sobre la amistad, las emociones humanas, el sacrificio y el sentido del deber, está claro que Abrams está pendiente de sorprender continuamente. Su habilidad para conseguirlo es notable, sobre todo en algunos momentos memorables, como la persecución protagonizada por el pequeño Kirk, la secuencia en la que éste se arroja en paracaídas para sabotear una perforadora y su huida de un monstruo gigantesco en un planeta inhóspito. Se le puede achacar una pequeña bajada de ritmo cuando el anciano Spock cuenta su historia, y la inclusión de una secuencia de sexo en una saga que hasta ahora era completamente blanca, para todos los públicos. Pero ha logrado resucitar el cadáver, que es lo de que se trataba.

7/10
Mi padre

2007 | Romulus, My Father

La dura infancia de Raimond Gaita, que llegó a convertirse en profesor de filosofía de la Universidad Católica de Australia. El padre de Gaita tuvo que hacer grandes esfuerzos para sacar adelante a su hijo en Australia, en los duros años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial. Sobre todo por la enfermedad psíquica de la madre Christina, que a sus depresiones e infantilismo une el hecho de que ha decidido compartir su vida con otro hombre, Mitru, con el que llegará a tener una niña.El prestigioso actor Richard Roxburgh (Van Helsing, Moulin Rouge) debuta como director, con este dramático film sobre las relaciones paternofiliales y la desestructuración familiar. La historia está rodada con tono nostálgico, acentuado por la cálida fotografía de Geoffrey Simpson y la partitura musical de Basil Hogios. Lo cual no quita para que la narrada sea una historia dura, donde hay espacio, sí, para la ternura, pero también para las tendencias suicidas y la locura.Roxburg ha sabido rodearse de grandes actores, como Eric Bana (Munich) y Franka Potente (El caso Bourne), y el niño Kod Smit-McPhee transmite una mezcla de inocencia, pillería, ilusión por la vida, cariño y dolor, por las vivencias que le tocan sportar. Porque esta película es una muestra más de que a los hijos les toca soportar los pecados y errores de sus padres.

4/10
Lucky You

2007 | Lucky You

Curtis Hanson es de esos directores que no aparecen en las portadas de las revistas ni tienen la aureola de los grandes genios rondándole encima de la cabeza. Sin embargo, cuenta con un puñado de películas muy logradas, desde la cúspide de L.A. Confidential hasta las altas cotas alcanzadas con Jóvenes prodigiosos o En sus zapatos. Pero en este caso, el director de Nevada se desliza un poquito por la ladera para dirigir una comedia romántica algo convencional, ambientada en el mundo del juego en la ciudad de Las Vegas. Huck es un tipo que vive al día, pidiendo dinero prestado, haciendo apuestas de todo tipo y empeñando objetos propios o de los demás. La razón de ese desorden económico es que Huck se dedica profesionalmente a jugar al póquer. No lo hace nada mal; es más, es uno de los mejores jugadores del mundo, pero hasta el más experto pierde si juega sin ton ni son. Y si además te dejas llevar por impulsos y no por la razón, toda tu vida puede irse al garete. Eso es un poco lo que le pasa a Huck. Y entre los obstáculos que no es capaz de superar el más importante es la tensión que le genera su padre –dos veces campeón del mundo de póquer–, a quien Huck no perdona el distanciamiento de su madre hace años. Pero, en fin, todo puede cambiar, si aparece una chica con la carita traviesa de Drew Barrymore. El guión de Eric Roth tiene todo lo que se puede esperar del film –juego, amor, incomprensiones paternofiliales, suspense–, aunque quizá hubiera venido bien desarrollar algo más el conato de trama peligrosa con los prestamistas. El plato fuerte, al margen del predecible acaramelamiento de Huck con respecto a la dulce Billie, son los continuos “tête à tête” del protagonista con el veterano Robert Duvall, siempre en su sitio. Sin embargo, en general el film adolece de falta de tensión y ni siquiera las variadas secuencias de partidas de póquer generan la excitación requerida: es complicado cuando parece que a los propios jugadores les da igual perder diez dólares que cinco mil. Deben de ser gafes del oficio. Por lo demás, bueno, la película tiene su aquél por momentos y está elegantemente rodada.

