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Biografía

Roque Baños

Roque Baños

52 años

Roque Baños

Nació el 01 de Mayo de 1968 en Jumilla, Murcia, España

Premios: 2 Goya (más 1 nominaciones)

24 Octubre 2006
Escucha una selección de las mejores bandas sonoras de Roque Baños, entre ellas "Alatriste", "Crimen Ferpecto" y "El séptimo día".

 

Goya
2015

Nominado a 1 premio

Goya
2009

Ganador de 1 premio

Goya
2008

Ganador de 1 premio

Filmografía
Explota Explota

2020 | Explota Explota

María es una bailarina joven, divertida y con ansias de libertad a principios de los años 70, una época que en España estuvo marcada por la rigidez y la censura, especialmente en televisión. Con ella descubriremos cómo hasta el más difícil de los sueños puede convertirse en realidad y todo ello contado a través de los grandes éxitos de Raffaella Carrà.

Padre no hay más que uno 2: La llegada de la suegra

2020 | Padre no hay más que uno 2: La llegada de la suegra

Tras el triunfo de su app para organizar la agenda de padres, Javier puede ocuparse más que nunca de sus retoños, y parece tener bajo control asuntos como la diplomacia con las otras madres, la organización de asuntos como hacer regalos a las profesoras, etc., mientras su esposa, Marisa, trabaja fuera de casa. Pero ésta le desvela una noticia inesperada, van a tener un sexto hijo. Durante el período de gestación requiere reposo absoluto por una pequeña complicación médica, y les abandona la asistenta, Rosaura, por lo que la situación se desborda. Marisa toma la decisión de llamar a la abuela, Milagros, para que le preste ayuda, ante la desesperación de Javier que no puede soportarla porque le hace la vida imposible. Puesto que la simpática comedia Padre no hay más que uno tuvo éxito, Santiago Segura dirige la secuela, donde de nuevo ejerce también como protagonista y coautor del guión, otra vez junto a Marta González de la Vega, con la que colaboró en la anterior. Y aunque aquélla se basaba en una comedia argentina, Mamá se fue de viaje, esta vez se han inventado de cero todo el material. Si bien se mantiene la misma ligereza, se ha perdido el efecto sorpresa salvo en algún detalle, y todo transcurre por cauces más o menos rutinarios, aunque se debe reconocer que tienen las suficientes ideas para mantener el interés durante todo el metraje. También se asume algún riesgo, sobre todo con la Primera Comunión de una de las niñas, donde se ha guardado muy bien el equilibrio para agradar tanto a los espectadores creyentes como a quienes no sean religiosos, manteniendo la corrección política, pero al final la situación se aprovecha para criticar con acierto los excesos actuales en estas celebraciones. Al final logra su objetivo principal, hacer reír, con alguna secuencia lograda, como las apariciones del árbitro de fútbol infantil (un hilarante José Mota, que no es el único rostro ‘amiguetil’ que se pasa brevemente por la pantalla), y la de una folklórica que resulta no ser la esperada. Cumple de nuevo en su faceta interpretativa Santiago Segura, que explota su gracia natural, y está bien secundado por los actores ya vistos, como Toni Acosta, Silvia Abril, Leo Harlem, y el reparto infantil, que cuenta con Calma Segura y Sirena Segura, dos hijas reales del protagonista. La principal recién llegada, Loles León, anima bastante la función; aunque sobre el papel su personaje se podría haber aprovechado más, la actriz cautiva con su trabajo.

5/10
El pasajero

2018 | The Commuter

Nueva cinta adrenalítica del barcelonés afincado en Hollywood Jaume Collet-Serra, que vuelve a acreditar su solvencia a la hora de crear intriga dirigiendo a su actor fetiche Liam Neeson, El pasajero es su cuarta película conjunta tras Sin identidad, Non-Stop (Sin escalas) y Una noche para sobrevivir. Maneja un guión pergeñado por dos debutantes, Byron Willinger y Philip de Blasi, a los que ha echado un cable un tercero, Ryan Engle. Sigue a un antiguo policía, Michael MacCauley, reciclado en comercial de seguros de vida, feliz padre de familia, quien sigue todos los días la rutina habitual de acudir al trabajo en tren, lo que le proporciona el conocimiento de un buen puñado de pasajeros, con los que se cruza todos los días. El mismo día en que le comunican su despido fulminante, una misteriosa mujer le aborda en el tren que le lleva de vuelta a casa, con una intrigante propuesta que podría proporcionarla la bonita suma de 100.000 dólares. La cosa no suena muy legal, y será el inicio de una espiral conspiratoria de enormes proporciones. El director español tiene la virtud de plegarse a cánones muy clásicos del thriller, con muchos guiños a conocidas películas que transcurren a bordo de trenes, donde asoman cadáveres, desaparecen personas, y todo el mundo resulta sospechoso, y la vez demostrar personalidad visual, con planos muy llamativos,como el que recorre todos los vagones del tren casi al inicio. Aunque quizá no haya aportaciones hipernovedosas al género, el ritmo es fantástico, el film es francamente entretenido. Neeson sabe encarnar al tipo corriente puesto en una situación límite, y llama la atención el fantástico reparto que ha reunido Collet-Serra, con actores muy conocidos, como los que componen el famoso matrimonio exorcista de Expediente Warren, Patrick Wilson y Vera Farmiga, al Jonathan Banks de Breaking Bad y Better Call Saul, e incluso a la española Clara Lago.

6/10
El hombre que mató a don Quijote

2018 | The Man Who Killed Don Quixote

Más de 25 años ha tardado Terry Gilliam en ver hecho realidad su sueño de hacer una película inspirada por el Quijote de Miguel de Cervantes. Las múltiples dificultades previas, que parecían gigantes invencibles más que molinos de viento, quedaron recogidas en el documental Perdidos en La Mancha de Keith Fulton y Louis Pepe. Ahora por fin culmina su personal visión del caballero de la triste figura, que deja atrás a los actores elegidos antes para encarnar a Alonso Quijano, Jean Rochefort y John Hurt, es un ajustado y meritorio Jonathan Pryce el que ha ocupado su lugar. El tiempo transcurrido ha hecho que las expectativas en torno a la película, elegida para clausurar el Festival de Cannes, fueran altas, y en tal sentido la cinta de Gilliam, aunque sea coherente con su filmografía –aquí sobre todo con Las aventuras del barón Munchausen y El rey pescador, de 1988 y 1991 respectivamente–, sabe un tanto a decepción. El arranque tiene fuerza, la escena de los molinos de viento, que resulta formar parte de un rodaje. Luego nos enteramos de los esfuerzos de un director de cine, Toby, por llevar la obra de Cervantes a la pantalla antaño, y que ahora rueda anuncios respaldado por un productor que a su vez trata de satisfacer a un oligarca ruso con mucho dinero. Y ello se entremezcla con los flash-backs acerca del rodaje estudiantil en blanco y negro llevado a cabo por el mismo Toby años atrás, una etapa idealista en que conoció a una quinceañera que hizo las veces de Dulcinea, mientras un zapatero local encarnaba a don Quijote. De este modo, y con reminiscencias autobiográficas sobre sus esfuerzos creativos, Gilliam habla de un periplo que sería relativamente paralelo al suyo, y de alguien que perdió el juicio al igual que don Quijote, la actualidad estaría mostrando en las vivencias de Toby la vigencia del personaje que ocupa su película. La idea como base argumental es válida, pero no está bien ejecutada, algo chirría por culpa de estereotipos y personajes grotescos. Le pierde al cineasta su gusto por los excesos delirantes, hay momentos bastante pasados de rosca, sobre todo los relativos a los amoríos y lances sexuales de Toby –un Adam Driver que no acaba de hacerse con su personaje, que sería una especie de Sancho Panza sin serlo del todo, que antaño fue Quijote–, con la amante de su productor y con aquella adolescente ya crecida que ahora está con el ruso.

5/10
Sin rodeos

2018 | Sin rodeos

A punto de cumplir los 40 años, en la vida de Paz hay de todo menos paz. Divorciada y sin hijos propios, vive con su nueva pareja, Dante, un argentino con ínfulas de artista, que no pega golpe, y que aporta al hogar, por llamarlo de algún modo, a un adolescente no menos gandul. Aunque es buena en su trabajo, creativa publicitaria, se encuentra alienada por un jefe hijo de papá, que ha heredado su empresa, y que sólo piensa en contratar mujeres espectaculares por motivos poco profesionales; la última que le ha hecho, es colocarle por encima a una jovencita que sólo piensa en redes sociales. Al borde de un ataque de nervios, decide acudir a la consulta de un chamán indio muy publicitado, que le prescribe una pócima que va a cambiar del todo su personalidad. Primer largometraje de Santiago Segura como director sin su emblemático cutrepolicía Torrente. Su propuesta es una comedia más comedida y de enredo, aunque ha tenido la mala pata de coincidir con otra reciente y con la misma protagonista, Maribel Verdú, de temática comparable, Abracadabra. Curiosamente el guión original pertenece a un film mexicano-chileno también de este año, Una mujer sin filtro, y la jugada corre paralela a la de un amiguete de Segura, Álex de la Iglesia, quien recientemente entregó la versión hispana de una comedia italiana en Perfectos desconocidos. La cinta es entretenida, con algunos gags divertidos, pero desde luego no es memorable. De desarrollo poco elaborado, se podría decir que tiene dos posiciones, off y on. En off, la primera parte, Paz es una mujer que se traga todo tipo de desplantes y comportamientos impresentables de las personas que la rodean; la trama pasa al on tras la visita al chamán, personaje secundario que Segura interpreta con gracia, y entonces ella es capaz de soltar cuatro frescas y decir todo lo que se le antoja, al fin ha tomado las riendas de su vida. Como le gusta al director, abundan en el film los famosetes amigos haciendo cameos, como la absurdamente célebre Cristina Pedroche, que debuta en el cine. Si se pretende hacer una lectura de fábula contemporánea, hay poco que rascar. Su visión antropológica resulta bastante paupérrima, porque de la alienación inicial de Paz, se pasa a una posición de autorrealización individualista que tampoco da para mucho; ni siquiera parecen muy sinceras las pretensiones feministas. En cualquier caso queda la ligera diversión, mientras se reparten críticas suaves a la cultura del postureo en internet, el culto al aspecto físico y a la eterna juventud, y a los excesos en el cariño a los animales, aquí mininos.

5/10
Miamor perdido

2018 | Miamor perdido

La misma noche en que Olivia y Mario rompen con sus respectivas parejas, se conocen tras una colisión accidental en que está implicada una bicicleta, y surge el flechazo. Ambos coinciden en su dedicación artística actoral, aunque de corte muy diferente: él es monologuista cómico, y ella actriz de teatro sesudo y con pretensiones. Aunque se lanzan dardos dialécticos todo el tiempo, la química es innegable. Además les unirá un gato callejero al que rescatan de un contenedor de basura, y al que bautizan con el original nombre de "Miamor perdido". Comedia del especialista Emilio Martínez Lázaro, coescrita con su hija Clara. Uno de los actores es Dani Rovira, con el que el cineasta ha cosechado dos de sus mayores éxitos, Ocho apellidos vascos y su secuela, Ocho apellidos catalanes. Empieza bien, con magnífico timing, y la idea de unir actoralmente a Rovira con Michelle Jenner se revela feliz, ambos tienen mucha gracia, y encarnan bien lo que es un buen punto de partida de trama de guerra de sexos. Y sin embargo... Sin embargo, la cosa se enreda y se estanca. Cuando empiezan a producirse algunos altibajos sentimentales, y surge la idea de una obra de teatro basada en la vida de la pareja, hay una clarísima bajada de ritmo, que sólo se recupera a ratos, a base de gags aislados, donde pueden brillar brevemente algunos buenos secundarios, como Vito Sanz. También pesa, algo típico en el cine de Emilio Martínez-Lázaro, la innecesaria sal gruesa y los desnudos, que despojan al film de la condición de "comedia blanca" que también le fue a los dos Ocho apellidos.

5/10
Yucatán

2018 | Yucatán

En un crucero transatlántico se dan cita tres estafadores: Lucas, Verónica y Clayderman. Lucas abandonó a los otros dos para hacer su trabajo en el mediterráneo, pero ahora se presenta en el barco para recuperar su amor por Verónica. O eso dice él. Ninguno de sus antiguos compinches le cree. El motivo es que han planeado estafar durante el viaje a un pasajero, reciente millonario después de ganar la lotería, y sospechan con razón que Lucas persigue el mismo objetivo. Cambio de tercio del director Daniel Monzón después de firmar tres thriller dramáticos que le han aupado hasta puestos de prestigio en el cine español, especialmente gracias a Celda 211 y El niño. Entrega ahora una comedia agradable para todos los públicos centrada en los tejemanejes de un grupo de estafadores que se persiguen como una partida de perros de caza por el codiciado zorro. Monzón cuenta con su coguionista habitual Jorge Guerricaechevarría para escribir una historia que se desarrolla por derroteros comunes a este tipo de relatos –los diversos bandos intentan estropear el plan del rival y salirse con la suya para llevarse finalmente el botín– y definir un grupo de personajes simpáticos, aunque algunos poco trabajados (los cuñados y sus esposas) y todos bastante simplones, a excepción quizá de la chica en cuestión, la única que parece tener algo en la mollera. Monzón comienza Yucatán con mucho brío y atractivo, presentando modélicamente a sus protagonistas y planteando con claridad el triángulo amoroso, alrededor del cual resultan magníficos un par de números musicales. Ya metidos en harina engancha luego al espectador con los diversos ardides de los mangantes y logra sin duda mantener el interés de la acción durante las dos horas del film, aunque al final el desenlace buenista se alarga en exceso y chirría alarmantemente. Probablemente también el guión hubiera dado para más, pues se abusa de situaciones cómicas (pero sin que inviten a la carcajada, aunque algunas tienen su gracia, como la subtrama de Toni Acosta en Marruecos) y las estratagemas rapiñeras distan mucho de ser redondas, asombrosas o sorprendentes: estamos lejos de productos al estilo Ocean’s Eleven. Pero Monzón aprueba gracias al buen rollo que genera el reparto, en donde hay que destacar a la peruana Stephanie Cayo como Verónica y a Luis Tosar como Lucas; eficaz aunque más histriónico está el argentino Rodrigo de la Serna como el pianista Clayderman. Ellos hacen posible que se vea con gusto esta amable comedia picaresca.

