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Biografía

Bertrand Tavernier

Bertrand Tavernier

79 años

Bertrand Tavernier

Nació el 25 de Abril de 1941 en Lyon, Rhône, Francia

Premios: 1 Festival de Cannes (más 1 premios)

El 'ancien terrible'

18 Septiembre 2013

Se sale de ver sus películas concienciado con problemas sociales y con cierta determinación a actuar para cambiar las cosas. El versátil Bertrand Tavernier contagia su gran amor por el cine en películas sobre héroes cotidianos capaces de dejarse la piel por lo que creen justo, aunque para ello deban desafiar la legalidad y se vean inmersos en dilemas éticos.

Bertrand Tavernier vino al mundo el 25 de abril de 1941, en Lyon, durante la ocupación nazi de Francia. Su padre, el publicista y escritor René Tavernier, colaboraba de forma clandestina en un diario que pretendía mantener alta la moral de la Resistencia. A Tavernier se le quedó grabada la firme convicción de su progenitor de que "la pluma es más poderosa que la espada".

Terminada la II Guerra Mundial, Tavernier se fue aficionando cada vez más al cine, hasta el punto de que cuando tenía 13 años ya tenía bastante claro que quería ser director. Le apasionaban especialmente los realizadores americanos, sobre todo John Ford, Joseph Losey, Samuel Fuller y William A. Wellman, aunque también cita entre sus favoritos a sus compatriotas Jean Vigo, Jean Renoir y Jacques Becker.

Estudió Derecho en la Sorbona, pero abandonó las aulas en cuanto tuvo oportunidad de ponerse a trabajar como asistente de Jean-Pierre Melville en Léon Morin, prêtre. Esa primera toma de contacto con la industria del cine no resultó como él esperaba, porque el director le llegó a decir que no valía para esa tarea y que se dedicara a ejercer como jefe de prensa.

De esta forma, Tavernier ejerció durante una larga temporada este cometido para el productor Georges de Beauregard. Al mismo tiempo, comenzó a ejercer como crítico de cine, para publicaciones tan prestigiosas como Positif y Cahiers du Cinéma. Escribió algún libro, como "50 años de cine norteamericano", donde hablaba únicamente de sus películas y realizadores favoritos en dos volúmenes, que obtuvo un enorme éxito.

Gracias a sus contactos en el mundillo del cine al estar dentro de la industria, le surge la oportunidad de debutar como director de sendos cortos para los filmes colectivos Les baisers y La chance et l'amour. Ésta vez los resultados son convincentes.

Sin embargo, tardaría 10 años en poder debutar en el largometraje, con El relojero de Saint-Paul, adaptación de una novela criminal de Georges Simenon. Coescribió él mismo el guión, que traslada la acción a su Lyon natal. Con él logró interesar a Phillippe Noiret, por entonces consagrado como gran figura del cine patrio por títulos como La gran comilona, Topaz, y sobre todo la inolvidable Zazie en el metro.

A Noiret le apasionó el papel principal y le dio al realizador su palabra de que le apoyaría hasta el final. Tras el fallecimiento del actor en 2006, Tavernier redactó una emotiva carta en la que explicaba que le debía al intérprete y a su lealtad el haber podido dedicarse al cine. Durante 18 meses, Tavernier llevó el libreto a todas las productoras que operaban en Francia, obteniendo negativas encadenadas, algunas de ellas insultantes. "Durante más de dieciocho meses, mientras me rechazaban y humillaban, él me apoyó, estuvo en mi rincón, sin renegar de su compromiso", comentaba. "Yo, sin embargo, nunca había hecho antes una película, y si él hubiera abandonado el barco, hoy no estaría aquí".

En El relojero de Saint-Paul destaca Noiret a un alto nivel como un hombre que trata de entender la motivación de su hijo, al que ha criado en solitario, y que se ha visto implicado en un asesinato político. También se luce Jean Rochefort, en el papel del policía encargado del caso. Se puede decir que El relojero de Saint-Paul va tan a contracorriente que parece reivindicar la gran tradición de películas criminales francesas que François Truffaut tanto denostaba en su célebre artículo "Una cierta tendencia". Tavernier ya centraba su cine en el retrato de la realidad del momento, en concreto las posiciones políticas de la Francia post mayo del 68.

Repite con ambos actores, Philippe Noiret y Jean Rochefort, en Que empiece la fiesta, un film histórico sobre la relación entre el libertino Felipe de Orleáns (Noiret), regente de Francia en 1719, y su consejero, el padre Dubois (Rochefort), un sacerdote ateo. También parece mirar hacia el presente en su descripción de los excesos de la corte que influyeron en la génesis de la Revolución Francesa. "Las películas históricas deben verse como actuales. Si comprendemos el pasado, entendemos el presente", ha comentado Tavernier en una entrevista.

También pertenece al género El juez y el asesino, que tiene como personajes principales a un anarquista enloquecido del siglo XIX (Michel Galabru) y al magistrado que le juzga. En Los inquilinos, con Michel Piccoli, los vecinos de un inmueble se rebelan contra el abusivo propietario.

Tavernier había desarrollado en sus primeros trabajos un estilo propio, pero que bebe claramente de los clásicos del cine galo, lo que le valió tanto adeptos como detractores. Pero cambió en cierta forma de registro con La muerte en directo, técnicamente más arriesgado e innovador por sus numerosos travellings, y que desarrolla una historia de ciencia ficción. Además, parece adelantarse a su tiempo con la historia de un joven reportero (Harvey Keitel) que acepta implantarse una cámara en el cerebro para rodar el fallecimiento por enfermedad de una escritora. En su reivindicación de ponerle límites a la telebasura, no ha perdido actualidad.

A lo largo de los 80, Tavernier logra emocionar con Un domingo en el campo, sobre un pintor y sus hijos, con la que ganó el premio al mejor director en Cannes, y rinde un homenaje sentido a la música de jazz con la excelente Alrededor de la medianoche, con la que Herbie Hancock ganó el Oscar a la mejor banda sonora.

Tavernier se superó a sí mismo en 1989 con la redonda La vida y nada más, que recupera a Philippe Noiret como un oficial del ejército que tras la primera Guerra Mundial tiene ante sí la dura tarea de reunir datos sobre 350.000 soldados galos desaparecidos durante la contienda. Reflexiona sobre la muerte, pero también sobre el cinismo de los políticos, que presionan al protagonista en función de sus propios intereses.

Volvería años después al terreno de la Gran Guerra con Capitán Conan, que se sitúa en Bulgaria, cerca del final del conflicto. La historia del líder de un regimiento de expertos en combate cuerpo a cuerpo plantea la inquietante cuestión del problema de que los soldados se adapten a la vida civil una vez se deja de depender de ellos en los combates.

