En persona, Albert Espinosa recuerda a esos primos o amigos que molan, o sea aquellos que te hacen sentir un privilegiado si puedes estar con ellos el máximo tiempo posible. Tengo suerte, pues comparto charla en la soleada terraza de la azotea de un hotel madrileño, donde suele hospedarse, por lo que le tratan como si fuera el jefe de todo. Me ha concedido la entrevista a raíz del estreno de "Live is Life: La gran aventura", su último trabajo como guionista, donde cinco chavales buscan una flor mágica durante la noche de San Juan en Galicia, durante los años 80.
Puedes escuchar el sonido aquí:
¿Cómo surgió esa colaboración con Dani de la Torre?
Yo había escrito el guión de Live is Life: La gran aventura. Se lo presenté a Atresmedia, que me ofreció varias posibilidades. Me decanté por Dani de la Torre, pues me encanta su mundo, me parece un tío increíble. Nos conocimos y supe que era el ideal pues se trataba de una película de aventuras… ¡De correr!
¿Ya estaba situada la acción en Galicia antes de que entrara en el proyecto este director gallego?
No, la verdad es que la idea la tuvo él. Pero ha funcionado muy bien, pues Galicia es el paraje idóneo y tiene la naturaleza perfecta.
¿Esto te obligó a documentarte sobre Galicia?
No, lo dejé en manos de Dani. Cuando tenía el guión acabado, se lo di en adopción y él puso el punto gallego de las mejores localizaciones. Era importante que él también hablase de su propia infancia.
Viene de dos relatos suyos. ¿Le costó refundirlos en uno solo?
Por un lado “Retazos”, que fue la primera obra de teatro que hice. Habla de esos momentos en que se comienza a crear el carácter adulto. Y de “El libro de los secretos”, que explota también la misma idea.
Live is Life: La gran aventura incluye una autocita. Uno de los chavales asegura en un momento dado que ha estado en un hospital con un chico que se llama Albert. No cabe duda de que se refiere a usted. ¿Lo entenderá todo el mundo?
No estaba en el guión. Fue un homenaje tanto de los chavales como de Dani. Lo vi cuando la película se estrenó. Me produjo bastante sonrojo, pero a la vez felicidad porque hubieran pensado en mí, y porque me hayan hecho formar parte del universo del propio chaval que estaba en el hospital en la película. Fue una agradable sorpresa.
Aunque Live is Life: La gran aventura habla sobre la felicidad, no oculta realidades duras como los daños del narcotráfico gallego en aquella época.
Queríamos contar la parte buena, pero también la difícil de los 80. Está el bullying, las drogas… Queríamos darle el sentido real de lo que fueron esos años
También es una película m
uy nostálgica, llena de elementos de aquella época, como los pastelitos o los cortes de helado. ¿Hay que vivir pensando en el futuro o es bueno algo de nostalgia de vez en cuándo?
Aunque hemos incluido algo de nostalgia, la película se narra desde el punto de los chavales. Es como si contáramos una historia desde los propios 80. Hubo nostalgia escribiéndola, pero menos rodando. El objetivo es captar a quienes vivieron aquella época, pero también a la gente joven, que no conocerá la época, pero esperamos que le entusiasme.
Live is Life remite a películas de entonces. ¿Cree que se parece más a Cuenta conmigo o a Los Goonies?
A Los Goonies poco, porque falta el elemento de aventura. Sin embargo, Cuenta conmigo es una de mis películas favoritas. Tiene en común con aquélla que narra una búsqueda, allí era la búsqueda de la muerte, aquí quizás la de la vida.
Sus películas, aparte de contar una historia, ¿siempre quieren ofrecer un mensaje?
Me gusta mucho la ternura. Me encanta que los largometrajes reflexionen sobre algo, en la línea de títulos de los 80, como El club de los poetas muertos, que cuando salías del cine sabías que te había cambiado en algo. No hago cine, televisión y libros sólo para contar una historia. Me gusta que haya una carga emocional, y de dolor. Creo que está en esta película. Cada personaje aporta algo, y la pandilla consigue cambiarlo todo.
