Excelente recopilación de personas, películas y discos que han unido el cine y el jazz a lo largo de su historia.
El universo del cine y el de la música siempre han estado muy unidos y, entre los tipos de música, el jazz ha tenido una presencia destacada en las producciones cinematográficas. No en vano, el cine y el jazz son dos artes que nacieron en el mismo momento, prácticamente con el siglo XX. El veterano escritor Carlos Aguilar, conocido experto en ambas disciplinas, aunque sobre todo autor de célebres libros sobre el mundo del celuloide –como “Guía del cine”– entrega aquí un libro la mar de atractivo, ya que ofrece profusa y valiosa información sobre los nexos de unión que estas dos maravillosas artes han tenido a lo largo de su historia.
A modo de enciclopedia, en riguroso orden alfabético, reúne el libro diferentes entradas de largometrajes, cineastas, músicos de jazz, compositores de bandas sonoras e incluso discos que han establecido fuertes lazos entre el cine y el jazz. Por supuesto, no están todos los que son –hubiera sido una labor gigantesca e imposible– pero el resultado es admirable y bastante completo dada la magnitud de la empresa. El volumen comienza con una amplia y necesaria introducción en donde Aguilar expone los principales hitos que han compartido el cine y el jazz desde comienzos del siglo XX hasta bien entrado el siglo XXI. Se completan las casi cuatrocientas páginas con un útil índice onomástico que facilita enormemente las búsquedas de los lectores.
Pero “Cine y jazz” no es simplemente una recopilación aséptica de personas y obras de arte en torno a estas disciplinas. Como buen entendido, el autor escribe con valoraciones subjetivas acerca de las calidades de las películas o el talento de cineastas y músicos. Es aquí donde el libro tiene su fuerza, aunque también pueda crear desavenencias con el lector. Así se deja claro el entusiasmo que despiertan personalidades como Clint Eastwood o Woody Allen, al igual que se da fe de la mala opinión que tiene Aguilar de filmes tan jazzísticos como El ocaso de una estrella o De-Lovely, por poner dos ejemplos emblemáticos.
Por último, llaman especialmente la atención algunas ausencias que sólo cabe achacar al olvido o a decisiones al menos discutibles. En concreto, aunque se hayan excluido productos televisivos, es de lamentar que no se cite la serie Jazz dirigida por Ken Burns, uno de los mejores productos jamás filmados para comprender este tipo de música. Extrañamente también faltan películas específicas sobre el tema, como el sólido documental Michel Petrucciani, de Michael Radford. Pero, en fin, tampoco tendría sentido incidir demasiado en estas mínimas carencias cuando la verdad es que estamos ante un libro excelente, llamativamente atractivo, útil y preciosamente editado –con inclusión de un variadísimo material gráfico que acompaña todas las páginas–, que hará las delicias de los entendido de jazz y cine, y que ayudará a los menos expertos a adentrarse en estos fascinantes modelos de la creatividad humana.
Cine y Jazz
Carlos Aguilar
Cátedra. 384 págs. 25 euros.
