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Biografía

Achero Mañas

Achero Mañas

53 años

Achero Mañas

Nació el 05 de Septiembre de 1966 en Madrid, España

Premios: 2 Goya

Cineasta de la paternidad

15 Septiembre 2010

Supo tomar una importante decisión en un momento clave de su vida. Como actor, no tenía muchas posibilidades de hacer las películas que realmente quería rodar, así que, ¿por qué no escribirlas y dirigirlas él mismo? Así, Achero Mañas, a pesar de su corta filmografía, se ha convertido en uno de los directores más interesantes del panorama español.

El madrileño Juan Antón Mañas Amyachs –nacido el 5 de septiembre de 1966–pertenece a una familia muy vinculada al teatro, pues su madre es la actriz Paloma Lorena y su padre el dramaturgo Alfredo Mañas. Pasó su infancia en el madrileño barrio de Carabanchel, vinculado al mundillo de la literatura, las tablas y el arte.

Al terminar el bachillerato se matricula en pintura en la escuela de artes y oficios, al tiempo que hace sus pinitos como actor. A los 15 años ya aparecía en Las aventuras de Enrique y Ana interpretando un pequeño papel de miembro de un grupo musical que se hacen llamar los Coconuts.

A mediados de los 80, Achero pasa un año en Nueva York, donde su madre ha obtenido una beca. Allí, el chico toma clases de interpretación en la escuela Real Stage. De regreso a España retoma su carrera como actor, y trabaja –casi siempre con directores de gran prestigio– en películas de desigual calidad, como La guerra de los locos, de Manolo Maji, 1492. La conquista del paraíso, de Ridley Scott, ¡Dispara!, de Carlos Saura, El rey del río, de Manuel Gutiérrez Aragón, y La ley de la frontera, de Adolfo Aristarain.

Pero la interpretación no le llena, y decide dejarlo, coincidiendo con el nacimiento de Laura, su primera hija. “La interpretación me resultaba un poco humillante porque estaba participando en muchos proyectos que no me interesaban nada. En España se hacen tres o cuatro películas al año serias, que me gustan, afines a mí. En algunas de ésas puede haber un papel en el que yo encaje, pero claro, también hay otros quinientos actores que encajan”, me comentaba Mañas en el transcurso de una entrevista.

Así las cosas, decide lanzarse a la escritura y dirección de sus cortos Metro, Cazadores –galardonado con el premio Goya al mejor corto– y Paraísos artificiales. Mientras los rodaba ultimaba la escritura de su primer largometraje, El Bola, sobre un niño maltratado por su padre.

Por aquel entonces, el productor José Antonio Félez está creando Tesela, su compañía de producción, y llega a la conclusión de que el guión de El Bola es perfecto para llevarlo a la pantalla. Contrata como protagonista al niño Juan José Ballesta, que obtuvo el Goya al mejor actor revelación, que se suma a los otros tres que obtuvo la película, entre ellos el de mejor película.

Su segundo largometraje fue Noviembre, de 2003, ambicioso homenaje a la figura de su padre, autor teatral, y del mundillo de las tablas en general. Dio a conocer al excelente actor Óscar Jaenada, que encarnaba a Alfredo, idealista creador de un particular grupo de actores.

Aunque justo después de esta cinta, Achero Mañas dirigió el documental Blackwhite, sobre el proceso de paz en Irlanda del Norte, pasaron siete años hasta que volvió a dirigir una cinta de ficción.

“Necesitaba descansar un poco y hacer otras cosas con mi vida. Para mí es muy importante el cine, pero no es lo único. Principalmente me he dedicado a estudiar Filosofía, aunque no terminé la carrera, sino que hice algunas asignaturas”, me explicaba Mañas. Por fin, en 2010 dirige Todo lo que tú quieras, donde Juan Diego Botto encarna a Leo, abogado capaz de todo para cuidar a su hija, tras el fallecimiento de la madre.

Goya
2001

Ganador de 2 premios

Filmografía
La leyenda de la doncella

2008 | La leyenda de la doncella

En una Galicia medieval don Rosendo, señor feudal, al no poder tener hijos con su esposa, hace madres a todas las mujeres atractivas que pueblan sus dominios. Sólo se le resiste una doncella; la lujuria incontenida por la joven le lleva a acudir a conjuros y filtros amorosos para forzar su voluntad. Se entiende perfectamente que este film tardara tres años en estrenarse, y que su paso por las salas fuera de visto y no visto. Una historia convencional y tópica, que carga las tintas en el apartado erótico como único “atractivo”, estaba destinada al fracaso.

