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Biografía

Michael Radford

Michael Radford

74 años

Michael Radford

Nació el 24 de Febrero de 1946 en Nueva Delhi, India

El Mike adaptador

08 Mayo 2013

Se le conoce por sus adaptaciones literarias, sobre todo por "El cartero (y Pablo Neruda)", aunque también ha llevado al cine otros textos, por ejemplo "El mercader de Venecia", de William Shakespeare. Michael Radford llegó a firmar una versión de "1984", de George Orwell, el mismo año al que alude el título. Forma parte de un grupo de ilustres "Michael" del cine británico actual, en el que se podría incluir a Mike Newell, a Mike Leigh y a Michael Winterbottom.

A Michael Radford le viene la nacionalidad británica por parte de padre, pues su madre venía de Austria, y él nació en Nueva Delhi, India, el 24 de febrero de 1946. El futuro realizador pasó la mayor parte de su infancia en Oriente Próximo, Egipto y Chipre, porque su progenitor era militar. "Viajar me abrió la mente, aprendí otras culturas, escuché otros idiomas. Me acuerdo, por ejemplo, de los olores". Pero después fue a Bedford School, uno de esos tradicionales y rígidos colegios británicos que inspiraron la saga de Harry Potter.

Resultó ser un auténtico cerebrito, pues obtuvo la calificación 'cum laude' en la especialidad de Ciencias Políticas en la Universidad de Oxford. Tras pasar una temporada impartiendo clases, se hizo alumno de la primera promoción de la National Film at Television School, por donde han ido pasando posteriormente otras eminencias, como David Yates, Terence Davies, Mark Herman, Nick Park o Michael Caton-Jones.

Al finalizar sus estudios allí, Michael Radford se pasó una temporada componiendo documentales para la BBC en Escocia. Debutó en el cine con Otro tiempo, otro lugar, seleccionado para la Quincena de Realizadores de Cannes, en 1983. Sugerente historia de amor entre una mujer casada y un prisionero italiano durante la Segunda Guerra Mundial, ya estaba presente el inconfundible estilo del cineasta, que básicamente consiste en distanciarse al máximo de las academicistas y refinadas imágenes de los clásicos realizadores británicos.

Demostró una valentía pantagruélica al atreverse a poner en imágenes nada menos que 1984, la potente novela distópica de George Orwell, ya llevada al cine en 1956 por un Michael Anderson que cosechó las más terribles críticas. John Hurt interpreta al ciudadano enviado al Ministerio del Amor para ser reprogramado por el cruel oficial O'Brien, encarnado por Richard Burton. Aunque como cabría esperar no resiste las comparaciones con la novela, los resultados fueron un poco mejores que los de su predecesor, sobre todo por su personalísimo tratamiento del color.

Quizás curado de espanto, para su siguiente trabajo, Pasiones en Kenia, decide partir de una novela desconocida, de James Fox, en torno a un matrimonio de aristócratas británicos que se establecen en África. Recuperaba a John Hurt como secundario.

Michael Radford tiene cierta fama de cenizo en el mundillo cinematográfico. Tras el fallecimiento del gran Richard Burton muy poco después de finalizar 1984, y de Trevor Howard tras Pasiones en Kenia, fichó a Massimo Troisi, que realizó una interpretación magistral como protagonista de El cartero (y Pablo Neruda). A las 24 horas de dar el último golpe de claqueta, el actor napolitano fallecía mientras dormía, por una enfermedad cardíaca que sufría desde hacía tiempo. Por desgracia no vivió para saborear el gran éxito internacional que cosechó esta adaptación del libro "Ardiente paciencia" de Antonio Skármeta. El actor conmovía a los cinéfilos como humilde empleado de Correos, capaz de apropiarse sin reparos de las obras del grandioso escritor (Philippe Noiret) para conquistar a su amada (Maria Grazia Cucinotta), justificándose porque "la poesía no es de nadie, es de quien la necesita".

Durante mucho tiempo, El cartero (y Pablo Neruda) ostentó el récord de película más taquillera en lengua no inglesa a nivel mundial. Obtuvo 5 candidaturas a los Oscar, entre ellas la relativa a mejor película, y dos para el propio Radford, como realizador y coautor del guión adaptado. Recuerda que durante el rodaje tuvo que lidiar con un enviado de la mafia que se lamentaba. "El drama del mundo actual es que ya no existe honestidad ni entre los gángsteres", le dijo.

Pero a Radford se le atraganta en cierta manera el éxito, a juzgar por el escaso interés de la subida de tono B. Monkey, rodada cuatro años después, basada en una novela de Andrew Davies. Tampoco acaba de funcionar Dancing at the Blue Iguana, en torno a las strippers de un club. Remonta con la cuidada El mercader de Venecia, con soberbias interpretaciones, sobre todo de Al Pacino como el judío Shylock, pero también del resto del redondo reparto, pues contó con Jeremy Irons y Joseph Fiennes, entre otros.

