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Biografía

Alfonso Sánchez

Alfonso Sánchez

42 años

Alfonso Sánchez

Nació el 11 de Abril de 1978 en Sevilla, España
Filmografía
Para toda la muerte

2020 | Para toda la muerte

Durante ocho años, José Vicente se ha volcado a estudiar una oposición, con la esperanza de establecerse con su novia, y abandonar la casa de los padres de ésta, que le mantienen. Al fin salen las listas, en las que aparece como aprobado, lo que desencadena una gran alegría en su entorno, incluso sus suegros adelantan para la entrada del piso todo su dinero. Por desgracia, una llamada advierte a José Vicente de que se ha producido un error administrativo, en realidad no tiene plaza, sino que ha quedado como primer suplente. De ahí que una siniestra idea le ronde la mente: ¿y si asesina al inmediatamente anterior para ocupar su puesto? Tercer largometraje dirigido por Alfonso Sánchez, que sorprendió gratamente con El mundo es nuestro, y un poco menos con El mundo es suyo, ambas protagonizadas por él junto a su socio, Alberto López, con quien forma el dúo cómico conocido como Los Compadres. Aquí ensaya un camino nuevo, no construye un film apoyado en los diálogos entre los dos humoristas, sino una comedia de tintes negros, pero con cierta elegancia, que por momentos se diría que aspira a imitar a Plácido, de Luis García Berlanga, y Arsénico por compasión, de Frank Capra. Por desgracia, no llega ni de lejos a esas alturas. Al guión le falta una vuelta de tuerca, pues si bien el arranque le saca mucha punta a la picaresca española, y a la desesperación por culpa de la precariedad económica que puede llevar a un individuo a cualquier cosa, con tal de asegurarse un puesto vitalicio, aunque sea como funcionario mileurista. Pero después pierde fuelle cuando la acción se encierra en un apartamento. Aún así, logra la carcajada por momentos; Sánchez ha decidido quedarse relegado en un papel secundario, cediéndole todo el protagonismo a López, que explota su gracia natural. No todo el reparto consigue el mismo nivel, aunque hay de todo.

4/10
¡Ay, mi madre!

2019 | ¡Ay, mi madre!

María (Estefanía de los Santos) una chica de unos 40 años algo descuidada se entera de la muerte de su madre, con la que tenía un gran distanciamiento, con la ayuda de Isabel (Alfonsa Rosso) una maruja que sabe todos los cotilleos del barrio, entre las 2 van a cumplir su sueño que es vestirla con la “mortaja” que siempre quiso pero ellas asombradas mirando dentro de la caja, descubren un traje de flamenca, la visten y la maquillan como si fuera el último deseo de su madre. Segundo (Secun de la Rosa) primo de María algo afeminado y con cojera, aparece para ayudar a su prima, y se descubre que en el fondo también está enamorado de ella. El tiene un grupo de música junto a Rosi (Mariola Fuentes) llamado Bay Bay, los cuales son encargados de cantar en velatorios canciones animadas.

El mundo es suyo

2018 | El mundo es suyo

El dúo sevillano de humoristas Los Compadres sorprendió en 2012 con El mundo es nuestro –donde interpretaban al Cabesa y al Culebra, dos delincuentes– porque ponía el dedo en la llaga de la crisis económica con bastante amabilidad, pese a su limitadísimo presupuesto. Su segundo trabajo vuelve a estar dirigido y coescrito por Alfonso Sánchez, que también lo coprotagoniza con su inseparable Alberto López. Esta vez pasan de encarnar a dos ‘macarrillas’ a una pareja de señoritos andaluces de clase alta. Rafi llega a casa de Fali para pedirle que le acoja, pues su mujer le ha puesto de patitas en la calle, y además debe dinero a unos mafiosos rusos que no se lo han tomado demasiado bien. Por su parte, Fali sólo aspira a llegar a tiempo para recoger en la tintorería la indumentaria con la que su hijo recibirá la Primera Comunión al día siguiente. Se trata de un traje que pertenece desde hace décadas a la familia por lo que si le ocurriera algo, su suegro –que no le traga– tendría una excusa estupenda para exigirle a la esposa que pida el divorcio… Esta vez disponen de muchos más medios, y hasta cuentan con una ‘major’, Warner, como distribuidora. También se aprecia su gracia natural, en muchas ocasiones arrancan carcajadas, un poco con la misma fórmula, criticando a políticos, y la cultura del pelotazo, para asegurarse un buen nivel de vida. Y cuentan otra vez con desconocidos eficaces como secundarios. Pero sus chistes son más facilones, y el metraje se alarga hasta la extenuación. Quizás lo peor sea que se pierde por momentos la amabilidad de su ópera prima. Por ejemplo, también meten a la Iglesia en el mismo saco de poderes fácticos corruptos, y algunos chistecillos gruesos –la secuencia de sexo con la camarera ‘okupa’– traen a la memoria a Torrente, y a las comedietas de Fernando Esteso y Andrés Pajares, o sea las españoladas más cutres. Que pena que se hayan ido por ese camino.

