IMG-LOGO

Biografía

Rachel McAdams

Rachel McAdams

41 años

Rachel McAdams

Nació el 17 de Noviembre de 1978 en London, Ontario, Canadá

Premios: 0 Oscar (más 1 nominaciones)

Dulzura elegante

30 Octubre 2008

Al pensar en Rachel McAdams, recordamos en seguida la romántica El diario de Noa, pero lo cierto es que esta actriz ha sabido meterse en la piel de otras mujeres con caracteres muy extremos, eso sí, sin perder cierto encanto que le caracteriza.

Rachel Ann McAdams es una canadiense que nació el 17 de noviembre de 1978 y destacó siempre por ser una alumna brillante. Prueba de ello son sus logros en la Universidad de Toronto, donde se graduó con honores. En el mundo del cine comenzó con papeles secundarios en filmes menores. Por ejemplo, el italiano Paolo Virzì, que le dio un papelito en Mi nombre es Tanino (2002).

Su primera incursión en Hollywood fue con la película ¡Este cuerpo no es el mío!, pero su nombre empezó a sonar más con Chicas malas (2004), donde compartía pantalla con Lindsay Lohan e interpretaba a una pérfida y manipuladora jovencita de instituto. En el mismo año nos enamoró con la preciosa El diario de Noa, cinta que contaba una entrañable historia de amor entre dos jóvenes de los años 40, y le daba la réplica al joven Ryan Gosling, actor con el que mantuvo una relación durante tres años, que surgió a raíz del rodaje de la película. Por este film, McAdams obtuvo muy buenas críticas, que le sirvieron para ponerse en el punto de mira de nuevos directores.

Parecía estar destinada a las típicas comedias y participó en De boda en boda, junto a Owen Wilson y Vince Vaughn; más tarde hizo La joya de la familia, donde actuó al lado de veteranos como Diane Keaton, Sarah Jessica Parker o Dermot Mulroney; pero en 2005 cambió de registro y se puso a las órdenes del terrorífico Wes Craven, para rodar Vuelo nocturno, donde lo pasaba bastante mal con Cillian Murphy (El viento que agita la cebada) como el asesino pasajero del avión. En este film, Rachel demostró ser capaz de derrochar angustia, y de trasmitirla al espectador. En 2007 volvió a sorprender con un papel más interesante en El juego del matrimonio donde enamoraba a dos maduros caballeros, que no eran otros que Chris Cooper (Truman Capote) y Pierce Brosnan (El mundo nunca es suficiente).

Se le propuso el papel de la mujer invisible para Los 4 fantásticos, rol que acabó aceptando Jessica Alba; al igual que para ser la chica de Iron Man, que fue a parar en Gwyneth Paltrow; y también fue considerada para ser una chica Bond en 007 Casino Royale, personaje que finalmente recayó en Eva Green.

Es vegetariana y ecologista, y dice no tener coche para no gastar energía, y que prefiere trasladarse en bicicleta o autobús; y tiene el orgullo de ocupar uno de los mejores puestos en las listas de las mujeres más sexies en 2005, 2006 y 2007.

Su carrera avanza con paso firme y actualmente prepara The Time Traveler’s Wife junto a Eric Bana, y La sombra del poder, película donde comparte pantalla con Russell Crowe y Ben Affleck, nada menos.

Oscar
2016

Nominado a 1 premio

Filmografía
Festival de la Canción de Eurovisión: La historia de Fire Saga

2019 | Eurovision Song Contest: The Story of Fire Saga

Lars Erickssong vive en un pueblecito de Islandia, y quedó huérfano siendo niño en los 70. Triste, muy triste, le devolvió la alegría escuchar a ABBA cantar “Waterloo” en Eurovisión, y se prometió algún día competir en este popular concurso musical. Le acompaña desde la infancia en el sueño Sigrit Ericksdottir, y nunca ha tenido tiempo de confesarle su amor, pues cualquier relación romántica le distraería de la meta primordial, que el tándem Fire Saga llegue a la cima. Un cúmulo de casualidades conducirá a la pareja hasta Edimburgo representando a Islandia en Eurovisión. Ahí el representante de Rusia, Alexander Lemtov, podría acabar robando el corazón a Sigrit, y también la cantante griega Mita podría hacer lo propio con Lars. Comedia romántica con prometedor punto de partida, y que encantará a los fans de Eurovisión en su amable mirada paródica. Aunque podía haber sido mucho más divertida y redonda de lo que es. Will Ferrell, protagonista que coescribe el guion, probablemente es el gran artífice de sus muchas frases alusivas a los genitales, bastante cargantes. Algunas ideas, como la conclusión del “boat party” que posibilita que Fire Saga compita en Eurovisión obligan a suspender la incredulidad en exceso, para hacerse idea, hasta la posible existencia de los elfos, también planteada en el film, resulta más fácil de aceptar. De todos modos el film dirigido por David Dobkin (lejos ya de su esfuerzo dramático de El juez, y más cerca de títulos como El cambiazo o De boda en boda) resulta simpático, al pintar el ambiente rústico islandés, y la óptica de los dirigentes que buscan un ganador para su país, o el ambiente y coreografías típicos de Eurovisión, incluida una canción grupal, que posibilitan el cameo de muchos rostros que reconocerán los seguidores más frikis del evento musical. Hay momentos graciosos en las desastrosas actuaciones de Fire Saga, y Ferrell y Rachel McAdams resultan creíbles como peculiar pareja, al igual que el metrosexual cantante ruso interpretado por Dan Stevens. La presencia de Pierce Brosnan como huraño padre de Lars se diría un guiño a su presencia en la saga Mamma mia!, mientras que se incluyen algunos intérpretes islandeses y suecos como Jóhannes Haukur Jóhannesson, Mikael Persbrandt y Ólafur Darri Ólafsson, por aquello de que no se diga que...

5/10
Noche de juegos

2018 | Game Night

Max y Annie son tal para cuál. Apasionados de los juegos todo tipo, él llegó a pedirle matrimonio mientras competían en uno, en el que ella tenía que adivinar lo que él expresaba con mímica. Cada semana se juntan con un peculiar grupo de amigos para darle al Monopoly, Scrabble, Risk o lo que surja, aunque han decidido dejar fuera a Gary, un vecino demasiado inquietante que no les cae bien. Una noche, Brooks, hermano de Max al que éste le tiene envidia patológica, les propone un peculiar juego, demasiado realista, organizado por una empresa a la que ha contratado: uno de los participantes será secuestrado y el resto debe encontrarle. Puesto que la comedia estadounidense se encuentra en fase terminal, porque se reduce a acumulaciones de chistes escatológicos y groserías, sorprende positivamente este título que parte de un guión que sin resultar redondo, consigue mantener pegado al asiento al respetable a base de equívocos, enredos y diversos elementos del cine de intriga. Añádase un buen reparto, en el que destaca la buena química entre Jason Bateman y Rachel McAdams, que salvando las distancias, recuerda a las grandes parejas de la screwball comedy, y secundarios convincentes, como Jesse Plemons (el vecino que da ‘mal rollo’), o Billy Magnussen (el amiguete con pocas luces). Como consecuencia, esta vez, los realizadores John Francis Daley y Jonathan Goldstein, autores de la menos inspirada Vacaciones, consiguen hacer reír, a base de disparates. Y técnicamente se lucen, en un plano secuencia en el que los protagonistas deben robar un lujoso huevo. Pese a su falta de pretensiones, su film tiene incluso cierto fondo en torno a la necesidad de madurar, y a las relaciones fraternales.

