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Biografía

Sílvia Abril

Sílvia Abril

49 años

Sílvia Abril

Nació el 10 de Abril de 1971 en Mataró, Barcelona, España
Filmografía
Padre no hay más que uno 2: La llegada de la suegra

2020 | Padre no hay más que uno 2: La llegada de la suegra

Tras el triunfo de su app para organizar la agenda de padres, Javier puede ocuparse más que nunca de sus retoños, y parece tener bajo control asuntos como la diplomacia con las otras madres, la organización de asuntos como hacer regalos a las profesoras, etc., mientras su esposa, Marisa, trabaja fuera de casa. Pero ésta le desvela una noticia inesperada, van a tener un sexto hijo. Durante el período de gestación requiere reposo absoluto por una pequeña complicación médica, y les abandona la asistenta, Rosaura, por lo que la situación se desborda. Marisa toma la decisión de llamar a la abuela, Milagros, para que le preste ayuda, ante la desesperación de Javier que no puede soportarla porque le hace la vida imposible. Puesto que la simpática comedia Padre no hay más que uno tuvo éxito, Santiago Segura dirige la secuela, donde de nuevo ejerce también como protagonista y coautor del guión, otra vez junto a Marta González de la Vega, con la que colaboró en la anterior. Y aunque aquélla se basaba en una comedia argentina, Mamá se fue de viaje, esta vez se han inventado de cero todo el material. Si bien se mantiene la misma ligereza, se ha perdido el efecto sorpresa salvo en algún detalle, y todo transcurre por cauces más o menos rutinarios, aunque se debe reconocer que tienen las suficientes ideas para mantener el interés durante todo el metraje. También se asume algún riesgo, sobre todo con la Primera Comunión de una de las niñas, donde se ha guardado muy bien el equilibrio para agradar tanto a los espectadores creyentes como a quienes no sean religiosos, manteniendo la corrección política, pero al final la situación se aprovecha para criticar con acierto los excesos actuales en estas celebraciones. Al final logra su objetivo principal, hacer reír, con alguna secuencia lograda, como las apariciones del árbitro de fútbol infantil (un hilarante José Mota, que no es el único rostro ‘amiguetil’ que se pasa brevemente por la pantalla), y la de una folklórica que resulta no ser la esperada. Cumple de nuevo en su faceta interpretativa Santiago Segura, que explota su gracia natural, y está bien secundado por los actores ya vistos, como Toni Acosta, Silvia Abril, Leo Harlem, y el reparto infantil, que cuenta con Calma Segura y Sirena Segura, dos hijas reales del protagonista. La principal recién llegada, Loles León, anima bastante la función; aunque sobre el papel su personaje se podría haber aprovechado más, la actriz cautiva con su trabajo.

5/10
Superagente Makey

2020 | Superagente Makey

José Miguel Salcedo, conocido como Makey, es un policía municipal que sueña con entrar en acción y formar parte de las más peligrosas operaciones. Su dedicación obsesiva al trabajo le costó su matrimonio y lleva muchos años distanciado de su hija. Tras una metedura de pata monumental, Makey será relevado de su puesto en Carabanchel y entonces decidirá trasladarse a Estepona, con la esperanza de recuperar el cariño de su hija. Simpática comedia española dirigida por Alfonso Sánchez, conocido sobre todo por ser uno de los compadres de las películas El mundo es nuestro y El mundo es suyo, que poco a poco se está labrando una estimable carrera delante y detrás de las cámaras. El director sevillano cuenta aquí para lograr el éxito con la inconmensurable ayuda de Leo Harlem en el papel protagonista, todo un seguro de vida, la verdad. Lo cierto es que es complicado tambalearse con tal pareja de humoristas y el resultado es bastante gracioso y ocurrente, una colección de gags y diálogos despiporrantes –lo del “hijo de Putin” es impagable– al tiempo la trama policiaca se va definiendo con bastante soltura y ritmo. Y se trata de humor para toda la familia, lo que se agradece. La historia, que tiene lugar en Estepona, combina bien el reencuentro familiar con las aventuras de Makey, que se verá implicado en asuntos de la mafia rusa. Lógicamente todo es ligero e irreal, tan tontorrón que no tiene ni entidad de tebeo –genial la huida de la cárcel–, pero qué más da: la cuestión aquí es pasar un rato divertido. No es cuestión de elegir entre los cientos de diálogos o gags concretos pero sí se puede destacar la originalidad de las referencias a clásicos ochenteros de acción, como Jungla de cristal o Arma letal, que harán la delicia de los frikis. Hay además una fenomenal elección de casting, que reúne a gente con una vis cómica fuera de toda duda, como Jordi Sánchez, Sílvia Abril o Mariam Hernández.