4/10
Ebro, de la cuna a la batalla

2016 | Ebro, de la cuna a la batalla

La madrugada del 25 de julio de 1938 el ejército republicano cruzó el Ebro. Se iniciaba así la última gran batalla de la Guerra Civil Española, una batalla diseñada para hacer reaccionar a Europa, última esperanza de la República. Muchos de los soldados que aquella noche cruzaron el río eran muchachos entre 17 y 18 años. Su leva fue llamada la Quinta del Biberón. Ésta es su historia.

Ocho apellidos catalanes

2015 | Ocho apellidos catalanes

El andaluz Rafa ha roto con la vasca Amaia, no se hacía a la idea de vivir en Euskadi, fuera de su amada Sevilla. Pero cuando se entera de que va a casarse con un catalán cruzará la península para evitar la boda, en la que también el veterano pescador Koldo tratará de reconquistar a Merche, de la que se ha distanciado. Ocho apellidos vascos conectó con los espectadores españoles, incluso con los más reacios al cine patrio, por su visión amable de las diferencias autonómicas, y porque hacía reír. Logró lo que parecía poco probable, superar a Lo imposible como la película española más taquillera de todos los tiempos. El director Emilio Martínez Lázaro ha tardado poco más de un año en tener lista una secuela para aprovechar el fenómeno, esta vez incorporando al partido a Cataluña, aunque en cierta manera se la jugaba, pues el film se estrena en el período más conflictivo por la cuestión independentista. No ayuda que el film sea un poco más subido de tono que su predecesor, quizás por influencia de Martínez Lázaro, responsable de El otro lado de la cama, al que el original sólo le cayó de encargo. Aún así el realizador sale airoso, gracias a los guionistas, de nuevo Borja Cobeaga y Diego San José, que consiguen un arreglo eficaz con cuidado a la hora de sacarle punta a los tópicos localistas. Aunque esta vez ninguno de sus gags se recuerda más allá de la salida del cine, y no todos los elementos están bien aprovechados, sí que arrancan algunas risas, en momentos como el que tiene lugar en la madrileña estación de Atocha, el bar donde se reparte jamón... Si en la primera echaron mano de Bienvenidos al norte como referente, aquí han recurrido como inspiración a la alemana Good Bye, Lenin!, para dar lugar a una subtrama en la que el novio monta un guirigay para hacer creer a su anciana abuela que Cataluña ya se ha independizado. Precisamente este último personaje brilla entre los recién llegados, por el talento de Rosa María Sardà, muy por encima de los eficaces, y poco más, Berto Romero y Belén Cuesta. A su lado, vuelven a sacarle tajada a sus personajes Clara Lago, Karra Elejalde, Carmen Machi y sobre todo un Dani Rovira que parece tener espontaneidad para rato.

