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Biografía

Domhnall Gleeson

Domhnall Gleeson

37 años

Domhnall Gleeson

Nació el 12 de Mayo de 1983 en Dublin, Irlanda
Filmografía
Peter Rabbit 2: A la fuga

2020 | Peter Rabbit 2: The Runaway

Bea, Thomas y los conejos han creado una familia improvisada, pero a pesar de sus mejores esfuerzos, Peter no parece sacudirse su traviesa reputación. Aventurándose más allá del jardín, Peter se encuentra en un mundo que aprecia sus trastadas, pero cuando su familia lo arriesga todo por ir en su búsqueda, Peter deberá decidir qué tipo de conejo quiere ser.

Run

2020 | Run | Serie TV

Ruby, arquitecta casada y con hijos, recibe un mensaje en el móvil, con una sola palabra, "Corre" ("Run"), que firma un tal Billy. Tras un breve momento de reflexión, responde de igual modo, y sin decir nada a su marido toma el primer avión a Nueva York, para dirigirse a Grand Central Station. Una vez allí, toma un expreso que a lo largo de varios días recorre todo el país hasta Chicago, en la Costa Oeste. Se encuentra en el tren con el tal Billy, que resulta que no es un extraño... Primera serie creada por Vicky Jones, amiga de la cada vez más popular Phoebe Waller-Bridge, a quien dirigió en el teatro, en una versión escénica de su serie Fleabag, y que también escribió para ella un capítulo de Killing Eve, su otro gran éxito. Waller-Bridge avala a Jones como productora ejecutiva de esta producción que deja en evidencia que comparten una visión oscura, escéptica y desencantada de la familia y la fidelidad en las relaciones de pareja, muy acorde con su generación, con su tendencia a abordar con humor lo que luego resulta ser un gran drama y el gusto por los personajes excéntricos y superficiales, que se niegan a madurar y añoran los locos años de la juventud en que hacían lo que les apetecía. Pese a todo, se debe reconocer que el arranque engancha, que los diálogos están cuidados, y que se combinan bien golpes de humor con toques de thriller, pues se dosifica mucho la información. Gracias a eso, se sortea el riesgo de caer en la monotonía, debido a que prácticamente toda la acción transcurre entre vagones. Merritt Wever (la enfermera divertida, amiga de la protagonista de Nurse Jackie), sobresale por encima de su compañero, un Domhnall Gleeson sólo correcto. Entre los secundarios, destaca la presencia en un capítulo de la propia Waller-Bridge.

6/10
Star Wars: El ascenso de Skywalker

2019 | Star Wars: The Rise of Skywalker

La película que cierra la tercera trilogía de la saga Star Wars, La guerra de las galaxias. Georges Lucas triunfó en 1977 con el título con que arrancó todo, y tras su éxito aseguró que aquello estaba concebido como tres trilogías, luego se desdijo diciendo que eran dos, ocupándose de hacer tres películas precuelas de la original, y al final, ya cansado y jubilado, y dueño Walt Disney de los derechos galácticos, J.J. Abrams dirigió El despertar de la fuerza, comienzo de la tercera trilogía que él mismo se ha ocupado de rematar con El ascenso de Skywalker. La dificultad de la empresa era grande, pues se trataba de culminar una saga muy amada por los fans, y donde las expectativas se encontraban particularmente altas. Y aunque el nuevo film consigue ser muy entretenido y no deja un minuto de respiro, la acción es trepidante, y el cambio de escenarios, apabullante, también se tiene la sensación de que no se desea dar tregua al espectador al estilo de las películas de Indiana Jones con el objetivo inconfeso de que no se ponga a pensar un poco y descubra que le ofrecen mucho ruido y pocas nueces. Figuran acreditados en el guion y argumento original de la película cuatro nombres, de los cuales tres –Chris Terrio, Derek Connolly y Colin Trevorrow, están recién llegados a Star Wars, sólo Abrams tenía experiencia en la saga, y con un libreto donde contó nada menos que con Lawrence Kasdan –que estuvo en la trilogía original– y Michael Arndt. O sea, se ha optado por inyectar savia nueva para imaginar algo novedoso, aun con el riesgo de que las ideas propuestas no acabaran de encajar del todo con lo que resulta familiar y se da por sentado. Espero que el lector impaciente perdone todo el preámbulo anterior, pero lo considero necesario para poner las bases de mi juicio acerca de un resultado que no resulta del todo satisfactorio, tal vez porque con frecuencia se producen en la trama situaciones y avances de la narración un tanto arbitrarios y hasta desconcertantes, con supuestas revelaciones sorprendentes y amagos para no dar, e incluso apariciones de personajes varios que no aportan mucho a la trama, pero que se supone que quedan “cool”, concesiones a la galería. Y encima, te encuentras con que Disney, te ruega, te pide, te implora, que no desveles las sorpresas, por favor, nada de “spoilers” –quién se inventaría la maldita palabreja–, algo bastante difícil de cumplir para el cronista, cuando ya en las tradicionales letras flotando en el espacio con que se inicia el film, se nos plantea una sorprendente e inesperada premisa, un tanto gratuita, conejo en la chistera algo traído por los pelos. De modo que sin destripar la trama demasiado, digamos que la galaxia podría correr más peligro que nunca, y que si nadie lo remedia la Primera Orden restaurará el Imperio, más poderoso y malvado que nunca, pues invocaría a los muertos recurriendo al ocultismo. Por lo que Rey, impaciente, interrumpirá su aprendizaje de jedi, y con sus fieles amigos Finn y Poe, intentará dar respuesta a una misteriosa grabación que apunta a una amenaza muy seria, el resurgir de los sith. En el camino se topa con los esfuerzos de Kylo Ren por atraerla al lado oscuro de la fuerza, mientras se acerca cada vez más a resolver el misterio de sus orígenes. Y es que en efecto, todo se estructura en torno a este triple interrogante. ¿Quién es Rey? ¿Es recuperable el hijo de Han Solo y la princesa-generala Leia? ¿Se salvará la galaxia del amenazante opresivo dominio del lado oscuro de la fuerza? Y alrededor tenemos todo lo demás, a la carrera, vistosos fuegos de artificio, algunos golpes de humor (los mejores alrededor de C3PO), e invitaciones a pensar que a partir de determinados personajes se podrían armar más historias del universo Star Wars. El visionado se hace largo, sin lograrse toda la implicación emocional que sería de desear, también por la paradoja de querer aplaudir la importancia en la lucha galáctica de la unión del pueblo, la visión buenista del esfuerzo colectivo, cuando en realidad, todo acaba dependiendo de las acciones de una o dos personas, no más... El film vuelve a jugar con los sentimientos nostálgicos del espectador talludito, con muchos guiños a las películas precedentes, incluida la partitura de John Williams, que cuando mejor suena es con los acordes de antaño, aunque hay algún tema nuevo en torno a Rey y a la oscura oscuridad. Al mismo tiempo introduce nuevas criaturitas digitales sorprendentes y hasta un droide bastante artesanal. E igual nos paseamos por una pintoresca feria interplanetaria, que nos hacen navegar un rato por un proceloso y agitado océano, o se nos ofrecen imágenes propias de una cinta de brujas y magos en el enfrentamiento decisivo con el Villano con mayúscula, casi como si estuviéramos en el Monte del Destino de El Señor de los Anillos, la idea consiste en ofrecer algunas imágenes nunca vistas en este lado de la galaxia; y aquí se lleva la palma el modo en que Rey se enfrenta por primera vez con un Kylo que viene volando en su nave espacial. Con la confirmación de que Daisy Ridley aguanta los primeros planos como nadie, transmitiendo su sufrimiento interior, y que Adam Driver igual hace de sufrido marido en Historia de un matrimonio que de torturado hijo de sus padres en la saga galáctica, mientras que John Boyega sigue siendo el pánfilo ex soldado imperial buenazo, enamorado de Rey, pero al que se le apunta un posible nuevo interés romántico, mientras que el piloto y pronto general carismático de Oscar Isaac apunta en la dirección de un nuevo Han Solo.