6/10
Bajo el mismo techo

2019 | Bajo el mismo techo

Nadia y Adrián llevan casados muchos años y han comprado un precioso chalet a las afueras. Pero la relación entre ambos es tan aburrida como sus respectivos trabajos: él vendedor de un concesionario, ella dueña de un “sex shop” en horas bajas. Cuando Adrián deja plantada a Nadia en la cena del día de su cumpleaños, la situación se descontrola y ella pedirá el divorcio. Comedia española que se ve con una prolongada media sonrisa en el rostro por su disparatado tono humorístico. La directora Juana Macías prosigue su andadura en la comedia, tras Embarazados, aunque seguramente el drama Planes para mañana siga siendo su mejor película. Aquí el simplón argumento explota con gracia la crisis de pareja cuando el nido queda vacío y llegará al delirio con la burbuja inmobiliaria y la imposibilidad de desprenderse de una hipoteca que ha entrampado la vida en común del matrimonio, lo cual puede tener lógicamente una ligera lectura de crítica social. A ello se suman los tópicos del feminismo, que también son una constante: la protagonista regenta la tienda erótica femenina “Los placeres de Lola”, por lo que cierta procacidad humorística tiene su correspondiente cabida. De todas maneras, más allá de ciertas ideas de fondo, Bajo el mismo techo es una comedia muy ligerita, absolutamente delirante y con momentos –hay que decirlo– muy divertidos, como ese que da inicio al film, en donde se presentan las prioridades de hombres y mujeres a la hora de organizar el hogar (¿quién dijo que hombres y mujeres son iguales?) o el de la trifulca a la hora de dividir la casa, digna de cualquier manicomio. Por la intensidad que va cogiendo el enfrentamiento marital, la cosa recuerda, y mucho, a La guerra de los Rose, una película a la que se alude explícitamente. Por lo demás hay que reconocer el valor cómico de la pareja protagonista, unos espléndidos Silvia Abril, con un histrionismo marca de la casa, y un Jordi Sánchez que hace de perdedor como nadie. Lástima que no se cuiden igualmente papeles secundarios como el de Malena Alterio, que seguro que podría haber dado para mucho más.

5/10
Padre no hay más que uno

2019 | Padre no hay más que uno

Javier es padre de familia numerosa, cinco hijos pequeños, la mayor preadolescente, muy dedicado a su trabajo de informático, el peso de educar a los niños recae sobre todo en su esposa. No ha sido capaz de conseguir los días de permiso para irse con su mujer a celebrar los 15 años de matrimonio, pero le anima a ella a que se vaya con su cuñada, él lo tendrá todo bajo control, y no le faltará la ayuda de la asistenta Rosaura, y en caso de necesidad puede acudir a su hermano. Pero llevar el día a día familiar va a resultar una tarea más absorbente y difícil de lo que imaginaba. Comedia familiar dirigida y protagonizada por Santiago Segura, quien asegura haber tenido como referente al clásico La gran familia de Fernando Palacios, aunque le falta algo de su peso específico, son otros tiempos en que la mirada es más leve, prima la superficialidad. El guión es del propio Segura y de Marta González de la Vega, con quien ya escribió otra comedia “blanca”, Sin rodeos. Y como en ese caso, se basa en una película previa de cierta repercusión en Argentina, Mamá se fue de viaje, que protagonizaba Diego Peretti. El film resulta simpático, y pone en valor el auténtico heroísmo cotidiano de algunos padres de familia, que se desviven día a día por sacar adelante a su prole, en vez de satisfacer sus metas narcisistas; pero la verdad es que podía haber dado más de sí. Es evidente que Santiago Segura tiene una gracia natural, y maneja bien a los correctos niños protagonistas, dos de ellos hijas suyas en la vida real. Algunos gags, por ejemplo los propiciados por las nuevas tecnologías, los chats, las apps y la moda de los youtubers, tienen su gracia. Y hay riesgo en un par de ocasiones en que se juega con calculada ambigüedad a ser políticamente incorrecto, rompiendo el saque con los estereotipos sobre las familias numerosas, o las preguntas incómodas de los niños. De todos modos, puede llegar a ser reiterativa la acumulación de pequeñas catástrofes propiciadas por los pequeños, y no se saca partido ni al viaje caribeño de las cuñadas ni a Leo Harlem. A veces uno duda si el director no ha temido que el otro cómico le robara la función, desde luego su charla con un pequeño acerca de los zombies chinos es tronchante, y se echan en falta más momentos como ése.