2/10
La ley de la frontera

1995 | La ley de la frontera

Bárbara (Aitana Sánchez-Gijón) es una intrépida periodista de principios del siglo XX. En busca de nuevas aventuras, Bárbara se encuentra perdida en algún lugar entre la frontera de Galicia y Portugal. Allí corre una serie de riesgos hasta que es secuestrada por un bandido llamado El Argentino (Federico Luppi), que anda maleando por la zona con sus secuaces. Bárbara se siente atraída por la forma de vida de los bandidos y no duda en unirse a ellos. En una de sus correrías, conoce a dos buscavidas interpretados por Achero Mañas y Pere Ponce, que no dudarán en unirse a la pandilla de bandoleros. Una entretenida historia de aventuras, que cuenta con un fenomenal elenco artístico. Está narrada con agilidad, y el ritmo de la acción es trepidante. Pone de relieve la vida libre y salvaje de un grupo de hombres en una época en la que aún era posible escaparse del mundo civilizado y disfrutar en la naturaleza.

5/10
El rey del río

1995 | El rey del río

César (Achero Mañas), un joven atrevido y ambicioso, es distinto a sus hermanos. Su madre no pudo criarlo y le dejó con su hermana Carmen (Carmen Maura), y con el marido de ésta, Antón (Alfredo Landa). Elisa (Ana Alvarez) y Fernando (Gustavo Salmerón) son los hijos de este matrimonio. Fernando rivaliza con César, pero siempre anda detrás de él y encubre todas sus gamberradas. Elisa está enamorada en secreto de César. Antón no puede disimular el aprecio que siente por César, que lo aprovecha en detrimento de Fernando. En esta complicada vida familiar, explotan los sentimientos ocultos coincidiendo con la captura por César de un gigantesco salmón llamado el Rey del Río. Una película emotiva y agradable, escrita por el prestigioso Rafael Azcona. Landa y Maura están sensacionales en su papel de padres. Narra una complicada historia de sentimientos familiares con finura, de una manera muy atractiva. Los paisajes que se muestran son espectaculares.

6/10
Historias de la puta mili

1994 | Historias de la puta mili

Aventuras de un pelotón de soldados españoles, mandado por un sargento chusquero, al que asignan la misión de alcanzar una base española de la OTAN donde se guardan informes secretos de unos satélites espías. A la ineptitud de los soldados, se añadirá la acción de un comando terrorista. Tras un arranque aceptable, el film se va empantanando poco a poco, hasta caer en los tópicos más burdos sobre el ejército. Tristemente, esta chusca visión del servicio militar fue el segundo film español más taquillero de 1994.

1/10
¡Dispara!

1993 | ¡Dispara!

Marcos, que prepara un reportaje para el suplemento dominical de un diario, queda prendado de Ana, caballista en un circo en Madrid. Tras una noche de pasión, sueñan con una posible vida juntos, pero la cruda realidad de una violación complica las cosas. Carlos Saura adapta un relato del italiano Giorgio Scerbanenco, en un título decididamente menor, con elementos de thriller y el típico componente de venganza ante el comportamiento injusto. Antonio Banderas es el periodista inquieto y Francesca Neri la mujer ultrajada.

5/10
Las aventuras de Enrique y Ana

1981 | Las aventuras de Enrique y Ana

El popular dúo cantarín de los ochenta no pudo resistir los cantos de sirena de la gran pantalla. Enrique y Ana son hermanos. Él es profesor de gimnasia y ella estudia en el mismo colegio. Cuando echan a Enrique de las escuela, ambos se refugian en casa del abuelo, el profesor Osborne. Cuando conocen al grupo musical Coconuts, tienen la oportunidad de mostrar su talento cantarín.

4/10
Un mundo normal

2020 | Un mundo normal

Ernesto, un director de teatro excéntrico e inconformista, recibe la noticia de la muerte de su madre. Camino del cementerio roba el ataúd para tirar el cadáver al océano como era su deseo. Su hija, cansada de sus locuras, le acompaña con la intención de hacerle cambiar de idea. En el viaje descubrirá que su padre no es ningún loco y que uno debe ser fiel a sí mismo aunque esto, a veces, suponga ir en contra de la opinión de la mayoría.