6/10
Disobedience

2017 | Disobedience

Ronit Krushka, fotógrafa afincada en Nueva York, regresa a Londres al enterarse de la muerte de su padre, rabino de la estricta comunidad judía en donde Ronit creció. Ésta, poco menos que repudiada por su difunto padre, con quien no mantenía trato alguno, es recibida con estupor por la comunidad. Ella no ha venido a alterar las cosas, sólo quiere despedirle como hija y poner las cosas en orden. Pero la situación se revolucionará cuando reavive la antigua atracción que siente por su amiga Esti, ahora casada con otro amigo de la juventud, Dovid, discípulo de su padre y llamado a sustituirle como rabino. Tras Una mujer fantástica, ganadora del Oscar a la mejor película en lengua no inglesa, el director chileno Sebastián Lelio adapta una novela de Naomi Alderman para ahondar en terrenos similares en este drama sobre el lesbianismo en un ambiente cerrado que, se quiera o no, acaba derivando en opresivo debido a las dificultades –externas o internas– que tienen las protagonistas para dar rienda suelta a su tendencia sexual. Es fácil establecer paralelismos entre el judaísmo ortodoxo mostrado en este film y otras religiones que defienden absolutos morales y denuncian igualmente la ideología de género como un engaño moderno que pretende equiparar sentimiento y bien moral, subjetivismo y realidad, pero hay que conceder que Disobedience no es una película frívola y plantea una situación realista, que muy bien pudiera ser trasladada a otras circunstancias o épocas –véase Carol, donde el factor opresivo son las costumbres sociales– y que muestra a personajes convincentes que sufren hasta el tuétano por vivir en un ambiente incompatible con cierto modo de vida. Lelio ofrece un film denso, tristón en su argumento y en su puesta en escena sobria, lo cual se acentúa con el tono propio de la narración: los días que median entre la muerte de un padre y su funeral, con fases de dolor, de decepción, de reencuentro, de crisis, de desenfreno (incluida una larga y cruda secuencia sexual). Pero el cineasta no deja a los personajes solos en su angustia y aporta una salida verosímil, humana, a la penosa situación, al tiempo que aleja a sus creaciones tanto de rencores estériles como de soluciones facilonas. Saben interiorizar magníficamente sus sentimientos los tres actores principales, en especial una sufriente Rachel McAdams y un heroico, humilde, Alessandro Nivola en el papel de su marido. Por su parte, Rachel Weisz se encuentra como pez en el agua en este tipo de roles morbosos, fuera de lo establecido.

5/10
Doctor Strange (Doctor Extraño)

2016 | Doctor Strange

El doctor Stephen Strange es un afamado neurocirujano asentado en Nueva York, cuyas manos obran algo parecido al milagro a la hora de acometer delicadas operaciones en el cerebro de sus pacientes. Con un ego bastante subido, sólo vive para el trabajo, pero su mundo va a venirse abajo cuando sufre un terrible accidente de automóvil: aunque salva la vida, sus manos han sufrido múltiples lesiones, y conservan un temblor que no parece fácil que desaparezca. A pesar de su empeño en recuperarse con rehabilitación, los avances son lentos, y se convierte en un tipo amargado. Hasta que se entera de la recuperación de quien debía ser un tetrapléjico, un tal Pangborn, quien le explica que ha sido gracias a la sabiduría ancestral de una mujer conocida como la Anciana. Aunque escéptico, Stephen viaja a Nepal, y aprenderá que existen unos conocimientos diferentes a la ciencia en la que siempre ha confiado. De modo que se empapa de misticismo, y de la existencia de multiversos, universos paralelos, hasta el punto de que encuentra un nuevo sentido a su vida, hay otras metas y posibilidades para ayudar a los demás más allá de la mesa de operaciones del hospital. Adaptación de las andanzas del personaje de cómic, creado por Steve Ditko en 1963. Aunque no es de los más populares, parece claro que Walt Disney pretende sacar el máximo partido a la amplia galería de personajes de superhéroes de cuyos derechos es propietaria tras la compra de Marvel en 2009. La idea aquí es entregar aventuras con un componente mágico, y de este modo explorar nuevos terrenos frente a las tramas de los típicos superhéroes con su superpoder correspondiente, los grupetes de superhéroes, u otras recientes vías "innovadoras" que incluyen el cine negro (Jessica Jones y compañía) o la parodia (Deadpool). De modo que se presenta el conflicto fe-razón, para lo que parece muy adecuada la elección del director, Scott Derrickson (que brilló en la cinta sobre posesión diabólica El exorcismo de Emily Rose), que es también uno de los autores del guión. Además se incide en la egolatría inicial del protagonista (el eficaz Benedict Cumberbatch), que recibe la correspondiente cura de humildad, a la que contribuyen primero su compañera de hospital Christine Palmer (Rachel McAdams), y luego sus compañeros de aprendizaje (la Anciana a la que da vida Tilda Swinton), más Mordo (Chiwetel Ejiofor) y Wong (Benedict Wong). Los efectos visuales están muy cuidados, con esos edificios que se pliegan y la dinámica acción con las peleas de rigor, deudores de títulos como Origen y Matrix. Y aunque puede agotar la pirotecnia digital, que a veces resulta excesiva, los conflictos aligerados con dosis de humor bien calculadas, hacen que el visionado del film sea en líneas generales altamente disfrutable. Quizá el villano de Mads Mikkelsen sea demasiado hierático, pero en fin, tiene su lado medianamente inquietante, y da pie a un clímax bucle la mar de ingenioso.

6/10
Todo saldrá bien

2015 | Every Thing Will Be Fine

Tomas Eldan es escritor. Vive un poco para adentro y tiene problemas con su novia Sara. Además está inmerso en su tercera novela y busca inspiración, por lo que ha dejado unos días a Sara y se ha marchado al campo, a la nieve. Durante esos dias un hecho trágico marcará su existencia: por accidente atropella y mata con su coche a un niño pequeño... El prestigioso cineasta Wim Wenders decidió dirigir este guión de Bjørn Olaf Johannessen, tras la buena impresión que le causó la anterior película del guionista noruego, Nowhere Man. Ambos se adentran en una historia trágica que habla de la culpa, de la búsqueda de sentido ante las adversidades y de que, pase lo que pase, la vida sigue su curso, las estaciones se suceden, los años pasan. Y hay que reponerse, hay que aceptarlo y salir de sí, expresar el amor para seguir viviendo. Pero –por hacer un fácil juego de palabras– la película no cumple del todo con su título. El resultado es discreto. Wenders narra con indudable oficio, pero el lento tempo de la historia, el tono adoptado, cierta opacidad interior de los personajes, hacen todavía más pesaroso el relato, ya de por sí poco atractivo. Todo está cargado de demasiado dolor y tristeza, y eso aunque resulten muy verosímiles (y muy humanas) las relaciones entre personajes especialmente entre Tomas y la madre del niño muerto, con su padre enfermo o, tiempo más tarde, con el adolescente Christopher. Se ve que Todo saldrá bien es un film trabajado técnicamente, con buena fotografía (por mucho que el 3D se empeñe en oscurecerla y estropearla), con una música muy adecuada de Alexandre Desplat, y con planos excelentes, con sutiles fragmentaciones de imagen, que funcionan, que encandilan. Se adivina además un montaje muy elaborado. Pero todo ello, incluidas las buenas interpretaciones (especialmente de James Franco y de Charlotte Gainsbourg), se quedan tan sólo en cortejo de una historia en general poco animante, algo extensa y a ratos aburrida, llena de abatimiento.

4/10
True Detective (2ª temporada)

2015 | True Detective | Serie TV

Segunda temporada de la serie existencialista creada por Nic Pizzolatto, que aunque renueva por completo trama detectivesca y reparto, se mueve en las mismas coordenadas de personajes policiales angustiados ante un mundo inmoral, que muestra su cara más fea, y aunque ellos tratan de hacer su trabajo, no logran esa satisfacción que se supone a "los buenos" de la función. En esta ocasión los hechos transcurren en torno a población de Vinci, en California, donde hay una trama de corrupción inmobiliaria en el entorno del alcalde, y la aparición del cadáver de uno de sus hombres obliga a la colaboración de tres policías muy distintos. Ray Velcoro es un tipo divorciado y que hace trabajos para el dueño de un casino Frank Seymon, con un hijo de 9 años acosado en la escuela, y al que ayuda de modo poco educativo, por decirlo suavemente; Ani Bezzerides es una policía cuya hermana Athena hace porno en internet, y que no soporta a su padre, una especie de gurú religioso que no parece inmutarse ante el trabajo de Athena; y Paul Woodrugh patrulla las carreteras, y por hacer las cosas bien, le acaban de dar la baja temporal, absurdos de la vida, pero volverá al servicio cuando sea él quien descubra el mentado cadáver. Contra pronóstico Justin Lin, conocido por su trabajo en la saga de acción automovilística A todo gas, sabe como director imprimir la deseada atmósfera opresiva en los primeros episodios. También los actores, alejados de sus típicos papeles en cine –Colin Farrell, Rachel McAdams, Vince Vaughn, Taylor Kitsch–, saben dar un aire sombrío en sus composiciones muy adecuado. De todos modos acaba cargando un tanto ese tono fatalista algo solemne de personajes traumados, no hay nadie normal en la narración, cuestiones como abusos sexuales, dudas sobre la propia paternidad –la esposa fue violada y luego dio a luz– o la identidad sexual y el deseo del hijo que no llega. Visualmente resulta muy atractiva, con imágenes muy simbólicas como la red de autopistas a varias alturas, que evoca la complejidad del ser humano, y los pasajes de acción son muy dinámicos y están muy bien rodados.