Tras incursionar en el cine de aventuras con La hija de D'Artagnan, uno de sus filmes más exitosos, y en el policiaco con conciencia social en Ley 627, sobre los estragos de la droga en la juventud, Bertrand Tavernier ganó el Oso de Oro en el Festival de Berlín con la sobrecogedora La carnaza. Basada en un caso real, tiene como protagonista a tres adolescentes que no dudan en matar a hombres solteros para reunir el dinero que necesitan para abrir una tienda de ropa en Estados Unidos. El realizador no se posiciona, se limita a mostrar la terrible realidad de los jóvenes sin principios obsesionados por comprar objetos de marca. "Creo que era realista, y que demostraba que la educación en Francia no iba bien", recuerda el realizador. "No intentaba atacar a la juventud francesa, sino a determinados chicos que son incapaces de afrontar la realidad, y cuando lo hacen, causan un desastre".

La obra cumbre del realizador francés es sin duda Hoy empieza todo, que arrancó la friolera de treinta minutos de ovaciones tras su pase en el Festival de Berlín, en 1999, donde obtuvo el Premio de la Fipresci, una Mención de Honor, y el Premio del Jurado Ecuménico. Philippe Torreton, en su mejor trabajo, interpreta al director de una escuela de una zona deprimida de la Auvernia francesa, que intenta echar una mano a las familias de sus alumnos pese a que choca con la burocracia. Aunque pinta una realidad terrible, Tavernier no cae en la tentación del pesimismo fácil, y su film incita a implicarse para mejorar las cosas aún en condiciones complejas. "Dio buenos resultados porque me constan los casos de 18 personas que decidieron convertirse en profesores por Hoy empieza todo. ¡Es para mí toda una victoria!".

En los últimos años, Tavernier ha levantado ampollas en Francia, con Salvoconducto, por su defensa y reivindicación de los directores que siguieron haciendo cine durante la ocupación nazi, tradicionalmente acusados de colaboracionistas. "Creo sinceramente que la controversia la causaron los que no entendieron nada de la película", ha explicado. "Un grupo de gente hizo una lectura completamente estúpida, como si atacase a la Nouvelle Vague, cuando contaba lo que ocurrió en 1942".

La pequeña Lola documenta el drama de las parejas que se ven obligados a viajar a un país exótico, Camboya, para intentar adoptar legalmente a un niño a pesar de la corrupción de las autoridades. Quizás el film menos interesante de la obra del realizador francés sea En el centro de la tormenta, fallida incursión del francés en Hollywood con Tommy Lee Jones como policía que investiga la muerte de una prostituta en Louisiana, tras el Katrina. Se realizaron dos montajes, el más personal del director, que compitió en Berlín, y el recortado para su estreno en salas comerciales. Tampoco acaba de emocionar La princesse de Montpensier, sobre una aristócrata del XVI, obligada a casarse con un hombre al que no conoce. En Quai d'Orsay, adaptación de un cómic de Christophe Blain y Abel Lanzac, vuelve a arremeter contra la burocracia retratando a un ministro de asuntos exteriores muy parecido al antiguo primer ministro francés Dominique de Villepin, interpretado por Thierry Lhermitte.

En 1965, el realizador se casó con Claudine O'Hagen, guionista en alguno de sus títulos, como La carnaza y La pasión de Beatriz, que suele firmar como Colo Tavernier. Se divorciaron en 1980, después de tener dos hijos, Nils Tavernier, actor y realizador, y Tiffany Tavernier, escritora y guionista.

Un aspecto menos conocido de Bertrand Tavernier es su faceta como director de documentales, como Mississippi Blues, La guerre sans nom y sobre todo Histoires de vies brisées: les 'double peine' de Lyon, que criticaba la legislación francesa por la doble pena, que consistía en que cuando un emigrante cumplía condena por un delito, posteriormente se le expulsaba de Francia. "Lo vio Nicolas Sarkozy cuando era ministro del Interior y me dijo que antes de ver mi película estaba a favor de la doble pena, pero que ahora estaba en contra y que la iba a abolir". Al final va a ser cierto que la pluma, y la claqueta, tienen más poder que las armas.

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Filmografía
Las películas de mi vida, por Bertrand Tavernier

2016 | Voyage à travers le cinéma français

Una película de más de tres horas, pero que se pasa en un suspiro. Y es que Las películas de mi vida, de Bertrand Tavernier, cuyo título original es mucho más certero, Voyage à travers le cinéma français, o sea, "viaje a través del cine francés", es una personal declaración de amor del cineasta galo, un recorrido sentimental autobiográfico de las películas de su país que le han marcado y le empujaron a la cinefilia y a la cinematografía. Como decía el director al presentar su film, el cine y su recuerdo rejuvenecen, y él espera que haberlo hecho, le prolongue la vida. Además, citando el epitafio de la tumba de Michael Powell, aseguraba que se reconocía en él: "Profesión: amateur. Aficiones: Hacer películas". El documental comienza con el primer recuerdo fílmico de la infancia de Tavernier, que corresponde a Jacques Becker, una persecución de motos a un automóvil, perteneciente a Dernier atout. De nadie se aprende a valorar más una película que de alguien que hace cine, y a través de la nostalgia de los cines de barrio nos habla de Jean Gabin, Marcel Carné, Jean Renoir, Jean-Pierre Melville, Claude Sautet, Jean Vigo... pero también de autores de bandas sonoras como Maurice Jaubert, o del director maldito al que ayudó a pagar su entierro, Edmond T. Gréville. Cómo se agradece la mirada penetrante de Tavernier, y qué ganas dan de ver las películas que cita. Porque a él no le pasan desapercibidos un movimiento corporal, cómo se complementan en pantalla dos estilos interpretativos totalmente diferentes, el mérito que tiene sostener la duración de un plano... Lo que suscita emoción en el cinéfilo espectador, deseos de ver más cine.

6/10
Crónicas diplomáticas. Quai d'Orsay

2013 | Quai d'Orsay

El joven Arthur Vlaminck acaba de ser fichado por el flamante y carismático ministro de asuntos exteriores francés Alexandre Taillard de Vorms, para prestar su ayuda en el lenguaje de sus discursos. Allí va a descubrir cómo son las bambalinas del poder: el modo en que trabaja el equipo del ministro con su infatigable jefe de gabinete Claude Maupas al frente, la paciencia de las secretarias, y los diversos egos entre los que descolla el de su máximo jefe, de arrolladora personalidad pero difícil de complacer, porque nadie sabe lo que quiere ni él mismo. Bertrand Tavernier estructura su film con lo que parecen viñetas de la diplomacia francesa, cada una encabezada con una frase de Herodoto alusiva a los temas tratados. Enfoque adecuado si se tiene en cuenta que Quai d'Orsay adapta el cómic homónimo de Christophe Blain y Abel Lanzac, premiado en Angoulême en 2012, autores que se inspiran para su protagonista en Dominique de Villepin, de modo especial en su discurso ante la ONU sobre la no-intervención en Irak. Al estilo de El ala oeste de la Casa Blanca, versión francesa, y con bastante sentido irónico del humor, Tavernier juega un curioso juego, pues por un lado se diría que quiere restar trascendencia al modo en que se toman las decisiones políticas, subrayando el papel que juegan la vanidad y la teatralidad, pero por otro no dejan de ser cuestiones de máxima importancia, que requieren en ocasiones bastante coraje, véase el viaje a África. En tal sentido hace pensar en algunas novelas ligeras de Evelyn Waugh, como “Merienda de negros”. El resultado es entretenido, pero resulta difícil que pueda ser considerado como un agudo análisis político. El ministro encarnado por Tierry Lhermitte resulta caricaturesco en extremo, aunque hay que reconocer que el contrapunto del jefe de gabinete Niels Arestrup sirve de equilibrio para que la mirada de Raphaël Personnaz, el recién llegado, que coincide con la del espectador, sea de un estupor aceptable. El guión fue premiado en el Festival de San Sebastián.