Todo lo que tú quieras

2010 | Todo lo que tú quieras

Achero Mañas trató la violencia paterna en El Bola, su impecable opera prima, y homenajeó la memoria de su propio padre en Noviembre. Siete años le ha costado finalizar su tercer trabajo, que incide de nuevo en las relaciones paternofiliales, pues gira en torno a un hombre capaz de realizar cualquier sacrificio para sacar adelante a su pequeña. Leo, abogado harto de llevar casos de custodias en divorcios, lleva una vida feliz con su mujer, Alicia, que es la que lleva todo el peso de cuidar y educar a Dafne, la hija de ambos, de cuatro años. Pero Alicia muere repentinamente a consecuencia de un ataque de epilepsia. A Leo se le da muy bien cuidar a su hija, pero la pequeña está tremendamente afectada por la ausencia de su madre. Como un pasatiempo infantil aparentemente cándido, a Leo se le ocurre pintarse los labios, y posteriormente ponerse una peluca, para “interpretar” a su esposa fallecida. Pero su hija le sigue pidiendo que haga de madre una y otra vez, e incluso quiere que le lleve al colegio de tal guisa. Leo acaba recurriendo a uno de sus clientes, un veterano transformista homosexual (al que antes había llegado a insultar), para que le enseñe a resultar convincente como travestido. Ciertamente, Mañas tenía ante sí la enorme dificultad de hacer creíble el punto de partida, que un tipo de lo más normal, en el fondo homófobo, sea capaz de salir a la calle con un vestido con tal de complacer a su niña. De hecho, es cierto que el argumento es estrambótico. Pero el realizador lo compensa con la sentida emotividad de sus imágenes, que acaban llevando de la mano al espectador. Por muy excéntrica que sea la cinta, es también sincera y sobre todo inteligente y compleja. Se pueden tener prejuicios ante esta atípica propuesta, pero su desarrollo tiene interés. El travestismo “inocente” –totalmente contrapuesto al del personaje homosexual de José Luis Gómez– acaba siendo una elaborada metáfora sobre la capacidad masculina para adaptarse a los nuevos tiempos, y realizar tareas y adoptar roles que antaño estaban reservados a la mujer. Pero nunca se presenta este juego de suplantación y travestismo como “normal”, ni como la mejor solución, queda bastante claro que todo sucede en un caso de extrema necesidad, y que la situación ideal es que un niño tenga padre y madre, pues necesita de ambas figuras. No se trivializa en ningún momento el tema central, el escapismo a través del juego que desarrollan entre el padre y la hija para suplir mediante la imaginación la pérdida del ser amado. Esto no puede ser un sustituto de la aceptación de la muerte, pero el protagonista corre el peligro de que su niña acabe confundiendo la realidad con la ficción... Mañas, también autor del guión, trata al espectador con respeto, ofrece motivos para reflexionar en lugar de imponer su discurso, y parece haberle dado muchas vueltas a todo lo que aparece en pantalla. Al cineasta no le preocupa que le tachen de políticamente incorrecto por sus críticas sutiles pero afiladas hacia un sistema judicial que siempre concede la custodia a la madre, y que dificulta a los padres ejercer como tales, salvo en lo referente a sus obligaciones económicas. Ataca a los jueces, y también a los psicólogos, que aplican una serie de dogmas, pero no son capaces de adaptarse a cada situación, y flexibilizar sus métodos si la situación lo requiere. Sale airoso Juan Diego Botto de su papel más maduro hasta la fecha, y resiste el duelo con el gran José Luis Gómez, uno de los pesos pesados de la interpretación en España –sobre todo en el teatro–. En papeles pequeños pero importantes, brillan Ana Risueño, Najwa Nimri e incluso un anecdótico Alberto Jiménez, que había rodado con Mañas El Bola. Pero con permiso de todos ellos, el gran hallazgo de la película es la expresiva niña Lucía Fernández, que literalmente enamora al espectador, y se luce en secuencias muy difíciles, como aquella en la que su padre le pide que le llame “papá” –una de las más estremecedoras–. Y es que el punto fuerte de el director de El Bola es contar cómo son los niños de verdad, no niños cursis de películas como los que se suelen ver en el cine español. 