6/10
Millennium: Lo que no te mata te hace más fuerte

2018 | The Girl in the Spider's Web

La hacker Lisbeth Salander atiende al requerimiento de Frans Balder, científico brillante, con un niño autista, que ha desarrollado un revolucionario software para la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, pero se ha arrepentido y quiere recuperarlo para borrarlo. Pese a que la joven consigue robarlo, unos tipos irrumpen en su escondrijo en busca del programa, dejándola herida en la espalda. Debido a la popularidad de las novelas de Stieg Larsson, cuando Sony lanzó en 2011 Millenium: Los hombres que no amaban a las mujeres, sus ejecutivos albergaban la esperanza de haber iniciado una franquicia rompetaquillas. Y aunque el film dirigido por David Fincher no se estrelló, tampoco recaudó todo lo previsto; posiblemente le habrán echado la culpa a que en Europa el film tenía menos tirón del esperado, porque habían triunfado las versiones suecas de la trilogía. Así, la siguiente entrega ha tardado siete años en estrenarse, y no sólo se ha sustituido a aquel realizador –que continúa acreditado como productor ejecutivo– y a los protagonistas, sino que se ha decidido evitar los siguientes dos libros, ya adaptados a la pantalla, y pasar al primero escrito por David Lagercrantz, designado por los herederos del autor original para continuar con las peripecias de sus personajes. El resultado ni te mata ni te hace más fuerte, o sea puede resultar más o menos entretenido pero deja poco poso. El uruguayo Fede Álvarez, hasta ahora especializado en películas de terror (Posesión infernal: Evil Dead, No respires), compone una inquietante atmósfera, y enlaza a ritmo frenético una escena de acción tras otra –alguna vistosa–, convirtiendo al personaje central en heredera de James Bond y Jason Bourne, así como en una especie de superheroína, que dedica su vida a proteger a las víctimas de violencia de género. En la adaptación del texto ha metido mano nada menos que Steven Knight (Promesas del Este) que recupera la mayoría de elementos de la novela original, pero que la reinventa por completo, exagerando la presencia de Salander y los elementos feministas de la trama, reduciendo bastante la presencia del periodista Mikael Blomkvist, y curiosamente dando mucha presencia a Camilla, hermana de la protagonista, que en los libros apenas salía. Por desgracia, queda bastante reducida la motivación psicológica de los personajes, empezando por la propia Salander, pues se presenta por encima la explicación del trauma que la convirtió en un personaje solitario, pero como mera presentación para el público recién llegado, sin ahondar mucho más. Peor dibujada queda Camilla, pues ha pasado de víctima de abusos sexuales por parte de su padre durante la infancia, a verdugo y villana sin que se cuente por qué. Claire Foy trata de darle algo de tridimensionalidad a su personaje, a través de una mirada que le humaniza en cierta forma, pero no resulta del todo suficiente, falta darle una vuelta al guión. Llama la atención que no tenga ninguna química (ni siquiera aparecen mucho en pantalla juntos) con Blomkvist, esta vez en manos de Sverrir Gudnason –Björn Borg en Borg McEnroe– que al igual que el resto del elenco se esfuerza en vano, pues no suple las carencias del libreto.

4/10
¡A ganar!

2018 | The Miracle Season

Las vitalistas e inseparables Caroline y Kelley afrontan con ilusión la nueva temporada, en la que con el equipo de vóley del instituto pueden repetir el triunfo del año anterior. La primera quiere dedicarle cada victoria a su madre, enferma de cáncer, que lucha para seguir viva de cara a ver a su hija en la universidad. Por desgracia, Caroline sufre un accidente mortal de moto, para consternación de su familia, pero también de sus compañeras, especialmente de Kelley, a la que la entrenadora, Kathy Brez, pone al frente del equipo en sustitución de la fallecida. El realizador Sean McNamara sobresale en el terreno de las películas de jóvenes deportistas femeninas, como ha demostrado en Pasión por el triunfo: medalla olímpica (sobre una patinadora) y sobre todo en Soul Surfer (protagonizada por una surfista). Como esta última, reconstruye una historia real sobre la capacidad humana de superar grandes tragedias y para usarlas como motor para lograr grandes gestas en el deporte. El tal McNamara –que empezó con secuelas para vídeo de Casper– ejemplifica el poder de la fuerza de voluntad, pues a priori le han colocado de nuevo una producción de bajo presupuesto, con voluntad de que sea lo más convencional posible, una historia en la que resulta inevitable ceñirse a los tópicos del género (equipo desastroso al principio que tiene que ponerse las pilas) y hasta algún miembro del reparto mejorable (especialmente el nuevo vecino ‘guaperas’ o el ayudante de la entrenadora). Sin embargo, sabe aprovechar sus fichas, sobre todo que se ha podido reclutar a dos actores en horas bajas pero sobresalientes, William Hurt (un progenitor que debió tener a su hija a una edad tardía, por la avanzada edad del actor) y Helen Hunt (una entrenadora brillante pero un poco antisocial), rodeados de jóvenes más o menos expresivas. Sabe alternar secuencias de intensidad dramática con momentos deportivos, que logran poner en tensión incluso a quienes desconozcan las reglas del vóley. Con todo esto, le saca tajada a un guión hábil, que avisa de que la obsesión por ganar acabe deshumanizando al individuo y termine con la pasión que le llevó a practicar el juego, y que traza a personajes de carne y hueso, especialmente al padre, que en su interesante subtrama sufre una crisis de fe por el dolor acumulado.

6/10
Zona hostil

2017 | Zona hostil

La capitana Varela, valiosa médico militar española destinada a Afganistán, sufre una enorme conmoción tras perder a uno de sus pacientes, un niño herido en un trágico incidente. Su nivel de estrés se elevará más cuando el helicóptero con el que acude con otros compañeros a rescatar a dos militares estadounidenses heridos vuelca al tocar tierra. Los mandos pueden organizar una misión rutinaria que les rescate sin mayor problema, pero se decide montar un operativo más complejo para trasladar de vuelta el aparato siniestrado, evitando la humillación de que el mismo sea capturado y exhibido como trofeo por los talibanes. Esto obligará a los accidentados a sobrevivir durante toda la noche en su posición… Hasta ha habido un español que ha rodado en los últimos años un western convincente, Mateo Gil, con Blackthorn, mientras que en el ámbito del terror se han estrenado trabajos sobresalientes. Por el contrario, resulta difícil encontrar un film patrio que valga la pena adscrito al género bélico, por mucho que se hayan estrenado a bombo y platillo algunos, como el irregular 1898, los últimos de Filipinas, y que incluso existe el caso de un realizador, Daniel Calparsoro, que ha incursionado en el mismo en dos ocasiones, en las esforzadas, pero al cabo decepcionantes, Invasor y Guerreros. Así las cosas, el espectador acude al visionado de Zona hostil como si se adentrara en territorio Comanche. Por eso sorprende para bien que al menos sea correcto y digno el debut en el largometraje de Adolfo Martínez, que ya había llegado lejos en el terreno de los storyboards, trabajando en superproducciones de Hollywood como Alien resurrección y El libro de la selva. Esta experiencia se nota en la imaginación visual con la que suple que su presupuesto está muy alejado del de los films estadounidenses, pese a que ha contado con 5 millones de euros (cifra superior a la media) y un importante apoyo del ejército, a lo que ha logrado sacarle tajada. Cuenta además con un reparto ajustado, en el que sobresale Ariadna Gil, que consigue que su personaje resulte creíble, pese a que el guión no ofrece demasiados datos con él, y el menos conocido pero siempre sorprendente Antonio Garrido, en el rol secundario del jocoso, pero cabal comandante Ledesma. Rodada en el desierto de Almería, como legendarios títulos protagonizados por Clint Eastwood y demás, esta reconstrucción de un hecho real logra verosimilitud (al menos para quien no sea un gran experto), pues hasta los intérpretes parecen haber recibido el entrenamiento militar básico para no hacer el ridículo. Tiene mérito que al menos por una vez no se arremeta de forma gratuita contra la patria, y que se muestren hechos de nuestros soldados indiscutiblemente heroicos… ¡que también los hay! Como curiosidad, llama la atención, al menos para los profanos, las numerosas ocasiones en las que los personajes utilizan la coletilla “con el debido respeto”, para después cuestionar las órdenes de un superior, sin parecer subversivos. El título, demasiado similar a En tierra hostil, se podría haber mejorado, pero no se deben pedir peras al olmo.

6/10
Resucitado

2016 | Risen

A Clavius, un tribuno romano, le encomienda el procurador de Judea, Poncio Pilato, que se asegure de la muerte de un tal Jesús de Nazaret antes del sábado, una petición que le han hecho los miembros del sanedrín que pidieron su ejecución en la cruz. Y así, lo hace, además de sellar el sepulcro donde es depositado su cuerpo, y poner una guardia que evite cualquier pretensión posterior de sus discípulos de una resurrección que habría profetizado. Pero el caso es que el cuerpo desaparece, y aunque los soldados dicen que sus seguidores lo robaron, Clavius, que conduce la investigación por orden de Pilato, cada vez advierte más elementos que no cuadran, y que van a desafiar su personal visión del mundo. No es la primera vez que se urde una película sobre la resurrección de Jesús con el artificio de las indagaciones de un oficial romano, ahí están para demostrarlo Una historia que comenzó hace 2000 años, y su remake, En busca de la tumba de Cristo. La que nos ocupa cuenta con un guión escrito originalmente por Paul Aiello, al que habría dado su forma final el también director Kevin Reynolds, responsable de filmes con Kevin Costner como Waterworld, además de la miniserie del Oeste Hatfields & McCoys. Se nota que Reynolds tiene experiencia en escenas de acción, y que sabe concebir planos de amplio lienzo. Resulta meritorio el pasaje inicial en que los romanos se enfrentan a un grupo de sediciosos encabazados por Barrabás, que muestra de un modo convincente la respuesta militar para defenderse de un ataque a pedradas. En general hay una buena puesta de escena a la hora de mostrar brevemente la crucifixión, y un momento tan difícil de abordar como la ascensión, está resuelto con bastante decencia estática. El conjunto se puede decir que está logrado, estamos ante una buena película sobre la resurrección, que podría considerarse en tal sentido complementaria de la superior La Pasión de Cristo. Hay cierto clasicismo en la descripción del protagonista, el hombre que querría tener a algo a lo que aferrarse, y que acaba tocado por la gracia. Su trayectoria está bien descrita, empezando por su profesionalidad a la hora de seguir las órdenes de Pilatos, y siguiendo por su contacto con los que han conocido a Jesús. El modo en que se introduce al Señor resucitado es original y sirve para identificar a un personaje que hasta entonces resultaba intrigante. Además resulta atractiva la descripción del grupo de discípulos y el momento de trato más personal del protagonista con Jesús. Quizá lo más flojo es la poca presencia femenina en el film, María Magdalena se encuentra bastante desdibujada, aunque peor es lo de la Virgen, reducida a una mujer sufriente de modo algo histérico en la Pasión. Las interpretaciones sin ser memorables, resultan correctas, con Joseph Fiennes a la cabeza; Cliff Curtis como Jesús sigue la tradición iniciada por Mel Gibson de darle unos rasgos muy humanos, de gran simpatía, entregados con sobriedad y sin aspavientos.

6/10
No respires

2016 | Don't Breathe

Detroit. Tres colegas, dos chicos y una chica, se dedican a hacer dinero entrando a robar en casas donde han contratado un servicio de seguridad que es llevado por el padre de uno de ellos. La operativa es sencilla: conocen las direcciones, tienen las llaves y saben las claves de alarma. Así, deciden ir a robar en la casa de un hombre ciego, veterano de la guerra de Irak, que esconde una gran fortuna debido a que recibió una gran indemnización económica por un trágico suceso familiar. Angustiante película que no da “respiro”, cuyo metraje transcurre en su mayoría en una casa cerrada, en semioscuridad. El responsable, director y guionista, es el uruguayo Fede Álvarez quien ya demostró sus buenas maneras en el género con el remake del clásico de terror Posesión infernal. Aquí, partiendo de un planteamiento muy, muy simple, ofrece pequeños giros de guión bien dosificados que van haciendo avanzar poco a poco la agobiante trama. Es cierto que la historia podría haber dado lugar un simple corto, pero aunque se alargue quizá más de lo normal, nunca se hace reiterativa o pesada y Álvarez consigue que haya veracidad, de modo que nada parece demasiado estirado artificiosamente. El director uruguayo filma además con una  destreza impresionante (algún plano-secuencia inicial es muy llamativo), con cuidadosos encuadres, y un trabajado uso de la luz y de la potente banda sonora de Roque Baños. Logra meter al espectador en la mentalidad de quien, a falta de vista, tiene oídos, de modo que cazador y presa se sitúan dentro de la siniestra casa en igualdad de condiciones. Por otra parte No respires no resulta excesivamente violento, aunque hay violencia por supuesto, pero sin regodeo, ni tampoco se apoya tramposamente en los sustos típicos de las películas de terror. Se incluye eso sí algún momento especialmente asquerosillo, que no cuestión de mencionar. Los actores hacen un correctísimo trabajo, tanto los jóvenes Jane Levy (Posesión infernal) y Dylan Minnette (Pesadillas), como el veterano Stephen Lang (Avatar).