6/10
La cocina del infierno

2019 | The Kitchen

Decepcionante debut en la dirección de Andrea Berloff, guionista de títulos con cierto interés como World Trade Center y Blood Father, y que consiguió una nominación al Oscar por su libreto de Straight Outta Compton. Adapta un cómic de Ollie Masters, que describe las vicisitudes de tres amas de casa que viven a finales de los 70 en el conflictivo barrio neoyorquino denominado “La Cocina del Infierno”. Cuando agentes del FBI logran encerrar a sus tres maridos por sus actividades delictivas de tintes gangsteriles, ella deciden tomar las riendas de su “negocio”, ofreciendo protección a pequeños comerciantes a cambio de una cuota mensual. De este modo Kathy Brennan logra sacar adelante a sus dos retoños, Claire Walsh deja atrás una vida de malos tratos domésticos e inicia una relación con otro tipo, y la afroamericana Ruby O'Carroll logra liberarse del dominio “blanco” de marido y suegra. Por supuesto surgirán problemas, sobre todo cuando se acerca el momento de que los esposo salgan de la cárcel. La intención de ofrecer un mensaje feminista resulta tan obvia, que impide que el espectador pueda verse atrapado por lo que podía haber sido más interesante, el cómo “peces fuera del agua” logran nadar en las sucias aguas del crimen. “Genialidades” como la de mostrar cómo deben cortar un cadáver en pedacitos, y así presentar el progresivo endurecimiento de “las tres madrinas” resulta de escaso interés. Y aunque las tres actrices principales, Melissa McCarthy, Tiffany Haddish y Elisabeth Moss, se esfuerzan con sus composiciones, la película no merece siquiera el aprobado.

4/10
The Little Stranger

2018 | The Little Stranger

La historia del Dr. Faraday, hijo de una criada, que ha conseguido una vida tranquila y respetable como médico en un pueblo. Durante el largo y caluroso verano de 1948 acude por motivos profesionales a Hundreds Hall, donde su madre trabajó hace tiempo. Hace más de dos siglos que la mansión pertenece a la familia Ayres, pero ya no es lo que era y sus habitantes (madre, hijo e hija) viven atormentados por algo mucho más amenazante que un modo de vida moribundo. Al aceptar a su nueva paciente, el Dr. Faraday no se imagina la profunda e inquietante forma en la que el destino de esta familia está a punto de entrelazarse con el suyo.

A Futile and Stupid Gesture

2018 | A Futile and Stupid Gesture

Peter Rabbit

2018 | Peter Rabbit

Simpática película familiar, que combina actores con animales creados con herramientas digitales, inspirada en los estupendos cuentos ilustrados de Beatrix Potter, ella misma un personaje de la sencilla trama. La interacción entre unos y otros personajes roza la perfección. Sigue a una familia de conejitos, Peter Rabbit, Benjamin Bunnie y las trillizas Flopsy, Mopsy y Cottontail, que viven felices en el campo gracias a su simpática vecina pintora Bea. La muerte del viejo gruñón McGregor, otro de lso vecinos, propicia la llegada de su sobrino Thomas, que se empeña en vallar su propiedad para que no entren dentro los conejos. Aunque no le gustan estos animales, su creciente enamoramiento hacia Bea suaviza su visión de las cosas, pero Peter no deja de verle como a un rival, y se empeña con los suyos en la misión de hacerle la vida imposible. Will Gluck (Rumores y mentiras, Con derecho a roce) vuelva a la senda del cine para toda la familia que intentó con su nueva versión del musical Annie, tras cuatros años sin dirigir. Acierta con el tono del film, que combina secuencias de puro cartoon, que retrotraen a Solo en casa, con otras en Londres que pueden hacer en Paddington. No tiene el nivel de los filmes citados, pero desde luego es infinitamente mejor que la saga de Alvin y las ardillas, y sabe combinar risas, acción y buenos sentimientos. Los actores de carne y hueso, Domhnall Gleeson y Rose Byrne, cumplen sobradamente.

6/10
Barry Seal: El traficante

2017 | American Made

Película basada en hechos reales, sigue la trayectoria del piloto de aviones Adler Berriman Seal, más conocido como Barry Seal. Amante de las emociones fuertes, le aburre su trabajo de piloto comercial de la TWA, o su vida familiar, está casado con una mujer preciosa y tiene dos niñas. Por eso se presta a pequeños trapicheos, como entrar tabaco cubano de contrabando. El hecho no pasa inadvertido a Monty Schafer, agente de la CIA, que le ficha a mediados de los 70 para pilotar una avioneta y tomar fotos de los campamentos de insurgentes revolucionarios en distintos países de Centroamérica. Una cosa llevará a la otra, y narcotraficantes del cartel de Medellín acuden a él para que introduzca su droga en Estados Unidos. Comienza una espiral loca y muy peligrosa de encargos del gobierno, tratos con guerrillas y militares corruptos, y manejos con los narcos, donde los dólares le salen a Barry por las orejas, pero al precio de poner en peligro su vida y la de los que le rodean. Doug Liman es conocido sobre todo por sus incursiones en la entretenida saga Bourne. Además hizo con Tom Cruise la cinta de ciencia ficción Al filo del mañana, y ya abordó una historia de espías basada en personajes auténticos en Caza a la espía. Con tal "background", se diría que es la elección perfecta para dirigir Barry Seal: El traficante, que se apunta a la moda de series como Narcos o películas como Escobar: El paraíso perdido. Sin embargo, el tono de farsa que imprime a la historia el guión del desconocido Gary Spinelli, quizá ha descolocado a Liman, que no sabe manejarlo, la sátira que se puede ver en la pantalla resulta muy superficial y tontorrona. En sus manos la ironía y la mirada cínica lindan demasiado cerca de lo grotesco, y tampoco ayuda la composición de Tom Cruise, con su aire de travieso boy-scout perpetuamente joven, y cuyas motivaciones, más allá del sabor de la aventura, no se explican bien. Así las cosas, se echa en falta un mínimo punto de vista moral, libertad, corrupción, adicciones, familia, asesinatos, son temas tratados demasiado a la ligera. De modo que sí, tal vez las cosas ocurrieron más o menos como se nos cuentan, con disparates como que las armas de la contra nicaragüense iban a parar a los narcos colombianos, y los supuestos luchadores de la libertad traficaban con la droga de éstos; o que un pueblucho tuviera su calle principal repleta de bancos para albergar la fortuna que acumulada por Seal, que literalmente le desborda. Pero la acumulación de momentos surrealistas, la presentación de la mujer "florero" que encarna Sarah Wright, o la idiotez estadounidense elevada a la enésima potencia, una autoflagelación digna de ser estudiada por un psicoanalista, resulta irritante por exagerada, hay desequilibrio y se echa en falta el necesario punto de gracia.

5/10
Madre!

2017 | Mother!

