Netflix ha dejado clara su postura respecto al eterno debate entre salas de cine y streaming. Dan Lin, presidente de la división cinematográfica de la compañía, ha reconocido que la plataforma ha aceptado que existen directores y productores con los que nunca podrá colaborar debido a su firme defensa de los estrenos tradicionales en cines.
En una entrevista concedida a The New York Times, Dan Lin afirmó que la estrategia de Netflix no cambiará pese a algunas excepciones recientes. “Hay un grupo de cineastas que todavía quiere estrenos en salas. Hemos aceptado que son cineastas con los que simplemente no trabajaremos”, declaró.
Sus palabras llegan en un momento especialmente significativo para la compañía, ya que Netflix acaba de anunciar el primer estreno verdaderamente tradicional de su historia. Se trata de Narnia, la adaptación de la célebre saga fantástica dirigida por Greta Gerwig, que llegará a los cines el 12 de febrero de 2027 antes de desembarcar en la plataforma el 2 de abril del mismo año.
Sin embargo, Dan Lin quiso dejar claro que el caso de Narnia no supone un cambio de rumbo. Según explicó, se trata de una excepción dentro de una estrategia que continúa priorizando el estreno directo en streaming.
La directora de Barbie había negociado originalmente un lanzamiento en salas IMAX durante el fin de semana de Acción de Gracias, seguido de su llegada a Netflix en Navidad. Finalmente, la compañía optó por un calendario más cercano al modelo tradicional de Hollywood, aunque insiste en que no pretende convertirlo en la norma.
La cuestión de las ventanas de exhibición ha sido una de las principales fuentes de conflicto entre Netflix y numerosos cineastas de prestigio durante la última década. Figuras como Christopher Nolan, Steven Spielberg o Denis Villeneuve han defendido públicamente la experiencia cinematográfica en pantalla grande.
Paradójicamente, Netflix sí ha comenzado a conceder pequeñas ventanas de exhibición a determinados proyectos. Uno de los más destacados será The Adventures of Cliff Booth, el nuevo largometraje dirigido por David Fincher a partir de un guion de Quentin Tarantino centrado en el personaje interpretado por Brad Pitt en Érase una vez en... Hollywood. La película tendrá una exhibición mundial en IMAX de dos semanas a partir del 25 de noviembre antes de estrenarse en Netflix el 23 de diciembre.
El debate tiene especial relevancia porque Netflix ha sido tradicionalmente uno de los principales impulsores del modelo de estreno simultáneo o directo en streaming. Incluso cuando estudió la adquisición de los estudios de Warner Bros. Discovery, el codirector ejecutivo Ted Sarandos aseguró que las películas del estudio habrían mantenido la ventana convencional de 45 días en salas.
Más allá de la distribución, Dan Lin también adelantó algunos de los objetivos que marcarán su etapa al frente de la división cinematográfica. El ejecutivo pretende que Netflix produzca menos películas, pero de mayor calidad, además de reforzar géneros que considera especialmente atractivos para el público, como las comedias, las comedias románticas y las adaptaciones literarias.
Las declaraciones confirman que la batalla entre el modelo tradicional de exhibición y el streaming sigue lejos de resolverse. Mientras algunos directores continúan defendiendo el estreno en cines como parte esencial de la experiencia cinematográfica, Netflix parece dispuesta a mantener una estrategia propia, incluso si eso significa renunciar a trabajar con determinados autores de primera línea.