6/10
1898: Los últimos de Filipinas

2016 | 1898: Los últimos de Filipinas

Recreación de uno de los hechos históricos que marcaron el final del imperio español, junto a la pérdida de Cuba y Puerto Rico. El final de la colonia española de Filipinas se dilató por la resistencia en condiciones muy penosas de cincuenta hombres, conocidos como “los últimos de Filipinas”, que sufrieron un asedio de casi un año en Baler, refugiados en una iglesia. Al mando se encontraba el capitán Enrique de las Morenas, al que sucedió en el mando el teniente Martín Cerezo cuando el otro murió de enfermedad. Esta página de la historia de España ya había sido llevada al cine en 1945 por Antonio Román, con el título de Los últimos de Filipinas, justo el año en que murió el mentado teniente Martín Cerezo, con un reparto de lujo para la época, y poniendo el acento patriótico en el heroísmo de los protagonistas. En esta versión que llega siete décadas después contamos de nuevo con un conjunto actoral destacadísimo, pero conforme a los nuevos tiempos se quiere arrojar una mirada más crítica y revisionista, algo desencantada; sin negar el coraje de los personajes, pero como subrayando el absurdo de la acción, poco más que una cabezonería quijotesca casi surrealista, que no valdría la pena. Firma el irregular guión Alejandro Hernández, habitual colaborador de Manuel Martín Cuenca, quien no logra insuflar progresión o dramatismo creciente a la trama, el tiempo discurre, las condiciones empeoran, la guerra ha terminado aunque los sitiados no quieran enterarse, y punto, en algún momento deberá llegar, entre delirios febriles, disparos, entierros y treguas, el final. Mientras que el discurso político de los poderosos que usan a los pobres como carne de cañón, o las quejas sobre España, concepto discutido y discutible, resulta bastante pobre. En el ínterim se nos presentan los personajes, algunos reales, otros ficticios, quizá demasiado aislados, se echa en falta entre ellos algo parecido a la camaradería. De los auténticos resulta poco humano el empecinamiento de Martín Cerezo (Luis Tosar) en mantener la plaza, mientras el médico de Carlos Hipólito resulta bastante plano, y el detalle del opio del fraile de Karra Elejalde algo forzado; en cambio la posición del desertor está bien descrita, pues pugnan en él el deseo de salvar el pellejo con la inevitable sensación de traicionar a los suyos, para la que necesita autojustificarse incluso estentóreamente. El joven aspirante a pintor, al que da vida Álvaro Cervantes, y que proporciona de algún modo el punto de vista del espectador, desde la ingenuidad al rechazo ante lo que ocurre, debería haber dado más juego; mientras que el brutal militar de Javier Gutiérrez es puro cliché. Hay un esfuerzo de producción importante de Enrique Cerezo, con Televisión Española, Telemadrid y 13 TV, lo que se nota en la recreación de época, el esfuerzo de documentación, la fotografía de parajes naturales y abundantes escenas de acción bélica, pero Salvador Calvo, bregado en televisión, no las sirve de un modo excesivamente vibrante, el presupuesto da para lo que da. Así pues, se agradece una nueva mirada a este episodio de la Historia de España, pero el resultado no es enteramente satisfactorio.

4/10
Nuestros amantes

2016 | Nuestros amantes

Él entra en una librería-bar y ella le aborda y le propone un juego. Ambos de buen ver, no deben decirse los nombres, tienen que aprender a conocerse, aunque tal vez puedan mentirse, y con la regla, que impone ella, de que no han de enamorarse, podría ser demasiado doloroso. A medida que progresa la relación, con sucesivas citas donde está prohibido darse el teléfono o el correo electrónico, sabemos que él es guionista, y que ambos han sufrido decepciones sentimentales. Las reglas establecidas al principio empiezan a quebrarse, y hasta puede que "hada loca" y "duende chiflado" estén haciendo algunas trampas. Cuarta película del zaragozano Miguel Ángel Lamata, director, guionista y productor, que orilla por una vez el tono gamberro y grosero de sus predecesoras, para adscribirse más bien a la comedia romántica. El film, donde él y ella, Eduardo Noriega y Michelle Jenner, son los reyes de la función –Gabino Diego y Amaia Salamanca son simples comparas, Fele Martínez tiene algo más de peso–, se diría deudor de Richard Linklater y su inolvidable Antes del amanecer, con Viena sustituida por Zaragoza, aunque como cabe imaginar, las comparaciones son odiosas, y la película que nos ocupa está por debajo de su referente. El film es en general amable, aunque no evita Lamata una zafia descripción sexual que empaña el pretendido tono romántico, casi mágico. Tiene cierto ingenio jugar con el metalenguaje, ver la realidad como un guión de película y las soluciones que habría que buscarle para que funcione. Pero sobra verborrea –las referencias a Capote y Bukowski son un caprichín que no aporta nada, parece obvio que el director quiere decir que le encantan estos autores y rendirles homenaje–, y falta un poco más de dinamismo y agilidad, pues aunque la cinta dura apenas hora y media, se diría a ratos que resulta interminable. Y puestos a hablar de hacer trampas, también Lamata las hace, con un doble final no demasiado satisfactorio.

4/10
En el corazón del mar

2015 | In the Heart of the Sea

Siglo XIX. El escritor necesitado de historias Herman Melville acude al hogar del anciano Thomas Nickerson, para que éste le relate los tiempos en los que sirvió como grumete en el Essex, que partió en busca de ballenas, muy apreciadas en la época para extraer el aceite que se usa como combustible. El periplo del navío estará marcado por el enfrentamiento entre el capitán, George Pollard, Jr., joven de buena familia pero sin experiencia en la navegación, y el primer oficial, Owen Chase, experimentado pero cuya humilde procedencia ha impedido que le asignen su propio barco. El encuentro con un descomunal cachalote conducirá al desastre. Resulta extraño que Ron Howard naufrague, salvo en algún caso extremo e insalvable basado en un best-seller de inmerecido éxito. No lo hace en esta ocasión, cuando el veterano capitán de títulos como Apolo 13 y El desafío. Frost contra Nixon clava su arpón en la adaptación del libro homónimo de Nathaniel Philbrick, donde éste reconstruye la historia real del ballenero cuya tragedia inspiró a Herman Melville para su obra maestra "Moby Dick". En el corazón del mar se ciñe bastante a los hechos reales, que incluyen algunos capítulos un tanto truculentos, pero que se han recreado con enorme elegancia. No se ha pretendido rodar un film de aventuras al estilo de Moby Dick, de John Huston, basado sobre todo en las páginas finales de la novela que adapta, donde se concentra la acción. En su lugar, imprime un tono realista que quiere recordar a la superior Master & Commander, y se centra en los conflictos de los personajes principales, que surgen del enfrentamiento de clases sociales, y la posición de cada uno a la hora de abordar en conciencia una situación límite. Howard ha contado con una tripulación de nivel, encabezada por un Chris Hemsworth al que el realizador vuelve a sacarle mejor tajada que nadie, como ya hizo en Rush. Benjamin Walker, protagonista de la prescindible Abraham Lincoln, cazador de vampiros, aguanta el tipo como capitán. En el balance también salen bien librados Cillian Murphy, como el segundo oficial, con problemas con el alcohol, el joven Tom Holland, y a pesar de la brevedad de su papel, el matrimonio en la ficción formado por Brendan Gleeson y Michelle Fairley (Los otros). El barcelonés Jordi Mollà no desentona en su pequeña aparición como capitán español.

7/10
Ocho apellidos catalanes

2015 | Ocho apellidos catalanes

El andaluz Rafa ha roto con la vasca Amaia, no se hacía a la idea de vivir en Euskadi, fuera de su amada Sevilla. Pero cuando se entera de que va a casarse con un catalán cruzará la península para evitar la boda, en la que también el veterano pescador Koldo tratará de reconquistar a Merche, de la que se ha distanciado. Ocho apellidos vascos conectó con los espectadores españoles, incluso con los más reacios al cine patrio, por su visión amable de las diferencias autonómicas, y porque hacía reír. Logró lo que parecía poco probable, superar a Lo imposible como la película española más taquillera de todos los tiempos. El director Emilio Martínez Lázaro ha tardado poco más de un año en tener lista una secuela para aprovechar el fenómeno, esta vez incorporando al partido a Cataluña, aunque en cierta manera se la jugaba, pues el film se estrena en el período más conflictivo por la cuestión independentista. No ayuda que el film sea un poco más subido de tono que su predecesor, quizás por influencia de Martínez Lázaro, responsable de El otro lado de la cama, al que el original sólo le cayó de encargo. Aún así el realizador sale airoso, gracias a los guionistas, de nuevo Borja Cobeaga y Diego San José, que consiguen un arreglo eficaz con cuidado a la hora de sacarle punta a los tópicos localistas. Aunque esta vez ninguno de sus gags se recuerda más allá de la salida del cine, y no todos los elementos están bien aprovechados, sí que arrancan algunas risas, en momentos como el que tiene lugar en la madrileña estación de Atocha, el bar donde se reparte jamón... Si en la primera echaron mano de Bienvenidos al norte como referente, aquí han recurrido como inspiración a la alemana Good Bye, Lenin!, para dar lugar a una subtrama en la que el novio monta un guirigay para hacer creer a su anciana abuela que Cataluña ya se ha independizado. Precisamente este último personaje brilla entre los recién llegados, por el talento de Rosa María Sardà, muy por encima de los eficaces, y poco más, Berto Romero y Belén Cuesta. A su lado, vuelven a sacarle tajada a sus personajes Clara Lago, Karra Elejalde, Carmen Machi y sobre todo un Dani Rovira que parece tener espontaneidad para rato.

4/10
Regresión

2015 | Regression

Una historia de ritos satánicos ambientada en los Estados Unidos de los años 90, y basada vagamente en casos reales. Alejandro Amenábar vuelve a rodar en inglés, él escribe y dirige este film, que cuenta con un atractivo reparto internacional encabezado por Ethan Hawke y Emma Watson; y vuelve un poco a sus orígenes, el thriller inquietante, capaz de incomodar al espectador. Las snuff-movies de Tesis y los fantasmas de Los otros dejan paso en Regresión a los demonios. Y de nuevo el cineasta demuestra que se encuentra instalado en su personal bucle melancólico, el de quien educado en el catolicismo, desembocó primero en el agnosticismo y luego en el ateísmo, posturas especialmente nítidas en Mar adentro y Ágora. Una vez más, los creyentes no salen demasiado bien parados en su cine, aunque aquellos personajes de su film que logran racionalizar su terrible experiencia no podrían describirse exactamente como felices o satisfechos, su “sabiduría” no deja de provocarles una terrible desazón, la de la imposibilidad de alcanzar certezas. Quizá lo más novedoso es que amplía todavía más el campo de la desconfianza. Bruce Kenner es un detective de la policía que investiga los supuestos abusos sexuales sufridos por la joven Angela Gray de parte de su padre en una pequeña población de Pensilvania. Un psicólogo, el doctor Raines, ayuda a Bruce aplicando su terapia de regresión al presunto verdugo y a su víctima para averiguar la verdad. Todo indica que el caso está ligado a terribles y sangrientos ritos satánicos, en los que se habría visto enredada la familia Gray, que para solucionar los problemas de su hogar desestructurado se habría refugiado en la fe, con la ayuda del pastor de su iglesia. Amenábar cineasta es como una esponja que ha sabido “chupar” lo mejor del cine de terror psicológico, huellas de La semilla del diablo, El exorcista o el primer cine de su coetáneo M. Night Shyamalan se detectan en su película, cuyo mejor logro es la creación de una atmósfera desasosegante. De todos modos lo que pierde al cineasta es su carga ideológica demasiado obvia; y no nos referimos sólo a la cuña “sodomita”, el caso es que no puede haber demasiado margen para la sorpresa en las tramas que orquesta si se trata de lanzar puyas a los seguidores de una religión, y en cambio loas a los capaces de sobreponerse a semejante lastre. De todos modos procura ofrecer el pertinente desenlace más o menos sorprendente, un tanto abrupto, que tiene algo de truco de trilero, y riza el rizo de la incredulidad. La religión, la ciencia, las personas, de mente y voluntad frágiles, ¿en quién se puede creer? ¿En el individuo? ¿En uno mismo? ¿Cómo saber que no nos engañamos? Sólo quedan la oscuridad, el vacío y el miedo, y procurar sobrevivir con ellos.

5/10
El Niño

2014 | El Niño

El mundo del narcotráfico en el estrecho de Gibraltar, con la droga que viene de Marruecos, las pequeñas organizaciones y las mafias que se lucran de ella, más las fuerzas del orden españolas que tratan de desarticularlas, o al menos aprehender grandes alijos. Jesús es un veterano policía nacional, que lleva más de tres años trabajando codo con codo con Eva para dar un gran golpe a los narcos de Gibraltar, motivo por el cual vigilan de cerca a 'El Inglés'. Pero una operación no sale bien, y Jesús pasa a patrullar con 'El Pájaro', o sea, un helicóptero, aunque en su tiempo libre sigue investigando en el Peñón y pasando información valiosa a Eva. Mientras, dos jóvenes andaluces, 'El Niño' y 'El Compi', más un socio marroquí de su edad, Halil, montan su personal negocio de tráfico de drogas, al margen de sus mayores. La asociación de Daniel Monzón con Jorge Guerricaechevarría sigue mostrándose fructífera tras Celda 211. De nuevo entregan un potente  y entretenido thriller con buen ritmo, ambientado en el mundo criminal, con bastantes virtudes. Para empezar, las escenas de acción son muy resultonas, las persecuciones automovilísticas y del helicóptero en su seguimiento de las lanchas rápidas y las motos de agua, con momentos que no tienen nada que envidiar a lo que nos suelen entregar los especialistas de Hollywood. Y el marco geográfico del Estrecho, con el permiso de la serie El Príncipe, no había sido hasta ahora muy explotado, y aquí se revela muy cinematográfico. Por otro lado, hay un esfuerzo realista en pintar de modo adrenalítico a los dos bandos enfrentados en la actividad del tráfico de drogas, y cómo el deseo de dinero fácil de un lado, o el deseo de detener a criminales, del otro, impide llevar una vida normal, formar una familia, etcétera, cosas que claramente se anhelan. La idea de que tus aliados pueden también traicionarte y jugártela, con respuestas brutales, está presente entre los agentes de la policía y entre los narcos, y resulta poderosa. De todos modos, la idea de concebir el enfrentamiento que vertebra el film como un "juego" tiene el problema de obviar la lacra social que supone la droga y su consumo, puede parecer que se minimiza el impacto y la moralidad de lo que hacen tres jovencitos para ganarse unos euros, pobres, sólo tratan de salir adelante, forjarse un futuro mejor y tal... Seguramente el principal problema que arrastra El Niño es su subtrama sentimental, el romance de 'El Niño' con la hermana de Halil, bastante convencional, con escenas muy alargadas y donde se explota en exceso y lánguidamente el "sex appeal" de los debutantes Jesús Castro –que hace un trabajo aceptable– y Mariam Bachir –más limitada de registros–. Son personajes más interesantes que el de ella los juveniles 'El Compi' –Jesús Carroza, que aporta cierto desahogo cómico– y Halil –Saed Chatiby– con un rostro perfecto para encarnar a alguien frágil con vitola de perdedor. De todos modos, en el aspecto actoral son los actores veteranos los que se llevan el gato al agua, Luis Tosar esta brillante como policía tozudo, obsesionado con su presa, y les respaldan muy bien sus compañeros agentes Eduard Fernández, Sergi López y Bárbara Lennie. En cuanto a Ian McShane, su presencia sólo cabe calificarla de anécdotica.

