Sin ser un experto en música clásica, impone un poco encontrarse con un reputado compositor, más si se trata de uno de los pesos pesados del cine español, Roque Baños, que en los últimos tiempos alterna su trabajo aquí con el cine de Estados Unidos. Sin embargo, resulta ser una persona cercana con la que se conecta enseguida. Nos encontramos en la sede de la Federación Española de Voleyball, ya que vamos a hablar sobre “¡A ganar!”, reconstrucción de la historia real de un equipo de esta disciplina que tuvo que hacer frente a la trágica muerte en accidente de su capitana.
Maestro, posiblemente no conocía la historia de Caroline Found cuando le ofrecieron este proyecto. ¿Qué le interesó del guión de ¡A ganar!?
Lo que me inspiró fue la capacidad de su entorno de superar la tragedia, no sólo por parte de la familia, sino también del equipo de jugadoras y amigas que estaban muy unidas a ellas. Tenían tanta fe en su capitana que al perderla se apodera de ellas no sólo la tristeza, sino también la desidia y la falta de confianza.
¿El proceso creativo de trabajar en esta película de Hollywood fue distinto al de las películas españolas para Roque Baños?
En este caso fue muy parecido, porque aquí te reúnes con el director y vas comentando todo con él. Aquí lo más distinto fue que no sólo estaba él, sino también los productores. Así que las opiniones venían de varias bandas, lo que siempre resulta más enriquecedor. También puede resultar confuso en ocasiones, pero todo resultó muy fluido. Entre ellos estaban de acuerdo en ir en una dirección determinada. Realmente fue un proceso muy satisfactorio.
Se corría el peligro de que la música derivara en el sentimentalismo. ¿Trató de evitarlo?
Las imágenes tenían que hablar por sí solas. La música no tenía que reforzar tanto el dramatismo. Los temas que he compuesto para esta película no hablan de los personajes, sino de lo que sienten. Es sobre sus sentimientos, por ejemplo, en el caso de la familia Found, sobre la pérdida que sufre en unas circunstancias tan terribles, pues la madre padece un cáncer terminal. En cuanto a las amigas, me propuse reflejar su necesidad de superación y de conseguir tener fe en sí mismas, en lugar de depositarla en otra persona.
¿Cómo fue el trabajo con el realizador Sean McNamara? Sus películas en otras manos serían telefilmes muy convencionales.
Es un profesional estupendo. Demuestra una sabiduría muy especial a la hora de filmar, pues parece tener claro lo que quiere. Se quiere asegurar de que todo el mundo le entiende y ha captado lo que necesita. Otros dejan más margen para aconsejarles e improvisar, y al final se abren a otros caminos distintos al que habían pensado, lo que también puede salir bien. He trabajado así muchas veces, por ejemplo pasa en Lo que no te mata te hace más fuerte, de Fede Álvarez, y nos ha ido muy bien. Pero aquí no se ha dado el caso, pues McNamara quiere ir en un sentido concreto y no se puede cambiar nada. Me plantearon que fuera una música muy esperanzadora y americana, y me ceñí a lo que se me pedía.
¿Se le conoce más ahora que ha cruzado el charco? ¿Valoramos a los españoles cuando se van fuera?
No lo sé. He seguido trabajando aquí. Nunca he pretendido perder la conexión con España. Sólo he querido abrir puertas en la orilla del Pacífico, para ampliar el mercado. Nunca encontraba el momento por varios aspectos, pero en 2011 quise dar el paso y hasta ahora me ha ido bien. Pero jamás pensé en dejar de trabajar aquí.
Colabora usted habitualmente con varios cineastas, como Daniel Monzón, Emilio Martínez Lázaro, Santiago Segura, etc. Se da muchas veces esa conexión del realizador con el músico, como en los casos de Steven Spielberg con John Williams, o Alfred Hitchcock con Bernard Herrmann, que no se da tanto con los otros profesionales. ¿Por qué?
Habría que preguntarles a ellos (risas). Creo que tiene que haber un entendimiento personal, más que profesional. Quizás es un poco de todo. No sólo ellos se tienen que sentir bien, sino que yo también. Nos entendemos, conseguimos dar con lo que creemos que le va mejor a la película, y por todas esas cosas solemos repetir.
Ha trabajado en alguna serie, como Petra Delicado, pero no parece interesado en series pese a que viven una época dorada. ¿A qué se debe?
No sé cuál es la razón. A veces porque no he tenido tiempo, otras porque no ha cuajado el proyecto al final. Pienso también que en el mundo de la televisión ocurre lo mismo que comentábamos: se dan relaciones de director y músico, así que tienen sus propios profesionales, y no necesitan recurrir a los que nos dedicamos al cine. No me niego, cuando me ha cuadrado, en algunos casos me he decidido.
Tiene su propio sello discográfico, Meliam Music. ¿Por qué se lanzó a montarlo?
Es un mercado dificilísimo, nada rentable. Incluso puedo decir abiertamente que no sólo no gano dinero con esto, sino que pierdo. Lo hago más por una cuestión sentimental, porque quiero satisfacer a todo el que quiera tener el disco físico. Yo tengo los que permiten publicar, porque no siempre me ceden los derechos. Cuanto más grande es la película más complicado resulta tener permiso del estudio para editarlo.
Prefiero sacarlos yo, así si me quedo sin existencias de alguno de los discos, puedo hacer más, no tengo que estar pendiente de otras empresas. No sólo no hacen una cantidad muy reducida, sino que si no la venden la regalan entera. En el caso de esta película, los productores no querían un formato físico. En Resucitado también pasó lo mismo. No me lo permiten.
Siempre ha declarado que el compositor con el que tiene más similitudes es Bernard Herrmann. ¿A qué se debe?
Es una historia curiosa. Debuté en las bandas sonoras con Carreteras secundarias. Entonces no había escuchado prácticamente música de cine. Me decantaba más por Ravel, Prokófief, Stravinski, Wagner, o sea los grandes compositores clásicos en general. Cuando se estrenó el film, se editó el disco con la música, que fue recibido muy positivamente. Todo el mundo comentaba la gran influencia que había tenido sobre mí Bernard Herrmann.
Por ese motivo, sentí curiosidad por la música de este maestro, así que me decidí a escuchar sus trabajos con calma. Cuando empecé, me di cuenta de que tenían razón, iba en mi línea, creo que yo tenía una inclinación hacia el mismo tipo de melodías, de armonías y de orquestación. Pero lo descubrí después.
Ha rodado dos cortos como guionista y director. ¿Acabará dirigiendo largometrajes? No es muy habitual que los compositores devengan en realizadores.
Hice dos trabajos, uno muy corto de 50 segundos que he llegado a mandar a un festival. No he distribuido el otro, aunque dura 10 minutos. Tuve que publicarlo en imdb por una cuestión burocrática, pero aún no se ha visto, comenzaré a lanzarlo ahora mismo. Tengo otros dos cortos que saldrán después. Sólo ejerzo como director y guionista cuando tengo tiempo, pues mi trabajo me consume muchas horas. Pero sí que estoy escribiendo un guión para un largometraje. Por ahora no tengo un objetivo de acabar en un momento concreto.