7/10
Spotlight

2015 | Spotlight

Concienzuda reconstrucción de la investigación periodística llevada a cabo por el equipo Spotlight del Boston Globe y premiada con el Pulitzer, acerca de los casos de pederastia perpetrados por sacerdotes de la diócesis de Boston, y manejados torpemente por la jerarquía, que quiso evitar el escándalo promoviendo acuerdos extrajudiciales y conformándose con cambiar de destino pastoral a los implicados. El film maneja material muy sensible, tanto para las víctimas y sus allegados, como para los fieles católicos. Y su mérito es hacer honor al título, poner el foco de luz en un punto, la profesionalidad con que se llevó a cabo la investigación, siendo rigurosos en la exposición de los hechos sin pretender convertir en superhéroes a los protagonistas, ni arrastrar por el lodo a los culpables, lo sucedido resulta suficientemente elocuente. No hay espacio para recrearse en los detalles sórdidos de los abusos –se dan las pinceladas justas–, ni para los trazos toscos de los encubridores, una tentación en la que habría resultado muy fácil caer. Ni siquiera se cae en el manido recurso de incluir pasajes de ceremonias religiosas que subrayen la posible doble moral. En tal sentido Spotlight se encuadra en la tradición de títulos modélicos en el subgénero del drama periodístico como Todos los hombres del presidente. Presenta un guión sólido, obra del propio director, Tom McCarthy, y de Josh Singer, que abordó el tema del WikiLeaks en El quinto poder. McCarthy no fuerza las cosas. El trabajo de los periodistas consiste en entrevistar a personas, llegar a fuentes que confirmen los hechos, manejar la documentación, cotejar datos. Un montaje dinámico, e incluso las carreras de Mike Rezendes para llegar al juzgado, no son óbice para que la narración sea en general tranquila y clarificadora, se evita una trama embarullada y difícil de seguir. Y se señala el background de estos chicos de la prensa, la condición judía de Martin Baron, recién incorporado editor del Globe, que impulsa la investigación, o la de católicos no practicantes de los componentes del equipo Spotlight. Sin ocultar sus errores, incluida la posible culpa en no haber abierto antes los ojos a los crímenes de los que eran víctimas los más débiles, los niños. Somos testigos del desequilibro psíquico, mayor o menor, de éstas ya adultos, e incluso de uno de sus depredadores. O las actitudes bienintencionadas pero erradas de no armar escándalo de los que sabían y callaban. Una cuestión importante que aborda el film es la quiebra de confianza que sufre la Iglesia por el modo en que maneja el caso. En tal sentido está lleno de fuerza un pasaje protagonizado por Mark Ruffalo –Rezendes–, en que confiesa haber abandonado la práctica religiosa, como tantos, en la juventud, pero que siempre había albergado la idea de regresar algún día, y cómo los hechos investigados han roto tal añoranza. Es la misma pena del breve plano de la piadosa Nana leyendo el Globe. De algún modo se señala lo fácilmente que se pueden quebrar ciertos lazos de vinculación a la Iglesia si éstos se encuentran ya debilitados, cuando se produce el escándalo. Como cabe imaginar, el cardenal Bernard Law queda malparado por su actitud encubridora. Aunque lo más discutible del film es la inclusión en off –una voz telefónica– de las opiniones de un ex cura casado psiquiatra, A.W. Richard Sipe, que achaca al celibato sacerdotal los crímenes sexuales ocurridos, una relación causa-efecto que parece bastante insostenible, o como mínimo, simplista. Spotlight es de esas películas que merecería un premio a su reparto al completo, los actores tienen la suerte de que sus personajes están muy bien trazados en el guión con unos pocos rasgos, y ellos hacen el resto. Con carácter, pero no arrogantes, están estupendos Mark Ruffalo, Michael Keaton, Brian d'Arcy James, Rachel McAdams, Liev Schreiber, John Slattery y Stanley Tucci, más otros secundarios desconocidos y harto eficaces.

7/10
Redención

2015 | Southpaw

Procedente de un orfanato del barrio neoyorquino de Hell's Kitchen, la vida del boxeador Billy Hope parece un cuento de hadas. Casado con una extraordinaria mujer y con una hija, vive a lo grande en una gran mansión, merecido premio como campeón vigente de los pesos semipesados. Su mujer, sin embargo, está preocupada por los combates de su marido, por el modo que tiene de pelear, por su salud. Pero su intento por conseguir que Billy abandone el deporte profesional, aunque bien recibido por éste, va a encontrar un serio obstáculo en las malas maneras del campeón colombiano Miguel Escobar. Una muesca más en el tan hollywoodiense subgénero de las películas de boxeo, cuya temática tanto se presta a dar perfecto cumplimiento al gran sueño americano, con cuestiones como la superación de los obstáculos y la consecución del éxito, aunque no se limite únicamente al mero deporte, como bien han mostrado hondos dramas (Million Dollar Baby), modélicos biopics (Huracán Carter) o el cine negro (Cuerpo y alma), por citar algunas de las materias que rodean con mayor frecuencia el universo del cuadrilátero. En el film que nos ocupa, el propio título –Redención– no esconde por dónde va a discurrir la trama, que muestra el itinerario clásico del éxito, la fama, la caída y la recuperación, aunque dentro de un argumento familiar altamente dramático y no sólo deportivo. El planteamiento más o menos convencional en el plano pugilístico es quizá lo único achacable al film si lo que se busca es en primer lugar originalidad. Pero la novedad no es lo único que cuenta y entre esos caminos tan hollados puede encontrarse un aliento épico reconfortante, de gran humanidad, que no pasa de moda. Además aquí se habla de otros temas de fondo que hacen referencia al dolor, a la paternidad, a las dificultades para salir del pozo cuando la desgracia llama a la puerta. La seriedad del film puede comprobarse también al observar la convincente tipología de los personajes que presenta, desde los más típicos del género (el insensible hombre de negocios, el entrenador, los verdaderos amigos) a los que son más específicos: la esposa sufridora, la hija, la cuidadora social e incluso la juez. Todos son realistas, alejados siempre de simplificaciones, con reacciones naturales que los acercan a lo cotidiano y que revalorizan el fondo de la película. Ayuda a que Redención funcione más que bien que detrás está Antoine Fuqua (The Equalizer), un director con pulso narrativo contrastado, que más allá de las excelentes imágenes sobre el ring, sabe contar una historia sin dejarse llevar por efectismos. Su trabajo quizá podría haber sido más redondo en algún aspecto, como en la relación del protagonista con su mánager o en el dibujo del entrenador, pero en general sabe insuflar vida a cada escena sin que por ello tenga que forzar la emotividad o el sentimentalismo. Hay que elogiar además el intenso trabajo de Jake Gyllenhaal, en su línea habitual, así como la interpretación de Forest Whitaker.

