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Biografía

Fernando Franco

Fernando Franco

Fernando Franco

Premios: 1 Goya (más 1 premios)

Goya
2014

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Trabajos destacados
Filmografía
Morir

2017 | Morir

Luis y Marta, una pareja de vacaciones en la costa fuera de temporada. Él le comunica que padece una enfermedad terminal, no ha querido decirlo antes para no echar a perder las vacaciones. Ella quiere luchar, buscar soluciones. Él no quiere sufrir, ni decírselo a nadie. Comienza el duro proceso del empeoramiento de la salud que conduce a la muerte. Fernando Franco sigue la estela de su anterior film La herida, que le valió el Goya al mejor director novel, además de un premio especial del jurado en San Sebastián. Aunque el guión que ha coescrito con Coral Cruz parte de un relato de Arthur Schnitzler, el tono es semejante al de su primer trabajo, o sea, describe con sobriedad y parsimonia por momentos exasperantes, todo el proceso de deterioro físico y anímico de los protagonistas, el modo en que se asume el dolor y el panorama de la cercana muerte, con amor, pero en el contexto de una desoladora soledad, aun en el acompañamiento, y con la ausencia de Dios propia de una sociedad postcristiana. Llama la atención el drama de enfermo y cuidadora, con la carga que cada uno sobrelleva, en solitario, pues se oculta la grave situación a otras personas queridas, y no hay nadie en quien descansar y con quien desahogarse, aparte del o de la otra, con quien a veces se pierden los papeles, en inevitables discusiones o reproches amargos. La escena en que Marta abraza a un desconocido es bien elocuente de esta necesidad de contar con el afecto de alguien que no se tiene. Hay que reconocer a Franco que logra crear el "mood" deseado, y que los actores, con los que repite, Marian Álvarez y Andrés Gertrúdix, hacen unos buenos trabajos naturalistas, despojados de cualquier artificio, aunque a la vez tremendamente fríos. El film ayuda a mirar la muerte de frente, invita a pensar que forma parte de la vida, pero resulta desesperanzada, porque en el fondo no hay nada a lo que agarrarse, sólo queda el amor y la soledad duplicada para el que sigue vivo. En cualquier caso resulta arduo el visionado, se requiere mucha, mucha paciencia.

6/10
La herida

2013 | La herida

Ana tiene 28 años y trabaja de auxiliar en una ambulancia. No acaba de superar la ruptura con su novio, y las personas que tiene alrededor no acaban de ser conscientes de su enorme padecimiento interior. Sus padres están separados, ella vive con su madre, con la que no hay conexión. Habla con sus colegas, va a algunas fiestas, está atento a un paciente, pero... Su única forma de desahogarse es precaria: mantener un chat en internet con un desconocido, ante el que admite sus numerosos intentos de suicidio, aunque no ha sido capaz de reunir la fuerza suficiente para llevarlos a cabo hasta el final. Deprimente película del debutante Fernando Franco, que presenta con gran realismo el estado anímico de la protagonista (la esforzada Marian Álvarez, premiada en San Sebastián con la Concha de Plata), que padece sin saberlo bien un trastorno límite de la personalidad o síndrome borderline. El planteamiento del director, que coescribe el guión con Enric Rufas, consiste en meter al espectador dentro de la cabeza de Ana y hacer que de este modo sufra con ella y la comprenda. El problema es que La herida no deja ni un instante de respiro, ni es capaz de abrir mínimamente una ventanita a la esperanza, de modo que todo es dar vueltas y más vueltas a lo que se diría una situación sin salida. Ella está fatal, la gente que tiene alrededor va a lo suyo, la vida es un asquito, no hay alicientes, y poco más. Aunque pueda ser encomiable describir el estado mental extremo de quien está a punto de hacer “crack” –no infrecuente en los países opulentos en crisis de la sociedad contemporánea–, para concienciar del problema, Franco no ofrece el mejor enfoque para vender entradas y que el espectador salga mínimamente estimulado, pensando “qué bello es vivir, a pesar de todo”, o algo así. Se diría que el simple pintar un cierto estado de las cosa no es suficiente.