6/10
En el centro de la tormenta

2010 | In the Electric Mist

La Luisiana posterior al huracán Katrina. El policía Dave Robicheaux investiga la salvaje muerte de una joven prostituta, todo apunta a que anda suelto un asesino en serie. Los hechos coinciden con un rodaje cinematográfico en la zona, que implica a celebridades, y que tiene asociado en la producción a un indeseable criminal local. Curioso film en inglés del francés Bertrand Tavernier, que adapta una novela de James Lee Burke. La protagoniza un sólido Tommy Lee Jones, que últimamente parece abonado al papel de policía cansado de enfrentarse cotidianamente a los peores horrores de que es capaz el ser humano, piénsese en No es país para viejos. En su caso tal agotamiento parece que lo intensifica el pensar qué mundo va a dejar a su hijita adoptada, de origen salvadoreño. El film, que compitió en Berlín en 2010, ha recortado metraje en la versión que aquí comentamos. Sea como fuere lo cierto es que no se trata de un film logrado, la trama avanza a veces a trompicones. Sucesos como el secuestro de la niña suenan a recurso melodramático barato, o no están bien engarzados, como es el caso de la muerte muchos años atrás de un hombre negro. Tienen cierta gracia las escenas oníricas, en que Dave habla con el espectro de un general sudista, y que intentan subrayar la vigencia de cierto espíritu caballeroso sureño, frente a la violencia atávica que nunca acaba.

4/10
La princesse de Montpensier

2010 | La princesse de Montpensier

Adaptación de un relato de la aristócrata francesa Madame de La Fayette (1634-1693). La película, como el libro, transcurre en el territorio francés del siglo XXVI, cuando católicos y protestantes se enfrentaban en cruentas guerras. La joven Marie de Mèzières está enamorada del duque de Guise, aunque su padre le tiene preparado otros planes: Marie deberá casarse con el príncipe de Montpensier, un hombre a quien no conoce.

5/10
La pequeña Lola

2004 | Holy Lola

Pierre y Géraldine no pueden tener hijos. Deciden adoptar un niño y viajan a Camboya, donde les han dicho que pueden hacerse con la custodia legal de un huérfano. Pero allí se enfrentan a una agotadora sucesión de visitas a orfanatos, ministerios y embajadas, una oleada de trámites burocráticos que parece no ir a ningún sitio. En el hotel conocen a muchas parejas francesas en la misma situación. Pasan los días, y la desalentada pareja sufre una aguda crisis matrimonial. Tavernier retoma la preocupación social de cintas como Hoy empieza todo. Y además de describir el drama de los problemas de fecundidad, denuncia la corrupción institucional. Para ello, el cineasta se documentó a fondo, visitando orfanatos e instituciones públicas camboyanas. Además, vuelve a recurrir al excelente actor Jacques Gamblin, presente en Salvoconducto, y se luce en los pasajes en los que la pareja protagonista realiza grabaciones para su futuro hijo.

4/10
Salvoconducto

2002 | Laissez-passer

Rodar una película siempre es una tarea dura: largas jornadas, un calendario que cumplir… Pero la cosa puede ser aún más ardua si tu país está invadido por una potencia extranjera. Es lo que ocurre en la Francia ocupada por los nazis en 1942. El director francés Bertrand Tavernier cuenta los hechos auténticos de cómo algunos cineastas siguieron haciendo películas en esos tiempos difíciles en la productora Continental, con la censura a cuestas y el riesgo de ser tachados de colaboracionistas. De hecho el film ha sido muy polémico en Francia ya que, lejos de admitir el colaboracionismo de estos cineastas con el nazismo, los muestra como elementos clave en la Resistencia. Por otra parte, el film es una reivindicación de Tavernier de una serie de directores que fueron menospreciados por los chicos de la "nouvelle vague", Truffaut, Chabrol y compañía, al tacharlos de demasiado tradicionales.

6/10
Hoy empieza todo

1999 | Ça commence aujourd'hui

El director francés Bertrand Tavernier maneja un tema de enorme calado: la educación. En torno orquesta una historia, la de Daniel, director de una guardería en Hernaing, un pueblecito de un área deprimida del norte de Francia. Con estilo naturalista, Tavernier presenta la vida de un educador, preocupado sinceramente por los problemas de los niños y sus familias. Se trata de uno de esos héroes anónimos, desconocidos del gran público. No es perfecto, pero hace cada día su papel: no se limita a cumplir un horario, o a tragarse situaciones injustas, como quien no se da cuenta de lo que pasa. Uno de los mayores méritos del film es el matiz, que ayuda a la credibilidad: lo fácil era caer en la denuncia maniquea de ministerios e inspectores, en contraposición al profesor superhéroe o a las sufrientes familias; y Tavernier lo evita. Existen personas insensibles o derrotadas de antemano, en el ayuntamiento o en educación; pero también las hay que se esfuerzan por usar los medios de que disponen; y el director sabe mostrar las dos caras de la moneda. El título del film es, ya, toda una declaración de principios. Dificultades en la vida personal y profesional las habrá siempre; pero frente al lamento por los fracasos del pasado (o por la gloria de éxitos que ya... pasaron) y las fantasías acerca del porvenir, no hay que olvidar nunca que "hoy empieza todo", que en el momento actual es cuando uno tiene la posibilidad de mejorar las cosas, de ocuparse de los demás. Con tal principio trabaja Daniel (una magnífica composición del actor Philippe Torreton), que tiene bien aprendida una lección: la victoria de ayer no tiene por qué impedir la derrota de hoy, hay que dar la batalla cada día.