5/10
Munich

2005 | Munich

Quizá la película más arriesgada de Steven Spielberg, superior en audacia a La lista de Schindler. El cineasta utiliza como telón de fondo, fragmentado a lo largo de todo el metraje, los trágicos sucesos de las Olimpiadas de Munich de 1972, cuando un grupo terrorista palestino, Septiembre Negro, secuestró y asesinó a 11 atletas israelíes. Y coloca en primer término la respuesta de un grupo de cinco agentes, encargados por el estado de Israel de eliminar, extraoficialmente, a los autores intelectuales del atentado. Con tales elementos tenemos una película vibrante, de cámara nerviosa y estudiada frialdad, que no deja momentos de respiro. El espectador comparte el desasosiego de los personajes, su tensión es la nuestra. Y la violencia, terrible –nunca habíamos visto tanta brutalidad en un film de Spielberg–, recuerda que quitar la vida a un semejante pasa inmediata factura a ambas partes. Al arrancar el film, se nos advierte su ‘inspiración’ en los sucesos de 1972. La realidad compleja, y más si no acontece a la luz del día, es difícil de aprehender. Se queja George Jonas, autor del libro del que arranca el guión de Tony Kushner y Eric Roth, de distorsiones, como los remordimientos de Avner, líder del comando, que aplica a su modo la ley del talión. Resulta difícil juzgar sobre la precisión en hechos tan oscuros, pero Spielberg sale airoso de su meta principal: hablar de la repercusión mediática instantánea del terrorismo actual; y mostrar que la venganza justiciera, fría y fuera de la legalidad, no logra sus objetivos (la violencia no mengua, aumenta) y provoca un vacío interior en sus ejecutores que nada, tampoco la vida familiar, puede llenar. Se ha acusado injustamente al director de equiparar Septiembre Negro y Mossad: en realidad Spielberg no cuestiona el patriotismo y la sinceridad con que los protagonistas sirven a su país; ni la condición de respuesta de sus acciones: sacan el ojo y el diente al que antes hizo lo mismo. Aunque, siguiendo las citas bíblicas, sí señala que “quien a hierro mata, a hierro muere”. Hay sinceridad en el cineasta e ideas para el debate. La violencia deshumaniza, y en la discutida escena en que los agentes israelíes comparten apartamento con terroristas palestinos, plantea el riesgo de que la línea que los separa se desdibuje. Lo vemos en las discusiones del grupo israelí, estupendo reparto, o cuando un agente rechaza el detalle pudoroso de cubrir el cadáver desnudo de una asesina, algo que luego cargará su conciencia. Spielberg ha hecho una película poderosa, su dominio cinematográfico es innegable. Que su trabajo sea el definitivo sobre el terrorismo es otro cantar. No lo es, ni seguramente el director pretende tal cosa.

8/10
Troya

2004 | Troy

Trasladar a la pantalla el extensísimo poema griego La Ilíada era una empresa verdaderamente homérica (nunca mejor dicho en este caso), pero Hollywood no conoce límites. Y es que no se trata sólo de su extensión, sino del contenido mitológico y heroico de un poema que ha sido considerado como una de las cimas de la literatura de todos los tiempos. Homero narra en ella la guerra desencadenada en el siglo XII a.C. entre griegos y troyanos, cuando Paris, príncipe de Troya, se lleva consigo a su ciudad fortificada a la bella Helena, esposa de Menelao, rey de Esparta. Las fuerzas griegas comprenden varios reinos (Esparta, Micenas, Tesalia), comandados por el rey de Micenas Agamenón. Pero para derrotar a Príamo, rey de Troya, él sabe que necesita a Aquiles, rey de los Mirmidones, el único guerrero capaz de enfrentarse al temido Héctor, el más valeroso combatiente de la ciudad amurallada. Pero Aquiles detesta la arrogancia de Agamenón… Muy bien podría haberse llamado la película “La cólera de Aquiles”, porque el guión se aleja quizá peligrosamente del terreno mitológico (aquí los dioses no aparecen) para centrarse en las desavenencias entre Aquiles y su jefe. Esto no quita por supuesto para que estén presentes los temás básicos de esta historia épica, tales como la amistad, el amor, el honor y la valentía. El director Wolfgang Petersen ha logrado salir airoso de esta superproducción plagada de extras y rodar vibrantes escenas de lucha cuando entran en acción los nombres ilustres de Áyax, Odiseo (conocido también como Ulises) o Héctor, con algunos planos panorámicos extraordinarios. Brad Pitt se esfuerza por aportar a su personaje la fuerza del mito, aunque quizá le hace un flaco favor su estado perpetuamente iracundo, mientras que Eric Bana encarna con majestuosidad al honorable Héctor.