5/10
Morir

2017 | Morir

Luis y Marta, una pareja de vacaciones en la costa fuera de temporada. Él le comunica que padece una enfermedad terminal, no ha querido decirlo antes para no echar a perder las vacaciones. Ella quiere luchar, buscar soluciones. Él no quiere sufrir, ni decírselo a nadie. Comienza el duro proceso del empeoramiento de la salud que conduce a la muerte. Fernando Franco sigue la estela de su anterior film La herida, que le valió el Goya al mejor director novel, además de un premio especial del jurado en San Sebastián. Aunque el guión que ha coescrito con Coral Cruz parte de un relato de Arthur Schnitzler, el tono es semejante al de su primer trabajo, o sea, describe con sobriedad y parsimonia por momentos exasperantes, todo el proceso de deterioro físico y anímico de los protagonistas, el modo en que se asume el dolor y el panorama de la cercana muerte, con amor, pero en el contexto de una desoladora soledad, aun en el acompañamiento, y con la ausencia de Dios propia de una sociedad postcristiana. Llama la atención el drama de enfermo y cuidadora, con la carga que cada uno sobrelleva, en solitario, pues se oculta la grave situación a otras personas queridas, y no hay nadie en quien descansar y con quien desahogarse, aparte del o de la otra, con quien a veces se pierden los papeles, en inevitables discusiones o reproches amargos. La escena en que Marta abraza a un desconocido es bien elocuente de esta necesidad de contar con el afecto de alguien que no se tiene. Hay que reconocer a Franco que logra crear el "mood" deseado, y que los actores, con los que repite, Marian Álvarez y Andrés Gertrúdix, hacen unos buenos trabajos naturalistas, despojados de cualquier artificio, aunque a la vez tremendamente fríos. El film ayuda a mirar la muerte de frente, invita a pensar que forma parte de la vida, pero resulta desesperanzada, porque en el fondo no hay nada a lo que agarrarse, sólo queda el amor y la soledad duplicada para el que sigue vivo. En cualquier caso resulta arduo el visionado, se requiere mucha, mucha paciencia.

6/10
La herida

2013 | La herida

Ana tiene 28 años y trabaja de auxiliar en una ambulancia. No acaba de superar la ruptura con su novio, y las personas que tiene alrededor no acaban de ser conscientes de su enorme padecimiento interior. Sus padres están separados, ella vive con su madre, con la que no hay conexión. Habla con sus colegas, va a algunas fiestas, está atento a un paciente, pero... Su única forma de desahogarse es precaria: mantener un chat en internet con un desconocido, ante el que admite sus numerosos intentos de suicidio, aunque no ha sido capaz de reunir la fuerza suficiente para llevarlos a cabo hasta el final. Deprimente película del debutante Fernando Franco, que presenta con gran realismo el estado anímico de la protagonista (la esforzada Marian Álvarez, premiada en San Sebastián con la Concha de Plata), que padece sin saberlo bien un trastorno límite de la personalidad o síndrome borderline. El planteamiento del director, que coescribe el guión con Enric Rufas, consiste en meter al espectador dentro de la cabeza de Ana y hacer que de este modo sufra con ella y la comprenda. El problema es que La herida no deja ni un instante de respiro, ni es capaz de abrir mínimamente una ventanita a la esperanza, de modo que todo es dar vueltas y más vueltas a lo que se diría una situación sin salida. Ella está fatal, la gente que tiene alrededor va a lo suyo, la vida es un asquito, no hay alicientes, y poco más. Aunque pueda ser encomiable describir el estado mental extremo de quien está a punto de hacer “crack” –no infrecuente en los países opulentos en crisis de la sociedad contemporánea–, para concienciar del problema, Franco no ofrece el mejor enfoque para vender entradas y que el espectador salga mínimamente estimulado, pensando “qué bello es vivir, a pesar de todo”, o algo así. Se diría que el simple pintar un cierto estado de las cosa no es suficiente.

5/10

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