Divorciado de Iseult Teran, madre en 1991 de su hijo Felix, Michael Radford se ha unido a Emma Tweed, con la que ha tenido otros dos retoños, Amaryllis –nacida en 2005– y Linus –de 2010–. Se arrepiente en cierta forma de no haberse ido a Hollywood cuando tuvo la oportunidad. "Me ofrecieron Robocop, la rechacé y hundí los puentes. Podía haber compaginado el cine comercial con las películas de autor de bajo presupuesto. Ahora, sólo me quedan las de bajo presupuesto", ha comentado.

En la amena cinta de robos Un plan brillante reunió a Michael Caine y Demi Moore más de 20 años después de Lío en Río. El realizador regresó al terreno del documental en Michel Petrucciani, en torno al genial pianista de jazz, que sufría una enfermedad degenerativa.

El cineasta se trasladó a España para rodar La mula, puesta en imágenes de un texto de Juan Eslava Galán, con Mario Casas y María Valverde como protagonistas. Pero justo una semana antes de terminar, decidió suspender el rodaje. Llegó a hacer público un comunicado para justificar esta decisión. "El problema surge cuando la productora española Gheko Films, probablemente mal aconsejada, no se aviene a firmar los documentos necesarios que los gobiernos ingleses e irlandeses exigen para poder cobrar las inversiones aprobadas y reservadas para el proyecto", comentaba el cineasta, que se quejaba de que por este motivo ni su equipo ni él mismo estaban cobrando sus honorarios.

Gheko Films decidió finalmente sustituir a Radford por otro director, al parecer el especialista en publicidad francés Sebastien Grousset, que según Variety acudía al rodaje ataviado con un pasamontañas para no ser reconocido. Se desconoce cómo hubiera quedado el film si Radford se hubiera mantenido en su puesto, pero la versión estrenada en cines se queda en una burda imitación de La vaquilla, que acusa claramente sus problemas de producción. "Iba a ser una de mis tres grandes películas, junto con El cartero (y Pablo Neruda) y Otro tiempo, otro lugar. Cuentan lo mismo, los sueños de personas humildes".

El británico ha seguido vinculado en cierta forma a España en su siguiente trabajo, el remake de Elsa y Fred, de Marcos Carnevale, que fue una coproducción con Argentina, protagonizada por el español Manuel Alexandre y la uruguaya China Zorrilla. Les sustituyen Shirley MacLaine y Christopher Plummer. Prevé rodar Castro's Daughter, biografía de Alina Fernández, la hija exiliada de Fidel Castro. También ha manifestado su intención de llevar al cine "El rey Lear", otra renombrada obra de Shakespeare.

Filmografía
La música del silencio

2018 | La musica del silenzio

La trayectoria personal, vital y profesional de uno de los grandes de la lírica, el tenor italiano Andrea Bocelli. A priori se trata de una interesante historia de superación personal, que podía haber cobrado aliento épico en la pantalla, pues fueron muchos los obstáculos que tuvo que superar Amos Bardi –su nombre auténtico–, desde que siendo niño tuvo que enfrentarse a un glaucoma que le dejó prácticamente ciego. Sin embargo esta limitación física potenciaría su mayor talento, el de una voz portentosa que le llevaría a triunfar en el mundo de la ópera, siempre con tesón y sin dejarse llevar por el abatimiento. La cinta parte de las memorias de Andrea Bocelli, quien ha dado su aprobación a lo rodado. Quizá esta supervisión ha podido pesar, pero sea como fuere, el británico Michael Radford y su guionista Anna Pavignano están lejos del excelente resultado logrado en su celebrada colaboración en El cartero (y Pablo Neruda). Aquí todo resulta demasiado evidente y aleccionador, falta espacio para la emoción genuina. Todo está sembrado de escenas previsibles, ya sea en las dificultades por la ceguera, el apoyo familiar, el paso por festivales, el enamoramiento, o las clases del maestro musical al que da vida Antonio Banderas.

