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Visita Madrid tras competir al Oscar a la película de habla no inglesa

Entrevista con Ziad Doueiri, director de “El insulto”

Justo una semana después de competir en la ceremonia de los Oscar en la categoría de mejor película en lengua no inglesa, el realizador Ziad Dloueiri, nacido en Libano, visita España para presentar "El insulto", una llamada a la reconciliación que nace de una anécdota personal, pues al parecer tuvo una pequeña disputa con un fontanero, que fue creciendo poco a poco en intensidad. Resulta muy interesante charlar con él, pues no tiene pelos en la lengua, y dice lo que piensa sin que parezca importarle que le caigan críticas.

Entrevista con Ziad Doueiri, director de “El insulto”

 

insulto1¿Hubo alguna razón importante para volver a rodar ahora en Líbano después de mucho tiempo?

Me gusta cambiar de sitio, he vivido en Líbano, Estados Unidos y ahora Francia. No fue una maniobra intencionada regresar al primero de estos países, sino que coescribí un guión que transcurre allí. Todo surgió de forma espontánea, sin proponérmelo.

Además, me estaba aburriendo en Francia, porque la comida es buena, la gente no tiene grandes problemas y sin embargo, todo el mundo se queja por cualquier tontería. Por las vacaciones. Sólo hablan de tener días libres. En Beirut, sin embargo, tienes que luchar por la supervivencia y por buscarte la vida cada día. Y resulta que la gente no está enfurruñada.

Es un lugar muy diferente a Europa. Por ejemplo, los ciudadanos de Líbano tienen un afán de que nadie les imponga nada, pues aprecian sobre todo la libertad. Por ejemplo, nadie respeta los carriles del tráfico.

el insulto 36598 g3¿Esto explica que los personajes del film tengan una obsesión porque nadie les imponga nada, lo que lleva a que crezca el enfrentamiento entre ambos protagonistas?

Así es. En Líbano todo es todo muy caótico, pero la gente también es bastante humana. Para ningún país es positivo, ni que haya demasiado desorden, ni que sea todo muy estricto. Lo mejor sería un término medio entre ambos. En Líbano la gente está acostumbrada a que no haya reglas, porque nunca ha existido el estado. Sin embargo, todo el mundo tiene una enorme fuerza vital, tratan de sobreponerse al pesimismo. Quizás España ha logrado ese equilibrio, tiene un poco de todo, por un lado es un país mediterráneo, pero también europeo.

¿El film ha sido controvertido en Líbano?

Bastante. Sobre todo entre la población musulmana. Que conste que cuando empezamos a trabajar en este proyecto no pretendíamos rodar un film polémico, sólo contar esta historia. De hecho, si lo hubiéramos hecho aposta, se hubiera notado que todo era demasiado artificial. No soy uno de esos cineastas que pretenden cambiar la sociedad, eso quizás lo intentan otros, en mi caso sólo trato de reflejar lo que ya ocurre.

Lo que resultó más discutido fue que en el film se cuestione lo que ha hecho el bando palestino. Pasa igual en Europa, donde se simpatiza mucho con esta nación, hasta el punto de que se tiende a idealizarla. Pues bien, resulta evidente que los palestinos también han cometido atrocidades. Tienen crímenes de guerra. Parece que hablar sobre esto es un tabú.

Como consecuencia, los musulmanes promovieron un boicot, hicieron un llamamiento para que nadie viera la película. Lamento que pase eso cuando estoy contando la verdad. Políticamente, se sintió mucho más molesta la izquierda. Ahora es mucho más fácil que este sector se sienta atacado, mientras que la derecha cristiana parecía más favorable al film. Siempre están hablando de corrección política y llevándose las manos a la cabeza. Que les den.

Al final El insulto fue un gran éxito de taquilla allí, aunque la mayoría de los espectadores que fueron a los cines eran cristianos.

insulto2La cinta muestra un enorme contraste entre el enquistamiento masculino, y la flexibilidad femenina. ¿Son más conciliadoras las mujeres?

Los hombres tendrían que tomar ejemplo de ellas. Si fueran igual de moderados, no tendríamos una película. Habríamos rodado un corto.

La población masculina tiende al egocentrismo, y a la testarudez. Las mujeres suponen un estupendo contrapunto.

Pese a que describe una situación complicada, su film destila optimismo. ¿Es porque cree que la situación acabará resolviéndose?

No fue por eso. Ojalá vaya todo muy bien. Pero adopté ese tono positivo porque funcionaba mejor a efectos cinematográficos. No pretendo adivinar qué pasará en el futuro.

¿Cómo escogió a los actores? Algunos directores dicen que una vez que reclutas el casting correcto ya tienes media película solucionada.

Hice unas audiciones muy meticulosas. No conocía a estos actores pero aposté por ellos y no me han desilusionado, ni mucho menos, y eso que tenían métodos muy diferentes, algunos analizaban a fondo a sus personajes, y otros preferían ser más espontáneos.