6/10
Torrente 5, Operación Eurovegas

2014 | Torrente 5, Operación Eurovegas

Año 2018. El cutre ex policía Torrente sale de la cárcel para encontrarse con una Cataluña independiente y una España expulsada de la Unión Europea que ha vuelto a la peseta. Ya no se respeta ni a El Fari, e incluso su amado Atleti sufre los efectos de la crisis. Harto de la situación, con ayuda de sus compinches y gracias a un contacto que estableció entre rejas con el tipo que diseñó el sistema de seguridad de Eurovegas, ha decidido ponerse definitivamente al otro lado de la ley y asaltar un casino al más puro estilo Ocean's Eleven. La película es lo que es, ni más ni menos que sus predecesoras de la saga Torrente. O sea, el protagonista concebido por Santiago Segura sigue siendo un guarro facha racista redomado, tan sinvergüenza como siempre, y rodeado de personajes frikis. Continúan, por supuesto, el humor zafio, y los cameos de muchos amiguetes. En tal tesitura las novedades provienen de imaginar el futuro inmediato de España, donde hay alguna ocurrencia graciosa, aunque se podía haber explotado mucho mejor esta veta; y de fichar para la función a un actor yanqui, Alec Baldwin, que ha hecho cierto esfuerzo para aprender algunas palabras en español, aunque no da la sensación de que entienda mucho lo que dice, ni de que le importe excesivamente. El esquema narrativo sigue el canónico de las películas de golpes perfectos, aquí con la variante de que lo planeado dista mucho de parecerse luego a lo finalmente ejecutado. Es de prever que el tirón mediático de Segura y un, por así decir, prestigio consolidado, aseguren el inevitable éxito en taquilla, aunque como cine, la película es poca cosa. Eso sí, se maneja un presupuesto desahogado, que permite vistosas secuencias de acción, especialmente en el clímax del aeropuerto, e incluir un par de nuevas canciones donde se escuchan las voces de Joaquín Sabina y Mónica Naranjo. Por supuesto, no podía faltar un homenaje al fallecido Tony Leblanc.

3/10
Posesión infernal: Evil Dead

2013 | Evil dead

Sam Raimi llamó la atención a nivel internacional en 1981 con su ópera prima, Posesión infernal, rodada con muy pocos medios, pero enorme imaginación. Más de tres décadas después el ahora consagrado director de superproducciones tan taquilleras como la trilogía de Spider-Man y Oz, un mundo de fantasía produce la nueva versión junto a los que desempeñaron también esta misma labor en el film anterior, Robert Tapper y Bruce Campbell –que fue también el protagonista–. Posesión infernal: Evil Dead sigue libremente el mismo esquema del original. Cinco jóvenes (tres chicos y dos chicas) deciden viajar a una cabaña en las montañas. Se trata de David, Natalia –su novia–, sus amigos Olivia y Eric, y su hermana Mia, que tiene problemas con las drogas y ha decidido intentar desengancharse. Pero accidentalmente, los chicos descubren en el sótano un libro ancestral con el que despertarán a una maléfica fuerza sobrenatural. Raimi cede el testigo a Fede Alvarez, prometedor cineasta uruguayo, hasta ahora cortometrajista, que logra imágenes con la suficiente fuerza, un ritmo apropiado y hasta convincentes interpretaciones del joven y desconocido reparto. El guión ha pasado por las manos de Diablo Cody, si bien la cinta tiene poco que ver con su trabajo más conocido, la fresca Juno, pues se mueve en las convenciones del género fantaterrorífico. Posesión infernal (Evil Dead) no aporta nada a quien ya haya visto la primera versión, salvo que cuenta con modernos efectos digitales impecables y convincentes. Resulta mucho más violenta que su predecesora, hasta extremos sorprendentes, por lo que resulta totalmente desaconsejable para el público más sensible.

4/10
Tres-60

2013 | Tres-60

Debut en la gran pantalla de Alejandro Ezcurdia, que tiene como padrino a Santiago Segura, en su primer film como productor que no es una comedia. El título, Tres-60, hace referencia a una compleja maniobra de surf, que consiste en dar un giro completo de 360 grados sobre la ola, por lo que lógicamente se vuelve a la misma posición. En Tres-60, Guillermo, joven estudiante universitario apasionado del surf, encuentra casualmente un viejo carrete fotográfico en las obras de reforma de la casa de sus padres. Al revelarlo, descubre fotos que sugieren que Iván, su amigo de la infancia desaparecido en misteriosas circunstancias, fue secuestrado por una red de tráfico de órganos. Investigará lo que le ocurrió con ayuda de Ángela (una estudiante de Bellas Artes que le tiene enamorado), Ruso (su mejor amigo) y Mario, su jovencísimo hermano especialmente brillante para las nuevas tecnologías. Lo mejor es el trabajo de Roque Baños, que ha compuesto una evocadora partitura muy superior al nivel del film. Por lo demás, también se agradece que Ezcurdia trate de componer un thriller sin pretensiones destinado al público juvenil, que quiere seguir la senda del cine comercial de calidad de Alejandro Amenábar o José Antonio Bayona. Desafortunadamente, Ezcurdia no llega por ahora ni de lejos al nivel de los realizadores citados, pues su factura no pasa de correcta, e incluso por momentos parece propia de cualquier serie española del montón. El principal problema de Tres-60 reside en un guión mediocre, firmado por Luiso Berdejo, que obtuvo un prestigio increíble por el guión de [Rec], cuando en realidad éste era el único punto débil del exitoso film de terror. En esta ocasión todo resulta forzado desde el principio (ridículo que los malos se hayan dejado un carrete con fotos de los órganos con los que trafican, en una bolsa que casualmente tiene escritas las iniciales del desaparecido). Lo que peor funciona es la casualidad final, que intenta dar que pensar sobre la responsabilidad de la sociedad en la génesis de la delincuencia (como cuando Amenábar mostraba el morbo de los telespectadores en el desenlace de Tesis), pero resulta bastante grotesco. Tampoco acaba de resultar convincente el reparto, encabezado por el jovencísimo Raúl Mérida, famoso por la serie Los protegidos. Le arropan veteranos como Geraldine Chaplin, Manuel Morón y Joaquim de Almeida, que no parecen demasiado convencidos con el proyecto.

3/10
Séptimo

2013 | Séptimo

Segunda cinta del español Patxi Amezcua, que pese a tratarse de una coproducción parece más argentina, pues se desarrolla en Buenos Aires, y otorga la mayor parte del protagonismo a Ricardo Darín. El realizador reincide en el cine de género, tras ofrecer buenas muestras de su talento en 25 kilates, su estimulante, aunque limitada, ópera prima. En Séptimo, el actor de El hijo de la novia interpreta a Sebastián, abogado hedonista, separado de Delia, que no le ha perdonado sus constantes mentiras. Cuando acude a recoger a sus hijos juega con ellos, como otros días, a organizar una pequeña carrera a ver si llegan antes al portal por la escalera, que él en el ascensor. Pero al llegar abajo resulta que han desaparecido sin dejar rastro. Séptimo parte de un arranque que impacta, por su descripción de la angustia ante la incertidumbre sobre el paradero de los seres queridos. Pero el guión del propio director con el apoyo de Alejo Flah (Taxi), pronto se desvía al peligroso terreno del 'whodunit', término usado por ejemplo por Alfred Hitchcock tal y como lo recogió François Truffaut en su libro de entrevistas. Como es sabido, se refería a los relatos centrados en la búsqueda del culpable, que tienen un grave riesgo, por la sensación de chasco del espectador en los casos en los que se adivine fácilmente quién es el malo. Por desgracia, en Séptimo, la primera tesis que asalta la mente del espectador acaba imponiéndose al final, y al ser la única que parece que no se plantean durante el metraje los personajes, cada vez va creciendo más el presentimiento de que se sabe cómo va a acabar. Además, aunque se hace gala de una enorme habilidad para plantear varias resoluciones posibles, apenas se saca tajada de ellas, pues la mayoría se resuelven de forma ‘facilona’. Esto se hace además abusando de dos recursos que se vuelven repetitivos: o Darín se cuela en la casa del sospechoso para comprobar que los niños no están ahí, o bien utiliza el clásico truco: “Está bien. Se acabó el juego. Sé que has sido tú. Habla”. A pesar de estos defectos, lo cierto es que Séptimo está rodada con solvencia y ritmo, y cuenta con excelentes interpretaciones, sobre todo de Darín (lo que al igual que el final del film, no sorprende demasiado) y Belén Rueda. Y si se disculpan los defectos de la trama policíaca, tiene gran interés por su descripción de personajes característicos de una sociedad sin valores, en la que encontrar a un funcionario que aparentemente sigue la ley, ofrece la sensación de que debe ser el único que lo hace. En este sentido, lo más inolvidable de este thriller dramático sería el terrible momento en el que un rival se mofa de la desgracia del protagonista porque le ha beneficiado profesionalmente.

5/10
La montaña rusa

2012 | La montaña rusa

Cuando estaba en el colegio, la pequeña Ada oyó hablar por primera vez que el sexo era lo mejor para ser feliz. Ella sin embargo, no entendía que pudiera haber algo más divertido que montar en la montaña rusa del parque de atracciones. Pasaron los años y Ada fue haciéndose mayor, mientras intentaba que el sexo con los hombres fuera tan bueno como una montaña rusa. Pero siempre fracasaba... Ahora, joven violinista de talento, todo va a cambiar en ese aspecto cuando recupere la amistad con dos compañeros del colegio: Luis y Lorenzo, de uno se enamorará y del otro disfrutará como nunca del placer sexual. Parece que en España no sabemos hacer otra cosa... Sexo, tonterías, risas, sexo, sexo, tonterías, risas, etc. etc. El cine español es un monumento a la superficialidad. Es como un laberinto frívolo en el que estamos atrapados desde hace décadas, sobre todo si se trata de hacer comedias con bajo presupuesto. Hay excepciones, claro, pero son muy, muy escasas. Lo habitual (porque también es lo fácil para un público con poco cerebro), es que se recurra a guiones plagados de futilidades estúpidas, pero usando actores que tengan suficiente tirón entre el público. Es lo que ocurre con La montaña rusa, una película donde el guión es de una memez extrema, donde el sexo explícito es reiterativo hasta lo asombroso, y donde lo único que destaca es el reparto cuidadosamente elegido para atraer a la taquilla. Y es que ni siquiera se saca partido a posibles malentendidos al estilo Screwball Comedy, ni hay momentos de humor especialmente reseñables; tan sólo se salvan quizá algunas réplicas del talentoso Ernesto Alterio y, bueno, sí, también la alegre expresividad facial de Verónica Sánchez, aunque, en fin, durante la mayoría del metraje el rostro sea la parte de su cuerpo que menos importe...

2/10
Torrente 4: Lethal Crisis (Crisis letal)

2011 | Torrente 4: Lethal Crisis (Crisis letal)

Cuarta entrega de las andanzas del cutrepolicía José Luis Torrente. Desconsolado por la muerte de El Fary, y tras pifiarla en una boda de alto copete como vigilante de seguridad, Torrente es requerido para cometer un asesinato a sangre fría. Le ayudará en la tarea el más bien retrasado Rin Rin, pero algo no sale como debía, y Torrente acaba con sus huesos en la cárcel. Allí tendrá que hacerse respetar, mientras piensa un plan de fuga inspirado en la peli de Stallone Evasión o victoria. La verdad es que contar la trama de una película de Torrente es lo de menos. La nueva entrega sigue la estela de los filmes anteriores, o sea, Santiago Segura ofrece más humor zafio y chabacano, buscando la complicidad del espectador, cultivando su marca de fábrica de “amiguete” que te puede hacer pasar un buen rato. De nuevo se trae a “famosetes” donde lo más sorprendente es el hecho de que lo sean –los fichajes estelares son sin duda Kiko Rivera “Paquirrín”, Belén Esteban y David Fernández “Chiquiliquatre”–, más el cantante David Bisbal, y la ristra de cómicos presentadores que puedan ayudar a la promoción, o sea, El Gran Wyoming, Florentino Fernández, Andreu Buenafuente y Pablo Motos, más otros que andan un poquillo perdidos, Fernando Esteso y Andrés Pajares. Es curioso ver de nuevo a Tony Leblanc, un actor que contribuye a dignificar la película, tarea que se diría imposible, cuando aparece en escena. Por supuesto, Segura tiene una gracia natural, pero eso da para unos cuantos chistes que bien podían formar parte de un espectáculo en directo de club nocturno, y punto. Como en los otros filmes, abusa de las escenas de sexo, y de las bromas guarras. En cuanto a su pretensión de ser políticamente incorrecto, podría debatirse mucho sobre el tema. Por supuesto, Segura se permite bromas racistas en la medida que se perdonan –Torrente es así, ya se sabe–, pero no hay demasiada audacia transgresora contra el “establisment”, no nos engañemos. Reservemos unas palabras finales para el 3D, técnica cuyo uso en el film sólo puede calificarse de tomadura de pelo, mera excusa para incrementar el precio de la entrada y hacer caja. La “genialidad” del guionista, director y protagonista se limita a que en un par de ocasiones Torrente vomita hacia la pantalla, y a aprovechar burdamente el efecto tridimensional, por ejemplo para tener a un fiero perro un poquito más cerca. ¿Oportunismo? Sí, no hay más que ver otra muestra del mismo, el absurdo título de la película. Pero lo cierto es que Segura no engaña a nadie, es el público el que responde al tirón del marketing, y le ríe (medianamente) sus ocurrencias.