Una película que apasiona e irrita a partes iguales, Buena prueba del talento de su director y guionista, Darren Aronofsky, y también de su tendencia al exceso barroquista y a algo parecido a la pretenciosidad. Porque muchas son las cosas que parece querer decir en Madre!, parte de su atractivo es la capacidad de sugerencia, y muchos son los tonos que impregnan la narración, aunque sí uno hay que destacar por encima de todos, me decanto por la deuda con Kafka, esa sensación de estar inmerso en una peripecia en que el desconcierto aguarda constantemente a la vuelta de la esquina, a pesar del comportamiento impostado de los que te rodean, que teóricamente se comportan con normalidad y actúan de modo razonable, aunque en realidad todo es alocado y surrealista. El punto de vista narrativo es el de una joven esposa sin nombre, que vive con su marido, célebre escritor que parece haber perdido la chispa creativa, en un enorme y solitario casa en medio del campo. Ella se dedica todo el día a ponerla a punto, pintando paredes, terminando la cocina, con detalles de decoración, la idea es tener el hogar perfecto que sustituya al que previamente tenía su amado en ese mismo lugar, y que fue devorado por un incendio donde murió la que entonces era su esposa. La tranquilidad del lugar será interrumpida por un hombre que dice ser cirujano, y que creía que aquello era un hotelito rural. Será invitado a pasar la noche, a pesar de la reticencia de ella. Pero luego al día siguiente aparecerá la mujer del recién llegado, y en fin, aquello puede ser el cuento de nunca acabar, con presencias no deseadas, y la irritación de la ama de la casa, que quiere a su marido para él, ser la madre de sus hijos. Probablemente no conviene avanzar más en la descripción de lo que sigue. Sí conviene insistir en la atmósfera envolvente que logra crear Aronofsky, casi de película de terror, y que por temas y situaciones hace pensar a ratos en la personal adaptación de Stephen King que hizo Stanley Kubrick en El resplandor. Pero se pueden rascar muchos más temas. Se invita a pensar cómo resulta una quimera la idea de vivir una vida solitaria a espaldas de la colectividad, somos seres sociales, lo que hacen los otros nos afecta, lo que hacemos nosotros afecta a los demás. Se muestran distintas manifestaciones de la histeria colectiva casi sectaria, y el modo en que las personas repiten fácilmente los errores recién cometidos. Y también se explora la creación artística, donde el autor puede comportarse como un seudodios cruel y egoísta. En el mundo cada vez más desquiciado que se nos pinta, los actores están bien. Jennifer Lawrence hace que conviva en su personaje el desagrado ante lo que molesta con la meticulosidad por cuidar el hogar y el amor por su famoso esposo. Javier Bardem sabe aterrorizar y ser encantador, y también atrapa las esencias egocéntricas del artista. Mientras que Ed Harris y Michelle Pfeiffer son dos de los incómodos extraños que se asoman a la casa del matrimonio protagonista, haciendo muy creíble su inoportunidad, a pesar de lo obsequiosos que se muestran. Todo lo anterior no impide una sensación de exceso, que a veces provoca casi la risa involuntaria. Estamos, al fin y al cabo, dentro de un juego de muñecas rusas, con otro creador, Aronofski, que se arroja sin dudar al vacío y sin paracaídas con su film –aunque la Lawrence puede ser un paracaída de emergencia para evitar estrellarse en el suelo, piénsese lo que ayudó la presencia de Brad Pitt en la taquilla a otro discutido y simbólico título, El árbol de la vida–, al que dentro de su singular desparrame hay que reconocerle la capacidad de riesgo.

6/10
Star Wars: Los últimos jedi

2017 | Star Wars: The Last Jedi

La paz está lejos de poder darse por sentada en la galaxia, más bien ocurre todo lo contrario. La Primera Orden, sucesora del denostado imperio y encabezada por el Líder Supremo Snoke, pone en peligro los logros alcanzados por la República, se hace necesaria una Resistencia para no sucumbir a los embates de un poder donde domina el lado oscuro de la fuerza, que empieza a ser poderoso en Kylo Ren, el hijo de Han Solo y la general Leia. Con él nota una conexión especial Rey, chatarrera del planeta Jakku, que ha acudido a la isla donde se ha retirado el jedi Luke Skywalker, para pedirle su ayuda a los rebeldes, y que sea su maestro en el conocimiento de una fuerza que acaba de descubrir. Mientras, el antiguo soldado imperial Finn y el piloto Poe, intentan dar con el modo de despistar a los cruceros de la Primera Orden, anulando su sistema de rastreo. Después de que la fuerza despertara con nuevos bríos en el inicio de la tercera trilogía de Star Wars, ya sin George Lucas, gracias a la buena mano de J.J. Abrams, alguien menos obvio para apuntarse a la saga galáctica, Rian Johnson –ha dirigido dos cintas interesantes pero no de gran público, Brick y Looper–, toma doblemente las riendas como guionista y director. El resultado es notable, porque sigue nuevamente la senda marcada por su antecesor, o sea, se pliega en los aspectos conceptuales a la película de 1977 con que empezó todo y sus dos secuelas, con numerosos guiños, ecos y variaciones sobre lo que vimos entonces, y añade al mismo tiempo muchas sorpresas narrativas y elementos novedosos, susceptibles de atraer también a los espectadores más jóvenes. La combinación de adentramiento en terreno familiar capaz de satisfacer sentimientos nostálgicos, sin limitarse a dar más de lo mismo, junto a un ritmo vertiginoso en un hilos narrativos bien interconectados, asegura la diversión, a pesar de la larga duración de la película, más de dos horas y media de metraje. El niño que todos tenemos dentro, simbolizado en el chaval que vemos casi en el último plano con el anillo de la resistencia, y recordando al legendario Luke, queda más que satisfecho con este film. La esperanza. Las relaciones entre padres e hijos, maestros y discípulos, personas con mando y las que deben obedecer. El espíritu de iniciativa y la disposición a dejarse guiar. La capacidad de rectificar. El reconocimiento de las cualidades ajenas, y también de los defectos. El heroísmo hasta el sacrificio. Son mimbres con los que se componen las aventuras de los personajes y sus desafíos hábilmente, jugando con los ya conocidos, e incorporando otros nuevos, donde se vuelve a dar presencia a las mujeres, ahí tenemos aparte de a Rey y Leia -–a película está dedicada a la memoria de Carrie Fisher–, a Rose (Kelly Marie Tran), de rasgos orientales –más diversidad–, y atraída por Finn, y a la vicealmirante Oldo (Laura Dern), y a un original buscavidas, DJ (Benicio del Toro, que borda su breve papel). Los conflictos dramáticos tienen fuerza, sobre todo los que atañen a Luke, Ray y Kylo, los actores Mark Hamill, Daisy Ridley y Adam Driver ofrecen magníficas interpretaciones, saben atrapar sus luchas internas. A la vez, junto a los dilemas morales y las consideraciones sobre la fuerza y la sabiduría jedi, abundan los golpes humorísticos, breves y que percuten a toda velocidad. Hay mucha espectacularidad en las escenas bélicas de combate aéreo de las naves espaciales, y no llegan a cansar, porque visualmente se saben plantear de modo atractivo, con un lienzo amplísisimo y una gran sensación de fisicidad, también en el último tramo, con unas curiosas naves esquiadoras, los efectos visuales son muy realistas en líneas generales. No faltan además, como es de rigor, las peleas con sables láser, muy bien planteadas. Y se saben introducir nuevas criaturas, o jugar con escenarios curiosos, como esa especie de decadente Montecarlo ciudad del juego que retrotrae al saloon de La guerra de las galaxias, donde viven los cínicos que amasan fortunas vendiendo armas, a los buenos y a los malos, quizá la crítica más clara a un estado de cosas muy extendido en el mundo real.

7/10
Adiós Christopher Robin

2017 | Goodbye Christopher Robin

Los libros del oso Winnie the Pooh y sus compañeros del bosque de cien acres, escritos por A.A. Milner, e ilustrados por su amigo E. H. Shepard, han inspirado a numerosas generaciones de niños de todo el mundo, especialmente en el mundo anglosajón, dando también pie a versiones animadas cinematográficas. Este film describe cómo tal creación marcó de un modo especial a Milner y a su familia, su esposa Daphne, y el único hijo de ambos, Christopher Robin, chaval de gran imaginación, gracias al cual surgieron Winnie y sus amigos. Hollywood es muy aficionado a hacer al mismo tiempo dos películas sobre el mismo personaje, y la que nos ocupa, que firma Simon Curtis (La dama de oro, Mi semana con Marilyn, películas basadas en hechos reales), se ha adelantado por poco a la que dirige Marc Forster para Disney. Se entiende el interés de este segundo director, aunque corre el riesgo de repetirse un poco tras firmar Descubriendo Nunca Jamás, donde también pintaba a un autor de gran imaginación y que conectaba con el público infantil, el coétaneo de A.A. Milner J.M. Barrie, con el que comparte rasgos de atravesar dificultades en la vida familiar. La versión de Curtis, muy atinada y con momentos francamente emotivos, sabe usar la carta del rechazo y traumas de la Primera Guerra Mundial, que marcan a A.A. Milner y a su esposa, y pinta con naturalidad una vida familiar no perfecta, aunque padre, madre e hijo se quieran, y donde juega un precioso papel la niñera Olive Brockwell. Ésta está interpretada por una maravillosa Kelly Macdonald, la mejor de un reparto donde están todos bien, incluido el niño Will Tilston. En el guión se nota la presencia de Frank Cottrell Boyce, que firmó para Danny Boyle el guión de Millones, otra mirada al mundo infantil, y el modo de relacionarse con el de los adultos. Tiene encanto el dibujo de la distinta fuerza de los lazos que crea Christopher Robin con los tres adultos determinantes en su infancia, y también cómo el chaval inspira a su padre para su gran creación infantil. Los apuntes de realismo mágico y los juegos en el campo guardan un certero equilibrio, nunca resultan empalagosos o un despliegue de recargados efectos visuales. Los conflictos alrededor del vértigo de la fama, el deseo de simplemente pasarlo bien, sin pensar en los demás, aparece en todos los personajes, de modo que su pequeños y grandes egoísmos parecen hablarse unos a otros, en un logrado juego de ecos. Quizá la transición a la adolescencia de Christopher Robin, que nos encamina a un clímax que remite al arranque enigmático de la película, puede ser algo brusca, pero funciona y permite rematar la faena con buena fortuna.

