Tom Cruise se ha llevado uno de los mayores revolcones comerciales de su carrera con "Digger", pero no parece dispuesto a renegar de la película. La sátira negra dirigida por Alejandro G. Iñárritu apenas ha recaudado 8 millones de dólares en 3.300 salas norteamericanas en su primer fin de semana, convirtiéndose en el peor estreno de Tom Cruise en casi veinte años. Y el actor, lejos de esconderse, ha salido públicamente en defensa del proyecto: "Estoy muy orgulloso de lo que hemos creado".
En un mensaje publicado en Instagram, Tom Cruise agradeció el trabajo del equipo: "Me siento muy honrado de haber tenido la oportunidad de crear esta película junto a artistas tan talentosos. Gracias a todo el reparto y al equipo por vuestra dedicación, trabajo duro y alegría. La experiencia fue realmente inolvidable y estoy muy orgulloso de lo que hemos creado".
Las palabras tienen especial relevancia después de que Digger haya arrancado con unos números bastante pobres. Los 8 millones de dólares de apertura suponen el debut más bajo de Tom Cruise desde Leones por corderos (2007), que comenzó con 6,7 millones, aunque aquella película tenía un presupuesto muy inferior. Digger habría costado oficialmente unos 125 millones de dólares, aunque algunas informaciones elevan la cifra hasta los 180 millones, cantidad que Warner Bros. niega.
El resultado está muy por debajo incluso de las previsiones más prudentes del estudio, que esperaba entre 12 y 15 millones. Semanas atrás, algunos servicios de seguimiento de taquilla llegaron a pronosticar un estreno cercano a los 30 millones, pero el interés se desplomó durante los días previos al lanzamiento. En el extranjero, la película ha añadido otros 12 millones.
El fracaso resulta especialmente doloroso porque Digger era una apuesta deliberadamente poco convencional para una estrella acostumbrada a convertir sus películas en acontecimientos. Tom Cruise interpreta a Digger Rockwell, un multimillonario petrolero calvo y con barriga que descubre que sus decisiones han contribuido a provocar un desastre medioambiental. Alejandro G. Iñárritu planteó la película como una sátira dirigida especialmente a las nuevas generaciones, y alrededor del 60% de sus espectadores estadounidenses tiene entre 18 y 34 años. Más del 70% del público fue masculino.
La mala taquilla apunta a que Digger será una importante pérdida económica para Warner Bros., que afronta además una importante reorganización de su división cinematográfica. El tropiezo llega justo antes de la prevista finalización, el 6 de octubre, de la operación de fusión con Paramount Skydance.
El contraste resulta curioso: mientras Digger se hunde en la taquilla, Tom Cruise reivindica una película que precisamente se apartaba de la fórmula que ha convertido al actor en uno de los grandes supervivientes del Hollywood contemporáneo. Después de años encadenando Top Gun, Misión: Imposible y otros espectáculos de acción, el actor había decidido volver a terrenos más cercanos a sus trabajos de prestigio de los años noventa, como Nacido el 4 de julio o Magnolia.
El público, por ahora, parece haber preferido al Tom Cruise que corre, salta y salva el mundo antes que al Tom Cruise que engorda, se queda calvo y descubre los efectos secundarios de ser un magnate del petróleo.
Y el actor ya prepara su regreso al terreno conocido: Days of Thunder 2 será su próximo gran proyecto, una vuelta a la acción y a la propiedad intelectual que sus espectadores parecen echar de menos.
Mientras tanto, el fin de semana tuvo una vencedora mucho más convencional. Verity, adaptación de la novela de Colleen Hoover protagonizada por Anne Hathaway, Dakota Johnson y Josh Hartnett, debutó en el número uno con 32,6 millones de dólares en 3.510 salas. El thriller, realizado con un presupuesto de unos 40 millones, contó con un público femenino en un 78%, aunque también recibió un C+ de CinemaScore y apenas un 34% de aprobación entre los críticos de Rotten Tomatoes.
En segunda posición quedó Resident Evil, que sumó 12,5 millones en su tercer fin de semana y alcanza ya unos 124,8 millones en Norteamérica. Heart of the Beast, con Brad Pitt, recaudó 11 millones en su segunda semana y acumula 38,3 millones.