6/10
Aloha

2015 | Aloha

Cameron Crowe prometía mucho tras entregar Jerry Maguire y Casi famosos. Y aunque su filmografía posterior es pasablemente entretenida, no está a la altura de estos títulos. Es lo que le pasa con Aloha, que a priori cuenta con todos los ingredientes que le gustan, dramedia romántico y nostálgico, pero que no acaba de funcionar. El film sigue a Brian, ingeniero aereoespacial desencantado, que llega a Hawai con un supuesto trabajo, aunque en realidad tiene un encargo de una empresa contratista del ejército americano, ligado a un satélite militar. El tipo, algo cínico, se reencuentra con Tracy, una novia que ahora está casada pero que despierta en él antiguos sentimientos. Al tiempo, le guía una piloto de cazas americana, Allison, con sangre hawaiana. Con los citados elementos, Crowe, que escribe el guión y dirige, entrega un batiburrillo que no logra el necesario equilibrio, a pesar del esfuerzo de los actores por hacer medianamente creíbles a sus personajes. Concedamos que Emma Stone trata de componer una mujer de carácter al hacer de militar, pero su "mística" hawaiana y los comentarios telefónicos con mamá "rajando" de su jefe quedan raros, y el conjunto no resulta creíble. También lo tiene difícil Rachel McAdams, encarnando a la ex novia con un marido con el que no se acaba de llevar bien y con una maraña de sentimientos que no acaba de controlar, tal vez porque resultan poco creíbles, el dolor que le quedó cuando se fue Brian, junto a una ilusión poco clara por su retorno. Tampoco entendemos las motivaciones del protagonista encarnado por Bradley Cooper, mientras que John Krasinski como el marido poco tiene que hacer, su personaje resulta bastante plano como alguien que ejerce, por así decir, de propietario de linda esposa que teme perder. A esta tipología humana confusa se suma la relamida espiritualidad hawaiana y el intento de criticar la presencia de empresas privadas en la defensa nacional de un país, con ideas algo increíbles, que encarna Bill Murray, quien a espaldas del ejército pretende colocar en el satélite armas no autorizadas.

4/10
El hombre más buscado

2014 | A Most Wanted Man

Tras los atentados del 11-S, y siendo sabido que Muhammad Atta recaló en Hamburgo antes de perpetrar los terribles ataques, los servicios secretos de varios países, incluidos Alemania y Estados Unidos, operan discretamente para evitar que otros yihadistas planeen nuevos golpes. La llegada a la ciudad del joven checheno Issa dispara las alarmas, pues se dispone a recoger la herencia de su padre ruso, depositada en la cuenta de un banco, no se sabe bien con qué oscuros propósitos, asesorado legalmente por la joven abogada izquierdista Annabel. El veterano Günther, que vigila todos los movimientos sospechosos de los próceres islamistas desde hace tiempo, considera que Issa podría ser la persona clave que le conduzca a pescar peces más gordos, pero en la delicada operación le toca lidiar con agencias rivales que piensan que está jugando con fuego. Lograda adaptación de la homónima novela de John le Carré, que demuestra una vez más su excelente pulso para el thriller de espionaje; más allá de sus tramas más populares, ubicadas en los años de la Guerra Fría, aquí el marco del peligro de los radicales islamistas, apoyados por personas supuestamente honorables, resulta de rabiosa actualidad. Dirige Anton Corbijn, quien ya dio pruebas de manejar bien la tensión narrativa en El americano, y que aquí demuestra su habilidad para contar una historia de espías lejos de los excesos a lo James Bond, donde tenemos la rutina de vigilancia, los interrogatorios, la suave presión de hierro con los "colaboradores", las negociaciones a "cara de perro" con las otras agencias del servicio secreto. El film transmite autenticidad sin resultar nunca aburrido y siempre ligeramente desasosegante. Y en el gran reparto, con rostros desconocidos más una pléyade de secundarios cuya cara, a cualquier, suena al menos, brilla, por encima de todos, el grandísimo Philip Seymour Hoffman, magnífico en todo el metraje, también en el clímax, y que nos obliga a gritar, qué gran pérdida ha sufrido el cine con su prematura muerte.

7/10
Una cuestión de tiempo

2013 | About Time

Richard Curtis, veterano guionista de Cuatro bodas y un funeral y Notting Hill, debutó como realizador con la excelente Love Actually, pero decepcionó en cierta medida con su segundo trabajo, Radio encubierta. Ahora recupera la forma como director y guionista en Una cuestión de tiempo, mezcla de drama y comedia, con elementos fantásticos. Una cuestión de tiempo tiene como protagonista a Tim, un joven de 21 años, que el día de Año Nuevo tiene una inesperada conversación con su padre. Éste le desvela el secreto de la familia: los varones pueden viajar en el tiempo. Aunque esto no les permite ir más atrás de su nacimiento, sí que tienen la capacidad de rebobinar hasta el punto de su vida que deseen, lo que resulta muy útil para arreglar pequeños errores. Aunque en un principio no le cree, tras seguir sus instrucciones vuelve a la fiesta de Nochevieja anterior, donde no logró besar a la chica que le había deslumbrado. A los espectadores les vendrán a la mente inmediatamente títulos como Regreso al futuro y sobre todo Atrapado en el tiempo, con cuya trama tiene muchas similitudes, salvo porque aquí el protagonista puede elegir a qué punto de toda su existencia quiere regresar, y no sólo vuelve a revivir el mismo día. Paradójicamente, Una cuestión de tiempo no proporciona una sensación de déjà-vu, sino que logra cierta frescura. Quizás, algunos detractores argumentarán que Una cuestión de tiempo busca de forma demasiado evidente emocionar, o que la voz en off del protagonista a veces se alarga. Pero Curtis acierta al explotar sus puntos fuertes, una capacidad increíble para componer diálogos vitalistas e ingeniosos, y su especialidad en la creación de secundarios estrambóticos memorables. Tampoco se le da mal crear momentos 'mágicos', como aquél en el que la pareja protagonista se puede ver por primera vez, tras una larga conversación a oscuras. Rachel McAdams (To the Wonder, Sherlock Holmes), que realiza una interpretación muy espontánea, es quizá el nombre con más tirón internacional del reparto, pues tiene a su lado a Domhnall Gleeson, un actor que sorprende y logra cargar con la mayor parte del metraje, si bien hasta ahora se le conoce más bien por haber sido secundario en títulos como Anna Karenina o las dos últimas entregas de Harry Potter. Brilla especialmente Bill Nighy, actor fetiche del realizador presente en sus dos anteriores films, muy humano en su papel de progenitor. A diferencia de lo que ocurría en casi todos los trabajos anteriores de Richard Curtis, esta vez el británico no se limita a las risas o los buenos sentimientos, sino que pretende mostrarse algo más reflexivo, en torno a temas sobre el aprovechamiento del tiempo, la importancia de preocuparse por los demás y la necesidad de afrontar antes o después las grandes tragedias de la vida, por muchas triquiñuelas que se pongan en práctica para postergarlas.

6/10
Todos los días de mi vida

2012 | The Vow

Leo y Page son un matrimonio felizmente enamorado, lo suyo fue un flechazo a primera vista. Pero un terrible accidente la deja a ella en estado de coma. Cuando despierta, Page no sólo ha olvidado a su marido, sino que su personalidad es muy diferente, y su estirada familia quiere ocuparse de ella, que vuelva a su antigua y convencional vida. Leo deberá esforzarse para recuperar al amor de su vida. Al parecer este edulcorado film de diseño se inspira en hechos reales, es de suponer que bastante modificados, en lo que se diría una variante romántica de A propósito de Henry. Si en aquella película de Mike Nichols al prepotente abogado encarnado por Harrison Ford se le concedía una oportunidad para enmendar su vida gracias a la amnesia, en Todos los días de mi vida lo que parecía un amor maravilloso puede irse al traste porque, para Page, Leo es tras el accidente un perfecto desconocido... o más bien habría que decir “imperfecto desconocido”, pues no le ama, no recuerda que le amara. De modo que la incógnita sobre la que se sustenta la trama es si ella será capaz de volver a enamorarse. El desconocido Michael Sucsy está detrás de este excesivo drama romanticón con pareja protagonista “guapita” –Rachel McAdams y Chaning Tatum–, al que le falta progresión, o al menos escenas interesantes e intensas; una vez planteada la situación de “esposa debe volver a enamorarse de su marido o pasar página”, todo son variaciones sobre el mismo tema sin demasiada enjundia o emoción. Acercamientos, aparentes avances que resultan ser retrocesos, lágrimas, iluminaciones de él con recuerdos entrañables... El entorno “peligroso” –la familia de Page, con la que se había producido un distanciamiento– debería dar más juego, pero a pesar de estar ahí nada menos que Jessica Lange y Sam Neill, sus rasgos son una colección de tópicos de familia pudiente y posesiva, escandalizados de la vida bohemia que había escogido su “niña”, que ahora podría volver a estudiar Derecho y tal vez dejar de votar a Obama.