5/10
El mejor verano de mi vida

2018 | El mejor verano de mi vida

Curro se supone que tiene una estupenda preparación para ser asesor financiero. Pero la vida es compleja, y le toca ser comercial vendiendo robots de cocina. El tipo fantasea pensando que va a colocar muchos aparatos, pero casi todos los coloca en el entorno familiar. Ahora el jefe ha puesto en marcha un programa de incentivos, quien venda mucho avanzará, pero otros pueden verse de patitas en la calle. En tal tesitura, su esposa empieza a estar un poco harta y ronda la sombra de la separación. Por otra parte se acerca el verano, y el imaginativo Curro promete a su hijo Nico de nueve años que si saca todo sobresalientes le pagará el verano de su vida. Contra pronóstico, el chico logra excelentes notas, y el padre se irá sólo con Nico para vivir ese verano inolvidable. Pero como no hay dinero para costearlo, tendrá que convencerle de que no hay vacaciones mejores que las que uno puede pasar en su pueblo. Tras entregar la irregular comedia El pregón, Dani de la Orden repite en este terreno de nuevo con telón de fondo rural, pero con más tino y teniendo a sus órdenes a uno de los mejores cómicos españoles del momento, Leo Harlem. El actor demuestra tener la gracia por arrobas, y con sus largas parrafadas trufadas de chistes y fantasmadas, sostiene una simpática trama familiar vertebrada por el estrechamiento de los lazos entre padre e hijo, en que trata de convencer al peque de que nada hay mejor que "el sol a cántaros" del pueblo, y los amigos que supuestamente puede hacer ahí. Además el film sabe derramar buenos sentimientos cuando en el periplo veraniego se topan con una madre con una niña, que se niega a hablar, y se aprovechan los momentos en que toca socializar con la "jet", con un gurú y con un inversor, para hacer bromas en torno a la banalidad de cuidar las apariencias a toda costa, y en cifrar todo en tener dinero y posición.

6/10
El año de la plaga

2018 | El año de la plaga

Víctor, asistente social barcelonés que se ocupa de ayudar a la tercera edad, trata de superar la dolorosa ruptura con su pareja. Mientras sus compañeros de trabajo le organizan una cita a ciegas, Irene, su ex, le llama, nerviosa, para pedirle ayuda, porque la gente a su alrededor se comporta de modo extraño, como si hubieran perdido sus recuerdos y emociones. Insólita adaptación de la novela de Marc Pastor, que se ocupa de coescribir el guión, y aparece en un cameo como taxista. Supone el cuarto trabajo como realizador de cine de Carlos Martín Ferrera, que no ha conseguido despuntar con subproductos como Zulo. Fusila sin piedad el clásico La invasión de los ladrones de cuerpos (1956), de Don Siegel, adaptándolo a la actualidad española. lo que tendría una disculpa si consiguiera crear tensión de alguna forma. Por desgracia, sus creadores parecen conscientes de su incapacidad para tal fin, por lo que han creído conveniente salpicar la trama de supuestos golpes de humor que nunca funcionan, y un aluvión de aburridas referencias a la cultura popular; el protagonista llega a bromear sobre si lo que le sucede no será un remake de la famosa película. Iván Massague, actor principal, demuestra que tiene talento, pero no puede remontar un personaje muy desdibujado. Está acompañado de secundarios conocidos totalmente desaprovechados, como Silvia Abril, Brays Efe o Miriam Giovanelli. En todo caso se salva Fermí Reixach, que demuestra un enorme carisma como Lazlo, anciano que ayuda al protagonista.