7/10
Capitán Conan

1996 | Capitaine Conan

Bertrand Tavernier abordó el tema de la guerra en La vida y nada más y La guerra sin nombre. De nuevo abunda en los horrores bélicos a partir de una novela, de contenido autobiográfico, del francés Roger Vercel, que en algunos aspectos conecta con Senderos de gloria de Stanley Kubrick. La historia transcurre durante la recta final de la I Guerra Mundial, cuando los franceses logran una victoria decisiva, en el frente de los Balcanes. Ésta ha sido posible, en parte, gracias al cuerpo de 50 hombres que manda el capitán Conan. Delincuentes y asesinos reclutados en distintas prisiones, hallan una forma de redimirse mostrando su valor en el combate. La película ofrece secuencias bélicas perfectamente coreografíadas. La dirección artística mereció un premio en el Festival de San Sebastián. Fotografía nerviosa y música son de gran belleza. Pero donde sobresale el film es en su historia, valioso material que ahonda en el espíritu humano, y que muestra con justeza el contexto donde se desenvuelve. Tavernier y su guionista, Jean Cosmos, hacen una magnífica adaptación con adecuado sentido del ritmo, que sabe huir de simplismos maniqueistas, donde la forma está al servicio del fondo. Tavernier muestra un amplio abanico de tipos humanos. El capitán Conan posee un valor y coraje algo salvajes; es individualista, pero aprecia a sus hombres; en la guerra da lo mejor de sí mismo, pero su razón de ser, su mundo, pueden acabarse cuando llegue la paz. Trata de entenderle Norbert, maestro en la vida civil, sobre el que van cayendo distintas responsabilidades –primero como abogado, luego como fiscal– en procesos militares, donde trata de actuar guiado por la justicia. Se dibuja con acierto la relación entre estos dos hombres, que quiere ser de amistad, aunque sus modos de ver la vida sean muy diferentes. Conan no responde a estereotipos militares; sin embargo, admira al teniente De Scéve, por su valentía y virtudes castrenses. Este personaje, positivo pese a sus defectos –Conan y Norbert se describen del mismo modo–, equilibra el corrosivo retrato que se hace de algunos altos mandos, preocupados sólo de satisfacer su ego. Otros personajes secundarios –el soldado acusado de cobardía y su afligida madre, el sacerdote que ayuda en su defensa...– enriquecen la narración. El film muestra en los personajes rasgos de amistad, amor, entrega, comprensión, justicia... Pero están teñidos de amargura, empapados de un pesimismo que ve difícil cambiar el estado de las cosas. Es difícil cambiar caracteres demasiado hechos, desarraigar la maldad o el egoísmo que anidan en tantos corazones, parece decir un sombrío Tavernier.

6/10
La carnaza

1995 | L'appât

Marie Gillain interpreta a una bonita joven que tiende una trampa para cometer un robo. Junto a sus dos amigos, planea extorsionar a dos clientes suyos, pero la cosa se les va de las manos y se ven obligados a asesinar a sangre fría a las víctimas. Su único motivo es el dinero, con el que piensan abrir una tienda de ropa en Estados Unidos. Tienen la ingenua idea de que en este país, su vida será mucho más sencilla que en Francia, de donde quieren escapar cuanto antes. No son unos asesinos ni unos delincuentes, pero están dispuestos a hacer cualquier cosa para llevar a cabo sus planes. Pronto chocarán de frente con la cruda realidad, y se darán cuenta de que las cosas no funcionan como ellos piensan. Un interesante thriller que mezcla la intriga y el asesinato con un realismo crítico. Tavernier es un director que se ha ganado una magnífica reputación, porque sus propuestas siempre son atractivas. Realiza un cine que pretende movilizar conciencias, o hacer hincapié en los aspectos más oscuros o injustos de la sociedad. Con Hoy comienza todo (1999) alcanza plenamente sus objetivos, y completa una obra universal y maestra.

4/10
Ley 627

1994 | L. 627

Lucien Marguet es un experto policía convencido de que con su trabajo contribuye a mejorar la sociedad. Lleva más de trece años ejerciendo su profesión con tenacidad. Cree en la justicia y en el respeto de las normas establecidas. Pero le va a costar conservar sus ideas cuando le destinan a la brigada de lucha contra el narcotráfico. Se encuentra con un mundo distinto, del que no tenía noticia. Debe adecuarse enseguida a las circunstancias, aunque para ello tenga que cambiar su manera de trabajar. Su batalla no parece tener fin, porque mientras él se agota con persecuciones y labores de vigilancia, los narcotraficantes no cejan en sus continuas violaciones de la ley.  Atractiva incursión de Tavernier en el terreno policíaco. Uno de los directores más directos y comprometidos de la última parte del siglo XX. Realiza un cine impregnado de una conciencia social, en la que hay un fuerte compone utópico de justicia y solidaridad. En 1999 realiza una obra maestra, en la que lleva sus inquietudes a su punto culminante: Hoy empieza todo, una película que debería ser obligatoria en cualquier centro de enseñanza o de formación de cualquier tipo. Ley 627 tiene una tensión permanente que cautiva al espectador, además de invitarle a pensar.

7/10
La hija de D'Artagnan

1994 | La fille de D'Artagnan

Eloise (Sophie Marceau) es una muchacha que ha vivido durante años en un convento al que fue confinada por su padre, el intrépido mosquetero D'Artagnan. Ahora, alcanzada la mayoría de edad, y ante la existencia de complots que ponen en peligro la corona de Francia, no dudará en utilizar al servicio del Rey las virtudes heredadas de su progenitor: valor, lealtad y, por supuesto, su destreza con la espada. Bertrand Tavernier (La muerte en directo, Hoy empieza todo, Capitán Conan...) dirige con ritmo un film inspirado en los célebres personajes de Dumas. Aventuras, acción, amor y algo de nostalgia se dan cita en esta entretenida película.

5/10
Daddy Nostalgie

1990 | Daddy Nostalgie

Un hombre jubilado que vive en la Riviera francesa y que acaba de ser operado de corazón, recibe la visita de su hija Caroline. La joven pasará unos días con sus padres, días preciosos que le dejarán un imborrable recuerdo. Como ya hiciera con Un domingo en el campo, Bertrand Tavernier vuelve a las historias de lazos familiares que se recuperan. El film es emotivo, intimista y precioso, protagonizado por Dirk Bogarde, en la que fue su última película y Jane Birkin (Muerte bajo el sol).

6/10
La vida y nada más

1989 | La vie et rien d'autre

Dos años después del fin de la I Guerra Mundial, una mujer busca desesperadamente noticias de su marido, desaparecido en el frente. Poético alegato antibélico del francés Bertrand Tavernier.

6/10
La pasión de Béatrice

1987 | La passion Béatrice

Siglo XIV. Beatrice de Cortemart es una joven que aguarda la llegada de su padre y hermano de la batalla de Crecy. A la vuelta de ambos, la joven encuentra a su padre convertido en un ser fuerte y desquiciado, que se revela ante las normas y los valores morales, lo que le hace plantearse luchar ella sola a favor del bien. Bertrand Tavernier coloca un personaje femenino muy completo en una época antigua llena de prejuicios y enfrentamientos. La protagonista es también una reblede ante una realidad malvada que se le presenta y que ella se niega a aceptar. Una jovencita Julie Delpy (Antes del amanecer) interpreta a Beatrice, papel por el que fue nominada a un premio Cesar.