Para mí, el reparto está en un segundo plano, lo más importante de todo sería partir de un guión redondo. Si no acaba de funcionar habría que pulirlo hasta que quede perfecto. Dicho esto, los intérpretes también tienen una enorme importancia, por supuesto. Los directores que más me gustan son los que cuentan mejores historias. Hace poco quedé impresionado con Train to Busan, un film coreano de zombies. Resulta evidente que los actores realizan buenos trabajos, pero si no partiera de una historia tan buena no dejaría tanto poso.

El film comienza con un letrero que indica que no expresa la opinión del gobierno libanés. ¿Fue una imposición?

Antes de rodar, tuvimos que presentar el guión en la Oficina de Censura. No me pusieron ninguna pega, pero sí que tenían miedo de la reacción del público. Así que me obligaron a poner esto, si bien fue la única imposición. Tenía que dejar claro que lo que yo digo no tiene nada que ver con la postura oficial.

En un principio, querían que dejara las letras dos minutos. Por suerte pude convencerles de que durasen sólo diez segundos, que es el tiempo que se tarda en leerlas. Se ha visto así en el Festival de Valladolid, y en algunos pases de prensa, pero en las copias para España no se van a poner. No hace falta.

el insulto 36598 g4¿Esperaba que El insulto tuviera tantos premios?

Nunca habíamos pensado en que eso pudiera ocurrir. Cuando empecé a escribir el guión con mi ex mujer, Joelle Touma, ni nos planteábamos la más remota posibilidad de que llegáramos a ser candidatos al Oscar a la película de habla no inglesa.

Pero luego ha sido gratificante ganar la copa Volpi al mejor actor en Venecia, y el premio del público en Valladolid. Este último significa que la historia conecta con los espectadores. Al final, los reconocimientos han sido muy importantes, porque nos hemos sentido recompensados por el esfuerzo, todos los que hemos colaborado en el film. También nos ha quitado la espina clavada de que nos hayan atacado muchísimo, sobre todo los pro palestinos. Ahora tengo la sensación de que pese a su esfuerzo por ponerme la zancadilla, y censurarme, yo seguiré rodando cine. Al final me ha compensado tanto sufrimiento, ha sido una especie de venganza.

¿Cuál es su siguiente proyecto?

Estoy desarrollando un nuevo proyecto, pero aún es pronto para adelantar nada.

¿La rodará en Líbano o en Francia?

No, ¡en Francia, no! En Francia hay buenos croissants… ¡pero no es un sitio para rodar cine! [risas]. Será en Líbano, en Estados Unidos. Donde sea, menos en Francia.

Que conste que no me gusta hablar mal de Francia. ¡Es un museo bonito!

Ruedo lentamente. Entre una película mía y la siguiente pueden transcurrir cinco años o más. Pero es porque empecé en el cine como técnico, y escribir guiones no es mi especialidad. Como quiero que queden perfectamente limados antes de empezar, no me gusta iniciar la producción sin estar seguro de que tengo el libreto perfecto.

Cineastas como François Ozon son capaces de rodar un film al año. Ojalá yo pudiera. Es mi sueño, pero yo soy incapaz.

¿Cuáles son los directores que toma como referencia?

Para esta película tenía en mente los grandes filmes judiciales, que me apasionan, como 12 hombres sin piedad, de Sidney Lumet, o Vencedores o vencidos, de Stanley Kramer. A los estadounidenses se les da muy bien rodar este tipo de cine, así que hay que aprender de ellos.

Aunque no tienen mucho que ver, me inspiro mucho en producciones orientales, por ejemplo me encanta Qiu Ju, una mujer china, dirigida hace veinticinco años por Zhang Yimou. Y aunque nadie se lo cree, influye mucho en mi cine Rango, un western de animación que me tiene encandilado, con el que a primera vista mi cine tiene poco que ver. Algunos se sorprenden de que me apasionen más producciones chinas y americanas que el cine árabe, pero así es.

¿Trabajar con Quentin Tarantino ha sido una gran influencia para su cine?

Me hacen mucho esa pregunta, aunque en España es la primera vez, por eso me gusta contestarla. Trabajé con él en Reservoir Dogs y Pulp Fiction entre otras. Quentin Tarantino ha influido a muchísimos creadores, diría que también a mí, que he estado tan estrechamente unido a él, pese a que no rodamos el mismo tipo de cine. Pienso que maneja muy bien los diálogos, y que en su cine la acción surge de las frases de los personajes. Me gusta pensar que mis filmes son parecidos a los suyos en este sentido. A veces ocurre lo contrario, en las malas películas se piensa primero en los combates, y luego se añaden los diálogos. No me gustaría que esto me pasara nunca.

He pasado dieciocho años en Hollywood. Guardo muy buen recuerdo, y ejercí todo tipo de tareas, pues fui cámara, asistente, etc. De todo se aprende.

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