3/10
Cuerpo de élite

2016 | Cuerpo de élite

Cuando el más secreto equipo de especialistas de la policía española fracasa en su misión de recuperar una bomba nuclear escondida en Gibraltar, el ministro del interior decide reclutar a nuevos agentes para que reemplacen al comando desaparecido y localicen el explosivo. El nuevo cuerpo de élite lo formarán cinco personas que representen a la sociedad española: un agente de movilidad madrileño, una guardia civil sevillana, un negociador de los mossos d’esquadra, un ertzaintza ex infiltrado en ETA y un legionario ecuatoriano que se siente español hasta las cachas. Todos ellos unos completos ineptos. Comedieta española que supone un ejemplo más de la clásica historia de patanes metidos a trabajos que exigen una sólida preparación física e intelectual, en este caso un supuesto Cuerpo de élite de la policía. A ese planteamiento de “pez fuera del agua” se une lo que ya se está convirtiendo en un uso común en el cine español: jugar con los regionalismos y las marcadas diferencias de carácter según la procedencia geográfica, de modo que los tópicos provincianos se subliman hasta el ridículo. Dentro de sus límites (una parodia ligera y tonta para hacer reír), el director Joaquín Mazón (curtido enseries como Doctor Mateo, Con el culo al aire o Allí abajo) ofrece un producto digno, bien planificado, que cuenta con unos efectos especiales comedidos y eficientes, y una correcta dirección de actores. Es verdad que ciertos enfoques son clichés malísimos –el forzudo homosexual, la andaluza “devota”, las referencias políticas– pero el dibujo general de los mastuerzos personajes es amable, gracioso, aunque sin lugar a dudas se lleva la palma el del ecuatoriano que se cree más español que el Quijote. Verdaderamente algunos de sus prontos fanáticos son totalmente despiporrantes, gags muy superiores a los consabidos tópicos regionalistas. Se nota que el tándem de guionistas compuesto por Cristóbal Garrido y Adolfo Valor tiene oficio. Ambos han hecho carrera en series de cierto calado, como Gran reserva, Bajo sospecha o Velvet, y aquí no derivan su texto hacia los chistes groseros o hacia lo puramente zafio o verde (aunque algo de picante hay), sino que procuran mantenerse en el límite de lo digerible. Y se preocupan de repartir tarea a todos lo actores, de modo que el protagonismo esté equilibrado. Algunos funcionan mejor que otros, como María León (la andaluza), Miki Esparbé (el madrileño), Juan Carlos Aduviri (el ecuatoriano) o Joaquín Reyes (el secretario del ministro), pero en general los demás no desentonan demasiado a lo largo de sus repartidos “momentos de gloria”.

4/10
Vulcania

2015 | Vulcania

En un pequeño pueblo de las montañas vive una comunidad de trabajadores en torno a una fábrica de hierro. Son hombres y mujeres clasificados en dos grandes grupos, entre los que no hay relación. El régimen de vida en el villorrio es estricto, casi de esclavitud: trabajo en la fábrica y regreso a sus casas, sin posibilidad de salir del estrecho cerco que los rodea, denominado “la frontera”. Pero un trabajador, Jonás, empezará a indagar sobre su situación cuando un accidente cuesta la vida a su mujer y su hijo. Interesante film español de planteamiento sumamente atractivo, escrito y dirigido por el debutante argentino José Skaf. Los primeros minutos atrapan sobremanera, marcados por la atmósfera opresiva del lugar, donde hombres y mujeres pululan cual muertos vivientes, sin iniciativa, sin alegría, al tiempo que reciben las consignas de una especie de gobernador. La sensación es que estamos ante una especie de secta cuyo líder –qué enorme presencia tiene José Sacristán– mantiene bajo su bota a unos súbditos sometidos intelectualmente que sólo funcionan como peones para servir a ocultos propósitos. Las gentes de esa pequeña localidad viven perpetuamente asustados de lo que sea que haya tras la enigmática “frontera” y se mueven por una especie de kantiano deber ancestral del que no dudan ni un momento y que escuchan cada día una y otra vez: mantener el fuego, es decir, dedicar su vida a trabajar el hierro en la fundición. Pero qué lástima. Podíamos haber estado ante un film brillante, inolvidable, muy de acuerdo con los tiempos distópicos, pero con el paso de los minutos se van simplificando las cosas y deja finalmente un regusto a decepción. Porque desde luego Vulcania daba para mucho más. Incomprensiblemente el guión no aprovecha los puntos calientes que se han ido sugiriendo –la libertad, la búsqueda de la verdad y, el más importante de ellos, la capacidad magnética del protagonista que le permite dominar el hierro– y el desenlace es excesivamente precipitado, casi un bosquejo. Parece como si al término del primer acto las ideas se hubieran esfumado, de modo que apenas hay avance ni en la trama ni en las relaciones entre personajes –tenue esbozo el de la relación entre Jonás y Marta–, de manera que se desemboca directamente, torpemente, en el final del tercer acto. Con todo, Vulcania es un film meritorio, original, con algún giro logrado, y que entretiene sin duda gracias a su planteamiento intrigante al estilo El bosque y a la intensidad mantenida durante todo el metraje por el equipo artístico. Miquel Fernández (Fin) aprueba con nota en su papel protagonista, y no le van a la zaga la atemorizada Aura Garrido (qué gran actriz) y el siempre estupendo Ginés García Millán.

