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Charlamos con el director y los actores de una película española de entraña universal

El viernes 14 de septiembre se estrena “Todos lo saben”, una película insólita, pues siendo plenamente española por historia, personajes y telón cultural de fondo, está dirigida por un iraní, el doblemente oscarizado Asghar Farhadi. Charlamos con él, con otros dos actores con Oscar, Penélope Cruz y Javier Bardem, y con otros dos componentes del reparto, Bárbara Lennie y Eduard Fernández, sobre una película en que la fiesta de una boda se torna en drama angustioso con ribetes de thriller, cuando es secuestrada una adolescente.

asghar farhadiEl proyecto de la película Todos lo saben, cuenta Asghar Farhadi, se remonta a bastantes años atrás, cuando se encontraba de viaje por España, y vio los carteles de búsqueda de una niña desaparecida. Pensó en los sentimientos de angustia de los seres queridos y pensó que ahí había una historia que había que contar. “Viví mucho tiempo con esa historia. Y quería ambientarla en España. Muchos me advirtieron del peligro de caer en el cliché. Pero una forma de evitar el peligro es conocer su existencia. Viví un año en España, solo, sin la familia, para empaparme y descubrir este mundo y fijarme en la gente.” El recuerdo de la experiencia es grato, piensa que “los españoles son muy receptivos, quizá tiene que ver con la historia de su país”.

Penélope Cruz recuerda que Asghar Farhadi le empezó a hablar del proyecto que acabó convirtiéndose en Todos lo saben “hace cinco años. Me hizo una enorme ilusión que pensara en mí, soy una gran admiradora de sus películas, especialmente de Nader y Simin, una separación”. Del cineasta iraní destaca Penélope su humildad, y señala que “el proyecto fue evolucionando en ese tiempo, por ejemplo al principio el personaje de mi marido, Ricardo Darín, era un inglés”. Y señala cómo el esfuerzo para ambientar su historia en España evita caer en los tópicos: “Se mudó a España, estudiaba a la gente y preguntaba acerca de lo que veía. No es de los que se limita a leer un libro”.

asghar farhadi penelope cruzDirector de actores

Farhadi tiene una gran experiencia teatral y trabaja mucho con los actores en todas las películas. Confirma que él mismo seleccionó al reparto. Quería, por ejemplo, a Cruz y Javier Bardem. Y vio muchas películas españolas, o con actores españoles. Viendo Biutiful se decantó por Eduard Fernández, y a Ramón Barea también lo encontró de este modo. No tiene más que alabanzas para los actores españoles, piensa que están muy preparados y tienen mucho talento, y le costó elegir el elenco definitivo.

“Intento conocer al actor, y darle alguna clave”, asevera Farhadi. “Hay quien desea conocer al personaje casi matemáticamente. Por ejemplo, Ricardo Darín se mueve mucho por la lógica. Y le decía su personaje de creyente lleno de dudas se asemeja a ‘Hamlet’, es incapaz de decidir. Y entonces acudía a esa obra. Lo mismo hice con Ramón Barea, al que le cité a las tres hijas de ‘El rey Lear”.

Mujer, maternidad y paternidad

Cruz veía el estímulo de Farhadi como “una inyección positiva”, y explica cómo a la hora de inspirarla para su personaje lo hacía “con un poema, una canción o un recuerdo de cuando era pequeño”.

barbara lennieLas mujeres que se dedican a la interpretación ya no admiten ciertas actitudes, y cuestionan lo que nos les parece bien en un guión. Bárbara Lennie constata que “ha cambiado la sensibilidad, ya no se admiten ciertos estereotipos machistas”. Penélope recuerda que empezó muy jovencita en la profesión, “en mis primeros años no me atrevía a decir lo que me chocaba, me decía que eso debía ser lo normal. Pero no puedes callarte ante cosas que de otro modo te van minando”.

Penélope Cruz, madre de dos hijos, ha interpretado a dos madres sufrientes en poco tiempo, en Ma ma, de Julio Medem, y ahora a las órdenes de Asghar Farhadi, encarna a una mujer rota por el secuestro de su hija. Aunque son personajes, y es trabajo, la actriz explica que estos papeles intensos le afectan, y considera que no habría podido hacerlos seguidos: “Te produce estrés, aunque al mismo tiempo te vuelve muy agradecida por lo que tienes”.

La película plantea si los hijos pertenecen sus padres biológicos, o de aquellos que los educan, e incluso, trazando un paralelismo con la propiedad de la tierra, si no pertenecen a la misma tierra. Penélope Cruz no acepta ninguno de esos planteamientos propietarios y afirma con contundencia la libertad e independencia individuales, “Los hijos no son de nadie, son suyos, de cada uno”.

Asghar Farhadi siempre ha concedido gran importancia a los personajes femeninos en sus películas, y lo explica con una lógica aplastante: “En nuestra sociedad, las mujeres son más fuertes que los hombres. Precisamente por los limitaciones que se les imponen, acaban pudiendo más, y los cambios sociales que se necesitan los consiguen ellas”.