6/10
Blackwhite

2004 | Blackwhite

Documental sobre el proceso de paz en Irlanda del Norte que sigue como hilo conductor el periplo de dos adolescentes unidos por su pasión por el boxeo. Sin embargo, su vida está condicionada por la situación en la zona y el terrorismo. Mañas ha filmado valiosos testimonios de todas las partes implicadas, por lo que ofrece una amplia perspectiva de la situación en el Ulster. Entre los entrevistados destacan Jerry Adams, presidente del Sinn Fein; John Hume, antiguo líder del SDLP y Premio Nobel de la Paz; Marjorie Mowlam, ex secretaria de Estado para Irlanda del Norte; David Revine, líder del Partido Unionista Progresista (PUP); Mark Durkan, líder del SDLP; Jane Kennedy, ex-ministra de Estado para Irlanda del Norte, responsable de Seguridad, Educación y Empleo; David Trimble, líder del partido Unionista, etc. Mañas ofrece una perspectiva humana de lo acontecido, pues se centra en cómo viven el proceso de paz los dos jovencísimos protagonistas, y sus padres, a los que también entrevista.

4/10
Noviembre

2003 | Noviembre

Un grupo de gente veterana relacionada con el teatro rememora sus años mozos, cuando se vieron espoleados por el empuje y talento de Alfredo, un joven recién llegado a Madrid para estudiar arte dramático. El film alterna las escenas de estos personajes, sobre fondo negro, recordando, con las de la historia principal. Así vemos cómo Alfredo rompe moldes en las clases (memorable su duelo con un profesor encarnado por Héctor Alterio, al que camela en un ejercicio donde el chico debía contar un suceso traumático del pasado, para soltarse: es una escena de gran intensidad dramática, a la vez que se burla de ciertos métodos de interpretación); y poco a poco reúne a su alrededor a un grupo de compañeros inquietos, con los que comienza a hacer un teatro diferente, y teóricamente comprometido, en la calle. A Achero Mañas le pesaba como una losa su enorme éxito en el debut en largo con El bola. Alabado por activa y por pasiva, en su segundo film debía procurar no defraudar. Sin llegar al nivel del citado título, Mañas resiste el tipo, y ofrece un film de idealismos quijotescos que tropiezan con los inevitables molinos de viento, consagrado a los profesionales del teatro y a su dificultad para no plegarse a la representación de obras sin sustancia. La película ofrece momentos intensos (la representación de un atentado terrorista, por ejemplo), pero quizá le falla algo casi imposible de representar: el supuesto teatro memorable que hace Alfredo, en homenaje a su hermano retrasado, que uno lo ve, y le parece llamativo y poco más. En el acertado reparto destaca Óscar Jaenada, memorable como el idealista Alfredo.

5/10
El Bola

2000 | El Bola

Película que ha acaparado los más importantes premios en España, nada menos que cuatro Goyas, entre ellos Mejor Película. Sin duda, en su primer largo como director, Achero Mañas se ha convertido en uno de los creadores españoles con mayor proyección. El Bola sigue en cierto modo la de Benito Zambrano con Solas: temática social, puesta en escena realista, actores desconocidos, y... esperanza, mucha esperanza. En este caso, Achero ha tocado uno de los temas más candentes y preocupantes de la sociedad: los malos tratos. Pablo es un chaval de doce años al que todos llaman “El bola”. Es despierto e inteligente, pero tiene problemas en su casa y eso le hace sentirse desplazado en su relación con los chicos de su edad. Hasta que un día conoce a Alfredo, un nuevo chaval de clase, y entabla con él una amistad profunda que le hará conocer otras realidades familiares. Ello le dará fuerza para afrontar su propia situación. La película aborda con contenida crudeza el mundo de la soledad infantil. El espectador presencia atónito a los estragos que produce un padre violento en el equilibrio emocional y personal de un niño. Juan José Ballesta, que da vida al protagonista, sorprende con una variedad de registros insólita para un chaval de su edad; su premio de la Academia española como Mejor Actor revelación está más que justificado. Un guión preciso y un reparto magníficamente dirigido completan una película sincera y atrevida que supone un golpe moral a la conciencia y sensibilidad de las personas.