3/10
To the Wonder

2012 | To the Wonder

Neil y Marina. Él americano, ella francesa, madre de una niña. Se quieren, se aman, conviven en un goce extático en Francia que parece no tener fin. Ella querría casarse -aunque un matrimonio previo le impide hacerlo por la Iglesia-, él no desea atarse mediante un compromiso. Los tres se mudan a Oklahoma, Estados Unidos, donde Neil trabaja en cuestiones medioambientales. Marina sigue tan enamorada como siempre, pero aspira a más, intuye al amor que ama, y acude a rezar a una iglesia católica, donde el padre Quintana se esfuerza en remover los corazones de sus feligreses y prestarles mil servicios de caridad, aunque su propio corazón se encuentre a veces gélido como el hielo. La incapacidad de Neil para tomar decisiones podría propiciar la separación de Marina, y el reencuentro con Jane, un antiguo amor. Terrence Malick, un cineasta siempre enigmático, a modo de J.D. Salinger peliculero que acometía sus filmes muy de vez en cuando -veinte años transcurrieron entre Días del cielo y La delgada línea roja- se diría de pronto acometido por un sentido de urgencia que le está llevando a encadenar trabajos que abordan los temas clave del ser humano, la sed de amor, felicidad y trascendencia. Ocurrió con El árbol de la vida, y pasa con To the Wonder, una obra claramente en la misma dirección. Sorprende la habilidad del director para ofrecer con enorme sensibilidad y, milagro, lejos de toda cursilería, el vértigo del “eros”, el amor de un hombre y una mujer que lleva a desear estar todo el tiempo con la amada, con el amado. Esos ratos compartidos, de contraste entre el “baile” sin fin de la luminosa Olga Kurylenko, y la alegría más contenida pero innegable del retraído Ben Affleck, tienen un curioso sencillo de autenticidad, se palpa el lirismo de un poeta de la imagen y el sonido. La línea entre lo que entrega un spot de perfume videoclipero es delgadísima -¿diremos 'roja'?- y Malick se las arregla para no traspasarla, de modo que bien podemos decir que 'No hay Malick malo', ni siquiera en este caso, donde los prolongados trazos impresiones del disfrute amoroso pueden llegar a ser reiterativos, y por tanto, cansar. La narración de To the Wonder, servida con elaborado montaje, viene acompañada de la certera voz en off de los personajes en distintos idiomas, subrayando la universalidad de lo propuesto, reflexiones interiores en el caso de Neil y Marina, oración angustiosa ante el silencio de Dios en el caso del padre Quintana, un acertado Javier Bardem, que evita cualquier exageración en el personaje. De modo que resulta atinada y sugerente la idea de que tras la fuerte atracción y el eros, se hace necesario la reflexión, la orientación de los otros, el respaldo de la fe y los sacramentos y la apertura a la trascendencia, la toma de decisiones y el compromiso y la caridad para con los otros. Malick ofrece cine espiritual y muy humano, y quizá la película más religiosa de su filmografía; y como es habitual en su obra, exige al espectador una actitud activa, no es el suyo decididamente simple cine 'de palomitas'.

7/10
Passion, de Brian De Palma

2012 | Passion

Christine e Isabelle trabajan en una agencia de publicidad. Christine es jefa de Isabelle, pero hacen un buen equipo y parecen llevarse fenomenal, al menos externamente. Las cosas empiezan a ponerse tensas cuando Christine se apunta un trabajo de Isabelle ante sus superiores. Será el comienzo de un tira y afloja con inquietantes consecuencias. El director Brian De Palma vuelve a jugar a lo que mejor sabe: contar historias sinuosas, con ingredientes morbosos y criminales. En este caso actualiza una película de Alain Corneau (Crime d'amor), que fue protagonizada dos años antes por Ludivine Sagnier y Kristin Scott Thomas. La atmósfera insana, llena de personajes envidiosos, falsos y viciosos, recuerda también al cine criminal de Claude Chabrol, aunque el sello de De Palma está sobre todo en los últimos diez minutos, donde la intriga es perfectamente hitchcockiana y se alardea de juegos formales tan propios del director. Los actrices Rachel McAdams y Noomi Rapace están bien, pero sus papeles son demasiado superficiales de modo que el interés va decayendo y el resultado final es efectista.

4/10
Midnight in Paris

2011 | Midnight in Paris

Gil e Inez son unos jóvenes prometidos, que pasan unos días de turismo en la capital del amor, París, antes de su inminente boda. Él es guionista exitoso en Hollywood, pero su ambición es convertirse en un gran escritor de novelas. Una noche en que decide volver por su cuenta al hotel, se pierde en las calles parisinas. Mientras suenan las campanadas de la medianoche, un antiguo carruaje pasa a su vera y los ocupantes le invitan a subir. Se ve de pronto inmerso en una fiesta... ¡en el París de los años 20! Y no sólo eso, sino que tiene el honor de conocer a los escritores y artistas de la época a los que tanto admira: Francis Scott Fitzgerald y su esposa Zelda, Ernest Hemingway, Pablo Picasso, Salvador Dalí, Luis Buñuel... Y queda especialmente fascinado por una chica Flapper, que le hace dudar acerca de su amor por Inez. Originalísima película de un Woody Allen sembrado, con un estupendo punto de partida al que sabe sacar todo su jugo. El personaje de Gil, encarnado por Owen Wilson, es por supuesto un “alter ego” del director, el típico personaje que él habría podido interpretar en otra época; pero el actor ha sabido hacerlo suyo, y concederle la deseada aura romántica. Tiene interés la consideración de la expresión artística como forma de exorcizar la nostalgia de la belleza, de una edad de oro que se añora y que idealmente algunos colocan en el pasado. Toda una declaración de principios de Allen, que advierte del peligro de caer en el “cualquier tiempo pasado fue mejor”, pero que también supone una andanada para los que sólo creen en el futuro y el progreso, que siempre serían lo mejor. El artificio fantástico, con un recurso de medianoche a lo “Cenicienta”, conecta claramente con La rosa púrpura del Cairo. Pero gran mérito de Allen es que aceptemos la inesperada magia, y que en ese mundo alternativo sepa definirnos con unos pocos trazos a una numerosa galería de artistas, moviéndose entre el homenaje y la broma, manejando con absoluta conciencia ciertos tópicos al uso. Aunque hable de sus temas recurrentes, el amor que no acaba de encontrarse plenamente, o el arte como forma de llenar el vacío existencial, el tono de Allen es más ligero que en otras ocasiones, claramente ha optado por ofrecernos un “divertimento”, donde hay espacio para alcanzar una cierta felicidad. Acierta Allen en su reparto, donde nuevas caras que nunca habían trabajo con él se suman a la función, allí están el citado Wilson, Rachel McAdams, Michael Sheen, la muy publicitada Carla Bruni –la esposa de Nicolas Sarkozy, que sale airosa de un papel menor– y la formidable Marion Cotillard, más Adrien Brody y Kathy Bates (que hizo con él tiempo ha, Sombras y niebla). Como es natural, París está muy presente en toda la cinta. La película arranca con una especie de obertura jazzística, con cantidad de planos de todo París, que podría hacer temer que Allen había caído en la tentación de filmar un spot de promoción turística; pero no, luego Darius Khondji juega al contraste con el resto de poderosas imágenes que ofrece de la capital francesa.