¿Cómo consigue esos diálogos tan naturales de los chavales?
Trato de encontrar el niño que tengo dentro, y que hable. Por otro lado, intentamos que si los personajes tienen 14 ó 15 años, estén interpretados por actores de esa edad. Creo que esto falta en algunas series. Los de 14 ó 15 están encarnados por profesionales de 22. Los chicos se preguntan por qué no son así. Pues porque les faltan seis o siete años para ser de esa forma. Creo que han hecho bien el casting de Live is Life: La gran aventura, porque han escogido a chavales de esa edad.
¿Estuvo en el rodaje?
Suelo estar, pero por primera vez en mi carrera no ha sido posible, debido a la pandemia. Rodaron entre abril y mayo, y no pude viajar. Esto ha provocado una cosa bonita, pues ha hecho que cuando he visto la película me ha parecido la mejor de todas las que he escrito. Creo que Dani de la Torre ha hecho un film deudor del mejor Steven Spielberg.
Es capaz de rodar escenas de acción convincentes, lo que se da poco en el cine español.
Son alucinantes esas secuencias.
Estudió Ingeniería, pero no llegó nunca a ejercer. ¿Cómo empezó a escribir obras de teatro?
Me puse a escribir obras mientras estudiaba, como “Retazos”, de la que he hablado antes. Acabé los estudios, pero el mundo del teatro me absorbió tanto como la propia ingeniería.
No es que no le interesara lo que estaba estudiando.
La ingeniería me gustaba, pero la escritura mucho más.
Cuando acabó en la facultad le reclutaron para guiones de TV3.
Realmente, antes de acabar la carrera ya estaba escribiendo televisión, hacía series como El joc de viure. Me forjé en televisión, pues hice mucho. Tanto programas infantiles como juveniles y sitcom.
Pese a todo, en un principio habría querido dedicarse a la interpretación.
Me encantaba. En mis obras de teatro siempre hacía de actor. He seguido actuando, pero cada vez menos. Cuando te conocen como escritor es muy difícil hacer de actor, porque no te ven como tal.
También ha ejercido como director.
No me pidas que te bese porque te besaré era una película que tenía muchas ganas de hacer y disfruté muchísimo. Pero descubrí que me gusta más escribir que dirigir, que te lleva casi dos años de tu vida con el proyecto.
Cuando estaba en el Club Super3, de Televisión de Cataluña, decidió no estar más de seis meses dedicándose a lo mismo.
Me dio ese consejo mi jefe de guionistas. Pensaba que era importante no mantenerse en el mismo programa durante mucho tiempo. En aquella época podía saltar de una cosa a otra continuamente, pues por suerte no faltaba trabajo. Fue genial, porque pude hacer de todo, desde programas deportivos hasta programas infantiles, series, hice de dialoguista, escaletista, etc.
Ha hecho de todo.
Quizás soy más conocido por Pulseras rojas y por algunos libros. Pero sí, mi época televisiva fue muy intensa.
Hace varias series para TV3, entre ellas Majoria absoluta, con Joaquin Oristrell, ¿qué recuerda de esta etapa?
He hecho varias cosas con él. Quizás sea el director que más respeta los guiones, por ser él mismo guionista. Después dirigió Abuela de verano y me ofreció interpretar a uno de los protagonistas. También ejercí como guionista de la propia serie, y disfruté escribiendo para mí mismo. Fue una época estupenda, pues por ejemplo conocí a la protagonista, Rosa Maria Sardà, que era una mujer increíble. Tuvo mucho éxito, un 32% de share, que en aquel tiempo no parecía mucho, pero que hoy sería imposible de lograr.
