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In memoriam

Logró tres nominaciones al Oscar y vistió a Marilyn Monroe

Fallece Bob Mackie, el diseñador de vestuario de las estrellas

Bob Mackie, diseñador de moda y vestuario nominado al Oscar en tres ocasiones, ha fallecido el lunes 14 de septiembre, a los 87 años. Conocido como el diseñador de las estrellas, alcanzó una enorme popularidad por sus espectaculares creaciones para Cher, Carol Burnett, Barbra Streisand y otras grandes figuras del espectáculo, además de realizar el boceto de uno de los vestidos más célebres de Marilyn Monroe. Su carrera, desarrollada durante más de seis décadas, convirtió el vestuario televisivo, cinematográfico y teatral en una forma de espectáculo por derecho propio.

Fallece Bob Mackie, el diseñador de vestuario de las estrellas

Bob Mackie nació el 24 de marzo de 1939 en Monterey Park, California, en las proximidades de Los Ángeles. Estudió en Pasadena City College y desde muy joven tuvo claro que quería dedicarse al diseño. A comienzos de los años sesenta entró en la industria como dibujante y diseñador de vestuario, trabajando junto a figuras como Jean Louis y Edith Head. Aquella experiencia le permitió aprender los secretos de Hollywood, pero también desarrollar un estilo propio, mucho más inclinado hacia la fantasía, el humor y el exceso.

Su talento empezó a hacerse especialmente visible en televisión. En 1967 ganó, junto a Ray Aghayan, un Emmy por Alicia a través del espejo, convirtiéndose en el primer diseñador en recibir un Emmy específicamente por diseño de vestuario. A partir de entonces su nombre quedó ligado a los grandes programas de variedades estadounidenses.

En el cine, Bob Mackie consiguió tres nominaciones al Oscar al mejor diseño de vestuario. La primera llegó por El ocaso de una estrella, protagonizada por Diana Ross; la segunda, por Funny Lady, con Barbra Streisand; y la tercera, por Dinero caído del cielo. Las dos primeras las compartió con su colaborador y pareja Ray Aghayan. PEn Funny Lady creó para Barbra Streisand el espectacular vestido de mangas de murciélago, uno de esos diseños que parecían necesitar tanto espacio como la propia película.

Mucho antes, Bob Mackie había participado indirectamente en la creación de una de las prendas más célebres de la historia de Hollywood. Fue él quien realizó el boceto del vestido que Marilyn Monroe llevó en 1962 para cantar "Happy Birthday" a John F. Kennedy. El ajustadísimo vestido, cubierto de pedrería, se convirtió en una pieza legendaria y anticipó perfectamente la filosofía de un diseñador para quien el vestuario nunca debía pasar desapercibido.

Pero fue la televisión la que convirtió a Bob Mackie en una estrella detrás de las estrellas. Su colaboración con Carol Burnett en The Carol Burnett Show se prolongó durante los once años de emisión del programa. Diseñó vestidos, trajes de época, personajes absurdos y toda clase de disparates visuales, demostrando que el vestuario podía ser un elemento fundamental de la comedia.

Uno de sus diseños más famosos fue el vestido formado por una cortina y una barra metálica que Carol Burnett lució en una parodia de Lo que el viento se llevó. Carol Burnett interpretaba a una versión cómica de Scarlett O'Hara y, en lugar de limitarse a llevar una cortina, Bob Mackie decidió que también podía llevar la barra y hasta parte de la cornisa. El resultado se convirtió en una de las imágenes más recordadas de la historia de la televisión estadounidense.

"Me encanta hacer cosas divertidas", explicó Bob Mackie en una entrevista concedida a Associated Press en 1999. "Una semana tenía que hacer que Carol fuera una cartero poco atractiva, y quién sabe qué tendría que hacer la siguiente". Su trabajo en televisión le proporcionó nueve premios Emmy y más de treinta nominaciones. También fue responsable del vestuario de Mama's Family, spin-off de uno de los sketches de The Carol Burnett Show, serie de la que fue diseñador durante sus once años de emisión.

Sin embargo, ninguna colaboración marcó tanto su trayectoria como la que mantuvo con Cher. Bob Mackie empezó a trabajar con ella durante The Sonny and Cher Comedy Hour y continuó posteriormente en The Sonny and Cher Show. La cantante encontró en él al diseñador perfecto para construir una imagen que podía pasar del glamour al descaro en cuestión de lentejuelas.

Juntos crearon algunos de los atuendos más reconocibles de la cultura popular estadounidense. Bob Mackie diseñó buena parte de los vestidos que Cher utilizó en conciertos, apariciones televisivas, ceremonias de premios y alfombras rojas. Entre ellos destacó especialmente el espectacular conjunto que llevó en los Oscar de 1986, concebido después de que la actriz hubiera recibido críticas por su imagen y por no ser considerada una intérprete suficientemente seria.

Cher quería algo que no fuese simplemente un vestido de noche. Bob Mackie respondió con plumas, transparencias y una estética deliberadamente provocadora. La operación tuvo bastante éxito: si alguien quería seguir pensando que Cher no era una actriz seria, al menos ya tenía algo espectacular de lo que hablar.

El diseñador también vistió a otras grandes estrellas, entre ellas Diana Ross, Barbra Streisand, Madonna, Tina Turner, Liza Minnelli, Bernadette Peters, Debbie Reynolds y Elton John. Su universo estaba lleno de lentejuelas, pedrería, plumas y brillo, pero también de un sentido del humor que impedía que el glamour terminara tomándose demasiado en serio.

Su carrera teatral fue igualmente importante. En Broadway diseñó vestuario para artistas como Carol Burnett, Carol Channing, Liza Minnelli, Bernadette Peters y Debbie Reynolds. Su larga relación con Cher desembocó en The Cher Show, musical dedicado a la vida de la cantante. Por aquel trabajo recibió en 2019 el Tony al mejor diseño de vestuario.

Bob Mackie tampoco se conformó con vestir a las estrellas. En 1982 lanzó una línea de prêt-à-porter y posteriormente desarrolló colecciones vinculadas a QVC, entre ellas la Wearable Art Collection. Durante los años noventa amplió su actividad al diseño de artículos para el hogar y creó también varias colecciones de Barbie para Mattel. Sus Barbie trasladaron a la muñeca el gusto por la fantasía y el exceso que había caracterizado toda su obra. En sus manos, incluso una muñeca podía convertirse en una diva preparada para salir al escenario.

Bob Mackie nunca entendió el vestuario como una simple cuestión de elegancia. Su objetivo era llamar la atención, contar algo sobre quien llevaba la prenda y, cuando la ocasión lo permitía, provocar una carcajada. "Una mujer que lleva mi ropa no tiene miedo de que la miren", fue otra de sus máximas.

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