5/10
Anacleto: Agente secreto

2015 | Anacleto: Agente secreto

Adolfo no atraviesa su mejor momento. Segurata de 30 años, su novia Katia ha decidido dejarle para irse a la India, pues le considera un tipo aburrido y gris, y ella anhela un poco de aventura. Pero pronto ambos sabrán lo que son las emociones fuertes, cuando se enteran de la identidad secreta del padre de él, Anacleto, agente secreto, y no un payés charcutero. Pues su mortal enemigo, el malvado Vázquez, enterado de que Anacleto tiene un hijo, decide ir contra él, para golpearle donde más le pueda doler. Adaptación fílmica de las historietas cómicas de Anacleto creadas por Manuel Vázquez en 1964 para la editorial Bruguera, que parodiaban las películas de espías. La brevedad de las mismas no permitía una traslación estricta –aunque hay un esfuerzo en aspectos como el villano, el pitillo de Anacleto, el desierto no sabemos di del Gobi o la recreación retro y costumbrista de ministerio gris que caracteriza a la agencia de espías–, pero el guión de los televisivos Pablo Alén, Breixo Corral y Fernando Navarro, más la puesta en escena del director de Promoción fantasma, Javier Ruiz Caldera, logra un resultado bastante entretenido: al espectador se le entrega un vistoso espectáculo de acción, con toques de humorada negra. Y aunque el arranque hacía presagiar lo peor, con situaciones y porrazos tontorrones, a medida que transcurre el metraje la narración va encontrando su tono, con pasajes surrealistas verdaderamente desternillantes, como el del suero de la verdad. Funcionan bien una serie de elementos narrativos –la no-relación de padre e hijo, la ruptura de la novia, el apoyo del amigo y hermano de la novia, la actuación del jefe, la venganza del villano– y el espíritu gamberro transgresor, que no teme plantear que un perro, ¡sapristi!, pueda sufrir daños –o un humano protagonista, vaya–, que un personaje ¡fume!, u otras sorpresas que rompen el saque. Más discutible es algún detalle zafio o la violencia gore, que se dirían tributos a Torrente que no hacen recomendable el film para los más jóvenes, aunque prime otras veces el espíritu de Mortadelo. Hay que aplaudir el casting de la cinta. Son creíbles Imanol Arias y Quim Gutiérrez como padre e hijo, y Alexandra Jiménez como la novia, y tienen un rato de gracia los secundarios, sobre todo Berto Romero, el amigo, pero también Carlos Areces y Emilio Gutiérrez Caba.