6/10
Un mundo normal

2020 | Un mundo normal

Ernesto, un director de teatro excéntrico e inconformista, recibe la noticia de la muerte de su madre. Camino del cementerio roba el ataúd para tirar el cadáver al océano como era su deseo. Su hija, cansada de sus locuras, le acompaña con la intención de hacerle cambiar de idea. En el viaje descubrirá que su padre no es ningún loco y que uno debe ser fiel a sí mismo aunque esto, a veces, suponga ir en contra de la opinión de la mayoría.

Todo lo que tú quieras

2010 | Todo lo que tú quieras

Achero Mañas trató la violencia paterna en El Bola, su impecable opera prima, y homenajeó la memoria de su propio padre en Noviembre. Siete años le ha costado finalizar su tercer trabajo, que incide de nuevo en las relaciones paternofiliales, pues gira en torno a un hombre capaz de realizar cualquier sacrificio para sacar adelante a su pequeña. Leo, abogado harto de llevar casos de custodias en divorcios, lleva una vida feliz con su mujer, Alicia, que es la que lleva todo el peso de cuidar y educar a Dafne, la hija de ambos, de cuatro años. Pero Alicia muere repentinamente a consecuencia de un ataque de epilepsia. A Leo se le da muy bien cuidar a su hija, pero la pequeña está tremendamente afectada por la ausencia de su madre. Como un pasatiempo infantil aparentemente cándido, a Leo se le ocurre pintarse los labios, y posteriormente ponerse una peluca, para “interpretar” a su esposa fallecida. Pero su hija le sigue pidiendo que haga de madre una y otra vez, e incluso quiere que le lleve al colegio de tal guisa. Leo acaba recurriendo a uno de sus clientes, un veterano transformista homosexual (al que antes había llegado a insultar), para que le enseñe a resultar convincente como travestido. Ciertamente, Mañas tenía ante sí la enorme dificultad de hacer creíble el punto de partida, que un tipo de lo más normal, en el fondo homófobo, sea capaz de salir a la calle con un vestido con tal de complacer a su niña. De hecho, es cierto que el argumento es estrambótico. Pero el realizador lo compensa con la sentida emotividad de sus imágenes, que acaban llevando de la mano al espectador. Por muy excéntrica que sea la cinta, es también sincera y sobre todo inteligente y compleja. Se pueden tener prejuicios ante esta atípica propuesta, pero su desarrollo tiene interés. El travestismo “inocente” –totalmente contrapuesto al del personaje homosexual de José Luis Gómez– acaba siendo una elaborada metáfora sobre la capacidad masculina para adaptarse a los nuevos tiempos, y realizar tareas y adoptar roles que antaño estaban reservados a la mujer. Pero nunca se presenta este juego de suplantación y travestismo como “normal”, ni como la mejor solución, queda bastante claro que todo sucede en un caso de extrema necesidad, y que la situación ideal es que un niño tenga padre y madre, pues necesita de ambas figuras. No se trivializa en ningún momento el tema central, el escapismo a través del juego que desarrollan entre el padre y la hija para suplir mediante la imaginación la pérdida del ser amado. Esto no puede ser un sustituto de la aceptación de la muerte, pero el protagonista corre el peligro de que su niña acabe confundiendo la realidad con la ficción... Mañas, también autor del guión, trata al espectador con respeto, ofrece motivos para reflexionar en lugar de imponer su discurso, y parece haberle dado muchas vueltas a todo lo que aparece en pantalla. Al cineasta no le preocupa que le tachen de políticamente incorrecto por sus críticas sutiles pero afiladas hacia un sistema judicial que siempre concede la custodia a la madre, y que dificulta a los padres ejercer como tales, salvo en lo referente a sus obligaciones económicas. Ataca a los jueces, y también a los psicólogos, que aplican una serie de dogmas, pero no son capaces de adaptarse a cada situación, y flexibilizar sus métodos si la situación lo requiere. Sale airoso Juan Diego Botto de su papel más maduro hasta la fecha, y resiste el duelo con el gran José Luis Gómez, uno de los pesos pesados de la interpretación en España –sobre todo en el teatro–. En papeles pequeños pero importantes, brillan Ana Risueño, Najwa Nimri e incluso un anecdótico Alberto Jiménez, que había rodado con Mañas El Bola. Pero con permiso de todos ellos, el gran hallazgo de la película es la expresiva niña Lucía Fernández, que literalmente enamora al espectador, y se luce en secuencias muy difíciles, como aquella en la que su padre le pide que le llame “papá” –una de las más estremecedoras–. Y es que el punto fuerte de el director de El Bola es contar cómo son los niños de verdad, no niños cursis de películas como los que se suelen ver en el cine español. 