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Su película más recordada –hasta ahora– es la estupenda Planta 4ª (2003), dirigida por Antonio Mercero y protagonizada por Juan José Ballesta. ¿La considera también uno de sus mejores trabajos?
Es magnífica. Fue una buena experiencia trabajar con Antonio Mercero. Se convirtió en un gran amigo, después por desgracia me olvidó por el alzheimer. Pero demostramos que una película con una temática difícil podía convertirse en la más taquillera de ese año, 2003. Siempre recordaré todos los premios del Festival de Montreal. Fuimos nominados a un único Goya, a la mejor película. No ganamos pero fue emocionante poder estar en la gala hasta el final, sin saber si se produciría la sorpresa. Este año en los Oscar se ha visto con CODA. Los sonidos del silencio que un film poco nominado puede ganar el premio máximo.
Aquel film conservaba la esperanza.
Es una película perfecta, que nació con ángel, donde Juan José Ballesta estaba increíble. Se estrenó en muchos países, mucha gente la amó y se han hecho varios remakes. Trabajar con alguien como Antonio Mercero es uno de los grandes premios que me ha dado esta profesión.
He leído que llegó a escribir una continuación que se titulaba Planta 5ª.
La terminé. A Antonio Mercero le encantaba. Pero por desgracia, contrajo alzheimer. Hacerla sin él habría sido un insulto. La concebimos juntos y al final no pudimos rodarla.
Después viene Héroes, de 2009, ¿cómo fue la colaboración con Pau Freixas?
En aquel caso eran las vivencias del propio director. Fue un placer trabajar en aquella historia. Quizás no llegó a conectar con el público.
¿Ha llegado a ver los remakes internacionales de su serie Pulseras rojas?
Ha habido catorce adaptaciones. Mi predilección es la americana, porque me dio la oportunidad de estar con Steven Spielberg. La italiana, porque es muy bella. Y la alemana, porque es muy parecida a la nuestra. Tengo dos Emmy en casa, lo que hace mucha ilusión.
Triunfa como columnista en “El Periódico de Cataluña”.
Llevo catorce años haciendo columnas en el periódico. Todo se puede ver como un artículo, así que una vida articulada siempre resulta emocionante.
Con “El mundo amarillo”, empieza a tener éxito literario, y a convertirse en todo un fenómeno. Por cierto, felicidades por los títulos. Son muy personales. “Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo”, “Si tú me dices ven lo dejo todo... pero dime ven”, “Brújulas que buscan sonrisas perdidas”.
He intentado convertir esos títulos en una especie de marca de fábrica. Sobre todo intento que resuman la fuerza del libro. Aunque sean largos. Me hace mucha ilusión que se hayan publicado en 50 países.
“Si tú me dices ven lo dejo todo... pero dime ven” es el que más suerte me ha traído. Tiene mucho de mí, hasta tal punto que no he podido volverlo a leer.
Por último, ¿espera que tenga éxito Live is Life: La gran aventura pese a que la gente se resiste a volver a los cines tras la pandemia del coronavirus?
Es difícil. Ahora el cine está en un momento complicado. Yo confío que enganchará, pues en los preestrenos estamos viendo mucha pasión, sobre todo de gente de nuestra edad, que vivimos los años 80, pero también de gente muy joven, que empatiza con los protagonistas. Con Planta 4ª nos dijeron que no la vería nadie y al final fue la segunda más taquillera del año. Así que pienso que el cine es impredecible. Me parece muy buena y espero que encuentre su público.
El tráiler está siendo bien recibido.
Creo que va a fascinar a la gente. Es una película muy chula.
Estos días, Tom Cruise está consiguiendo llevar gente al cine con Top: Gun Maverick, lo que supone una hazaña, al no tratarse de una película de superhéroes.
Es un dato muy importante. Antes había hueco para las películas que no eran de superhéroes y terror. Está bien que una secuela de un éxito de los 80 triunfe, porque nos da esperanza de que la nuestra también pueda ir bien a rebufo de Top Gun: Maverick.
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