8/10
Sherlock Holmes: Juego de sombras

2011 | Sherlock Holmes: A Game of Shadows

Sherlock Holmes se diría que anda algo celoso ante los inminentes planes de boda de su buen amigo, el doctor Watson, sus compartidas aventuras podrían no ser lo mismo ante la nueva etapa conyugal. Sea como fuere, el caso es que ambos se van a ver envueltos, en lucha contra el villano profesor Moriarty, en una conspiración de proporciones insospechadas, donde las acciones descontroladas de los anarquistas quieren ser aprovechadas para imponer un nuevo orden mundial. Como ya ocurría en Sherlock Holmes, Guy Ritchie retoma las andanzas del archicélebre detective reconvirtiéndolas en un gran espectáculo visual modernillo de aventuras, con un amplio lienzo que le hace visitar varios países europeos, y con la excusa argumental –urdida por el matrimonio de guionistas de Michele Mulroney y Kieran Mulroney–, que alude a anarquistas, terrorismo y totalitarismos, cuestiones que puede comprender bien el espectador actual. A ello se añade la mente maléfica de Moriarty, un malo que no parece de este mundo, y que podría conectar de alguna forma con el Joker versión Christopher Nolan en El caballero oscuro. En tal sentido, todo el duelo final con Holmes, su particular partida de ajedrez, resulta verdaderamente brillante, lo mejor de la cinta. Una película entretenida, pero irregular, que requiere cierta complicidad. El ritmo trepidante con que se sirve la historia, con escenas al ralentí tipo Matrix donde Richie parece sentirse muy a gusto, a veces resulta adecuado, pero otras tantas llega a ser demasiado apabullante, aturde en exceso. Por suerte Ritchie y su equipo de guionistas saben jugar las bazas de la intriga y del sentido del humor con buen tino, aprovechando el buen hacer de Robert Downey Jr. y Jude Law, y también introduciendo al hermano mayor de Sherlock, un divertido Stephen Fry. Jared Harris como Moriarty es correcto, y menos fortuna tiene Noomi Rapace, con su gitana hermana de un anarquista, personaje demasiado esquemático.

6/10
Morning Glory

2010 | Morning Glory

Becky es una joven y ambiciosa productora televisiva, recién despedida por recortes de gastos en su empresa. No pasa nada, porque una cadena nacional en horas bajas necesita en Nueva York a alguien de su perfil para elevar la audiencia de un programa matutino. Lejos de desanimarse por una tarea que parece imposible, decide rescatar a Mike, un mítico presentador de la pequeña pantalla, ocupado en no hacer nada tras ser relegado del telediario que presentaba. Aunque el viejo divo no se muestra cooperativo, Becky reinventa el programa todo el tiempo, casi a la desesperada, para evitar la cancelación del mismo. Cabía esperar algo mejor de Roger Michell, el director de Notting Hill. Quizá no el colmo de la comedia sofisticada y con ingenio, pero sí al menos algo de coherencia en la estructura narrativa. Porque la verdad, es imposible saber en este film si se aboga por la telebasura, el sano entretenimiento o la información rigurosa; si todo vale para conquistar la audiencia; si la dedicación compulsiva al trabajo debería ser evitada por todos los medios. Se dirá que la cinta señala al justo medio de la virtud, y que a la postre es “just entertainment”, pero en fin, esto no acaba de mostrarse con un mínimo de consistencia. De modo que quedan los actores, que despiertan simpatía. Rachel McAdams debe esforzarse por sostener la película, algo demasiado duro para su juventud, aun reconociendo su entusiasmo y energía. Algo le pasa a Harrison Ford, que no acaba de acertar al elegir películas, siempre sus personajes con el gesto malhumorado, que no sabemos si es también el del actor, cansado del oficio. Y un poquito-muchito se desaprovecha a Diane Keaton, que en todo caso se lo pasa en grande haciendo “la gansa” en unos cuantos sketches locos destinados a aumentar el número de espectadores que siguen su programa.

4/10
Más allá del tiempo

2009 | The Time Traveler's Wife

Henry tiene desde niño una enfermedad genética que la afecta de un modo muy particular. Continuamente sufre saltos temporales, hacia el futuro y hacia el pasado, sin posibilidad de controlarlos. Tendrá que aprender a seguir adelante con ellos y organizar su existencia del mejor modo posible, para poder conocer a su mujer, y formar, tal vez, una familia.Peculiar film de esa especie de subgénero del fantástico que son los viajes en el tiempo, con sus clásicas paradojas, que nunca acaban de casar del todo, pero que tienen su encanto. Frente a visiones más lúdicas y repletas de efectos especiales -Regreso al futuro, Timecop, Minority Report-, aquí la propuesta se acerca más a un título reciente, El curioso caso de Benjamin Button -no parece casual que el protagonista de este film, Brad Pitt, figure aquí como productor ejecutivo-, en el sentido de que a través de una trama romántica muy singular se quiere subrayar cuáles son las cosas que verdaderamente importan, en una dramática situación extraordinaria; y, por supuesto, coinciden las que se consideran importantes en circunstancias ordinarias. El problema es que estas intenciones, de alcance más largo de lo habitual en un film fantástico, se ven lastradas aquí por un primer tramo enrevesado, por no decir confuso, en que el espectador no acaba de situarse. Quizá el director, el alemán Robert Schwentke, quiere seguir la estela intrigante de Plan de vuelo: Desaparecida, pero la jugada no le sale, despista. La película se basa en una novela de Audrey Niffenegger, que ha adaptado Bruce Joel Rubin, guionista al que le encantan las tramas de este tipo, piénsese en sus libretos de Ghost y Mi vida.

5/10
Sherlock Holmes

2009 | Sherlock Holmes

Sherlock Holmes, legendario personaje creado por el novelista Sir Arthur Conan Doyle, ha conocido muchísimas adaptaciones literarias. Es además un personaje que se presta a variaciones y experimentos. Por ejemplo, Billy Wilder presentaba al personaje como un hombre menos inteligente de lo que se suponía, y que ha logrado triunfar a causa del azar, en La vida privada de Sherlock Holmes. Por su parte, Asesinato por decreto mezclaba al personaje con el caso real de Jack el destripador. En Elemental, doctor Freud, Sigmund Freud somete a Sherlock a psicoanálisis para curarle de su adicción a la cocaína. Y El secreto de la pirámide mostraba la juventud del personaje. Ahora, el británico Guy Ritchie, conocido por películas como Cerdos y diamantes, propone una nueva visión del personaje, con Joel Silver (Arma Letal, Jungla de cristal) como productor. En realidad, su visión de Sherlock en esencia se parece a las novelas de Conan Doyle, salvo porque añade muchísima acción y algunos golpes de humor –marcas de fábrica de las producciones de Silver–, y porque los personajes son un poco distintos a lo habitual. Esta vez, Sherlock Holmes está muy preocupado porque su fiel amigo y ayudante, el doctor Watson, está a punto de dejarle, para casarse con Mary, una niñera de la que se ha enamorado, que provoca los recelos del detective. Antes, Watson le ayuda en el extraño caso de Lord Blackwood, un asesino en serie que practica rituales de magia negra. Blackwood parece tener poderes sobrenaturales, pues los propios Holmes y Watson han sido testigos de su ejecución. Sin embargo, se diría que ha regresado de la tumba, continuando con sus fechorías. Guy Ritchie filma su obra más espectacular, con secuencias realmente impresionantes, como la persecución en unos astilleros, o la pelea sobre el Puente de Londres. La reconstrucción de la Inglaterra victoriana es de las más logradas que se hayan visto en la pantalla. El ritmo es dinámico, y los giros de guión dosifican muy bien la intriga hasta el final. El tono es propio del cine de aventuras, con una épica partitura de un inspirado Hans Zimmer, en la línea de su trabajo conjunto con James Newton Howard para El caballero oscuro. Acierta Ritchie al renunciar a su estilo habitual inspirado en Tarantino, salvo en algún momento aislado, como un combate de lucha en el que muestra antes lo que está pensando Sherlock Holmes sobre la táctica a seguir, y luego se puede ver lo que hace el personaje. Tampoco se excede con los gags cómicos, pues aunque incluye muchas risas, éstas no dañan la tensión dramática. Robert Downey Jr. compone muy bien a un particular Sherlock Holmes, tan sagaz como se presupone, pero que también es un experto en combate cuerpo a cuerpo. Tiene por otro lado muchos defectos, pues es por ejemplo desastrado y extremadamente celoso en todo lo referente a su mejor amigo. Jude Law (Watson) es justamente lo contrario, un pulcro ex militar. Quizás el actor que más destaca es Mark Strong, que brillaba en RocknRolla, y que aquí encarna a un inquietante villano.