6/10
Torrente 5, Operación Eurovegas

2014 | Torrente 5, Operación Eurovegas

Año 2018. El cutre ex policía Torrente sale de la cárcel para encontrarse con una Cataluña independiente y una España expulsada de la Unión Europea que ha vuelto a la peseta. Ya no se respeta ni a El Fari, e incluso su amado Atleti sufre los efectos de la crisis. Harto de la situación, con ayuda de sus compinches y gracias a un contacto que estableció entre rejas con el tipo que diseñó el sistema de seguridad de Eurovegas, ha decidido ponerse definitivamente al otro lado de la ley y asaltar un casino al más puro estilo Ocean's Eleven. La película es lo que es, ni más ni menos que sus predecesoras de la saga Torrente. O sea, el protagonista concebido por Santiago Segura sigue siendo un guarro facha racista redomado, tan sinvergüenza como siempre, y rodeado de personajes frikis. Continúan, por supuesto, el humor zafio, y los cameos de muchos amiguetes. En tal tesitura las novedades provienen de imaginar el futuro inmediato de España, donde hay alguna ocurrencia graciosa, aunque se podía haber explotado mucho mejor esta veta; y de fichar para la función a un actor yanqui, Alec Baldwin, que ha hecho cierto esfuerzo para aprender algunas palabras en español, aunque no da la sensación de que entienda mucho lo que dice, ni de que le importe excesivamente. El esquema narrativo sigue el canónico de las películas de golpes perfectos, aquí con la variante de que lo planeado dista mucho de parecerse luego a lo finalmente ejecutado. Es de prever que el tirón mediático de Segura y un, por así decir, prestigio consolidado, aseguren el inevitable éxito en taquilla, aunque como cine, la película es poca cosa. Eso sí, se maneja un presupuesto desahogado, que permite vistosas secuencias de acción, especialmente en el clímax del aeropuerto, e incluir un par de nuevas canciones donde se escuchan las voces de Joaquín Sabina y Mónica Naranjo. Por supuesto, no podía faltar un homenaje al fallecido Tony Leblanc.

3/10
Tres bodas de más

2013 | Tres bodas de más

Ruth no tiene suerte en el amor. Su último novio le ha dejado y ella es infeliz, incapaz de retener a los hombres a su lado. Y el colmo es que sus ex tienen el descaro de invitarla a sus respectivas bodas... Ruth trabaja en un laboratorio de biología marina, investigando sobre la regeneración celular en las langostas. Pero es una chica insegura y no le dan mucha cancha. Espoleará un poco su autoestima el nuevo becario, Daniel, un tipo simpático que sufre al ver como una chica tan estupenda se deja pisotear por la gente que hay a su alrededor. Comedieta muy "a la española", con todo lo que eso conlleva desde el punto de vista de la ligereza, el humor, la ordinariez y las pocas pretensiones. Inma Cuesta (Águila roja) hace un trabajo convincente como la gafe protagonista, una chica sin suerte cuya vida es un desastre desde el punto de vista emocional. La acompañan algunos actores de gran pegada en la actualidad, como Quim Gutiérrez o un desfasado Paco León. Incluso tienen su gracia las almodovarianas maneras de Rossy de Palma, en el papel de la madre calavera de la protagonista. Pero al margen de las interpretaciones, el director de Promoción fantasma, el catalán Javier Ruiz Caldera, se equivoca esta vez con el humor escatológico y desagradable. Porque Tres bodas de más acaba siendo tan sólo un monumento a lo banal y lo grosero, una historia que abusa sin medida del chiste fácil, pobre, apoyado únicamente en el tono enormemente soez y superficial del guión, donde el color verde y los toques marrones lo emborronan todo.

3/10
Promoción fantasma

2012 | Promoción fantasma

Todos, incluido él mismo, piensan que Modesto está loco, porque en ocasiones ve muertos. Cuando le contratan como profesor en el colegio Monforte, va a constatar que sus visiones responden a la más pura realidad. Los cinco chicos muertos que pululan por el lugar son los fantasmas de cinco alumnos que murieron años atrás en un pavoroso incendio, del que la institución aún no se ha repuesto, para desconsuelo de la directora Tina. ¿Qué tendrán que hacer para descansar en paz? Modesto cree que deben resolver algún tema pendiente, como por ejemplo, aprobar el curso, así que se ofrece a darles clase. Tras la prescindible Spanish Movie, Javier Ruiz Caldera entrega una película que combina razonablemente el subgénero de instituto al estilo John Hughes, con el fantástico y la comedia. El director maneja numerosas referencias cinéfilas, y consigue que el resultado no sea un pastiche indigesto. No diremos que su film es una obra maestra, pero dentro de su carácter ligero está bien contada, dibuja bien las peripecias y problemas de los distintos personajes, y la mezcolanza de géneros no chirría. Los efectos visuales son resultones, hay algunos buenos gags, y aunque no se evita el recurso a la zafiedad, existe un poquitín de contención. Funciona bien un reparto con especialistas en comedia como Raúl Arévalo y Alexandra Jiménez.