6/10
La venganza se sirve fría

2016 | Crash Pad

El renacido

2015 | The Revenant

Alejandro González Iñárritu aplazó el rodaje de El renacido para acometer primero Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia), ganadora de cuatro Oscar, en las categorías de película, dirección, guión original y fotografía. Al mexicano no le ha afectado la supuesta maldición de los premios de la Academia, pues demuestra tener cuerda para rato. Aquí adapta la novela "The Revenant: A Novel of Revenge", de Michael Punke, que reconstruye la historia real de Hugh Glass, miembro junto con su hijo de una expedición de tramperos que en 1823 se interna en territorio de los arikara, entre las dos Dakotas, en busca de pieles. Cuando Glass sufre el ataque de un oso pardo queda malherido, y sus compañeros, acosados por los indios, no pueden llevarle consigo. El capitán de la expedición le deja bajo el cuidado de su retoño, otro de los miembros más jóvenes del grupo y el veterano John Fitzgerald. Pero este último resulta no ser de fiar. La veracidad de las imágenes se acentúa gracias a la cámara cercana de Emmanuel Lubezki, alias "El Chivo", colaborador habitual del realizador, tan integrada en cada escena que se vive en primera persona el acecho de los pieles rojas y el padecimiento de los personajes. A veces se nota que se trata del mismo operador de El árbol de la vida, sobre todo en algunas secuencias oníricas donde el protagonista evoca la felicidad de su familia, truncada por la muerte. Salvo algún plano metafórico donde un ave brota de heridas mortales, el grueso del film se aleja bastante de los detalles pretenciosos que daban un poco al traste con los altos vuelos de Birdman. Por primera vez, el autor de Amores perros se adentra en el puro cine de género, sin querer ofender con esta afirmación al cuate, pues esto no quiere decir que estemos ante un relato genérico o convencional ni mucho menos. Pero sí que mira a los westerns sucios de Sam Peckinpah y tiene elementos en común con Las aventuras de Jeremiah Johnson, filmada en 1973 por Sydney Pollack, y sobre todo con El hombre de una tierra salvaje, de Richard C. Sarafian, que reconstruye los mismos hechos históricos. Aunque El renacido resulta más cruda si cabe por el hiperrealismo del cine contemporáneo. El espectador siente la violencia en sus carnes, sobre todo en la impresionante secuencia del ataque del grizzly, que pasará con toda seguridad a la historia del cine, si bien no resulta apta para cardíacos. El conjunto tiene mucho del cine clásico de aventuras, sin que eso suponga una ruptura completa con su filmografía, ni un renacer de Iñárritu, sino más bien una evolución coherente. Aquí también se concibe la vida como un ‘via crucis’, donde los humanos tienen que soportar duras pruebas cada vez peores (como el protagonista de Biutiful), y seguir vivo muchas veces depende del azar. En su retrato de la lucha contra los elementos naturales, parece que el hombre acaba siendo lo más peligroso, pues la traición puede causar más daño que el ataque de una bestia salvaje. Pero la mirada del mexicano se ha vuelto un poco más luminosa, pues en la dura batalla por salir adelante a cada minuto, puede irrumpir un acto de solidaridad humana que devuelve la esperanza. Incluso se lanza una mirada a lo trascendente… "La venganza está en manos de Dios", asegura uno de los personajes. Casi sobrenatural resulta la composición del protagonista realizada por Leonardo DiCaprio, que lejos de acomodarse y vivir del cuento sigue buscando papeles complicados; algunos planos filmados en la nieve sin ropa no han debido resultar nada fáciles para la estrella. Pero sorprende casi más el gran Tom Hardy, que interpreta al barbudo antagonista sobre todo con los ojos, que le permiten mostrar la miseria del lado más oscuro de las personas.

8/10
Star Wars: El despertar de la fuerza

2015 | Star Wars: Episode VII - The Force Awakens

Casi 40 años después de la película original, vuelve la saga de La guerra de las galaxias, en esta ocasión por primera vez sin el concurso de George Lucas, pero con un formidable sucesor: J.J. Abrams, curtido en televisión con Alias y Perdidos, y en cine con Misión imposible y Star Trek. El resultado complacerá sin duda a los fans galácticos recalcitrantes, y captará nuevos adeptos entre las nuevas generaciones. El despertar de la fuerza narra acontecimientos posteriores a El retorno del jedi, cuando la siniestra Primera Orden ha sustituido al Imperio en el lado oscuro de la Fuerza, con un ejército más poderoso que nunca, y una alianza rebelde que hace lo que puede para hacerle frente. Rey, una joven sin familia, y Finn, un antiguo soldado imperial, con ayuda del droide BB-8, deberán intentar dar con el paradero del mítico jedi Luke Skywalker para, una vez más, salvar a la galaxia. Aletea la fuerza, como parece lógico, en esta película, que parece urdida con la idea de tomar lo mejor del film con que empezó todo en 1977, lo que puede verse como un guiño a los nostálgicos –indudablemente lo es–, pero también como una jugada inteligente, consistente en reconocer lo que subyugó a los espectadores de antaño, para entregarlo de nuevo a modo de auténtica reinvención y convenientemente dosificado. Casi podría hablarse de remake, sin haber nada peyorativo en el uso de esta expresión, para ser justos y evitar malentendidos digamos que se trata de variaciones sobre la lucha que no cesa entre el bien y el mal, con ecos de situaciones ya vistas que son lo mismo sin ser lo mismo. Firma el guión Abrams junto a Lawrence Kasdan –que participó en los libretos de El imperio contraataca y El retorno del jedi, y Michael Arndt, que estuvo en la cinta animada de Pixar Toy Story 3–, que asume y reinventa todos los elementos posibles del primer film. Abunda la acción y la aventura punteadas con golpes de humor, servidas con buenos efectos visuales en los combates entre naves espaciales, la recreación de planetas y diseño de criaturas, evitando al mismo tiempo el empacho digital de Lucas, que malogró en parte su trilogía de precuelas. Y hay espacio para las sorpresas argumentales de contenido dramático, que por supuesto, no desvelaremos en estas líneas. Están bien los ingenuos e idealistas personajes de Daisy Ridley y John Boyega, una chica guerrera y un soldado imperial converso negro que empiezan a sentir una clara atracción, más el en alza Oscar Isaac, un piloto de la alianza rebelde, y el villano de la función, buen trabajo de Adam Driver como Kylo Ren; los actores aportan juventud más el toque de mayor peso femenino y de diversidad racial. El nuevo robot BB-8 tiene encanto. Produce, por supuesto un agradable cosquilleo constatar el retorno de Han Solo, Chew, Leia y Luke, más los inefables androides que han estado en todas las películas de la saga, R2-D2 y C-3PO. Siempre da gusto ver a Max von Sydow, pero por desgracia su presencia no tiene la relevancia que han tenido veteranos como Alec Guinness, Peter Cushing o Christopher Lee en otras entregas de la saga galáctica, que en su nueva andadura promete pingües beneficios para Disney.

