Revolucionó la música country y protagonizó películas inolvidables como "Ha nacido una estrella". Kris Kristofferson ha fallecido a los 88 años, rodeado de su familia en su casa de Maui, Hawái. “Con gran pesar compartimos la noticia de que nuestro esposo/padre/abuelo, Kris Kristofferson, falleció pacíficamente el sábado 28 de septiembre en su casa. Todos estamos muy bendecidos por el tiempo que pasamos con él. Gracias por amarlo durante todos estos años, y cuando vean un arcoíris, sepan que nos está sonriendo a todos”, escribió la familia de Kristofferson en Instagram, pidiendo privacidad.
Podría haber sido muchas cosas en su vida, pero fue muy pasados los treinta años cuando decidió que se iba a dedicar a cantar. En 1970 sacó su primer disco, “Me and Bobby McGee”, y rápidamente se convirtió en un éxito. Poco tiempo después empezó a compaginar la música con el cine cuando Dennis Hopper le ofreció participar con un pequeño papel en The Last Movie en 1971.
Kristoffer Kristian Kristofferson nació en Brownsville (Texas) el 22 de junio de 1936. Su padre era general de las Fuerzas Aéreas. Kris estudió en Pomona College, en California, en donde destacó en el deporte, y de allí marchó nada menos que a la Universidad de Oxford, en Inglaterra, donde estudió literatura. Durante aquel tiempo empezó a escribir sus primeras canciones, bajo el pseudónimo de Kris Carson. A su vuelta, sin embargo, la fuerza de la sangre le llamó y se enroló en el ejército, en donde llegó a ser piloto de helicópteros y alcanzó el grado de capitán. Pero la vocación creativa era demasiado intensa y su idilio con el ejército acabó por romperse cuando, en 1965, rechazó una oferta para enseñar nada menos en la Academia Militar de West Point. Se ve que el tipo era un soldado de los buenos y la verdad es que tiene aspecto de uno de esos sargentos duros y sin escrúpulos de las pelis de Vietnam. En fin, la realidad es que el futuro actor marchó a vivir a Nashville, entonces y ahora centro mítico de la música country en Estados Unidos. Allí conoció el ambiente y a las personas que cambiarían su vida en adelante, gente como Johnny Cash o Janis Joplin. Con Cash grabó en 1970 el tema “Sunday Morning Coming Down”, que fue designada mejor canción del año por la Asociación de Música Country. En 1969 se divorció de su primera mujer, con quien se había casado en 1961 y había tenido dos hijos. Luego se casó en 1973 con Rita Coolidge, pero los desmadres de aquella época también le cogieron de lleno y Kris se hizo alcohólico, lo que arruinó su matrimonio. También tuvo por aquellos tiempos sonados romances con mujeres como Barbra Streisand, Janis Joplin o Joan Baez. Se divorció de Rita en 1980, con quien tuvo un hijo en común. Todavía volvería a casarse una vez más en 1983, con Lisa Meyers, con quien sigue viviendo y con quien ha tenido otros cinco hijos.
Tras su debut detrás de las cámaras en 1971 gracias a su colega Dennis Hopper, el incipiente actor empezó a participar ya como principal actor en películas notables, en donde su físico imponente cuadraba a la perfección. Tiene el actor una apariencia muy auténtica, de hombre rudo, pero sensato y de eso supieron sacar un gran partido directores como Sam Peckinpah en Pat Garrett y Billy the Kid o Martin Scorsese en la estupenda Alicia ya no vive aquí. En 1976 formaría dúo con Barbra Streisand en Ha nacido una estrella (1976), remake de la historia de William A. Wellman de los años 30. Con Peckinpah, de quien se hizo muy amigo, volvió a trabajar en otras dos películas: el drama Quiero la cabeza de Alfredo García (1974) y Convoy (1978), especie de western de acción junto a Ali MacGraw. En 1980 protagonizó la larguísima La puerta del cielo, un film estimable pero que fracasó en taquilla y supuso la ruina económica para su director Michael Cimino. Cuatro años después compartió protagonismo con Willie Nelson en el drama musical Songwriter, por el que Kristofferson obtuvo una nominación al Oscar en el apartado de mejor canción. Dos años después, en 1986, trabajó con su viejo amigo Johnny Cash en el telefilm Los últimos días de Frank y Jesse James.
En los años siguientes compaginó la música y el cine, publicando discos y rodando películas más bien normalitas, aunque entre las que destacan las dos que rodó a las órdenes de John Sayles: Lone Star (1996), Limbo (1999) y más tarde Silver City (2004), o el estupendo drama de James Ivory, La hija de un soldado nunca llora. También hizo un buen papel ejerciendo de veterano cazavampiros en la trilogía de Blade, en donde era el maestro de Wesley Snipes.