1/10
La daga de Rasputín

2011 | La daga de Rasputín

Jesús Bonilla es un prolífico secundario español del cine y la televisión. Debutó como director en 2003, con la insulsa comedieta El oro de Moscú. En su segundo trabajo como realizador recupera a su personaje de aquella cinta, “Papeles”, a su mujer, Alejandra (María Barranco), y a Jacinto, papel de Antonio Resines. Ha rodado una secuela tardía que también gira en torno a la búsqueda de un tesoro procedente de Rusia, en esta ocasión una daga con poderes que no ha vuelto a ser vista desde la muerte de Rasputín, su último dueño. Incorpora un nuevo personaje principal, “El Araña” (interpretado por Antonio Molero, compañero de Bonilla y Resines en la serie Los Serrano). Se trata de un ladrón de poca monta con habilidades para la escalada que es enviado a la cárcel tras ser detenido por la policía. Acaba compartiendo celda con “Papeles” y Jacinto, que se convertirá en objetivo de los hombres de un mafioso ruso que piensa que la anomalía genética que sufre está relacionada con la codiciada daga mágica. “El Araña”, Jacinto y “Papeles” tratarán de escapar y encontrar el objeto por sí mismos. Sorprende cierto despliegue de producción, sobre todo en las secuencias históricas del principio. Además, Bonilla, de enorme prestigio en el ámbito interpretativo, ha conseguido reclutar para los secundarios a una larga lista de reputados actores del cine español, como Juan Luis Galiardo, Gabino Diego, Mario Pardo, Fernando Conde y Andrés Pajares. Claramente, lo único salvable es la espontaneidad de algunas interpretaciones cómicas. Por lo demás, se trata de un relato poco inspirado, con diálogos sin gracia, y gags apolillados que recuerdan a las comedias de Pajares y Esteso de la Transición.

3/10
Intruders

2011 | Intruders

En su casa en Madrid, un niño de 7 años, Juan, dice ser atacado por un personaje sin cara, para horror de su madre, que creyendo que el chaval puede estar endemoniado, pide ayuda a un joven sacerdote. En otro escenario, Londres, una chica de 12 años, Mia, encuentra en el hueco de un árbol un diario con la historia de Carahueca. Entretanto, su padre, que trabaja en la construcción, quedará muy afectado por el accidente laboral de un compañero. Juan Carlos Fresnadillo presenta una historia de género rodada en inglés, en la línea de sus anteriores trabajos Intacto y 28 días después. Aquí el director canario maneja guión ajeno, de Nicolás Casariego y Jaime Marqués, ha preferido centrarse en crear una atmósfera inquietante, y en intentar no dejar la sensación de que las sorpresas argumentales resultan algo caprichosas. Lo primero lo consigue, lo segundo no tanto. Se embarulla Fresnadillo al racionalizar miedos y temores, a lo Goya con su afirmación de que “el sueño de la razón produce monstruos”. Aquí hay trampas demasiado evidentes para mantener en pie el entramado, e incluso algún momento risible, pero se trata de un aceptable producto comercial, que sigue el camino del fantástico cada vez más transitado por directores españoles, véanse El orfanato y Los ojos de Julia. No hay trabajos memorables de los actores, pero sus personajes tampoco dan más de sí.

4/10
Tita Cervera. La baronesa

2011 | Tita Cervera. La baronesa | Serie TV

Barcelona, a finales de la década de los 50. Tita es una joven atractiva y apasionada que, secundada por su madre, triunfa en concursos de belleza. Su sueño es convertirse en una gran estrella de la pantalla, pero la suerte no la acompaña.

3/10
Tensión sexual no resuelta

2010 | Tensión sexual no resuelta

Miguel Ángel Lamata, rueda su tercera película, tras las prescindibles Isi & Disi, alto voltaje y Una de zombies. Ésta podría haberse llamado “Una de tópicos sobre sexo”. Produce e interpreta un pequeño papel su “amiguete” Santiago Segura, que también ha estado presente en sus trabajos anteriores. Proclama el director y guionista que es su película más personal, inspirada en los años en los que trabajó como profesor en Zaragoza. Por eso, posiblemente no es casualidad que el protagonista sea otro profesor, Juanjo, abandonado por su novia, Celeste, que se ha enamorado de un roquero. Nico, un alumno caradura de Juanjo, le ayuda a recuperarla, poniendo en marcha una serie de acciones, como adivinar quién es el objeto de deseo de la chica, y mandarle un matón para que le dé una paliza. Por su parte, Celeste está aconsejada por Jazz, una escritora de éxito movida por el rencor, pues mantuvo un idilio con Juanjo en el pasado. Priman los intereses comerciales en esta producción de Andrés Vicente Gómez, hasta el punto de que en un plano general inusualmente largo han colocado un destacado cartel de la película Ni en sueños, cuyo tráiler también se puede ver antes de la proyección. También han pensado en la caja registradora, a la hora de escoger el reparto, formado por rostros populares de la televisión, con tirón en taquilla: Amaia Salamanca (Sin tetas no hay paraíso), Adam Jezierski (Física y química), Norma Ruiz (Yo soy Bea), Pilar Rubio (Sé lo que hicisteis), Joaquín Reyes (Muchachada Nui) y un actor con bastante talento, Miguel Ángel Muñoz (Un paso adelante), que normalmente está muy por encima de estos subproductos en los que trabaja. Muñoz es el único que cumple a pesar de que tiene un personaje esquemático (el roquero macarra), pues los demás andan bastante desubicados. El reparto se completa con el mediocre Fele Martínez y una actriz cuya ineficacia extrema llama poderosamente la atención, Salomé Jiménez (Celeste), aragonesa como el director, y actriz de algunos de sus cortos y su ópera prima. Se queda la cinta en una sucesión de chistes zafios sobre el sexo, y la trama se limita a ir emparejando en la cama a los personajes en relaciones heterosexuales u homosexuales. Los diálogos parecen inspirados en el cine gamberro de Judd Apatow, pero no tienen ninguna gracia. En resumen, se diría que sólo tiene dos defectos: la historia que cuenta no tiene ningún interés, y está mal rodada con interpretaciones de juzgado de guardia.   

1/10
Celda 211

2009 | Celda 211

Intenso film carcelario dirigido por Daniel Monzón (El corazón del guerrero, La caja Kovak) a partir de la novela homónima de F.P. Gandul. Monzón demuestra que es uno de los directores españoles más en forma, capaz de crear imágenes poderosas, aunque le falte un puntito para que sus películas sean redondas. Celda 211 obtuvo muy buena acogida en el Festival de Venecia, lo cual es mucho para tratarse de una producción española. Juan es un joven casado que pronto va a ser padre. Es funcionario de prisiones y está a punto de entrar a trabajar en una cárcel. Para echar un vistazo al lugar hace una primera visita de reconocimiento un día antes del día fijado. Le acompañan algunos de sus futuros compañeros. Y mientras está dentro se produce un violento motín liderado por un psicópata llamado 'Malamadre'. Por mala suerte Juan queda atrapado en el interior de la celda 211 y pronto se da cuenta de que la cárcel ha quedado en manos de los presos. Para salvar la vida sólo le queda convertirse en uno de ellos y ganar tiempo para poder escapar. Celda 211 es seguramente la mejor película de Daniel Monzón, quien ha contado para el guión con su colaborador habitual, Jorge Guerricaechevarría. La historia, de corte fatalista, critica la escasa calidad de vida de los presos y pone el dedo en la lacra de la inmoralidad de los métodos empleados por las autoridades cuando deciden que el fin justifica los medios. Pero es en la puesta en escena carcelaria en donde el fin destaca dentro del panorama del cine español. Hay buen ojo y mucho sentido del ritmo y del encuadre. Ya desde las primeras imágenes, de un realismo impresionante, el espectador queda avisado de que va a ver un drama sólido, con altas dosis de violencia. Aunque en algunos casos los caracteres están sólo esbozados, hay que reconocer un trabajado esfuerzo por definir a los diferentes personajes (Tachuela, Apache, el funcionario de interior) y, sí que funciona, y muy bien, la singular relación que se establece entre Juan y 'Malamadre'. Por contra 'cantan' un poco los tópicos del poli psicópata (un Antonio Resines muy poco inspirado) o de la inoperancia de los funcionarios (hay momentos en que su tranquila actitud resulta totalmente inverosímil), así como se echa en falta más sutileza y menos aturullamiento en la fase final de la película. De todas formas la historia atrapa y funciona. El talento de Luis Tosar, aquí algo sobreactuado, es conocido, pero es una sorpresa mayúscula el joven Alberto Ammann, quien compone un personaje perfecto. Y Roque Baños vuelve a hacer que su música influya en el resultado positivamente.

6/10
7 minutos

2009 | 7 minutos

A pesar de ser argentina, la directora Daniela Féjerman parece encontrar su inspiración en la más rancia comedia española, a juzgar por sus películas Semen. Una historia de amor y A mi madre le gustan las mujeres. Esta vez parte de un guión que ella misma ha coescrito con Ángeles González Sinde, antes de que ésta fuera elegida ministra de Cultura. La idea es bastante loable, pues consiste en realizar un retrato costumbrista de los nuevos métodos de búsqueda de pareja en la rápida sociedad moderna, donde la gente tiene poco tiempo para conocerse de forma espontánea. En concreto, Féjerman describe los ‘speed dating’, encuentros entre solteros que consisten en que los chicos hablan con cada una de las chicas de una cita durante 7 minutos –de ahí el título del film–. Al final, cada participante entrega a la organización un papel con el nombre de las personas con las que le gustaría seguir en contacto. Si coinciden ambas partes, se les da a los dos el número de teléfono o la dirección de mail. En una de estas veladas de ‘speed dating’ coinciden los protagonistas de esta comedia coral. Allí acude Zulu –un divorciado con dos niños, que ejerce de entrenador de fútbol–, Nerea –una profesora neurótica–, Luismi –un supuesto abogado con aire de macarra–, Sonia –una música tan exigente que ningún hombre le parece perfecto– y Ana –una amiga de ésta, felizmente casada, que sólo ha ido para acompañarla–. También tiene mucho protagonismo en el film Vicente, el hermano gay de Zulu, que aunque vive con otro hombre se plantea que quizás le gusten en realidad las mujeres. La idea podría haber dado lugar a una comedia fresca, y de hecho alguna secuencia tiene su gracia, como la sesión de cine en una conocida sala de versión original. También contiene algún apunte que da que pensar sobre la soledad de los protagonistas, representativos de la sociedad moderna. Pero los personajes son tópicos, y abusa del humor soez típico del cine español hasta extremos agotadores, con algunos diálogos muy pobres, impropios del talento demostrado por González Sinde en otras ocasiones. La subtrama del hermano gay, primero un personaje muy secundario que de repente acaba acaparando protagonismo, está metida con calzador. No todo el reparto está al mismo nivel, pues si Pilar Castro y Luis Callejo tienen cierta espontaneidad, otros como Antonio Garrido no llegan a resultar creíbles.

3/10
Las viudas de los jueves

2009 | Las viudas de los jueves

Séptimo largometraje del argentino Marcelo Piñeyro (Kamchatka, El método), que adapta una novela de su compatriota Claudia Piñeiro, escritora a la que no parece unirle ninguna relación familiar, a pesar de la similitud fonética de sus apellidos. Como suele ser habitual en su filmografía, recurre para contar su historia a un tono propio del thriller, en este caso para realizar un retrato de la alta burguesía argentina a principios de siglo, en los días previos al “corralito”. La acción tiene lugar en Altos de la Cascada, un barrio de lujo –que es lo que los argentinos conocen como “country”–, compuesto por casas lujosas con piscina, y vigilado por guardias de seguridad armados. La tranquilidad se rompe por completo tras el hallazgo de los cadáveres de tres vecinos destacados del lugar, que aparecen flotando en una piscina. Estamos ante un film coral que muestra a modo de flash-back las vidas de estos tres personajes antes de su muerte, sus esposas, sus hijos y algún otro amigo. El punto de partida resulta un tanto artificioso, mientras que los personajes son esquemáticos y facilones, a pesar de los esfuerzos de un reparto bastante ajustado, con actores tan solventes como Juan Diego Botto, Leonardo Sbaraglia, Ernesto Alterio, Pablo Echarri y Ana Celentano. A pesar de algún altibajo, resulta bastante interesante su disección de una sociedad marcada por el materialismo, el nihilismo, la soledad y el miedo. El film no intenta ofrecer una explicación exhaustiva de las causas de los problemas económicos que padeció Argentina, pero sí que parece invitar al espectador a que asocie los graves problemas de la sociedad con la crisis que sobrevino.

5/10
Diario de una ninfómana

2008 | Diario de una ninfómana

Valérie Tasso es una prostituta de lujo que narró sus vivencias en una novela autobiográfica, ‘Diario de una ninfómana’, que se convirtió en un gran éxito en 2003, a pesar de unas críticas nefastas. Se ha encargado de la adaptación al cine el joven director Christian Molina, con mucha experiencia como foquista a las órdenes de prestigiosos directores de fotografía, pero sólo un título en su haber como director, la desconocida Rojo sangre. El film es bastante fiel al texto literario que comienza cuando Val –la autora– tiene un buen trabajo en una oficina, pero es incapaz de encontrar la estabilidad sentimental porque está obsesionada con el sexo que mantiene con sus diversos amantes. Es consciente de que así no encontrará la felicidad, y tiene una buena amiga, Sonia, más centrada, que no encuentra el amor pero tiene las ideas mucho más claras. Aún así, sigue acumulando sexo ocasional, hasta que es despedida por un ajuste de plantilla. En busca de un nuevo empleo se enamora de un tipo que la entrevista para contratarla en su empresa, Jaime, a simple vista un tipo idílico que se plantea casarse con ella y tener hijos. Pero resulta ser un psicópata que combina su lado idílico con ataques incontrolables de frivolidad. En primer lugar se nota demasiado que es la segunda película del director, porque acumula fallos de principiante como secuencias innecesarias fácilmente suprimibles o la omnipresente voz en off, estilo diario, que narra a veces cosas que estamos viendo en la pantalla. Además, parte de un guión mediocre de Cuca Canals, habitual autora de los libretos de las películas de Bigas Luna, que acumula diálogos rudimentarios sin gracia y giros evidentes que parecen de un culebrón de medio pelo. En la parte interpretativa desaprovecha a Leonardo Sbaraglia (Jaime), un gran actor que intenta resultar creíble, pero cuyos esfuerzos se quedan en el dique seco, porque su personaje está descrito de forma tan exagerada que parece el doctor Jekyll y Mr. Hyde. La protagonista, Belén Fabra, aunque no carece de talento, parece haber sido escogida por su cuerpo de modelo que exhibe exageradamente durante todo el metraje.

