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Septiembre 2013, día 27: La profunda herida de la depresión y un pronóstico para la Concha de Oro

El 61 Festival de Cine de San Sebastián se acerca a su final. Su último cartucho gastado en la competición ha correspondido a una cinta española que indaga en el estado anímico que acompaña a la depresión, “La herida”. Es pues la hora de jugar a las adivinanzas, hacia donde se decantará el jurado presidido por Todd Haynes al conceder los premios.

Septiembre 2013, día 27: La profunda herida de la depresión y un pronóstico para la Concha de Oro

Ha cerrado la sección competitiva del festival una de esas películas que no te alegran el día, y esto justo en tiempos de crisis, cuando a la gente le apetece ver historias que levantan el ánimo y te hacen reír o, al menos, sonreír. No, La herida hurga precisamente en la herida del desánimo colectivo mostrando un drama personal, en el que se ve incluso el telón de fondo de las protestas en la sanidad pública española contra los recortes, la famosa “marea blanca”.

La película se centra en Ana, que tiene 28 años y trabaja de auxiliar en una ambulancia. No acaba de superar la ruptura con su novio, pero las personas que tiene alrededor no acaban de ser conscientes de su enorme padecimiento interior. Sus padres están separados, ella vive con su madre, con la que no hay conexión. Habla con sus colegas, va a algunas fiestas, está atento a un paciente, pero... Su única forma de desahogarse es precaria: mantener un chat en internet con un desconocido, ante el que admite sus numerosos intentos de suicidio, aunque no ha sido capaz de reunir la fuerza suficiente para llevarlos a cabo hasta el final.

Deprimente es sin duda la película del debutante Fernando Franco, que presenta con gran realismo el estado anímico de la protagonista (la esforzada Marian Álvarez), que padece sin saberlo bien un trastorno límite de la personalidad o síndrome borderline. El planteamiento del director, que coescribe el guión con Enric Rufas, consiste en meter al espectador dentro de la cabeza de Ana y hacer que de este modo sufra con ella y la comprenda.

El problema es que La herida no deja ni un instante de respiro, ni es capaz de abrir mínimamente una ventanita a la esperanza, de modo que todo es dar vueltas y más vueltas a lo que se diría una situación sin salida, la atmósfera está creada desde el minuto uno. Ella está fatal, la gente que tiene alrededor va a lo suyo, la vida es un asquito, no hay alicientes, y poco más.

Aunque pueda ser encomiable describir el estado mental extremo de quien está a punto de hacer “crack” –situación no infrecuente en los países opulentos en crisis de la sociedad contemporánea–, para concienciar de las actuales enfermedades mentales, Franco equivoca la perspectiva, y desde luego no ofrece el mejor enfoque para vender entradas y que el espectador salga mínimamente estimulado, pensando “qué bello es vivir, a pesar de todo”, o algo así. El simple pintar un cierto estado de las cosa no es suficiente, la película pide a gritos una suerte de catarsis que no llega.

And the winner is...

... cualquiera sabe. Los premios están más abiertos que nunca, la realidad es que no hay un título indiscutible para la Concha de Oro. Le Week-End de Roger Michell tiene muchas papeletas para el premio, dentro de su cierto minimalismo es una película muy bien construida, con buen guión y dirección, y excelentes interpretaciones, que aborda la vida a los 60 años en un matrimonio, siendo por tanto sintomática del interés por abordar historias sobre personas que empiezan a envejecer. Por supuesto premiar el guión, la dirección o a alguno de los actores sería también una decisión bastante sensata.

El cine iberoamericano, representado por Club Sándwich y Pelo malo, podría llevarse alguno de los Premios del Jurado, sin duda que la presencia entre los que deciden de artistas latinos puede tener su peso en esta decisión. La rarita Enemy de Denis Villeneuve también podría colarse en estas categorías, aunque nunca entenderé porque no compite con la superior Prisioneros.

Como mejor actor, Javier Cámara por Vivir es fácil con los ojos cerrados es un claro favorito. Aunque son rivales de entidad Antonio de la Torre en Caníbal -cinta que también puede optar a la fotografía, la dirección o incluso la Concha de Oro- y el Jim Broadbent de Le Week-End.

En interpretación femenina tiene muchas opciones Kim Vercoe por For Those Who Can Tell No Tales. o la propia Olimpia Melinte de Caníbal.

Resulta tentador premiar a la dirección a unos de los grandes, Bertrand Tavernier, por Quai d'Orsay, pero siendo un film estimable, parece exagerado concederle ese premio. Lo mismo cabe decir de Atom Egoyan con Condenados (The Devil's Knot), que no deja de ser una cinta de encargo, hecha, eso sí, con enorme profesionalidad. Sería una sorpresa que el jurado tuviera en cuenta a Götz Spielmann por Oktober November, aunque yo estaría encantado de que reconocieran la cinta con éste u otro premio de identidad.

Luego, por supuesto, no acertaré casi nada del palmarés final, pero quizá los miembros del jurado dirán que los cronistas y críticos de cine están para equivocarse. Otro punto de vista, sin duda.

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