6/10
Blackwhite

2004 | Blackwhite

Documental sobre el proceso de paz en Irlanda del Norte que sigue como hilo conductor el periplo de dos adolescentes unidos por su pasión por el boxeo. Sin embargo, su vida está condicionada por la situación en la zona y el terrorismo. Mañas ha filmado valiosos testimonios de todas las partes implicadas, por lo que ofrece una amplia perspectiva de la situación en el Ulster. Entre los entrevistados destacan Jerry Adams, presidente del Sinn Fein; John Hume, antiguo líder del SDLP y Premio Nobel de la Paz; Marjorie Mowlam, ex secretaria de Estado para Irlanda del Norte; David Revine, líder del Partido Unionista Progresista (PUP); Mark Durkan, líder del SDLP; Jane Kennedy, ex-ministra de Estado para Irlanda del Norte, responsable de Seguridad, Educación y Empleo; David Trimble, líder del partido Unionista, etc. Mañas ofrece una perspectiva humana de lo acontecido, pues se centra en cómo viven el proceso de paz los dos jovencísimos protagonistas, y sus padres, a los que también entrevista.

4/10
Noviembre

2003 | Noviembre

Un grupo de gente veterana relacionada con el teatro rememora sus años mozos, cuando se vieron espoleados por el empuje y talento de Alfredo, un joven recién llegado a Madrid para estudiar arte dramático. El film alterna las escenas de estos personajes, sobre fondo negro, recordando, con las de la historia principal. Así vemos cómo Alfredo rompe moldes en las clases (memorable su duelo con un profesor encarnado por Héctor Alterio, al que camela en un ejercicio donde el chico debía contar un suceso traumático del pasado, para soltarse: es una escena de gran intensidad dramática, a la vez que se burla de ciertos métodos de interpretación); y poco a poco reúne a su alrededor a un grupo de compañeros inquietos, con los que comienza a hacer un teatro diferente, y teóricamente comprometido, en la calle. A Achero Mañas le pesaba como una losa su enorme éxito en el debut en largo con El bola. Alabado por activa y por pasiva, en su segundo film debía procurar no defraudar. Sin llegar al nivel del citado título, Mañas resiste el tipo, y ofrece un film de idealismos quijotescos que tropiezan con los inevitables molinos de viento, consagrado a los profesionales del teatro y a su dificultad para no plegarse a la representación de obras sin sustancia. La película ofrece momentos intensos (la representación de un atentado terrorista, por ejemplo), pero quizá le falla algo casi imposible de representar: el supuesto teatro memorable que hace Alfredo, en homenaje a su hermano retrasado, que uno lo ve, y le parece llamativo y poco más. En el acertado reparto destaca Óscar Jaenada, memorable como el idealista Alfredo.

5/10
El Bola

2000 | El Bola

Película que ha acaparado los más importantes premios en España, nada menos que cuatro Goyas, entre ellos Mejor Película. Sin duda, en su primer largo como director, Achero Mañas se ha convertido en uno de los creadores españoles con mayor proyección. El Bola sigue en cierto modo la de Benito Zambrano con Solas: temática social, puesta en escena realista, actores desconocidos, y... esperanza, mucha esperanza. En este caso, Achero ha tocado uno de los temas más candentes y preocupantes de la sociedad: los malos tratos. Pablo es un chaval de doce años al que todos llaman “El bola”. Es despierto e inteligente, pero tiene problemas en su casa y eso le hace sentirse desplazado en su relación con los chicos de su edad. Hasta que un día conoce a Alfredo, un nuevo chaval de clase, y entabla con él una amistad profunda que le hará conocer otras realidades familiares. Ello le dará fuerza para afrontar su propia situación. La película aborda con contenida crudeza el mundo de la soledad infantil. El espectador presencia atónito a los estragos que produce un padre violento en el equilibrio emocional y personal de un niño. Juan José Ballesta, que da vida al protagonista, sorprende con una variedad de registros insólita para un chaval de su edad; su premio de la Academia española como Mejor Actor revelación está más que justificado. Un guión preciso y un reparto magníficamente dirigido completan una película sincera y atrevida que supone un golpe moral a la conciencia y sensibilidad de las personas.

6/10

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