8/10
Brooklyn

2015 | Brooklyn

1952. Eilis Lacey ha tomado la determinación de emigrar a Estados Unidos, con pena, pero con la tranquilidad de que deja en su pueblo irlandés a su madre viuda al cuidado de su hermana Rose. Frente al ambiente asfixiante y de chismorreos de su tierra natal, Eilis empieza a respirar libertad en Brooklyn, gracias a la ayuda de la Iglesia, que le consigue trabajo como empleada en unos grandes almacenes y alojamiento en una pensión de jóvenes solteras, regentada por la simpática y dominante señora Keogh. Al principio se encuentra cohibida e insegura, pero Eilis se va soltando, siempre guiada por su buen corazón, y conocer a un joven de origen italiano, Toni, puede ser el descubrimiento del amor. El novelista Nick Hornby vuelve a adaptar una obra ajena tras An Education y Alma salvaje, repitiendo con la idea de protagonista femenina absoluta. El trabajo de entregar un libreto a partir de la novela de Colm Tóibín le ha supuesto una nominación al Oscar. Lo cierto es que es un trabajo muy medido, que sabe conjugar nostalgia y romanticismo con la dureza de la situación de quien se encuentra lejos de su hogar, tratando de construir uno nuevo, y siente el tirón de uno y de otro. Tirón doble, porque, tras un suceso que obliga a Eilis a regresar a Irlanda, también en lo relativo a su futuro marido su corazón anda dividido. John Crowley, que ya apuntó maneras en su debut en la dirección más de una década atrás con Intermission, demuestra habilidad narrativa en un film de corte muy distinto, lleno de humanidad y sentimientos nobles, aunque no faltan las debilidades y las dudas, o ciertas mezquindades. Se nos ofrece una mirada positiva a la vida, aunque no se niegan las dificultades, y ello con naturalidad, sin moralinas tontas y pazguatas. A la credibilidad de la trama ayuda la soberbia interpretación de Saoirse Ronan, que ha logrado una nominación al Oscar. A pesar de su juventud, 21 años cuando hizo el film, sabe encarnar bien la evolución de su personaje, de modo que nos creemos su madurez que se diría de alguien con más edad; y hace tremendamente atractiva la práctica del bien, algo muy difícil en pantalla, donde suelen ser más agradecidos los villanos terribles que las buenas personas. Y aunque estamos sin duda ante una película de mujeres, se agradece el buen dibujo de los personajes masculinos, los dos pretendientes de Eilis y el sacerdote (Emory Cohen, Domhnall Gleeson, Jim Broadbent) no son meros comparsas de cartón piedra, a diferencia de lo que pasa en otros filmes coetáneos y bastante celebrados como Carol y Sufragistas.

8/10
Frank

2014 | Frank

Jon Burroughs es un joven que sueña con componer canciones y triunfar en un grupo musical. Le surge la oportunidad de actuar cuando conoce a los Soronprfbs, cuyo teclista ha quedado indispuesto. Cuando llega el momento del concierto ve algo muy curioso: el líder de la banda, Frank, lleva puesta una enorme cabeza de cartón, como si de un muñeco se tratara, de modo que su identidad queda oculta. Jamás se la quita. Jon irá con ellos a vivir a una cabaña de la campiña irlandesa, con el objetivo de grabar allí un disco de éxito con sus recientes compañeros. Y se dará cuenta de la enorme influencia de Frank sobre los demás y sobre él mismo. Le consideran no sólo el líder de la banda, sino un genio, un poeta, un guía artístico seguro al que siguen con los ojos cerrados. El director irlandés Lenny Abrahamson entrega un film sobre gente rarita, marginal, inadaptados sociales, con indudables problemas de estabilidad afectiva y mental, que buscan su personal catarsis mediante la música. El film, narrado en clave de comedia dramática, no acaba de interesar demasiado porque, más allá de cierta intriga generada por el personaje de Frank, se desarrolla sin mucha originalidad, con conversaciones e itinerarios anodinos. El guión de Frank, obra de Jon Ronson y Peter Straughan (responsables por ejemplo de la también discreta Los hombres que miraban fijamente a las cabras), es errático y bascula únicamente en torno a la creación artística de unos, digamos, pirados, frikis, que a menudo actúan como niñatos patéticos que han perdido las perspectiva de la bondad o maldad de la música que generan. Las canciones de Frank en este sentido, son desconcertantes, parecen totalmente improvisadas, con un tono y unas letras tan cutres como hipnóticas, que recuerdan al Jim Morrison más alucinado, de modo que la frontera entre genialidad y basura se difumina. El personaje de Jon encarna la cordura, el sentido común entre tanto desatino, pero también –dice el film–, es esa mediocridad (¿normalidad?) lo que le aleja del genio musical. Domhnall Gleeson (Una cuestión de tiempo) interpreta a la perfección a este joven con aspiraciones pero sin un talento a la altura, mientras que el resto del reparto, lleno de nombres conocidos –Scoot McNairy, Maggie Gyllenhaal, Michael Fassbender– está decididamente poco aprovechado.

4/10
Calvary

2014 | Calvary

Un hombre acude al confesionario del padre James, en un pueblecito perdido de Irlanda. El anónimo penitente le espeta que sufrió abusos sexuales continuados de un sacerdote siendo niño, y que aquello le ha destrozado la vida. Invitado a denunciar los hechos, el otro le explica que su verdugo ya ha muerto, y que ha decidido vengarse matando a cura "bueno", o sea, a él, el próximo domingo. Mientras transcurre esa semana, aparte de comunicar la amenaza a su obispo, continúa con su vida normal, lo que significa lidiar con unos feligreses nada fáciles, y en los últimos tiempos más resabiados, desde que saltaron a los medios las noticias sobre curas pederastras: así trata con un anciano que desea morir, casos de adulterio y malos tratos, personajes cínicos de distinta ralea, visita a un psicópata asesino en prisión... Le cuesta relacionarse con otro sacerdote, al que ve poco centrado. Y luego están sus cuestiones personales, un alcoholismo que ha procurado dejar atrás, y una hija ya adulta, que tuvo cuando estuvo casado –antes de enviudar y seguir su camino al sacerdocio– y que ha intentado suicidarse. Notable drama del irlandés John Michael McDonagh, guionista y director, que vuelve a recurrir a Brendan Gleeson como protagonista tras El irlandés, Su película, de ritmo perfecto, y que demuestra un amplio conocimiento de la psicología humana, sus virtudes y debilidades, no es nada fácil, porque parte de unos hechos terribles: los abusos a menores cometidos por algunos miembros del clero irlandés, que han minado enormemente la credibilidad de la Iglesia en ese país. Y muestra el hondo daño padecido por las víctimas, al arrancar la trama con una que no sólo no puede perdonar y pasar página, sino que quiere desatar su rabia en alguien inocente, para mandar una especie de elocuente mensaje a una sociedad, a menudo indiferente y pasiva ante las desgracias ajenas. Además, pinta el periplo personal de un sacerdote, el padre James, un hombre de fe, piadoso, que no es perfecto pero se deja la piel en el desempeño de su ministerio, atendiendo a los demás; y aunque puede haber algún momento gratificante, que lleva a pensar que merece la pena esa entrega, abundan las situaciones de auténtico calvario –como señala el título del film–, en que las humillaciones y las actitudes cínicas invitan a tirar la toalla. El contraste en la fotografía de los enigmáticos exteriores del paisaje irlandés con los opresivos interiores, más la hermosa banda sonora, ayudan a crear un mood de búsqueda de lo bello en medio de aquello que afea el mundo. A lo largo del film se citan explícitamente Retorno a Brideshead y los curas descritos por Georges Bernanos, y no son, desde luego, menciones casuales. La mirada que recorre la cinta es de cierto pesimismo existencial, el silencio de Dios presenta una extraña elocuencia. Y al mismo tiempo, de modo misterioso la gracia actúa, hay espacio para la conversión, y ejemplos de personas que pueden llevar al perdón. Cinta dura y nada complaciente, conmovedora en más de un pasaje pero no sentimentalista, pinta muy bien las relaciones humanas, y cómo puede estropearlas el ensimismamiento, el empeñarse en estar uno a solas consigo mismo; el atrevido desenlace parte el alma, pero al mismo tiempo nos señala que nunca deberíamos desesperar, Dios escribe con renglones torcidos.

