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Entrevistas

"La conversación" con Leo Harlem, protagonista de “Superagente Makey”

Leo Harlem: “Siempre pretendo alejarme de la grosería”

Leo Harlem es uno de los grandes humoristas españoles de la actualidad. Imposible no reírse con su humor sociológico, tan lleno de sentido común, tan sencillo e inteligente. Le entrevistamos con motivo del estreno en España de la divertida comedia Superagente Makey.

 
 

Leo HarlemLo primero es que quería darte las gracias por la multitud de momentos felices y las risas que me has generado estos años. Recuerdo especialmente los sketches de “Alarma social”...

Ahora te envío mi número de cuenta. 100 euros por año, jajaja

Es que creo que tú y José Mota sois lo mejor que le ha ocurrido a España desde hace mucho tiempo.

Hombre…, está Rafa Nadal. Nos ha hecho mucha sombra, jajaja. Lo pasamos muy bien en la primera temporada de José Mota, que es cuando hice “Alarma social”. Lo disfrutamos mucho.

Poco a poco vas haciendo una buena carrera en el cine. ¿Te gusta este nuevo rol más que el de antes, menos actor y más humorista puro? ¿Quisiste ser actor desde siempre o te vino de rebote?

Hay dos cosas muy distintas. Si fuera por rendimiento, tiempo y dinero, mejor es ser humorista. Porque son menos horas de trabajo. El cine requiere mucho proceso (sonido, iluminación…), es mucho más complejo. Y además es un trabajo muy distinto. Pero me gustan los dos, aparte de que yo he hecho cine de comedia y me encuentro súper cómodo, muy arropado. Este tipo de cine requiere otro tipo de trabajo al de las películas serias, más concienzudas, donde muchas veces los actores acaban agotados. En la comedia a veces un error es un acierto. Pero me siento cómodo en las dos facetas. Estoy contento porque me va bien, en cine, en el teatro, en la radio, etc.

¿Tenías en mente llegar a ser actor cuando empezaste como humorista?

No, la verdad. De todas formas yo no me considero actor propiamente dicho. Yo hago las cosas que me dicen. Tengo cierta capacidad para hablar, para expresarme, tengo buena memoria y eso me facilita el trabajo. Y estoy aprendiendo gracias a los compañeros, lo hago con buena intención, pongo los cinco sentidos y si siguen llamando para más proyectos, adelante. Y cuando ya tenga un bagaje, entonces sí seré un actor.

¿Te va la fama? ¿Cuáles crees que son los aspectos más negativos de la fama?

La fama también tiene dos variantes. Una es la popularidad, que te conoce mucha gente. Otra es la fama propiamente dicha, cierta resonancia. Yo la llevo bien porque de cada mil personas 999 me tratan muy bien. Entro en un restaurante y me dan una buena mesa, me invitan a un detallito, no me cobran las cañas, etc. Y a nivel general la gente es muy amable. Y además ahora con pelis de niños he accedido a un público que antes no tenía. Y en este sentido la fama es agradable. Lo negativo es casi anecdótico, alguien que por ejemplo te graba vídeos. Estás cenando o tomándote una caña en un bar y te das cuenta de que te están grabando desde lejos, o en la playa con tu chica o dando una vuelta…. Esas cosas sí son molestas.

¿Cómo surgió hacer Superagente Makey? ¿Qué te atrajo del guión?

El guión me gustó. Me gustó el argumento. Querían hacer una historia de un policía amable, que es algo que en España no es habitual, aunque en otros países sí lo tienen. Buscaron un personaje majo, familiar, entrañable y que fuera policía municipal. El guión ya me pareció atractivo y lo hemos pasado muy bien rodándola. Es para todos los públicos, divertida, con su toque, con su acción. Creo que tienes razón y que va a funcionar muy bien.

¿Cuánto tiempo tardó el rodaje?

Una película normal tardas unas ocho o nueve semanas. Ésta la hicimos en siete. ¡Nos metimos un palizón! Yo acabé muerto, la verdad. Trabajamos muchísimo, con jornadas de doce y trece horas, con viajes, con otros compromisos que tuve que compaginar, etc. Pero al final lo bonito del cine es que ese documento quedará, en DVD, en Blu-Ray, algo que no sucede en el teatro. Eso es bonito. Pero es duro y te das cuenta de por qué el cine es una industria, porque detrás de lo que ves hay muchas personas, mucha logística y muchas horas de trabajo.

¿Rechazas muchos guiones? ¿Qué te hace elegir alguno de ellos? ¿Has pensado escribir tu propia película?

Me llegan muchos guiones, pero aunque algunos me gusten tengo que rechazarlos por pura disponibilidad de tiempo. No puedo viajar, tengo teatro, etc. Y se abandona por pura necesidad material. Pero cuando con un esfuerzo puedo estar en un rodaje, lo intento.

Leo HarlemSe agradece de veras el tipo de humor que haces, un humor que huye de la grosería, inteligente y amable, algo que apenas existía en España, que siempre nos vamos a lo grueso y al sexo para hacer chistes. ¿Por qué prefieres este humor para todos los públicos? ¿Crees que es un humor de mayor calidad?