3/10
Las 13 rosas

2007 | Las 13 rosas

Película inspirada en un episodio auténtico, que siguió a la conclusión de la guerra civil española: el 5 de agosto de 1939 trece mujeres fueron ejecutadas -además de 43 hombres-, en lo que muchos interpretaron como una represalia a un atentado cometido diez días antes, a resultas del cual fueron asesinados un comandante de la guardia civil y su hija. La mitad eran menores de edad, y su crimen (excepto en el caso de Blanca Brisac) era la militancia en las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), lo que se consideró "un delito de adhesión a la rebelión", según la sentencia dictada, que impuso la pena capital. Qué difícil es hacer una película medianamente objetiva sobre la guerra civil española. La hora de los valientes y Soldados de Salamina son casi la excepción dentro de un panorama escorado siempre al lado de los derrotados en la conflagración. De entrada estamos ante un film complejo. No sólo por un tema de fondo que aún levanta ampollas -ya entraremos en ello-, sino porque hay que contar la historia de varias mujeres, proporcionar datos de una y otra, y lograr trenzar el conjunto dándole forma unitaria. Esto no acaba de conseguirse. Vemos a unas pocas mujeres -no se llega a tratar de veras a las trece del título-, y se nos pinta con trazos leves su actividad política, y algunos detalles personales, en los que no está claro qué hay de veras y qué de ficción. Están Julia, cobradora de tranvías, con una hermana tuberculosa, que se echa un simpático novio requeté, que la dejará tirada cuando "pintan bastos"; Carmen, la hija de un sargento de la República; Virtudes, con un novio socialista, que se coloca de niñera en una familia franquista, para pasar inadvertida; y el caso más sangrante, Blanca Brisac, católica y de derechas, cuyo crimen es haber dado algún dinero a su cuñado comunista, para ayudarle a sobrevivir. Las encarnan un buen grupo de actrices, pero hasta el hecho de conformar un conjunto de "guapitas" perjudica a la credibilidad. El calificativo "rancia" suele asociarse a menudo a la "derechona", pero existe cierta "progresía" a la que ese adjetivo le viene al pelo, y esta película, desgraciadamente, cae en muchos tópicos que le hacen merecedora de la palabrita "de marras". Se trata de un film que llega mientras se sigue dando vueltas en España a la memoria histórica, y a una ley sobre la misma: pero en vez de contribuir a una mirada serena al pasado, sin rencores ni revanchismos, se opta por los trazos de brocha gorda, a la hora de ridiculizar a los vencedores de la guerra: lemas y canciones como el "Cara al sol", de proclamación obligatoria; falangistas que abusan y maltratan a pobres ancianos de pueblo; la obligatoriedad para las condenadas de pasar por el sacramento de la confesión, si desean dejar una carta de despedida a los seres queridos; las torturas brutales en las cárceles... Todo ello sin un esfuerzo por tamizar el asunto, de buscar un equilibrio, siquiera sea por aquello de "no sólo ser honrado, sino parecerlo" o por no despertar la vergüenza ajena, que la despiertan varios pasajes sonrojantes. Hay cosas o modos de hacer de la propaganda, mostrados en el film, que son ciertos. Proclamas como la de “Españoles, alerta. España sigue en pie de guerra contra todo enemigo del interior o del exterior, perpetuamente fiel a sus caídos. España, con el favor de Dios, sigue en marcha, una, grande, libre, hacia su irrenunciable destino…” estaban ahí, y para una mentalidad contemporánea suenan risibles, pero forman parte del modo de hacer de la época, en uno u otro bando. Y aquí la distorsión consiste en achacarlo sólo a unos, mientras los otros serían los representantes de ideales nobles de verdad, frente a la palabrería vana. Por otro lado, se diría que hay una cierta intencionalidad de entregarnos la versión "laica" de los mártires de la guerra: estaríamos antes unas mujeres que entregan su vida por la causa de la libertad; y aunque nada hay objetable al hecho de subrayar la muerte por unos ideales distintos a los de la fe, esta sensación de revancha, de que se buscar dar respuesta, una especie de "pues nosotros más", le quita fuerza a la historia. Se puede simpatizar más con los de un lado o los del otro, pero en este tipo de filmes ayuda el "sano ejercicio" de ponerse en el lugar de la otra parte, y el trío Pedro Costa-Ignacio Martínez de Pisón-Emilio Martínez-Lázaro no acaba de hacerlo. Brilla por su ausencia lo que supuso la guerra de confrontación brutal, con los horrores perpetrados también en el lado republicano, como el de la persecución religiosa. Así, todo parece reducirse a la imposición de un régimen autoritario que elimina las libertades elementales, y a la represión de quien pretenda contradecirlo.

4/10
Los crímenes de Oxford

2007 | The Oxford Murders

Álex de la Iglesia supera ampliamente la calidad de comedias como Crimen Ferpecto, con este thriller que tiene mucho que ver con Crimen perfecto, aquel film de Hitchcock en el que el personaje que interpretaba Ray Milland explicaba la forma ‘perfecta’ de cometer un asesinato con absoluta impunidad. Aquí, el personaje que interpreta John Hurt explica otra forma aún mejor de intentarlo. No es el único homenaje al maestro del suspense de este film, que paradójicamente es un ‘whodunit’, término que usaba el británico para aludir a las películas de misterio, al estilo de las novelas de Agatha Christie, que giran en torno a quién es el culpable de un crimen, muy diferentes a las películas de suspense que él quería hacer. En esta ocasión se encargan de averiguar quién es el asesino Martin, estudiante estadounidense que acaba de llegar a Oxford para doctorarse, y Arthur Seldom, el genio de las matemáticas, al que aquel intenta convencer infructuosamente para que dirija su tesis. La víctima es la casera de Martin, vieja amiga de Arthur, una anciana que pertenecía al equipo que descifraba códigos matemáticos de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Esta mujer resulta ser la primera víctima de un asesino en serie, que avisa por medio de mensajes de sus próximos pasos. Estos mensajes advierten del sitio donde va a ocurrir el crimen y también incluyen diferentes símbolos, que pertenecen a una sucesión matemática indeterminada. El propio Álex de la Iglesia ha coescrito con su colaborador habitual, Jorge Guerricaechevarría, el guión, que parte de una novela de Guillermo Martínez, matemático argentino, doctorado en Lógica, que divulga sus conocimientos habitualmente en obras de intriga como "Acerca de Roderer". Aunque introducen muchos cambios –el protagonista argentino ha pasado a ser estadounidense, para que resulte más creíble que lo interprete Elijah Wood–, el film logra condensar lo esencial de la trama, y consigue mantener pegado al espectador en torno a la resolución del misterio. El reparto es irregular, pues aunque John Hurt es el actor ideal para su personaje, un profesor dotado de gran magnetismo, Wood no acaba de resultar convincente del todo, sobre todo en sus secuencias con Leonor Watling, muy poco creíbles. Por otro lado, el envoltorio filosófico puede parecer pedante en alguna ocasión, a pesar del interés de la posición escéptica del personaje de Hurt, contrapuesta a la forma de ver el mundo de Martin. La relación entre los dos personajes, similar a la de los protagonistas de El nombre de la rosa, es el principal punto de interés. Frente a otros realizadores españoles, como Jaume Balagueró, cuyas películas en inglés resultan un tanto frías e insulsas, De la Iglesia parece sentirse cómodo rodando en la lengua de Shakespeare, superando ampliamente la calidad de su anterior experiencia en ese idioma, Perdita Durango, completamente decepcionante. Filma con gran eficacia secuencias imaginativas, como el primer encuentro entre los protagonistas, por lo que logra un thriller un poco tramposo pero bastante convincente, algo que pocos cineastas españoles han conseguido.

5/10
La habitación del niño

2006 | La habitación del niño

Sonia y Juan se mudan a un antiguo edificio totalmente remodelado con su hijo recién nacido. La primera noche, antes de acostarse, Sonia comprueba el funcionamiento del aparato de última tecnología que ha instalado en el cuarto de su bebé, que permite escuchar y ver al retoño. Va a descubrir que no están solos en la casa, sino que una extraña presencia se encuentra junto a la cama del niño. Álex de la Iglesia inaugura la serie de producciones televisivas Películas para no dormir, donde también han participado directores como Chicho Ibáñez Serrador y Jaume Balagueró. Hasta ahora, De la Iglesia había parodiado el género en El día de la bestia, pero es su primer film serio de terror, con mansión siniestra y niños diabólicos. Como es habitual, De la Iglesia ha escrito él mismo el guión con Jorge Guerricaechevarría, su colaborador habitual.

5/10
Para entrar a vivir

2006 | Para entrar a vivir

Clara y Mario buscan un piso más grande porque están a punto de ser padres. Un día lluvioso se trasladan en coche a una zona residencial, a ver un piso que según la agencia inmobiliaria merece la pena. Cuando llegan, la zona parece completamente abandonada, por lo que piensan que ha habido un error. Pero no, les recibe Clara, empleada de la agencia, que insiste en que echen un vistazo. Clara, una mujer de aspecto siniestro, parece demasiado obsesionada en que se queden, y asegura que el ayuntamiento va a rehabilitar la zona. Jaume Balagueró se suma a la saga "Películas para no dormir", que recupera el espíritu de la otra serie legendaria, "Historias para no dormir", de Narciso Ibáñez Serrador. A Balagueró se le da bien rodar en español, mejor que cuando rueda en inglés largometrajes como Frágiles. Él mismo ha coescrito el guión, en la línea del cine de suspense clásico. Sorprendente trabajo de la televisiva Nuria González, cuyo personaje es menos simpático que el que interpreta en la serie Los Serrano.

6/10
Isi & Disi, alto voltaje

2006 | Isi & Disi, alto voltaje

Durante el entierro del padre de Isi, un amigo dispara salvas en su honor con un cañón. Como desconoce que este tipo de prácticas se hace sin munición, carga una bala de cañón que destruye un mausoleo. Condenados a una multa espectacular, Isi y Disi sólo tienen una forma de conseguir el dinero: presentarse a un concurso televisivo, donde buscan a la banda de rock más dura, brutal y salvaje. La banda de Isi y Disi deberá superar a unos complicados competidores, “El escuadrón psicópata”. Mientras se celebra el certamen, Disi se enamora de Angie, la presentadora del concurso, aunque ésta es la novia de un maquiavélico ejecutivo del mundo de la música. Innecesaria secuela de Isi & Disi, empalagosa sucesión de gags ordinarios que dirigió Chema de la Peña. Éste ha sido sustituido por Miguel Ángel Lamata, que ya colaboró con Santiago Segura en Una de zombis. Se nota que Lamata es mejor director que de la Peña, pues imprime un ritmo más ágil. Además, la película tiene a su favor la gracia natural de Segura y del cómico televisivo Florentino Fernández, que retratan a personajes muy reconocibles. Incluye además algunas críticas a las prácticas de algunas discográficas. Pero todo esto queda deslucido, sobre todo porque algunos actores son bastante mediocres como Kira Miró o Miguel Ángel Rodríguez "El Sevilla". Además, acusa la falta de ideas del guión, y supera holgadamente en zafiedad a su predecesora, con secuencias que no desentonarían en una película pornográfica.

2/10
La caja Kovak

2006 | The Kovak Box

El crítico mallorquín Daniel Monzón levantó grandes esperanzas cuando debutó como guionista con Desvío al paraíso, pero posteriormente su carrera como director ha sido desastrosa. El corazón del guerrero era una aburrida mezcla de fantasía, drama y humor cutre tipo Torrente, mientras que El robo más grande jamás contado era una parodia del cine de robos, con gags en la misma línea chabacana y con interpretaciones histriónicas. Así las cosas, Monzón eleva sustancialmente el nivel con este thriller serio, de producción española pero rodado en inglés, con un protagonista tan solvente como Timothy Hutton, que ganó un Oscar con Gente corriente, y que fue el pianista a punto de casarse en Beautiful Girls. El actor californiano interpreta con oficio y seguridad a David Norton, un escritor de novelas de ciencia ficción que recala en Mallorca para dar una conferencia, tras ser contratado por un misterioso individuo. Le acompaña su prometida, a la que aprovecha para pedir en matrimonio. Pero ésta fallece tras caer inesperadamente por la ventana, en lo que parece un intento de suicidio. Cuando está en el aeropuerto a punto de abandonar la isla, le aborda una misteriosa chica que también cayó por la ventana. El asunto guarda muchas similitudes con la trama de la primera novela de Norton, en la que el estado implantaba un chip en la cabeza de los ciudadanos, para incitarles al suicidio en caso de que se volvieran peligrosos. Quien sea que haya orquestado la trama criminal es un lector que conoce la obra de Norton al dedillo. El propio Monzón ha escrito con Jorge Guerricaechevarría, habitual de las películas de Álex de la Iglesia, un guión con numerosos puntos de interés, en torno a los límites de los avances científicos, y los efectos perversos de la creación artística. Aunque todo se queda en un MacGuffin, expresión acuñada por Hitchcock para referirse a una excusa que propicie un thriller inquietante. El cineasta consigue efectivamente mantener la tensión, logra alguna buena escena de suspense, y maneja muy bien al reparto internacional, en el que además de Hutton están presentes el irlandés David Kelly y la española Lucía Jiménez. Es una pena que teniendo los medios y los actores propicios el film no haya fructificado en algo de mayor entidad, con momentos memorables.