6/10
Alrededor de la medianoche

1986 | 'Round Midnight

Título mítico de Tavernier sobre el jazz, y una de las grandes referencias de esta música en versión cinematográfica, junto a Bird de Eastwood, y Kansas City de Altman. En el París de los años 50, un intérprete de saxo, algo alcohólico y venido a menos, sobrevive como puede tocando cada noche en el célebre club Blue Note, junto con otros hermanos de raza negra. Un joven parisino enamorado del jazz le reconoce y queda prendado de sus veladas nocturnas, hasta que logra hacerse un gran amigo suyo. Esa relación ayuda a sacar al flote al veterano músico, y también a encontrar algo parecido a la felicidad lejos de su tierra, Nueva York. Dexter Gordon, auténtico músico de jazz y uno de los mejores saxos tenores de la historia, fue nominado al Oscar por su entrañable actuación. No se interpreta a sí mismo, sino que su personaje, Dale Turner, es una combinación de las vidas reales del pianista Bud Powell y del saxofonista Lester Young. En el film, de puesta en escena algo anquilosada, pero rebosante de música y con algunos momentos emotivos, intervienen también otros grandes del jazz como Wayne Shorter, Bobby Hutcherson, Ron Carter, Billy Higgins, Pierre Michelot o Herbie Hancock. La música que este último compuso para el film ganó merecidamente el Oscar a la mejor banda sonora.

7/10
Un domingo en el campo

1984 | Un dimanche à la campagne

El señor Ladmiral es un viudo que vive en su casita de campo y que dedica largas horas a pintar. La visita de su hijo Gonzague y sus nietos le alegran los días, pero echa de menos a Irene, su otra hija. De repente, un domingo, Irene aparece y su visita posiblemente ayudará a recuperar vínculos perdidos. Emotivo film de Bertrand Tavernier (Los inquilinos) con cuyo título fue reconocido y premiado en el Festival de Cannes en 1984, aparte de la obtención de un galardón Cesar en 1985. El tono intimista y nostálgico embarga la historia que habla de reestablecer lon lazos familiares y necesarios.

7/10
Coup de torchon

1981 | Coup de torchon

En una colonia francesa en 1938, Lucien es un policía de un pequeño pueblo al que casi nadie toma en serio, incluida su mujer. No tiene autoridad y hace la vista gorda ante pequeños delitos. Pero, un buen día, Lucien va a cambiar por completo su forma de ser. Drama rural protagonizada por un camaleónico Philippe Noiret (¿Arde París?, Cinema Paradiso) y una sensual Isabelle Huppert (La ceremonia).

6/10
La muerte en directo

1980 | La mort en direct

Película que se anticipó a los abusos de la "televisión basura". Describe cómo un reportero televisivo tiene implantada una cámara en el cerebro, con la que pretende grabar a una enferma terminal para emitir esas imágenes en el popular programa "La muerte en directo". Bertrand Tavernier contó con un reparto internacional para este film sobre un futuro cercano que situaba cerca de 1990. Se trataba de una adaptación del libro de David Compton, que llegó a decir que el guión era mejor que su texto original. El cineasta se tomó la historia como una interpelación a su conciencia de artista, y así se interrogaba en primera persona: "¿Hasta dónde tenemos derecho a llegar para obtener emociones?"

6/10
Une semaine de vacances

1980 | Une semaine de vacances

Laurence es una joven maestra que se toma unos dias de vacaciones, los cuales le sirven para reflexionar sobre su profesión, sus deseos y sueños. Elogiada película de Bertrand Tavernier, con una Nathalie Baye (La habitación verde, Venus, salón de belleza) que fue nominada a un premio Cesar.

5/10
Los inquilinos

1977 | Des enfants gâtés

Las tribulaciones de un grupo de inquilinos, que se sienten estafados por el dueño de un inmueble, y que montan un comité para la defensa de sus derechos. El protagonista, un director de cine 'alter ego' de Bertrand Tavernier, contempla los hechos desde fuera. Para este film de denuncia social, que algunos tacharon de izquierdista y subversivo, Tavernier se basó en su propia experiencia personal, pues él también había padecido los abusos de un propietario. A pesar de ese telón de fondo político impera la descripción de personajes con sus defectos pequeñoburgueses.

5/10
El juez y el asesino

1976 | Le juge et l'assassin

Finales del siglo XIX. Un sargento del ejército francés mata a su amante e intenta suicidarse. Milagrosamente salva la vida y es recluido en un psiquiátrico. Una vez en la calle, encadena una serie de crímenes y violaciones, hasta que es detenido. Un juez ve en el caso la posibilidad de impulsar su carrera política, pero la cosa podría volverse en su contra si de nuevo fuera considerado demente el ex sargento. Historia basada en hechos reales, habla del oportunismo de un personaje que se aprovecha de la desgracia ajena para intentar sacar tajada política. Tavernier, que consultó los recuerdos del juez, conservados en la Biblioteca Nacional francesa, reconocía haber mezclado lirismo e ironía en su narración. Y afirma el cineasta que el resultado final responde a su idea de que "una sociedad puede ser juzgada en función de la manera como trata a sus enfermos mentales".

6/10
Que empiece la fiesta

1975 | Que la fête commence...

Historia sobre la regencia de Felipe de Orleans tras la muerte de Luis XIV de Francia, personaje al que pinta como un completo libertino. Bertrand Tavernier iba a partir inicialmente de la novela "La hija del regente" de Alejandro Dumas, pero al final concibió una trama subida de tono que poco tenía que ver con esa fuente inicial. El cineasta hizo un esfuerzo importante de documentación histórico, y asumió como propio el lema de Jean Rochefort, "hacer como si la cámara hubiera sido inventada en 1778".

5/10
El relojero de Saint-Paul

1974 | L' horloger de Saint-Paul

Adaptación de una novela de Georges Simenon, con la que Bertrand Tavernier debutó en la dirección cinematográfica. En ella un relojero de Lyon asume el crimen pasional cometido por su hijo, que ha asesinado al hombre que acosó sexualmente a su novia. Tavernier muestra oficio más que sobrado en este film policíaco donde está muy cuidada la psicología de los personajes. El cineasta rodó en su Lyon natal, y contó con dos de los grandes actores de su país, Philippe Noiret y Jean Rochefort. Confesó que le interesó la trama sobremanera por la relación padre-hijo que dibuja, a la que añadió elementos autobiográficos; y que eliminó al personaje de la mujer del relojero, poco agradable, en la que Tavernier creía detectar la misoginia de Simenon.