4/10
Elsa & Fred

2014 | Elsa & Fred

Cuando se queda viudo, el octogenario Fred se muda a instancias de su hija a un apartamento más pequeño que el que compartía con su mujer, donde queda a cargo contra su voluntad de una asistente. Hastiado de la vida, se comporta como un cascarrabias insoportable hasta que conoce a Elsa, una señora de su edad, pero vitalista, algo gamberra y mitómana, que sueña con emular la famosa secuencia en la que Anita Ekberg se sumerge en la Fontana di Trevi de La dolce vita. Cada diez años, Michael Radford acostumbra a rodar una cinta de altura, como 1984 (del mismo 1984), la especialmente memorable El cartero (y Pablo Neruda) (de 1994) y El mercader de Venecia (de 2004). Quizás no llegue al mismo nivel, pero no está exenta de interés Elsa y Fred (2014), remake del film hispano-argentino de Marcos Carnevale que contaba con sólidas interpretaciones de Manuel Alexandre y China Zorrilla. Les sustituyen dos leyendas, Shirley MacLaine y Christopher Plummer, que le sacan todo el partido posible a sus personajes, sobre todo en las secuencias en las que están juntos. Cualquier cinéfilo dará por bien invertido el tiempo del metraje por ver en la misma película a los ancianos protagonistas de El apartamento y Sonrisas y lágrimas (especialmente a ella, tan expresiva como siempre). Por supuesto, no desentonan secundarios tan correctos como Marcia Gay Harden (la hija autoritaria de él) o Scott Bakula (el paciente vástago de ella). Es posible que cuente con un guión tan convencional como previsible, con algunos elementos que se alargan demasiado. Pero se acierta al incluir más elementos cómicos que en el original, por lo que Elsa & Fred supera a otros remakes de films de directores argentinos (como Criminal, insulsa adaptación de Nueve reinas; se espera con perplejidad la nueva El secreto de sus ojos), destila cierto encanto y apuesta por el amor como motor de la vida a cualquier edad. Se ve venir desde el minuto uno pese a que no se haya visto el original, pero aún así el homenaje a Federico Fellini emociona.

5/10
La mula

2013 | La mula

Juan Castro, cabo acemilero que forma parte del bando nacional en Córdoba durante la Guerra Civil, encuentra una mula extraviada a la que llama Valentina, de la que pretende adueñarse cuando termine el conflicto. Con ayuda de El Chato, su amigo de la infancia, que se hace pasar por su criado, Castro tratará de conquistar a Conchi, una chica que a pesar de las desgracias del momento histórico busca un buen partido, y a la que ha engañado ocultándole sus orígenes humildes. Adaptación de la novela de Juan Eslava Galán, inspirada en una historia real. Rodada en otoño de 2009, La mula no se ha podido estrenar en cines hasta cuatro años después, por los intentos judiciales del director, el británico Michael Radford, de evitar su desembarco en las carteleras. El responsable de El cartero (y Pablo Neruda) abandonó la filmación a una semana de que ésta acabara por falta de presupuesto y desacuerdos con Gheko Films, la productora de Alejandra Frade, que le sustituyó por el especialista en anuncios publicitarios francés Sebastien Grousset, debutante en el terreno del largometraje, del que se llegó a publicar en Variety que, para que no se le reconociera, iba ataviado con un pasamontañas. Ninguno de los dos aparece en La mula en los títulos de crédito, mientras que éstos señalan –produciendo un efecto algo hilarante– que el guión está escrito por "Juan Eslava Galán y anónimo", ya que Radford tampoco quiso firmar este apartado. Por otro lado, Gheko Films interpuso en septiembre de 2011 una querella contra Mercedes Elvira del Palacio Tascón, por entonces Subsecretaria del Ministerio de Cultura, a la que acusaba de boicotear La mula, al no darle la oportuna calificación por edades, según la productora por afán de censurar "cualquier manifestación cultural que pueda distorsionar la versión estatal" de la guerra. Por esto último, se esperaba que el film fuera radicalmente distinto a la media de producciones sobre la Guerra Civil de los últimos años, que ofrecen una versión estereotipada del conflicto. El resultado no acaba de funcionar. Por un lado, se agradecen los esfuerzos de retratar con humanidad a los personajes protagonistas, pese a que sean del siempre demonizado bando nacional, pero también se muestra a sus superiores con las pautas habituales, mientras que una secuencia ridiculiza la figura de un obispo. Se nota que la especialidad de Radford está en la dirección de actores, pues Mario Casas logra cierta espontaneidad, como andaluz sencillo, atrapado en circunstancias que le desbordan. También realiza un trabajo correcto la siempre sorprendente María Valverde –que ya protagonizó a su lado 3 metros sobre el cielo y Tengo ganas de ti–, así como los secundarios. Se ignora cómo había previsto Radford que fuera el montaje final de La mula, pero lo que ha llegado al espectador, salvo algún hallazgo aislado, es un desastre. Además de que su falta de presupuesto resulta evidente, por un lado intenta conmover con una historia de amor que finalmente no resulta ni de lejos tan romántica como prometía, y por otro intenta imitar el tono satírico de La vaquilla, sin la gracia de Luis García Berlanga.

