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Libros

"Inside Out. Mi historia", de Demi Moore

Inside Out. Mi historia (Demi Moore, Roca Editorial, 303 págs)

Las memorias de la actriz Demi Moore, que se reconoce como una "mujer afortunada", pero "llena de dudas e inseguridades", no pueden empezar de un modo más dramático: con ella interrogándose sobre cómo su vida ha podido llegar a tal punto de infelicidad, como para, intoxicada por el consumo de drogas y en peligro de muerte, tener que ser trasladada de urgencia a un hospital. Ella se niega en su interior al ingreso hospitalario, imaginando el infierno que le aguarda en el caso de sobrevivir, pues resulta previsible que la prensa amarilla se cebará con su desgracia.

A partir de aquí, "flash-back" estructurado en tres partes tituladas "Supervivencia", "Éxito" y "Rendición", Demi recuerda sus orígenes, la tremenda experiencia de una familia desestructurada, con una madre muy joven, hasta tal punto de que en la evolución posterior Virginia King, Ginny, se comportaba más como una hermana mayor inmadura, que como la responsable de la educación de su hija y de su hermano Morgan, que nació cinco años más tarde que la actriz. Sucesos como el intento de suicidio de Ginny, o la revelación de que Danny Guynes no era su padre, sino su padrastro, dejaron una marca imborrable, como también lo hizo lo que a todas luces parece una violación, cuando tenía quince años, y con dinero de por medio, el pago de una cantidad a Ginny que podría considerarse el precio por los servicios de una proxeneta. O sea, el viaje personal de los primeros años de la futura actriz no puede ser más terrible, lo increíble es que con este "background" lograra desarrollar una exitosa carrera interpretativa. En el esfuerzo de ofrecer un relato sincero a corazón abierto, Demi procura mantener un tono medianamente elegante. Aunque no falte algún pasaje escabroso, no busca escandalizar o saldar cuentas de modo vengativo; y se admiten los errores propios, sin echar balones fuera en lo que a ella le corresponde.

A lo largo de las páginas de su libro, Demi da cuenta de sus múltiples romances. Ya con 16 años se va a vivir con su novio Tom Dunston, que le saca 12 años. Vendrá luego su primer matrimonio, fallido, con el guitarrista de The Kats Freddy Moore, también mucho mayor que ella, y luego romances varios, que incluyen a Rob Lowe y Emilio Estevez –recuerda con cierta añoranza el sentido de familia de este, hijo de Martin Sheen y hermano de Charlie Sheen, de origen mexicano–, hasta llegar a la boda con Bruce Willis, un matrimonio que duraría 13 años y le daría tres hijas, pero que también tuvo sus complicaciones. Finalmente vino su tercer matrimonio, también fallido, esta vez ella era la mayor, y Ashton Kutcher el joven; la relación se vería afectada porque Demi perdió el bebé que esperaba de su marido, y ya no podría tener más hijos, y por las infidelidades de él. Además, explica cómo retoma la relación con su madre, cuando un cáncer anuncia que la muerte la va a visitar.

Por supuesto, la actriz también da cuenta de cómo logró descollar en la pantalla, a partir de la serie televisiva Hospital General, y de su oportunidad de rodar Lío en Río a las órdenes del legendario Stanley Donen, y junto a Michael Caine. Y sobre todo del espaldarazo que le supuso su papel en Ghost, película que pone a la misma altura que Pretty Woman de Julia Roberts, en lo que se refiere a la consideración que tiene entre el público, incapaz de dejar de verlas cuando se emiten en televisión. También recuerda el momento de alcanzar la cima, al menos en remuneración, gracias a las millonadas que le ofrecieron por Striptease y La teniente O'Neil. Y de la polémica en los medios por el primer título y por Una proposición indecente, se elevaron las protestas por considerar que no ayudaban mucho a la causa de la promoción de la mujer. Los comentarios negativos no pudo digerirlos bien, también en lo relativo a su trabajo interpretativo. Pero no estamos ante un libro que desgrane anécdotas, o analice el contenido de las películas en que Demi actuó.

Por como habla de todos sus problemas con pelos y señales, se diría que su autora ha concebido el libro como confesión personalísima, una forma de exorcizar sus demonios interiores, ya sean los traumas de la edad temprana, las adicciones, la obsesión con tener un cuerpo 10 –que empieza con la necesidad de estar en forma para Algunos hombres buenos y crece con Una proposición indecente, que incluía muchas escenas de sexo– y el miedo a los comentarios que señalaran un declive físico, los baches y fracasos de matrimonios y relaciones familiares, la proximidad de la muerte. La publicación de las memorias sería el paso de madurez para iniciar una nueva vida. Como ella misma dice, "Quería contar esta historia, la historia de cómo aprendí a rendirme, por dos razones. La primera, porque es mi historia, de nadie más. (...) La segunda razón es que, a pesar de que sea mía, quizá parte de esta historia también sea vuestra", o sea, de los espectadores que han seguido sus películas, y que con mejor o peor intención, han seguido las evoluciones de una vida privada que no pudo serlo tanto.

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