4/10
Alatriste

2005 | Alatriste

Adaptación de las aventuras del célebre personaje creado por el escritor Arturo Pérez-Reverte. Se ha realizado un enorme esfuerzo de producción para recrear aquella época en que España era un imperio que empezaba a mostrar sus primeros signos de decadencia. La ambientación es perfecta, se pintan bien las circunstancias políticas, aunque quizá llama la atención la presencia folclórica de algún elemento –Velázquez, por ejemplo–, o la escasa presencia de la religión católica –la religión es algo más que la Inquisición–. No obstante, el solo hecho de abordar una ambiciosa película de aventuras y época, merece un aplauso a Antonio Cardenal y sus socios por su arriesgada apuesta, poco frecuente en España. Dicho esto, hay que decir que el film no acaba de funcionar. Agustín Díaz Yanes ha tomado la decisión de usar elementos de todas las novelas de Pérez-Reverte, con la intención de abarcar la vida completa del capitán Diego Alatriste. Esto da al film un carácter episódico, como de ir avanzando a salto de mata, de escenario en escenario, introduciendo muchos personajes, demasiados. ¿Realmente es necesario sacar medio minuto a Pilar Bardem caracterizada de monja? Quizá habría sido más inteligente seguir la opción de Peter Weir en Master and Commander. Al otro lado del mundo al abordar la saga del capitán Jack Aubrey, creación de Patrick O´Brian; o sea, centrarse en una novela, y tomar si acaso elementos puntuales de otras; pues al film de Díaz Yanes le falta una meta, un lugar al que llegar y que el espectador aguarde con impaciencia. En su modestia, funciona mejor El maestro de esgrima que este film. Destaca el esfuerzo de Viggo Mortensen, Aragorn en El Señor de los Anillos, por hablar un castellano adecuado a su personaje; y sabe darle un aire sombrío, aunque el guión no explique qué le mueve, a no ser que sea el simple afán de aventuras, la camaradería, el ir tirando con su amante actriz, o esa suerte de `hijo´ que es Íñigo de Balboa. El reparto de secundarios está muy bien pensado, aunque destacan Javier Cámara (el primer encuentro del conde duque de Olivares con Alatriste es magnífico, tal vez lo mejor del film), Juan Echanove (que da vida a un desengañado Quevedo), Antonio Dechent y Eduard Fernández (compinches de Alatriste); las féminas tienen menos cancha, se mire como se mire (estamos en un mundo de hombres, y el papel de Elena Anaya no se acaba de entender) e incluso Blanca Portillo, increíble la capacidad camaleónica de esta mujer, tiene una presencia menor, como… Fray Emilio Bocanegra, un hombre evidentemente. Las escenas de acción y de muchedumbres están conseguidas, y destaca la de apertura, de asalto a un puesto moviéndose por el agua, entre la niebla de una noche de luna de atmósfera azulada, que recuerda, y mucho, a la escena del huerto de los olivos en La Pasión de Cristo.

4/10
Frágiles

2005 | Frágiles

En la isla de Wright (Gran Bretaña) se alza Mercy Falls, un hospital infantil a punto de cerrar. La mayoría del personal ha abandonado el centro. A ese lugar llega Amy, una enfermera estadounidense con un trauma del pasado, que ayudará en el cuidado de los últimos niños que van a ser evacuados. Pronto, Amy se da cuenta de que los niños están nerviosos por una oscura presencia fantasmal que supuestamente habita en la segunda planta, cerrada cuarenta años atrás.  Tras establecer una especial relación con Maggie, una niña especialmente afectada por las apariciones espectrales, la curiosidad lleva a Amy a indagar en busca de una explicación. Jaume Balagueró demostró ser un cineasta prometedor con Los sin nombre, una meritoria opera prima. Después de triunfar en el mercado estadounidense con Darkness, el cineasta nacido en Lérida sigue aferrado al género de terror con una historia sencilla, que sigue los patrones clásicos del género. Calista Flockhart no logra transmitir ni mucho menos que su personaje es una mujer traumada por una mala experiencia, y no parece una actriz demasiado expresiva. Pero probablemente cumple con el motivo por el que la contrataron, atraer público a nivel internacional, gracias a la popularidad de la actriz por la serie televisiva Ally McBeal. Especializado en el género, a Balagueró se le da bien crear una atmósfera oscura y sugerente, mantener el suspense y asustar en un par de ocasiones al espectador. Le ayuda en su cometido la excelente fotografía de Xavi Giménez, colaborador habitual del cineasta y responsable también de este apartado en la inquietante El maquinista.

5/10
Rosario Tijeras

2005 | Rosario Tijeras

Antonio y Emilio conocen en una discoteca colombiana a Rosario, una joven que trabaja como sicaria, para poderosos narcotraficantes. Sus nuevos amigos muestran a Rosario un nuevo camino en la vida, por lo que decide dejar la delincuencia. Uno de los mayores éxitos del cine colombiano, que como otras películas recientes procedentes de ese país recoge el fenómeno del narcotráfico en los 80. El debutante Emilio Maillé se basa en una novela de Jorge Franco.

4/10
Iberia

2005 | Iberia

Siguiendo la tradición iniciada en sus otros filmes musicales, Carlos Saura adapta a la pantalla la suite musica de Isaac Albéniz "Iberia", con arreglos musicales de Roque Baños. De nuevo estamos en un alarde de plasticidad, cuyo principal inconveniente es que ya sorprende poco en este cineasta. Por ello la disfrutarán sobre todo los amantes de la música del maestro Albéniz.

5/10
Los 2 lados de la cama

2005 | Los 2 lados de la cama

En el año 2002, Martínez-Lázaro dio la campanada con El otro lado de la cama, una original comedia de amores desenfadados a flor de piel, que llevaba al cine nacional el nuevo resurgimiento del género musical. Pese a sus limitaciones, la película se convirtió en la más taquillera de la temporada. Esta segunda parte, vuelve a jugar con las mismas bazas: parejas de jóvenes amigos que se enamoran, desenamoran, se acuestan, se engañan, se odian… El tono sigue siendo tan divertido como picante y superficial, y para ir a la moda el quid de la cuestión es ahora la homosexualidad. Y entre beso y beso, unas divertidas canciones (Tequila, Los Rodríguez, Alaska, Loquillo), interpretadas en playback y con unas caseras coreografías marca de la casa. Destacan, eso sí, los fantásticos intérpretes (aunque se nota la ausencia de Paz Vega y Natalia Verbeke).

4/10
Crimen ferpecto

2004 | Crimen ferpecto

Rafael es un joven vendedor mujeriego, que aspira a convertirse en jefe de planta de unos grandes almacenes. Pero su principal rival, el veterano don Antonio factura más que él, y le usurpa el puesto. Durante un forcejeo con don Antonio, que pretende despedirle, Rafael acaba asesinándole accidentalmente. Así que tiene que acceder a los deseos de Lourdes, una subordinada que físicamente es poco agraciada, que ha sido testigo del desafortunado suceso y que le chantajea con contárselo a la policía, si no contrae matrimonio con ella. Álex de la Iglesia recupera el humor negro y cínico, su marca de fábrica en comedias como El día de la bestia y La comunidad, y lo mezcla con una trama de suspense que homenajea al maestro Hitchcock, a cuyo Crimen perfecto se alude en el título. De arranque inmejorable en lo que se refiere al duelo de vendedores, posteriormente sufre alguna  caída de ritmo, y el guión es un tanto alocado y rutinario. Pero la actriz Mónica Cervera es todo un descubrimiento.

4/10
El maquinista

2004 | The Machinist

Trevor es un tipo con una pinta más bien rarita, que sufre insomnio y no come nunca. El resultado es un aspecto lamentable, de un rostro con grandes ojeras y un cuerpo esquelético. El caso es que Trevor trabaja en una fábrica, manejando una máquina; y sin querer él, se produce un fatal accidente por el cual un compañero pierde un brazo. Si ya era mirado con malos ojos por el resto de los obreros por su escasa sociabilidad, a partir de entonces Trevor se convierte en un paria. A todo esto se unen extrañas notas que Trevor encuentra en su apartamento, y que alimentan en él una extraña paranoia de que está inmerso en una conspiración. La detección de desconocidos que le vigilan aumenta esa sensación. La duda que se plantea el espectador es muy sencilla: ¿está el protagonista loco, o realmente alguien está jugando con él? Filmax continúa con su apuesta por producir títulos que, como Darkness, puedan explotarse en el mercado internacional. Y quizá éste es el más logrado hasta la fecha, a pesar de su atmósfera oscura, densa y espesa, que obliga al espectador a esforzarse en el visionado. La elección del director, Brad Anderson (Próxima parada Wonderland, Session 9) se revela perfecta para la creación de un clima desasosegante. El cineasta asegura haberse inspirado en filmes expresionistas, como Nosferatu y El gabinete del doctor Caligari, y desde luego, logra sorprender en el final. La presencia hispana en el film más visible es la de Aitana Sánchez-Gijón, que da vida a una camarera, y la de Roque Baños, compositor de la banda sonora. Y aunque también vemos a Jennifer Jason Leigh, el rey de la fiesta es el futuro Batman, Christian Bale.

4/10
Isi & Disi

2004 | Isi & Disi

Isi y Disi son dos amiguetes de Leganés, que así se autodenominan como homenaje a su grupo favorito, AC & DC (pronúnciese Isi & Disi en inglés). Mientras reparten berberechos en la universidad, Isi descubre al amor de su vida, una guapa estudiante de teleco. Retomando el personaje de “heavy” brutote que tanta gloria le dio en El día de la bestia, Santiago Segura protagoniza una comedia descerebrada basada en el humor cutre y casposo, al estilo Torrente. Por si acaso, le acompaña Florentino Fernández, cómico televisivo de moda, con tirón de público asegurado a pesar de que aún no se había asomado por el cine. El director Chema de la Peña, que trató el submundo del rock en Shacky Carmine, parte de un guión basado en una sucesión de gags que parecen sacados de Colega, ¿dónde está mi coche? y similares.

3/10
El 7º día

2004 | El 7º día

El 26 de agosto de 1990 la tragedia sacudió al pequeño pueblo extremeño de Puerto Hurraco. La enemistad ancestral entre dos familias del lugar terminó en matanza. Carlos Saura se atreve a recrear los hechos sin nombrar el lugar donde acontecen y cambiando nombres: no en vano, a los habitantes del pueblo no les hizo gracia que el cineasta, con guión de Ray Loriga, revolviera en un pasado que preferirían olvidar. A favor del director hay que decir que narra los hechos evitando los aspectos más morbosos. Y trata de poner una nota de esperanza, contrastando el odio visceral, sobre todo en una de las familias, con un amor entre dos jóvenes que nada entienden de semejantes disputas. El trabajo del entero reparto es sensacional, pero entre todos hay que destacar a Victoria Abril en su papel de vieja amargada, en el que lleva a cabo una transformación realmente notable.

6/10
La flaqueza del bolchevique

2003 | La flaqueza del bolchevique

Pablo López trabaja fuera del horario de oficina. Su rutina incluye viajes en avión y ligues ocasionales. Un día tiene un pequeño accidente de tráfico. La mujer que va en el otro coche se comporta como una energúmena. De modo que el afectado se toma su pequeña venganza: le hace la vida imposible con llamadas anónimas amenazantes. Un día la sigue y descubre que tiene una hermana adolescente, María: mona, inocente, lista, llena de encanto. Se entabla entonces una relación de amistad, y quién sabe si de amor en el futuro. Manuel Martín Cuenca, a partir de la novela de Lorenzo Silva, describe con acierto, paulatinamente, el progreso de la relación, una especie de juego de mutuas desconfianzas, que va haciéndose entrañable. Pero aquello resulta un amor imposible, y la fatalidad actuará de modo terrible. La peli, bien llevada, habla de esas vidas que a veces llevamos, y que no son vida; y apela a la necesidad de una mirada limpia, del disfrute de las cosas sencillas, como pasar una tarde con alguien a quien aprecias. Excelentes las interpretaciones de Luis Tosar y la debutante María Valverde.

6/10
800 balas

2002 | 800 balas

Homenaje sentido, en forma de comedia, a los especialistas que rodaban westerns de serie B en los parajes soleados y desérticos de Almería, "el pequeño Hollywood". La excusa argumental la da Carlos, un crío de 11 años que vive con su madre, una yuppie que apenas le hace caso. Intrigado por la existencia de Julián, un padre al que nunca ha visto, en vez de ir a esquiar con los chicos del cole decide –sin que lo sepa su madre– descubrir la vida que lleva su progenitor en el "far west" almeriense. Allí es introducido en un peculiar estilo de vida donde todo es una juerga continua, alcohol y mujeres incluidos. Álex de la Iglesia no alcanza el nivel de El día de la bestia y La comunidad, pero el chico se esfuerza, sobre todo en las escenas de acción, muy bien rodadas. Y regala un agradecido papel a Sancho Gracia, que cabalga de nuevo tras su célebre serie del bandolero Curro Jiménez.

2/10
No somos nadie

2002 | No somos nadie

Salva, un mendigo sin escrúpulos, se hace pasar por el nuevo Mesías, para enriquecerse. Los medios de comunicación le siguen el juego para que suban las audiencias.  El actor Jordi Mollà debuta como realizador de largometrajos con esta fallida crítica a los abusos de los reality shows televisivos. Acaba siendo un auténtico despropósito, sin demasiado interés.

1/10
Salomé (2002)

2002 | Salomé

Nueva obra del aragonés Carlos Saura, donde música, fotografía, diseño artístico y coreografía se funden armoniosamente. Sigue el relato bíblico de la intriga contra Juan el Bautista, y de la danza de Salomé ante el rey Herodes.

5/10
El robo más grande jamás contado

2002 | El robo más grande jamás contado

Lucas, conocido irónicamente como 'el Santo', es un ladrón de medio pelo, que sobrevive a base de pequeños robos que le hacen acabar en la cárcel cada dos por tres. Mientras, su mujer Lucy, que trabaja como stripper en un club, le espera paciente en casa. Pero Lucas quiere dar su gran golpe y ser el centro de atención de los medios, así que monta su propia banda de cacos, a cual más peculiar, con la intención de robar el mismísimo 'Guernica', que se encuentra en el Museo Reina Sofía de Madrid. Comedia muy castiza, donde lo mejor es el protagonismo de un Resines con mucha cara. Se podría decir que el director Daniel Monzón quería parodiar los típicos filmes sobre atracos, y gracias a un buen elenco de actores españoles consigue llevar a buen puerto una cinta entretenida y algo extravagante que no daba para mucho más.