3/10
Michel Petrucciani

2011 | Michel Petrucciani

El pianista Michel Petrucciani fue un genio del jazz y a finales del siglo XX protagonizó una de las historias de superación más increíbles y asombrosas que se recuerdan, no sólo en el plano musical sino personal. Petrucciani nació en Orange (Francia) en 1962 y murió en Nueva York en 1999, a los 36 años. Tenía una terrible enfermedad degenerativa, llamada osteogénesis imperfecta, de modo que sus huesos estaban malformados y tan débiles que se rompían con un pequeño golpe, y como consecuencia Petrucciani medía tan sólo 1.02 centímetros y era incapaz de caminar. Sin embargo, hijo de un hombre enamorado del jazz, Michel escuchó desde pequeño muchos discos de grandes figuras, como Miles Davis, Django Reinhardt, Art Tatum, etc. A los cuatro años, cuando ya se sabía muchas melodías de memoria, su vida cambió al ver por televisión a Duke Ellington. Desde entonces quiso ser pianista... El director Michael Radford (Un plan brillante) ofrece un estupendo documental centrado en un hombre verdaderamente único, un enanito de una fuerza y personalidad impresionantes. Aunque sólo fuera por méritos musicales Petrucciani sería recordado entre los más grandes pianistas de jazz, pero su terrible minusvalía física le ha engrandecido hasta convertirlo en una leyenda. La película ahonda en el hecho del genio musical de Petrucciani, su excepcional oído, su insuperable habilidad y rapidez al tocar las teclas, y su capacidad autodidacta. Pero también habla mucho de su carácter y su relación con multitud de amigos y personas a las que conoció. La extroversión era sin duda uno de los rasgos más llamativos de su carácter, junto a su falta de autocompasión y su insaciable necesidad de sacarle todo el jugo a cada minuto de la vida, algo que tuvo también mucho que ver con su prematura muerte. Porque Petrucciani quiso probarlo todo: las drogas, el alcohol y la vida desordenada, bohemia, insomne. Radford reúne para contar este biopic material de primera calidad, en donde se incluyen entrevistas actuales a mujeres, compañeros, estrellas del jazz y amigos, junto con material de archivo con grabaciones antiguas donde el propio Petrucciani da rienda suelta a sus opiniones y sentimientos frente a la cámara. No se entiende, sin embargo, por qué el director no incluye créditos que informen quién es el que habla en cada momento, lo que debido a la cantidad de gente que aparece sería algo lógico. Los entendidos reconocerán algunas caras, pero de todas formas esta omisión informativa resulta cuando menos opinable. Entre los personas que aparecen tienen mucha fuerza las declaraciones de su hijo Alexandre (que ha heredado la enfermedad de su padre) y las de las mujeres con las que se relacionó a lo largo de su corta vida. Al parecer, Petrucciani tuvo innumerables amantes, aunque fue pareja estable y feliz de cuatro o cinco. Según narran ellas, su habilidad para la conquista era incomprensible si tenemos en cuenta su físico, tan gracioso y arrollador que las mujeres le adoraban. Aunque también, cuentan, tenía una faceta oscura y cruel en su personalidad. A todo este material humano, narrado con cierto orden, pero sin un recorrido estrictamente cronológico, Radford adjunta, por supuesto, muchos de los mejores momentos musicales de Petrucciani al piano, un instrumento que “le hablaba”. La película está repletita de piezas de conciertos míticos, de magia jazzística, del mejor swing. Un documental hermoso y realista, también claroscuro, que apreciarán especialmente los amantes del jazz.

7/10
Un plan brillante

2007 | Flawless

Entretenido cine comercial, al que se le habría agradecido un punto más de la brillantez que se promete en el título. La película arranca con una periodista joven y despreocupada, que se dispone a entrevistar con desgana a una anciana que en los años 60 llamó la atención por ser la única mujer alto cargo en la London Diamond Corporation, la máxima empresa londinense fabricante de diamantes. Pero Laura pronto capta la atención de su interlocutora cuando le muestra una joya de enorme tamaño y se dispone a contarle cómo perpetró un audaz robo con la ayuda de Hobbs, encargado de la limpieza y mantenimiento del edificio de la compañía. El británico Michael Radford plasma en imágenes el guión de Edward Anderson, acerca de un robo sorprendente, que no podemos explicarnos cómo se ha llevado a cabo. Y alrededor coloca detalles de machismo rampante que discrimina a una mujer competente (la recuperada Demi Moore), y de crítica como de pasada a los “diamantes de sangre”, a las aseguradoras y a los grandes centros de poder político y financiero. Pero sobre todo estamos ante una historia de despecho –las razones del personaje de Michael Caine sólo quedarán claras al final–, en que la elegancia de las interpretaciones ayuda mucho a sostener un conjunto que si se piensa un poco, resulta endeble. En efecto, al supuesto perspicaz investigador de Lambert Wilson se le escapan bastantes cosas, y el modo “casual” en que las cámaras de circuito cerrado de televisión no estropean el golpe tiene algo de risible, que se reparte entre efecto buscado y efecto no deseado al cincuenta por ciento.

