Participó en películas como "Once pares de botas", "La vida en un bloc" o "La cuarta ventana" y en la popular serie "Verano azul". Elisa Montés, perteneciente a una ilustre familia de actores, ha fallecido a los 89 años.
Nació el 15 de diciembre de 1934 en Granada, la bautizaron el Día de los Inocentes, con el largo nombre de Elisa Rosario Valeriana Angustias Francisca de la Santísima Trinidad Ruiz Penella. Hija del político Ramón Ruiz Alonso y de Magdalena Penella Silva, así como bisnieta del compositor Manuel Penella Raga y sobrina de la cantante Teresita Silva, pertenecía a una familia de artistas. Sus hermanas, Emma Penella y Terele Pávez, también se dedicaron a la actuación. Estuvo casada con el actor Antonio Ozores, y su hija en común, Emma Ozores, siguió los pasos familiares en la interpretación.
Desde temprana edad, Elisa Montés tuvo claro que su destino estaba en la interpretación. En varias entrevistas, confesó con una sonrisa: "Nací para ser actriz, no recuerdo haber querido ser otra cosa". Su debut en la gran pantalla fue en 1954 con la película Elena, dirigida por Jesús Pascual. En la década de los 50, se consolidó como una actriz versátil, trabajando en películas como La vida en un bloc de Luis Lucia y Ana dice sí (1959), donde compartió escenas con grandes del cine español como Fernando Fernán Gómez y Analía Gadé. En La cuarta ventana (1963), tuvo la oportunidad única de actuar junto a sus dos hermanas, un hecho que ella recordaba como "una experiencia tan divertida como caótica, éramos tres volcanes en erupción".
Elisa Montés también dejó su huella en el teatro. Uno de sus mayores logros en los escenarios fue su interpretación en Enrique IV (1958), de Luigi Pirandello, dirigida por José Tamayo. Esta obra, representada en el Teatro Español de Madrid, marcó un hito en su carrera y la afianzó como una actriz de gran calibre en la escena teatral española.
En los años 60, Montés se sumergió en las populares coproducciones de aventuras y spaghetti western, destacando en títulos como Combate de gigantes (1966) y El regreso de los siete magníficos (1967). De esta época, la actriz contaba con humor que "aprendí a montar a caballo a base de caídas", ya que muchas de las escenas requerían habilidades ecuestres que ella no dominaba del todo.
El 24 de mayo de 1960, contrajo matrimonio en Madrid con Antonio Ozores, con quien tuvo a su hija Emma al año siguiente. Aunque la pareja se separó en 1968, mantuvieron una relación cordial, y Elisa siempre destacó el papel de Antonio como padre. "Emma adoraba a su padre, y yo no podía pedir mejor compañero en la vida, aunque nuestros caminos se separaran", comentó Montés en alguna ocasión.
Durante esa década, Elisa también trabajó en Televisión Española, participando en la serie Tragedias de la vida vulgar, junto a su esposo y su cuñado José Luis Ozores. Además, fue parte del surrealista especial de Valerio Lazarov El Irreal Madrid (1969), que tuvo un gran éxito de audiencia. Su papel más recordado en la televisión llegaría en los años 80 con la serie Verano azul (1981), donde interpretó a Carmen, la madre de los entrañables Bea y Tito. Montés confesaba que este personaje la marcó profundamente: "Después de Verano azul, en la calle todo el mundo me llamaba Carmen, y yo encantada, porque sentía que había dejado una huella en el corazón de la gente".
Aunque su presencia en cine y televisión fue disminuyendo con los años, Montés potenció su carrera teatral. Destacó con obras como Es mentira (1980) y el monólogo Las prostitutas os precederán en el reino de los cielos (1984), de José Luis Martín Descalzo, obra que representó durante diez años con gran éxito de crítica y público. "Sentir cada aplauso después de un monólogo tan intenso me daba fuerzas para seguir adelante", recordaba Montés.
En 1991, regresó al cine con Martes de Carnaval, junto a Fernando Guillén y Juan Diego. Poco antes de su retiro, participó en la serie Hermanos de leche (1994-1995) y en la película Mar de luna (1995), junto a su hermana Emma Penella. Una de las anécdotas más entrañables de sus últimos años en televisión ocurrió en marzo de 2017, cuando regresó brevemente a la pantalla para visitar a su hija Emma en la casa de Gran Hermano VIP. "Fue un momento de madre e hija que jamás olvidaré", decía Emma con emoción.