8/10
Invencible (Unbroken)

2014 | Unbroken

1943. Louis Zamperini es un soldado norteamericano de origen italiano. Está de misión en el Pacífico, encargado de apuntar y soltar los proyectiles desde su bombardero. Durante una misión su avión se estrellará en el mar y Zamperini junto con otros dos compañeros, intentará sobrevivir en el vasto oceano con la sola ayuda de una balsa de plástico. Tras 47 días en el mar serán por fin recogidos. La mala noticia es que sus salvadores son los japoneses... La actriz Angelina Jolie da el do de pecho para afianzar su carrera como directora de cine, que ya inició con la más o menos fallida En tierra de sangre y miel, ambientada en la Guerra de los Balcanes. Se ve que le interesa el tema de los conflictos bélicos y de la resistencia humana ante las adversidades, pues retoma la cuestión en Invencible (Unbroken), una dramática historia acontecida durante la II Guerra Mundial. El punto fuerte del film es que narra hechos reales, los vividos por el protagonista Louis Zamperini (1917-2014), un joven con una inconmensurable capacidad de sacrificio y una fortaleza mental extraordinaria. Verdaderamente sus experiencias habrían minado la moral de cualquiera, pero Zamperini aguantó estoicamente cualquier revés que la guerra le deparó, y fueron muchos y terribles. Y Jolie hace una cosa muy bien, que es presentar a su personaje como alguien normal; podría haberlo convertido en una especie de tipo con inteligencia superior, o alguien con capacidades y virtudes de superhéroe, alejado de los demás mortales, pero lo evita con tino y contundencia. El Zamperini que ofrece es un joven igual de vulnerable que los demás, de carne y hueso, que sufre y se viene abajo, y él así lo sabe, pero aún así sigue luchando sin rendirse y eso lo hace más heroico. Para lograr este enfoque ayudan convenientemente los "flashback" sobre la infancia del protagonista, y cómo gracias a sus padres y sobre todo a su hermano Peter logró distanciarse de algunos malos hábitos y destacar en el terreno del atletismo. También aporta Jolie una decidida visión trascendente de la existencia, en donde cada uno tiene su destino ante Dios y en donde la aceptación de esa voluntad y la entrega de uno mismo son lo más excelso que puede hacer el ser humano. Sin embargo, aun con tantas virtudes, la película no es redonda porque la inunda una cierta monotonía que pesa demasiado. La primera media hora, cuando Zamperini y sus compañeros cumplen misiones en su bombardero son vibrantes, lo mejor del film, momentos a los que se suman adecuadamente los flashbacks de Torrance (California). Pero a partir del accidente en el mar la cosa empieza a “hacer aguas”. La directora ha contado para el guión con pesos pesados como Joel Coen, Ethan Coen y Richard LaGravenese (El rey pescador). Se dice pronto. Pues incomprensiblemente ese equipo no ha logrado enriquecer la historia con un guión a la altura. Falta mucha riqueza, personajes con mayor calado. Sólo parece existir Zamperini, lo cual es un error. Se pierde la amistad con el amigo Phil y se olvida... La acción no avanza en el campo, no hay apenas interacción con otros prisioneros, absolutos desconocidos, etc. El film sigue únicamente la pauta del enfrentamiento entre preso y carcelero, al estilo de El puente sobre el río Kwai o Feliz Navidad Mr. Lawrence, pero aquí todo es lineal, sin sorpresas. De cualquier modo, en conjunto estamos ante una notable película bélica, de heroísmo y superación, rodada con mucho clasicismo por una Angelina Jolie que gana enteros tras las cámaras. Formalmente es muy correcta. Y atención al actor Jack O'Connell (’71), que hace un muy meritorio trabajo y aporta un carisma que le augura un buen futuro.

6/10
Ex Machina

2014 | Ex Machina

Alan Turing, pionero de la inteligencia artificial, sostenía que si una máquina llegaba a ser lo suficientemente avanzada, sus actuaciones difícilmente serían distinguibles de las humanas. Poco después de Descifrando Enigma, biopic del matemático británico, desembarca en las pantallas Ex Machina, un film de ciencia ficción que desarrolla sus hipótesis, en cierta medida inquietantes. El joven pero valioso programador Caleb resulta elegido para realizar una importante tarea en la megacorporación para la que trabaja. Debe trasladarse hasta la remota y sofisticada residencia de Nathan, máximo responsable de la compañía, donde evaluará mediante el test de Turing a Ava, robot dotada de la inteligencia artificial más potente jamás creada. Ex Machina supone el debut como realizador del británico Alex Garland, escritor asociado a la filmografía de su compatriota Danny Boyle, que adaptó su novela La playa, y contó con él como guionista para 28 días después y Sunshine. No sólo en esta última Garland ha destacado en el terreno de la ciencia ficción, pues también fue el responsable del libreto de la notable Nunca me abandones, que versionaba la novela de Kazuo Ishiguro. La enésima revisión del mito de Prometeo engancha desde el principio, y cuenta con una cuidada estética, sugerente en su frialdad, lo que choca con otros guionistas reconvertidos en realizadores, que descuidan la parte visual. Lo mismo sucede con el reparto, muy bien escogido. Básicamente, tres son los actores que copan la mayor parte de la función, el guatemalteco Oscar Isaac, ideal para interpretar a un despótico científico con rasgos del dr. Frankenstein, el irlandés Domhnall Gleeson, demostrando que su eficaz trabajo en títulos como Una cuestión de tiempo no han sido fruto de la casualidad, y la sueca Alicia Vinkander, protagonista femenina de Un asunto real, que aúna atractivo físico con talento. Sin embargo, Garland fracasa un poco en su terreno, el desarrollo del guión, pues se alarga demasiado en algunos fragmentos. En otras ocasiones, los giros son demasiado previsibles. Además, su discurso en torno a la hipotética superación del ser humano por la máquina, y cómo éstas podrían seducir emocionalmente, se queda finalmente en lo ya visto en otros títulos como Metropolis, Blade Runner o Her. Lo mejor, sus advertencias en torno a lo que puede hacer una empresa surgida de un revolucionario buscador, que no duda en usar para sus fines los datos que ha registrado de sus usuarios. Y que conste que el film no nombra explícitamente a nadie.

6/10
Una cuestión de tiempo

2013 | About Time

Richard Curtis, veterano guionista de Cuatro bodas y un funeral y Notting Hill, debutó como realizador con la excelente Love Actually, pero decepcionó en cierta medida con su segundo trabajo, Radio encubierta. Ahora recupera la forma como director y guionista en Una cuestión de tiempo, mezcla de drama y comedia, con elementos fantásticos. Una cuestión de tiempo tiene como protagonista a Tim, un joven de 21 años, que el día de Año Nuevo tiene una inesperada conversación con su padre. Éste le desvela el secreto de la familia: los varones pueden viajar en el tiempo. Aunque esto no les permite ir más atrás de su nacimiento, sí que tienen la capacidad de rebobinar hasta el punto de su vida que deseen, lo que resulta muy útil para arreglar pequeños errores. Aunque en un principio no le cree, tras seguir sus instrucciones vuelve a la fiesta de Nochevieja anterior, donde no logró besar a la chica que le había deslumbrado. A los espectadores les vendrán a la mente inmediatamente títulos como Regreso al futuro y sobre todo Atrapado en el tiempo, con cuya trama tiene muchas similitudes, salvo porque aquí el protagonista puede elegir a qué punto de toda su existencia quiere regresar, y no sólo vuelve a revivir el mismo día. Paradójicamente, Una cuestión de tiempo no proporciona una sensación de déjà-vu, sino que logra cierta frescura. Quizás, algunos detractores argumentarán que Una cuestión de tiempo busca de forma demasiado evidente emocionar, o que la voz en off del protagonista a veces se alarga. Pero Curtis acierta al explotar sus puntos fuertes, una capacidad increíble para componer diálogos vitalistas e ingeniosos, y su especialidad en la creación de secundarios estrambóticos memorables. Tampoco se le da mal crear momentos 'mágicos', como aquél en el que la pareja protagonista se puede ver por primera vez, tras una larga conversación a oscuras. Rachel McAdams (To the Wonder, Sherlock Holmes), que realiza una interpretación muy espontánea, es quizá el nombre con más tirón internacional del reparto, pues tiene a su lado a Domhnall Gleeson, un actor que sorprende y logra cargar con la mayor parte del metraje, si bien hasta ahora se le conoce más bien por haber sido secundario en títulos como Anna Karenina o las dos últimas entregas de Harry Potter. Brilla especialmente Bill Nighy, actor fetiche del realizador presente en sus dos anteriores films, muy humano en su papel de progenitor. A diferencia de lo que ocurría en casi todos los trabajos anteriores de Richard Curtis, esta vez el británico no se limita a las risas o los buenos sentimientos, sino que pretende mostrarse algo más reflexivo, en torno a temas sobre el aprovechamiento del tiempo, la importancia de preocuparse por los demás y la necesidad de afrontar antes o después las grandes tragedias de la vida, por muchas triquiñuelas que se pongan en práctica para postergarlas.