6/10
El mercader de Venecia

2004 | The Merchant of Venice

Para poder casarse, el joven Bassanio necesita dinero. Lo consigue gracias a su amigo Antonio, que pide un préstamo al usurero judío Shylock. Como éste no le guarda mucha simpatía, accede a darle la cantidad solicitada, pero con la condición de que si se demora en el pago, deberá darle una libra de carne de su propio cuerpo, del lugar que él señale. A pesar de esta condición demencial y abusiva Antonio acepta, pues es sobradamente solvente. No cuenta con el naufragio de uno de sus barcos. Aunque existen muchas versiones televisivas de la inmortal obra de Shakespeare sobre la codicia, y en la escena ha sido requeterrepresentada, faltaba una película de altura basada en "El mercader de Venecia". Dados además los tiempos políticamente correctos que corren, filmar una historia cuyo villano protagonista es un judío sin corazón, supone el riesgo de dar pábulo a la acusación de antisemita. Pues bien, el británico Michael Radford –1984, El cartero (y Pablo Neruda)– viene a llenar con brillantez la mencionada laguna. Eso sí, se cura en salud suavizando la terquedad de Shilock a la hora de mostrar su rechazo a la boda de su única hija con un cristiano, o al insistir en cobrar los intereses de la singular deuda. Estas opciones funcionan bien, y a nuestro entender sobraba ese prólogo vergonzante que trata de explicar por qué el malo de la peli es judío, echando gran parte de la culpa a la Iglesia católica. Además del formidable esfuerzo por recrear la Venecia del siglo XVI, el film es lo que es gracias al magnífico texto del bardo inglés, a una dirección que no trata de llamar demasiado la atención, y al trabajo de un fantástico reparto, donde los rostros más populares corresponden a ‘los chicos’, o sea, Al Pacino, Jeremy Irons y Joseph Fiennes.

6/10
Dancing at the Blue Iguana

2000 | Dancing at the Blue Iguana

El Blue Iguana es un club de striptease de Los Ángeles. Regentado por Eddie y Bobby, ahí trabajan por la noche Angel (Daryl Hannah), Stormy (Sheila Kelley), Jasmine (Sandra Oh), Jo (Jennifer Tilly) y Jessie (Charlotte Ayanna), una jovencita que ha sido la última en llegar. Noche tras noche harán sus numeritos eróticos para el público del local, pero todas anhelan otra vida distinta. Fallido drama del director británico nacido en India Michael Radford, quien se aventuraba en un tema espinoso, difícil de mostrar y tratar en pantalla, poco después de su exitosa El cartero (y Pablo Neruda). La película incide en la angustiosa y triste soledad que embarga a las protagonistas, todas con deseos de cambiar pero atrapadas en una vida enfangada en las bajezas humanas. El director no elude la reiteración de numeritos eróticos de barra, alternados con las historias de amor, desamor, dolor y frustración de las protagonistas, seres humanos desvalidos que demandan amor, bien interpretadas por un impresionante reparto.

4/10
B. Monkey

1998 | B. Monkey

Dos vidas se cruzan en Inglaterra. B. Monkey es una joven de origen italiano, especializada en atracos a mano armada, que quisiera dejar atrás una forma de vida que le deja vacía. Alan es un tímido maestro de primaria, que lleva un programa musical de radio en un hospital. Ambos coinciden en un pub y hay flechazo. El amor es creciente, pero... ¿qué sentido tomará la frase promocional del film: “No es cierto que obtenemos lo que merecemos. Obtenemos lo que deseamos, si lo deseamos lo suficiente”? Michael Radford, director de la fantástica El cartero (y Pablo Neruda), insiste en el terreno romántico, con una historia de amor sobre las posibilidades que de toda persona para cambiar a mejor. Y traza con vigor los rasgos de los distintos personajes: la pareja protagonista (Asia Argento y Jared Harris), y los compinches de antiguas fechorías de B. Monkey (Rupert Everett y Jonathan Rhys Meyers). Pero pesa excesivamente la minuciosidad con que se dibujan los encuentros eróticos de B. Monkey y Alan.