4/10
Ocho apellidos vascos

2014 | Ocho apellidos vascos

¿Amor imposible? Rafa, andaluz por los cuatro costados, se enamora casi al instante de Amaia, vasca de pura cepa, a la que su novio ha dejado plantada en vísperas de su boda. Un reencuentro de ella con su padre tras mucho tiempo sin mantener contacto, aconseja a Amaia a mantener la ficción de que los planes matrimoniales continúan en marcha, para lo que persuade que Rafa de que se haga pasar por su prometido. Lo que le obliga a fingir que es de la tierra, sus ocho apellidos vascos lo demostrarían. Simpática comedia que toma pie de los estereotipos sobre vascos y andaluces para abogar por la superación de estúpidos prejuicios muy arraigados y dictados casi siempre por la ideología. Los guionistas Diego San José y Borja Cobeaga ya están acostumbrados a hacer reír a cuento de sus paisanos y de la tiranía de lo políticamente correcto gracias al programa televisivo humorístico “Vaya semanita”, y aquí manejan la misma fórmula, aunque para la dirección han recurrido a Emilio Martínez Lázaro. Da la impresión de que se ha acudido al director de El otro lado de la cama, pensando en que puede tener más gancho comercial, pues su otro intento cinematográfico en comedia, No controles, a pesar de lo divertido de la propuesta, no tuvo demasiado éxito de público. En cualquier caso continúa el esfuerzo por no molestar a nadie, y de no cargar la mano con escenas de alcoba. El film contiene momentos divertidos, e incluso muy divertidos, aunque esto no impide que a veces la narración de Ocho apellidos vascos se estanque o los gags resulten algo reiterativos. El cuarteto protagonista compuesto por Dani Rovira, Clara Lago, Karra Elejalde y Carmen Machi, y hay cierta capacidad de riesgo, sobre todo en el conato de romance entre los personajes de Elejalde y Machi.

5/10
Cenizas

2013 | Cenizas

Un encargado del tanatorio municipal trafica con los aúdes de los clientes, de modo que guarda los cadáveres en su propia casa. Y regularmente se deshace de ellos. Comedia negra que supone el debut en el largometraje de Llorenç Castañer, que ha contado con algunos rostros conocidos.

3/10
El mundo es nuestro

2012 | El mundo es nuestro

El Culebra y El Cabesa son dos macarrillas que deciden asaltar una sucursal bancaria en Sevilla disfrazados de penitentes de Semana Santa. Tienen la mala pata de coincidir con un anciano cargado de explosivos que asegura que hará explotar su carga si no persona inmediatamente un equipo de televisión que retransmita cierto mensaje que quería dar. Los tres asaltantes tienen como rehenes a los empleados de la sucursal, una pareja de novios que venía a negociar su hipoteca, un “chapuzas” que quiere irse para cobrar el paro, y un empresario cuyos chanchullos con el director de la sucursal apestan. La policía rodea el lugar, pero al ocupar una calle pueden dar al traste con una procesión de Semana Santa que debe circular por ahí. El mundo es nuestro es una agradabilísima sorpresa, una comedia española perfectamente engrasada, dirigida, escrita y coprotagonizada por Alfonso Sánchez, que cuenta con un entonado reparto compuesto de desconocidos -apenas suena Antonio Dechent-, muy representativo del tejido social español. La película, al estilo de Tarde de perros, pero más cómica, es perfecta para los tiempos de crisis que corren, pues a un hábil guión, repleto de divertidos gags, suma una acerada y a la vez amable crítica a derechas e izquierdas, empresarios corruptos, banqueros sinvergüenzas y trabajadores que curran y cobran el paro, periodistas y políticos, jóvenes sin un átomo de ambición corriendo por sus venas, marujas y funcionarios, policías monocarril, etc, etc. Los responsables de El mundo es nuestro conjugan sentido de la oportunidad, timing en la narración, el tono justo para no ofender, lo que sirve para dar un buen repaso a una sociedad española que, en su conjunto, está obligada a hacer un poquito de autocrítica para salir del actual atolladero. Se trata además de un producción barata, ingeniosamente pagada por un sistema de microfinanciación, que podría servir de ejemplo para un cine español que a veces peca de victimismo a la hora de quejarse de la cuantía de las ayudas oficiales. Y se agradece a El mundo es nuestro el no caer en la zafiedad obvia, hay un nivel muy superior a la media de la típica comedieta hispana. Ésta sí que es "la chispa de la vida" y no la que firmó Álex de la Iglesia.