6/10
Las películas de mi vida, por Bertrand Tavernier

2016 | Voyage à travers le cinéma français

Una película de más de tres horas, pero que se pasa en un suspiro. Y es que Las películas de mi vida, de Bertrand Tavernier, cuyo título original es mucho más certero, Voyage à travers le cinéma français, o sea, "viaje a través del cine francés", es una personal declaración de amor del cineasta galo, un recorrido sentimental autobiográfico de las películas de su país que le han marcado y le empujaron a la cinefilia y a la cinematografía. Como decía el director al presentar su film, el cine y su recuerdo rejuvenecen, y él espera que haberlo hecho, le prolongue la vida. Además, citando el epitafio de la tumba de Michael Powell, aseguraba que se reconocía en él: "Profesión: amateur. Aficiones: Hacer películas". El documental comienza con el primer recuerdo fílmico de la infancia de Tavernier, que corresponde a Jacques Becker, una persecución de motos a un automóvil, perteneciente a Dernier atout. De nadie se aprende a valorar más una película que de alguien que hace cine, y a través de la nostalgia de los cines de barrio nos habla de Jean Gabin, Marcel Carné, Jean Renoir, Jean-Pierre Melville, Claude Sautet, Jean Vigo... pero también de autores de bandas sonoras como Maurice Jaubert, o del director maldito al que ayudó a pagar su entierro, Edmond T. Gréville. Cómo se agradece la mirada penetrante de Tavernier, y qué ganas dan de ver las películas que cita. Porque a él no le pasan desapercibidos un movimiento corporal, cómo se complementan en pantalla dos estilos interpretativos totalmente diferentes, el mérito que tiene sostener la duración de un plano... Lo que suscita emoción en el cinéfilo espectador, deseos de ver más cine.

6/10
Crónicas diplomáticas. Quai d'Orsay

2013 | Quai d'Orsay

El joven Arthur Vlaminck acaba de ser fichado por el flamante y carismático ministro de asuntos exteriores francés Alexandre Taillard de Vorms, para prestar su ayuda en el lenguaje de sus discursos. Allí va a descubrir cómo son las bambalinas del poder: el modo en que trabaja el equipo del ministro con su infatigable jefe de gabinete Claude Maupas al frente, la paciencia de las secretarias, y los diversos egos entre los que descolla el de su máximo jefe, de arrolladora personalidad pero difícil de complacer, porque nadie sabe lo que quiere ni él mismo. Bertrand Tavernier estructura su film con lo que parecen viñetas de la diplomacia francesa, cada una encabezada con una frase de Herodoto alusiva a los temas tratados. Enfoque adecuado si se tiene en cuenta que Quai d'Orsay adapta el cómic homónimo de Christophe Blain y Abel Lanzac, premiado en Angoulême en 2012, autores que se inspiran para su protagonista en Dominique de Villepin, de modo especial en su discurso ante la ONU sobre la no-intervención en Irak. Al estilo de El ala oeste de la Casa Blanca, versión francesa, y con bastante sentido irónico del humor, Tavernier juega un curioso juego, pues por un lado se diría que quiere restar trascendencia al modo en que se toman las decisiones políticas, subrayando el papel que juegan la vanidad y la teatralidad, pero por otro no dejan de ser cuestiones de máxima importancia, que requieren en ocasiones bastante coraje, véase el viaje a África. En tal sentido hace pensar en algunas novelas ligeras de Evelyn Waugh, como “Merienda de negros”. El resultado es entretenido, pero resulta difícil que pueda ser considerado como un agudo análisis político. El ministro encarnado por Tierry Lhermitte resulta caricaturesco en extremo, aunque hay que reconocer que el contrapunto del jefe de gabinete Niels Arestrup sirve de equilibrio para que la mirada de Raphaël Personnaz, el recién llegado, que coincide con la del espectador, sea de un estupor aceptable. El guión fue premiado en el Festival de San Sebastián.

6/10
La princesse de Montpensier

2010 | La princesse de Montpensier

Adaptación de un relato de la aristócrata francesa Madame de La Fayette (1634-1693). La película, como el libro, transcurre en el territorio francés del siglo XXVI, cuando católicos y protestantes se enfrentaban en cruentas guerras. La joven Marie de Mèzières está enamorada del duque de Guise, aunque su padre le tiene preparado otros planes: Marie deberá casarse con el príncipe de Montpensier, un hombre a quien no conoce.

5/10
La pequeña Lola

2004 | Holy Lola

Pierre y Géraldine no pueden tener hijos. Deciden adoptar un niño y viajan a Camboya, donde les han dicho que pueden hacerse con la custodia legal de un huérfano. Pero allí se enfrentan a una agotadora sucesión de visitas a orfanatos, ministerios y embajadas, una oleada de trámites burocráticos que parece no ir a ningún sitio. En el hotel conocen a muchas parejas francesas en la misma situación. Pasan los días, y la desalentada pareja sufre una aguda crisis matrimonial. Tavernier retoma la preocupación social de cintas como Hoy empieza todo. Y además de describir el drama de los problemas de fecundidad, denuncia la corrupción institucional. Para ello, el cineasta se documentó a fondo, visitando orfanatos e instituciones públicas camboyanas. Además, vuelve a recurrir al excelente actor Jacques Gamblin, presente en Salvoconducto, y se luce en los pasajes en los que la pareja protagonista realiza grabaciones para su futuro hijo.

4/10
Salvoconducto

2002 | Laissez-passer

Rodar una película siempre es una tarea dura: largas jornadas, un calendario que cumplir… Pero la cosa puede ser aún más ardua si tu país está invadido por una potencia extranjera. Es lo que ocurre en la Francia ocupada por los nazis en 1942. El director francés Bertrand Tavernier cuenta los hechos auténticos de cómo algunos cineastas siguieron haciendo películas en esos tiempos difíciles en la productora Continental, con la censura a cuestas y el riesgo de ser tachados de colaboracionistas. De hecho el film ha sido muy polémico en Francia ya que, lejos de admitir el colaboracionismo de estos cineastas con el nazismo, los muestra como elementos clave en la Resistencia. Por otra parte, el film es una reivindicación de Tavernier de una serie de directores que fueron menospreciados por los chicos de la "nouvelle vague", Truffaut, Chabrol y compañía, al tacharlos de demasiado tradicionales.