4/10
El cartero (y Pablo Neruda)

1994 | Il Postino / The Postman

Emotiva y entrañable historia del cartero de un pueblecito de Italia. Mario Ruoppolo (Massimo Troisi) es un ingenuo y tímido cartero de buen corazón que recibe el encargo de llevar la correspondencia a la casa del poeta chileno Pablo Neruda (Philippe Noiret), cuando éste permanece varias temporadas en la remota isla del Mediterráneo. La relación entre el cartero y el poeta da lugar a una hermosa amistad, en la que Neruda va introduciendo a Mario en la magia de las metáforas y el poder de las palabras. Ésas serán las armas del tímido Mario para conseguir el amor de la inaccesible Beatrice (Maria Grazia Cucinotta), la mujer que adora. Aclamada por la crítica y nominada para varios Oscar (entre ellos el de mejor actor para Massimo Troisi, fallecido poco después del final del rodaje), esta película es un balsamo contra la violencia y un verdadero homenaje al mundo de la palabra y el amor. La música, magnífica, logró el Oscar a la Mejor Banda Sonora.

6/10
Pasiones en Kenia

1987 | White Mischief

En los años 40, una pareja de recién casados de la alta sociedad se instala en Kenia. Pero ella se siente atraída por un cínico conde. El autor de El cartero (y Pablo Neruda) adapta una novela de James Fox (II).

4/10
1984

1984 | Nineteen Eighty-Four

Adaptación algo plúmbea de la poco halagüeña novela de anticipación del británico George Orwell, acerca del peligro de los estados totalitarios, ‘grandes hermanos’, dispuestos a impedir la libertad de los ciudadanos. Se estrenó justamente en el año que el novelista inmortalizó con su obra. Michael Radford no logra dar con el tono para retratar la opresión del estado, y tampoco para describir el romance prohibido. Lo más destacable es el trabajo de John Hurt.

4/10
La música del silencio

2018 | La musica del silenzio

La trayectoria personal, vital y profesional de uno de los grandes de la lírica, el tenor italiano Andrea Bocelli. A priori se trata de una interesante historia de superación personal, que podía haber cobrado aliento épico en la pantalla, pues fueron muchos los obstáculos que tuvo que superar Amos Bardi –su nombre auténtico–, desde que siendo niño tuvo que enfrentarse a un glaucoma que le dejó prácticamente ciego. Sin embargo esta limitación física potenciaría su mayor talento, el de una voz portentosa que le llevaría a triunfar en el mundo de la ópera, siempre con tesón y sin dejarse llevar por el abatimiento. La cinta parte de las memorias de Andrea Bocelli, quien ha dado su aprobación a lo rodado. Quizá esta supervisión ha podido pesar, pero sea como fuere, el británico Michael Radford y su guionista Anna Pavignano están lejos del excelente resultado logrado en su celebrada colaboración en El cartero (y Pablo Neruda). Aquí todo resulta demasiado evidente y aleccionador, falta espacio para la emoción genuina. Todo está sembrado de escenas previsibles, ya sea en las dificultades por la ceguera, el apoyo familiar, el paso por festivales, el enamoramiento, o las clases del maestro musical al que da vida Antonio Banderas.

4/10
Elsa & Fred

2014 | Elsa & Fred

Cuando se queda viudo, el octogenario Fred se muda a instancias de su hija a un apartamento más pequeño que el que compartía con su mujer, donde queda a cargo contra su voluntad de una asistente. Hastiado de la vida, se comporta como un cascarrabias insoportable hasta que conoce a Elsa, una señora de su edad, pero vitalista, algo gamberra y mitómana, que sueña con emular la famosa secuencia en la que Anita Ekberg se sumerge en la Fontana di Trevi de La dolce vita. Cada diez años, Michael Radford acostumbra a rodar una cinta de altura, como 1984 (del mismo 1984), la especialmente memorable El cartero (y Pablo Neruda) (de 1994) y El mercader de Venecia (de 2004). Quizás no llegue al mismo nivel, pero no está exenta de interés Elsa y Fred (2014), remake del film hispano-argentino de Marcos Carnevale que contaba con sólidas interpretaciones de Manuel Alexandre y China Zorrilla. Les sustituyen dos leyendas, Shirley MacLaine y Christopher Plummer, que le sacan todo el partido posible a sus personajes, sobre todo en las secuencias en las que están juntos. Cualquier cinéfilo dará por bien invertido el tiempo del metraje por ver en la misma película a los ancianos protagonistas de El apartamento y Sonrisas y lágrimas (especialmente a ella, tan expresiva como siempre). Por supuesto, no desentonan secundarios tan correctos como Marcia Gay Harden (la hija autoritaria de él) o Scott Bakula (el paciente vástago de ella). Es posible que cuente con un guión tan convencional como previsible, con algunos elementos que se alargan demasiado. Pero se acierta al incluir más elementos cómicos que en el original, por lo que Elsa & Fred supera a otros remakes de films de directores argentinos (como Criminal, insulsa adaptación de Nueve reinas; se espera con perplejidad la nueva El secreto de sus ojos), destila cierto encanto y apuesta por el amor como motor de la vida a cualquier edad. Se ve venir desde el minuto uno pese a que no se haya visto el original, pero aún así el homenaje a Federico Fellini emociona.