6/10
La sombra del poder

2009 | State of Play

A la redacción del Washington Globe llegan para ser cubiertas dos historias en apariencia inconexas, ocurridas en la ciudad capitolina. Por un lado, la muerte de un ladrón de poca monta y las heridas casi mortales de un repartidor de pizzas, a manos de un tirador profesional. Por otro, la muerte de Sonia Baker, investigadora para el congresista Stephen Collins, arrollada en el metro. Este último suceso tiene diversas connotaciones: Stephen tenía una relación extramarital con la difunta, quien estaba reuniendo pruebas en su investigación de la principal empresa privada contratista del Ministerio de Defensa; y el periodista del Globe Cal McAffrey es el mejor amigo de Stephen y de su esposa Anne. McAffrey se ocupa del primer caso, pero echará una mano a la novata Della Frye, que se ocupa del escándalo político. Adaptación de la miniserie de la BBC creada en 2003 por Paul Abbott, ha contado con un curtido equipo de guionistas, especialistas en intrigas con visos de gran conspiración: Matthew Michael Carnahan (La sombra del reino), Tony Gilroy (Michael Clayton) y Billy Ray (El espía); a lo que se suma un director al que le gustan las tramas políticas, Kevin Macdonald (El último rey de Escocia). El resultado es un entretenimiento de gran calidad, con una madeja argumental lo suficientemente enrevesada para captar la atención, y lo suficientemente inteligible para que el espectador no se pierda. El film se esfuerza en rendir un sincero homenaje a lo mejor de la profesión periodística, que trata de desvelar la verdad por muy escandalosa que resulte, lo que la emparenta con títulos como Todos los hombres del presidente, un referente claro. Así, Cal es un reportero de la vieja escuela, que busca los hechos, contrasta la información, maneja bien las fuentes; su fobia a las nuevas tecnologías –tiene un ordenador antediluviano– es una pose frente a las facilidades blogueras, capaces de decir inmediatamente cualquier cosa de modo irresponsable, sin la preocupación de la verdad que contengan o el daño que puedan hacer, y la presión aumentada por la primicia. Funciona bien el contraste con la novata –que potencialmente representa el peligro de decadencia de la profesión–, el equipo de apoyo de Cal, y la figura de la editora, donde se diría que la composición de Helen Mirren homenajea a Katharine Graham, mítica figura del Washington Post. Hay inteligencia en el modo en que se imbrica la intriga política y la investigación periodística, con lo estrictamente personal, que afecta a Stephen y Cal, una amistad puesta a prueba por dos complicados triángulos amorosos, y por el telón de fondo de un grupo paramilitar de aviesas intenciones, y por los tejemanejes de los politicastros, que en vez de servir al público, sirven a su propio interés. E incluso hay espacio para la sorpresa. Aunque puede haber pasajes discutibles –el interrogatorio en el motel, por ejemplo–, en general se dota a la narración de una densidad adecuada, con tiempo para que los personajes se nos aparezcan como de carne y hueso, principalmente los compuestos por Russell Crowe (extraordinario, como siempre), Ben Affleck (correcto) y Robin Wright Penn (estupenda en su breve pero intenso papel). Hay además buenos pasajes de acción e intriga, donde se logra sorprender, algo no tan sencillo cuando un espectador hastiado de efectos especiales, cree haberlo visto ya todo: sin parafernalia digital, funcionan bien por su suspense la escena del hospital y la del garaje subterráneo.

6/10
Tipos con suerte

2008 | The Lucky Ones

Tres soldados veteranos de la guerra de Irak -Fred, Colee y T.K., dos hombre y una mujer- regresan a Estados Unidos de permiso. El aeropuerto de Nueva York es un caos debido a un apagón, de modo que los tres deciden compartir un automóvil de alquiler para dirigirse a sus respectivos destinos. Pronto van a sentirse desubicados. Por un lado, la gente les agradece su servicio en Irak, pero por otro miran esa guerra como algo absurdo, motivo por el que alguno les falta al respeto. Además saldrán a la luz sus problemas personales: Fred, padre de familia, se encuentra con una mujer que le pide el divorcio sin motivo aparente, y su hijo sólo piensa en que le financie su estancia en la Universidad de Stanford, donde ha sido admitido; T.K. Sufrió una herida de metralla en los testículos, y tiene miedo de que esto suponga la ruptura con su novia; finalmente, Colee es una joven sin hogar, que no sabe hacer gran cosa, y que de modo ingenuo confía en que la familia de un soldado muerto, a la que lleva su guitarra y sus recuerdos, la acogerá como poco menos que a una hija. Interesante mirada a los problemas de los veteranos al reintegrarse a la vida civil, viene a ser una puesta al día de Los mejores años de nuestra vida, pues las dificultades son ahora diferentes. Planteada con formato de 'road-movie', Neil Burger traza bien los rasgos de los personajes, aunque se equivoca con alguna digresión casi de vodevil, como el pasaje en que una mujer se lía con Fred. El director de El ilusionista hace una inmersión en la América profunda con la excusa del viaje, y se puede ver la fe y la generosidad de la gente sencilla, la sincera admiración mezclada con una ignorante inocencia. La película no busca posicionarse de modo militante a favor o en contra de la intervención en Irak, pero sí pinta el desapego de las clases opulentas, y muestra la paradoja de que gente buena se desangra en la lucha, pero al tiempo encuentra una atractiva suerte de amistad y camaradería. A veces hay planos muy expresivos, donde sobran las palabras, como el adelantamiento a un automóvil donde viaje una familia musulmana, o el accidente que está a punto de costarles la vida que no les ha sido arrebata en Irak. El trío actoral compuesto por Rachel McAdams, Tim Robbins y Michael Peña resulta muy convincente.

6/10
El juego del matrimonio

2007 | Married Life

Tercer largometraje del director Ira Sachs cuyo film Forty Shades of Blue logró en 1995 el Gran Premio del Jurado en el Festival de Sundance. Aquí escribe y dirige una historia peculiar, entre el drama y el thriller –aunque en ocasiones todo parezca una comedia–, sobre las vicisitudes de un matrimonio de clase media en la Norteamérica de finales de los 40… Aunque el relato no es áspero ni desagradable, sí es insulso, pues se trata de una película carente de humor, nada romántica, con una visión cínica y poco atractiva de la vida matrimonial, donde sólo parece haber egoísmo edulcorado. El director parece decir algo así como que el matrimonio no da la felicidad, pero “esto es lo que hay”. Y, claro, quien dice vicisitudes, dice adulterio. Porque la cosa va de eso. Tras muchos años de matrimonio, Harry quiere a su esposa Pat, pero no está enamorada de ella (¡Oh Dios mío, qué espanto!). Total, que se enamora de la jovencita Kay y planea una vida idílica con ella. Harry le confiesa muy seriamente su adulterio a su mejor amigo, Richard, un vividor incapaz de asentar la cabeza... hasta ahora, es decir hasta que Harry le presenta a Kay. Y mientras que Harry y Kay prosiguen su relación, Richard comienza también a hacerle visitas a la amiguita de Harry. En fin, las cosas comienzan luego a ponerse oscuras, pues ya se sabe que la pasión ciega el intelecto... De lo mejor del film es la cuidadosa ambientación de los años 40 del siglo pasado. Los personajes tienen el misterioso aire del cine negro de aquellos años, con las gabardinas, los sombreros, las lluvias nocturnas, los secretos, la mujer fatal de rubios cabellos, los exteriores urbanos grises, los interiores hogareños de color pastel, etc. Sin embargo, pese al atractivo envoltorio la historia carece de interés real y todo suena a creación artificial y un poco episódica, quizá debido a la pobre definición de los personajes y sus relaciones, y a la torpeza de un guión sin garra. Y eso que el reparto es realmente bueno: Chris Cooper, un actor capaz de bordar reversos malévolos; el galán Pierce Brosnan; la esposa abnegada Patricia Clarkson; y la joven bombón Rachel McAdams. Una lástima.