3/10
El otro lado de la cama

2002 | El otro lado de la cama

Sonia y Javier: son novios, y llevan varios años viviendo juntos. Se supone que son grandes amigos de otra pareja de novios, Pedro y Paula. Pero lo cierto es que Javier se ha liado con Paula; ésta querría que la cosa se hiciera pública, pero Javier teme las iras de su amigo Pedro, y hacer daño a su novia de siempre, Sonia. Nuevas amistades enamoradizas complicarán aún más estas relaciones contruidas sobre el resbaladizo terreno de la mentira. Emilio Martínez Lázaro parece especializado en comedias de jóvenes desorientados, que pasean sus amores y desamores sin llegar a conocer nunca el valor de la palabra compromiso. La prueba, Los peores años de nuestra vida y Amo tu cama rica. En esta ocasión cuenta con el libreto de un joven guionista, David Serrano, que aporta buenas dosis de humor a la desencantada y cínica trama. Un reparto juvenil bien conjuntado, y la idea (vista en títulos célebres como Magnolia) de poner a cantar a los actores en medio de una escena (bien escogidas las canciones, cuidada coreografía de Pedro Berdäyes) hicieron de este film la película española más taquillera de 2002.

4/10
Buñuel y la mesa del rey Salomón

2001 | Buñuel y la mesa del rey Salomón

Andanzas surrealistas de tres amigos (Dalí, Buñuel, Lorca), en busca de un objeto mítico, y recordadas por un anciano Luis Buñuel. Tras abordar el mundo de la música en Flamenco y Tango, y el pictórico en Goya en Burdeos, Carlos Saura bucea en el del cineasta Buñuel. Intento arriesgado, pues no es lo mismo convertir en arte cinematográfico el baile o la pintura que... el mismo cine. Haría falta que Saura fuera el mismísimo Buñuel para que la película fuera... una película fiel reflejo del complejo, inimitable mundo interior del cineasta.

4/10
Torrente 2. Misión en Marbella

2001 | Torrente 2. Misión en Marbella

Amantes del buen gusto, temblad. Torrente apatrulla de nuevo las calles, esta vez en Marbella nada menos. Con su particular sentido de la justicia, se enfrenta a Spinelli (José Luis Moreno), un traficante de armas que amenaza con la destrucción de la ciudad, si no recibe cuanto antes 2.000 milloncejos de pesetas. Le ayuda un nuevo compañero, Cuco (Gabino Diego), mozalbete de pocas luces. Nueva vuelta de tuerca a las aventuras del cutrepolicía, que han arrasado en las salas de cine. Santiago Segura orquesta nuevas situaciones de un delirante humor, políticamente muy poco correcto. Además recupera a Tony Leblanc en el papel de dueño de un club de medio pelo, y hace desfilar a un montón de famosos, encantados de hacer su pequeño cameo en la peli del amiguete Segura.

2/10
Tuno negro

2001 | Tuno negro

Salamanca. La tuna. Estudio a tope, y buen rollo. Hasta que aparece un asesino psicópata al que le da por matar a la gente embutido en traje de tuno. Como el chico es muy moderno, escoge a sus víctimas por internet. Dos jóvenes y noveles directores, Pedro L. Barbero y Vicente J. Martín, firman una nueva muestra de Scream a la española.

4/10
La voz de su amo

2001 | La voz de su amo

Ser el número dos de un poderoso capo de la mafia no es tarea fácil. Pero Charli (Eduard Fernández) aún lo tendrá más complicado en el Bilbao de los 80, porque además de burlar a la policía, tiene que competir con otra organización gansteril, la mismísima ETA, que ha amenazado a su jefe, el portugués Oliveira (Joaquim de Almeida). En el reparto destaca la presencia de Imanol Arias.

4/10
Lázaro de Tormes

2001 | Lázaro de Tormes

Cuando está ya entrado en años, Lázaro se ve conminado a declarar sobre su vida. Ante la justicia intentará demostrar que su licenciosa vida, plagada de delitos, no ha sido causada por sus ganas de delinquir ni por su inmoralidad. La causa según él es la necesidad de comer. A lo largo de sus declaraciones irá retratando a personas y lugares de una época de picaresca. El humor impregnará todas sus palabras. Se trata de la última película que dirigió Fernando Fernán Gómez (aquí en colaboración con José Luis García Sánchez). El cineasta español crea el guión a partir de un monólogo teatral que escribió inspirándose en la célebre novela anónima española. Los diálogos desde luego están cuidados, aunque lo mejor es quizá la ambientación del siglo XVI. Lo que llama la atención es el sorprendente y completo reparto, con un sinnúmero de nombres importantes del cine español.

4/10
Sexy Beast

2000 | Sexy Beast

Gal, un ladrón, vive un dulce retiro con su mujer española en una casita de Almería. Tostarse al sol en la piscina es todo lo que hace durante el día. Pero un enorme pedrusco que casi le arrolla anticipa problemas. Y pronto recibe la visita de Don, antiguo compinche bastante bruto, que le presiona para que participe en un nuevo golpe. El personaje de Don es una perita en dulce que Ben Kingsley se apropia en un periquete. Resultado: fue candidato al Oscar al mejor actor de reparto.

5/10
El corazón del guerrero

2000 | El corazón del guerrero

Una época indefinible, a lo Conan el Bárbaro. Beldar es un valiente guerrero, y Sonja su bella novia o así. Los dos están a punto de robar una valiosa joya en la Cripta de la Orden de los Mil Ojos. Pero algo no sale bien, Beldar pierde el conocimiento y se despierta en la actualidad con los rasgos del adolescente Ramón, un pirado de los juegos de rol. A partir de ese momento, entre partidita y partidita con sus amigos, Ramón empieza a no tener muy claro qué es la realidad y qué ficción. No sabe si está en Madrid o el fantástico país de Zaphiria. Película de aventuras pasada por el filtro de un humor tirando a cutre, estilo ‘Torrente’. No en vano, el amiguete Santiago Segura tiene un papel en la peli como el mago Netheril. La historia encierra una trama romántica, en que el quijotesco Ramón trata de sacar de la prostitución a una chica que tiene los rasgos físicos de Sonja. Dirige la peli Daniel Monzón, que fue crítico antes que guionista y director; sus colegas le han dejado salir bastante bien parado de esta su primera película.

4/10
Obra maestra

2000 | Obra maestra

Benito es un cinéfilo empedernido, que sueña con rodar su opera prima. Cuenta para ello con Carlos, carnicero a quien también le encantaría triunfar en la pantalla. Benito tiene una cámara de super-8, y con eso y un par de decorados cree que podría hacer una "obra maestra". A condición de convencer a una estrella como Amanda, para que participe en el film. Como ella no está muy dispuesta, la secuestran. Sólo la liberarán una vez concluido el rodaje. Comedia negra en torno a la cinefilia, firmada por David Trueba (La buena vida). La peli empieza con una estupenda y divertida escena de musical, protagonizada por Pablo Carbonell (el de 'Caiga quien caiga'). Luego la historia se hace más previsible, con Santiago Segura en plan "desmadre total".

4/10
La comunidad

2000 | La comunidad

Buena pregunta: ¿para qué? ¿Para ayudarse y hacerse amistades? Según esta delirante comedia negra de Álex de la Iglesia la respuesta es ‘no’. Los vecinos pueden ser terribles, y más si anda de por medio una fortuna en billetes, escondida bajo el suelo del piso de uno de los inquilinos. Por una serie de circunstancias, el inquilino en cuestión fallece. Y Julia, que vende pisos por cuenta de una inmobiliaria, descubre el botín. Su intención es quedárselo, pero todo el vecindario se pondrá en pie de guerra para impedirlo. De la Iglesia recupera un pulso que parecía algo mortecino desde que dirigiera El día de la bestia. Esta película deudora de El quimérico inquilino de Roman Polanski resulta bastante divertida, con personajes desternillantes como esa especie de retrasado mental que se viste de Darth Vader. La escena de la fiesta de bienvenida a Julia, que le organizan los vecinos, tiene un rato de gracia. El director asegura que la peli tiene “suspense, terror y acción. Lo que pasa es que no puedo evitar sentir una atracción irresistible por la comedia. Creo que la risa le da profundidad al drama.” La peli se llevó 3 Goya, y Carmen Maura fue premiada como mejor actriz en San Sebastián.

5/10
Segunda piel

1999 | Segunda piel

Alberto y Elena forman una pareja joven que no atraviesa su mejor momento. Ambos tienen dudas sobre el amor y el sentido de su relación. Alberto conoce a Diego, un homosexual por el que se siente atraído sin remedio. De esta manera, se forma un complejo triángulo. Gerardo Vera, tras el fracaso de La Celestina, se adentra en un enmarañado mundo de sentimientos.

3/10
Muertos de risa

1999 | Muertos de risa

Nino y Bruno. La pareja cómica que ha hecho las delicias de los espectadores españoles a lo largo de 20 años. Lo que ignora el público es que, detrás de sus gags y bromas se oculta una historia de celos, rencor y paranoia. Sólo lo sabrá cuando contemple, en directo, su última actuación para televisión. Santiago Segura siga la estela de su exitazo Torrente, el brazo tonto de la ley, aunque esta vez en compañía de El Gran Wyoming, y con la cámara dirigida por Álex de la Iglesia (Acción mutante, El día de la bestia). El resultado, una comedia de humor negrísimo y gamberro, que sigue la pista a dos humoristas cutres que sólo piensan en la fama y el dinero.

4/10
Goya en Burdeos

1999 | Goya en Burdeos

Un Goya octogenario vive exiliado en Burdeos. Le acompañan su amante Leocadia Zorrilla de Weiss (Josefina Bayeu ha muerto) y su hija Rosarito, que llevan con paciencia sus achaques y cabezonerías. Los últimos meses de vida del genial pintor se convierten en una rememoración de su vida y su arte. Entre delirios seniles se presentan momentos decisivos de su existencia: la concepción de algunos cuadros, su paso por la corte, el amor por la duquesa de Alba, los momentos de camaradería… La fructífera relación artística entre Carlos Saura y Vittorio Storaro (Flamenco, Taxi, Tango) alcanza sus cotas más altas en este original acercamiento a la vida y obra de Francisco de Goya. Saura y Storaro juegan con la luz y el cromatismo como nunca: como si estuviéramos dentro de un sueño, o quizá en el interior del alma de Goya, nos movemos por escenarios imposibles, con paredes que se transparentan, una pradera de San Isidro de estudiada irrealidad, o el paisaje de una guerra de subyugante coreografía, obra de La Fura dels Baus. Si la belleza formal de la película resulta indiscutible, lo mismo ocurre con la cuidada narración. Tenemos personajes, y personajes sólidos. Francisco Rabal presta enorme humanidad y presencia a Goya anciano: cascarrabias, cariñoso aunque le cueste expresarlo, enamorado de su arte, siempre a la búsqueda de la inspiración; y José Coronado, como Goya joven, sirve la que es, seguro, su mejor interpretación. El film se llevó 5 premios Goya, entre ellos el de mejor actor para Rabal.

7/10
Torrente, el brazo tonto de la ley

1998 | Torrente, el brazo tonto de la ley

Santiago Segura se ha convertido en icono de cierta cultura española. Su presencia en televisión, sus cortos, su papel en El día de la bestia, junto a una gracia natural, provocan empatía en el espectador, hasta el punto de que se le perdona ser políticamente muy incorrecto. Para su debut en el largo escoge una sucesión de gags en un Madrid castizo y cutre, usando como hilo conductor a Torrente, un impresentable ex policía, ‘facha’, racista y pícaro, que con ayuda de su vecino, mozo en la pescadería de su madre, investiga (es un decir) un caso de narcotráfico. El film carece de pretensiones. Si alguna tiene, es la de hacer reír. No es mala meta, y en muchos casos se consigue. Pero el precio que se paga –apabullamiento con la procacidad, la irreverencia o la blasfemia– es demasiado alto. Eso sí, está muy cuidado el envoltorio visual, con guiños al cinéfilo; y hay muchos rostros conocidos en pequeños papeles, incluida la presencia del gran Tony Leblanc. Se puede decir que Segura trabaja tanto su film como el artesano Álvaro Sáenz de Heredia los del inefable Chiquito de la Calzada, tan vapuleados por la crítica. Que el esfuerzo merezca la pena, en uno u otro caso, es otro cantar.

4/10
Una pareja perfecta

1998 | Una pareja perfecta

Un hombre de cuarenta años y un viejo poeta mantienen una curiosa relación amistoso-laboral que se ve alterada por unas fotos con la que chantajean al primero, al pescarle en la cama con una mujer. Aparecerán por ahí también un adolescente, un robo, un chapero, etc. Producto español poco atractivo, inspirado en la novela "Diario de un jubilado" de Miguel Delibes. Lo mejor es quizá el trabajo del veterano José Sazatornil en el papel del poeta venido a menos.

4/10
Carreteras secundarias

1997 | Carreteras secundarias

Debido a una serie de circunstancias, un adolescente interpretado por Fernando Ramallo y su padre, interpretado por Antonio Resines, viajan por la España de 1974 en su Citroën Tiburón, que es lo único que tienen. Se alojan en apartamentos de la costa, en temporada baja. Así, padre e hijo corren diferentes aventuras. Hasta que el rumbo de su vida bohemia cambia cuando conocen a una atractiva joven que viajará con ellos, interpretada por Maribel Verdú. Basada en un relato del escritor español Ignacio Martínez de Pisón. Esta película ofrece una peculiar visión de la situación social en nuestro país el año antes de iniciarse la transición. Los personajes, interpretados con brillantez por Resines, Ramallo y Verdú, tienen contenido y rezuman humanidad.

6/10
Carreteras secundarias

1997 | Carreteras secundarias

Debido a una serie de circunstancias, un adolescente interpretado por Fernando Ramallo y su padre, interpretado por Antonio Resines, viajan por la España de 1974 en su Citroën Tiburón, que es lo único que tienen. Se alojan en apartamentos de la costa, en temporada baja. Así, padre e hijo corren diferentes aventuras. Hasta que el rumbo de su vida bohemia cambia cuando conocen a una atractiva joven que viajará con ellos, interpretada por Maribel Verdú. Basada en un relato del escritor español Ignacio Martínez de Pisón. Esta película ofrece una peculiar visión de la situación social en nuestro país el año antes de iniciarse la transición. Los personajes, interpretados con brillantez por Resines, Ramallo y Verdú, tienen contenido y rezuman humanidad.

6/10

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