5/10
La mula

2013 | La mula

Juan Castro, cabo acemilero que forma parte del bando nacional en Córdoba durante la Guerra Civil, encuentra una mula extraviada a la que llama Valentina, de la que pretende adueñarse cuando termine el conflicto. Con ayuda de El Chato, su amigo de la infancia, que se hace pasar por su criado, Castro tratará de conquistar a Conchi, una chica que a pesar de las desgracias del momento histórico busca un buen partido, y a la que ha engañado ocultándole sus orígenes humildes. Adaptación de la novela de Juan Eslava Galán, inspirada en una historia real. Rodada en otoño de 2009, La mula no se ha podido estrenar en cines hasta cuatro años después, por los intentos judiciales del director, el británico Michael Radford, de evitar su desembarco en las carteleras. El responsable de El cartero (y Pablo Neruda) abandonó la filmación a una semana de que ésta acabara por falta de presupuesto y desacuerdos con Gheko Films, la productora de Alejandra Frade, que le sustituyó por el especialista en anuncios publicitarios francés Sebastien Grousset, debutante en el terreno del largometraje, del que se llegó a publicar en Variety que, para que no se le reconociera, iba ataviado con un pasamontañas. Ninguno de los dos aparece en La mula en los títulos de crédito, mientras que éstos señalan –produciendo un efecto algo hilarante– que el guión está escrito por "Juan Eslava Galán y anónimo", ya que Radford tampoco quiso firmar este apartado. Por otro lado, Gheko Films interpuso en septiembre de 2011 una querella contra Mercedes Elvira del Palacio Tascón, por entonces Subsecretaria del Ministerio de Cultura, a la que acusaba de boicotear La mula, al no darle la oportuna calificación por edades, según la productora por afán de censurar "cualquier manifestación cultural que pueda distorsionar la versión estatal" de la guerra. Por esto último, se esperaba que el film fuera radicalmente distinto a la media de producciones sobre la Guerra Civil de los últimos años, que ofrecen una versión estereotipada del conflicto. El resultado no acaba de funcionar. Por un lado, se agradecen los esfuerzos de retratar con humanidad a los personajes protagonistas, pese a que sean del siempre demonizado bando nacional, pero también se muestra a sus superiores con las pautas habituales, mientras que una secuencia ridiculiza la figura de un obispo. Se nota que la especialidad de Radford está en la dirección de actores, pues Mario Casas logra cierta espontaneidad, como andaluz sencillo, atrapado en circunstancias que le desbordan. También realiza un trabajo correcto la siempre sorprendente María Valverde –que ya protagonizó a su lado 3 metros sobre el cielo y Tengo ganas de ti–, así como los secundarios. Se ignora cómo había previsto Radford que fuera el montaje final de La mula, pero lo que ha llegado al espectador, salvo algún hallazgo aislado, es un desastre. Además de que su falta de presupuesto resulta evidente, por un lado intenta conmover con una historia de amor que finalmente no resulta ni de lejos tan romántica como prometía, y por otro intenta imitar el tono satírico de La vaquilla, sin la gracia de Luis García Berlanga.

3/10
El mercader de Venecia

2004 | The Merchant of Venice

Para poder casarse, el joven Bassanio necesita dinero. Lo consigue gracias a su amigo Antonio, que pide un préstamo al usurero judío Shylock. Como éste no le guarda mucha simpatía, accede a darle la cantidad solicitada, pero con la condición de que si se demora en el pago, deberá darle una libra de carne de su propio cuerpo, del lugar que él señale. A pesar de esta condición demencial y abusiva Antonio acepta, pues es sobradamente solvente. No cuenta con el naufragio de uno de sus barcos. Aunque existen muchas versiones televisivas de la inmortal obra de Shakespeare sobre la codicia, y en la escena ha sido requeterrepresentada, faltaba una película de altura basada en "El mercader de Venecia". Dados además los tiempos políticamente correctos que corren, filmar una historia cuyo villano protagonista es un judío sin corazón, supone el riesgo de dar pábulo a la acusación de antisemita. Pues bien, el británico Michael Radford –1984, El cartero (y Pablo Neruda)– viene a llenar con brillantez la mencionada laguna. Eso sí, se cura en salud suavizando la terquedad de Shilock a la hora de mostrar su rechazo a la boda de su única hija con un cristiano, o al insistir en cobrar los intereses de la singular deuda. Estas opciones funcionan bien, y a nuestro entender sobraba ese prólogo vergonzante que trata de explicar por qué el malo de la peli es judío, echando gran parte de la culpa a la Iglesia católica. Además del formidable esfuerzo por recrear la Venecia del siglo XVI, el film es lo que es gracias al magnífico texto del bardo inglés, a una dirección que no trata de llamar demasiado la atención, y al trabajo de un fantástico reparto, donde los rostros más populares corresponden a ‘los chicos’, o sea, Al Pacino, Jeremy Irons y Joseph Fiennes.