4/10
Una pistola en cada mano

2012 | Una pistola en cada mano

El siempre interesante realizador barcelonés Cesc Gay (En la ciudad, Ficción) estructura su sexto film, Una pistola en cada mano, como una sucesión de encuentros de dos personajes distintos por escena, en diferentes localizaciones de su ciudad natal. De nuevo describe a urbanitas representativos de la España actual, con la diferencia de que éstos han ido madurando, como el propio realizador, y ahora andan en torno a la cuarentena. Una pistola en cada mano se compone de varios segmentos, que finalmente se unen. J., que no se siente feliz a pesar de tenerlo todo, se encuentra casualmente con E., que por problemas económicos se ha visto obligado a volver con sus padres. S. lleva a su hijo a casa de su ex mujer, a la que no ha olvidado un par de años después del divorcio. Mientras persigue a su esposa a la que supone infiel, G. se reencuentra con un conocido, L., que pasea a su perro. A pesar de que está casado, P. intenta llevarse a la cama a Mamen, una compañera de trabajo. Durante un breve trayecto en coche, María mantiene una conversación sin tapujos sobre sus intimidades matrimoniales con el marido de su mejor amiga, Sara, que a su vez les espera con el cónyuge de ella. Gay reflexiona sobre el dolor que causa la infidelidad, el desconcierto que provoca la ruptura familiar, la soledad, y otros temas que en mayor o menor medida han ido apareciendo en su cine, centrándose sobre todo en los personajes masculinos, aunque uno de los temas más recurridos sea la dificultad de éstos para comprenderlas a ellas. El título, Una pistola en cada mano, es una referencia simbólica a las dificultades del individuo para mantenerse fiel y 'atender a un único arma'. El lujoso reparto reúne casi por completo a los más destacados intérpretes de mediana edad del cine en español (con Javier Bardem, Sergi López y Carmelo Gómez estarían prácticamente todos). Aunque se nota la mano del realizador en la dirección de actores, su gran especialidad, no todos están a la misma altura, lo que provoca cierta descompensación en los diferentes tramos de los que consta Una pistola en cada mano. Una vez más, Cesc Gay se asegura de rodar con cámara, Javier Cámara, impresionante como ex marido desesperado en el que quizás sea el mejor tramo, junto a la menos conocida pero sorprendente Clara Segura (Los niños salvajes). El mano a mano entre Leonardo Sbaraglia y Eduard Fernández (otro actor recurrente de Cesc Gay), viene a ser sencillamente increíble, al igual que el duelo de titanes que se establece entre Luis Tosar y Ricardo Darín, sin duda dos pesos pesados. La conversación entre Eduardo Noriega y Candela Peña funciona, más por la labor de ella, aunque el santanderino está bastante correcto. El último episodio acaba siendo inferior, a pesar del inmenso talento de Leonor Watling, que se mide con un Alberto San Juan que da lo justo, y posteriormente con un contenido pero insulso Jordi Mollà y una Cayetana Guillén Cuervo decepcionante en su regreso a la pantalla de cine, tras ocho años centrada en la televisión.

6/10
Torrente 4: Lethal Crisis (Crisis letal)

2011 | Torrente 4: Lethal Crisis (Crisis letal)