6/10
Superagente Makey

2020 | Superagente Makey

José Miguel Salcedo, conocido como Makey, es un policía municipal que sueña con entrar en acción y formar parte de las más peligrosas operaciones. Su dedicación obsesiva al trabajo le costó su matrimonio y lleva muchos años distanciado de su hija. Tras una metedura de pata monumental, Makey será relevado de su puesto en Carabanchel y entonces decidirá trasladarse a Estepona, con la esperanza de recuperar el cariño de su hija. Simpática comedia española dirigida por Alfonso Sánchez, conocido sobre todo por ser uno de los compadres de las películas El mundo es nuestro y El mundo es suyo, que poco a poco se está labrando una estimable carrera delante y detrás de las cámaras. El director sevillano cuenta aquí para lograr el éxito con la inconmensurable ayuda de Leo Harlem en el papel protagonista, todo un seguro de vida, la verdad. Lo cierto es que es complicado tambalearse con tal pareja de humoristas y el resultado es bastante gracioso y ocurrente, una colección de gags y diálogos despiporrantes –lo del “hijo de Putin” es impagable– al tiempo la trama policiaca se va definiendo con bastante soltura y ritmo. Y se trata de humor para toda la familia, lo que se agradece. La historia, que tiene lugar en Estepona, combina bien el reencuentro familiar con las aventuras de Makey, que se verá implicado en asuntos de la mafia rusa. Lógicamente todo es ligero e irreal, tan tontorrón que no tiene ni entidad de tebeo –genial la huida de la cárcel–, pero qué más da: la cuestión aquí es pasar un rato divertido. No es cuestión de elegir entre los cientos de diálogos o gags concretos pero sí se puede destacar la originalidad de las referencias a clásicos ochenteros de acción, como Jungla de cristal o Arma letal, que harán la delicia de los frikis. Hay además una fenomenal elección de casting, que reúne a gente con una vis cómica fuera de toda duda, como Jordi Sánchez, Sílvia Abril o Mariam Hernández.

6/10
Para toda la muerte

2020 | Para toda la muerte

Durante ocho años, José Vicente se ha volcado a estudiar una oposición, con la esperanza de establecerse con su novia, y abandonar la casa de los padres de ésta, que le mantienen. Al fin salen las listas, en las que aparece como aprobado, lo que desencadena una gran alegría en su entorno, incluso sus suegros adelantan para la entrada del piso todo su dinero. Por desgracia, una llamada advierte a José Vicente de que se ha producido un error administrativo, en realidad no tiene plaza, sino que ha quedado como primer suplente. De ahí que una siniestra idea le ronde la mente: ¿y si asesina al inmediatamente anterior para ocupar su puesto? Tercer largometraje dirigido por Alfonso Sánchez, que sorprendió gratamente con El mundo es nuestro, y un poco menos con El mundo es suyo, ambas protagonizadas por él junto a su socio, Alberto López, con quien forma el dúo cómico conocido como Los Compadres. Aquí ensaya un camino nuevo, no construye un film apoyado en los diálogos entre los dos humoristas, sino una comedia de tintes negros, pero con cierta elegancia, que por momentos se diría que aspira a imitar a Plácido, de Luis García Berlanga, y Arsénico por compasión, de Frank Capra. Por desgracia, no llega ni de lejos a esas alturas. Al guión le falta una vuelta de tuerca, pues si bien el arranque le saca mucha punta a la picaresca española, y a la desesperación por culpa de la precariedad económica que puede llevar a un individuo a cualquier cosa, con tal de asegurarse un puesto vitalicio, aunque sea como funcionario mileurista. Pero después pierde fuelle cuando la acción se encierra en un apartamento. Aún así, logra la carcajada por momentos; Sánchez ha decidido quedarse relegado en un papel secundario, cediéndole todo el protagonismo a López, que explota su gracia natural. No todo el reparto consigue el mismo nivel, aunque hay de todo.