4/10
La joya de la familia

2005 | The Family Stone

Las tramas sobre personas que se enfrentan a la situación de conocer a la familia de su novio hacen furor. Esta enésima versión de la fórmula la protagoniza Everett Stone, que durante unas vacaciones de Navidad visita a sus padres y hermanos, que viven en una pequeña localidad, para presentarles a Meredith, su introvertida novia. Todo acabará en desastre, porque Meredith no tiene prejuicios a la hora de hablar de cualquier tema, o expresar sus recelos hacia la homosexualidad. Por su parte, los Everett son permisivos, declaradamente liberales y uno de los hermanos resulta ser homosexual. Frente a Los padres de ella o Adivina quién, de esquema similar, el guionista y director Thomas Bezucha imprime un tono tragicómico que combina momentos hilarantes, y apuntes de cierta entidad dramática sobre la tolerancia como base para la convivencia familiar. Lo mejor son sus homenajes al musical Cita en St. Louis, y el elenco, del que sobresale una magnífica Sarah Jessica Parker en un difícil papel, con muchos matices.

4/10
De boda en boda

2005 | Wedding Crashers

John y Jeremy son dos amigos del alma, especialistas en mediar en casos de divorcio, que tienen un curioso pasatiempo favorito: acudir a bodas a las que nadie les ha invitado, y convertirse en el centro de atención por su agradable conversación y habilidades varias, lo que suele terminar en cita en la alcoba con alguna de las participantes en la celebración. Pero en una de estas ‘juerguecillas’ uno se encapricha más de la cuenta de una dama. ¿Será amor después de todo? Comedia con su punto de gracia, buena pareja cómica Owen Wilson-Vince Vaughn y un asumido tono zafio, aunque envuelto de moraleja acerca de la inmadurez, el clásico complejo de Peter Pan que ya es hora de que los protagonistas superen.

4/10
Vuelo nocturno

2005 | Red Eye

Lisa Reisert es una empleada de hotel que regresa del funeral de su abuela, en un vuelo con dirección a Miami. Cuando ocupa su sitio en el avión, descubre que su compañero de asiento es Jackson, un joven al que conoció mientras esperaba para embarcar. Aunque al principio parece un tipo agradable, Jackson la amenaza con asesinar a su padre, que ha sido tomado como rehén por un matón. Resulta que Jackson tiene un plan para asesinar a un político, pero para que tenga éxito, Lisa tiene que llamar a su hotel, que es donde se aloja el tipo, para pedir a sus compañeros con alguna excusa que le cambien de habitación. Las dramáticas consecuencias del 11-S se reflejan en el cine, en varias películas de terroristas aéreos, como Plan de vuelo: desaparecida, y ésta que nos ocupa. Así que el especialista en terror Wes Craven, responsable de Pesadilla en Elm Street y Scream cambia de registro en esta película de suspense a lo Hitchcock. El guión de Carl Elisworth, procedente de series televisivas como Buffy, la cazavampiros, es sencillo, pero honesto, en la línea de la reciente Cellular. Por su parte, Craven muestra una vez más que es un correcto artesano manteniendo el suspense hasta el final. La casi desconocida Rachel McAdams (De boda en boda, El diario de Noa), muestra su buen hacer como angustiada protagonista. Por su parte, Cillian Murphy ya había demostrado su habilidad para hacer de villano en Batman Begins, donde encarnaba al Espantapájaros, y aquí demuestra su buena forma actoral. Mientras que el veterano Brian Cox logra hacer creíble un pequeño papel, interpretando al padre del protagonista.

6/10
Chicas malas

2004 | Mean Girls

Cady. Una chica, recién llegada al instituto. Les cae en gracia a Regina, Betsy y Gretchen. Ellas son un trío de niñas pijas y de buen ver, que visten del modo más guay, van a las fiestas más guay y, por supuesto, a todos los chicos del lugar se les cae la baba por ellas. Pero Cady comete una terrible equivocación: enamorarse del ex novio de la líder del trío (ahora cuarteto), Regina. Se produce entonces una guerra en que las chicas, auténticas fieras, sacan sus garras más afiladas. Cady va a simular que encaja la última jugarreta de Regina, pero en realidad está preparando la más terrible de las venganzas. Típica comedieta para adolescentes, quizá más elaborada que la media, escrita por Tina Fey, quien también se reserva el papel de maestra comprensiva. Pretende criticar la obsesión actual por el aspecto físico, las relaciones sexuales precoces y demás frivolidades consentidas por jóvenes lelos y padres todavía más lelos, aunque el tono ligero y condescendiente con que lo hace no permite extraer conclusiones demasiado clarificadoras. La historia se inspira en un libro de Rosalind Wiseman, que describe mediante entrevistas a adolescentes cómo la competitividad que reina en el mundo de los adultos también afecta a las ‘chicas malas’, que por descollar son capaces de pulverizar a sus rivales. Tras la cámara está Mark Waters, director de Ponte en mi lugar, film en el que ya tuvo oportunidad de trabajar con Lindsay Lohan.

4/10
El diario de Noa

2004 | The Notebook

Las novelas de Nicholas Sparks, romántico a machamartillo, han sido adaptadas antes al cine en dos ocasiones. Mensaje en una botella, de Luis Mandoki, describe el hallazgo en el mar de una botella con un mensaje, que un viudo dirige a su mujer recién fallecida; y Un paseo para recordar, de Adam Shankman, se centra en el casto amor juvenil entre un joven algo gamberro y la hija de un pastor protestante, aquejada de una enfermedad. En los tres filmes domina el amor humano, entendido como fuerza poderosa capaz de superar los obstáculos que impiden su plena realización. Pero El diario de Noa, dirigida por Nick Cassavettes (mejor director que los otros dos citados), confunde el afecto del noviazgo con pasión y sentimientos intensos, que deben ser satisfechos en la cama. La trama arranca en una residencia de ancianos, donde una mujer aquejada del mal de Alzheimer recibe la visita de un hombre que le lee el diario de Noa, donde se consigna el apasionado amor juvenil de éste por Allie. Al estilo de Tomates verdes fritos, se alternan las vicisitudes de este amor desgraciado (diferente posición social de los jóvenes, oposición de los padres de ella, separación, guerra…), con escenas de los dos ancianos, en que se alimenta la expectación sobre cómo acabará todo. Cassavettes adopta un aire de folletín, con una sublimación del amor algo empalagosa. Eso sí, lo reviste de una bonita fotografía, una impecable ambientación, y unos buenos actores, tanto los veteranos (Garner, Rowlands) como los jóvenes (Gosling, McAdams).

5/10
¡Este cuerpo no es el mío!

2002 | The Hot Chick

Jessica Spencer es la envidia de todas sus compañeras de instituto. Es guapa, simpática, graciosa y lista, y además su novio es el defensa central del equipo de fútbol y ella la jefa de las animadoras. Todo es perfecto en su vida y ella se cree perfecta. Sin embargo, un día se despierta en su casa con un pequeño cambio en su fisonomía: se ha transformado en un hombre. Y de esa guisa tendrá que ganar el concurso de animadoras, ir al baile del instituto y recuperar a su novio. En fin, tan sencillo como comer sopa con tenedor. Comedia zarrapastrosa para el total lucimiento de Rob Schneider (Gigoló, Estoy hecho un animal), coautor también del guión. La película explota el chiste fácil, lo cual no resulta extraño si nos atenemos al planteamiento. Y aunque es verdad que subyace una cierta crítica al culto excesivo por la imagen y a las frustraciones que este modo de vida puede provocar, Schneider deja claro que su intención es ante todo divertir a los espectadores, nada de pensar...

2/10

Últimos tráilers y vídeos