Cuarta entrega de las andanzas del cutrepolicía José Luis Torrente. Desconsolado por la muerte de El Fary, y tras pifiarla en una boda de alto copete como vigilante de seguridad, Torrente es requerido para cometer un asesinato a sangre fría. Le ayudará en la tarea el más bien retrasado Rin Rin, pero algo no sale como debía, y Torrente acaba con sus huesos en la cárcel. Allí tendrá que hacerse respetar, mientras piensa un plan de fuga inspirado en la peli de Stallone Evasión o victoria. La verdad es que contar la trama de una película de Torrente es lo de menos. La nueva entrega sigue la estela de los filmes anteriores, o sea, Santiago Segura ofrece más humor zafio y chabacano, buscando la complicidad del espectador, cultivando su marca de fábrica de “amiguete” que te puede hacer pasar un buen rato. De nuevo se trae a “famosetes” donde lo más sorprendente es el hecho de que lo sean –los fichajes estelares son sin duda Kiko Rivera “Paquirrín”, Belén Esteban y David Fernández “Chiquiliquatre”–, más el cantante David Bisbal, y la ristra de cómicos presentadores que puedan ayudar a la promoción, o sea, El Gran Wyoming, Florentino Fernández, Andreu Buenafuente y Pablo Motos, más otros que andan un poquillo perdidos, Fernando Esteso y Andrés Pajares. Es curioso ver de nuevo a Tony Leblanc, un actor que contribuye a dignificar la película, tarea que se diría imposible, cuando aparece en escena. Por supuesto, Segura tiene una gracia natural, pero eso da para unos cuantos chistes que bien podían formar parte de un espectáculo en directo de club nocturno, y punto. Como en los otros filmes, abusa de las escenas de sexo, y de las bromas guarras. En cuanto a su pretensión de ser políticamente incorrecto, podría debatirse mucho sobre el tema. Por supuesto, Segura se permite bromas racistas en la medida que se perdonan –Torrente es así, ya se sabe–, pero no hay demasiada audacia transgresora contra el “establisment”, no nos engañemos. Reservemos unas palabras finales para el 3D, técnica cuyo uso en el film sólo puede calificarse de tomadura de pelo, mera excusa para incrementar el precio de la entrada y hacer caja. La “genialidad” del guionista, director y protagonista se limita a que en un par de ocasiones Torrente vomita hacia la pantalla, y a aprovechar burdamente el efecto tridimensional, por ejemplo para tener a un fiero perro un poquito más cerca. ¿Oportunismo? Sí, no hay más que ver otra muestra del mismo, el absurdo título de la película. Pero lo cierto es que Segura no engaña a nadie, es el público el que responde al tirón del marketing, y le ríe (medianamente) sus ocurrencias.

1/10
Spanish Movie

2009 | Spanish Movie

En España han dejado de hacerse únicamente dramas intimistas, comedias chabacanas y revisiones de la Guerra Civil. Sobresalen en los últimos años las producciones de terror –Rec–, ha triunfado una buena película carcelaria –Celda 211– y un film de animación digital –Planet 51– obtiene buenos resultados de taquilla. Ahora, España se atreve con las ‘spoof movies’ o sea la parodia a lo Aterriza como puedas. Como suele suceder en este subgénero, el argumento toma como base una mezcla de dos o tres títulos destacados del objeto de la parodia, en este caso el propio cine español. Así, tenemos un cruce imposible entre Volver, Los otros y El orfanato. Ramira –trasunto de Raimunda, el personaje de Penélope Cruz en el film de Almodóvar– entra a servir en la mansión de Laura, madre de un niño fotosensible que no puede exponerse a la luz, y de una niña sádica y siniestra. A partir de ahí se articulan bromas referentes a títulos como Mar adentro, Los lunes al sol, Abre los ojos, Rec y Alatriste, en suma los pocos que son lo suficientemente populares. Como era previsible, abusa de la sal gruesa y los chistes fáciles. Además, el ritmo es irregular y se hace demasiado larga. Sorprende que alterne cameos de personajes reconocibles por el público, como Chiquito de la Calzada, Amenábar, Andreu Buenafuente o Berto Romero, con la presencia de otros –Paco Plaza, Jaume Balagueró, José Antonio Bayona– que sólo conocerán los entendidos. Destaca la presencia del mítico Joselito, el protagonista de El pequeño ruiseñor, que ya es un señor mayor, y de Leslie Nielsen –actor fetiche de este tipo de películas–, que da lugar a una de las mejores secuencias. De hecho, es cierto que algunos momentos aislados funcionan, como el diálogo imposible entre David el gnomo y un pitufo, o el breve encuentro entre Leslie Nielsen y Chiquito de la calzada, que aparece durante los títulos de crédito. Se puede concluir que aunque no es gran cosa, da al público lo que pide, por lo que puede funcionar a nivel comercial, sobre todo los adolescentes.

3/10

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