6/10
Hoy empieza todo

1999 | Ça commence aujourd'hui

El director francés Bertrand Tavernier maneja un tema de enorme calado: la educación. En torno orquesta una historia, la de Daniel, director de una guardería en Hernaing, un pueblecito de un área deprimida del norte de Francia. Con estilo naturalista, Tavernier presenta la vida de un educador, preocupado sinceramente por los problemas de los niños y sus familias. Se trata de uno de esos héroes anónimos, desconocidos del gran público. No es perfecto, pero hace cada día su papel: no se limita a cumplir un horario, o a tragarse situaciones injustas, como quien no se da cuenta de lo que pasa. Uno de los mayores méritos del film es el matiz, que ayuda a la credibilidad: lo fácil era caer en la denuncia maniquea de ministerios e inspectores, en contraposición al profesor superhéroe o a las sufrientes familias; y Tavernier lo evita. Existen personas insensibles o derrotadas de antemano, en el ayuntamiento o en educación; pero también las hay que se esfuerzan por usar los medios de que disponen; y el director sabe mostrar las dos caras de la moneda. El título del film es, ya, toda una declaración de principios. Dificultades en la vida personal y profesional las habrá siempre; pero frente al lamento por los fracasos del pasado (o por la gloria de éxitos que ya... pasaron) y las fantasías acerca del porvenir, no hay que olvidar nunca que "hoy empieza todo", que en el momento actual es cuando uno tiene la posibilidad de mejorar las cosas, de ocuparse de los demás. Con tal principio trabaja Daniel (una magnífica composición del actor Philippe Torreton), que tiene bien aprendida una lección: la victoria de ayer no tiene por qué impedir la derrota de hoy, hay que dar la batalla cada día.

7/10
Capitán Conan

1996 | Capitaine Conan

Bertrand Tavernier abordó el tema de la guerra en La vida y nada más y La guerra sin nombre. De nuevo abunda en los horrores bélicos a partir de una novela, de contenido autobiográfico, del francés Roger Vercel, que en algunos aspectos conecta con Senderos de gloria de Stanley Kubrick. La historia transcurre durante la recta final de la I Guerra Mundial, cuando los franceses logran una victoria decisiva, en el frente de los Balcanes. Ésta ha sido posible, en parte, gracias al cuerpo de 50 hombres que manda el capitán Conan. Delincuentes y asesinos reclutados en distintas prisiones, hallan una forma de redimirse mostrando su valor en el combate. La película ofrece secuencias bélicas perfectamente coreografíadas. La dirección artística mereció un premio en el Festival de San Sebastián. Fotografía nerviosa y música son de gran belleza. Pero donde sobresale el film es en su historia, valioso material que ahonda en el espíritu humano, y que muestra con justeza el contexto donde se desenvuelve. Tavernier y su guionista, Jean Cosmos, hacen una magnífica adaptación con adecuado sentido del ritmo, que sabe huir de simplismos maniqueistas, donde la forma está al servicio del fondo. Tavernier muestra un amplio abanico de tipos humanos. El capitán Conan posee un valor y coraje algo salvajes; es individualista, pero aprecia a sus hombres; en la guerra da lo mejor de sí mismo, pero su razón de ser, su mundo, pueden acabarse cuando llegue la paz. Trata de entenderle Norbert, maestro en la vida civil, sobre el que van cayendo distintas responsabilidades –primero como abogado, luego como fiscal– en procesos militares, donde trata de actuar guiado por la justicia. Se dibuja con acierto la relación entre estos dos hombres, que quiere ser de amistad, aunque sus modos de ver la vida sean muy diferentes. Conan no responde a estereotipos militares; sin embargo, admira al teniente De Scéve, por su valentía y virtudes castrenses. Este personaje, positivo pese a sus defectos –Conan y Norbert se describen del mismo modo–, equilibra el corrosivo retrato que se hace de algunos altos mandos, preocupados sólo de satisfacer su ego. Otros personajes secundarios –el soldado acusado de cobardía y su afligida madre, el sacerdote que ayuda en su defensa...– enriquecen la narración. El film muestra en los personajes rasgos de amistad, amor, entrega, comprensión, justicia... Pero están teñidos de amargura, empapados de un pesimismo que ve difícil cambiar el estado de las cosas. Es difícil cambiar caracteres demasiado hechos, desarraigar la maldad o el egoísmo que anidan en tantos corazones, parece decir un sombrío Tavernier.

6/10
La carnaza

1995 | L'appât

Marie Gillain interpreta a una bonita joven que tiende una trampa para cometer un robo. Junto a sus dos amigos, planea extorsionar a dos clientes suyos, pero la cosa se les va de las manos y se ven obligados a asesinar a sangre fría a las víctimas. Su único motivo es el dinero, con el que piensan abrir una tienda de ropa en Estados Unidos. Tienen la ingenua idea de que en este país, su vida será mucho más sencilla que en Francia, de donde quieren escapar cuanto antes. No son unos asesinos ni unos delincuentes, pero están dispuestos a hacer cualquier cosa para llevar a cabo sus planes. Pronto chocarán de frente con la cruda realidad, y se darán cuenta de que las cosas no funcionan como ellos piensan. Un interesante thriller que mezcla la intriga y el asesinato con un realismo crítico. Tavernier es un director que se ha ganado una magnífica reputación, porque sus propuestas siempre son atractivas. Realiza un cine que pretende movilizar conciencias, o hacer hincapié en los aspectos más oscuros o injustos de la sociedad. Con Hoy comienza todo (1999) alcanza plenamente sus objetivos, y completa una obra universal y maestra.

4/10
Ley 627

1994 | L. 627

Lucien Marguet es un experto policía convencido de que con su trabajo contribuye a mejorar la sociedad. Lleva más de trece años ejerciendo su profesión con tenacidad. Cree en la justicia y en el respeto de las normas establecidas. Pero le va a costar conservar sus ideas cuando le destinan a la brigada de lucha contra el narcotráfico. Se encuentra con un mundo distinto, del que no tenía noticia. Debe adecuarse enseguida a las circunstancias, aunque para ello tenga que cambiar su manera de trabajar. Su batalla no parece tener fin, porque mientras él se agota con persecuciones y labores de vigilancia, los narcotraficantes no cejan en sus continuas violaciones de la ley.  Atractiva incursión de Tavernier en el terreno policíaco. Uno de los directores más directos y comprometidos de la última parte del siglo XX. Realiza un cine impregnado de una conciencia social, en la que hay un fuerte compone utópico de justicia y solidaridad. En 1999 realiza una obra maestra, en la que lleva sus inquietudes a su punto culminante: Hoy empieza todo, una película que debería ser obligatoria en cualquier centro de enseñanza o de formación de cualquier tipo. Ley 627 tiene una tensión permanente que cautiva al espectador, además de invitarle a pensar.

7/10
Daddy Nostalgie

1990 | Daddy Nostalgie

Un hombre jubilado que vive en la Riviera francesa y que acaba de ser operado de corazón, recibe la visita de su hija Caroline. La joven pasará unos días con sus padres, días preciosos que le dejarán un imborrable recuerdo. Como ya hiciera con Un domingo en el campo, Bertrand Tavernier vuelve a las historias de lazos familiares que se recuperan. El film es emotivo, intimista y precioso, protagonizado por Dirk Bogarde, en la que fue su última película y Jane Birkin (Muerte bajo el sol).

6/10
La vida y nada más

1989 | La vie et rien d'autre

Dos años después del fin de la I Guerra Mundial, una mujer busca desesperadamente noticias de su marido, desaparecido en el frente. Poético alegato antibélico del francés Bertrand Tavernier.