6/10
Dancing at the Blue Iguana

2000 | Dancing at the Blue Iguana

El Blue Iguana es un club de striptease de Los Ángeles. Regentado por Eddie y Bobby, ahí trabajan por la noche Angel (Daryl Hannah), Stormy (Sheila Kelley), Jasmine (Sandra Oh), Jo (Jennifer Tilly) y Jessie (Charlotte Ayanna), una jovencita que ha sido la última en llegar. Noche tras noche harán sus numeritos eróticos para el público del local, pero todas anhelan otra vida distinta. Fallido drama del director británico nacido en India Michael Radford, quien se aventuraba en un tema espinoso, difícil de mostrar y tratar en pantalla, poco después de su exitosa El cartero (y Pablo Neruda). La película incide en la angustiosa y triste soledad que embarga a las protagonistas, todas con deseos de cambiar pero atrapadas en una vida enfangada en las bajezas humanas. El director no elude la reiteración de numeritos eróticos de barra, alternados con las historias de amor, desamor, dolor y frustración de las protagonistas, seres humanos desvalidos que demandan amor, bien interpretadas por un impresionante reparto.

4/10
B. Monkey

1998 | B. Monkey

Dos vidas se cruzan en Inglaterra. B. Monkey es una joven de origen italiano, especializada en atracos a mano armada, que quisiera dejar atrás una forma de vida que le deja vacía. Alan es un tímido maestro de primaria, que lleva un programa musical de radio en un hospital. Ambos coinciden en un pub y hay flechazo. El amor es creciente, pero... ¿qué sentido tomará la frase promocional del film: “No es cierto que obtenemos lo que merecemos. Obtenemos lo que deseamos, si lo deseamos lo suficiente”? Michael Radford, director de la fantástica El cartero (y Pablo Neruda), insiste en el terreno romántico, con una historia de amor sobre las posibilidades que de toda persona para cambiar a mejor. Y traza con vigor los rasgos de los distintos personajes: la pareja protagonista (Asia Argento y Jared Harris), y los compinches de antiguas fechorías de B. Monkey (Rupert Everett y Jonathan Rhys Meyers). Pero pesa excesivamente la minuciosidad con que se dibujan los encuentros eróticos de B. Monkey y Alan.

4/10
El cartero (y Pablo Neruda)

1994 | Il Postino / The Postman

Emotiva y entrañable historia del cartero de un pueblecito de Italia. Mario Ruoppolo (Massimo Troisi) es un ingenuo y tímido cartero de buen corazón que recibe el encargo de llevar la correspondencia a la casa del poeta chileno Pablo Neruda (Philippe Noiret), cuando éste permanece varias temporadas en la remota isla del Mediterráneo. La relación entre el cartero y el poeta da lugar a una hermosa amistad, en la que Neruda va introduciendo a Mario en la magia de las metáforas y el poder de las palabras. Ésas serán las armas del tímido Mario para conseguir el amor de la inaccesible Beatrice (Maria Grazia Cucinotta), la mujer que adora. Aclamada por la crítica y nominada para varios Oscar (entre ellos el de mejor actor para Massimo Troisi, fallecido poco después del final del rodaje), esta película es un balsamo contra la violencia y un verdadero homenaje al mundo de la palabra y el amor. La música, magnífica, logró el Oscar a la Mejor Banda Sonora.

6/10
Pasiones en Kenia

1987 | White Mischief

En los años 40, una pareja de recién casados de la alta sociedad se instala en Kenia. Pero ella se siente atraída por un cínico conde. El autor de El cartero (y Pablo Neruda) adapta una novela de James Fox (II).

4/10
1984

1984 | Nineteen Eighty-Four

Adaptación algo plúmbea de la poco halagüeña novela de anticipación del británico George Orwell, acerca del peligro de los estados totalitarios, ‘grandes hermanos’, dispuestos a impedir la libertad de los ciudadanos. Se estrenó justamente en el año que el novelista inmortalizó con su obra. Michael Radford no logra dar con el tono para retratar la opresión del estado, y tampoco para describir el romance prohibido. Lo más destacable es el trabajo de John Hurt.

4/10

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