Personalmente siempre he pretendido alejarme de la grosería. Siempre digo que los chistes son como la pimienta en un plato. Puedes echar una proporción de uno a mil, pero si echas mucha pimienta te cargaste el plato. El humor más zafio, más directo, es como decir al público que no es inteligente. Me gusta además el chiste que hace el público, tú tiras el anzuelo y el público mismo termina el chiste. Así se puede hacer un humor más sano y más divertido. Pero, claro, hay que hacer un esfuerzo. Yo podría ahora hacer un espectáculo con 40 chistes de Aznar, 20 de Rajoy, 15 de Zapatero, 30 de Pedro Sánchez y 10 de Echenique y ya tengo el espectáculo. Pero a mí no me gusta. Me gusta sobre todo el humor sociológico, reírse de lo que se pone de moda, del postureo. Todo es bobada, la comida aquí, el batido por allá, el tofú… Parece que tu abuelo no ha sabido comer en su vida. Y la forma física…

Los gimnasios, el chándal…

Eso es un mundo que ha ido invadiendo la vida de la gente. Tú antes veías un chándal muy pocas veces. Ahora es una prenda que está ya desde el viernes por la noche hasta el lunes, que se va la gente a currar. Es el chandalismo ilustrado. Y como ya vas con el chándal pues no te duchas. Y vas entrando en rutinas de empobrecimiento personal muy grande. ¿Por qué los chavales no se atan las zapatillas? Por la cultura de la chancla, de que estoy en casa. Y no, cuando sales fuera tienes que atarte, porque hay otras personas, porque la calle no es tu casa. Y ese tipo de cosas a la larga hace daño. Estoy convencido y yo estoy para denunciar ese tipo de cosas, jajaja.

Háblanos del compadre Alfonso Sánchez. ¿Cómo ha sido trabajar con él?

Muy majo. Muy intenso. Muy currante. Se ha pegado unas palizas descomunales. Si los actores nos las pegamos, ellos más. Revisan el material, lo preparan lo editan. Es un tipo muy intenso, muy bueno y con una vis cómica sería. Es un tipo muy gracioso. Pero le he visto muy concentrado, muy metido en el trabajo.

¿Estaba todo escrito en tu papel o improvisabas de vez en cuando? ¿Se te ocurrieron pasajes que añadir?

Lo que sucede es que cuando te dan el guión escrito y lo ensayamos, me preocupa adaptarlo a mi forma de hablar. Entonces en ese momento sugiero los cambios que sean, pequeños alteraciones de orden o modificar algún adjetivo. Lo probamos y si va mejor, bien. Hacemos varias tomas, etc. eso es lo que yo pongo, que el ritmo vaya bien, que las conversaciones funciones…., lógicamente también se meten cambios del momento, chistes que surgen en el momento y son hallazgos. En el humor hay veces que un error es mejor que el acierto.

Leo HarlemHas trabajado varias veces con Sílvia Abril y Jordi Sánchez. ¿Qué opinas de su trabajo? ¿Es fácil trabajar con ellos? Parece que llevan la guasa en la sangre, como tú…

Sí. Y además son gente con las agendas muy apretadas. Trabajan en muchos frentes. Son muy serios, pero en la convivencia luego son muy divertidos y muy majos. Y yo he estado encantado con ellos. Sílvia ha estado dos o tres días, pero con Jordi me he pasado mucho tiempo, jornadas enormes. Es un currante, ya lo ves. Hace televisión, escribe teatro... Juntos lo pasamos muy bien.

Hablas mucho del mundo del teatro…

El teatro es la inmediatez. Vas una hora y media antes de la función y te tiras al agua y ¡a nadar! Puede pasar cualquier cosa, que se funda un foco, que se te olvide el texto, que se le olvide a un compañero, etc. El teatro tiene esa magia. También me gusta mucho la radio. Me parece un medio atemporal, vive en un limbo de universalidad espectacular. No necesitas grandes medios para crear magia, la gente no te ve pero lo goza, con música, entrevistas, puedes hablar de lo que sea, no hay que maquillar, etc. Una maravilla.

¿Hay algunas divertidas referencias cinéfilas a los 80? ¿Eres fan de esas películas?

Yo veo cine de todo tipo. Las pelis de los 80 son buenísimas. Arma letal, Superdetective en Hollywood, Jungla de cristal. John McClane…. Son todas buenísimas.

¿Cuál son tus películas favoritas de todos los tiempos?

Vamos a suponer que me tuviera que quedar con cinco películas. Me quedaría con King Kong, la antigua en blanco y negro. Luego con La ley del silencio de Elia Kazan. También con Tiburón, como cine de entretenimiento de calidad. Me gusta mucho Marathon Man y en comedia elijo Con faldas y a lo loco. Billy Wilder que no falte. Pero también me gusta mucho Metrópolis, de Fritz Lang. Yo es que soy un gran consumidor de películas. He ido comprando muchas películas, porque yo soy de soporte físico. Puedo tener dos mil o tres mil películas, como un pequeño coleccionista. Todos los años compraba 30, 40, 50 películas y cuando te quieres dar cuenta tienes muchas. Disfruto una barbaridad con el cine.

Está a punto de estrenarse Padre no hay más que uno 2 y se habla del próximo rodaje de La mejor Navidad de mi vida. ¿Habrá Superagente Makey 2? ¿Le has cogido cariño al personaje?

Creo que Makey es un personaje que va a calar en la gente por su normalidad. Ahora lo que se busca es la proximidad, la empatía. Si creas un personaje que se desmadra, que se va de la realidad ya no gusta tanto. Y Makey es un tipo creíble, normal, con su compromiso personal y laboral, que mete la pata, que acierta, que no es mala persona… Yo creo que eso a la gente le gusta y pro eso pienso que puede tener continuidad. Y es fundamental que la película tiene un tono positivo. Son historias que llegan a la gente, como Padre no hay más que uno. No hay cosas raras, todo está más humanizado, más natural. Creo que eso el público lo nota y lo valora mucho.

Espero que la película sea todo un éxito…

El público es soberano. Ellos deciden si les gusta o no. Ponen su dinero, que les ha costado ganarlo, para ver un espectáculo. Así que no se les puede reprochar nada. El público es el que es, y olé y olé y olé. Que no falte nunca.

 

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