4/10
El mundo es suyo

2018 | El mundo es suyo

El dúo sevillano de humoristas Los Compadres sorprendió en 2012 con El mundo es nuestro –donde interpretaban al Cabesa y al Culebra, dos delincuentes– porque ponía el dedo en la llaga de la crisis económica con bastante amabilidad, pese a su limitadísimo presupuesto. Su segundo trabajo vuelve a estar dirigido y coescrito por Alfonso Sánchez, que también lo coprotagoniza con su inseparable Alberto López. Esta vez pasan de encarnar a dos ‘macarrillas’ a una pareja de señoritos andaluces de clase alta. Rafi llega a casa de Fali para pedirle que le acoja, pues su mujer le ha puesto de patitas en la calle, y además debe dinero a unos mafiosos rusos que no se lo han tomado demasiado bien. Por su parte, Fali sólo aspira a llegar a tiempo para recoger en la tintorería la indumentaria con la que su hijo recibirá la Primera Comunión al día siguiente. Se trata de un traje que pertenece desde hace décadas a la familia por lo que si le ocurriera algo, su suegro –que no le traga– tendría una excusa estupenda para exigirle a la esposa que pida el divorcio… Esta vez disponen de muchos más medios, y hasta cuentan con una ‘major’, Warner, como distribuidora. También se aprecia su gracia natural, en muchas ocasiones arrancan carcajadas, un poco con la misma fórmula, criticando a políticos, y la cultura del pelotazo, para asegurarse un buen nivel de vida. Y cuentan otra vez con desconocidos eficaces como secundarios. Pero sus chistes son más facilones, y el metraje se alarga hasta la extenuación. Quizás lo peor sea que se pierde por momentos la amabilidad de su ópera prima. Por ejemplo, también meten a la Iglesia en el mismo saco de poderes fácticos corruptos, y algunos chistecillos gruesos –la secuencia de sexo con la camarera ‘okupa’– traen a la memoria a Torrente, y a las comedietas de Fernando Esteso y Andrés Pajares, o sea las españoladas más cutres. Que pena que se hayan ido por ese camino.

4/10
El mundo es nuestro

2012 | El mundo es nuestro

El Culebra y El Cabesa son dos macarrillas que deciden asaltar una sucursal bancaria en Sevilla disfrazados de penitentes de Semana Santa. Tienen la mala pata de coincidir con un anciano cargado de explosivos que asegura que hará explotar su carga si no persona inmediatamente un equipo de televisión que retransmita cierto mensaje que quería dar. Los tres asaltantes tienen como rehenes a los empleados de la sucursal, una pareja de novios que venía a negociar su hipoteca, un “chapuzas” que quiere irse para cobrar el paro, y un empresario cuyos chanchullos con el director de la sucursal apestan. La policía rodea el lugar, pero al ocupar una calle pueden dar al traste con una procesión de Semana Santa que debe circular por ahí. El mundo es nuestro es una agradabilísima sorpresa, una comedia española perfectamente engrasada, dirigida, escrita y coprotagonizada por Alfonso Sánchez, que cuenta con un entonado reparto compuesto de desconocidos -apenas suena Antonio Dechent-, muy representativo del tejido social español. La película, al estilo de Tarde de perros, pero más cómica, es perfecta para los tiempos de crisis que corren, pues a un hábil guión, repleto de divertidos gags, suma una acerada y a la vez amable crítica a derechas e izquierdas, empresarios corruptos, banqueros sinvergüenzas y trabajadores que curran y cobran el paro, periodistas y políticos, jóvenes sin un átomo de ambición corriendo por sus venas, marujas y funcionarios, policías monocarril, etc, etc. Los responsables de El mundo es nuestro conjugan sentido de la oportunidad, timing en la narración, el tono justo para no ofender, lo que sirve para dar un buen repaso a una sociedad española que, en su conjunto, está obligada a hacer un poquito de autocrítica para salir del actual atolladero. Se trata además de un producción barata, ingeniosamente pagada por un sistema de microfinanciación, que podría servir de ejemplo para un cine español que a veces peca de victimismo a la hora de quejarse de la cuantía de las ayudas oficiales. Y se agradece a El mundo es nuestro el no caer en la zafiedad obvia, hay un nivel muy superior a la media de la típica comedieta hispana. Ésta sí que es "la chispa de la vida" y no la que firmó Álex de la Iglesia.