6/10
Alrededor de la medianoche

1986 | 'Round Midnight

Título mítico de Tavernier sobre el jazz, y una de las grandes referencias de esta música en versión cinematográfica, junto a Bird de Eastwood, y Kansas City de Altman. En el París de los años 50, un intérprete de saxo, algo alcohólico y venido a menos, sobrevive como puede tocando cada noche en el célebre club Blue Note, junto con otros hermanos de raza negra. Un joven parisino enamorado del jazz le reconoce y queda prendado de sus veladas nocturnas, hasta que logra hacerse un gran amigo suyo. Esa relación ayuda a sacar al flote al veterano músico, y también a encontrar algo parecido a la felicidad lejos de su tierra, Nueva York. Dexter Gordon, auténtico músico de jazz y uno de los mejores saxos tenores de la historia, fue nominado al Oscar por su entrañable actuación. No se interpreta a sí mismo, sino que su personaje, Dale Turner, es una combinación de las vidas reales del pianista Bud Powell y del saxofonista Lester Young. En el film, de puesta en escena algo anquilosada, pero rebosante de música y con algunos momentos emotivos, intervienen también otros grandes del jazz como Wayne Shorter, Bobby Hutcherson, Ron Carter, Billy Higgins, Pierre Michelot o Herbie Hancock. La música que este último compuso para el film ganó merecidamente el Oscar a la mejor banda sonora.

7/10
Un domingo en el campo

1984 | Un dimanche à la campagne

El señor Ladmiral es un viudo que vive en su casita de campo y que dedica largas horas a pintar. La visita de su hijo Gonzague y sus nietos le alegran los días, pero echa de menos a Irene, su otra hija. De repente, un domingo, Irene aparece y su visita posiblemente ayudará a recuperar vínculos perdidos. Emotivo film de Bertrand Tavernier (Los inquilinos) con cuyo título fue reconocido y premiado en el Festival de Cannes en 1984, aparte de la obtención de un galardón Cesar en 1985. El tono intimista y nostálgico embarga la historia que habla de reestablecer lon lazos familiares y necesarios.

7/10
Coup de torchon

1981 | Coup de torchon

En una colonia francesa en 1938, Lucien es un policía de un pequeño pueblo al que casi nadie toma en serio, incluida su mujer. No tiene autoridad y hace la vista gorda ante pequeños delitos. Pero, un buen día, Lucien va a cambiar por completo su forma de ser. Drama rural protagonizada por un camaleónico Philippe Noiret (¿Arde París?, Cinema Paradiso) y una sensual Isabelle Huppert (La ceremonia).

6/10
La muerte en directo

1980 | La mort en direct

Película que se anticipó a los abusos de la "televisión basura". Describe cómo un reportero televisivo tiene implantada una cámara en el cerebro, con la que pretende grabar a una enferma terminal para emitir esas imágenes en el popular programa "La muerte en directo". Bertrand Tavernier contó con un reparto internacional para este film sobre un futuro cercano que situaba cerca de 1990. Se trataba de una adaptación del libro de David Compton, que llegó a decir que el guión era mejor que su texto original. El cineasta se tomó la historia como una interpelación a su conciencia de artista, y así se interrogaba en primera persona: "¿Hasta dónde tenemos derecho a llegar para obtener emociones?"

6/10
Une semaine de vacances

1980 | Une semaine de vacances

Laurence es una joven maestra que se toma unos dias de vacaciones, los cuales le sirven para reflexionar sobre su profesión, sus deseos y sueños. Elogiada película de Bertrand Tavernier, con una Nathalie Baye (La habitación verde, Venus, salón de belleza) que fue nominada a un premio Cesar.

5/10
Los inquilinos

1977 | Des enfants gâtés

Las tribulaciones de un grupo de inquilinos, que se sienten estafados por el dueño de un inmueble, y que montan un comité para la defensa de sus derechos. El protagonista, un director de cine 'alter ego' de Bertrand Tavernier, contempla los hechos desde fuera. Para este film de denuncia social, que algunos tacharon de izquierdista y subversivo, Tavernier se basó en su propia experiencia personal, pues él también había padecido los abusos de un propietario. A pesar de ese telón de fondo político impera la descripción de personajes con sus defectos pequeñoburgueses.

5/10
El juez y el asesino

1976 | Le juge et l'assassin

Finales del siglo XIX. Un sargento del ejército francés mata a su amante e intenta suicidarse. Milagrosamente salva la vida y es recluido en un psiquiátrico. Una vez en la calle, encadena una serie de crímenes y violaciones, hasta que es detenido. Un juez ve en el caso la posibilidad de impulsar su carrera política, pero la cosa podría volverse en su contra si de nuevo fuera considerado demente el ex sargento. Historia basada en hechos reales, habla del oportunismo de un personaje que se aprovecha de la desgracia ajena para intentar sacar tajada política. Tavernier, que consultó los recuerdos del juez, conservados en la Biblioteca Nacional francesa, reconocía haber mezclado lirismo e ironía en su narración. Y afirma el cineasta que el resultado final responde a su idea de que "una sociedad puede ser juzgada en función de la manera como trata a sus enfermos mentales".

6/10
Que empiece la fiesta

1975 | Que la fête commence...

Historia sobre la regencia de Felipe de Orleans tras la muerte de Luis XIV de Francia, personaje al que pinta como un completo libertino. Bertrand Tavernier iba a partir inicialmente de la novela "La hija del regente" de Alejandro Dumas, pero al final concibió una trama subida de tono que poco tenía que ver con esa fuente inicial. El cineasta hizo un esfuerzo importante de documentación histórico, y asumió como propio el lema de Jean Rochefort, "hacer como si la cámara hubiera sido inventada en 1778".

5/10
El relojero de Saint-Paul

1974 | L' horloger de Saint-Paul

Adaptación de una novela de Georges Simenon, con la que Bertrand Tavernier debutó en la dirección cinematográfica. En ella un relojero de Lyon asume el crimen pasional cometido por su hijo, que ha asesinado al hombre que acosó sexualmente a su novia. Tavernier muestra oficio más que sobrado en este film policíaco donde está muy cuidada la psicología de los personajes. El cineasta rodó en su Lyon natal, y contó con dos de los grandes actores de su país, Philippe Noiret y Jean Rochefort. Confesó que le interesó la trama sobremanera por la relación padre-hijo que dibuja, a la que añadió elementos autobiográficos; y que eliminó al personaje de la mujer del relojero, poco agradable, en la que Tavernier creía detectar la misoginia de Simenon.

6/10
Entre las redes

1967 | Coplan ouvre le feu à Mexico

Coplan es un agente secreto que entra en acción cuando descubre a una red de maleantes que se dedica a traficar con obrar de arte robadas por los nazis.

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