6/10
Black Mirror (2ª temporada)

2013 | Black Mirror | Serie TV

Segunda temporada de la serie británica que anticipa un futuro que ya es presente, al estilo Ray Bradbury, y que apunta aspectos más que sombríos acerca de la realidad. De nuevo está detrás de los guiones Charlie Brooker. En "Vuelvo enseguida" se reflexiona acerca de la dificultad para aceptar la muerte de un ser querido, el marido de la protagonista, ante la falta de recursos para encajar esa pérdida se propone su sustitución por un software que primero simula correos electrónicos del fallecido, el siguiente paso son llamadas telefónicas con su voz, y a continuación, tal vez, una réplica sintética muy semejante a quien tanto se echaba de menos, casi, casi, igual, pero... "Oso blanco" es una historia que provoca el desconcierto en el espectador, la protagonista se despierta atada en una silla, y cuando se libera sufre una persecución implacable, sin que sepa cómo ha podido llegar a tal situación, aunque el seguimiento por numerosas personas que la fotografían y graban en vídeo con su móvil hacen pensar en algo parecido a la telerrealidad. La reflexión acerca de la justicia como espectáculo se clava en quien ve el film. Finalmente "El momento Waldo" hace pensar en el populismo que triunfa en la opinión pública ante los discursos vacíos de los políticos, lo que podría desembocar en una nueva suerte de totalitarismo. La idea de que un personaje animado al que pone voz un cómico deslenguado se convierte en el favorito para unas elecciones en el Reino Unido puede sonar descabellada, pero tal vez no lo sea tanto...

6/10
Agente doble

2012 | Shadow Dancer

Coproducción angloirlandesa que evoca la guerra entre facciones católicas y protestantes en Irlanda del Norte. James Mars, su director, que se ha destacado sobre todo en el documental, se sirve del guión de Tom Bradby, que adapta su propia novela. Se trata esta vez de una producción importante que transcurre en los medios de la guerra de servicios secretos. Collette (Andrea Riseborough), una viuda joven republicana que vive con su familia y su hijo, todos activistas del IRA, es detenida tras un atentado fallido en el corazón de Londres. Mac (Clive Owen) agente secreto de los servicios británicos, ofrece a Colette una alternativa: 25 años de cárcel o la liberación si acepta informar a los servicios secretos de las acciones futuras del IRA. La joven viuda acepta colaborar, el comienzo de un largo proceso que tiene todas las características de una película de suspense, llena de falsas pistas y de apariencias engañosas. Una vez más pasamos de la realidad a la ficción, incluso si el recuerdo de la realidad no desaparece nunca. Agente doble es una película lograda, llena de sorpresas hasta el final, en la que cada espectador es invitado a rehacer el orden de los acontecimientos, lo que puede alimentar las discusiones sobre la película. Y no faltará el debate moral que este tipo de acciones suscita, puesto que se pone en juego la libertad de seres humanos.

7/10
Dredd

2012 | Dredd

El Juez Dredd es uno de los personajes más conocidos del cómic británico, creado por el guionista John Wagner y el dibujante Carlos Ezquerra en 1977 para la revista "2000 AD". En 1995 dio lugar a una adaptación, dirigida por Danny Cannon, con Sylvester Stallone como protagonista, que sin embargo, no acabó de apasionar, especialmente a los seguidores de las viñetas. 17 años después, Dredd vuelve a las pantallas. Dredd se desarrolla en un futuro distópico en el que la mayor parte de la Tierra ha quedado inhabitable por culpa de la radiación. La humanidad se refugia en extensísimas ciudades como Megacity Uno, que se extiende a lo largo de toda la costa este de lo que fue Estados Unidos, y donde los índices de criminalidad son brutales. Tratan de mantener el orden en la medida de lo posible los jueces, que combinan en una sola persona las figuras de policía, juez y verdugo. Dredd, uno de los más eficaces, debe evaluar las actitudes para ingresar en el cuerpo de Cassandra Anderson, joven con poderes psíquicos. El mismo día, Dredd debe investigar lo que ocurre en un edificio controlado por Ma-Ma, mafiosa dedicada a la venta de una potente droga. Pete Travis (Omagh, En el punto de mira) logra un ritmo trepidante y cierto realismo en la puesta en escena que hace más o menos creíble la ambientación futurista. En general, respeta bastante el cómic en detalles bien conocidos por los seguidores como que el protagonista no se quite jamás el casco (Stallone sí que mostraba su rostro por lo que fue muy criticado). Karl Urban, recordado como Eomer en El Señor de los Anillos, resulta idóneo para encarnar al personaje por su mandíbula de tipo duro, que al fin y al cabo es lo único que muestra en el film. El resto del elenco está bien escogido, especialmente Lena Headey (300, Juego de tronos), ideal para encarnar a la villana. Pero el principal problema de Dredd es el guión. Se encarga de la adaptación Alex Garland, que ha colaborado con Danny Boyle en La playa, 28 días después y Sunshine. Pero a pesar de la solvencia que ha demostrado en otros de sus trabajos, en esta ocasión, los personajes resultan excesivamente planos, hasta el punto de que los actores fracasan al tratar de insuflarles humanidad. La trama acaba siendo una sucesión de secuencias de acción sin ningún fondo, pese a que podría haber dado lugar a alguna que otra reflexión sobre el futuro, la justicia, y otros temas. Queda así un cómic excesivamente frío y ultraviolento, que no logra nunca emocionar.