6/10
El mundo es suyo

2018 | El mundo es suyo

El dúo sevillano de humoristas Los Compadres sorprendió en 2012 con El mundo es nuestro –donde interpretaban al Cabesa y al Culebra, dos delincuentes– porque ponía el dedo en la llaga de la crisis económica con bastante amabilidad, pese a su limitadísimo presupuesto. Su segundo trabajo vuelve a estar dirigido y coescrito por Alfonso Sánchez, que también lo coprotagoniza con su inseparable Alberto López. Esta vez pasan de encarnar a dos ‘macarrillas’ a una pareja de señoritos andaluces de clase alta. Rafi llega a casa de Fali para pedirle que le acoja, pues su mujer le ha puesto de patitas en la calle, y además debe dinero a unos mafiosos rusos que no se lo han tomado demasiado bien. Por su parte, Fali sólo aspira a llegar a tiempo para recoger en la tintorería la indumentaria con la que su hijo recibirá la Primera Comunión al día siguiente. Se trata de un traje que pertenece desde hace décadas a la familia por lo que si le ocurriera algo, su suegro –que no le traga– tendría una excusa estupenda para exigirle a la esposa que pida el divorcio… Esta vez disponen de muchos más medios, y hasta cuentan con una ‘major’, Warner, como distribuidora. También se aprecia su gracia natural, en muchas ocasiones arrancan carcajadas, un poco con la misma fórmula, criticando a políticos, y la cultura del pelotazo, para asegurarse un buen nivel de vida. Y cuentan otra vez con desconocidos eficaces como secundarios. Pero sus chistes son más facilones, y el metraje se alarga hasta la extenuación. Quizás lo peor sea que se pierde por momentos la amabilidad de su ópera prima. Por ejemplo, también meten a la Iglesia en el mismo saco de poderes fácticos corruptos, y algunos chistecillos gruesos –la secuencia de sexo con la camarera ‘okupa’– traen a la memoria a Torrente, y a las comedietas de Fernando Esteso y Andrés Pajares, o sea las españoladas más cutres. Que pena que se hayan ido por ese camino.

4/10
El mundo es nuestro

2012 | El mundo es nuestro

El Culebra y El Cabesa son dos macarrillas que deciden asaltar una sucursal bancaria en Sevilla disfrazados de penitentes de Semana Santa. Tienen la mala pata de coincidir con un anciano cargado de explosivos que asegura que hará explotar su carga si no persona inmediatamente un equipo de televisión que retransmita cierto mensaje que quería dar. Los tres asaltantes tienen como rehenes a los empleados de la sucursal, una pareja de novios que venía a negociar su hipoteca, un “chapuzas” que quiere irse para cobrar el paro, y un empresario cuyos chanchullos con el director de la sucursal apestan. La policía rodea el lugar, pero al ocupar una calle pueden dar al traste con una procesión de Semana Santa que debe circular por ahí. El mundo es nuestro es una agradabilísima sorpresa, una comedia española perfectamente engrasada, dirigida, escrita y coprotagonizada por Alfonso Sánchez, que cuenta con un entonado reparto compuesto de desconocidos -apenas suena Antonio Dechent-, muy representativo del tejido social español. La película, al estilo de Tarde de perros, pero más cómica, es perfecta para los tiempos de crisis que corren, pues a un hábil guión, repleto de divertidos gags, suma una acerada y a la vez amable crítica a derechas e izquierdas, empresarios corruptos, banqueros sinvergüenzas y trabajadores que curran y cobran el paro, periodistas y políticos, jóvenes sin un átomo de ambición corriendo por sus venas, marujas y funcionarios, policías monocarril, etc, etc. Los responsables de El mundo es nuestro conjugan sentido de la oportunidad, timing en la narración, el tono justo para no ofender, lo que sirve para dar un buen repaso a una sociedad española que, en su conjunto, está obligada a hacer un poquito de autocrítica para salir del actual atolladero. Se trata además de un producción barata, ingeniosamente pagada por un sistema de microfinanciación, que podría servir de ejemplo para un cine español que a veces peca de victimismo a la hora de quejarse de la cuantía de las ayudas oficiales. Y se agradece a El mundo es nuestro el no caer en la zafiedad obvia, hay un nivel muy superior a la media de la típica comedieta hispana. Ésta sí que es "la chispa de la vida" y no la que firmó Álex de la Iglesia.

6/10

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