7/10
Hulk

2003 | The Hulk

Bruce Banner es un científico que accidentalmente sufre los efectos de una radiación. A partir de ese momento, cuando tiene un arranque de ira, su entera persona se transforma en Hulk, una enorme criatura verde de fuerza descomunal. Alrededor de esta premisa, un guión ambicioso, en el que han intervenido al menos cuatro personas, trata de abarcar muchos temas: el turbio pasado familiar de Bruce Banner y la dificultad para entenderse con su ex novia Betty Ross (que permite abordar las relaciones paternofiliales y las dificultades de comunicación, un tema caro a Lee), el lado iracundo que todos escondemos (el modo de abordarlo bascula entre el psicoanálisis y su concepto de represión, y tratamientos literarios como "Dr. Jekyll y Mr. Hyde"), los experimentos genéticos, las patentes comerciales, la búsqueda de nuevas armas … Y en torno a todo ello Lee se esfuerza en mostrar los miedos personales, el desconocimiento propio, la oscuridad en la que, piensa él, se desenvuelve el común de los mortales. Un superhéroe de cómic y Ang Lee. Un icono de la cultura pop americana y el director de Comer, beber, amar y Tigre y Dragón. La combinación suena atrevida, aunque este tipo de desafíos no son ajenos al director taiwanés, que entregó una buena adaptación de Jane Austen (Sentido y sensibilidad) y una afilada radiografía del desmadre americano de los años 70 (La tormenta de hielo). Aquí, con su guionista y colaborador habitual James Schamus, se sumerge en un film con las características del típico "blockbuster" veraniego made in USA: adaptación de un tebeo popular, gran presupuesto, espectaculares efectos especiales. Pero Lee es Lee, y no se conforma con una película cualquiera. Así que ha jugado con la bonita idea de dar a Hulk resonancias de tragedia griega, insuflarle densidad dramática, con personajes algo herméticos (los padres y sus hijos, Nick Nolte y Eric Bana, Sam Elliott y Jennifer Connelly) o caricaturescos (el villano de Josh Lucas). Como pasaje de acción, destaca la pelea con los perros. La criatura verdosa creada por ILM se ha trabajado a fondo: aunque sus paseos saltarines en el desierto remiten a los videojuegos, ha habido un enorme esfuerzo por reproducir digitalmente la anatomía humana.

6/10
Black Hawk derribado

2001 | Black Hawk Down

1993. Somalia es un país deshecho. Los señores de la guerra campan a sus anchas y no hay quien ponga un poquito de orden. Los americanos deciden intervenir. Una operación rápida, que descabece al tirano Mohamed Farrah Aidid de dos de sus lugartenientes. La intención es buena, pero el plan es un desastre. Dos helicópteros Black Hawk caen a tierra, y el rumbo de la operación cambia por completo: ahora de lo que se trata es de rescatar con vida a los soldados americanos atrapados. Los soldados de élite americanos, Ranger y Delta, se aprestan para la difícil papeleta. Durísimo film bélico basado en un libro de Mark Bowden, que sacrifica el retrato detallado de los personajes con la intención de mostrar, sobre todo, cómo las pasa uno en el fragor del combate. Las balas y los misiles silban, nunca hemos escuchado más de cerca las explosiones. Ridley Scott cambia los campos de batalla de Gladiator por unos más modernos pero no menos cruentos. Y en todo momento sabemos qué se cuence, dónde estamos situados en la batalla. Apoya al director inglés el especialista en superproducciones Jerry Bruckheimer, que ya apadrinó otro título bélico, Pearl Harbor. Como fue imposible rodar en Somalia, hubo que buscar otro marco adecuado, y el ideal resultó ser Marruecos.

7/10
Chopper

2000 | Chopper

Andanzas de Mark 'Chopper' Read, un auténtico asesino psicópata que ha escrito un montón de best-sellers contando sus “experiencias”, y que ahora vive “tranquilamente” con su familia. Con estética de videoclip, asistimos a apuñalamientos y voladuras de sesos, ejecutados por un personaje brutal e infantiloide. No apta para todos los estómagos. El actor australiano Eric Bana, irreconocible como el protagonista, se hizo célebre tras el papel y dio el salto a Hollywood.

4/10

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