4/10
Anna Karenina

2012 | Anna Karenina

La Rusia de bien avanzado el siglo XIX. Anna Karenina está casada con un ministro del emperador y tiene un niño, parece el ejemplo perfecto de esposa, que hasta logra el perdón de su cuñada Dolly para Oblonsky, un hermano demasiado aficionado a las infidelidades conyugales. Pero su existencia sin tacha se ve puesta a prueba cuando conoce al hijo de una condesa, el apuesto Vronsky, pues en vez de favorecer su relación con Kitty, hermana de Dolly, acaba sumergida en una seria relación con él, que va más allá de la simple aventura, y desafía las reglas aceptadas de conducta social. Curiosamente esto podría favorecer las pretensiones amorosas de Levin, el mejor amigo de Oblonsky, sobre Kitty. Maravillosa adaptación de la inmortal obra de Leo Tolstoi “Anna Karenina”, que ha conocido múltiples traslaciones a la cine, la más conocida la de Clarence Brown con Greta Garbo como protagonista. La que nos ocupa cuenta con un solidísimo guión del dramaturgo Tom Stoppard –que además de firmar los guiones de Brazil y El imperio del sol llevó al cine su propia obra de teatro Rosencrantz y Guildenstern han muerto–, en el que privilegia todas las tramas que tratan el tema del amor en sus distintas vertientes y con sus diversos dilemas morales, con atención primordial por supuesto a la relación adúltera de Anna Karenina, y siempre fiel al espíritu de Tolstoi. Lo que implica una crítica a las existencias postizas e hipócritas, ante las que pugna el deseo de vivir en plenitud un amor real y verdaderamente sentido, con espacio para la pasión y la ilusión, pero con el precio impagable de incumplir los compromisos adquiridos. Por supuesto, lo que hace de “Anna Karenina” una obra universal es su indudable complejidad y su mirada honesta y nada complaciente, donde la conciencia tiene un espacio, como lo tienen los deberes ya asumidos –conyugales y maternales–, que no se pueden simplemente ignorar. El perdón, la comprensión, el deseo, los remordimientos, el saberse en la presencia de Dios, forman parte de Anna y alrededores ofreciendo una poliédrica e interesantísima panorámica del ser humano, donde Oblonsky es un interesante contrapunto a la protagonista, como Levin lo sería del excesivamente rígido Karenin. Resulta obligado en Anna Karenina mencionar la audaz puesta en escena de Joe Wright (Orgullo y prejuicio, Expiación), que trabaja por tercera vez con su musa Keira Knightley, además de repetir con gran parte de su equipo técnico, además de los productores el director de fotografía Seamus McGarvey, el compositor Dario Marinelli, la directora artística Sarah Greenwood, la diseñadora de vestuario Jacqueline Durran y la montadora Melanie Ann Oliver. Wright concibe su historia como una metáfora del gran teatro del mundo, e invita al espectador a moverse entre sus bambalinas. De modo que muchas escenas transcurren en escenarios teatrales –asombrosa, a este respecto, resulta la carrera de caballos–, produciéndose a veces maravillosas transiciones a escenarios naturales, un efecto que para asombro de propios y extraños, no transmite artificiosidad. Como en otras de sus películas, especialmente Expiación, Wright juega con una feliz fusión de la partitura musical con otros sonidos justificados por las escenas, y ello funciona maravillosamente. Y resulta cuando menos elegante en las escenas donde se da rienda suelta a la pasión. El reparto es espléndido, todos los personajes parecen vivos y comprendemos su comportamiento, sus razones y sinrazones, Stoppard y Wright, de acuerdo con Tolstoi, nos invitan a no juzgarles y mucho menos a condenarles. Knightley hace justicia a Anna Karenina, compone bien un personaje muy difícil, y Jude Law humaniza a su duro marido.

8/10
Nunca me abandones

2010 | Never Let Me Go

Nuevo largometraje cinematográfico del prestigioso realizador Mark Romanek, ausente de los cines desde la redonda Retratos de una obsesión, de 2002. Romanek –que abandonó El hombre lobo por desacuerdos creativos– se consagra como un realizador sólido, con esta impecable adaptación de la novela de Kazuo Ishiguro, que ejerce como productor ejecutivo. La joven Kathy rememora su infancia en Hailsham, un selecto internado, en el que las rígidas profesoras inculcan a las chicos que son 'especiales'. Se siente atraída por Tommy, otro niño, que acaba saliendo con Ruth, una de las alumnas. Una profesora les advierte que no tendrán una vida normal, sino que les aguarda un trágico futuro. Al día siguiente, ha sido despedida... Años después, los chicos se reencontrarán cuando ya son adultos y están a punto de afrontar su triste destino. Romanek parte de un impecable guión de Alex Garland (ilustre colaborador de Danny Boyle en títulos como 28 días después) que sigue al milímetro la novela, salvo en algún detalle, como una frase final que abre una reflexión bastante amplia, convirtiendo a los personajes en microcosmos de toda la condición humana. El realizador también tiene un reparto de primera fila, en el que sorprenden la sobriedad interpretativa de los jóvenes Carey Mulligan, Andrew Garfield y Keira Knightley. Romanek acierta al trasladar a la pantalla la célebre sutilidad de Ishiguro, que como en su obra más conocida, la que dio lugar al film Lo que queda del día, sugiere muchísimo a partir de elementos mínimos. En este sentido llama la atención cómo las secuencias del internado, aparentemente idílico, resultan sin embargo inquietantes. El realizador es capaz asímismo de lograr un equilibrio imposible entre el drama y la ciencia ficción, sin que aparezca absolutamente ningún elemento asociable a este último género, ni terminología científica, ni escenarios futuristas... Sólida cinta sobre los límites morales de la ciencia, resulta un tanto triste, aunque sus personajes están llenos de humanidad. Recuerda en su esencia a los escenarios distópicos de otras películas sobre manipulaciones genéticas, como Gattaca, o Blade Runner. Aunque lo más habitual en el cine sobre distopías es que giren sobre la rebelión, en esta ocasión todo el discurso versa sobre la aceptación del dolor. La resignación de los personajes recuerda a la de Anthony Hopkins en Lo que queda del día. También se aborda la amistad y el aprovechamiento del poco tiempo del que dispone el ser humano.

7/10
Valor de ley (True Grit)

2010 | True Grit

Mattie Ross, una adolescente, se hace cargo del cadáver de su padre, asesinado por Tom Chaney, un forajido. Dispuesta a que se haga justicia, y desconfiada de los cauces habituales, contrata a Rooster Cogburn, un borrachín alguacil cazarrecompensas, para atrapar al criminal. Se unirá a la caza del hombre LaBoeuf, un ranger texano, que también busca a Chaney por el asesinato de un senador. Adaptación de la novela de Charles Portis, ya llevada al cine con fortuna por Henry Hathaway con John Wayne en el papel protagonista que le valió su único Oscar. Los hermanos Joel Coen y Ethan Coen entregan un western de maravilloso clasicismo, género para el que apuntaban claramente maneras en No es país para viejos. Aunque la trama tiene tono crepuscular, no hay lugar para el cinismo, siguen vigentes los eternos valores del bien, la justicia y el temor de Dios, que empujan a hacer lo correcto, aunque no dejen de cometerse errores. Los Coen aciertan en cómo perfilan el personaje de Mattie, una jovencita creíble: no especialmente agraciada, inteligente y testaruda, en cuyas acciones le guía más un sentido acendrado de lo justo que la simple visceralidad de la venganza. Su relación con los hombres que la ayudan en su propósito, y el encuentro con el villano, están muy bien descritos. La debutante Hailee Steinfeld supone todo un descubrimiento, y aguanta bien el hecho de estar omnipresente en la pantalla, pues la mirada del espectador es en cierto modo la suya. También brilla el resto del reparto, con menciones especiales para Jeff Bridges, genial con su ronca voz, y un irreconocible Matt Damon, los dos hacen que nos creamos el creciente respeto de sus personajes por Mattie. Da idea de la madurez que han ido adquiriendo los Coen su contención visual, son menos apabullantes de lo habitual, lo que no significa que renuncien a los riesgos, más bien todo lo contrario. Así tenemos planos generales bellísimos que no nos extrañaría ver en cineastas clásicos como John Ford, Howard Hawks o el mentado Hathaway, pero a la vez se atreven, sin llamar la atención, con otros más complicados, como los que componen la escena en que hallan a un hombre ahorcado, o la del pozo de las serpientes. En cambio, en lo relativo a la violencia, no dejan de caer en la tentación de presentarnos una secuencia tarantinesca, la que sucede en la cabaña de los tramperos.

7/10
La recompensa

2009 | Perrier’s Bounty

Michael McCrea es perseguido por Dublín toda la noche por los matones de un gángster para que pague una deuda. Así que se une con Perro para dar un golpe y conseguir algo de liquidez. Ello coincide con la aparición de su padre, que le asegura que padece un cáncer terminal. Brenda, una vecina de Michael que tiene problemas con su infiel novio y tendencias suicidas, mata a uno de los matones, lo que la pona a ella y a Michael en una situación muy comprometida. Cinta irlandesa y gangsteril, alocada y brutal, con algo de humor negro, en la que suceden muchas cosas en poco tiempo, punteadas de vez en cuando, sobre todo al inicio y al final, por una irónica voz en off que hace consideraciones sobre la existencia humana. Aunque irregular, La recompensa tiene cierto ritmo y, sobre todo, un estupendo reparto, donde destacan Cillian Murphy y Jim Broadbent, hijo y padre en la ficción que propone la cinta.

5/10
A Dog Year

2009 | A Dog Year

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