Pantallas huérfanas: El cine español y la crisis de la paternidad (José Luis Panero González-Barosa, Ondina Ediciones, 202 págs)
Libro-ensayo del especialista José Luis Panero, con textos complementarios del cineasta Miguel Hermoso (un pórtico) y de los estudiosos Fernando Alonso Barahona y David Felipe Arranz (el prólogo y el epílogo). Ofrece un valioso estudio de la presencia, o más bien ausencia, del referente paterno en las tramas del cine español más reciente, con el análisis de un buen puñado de títulos emblemáticos de esta tendencia, que se ha intensificado en las últimas décadas. El autor sabe poner el fundamento de las raíces antropológicas de esa situación, se trata a la postre de un reflejo de lo que ocurre en gran medida en la sociedad, como no podía ser de otra manera, las películas no dejan de mostrar lo que ocurre a su alrededor en el mundo real.
Panero da fe de las paradojas típicas del ser humano, en España siempre las encuestas nos dicen que la institución más valorada es la familia, y con frecuencia se dan la nostalgia y la añoranza, del padre o de la madre, según toque, se echa en falta esa figura, con frecuencia idealizada y contrastada con lo que tocó vivir a unos y a otras, experiencias negativas o entrañables, que buscan ser reafirmadas o conjuradas, buscando otras personas que tal vez no sean el padre o la madre biológicos, pero que acaban ejerciendo esa función, o tal vez el interesado se la acaba concediendo aunque el otro o la otra la ignoren.
Vivimos un momento, como todos, fascinante, en que el padre, varón, ha sido orillado y relegado, se convierte en personaje errante que no sabe exactamente cuál es su rol. Hay muchas familias rotas, las acusaciones de violencia de género se suceden, y el concepto “masculinidad tóxica” ha hecho fortuna en determinados ambientes, de modo que se acaba valorando una versión ambigua del padre, que ya no aporta la seguridad en la toma de decisiones, sino que se convierte en alguien un poco blando, una suerte de segunda mamá.
Nuestro ensayista menciona muchos títulos, aunque el análisis pormenorizado pone el foco en unos cuantos y valiosos filmes españoles. La mención de Víctor Erice y sus imprescindibles El espíritu de la colmena (1973) y El sur (1983) sirven para hablar del padre ausente, situación posibilitada también por el marco histórico político. Igual que el documental El desencanto (Jaime Chávarri, 1976), nos recuerda la terrible experiencia de la familia del poeta Leopoldo Panero, aquí con elementos ligados a la salud mental.
Existe paternidad responsable e irresponsable, y la posibilidad, tal vez, de una segunda oportunidad, en que se recomponga la relación padre-hijo, cuestión que constituye el meollo de Como un relámpago (Miguel Hermoso, 1996), Martín (Hache) (Adolfo Aristarain, 1997), Héctor (Gracia Querejeta, 2004). Puede verse con enorme claridad la dejación de funciones, y cómo la madre es al final la figura fuerte y pilar de la familia, en títulos como Solas (Benito Zambrano) y Todo sobre mi madre (Pedro Almodóvar), ambas de 1999. Mientras que El Bola (Achero Mañas, 2000), invita al juego de las comparaciones entre dos familias muy distintas y el modo de ejercerse la paternidad, gracias a la amistad entre dos chavales.
El libro cuenta además con declaraciones de Gracia Querejeta, o la entrevista con Marta Gónzalez de Vega, la guionista y actriz de la saga Padre no hay más que uno de Santiago Segura, deudora del clásico español La gran familia, donde el padre era Alberto Closas. El conjunto es tremendamente sugerente a la hora de ver el cinematógrafo como ventana con vistas a la situación familiar y parental en la actual sociedad, donde al deseable padre presente, no tan presente como sería de desear, acompañan el padre ausente o el padre periférico, a veces por una paternidad no asumida por miedo o inmadurez irresponsable.