Trascendencia e intriga

Como en otros de sus filmes, aunque quizá más mitigadamente, se encuentra presente la cuestión de la religión, en el personaje de Ricardo Darín, que confía en Dios para superar la crisis del secuestro. Farhadi cree que “al ser alcohólico, tiene potencial para ser alguien religioso, y me esforcé para que la unión de estos dos elementos no formaran una imagen de él negativa, de modo que podamos acompañarle y quererle”. Al preguntarle si ha querido mostrar una sociedad más secularizada, pues el personaje de Javier Bardem es más escéptico, como se ve en la escena en la iglesia, comenta que quiso que “hubiera un personaje con la mirada en el cielo, Darín, y otro con los pies en la tierra, Bardem, para acrecentar el conflicto”. Se trata de un conflicto que tiene más fuerza social en Irán, piensa, no cree que sea un tema principal en España, y tampoco en su película.

Sobre el cambio de tono del film, que deriva de costumbrismo festivo a drama con ribetes de thriller, admite que “sólo es apariencia de thriller, lo que le interesan son las personas y sus relaciones, lo que ocultan en una cultura desconocida”.

En ello coincide el resto de su filmografía, y específicamente las películas que transcurren en Irán, que tiene “una cultura milenaria”, y que facilitan el hecho de que su obra “bebe de la misma vida”.

Cuestión de carácter

eduard fernandezCuando se presentó Todos lo saben en Cannes, como película inaugural del Festival, llegó a correr el rumor de su posible estreno directo en Netflix, un tipo de lanzamiento de filmes que el certamen galo deplora. Ante los alarmismos de que puede suponer la desaparición del cine, Eduard Fernández comenta que se vive excesivamente de sensaciones y rumores, “se dice que…”, etc. “Lo mismo se decía de los libros en soporte papel. Como ocurre con el teatro, en la sala hay una catarsis, una magia, que hace diferente cada sesión, también porque el público que acude varía, y así cambia la percepción. Eso no debería perderse.”

Javier Bardem asume todos sus papeles como un reto, en el que “te pones a disposición del personaje, con la esperanza de que lo que logres signifique algo para el espectador”. No está de acuerdo en la apreciación de que se le asocia con personajes explosivos, de mucho carácter. De hecho, aunque su Paco de Todos los saben es un personaje contenido, explica que al principio “es muy extrovertido y desenvuelto. Lo veo como alguien que sufre un golpe, que es el golpe de su vida. Está desconcertado, y no sabe cómo recoger los caballos y dirigir el carro, por así decir.” Para Bardem, el suyo es “un personaje de acción, es su color predominante”, pero es verdad que, como en la vida, cabe preguntarse si nos autocensuramos, controlando el propio estado de ánimo.

Sobre la riqueza de contenidos de la película, da idea la distinta percepción que pueden tener dos actores de un mismo personaje. Eduard Fernández ve a su Fernando con algo turbio en su personalidad, que afecta a su idiosincrasia. Casado con una de las tres hermanas del film, “es alguien que se mueve entre complejos y condicionamientos, no acaba de sentir que pertenezca verdaderamente a la familia”. En cambio Javier Bardem lo ve como una persona básicamente buena, “quiere ayudar, y es una presencia tranquilizadora en un momento de turbación”.

Uno de los rasgos que más aprecia Eduard de Farhadi como creador de historias, es que “no sentencia a ninguno de sus personajes, podemos vernos en ellos como en un espejo. En ese sentido, sus películas son muy abiertas.”

Las personas inteligentes se entienden, aunque hablen lenguas distintas

Puede sorprender, pero pese a las diferencias idiomáticas, la relación de los actores con el director ha sido posible, y la clave no era necesariamente contar con un buen intérprete, que lo tenían. “Fue muy fácil trabajar con él”, afirma Eduard. “Sorprende, pero es que es transparente y claro, y te ofrece un marco en los ensayos. Es de lo que te piden que quites cosas en la interpretacion. No interpretes, te dice. Mira. Dilo. Yo creo que precisamente el hecho de no hablar el mismo idioma le hace percibir otras cosas. Lo cierto es me he entendido mejor con él que otros directores españoles, que te pueden decir algo, y no entiendes de qué te están hablando.” Javier Bardem confirma “su grandeza artística y humana”, y agradece cómo te ofrece “el ahorro de muchas tonterías”.

javier bardem asghar farhadiAmbos actores coinciden en que, si bien el telón de fondo aporta ya mucha idiosincrasia española, Farhadi estaba en los detalles. Bardem se fijó en que aprobaba personalmente cada detalles del decorado y el vestuario, y Fernández cuenta la anécdota de cómo le pidió en un momento dado que se cortara algunos pelos.

Farhadi comparte la opinión de que menos es más, y considera que hablar con ayuda de un traductor obliga a “seguir la línea recta, y no andar dando vueltas”. Considera que “a veces se habla mucho, demasiado, no nos vendría mal a más de uno guardar una semana de silencio”.

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