“Yo te diré por qué, mi canción te llama sin cesar, me falta tu risa, me faltan tus besos, me falta tu despertar”. A los viejos apasionados del cine nos viene a la mente este tema musical al rememorar el sitio de Baler, último bastión español durante la guerra contra Estados Unidos de 1898. Los más jóvenes posiblemente en su mayoría piensen que ser ‘los últimos de Filipinas’ no es más que una expresión graciosa que se usa entre risas cuando algunos se quedan solos en un lugar o defendiendo unas ideas.
Por eso no está mal que se ruede cine histórico. Con la letra resonando en mi cabeza, acudo a un céntrico hotel madrileño donde tiene lugar la rueda de prensa de presentación del rodaje de 1898. Los últimos de Filipinas, nueva visión fílmica del célebre episodio histórico que supuso el fin de las colonias españolas.
Puede que el cine español dé pocos títulos memorables al año, pero en el encuentro con los medios uno tiene la sensación de estar con los últimos resistentes, o sea que aquí está lo mejor de lo mejor: Luis Tosar, Karra Elejalde, Javier Gutiérrez, Eduard Fernández, el ganador del Goya al actor revelación de este año, o sea Miguel Herrán, Ricardo Gómez, el ya crecido niño de Cuéntame cómo pasó, y hasta el actor que le pone la voz a su versión adulta en la serie, Carlos Hipólito.
"No es un 'remake’ del film de 1945", desvela Salvador Calvo, que debuta como director de largometrajes con este título. “Aquella era una película que narraba las glorias del Imperio, y aquí lo que se cuenta son las miserias y lo dura que es la guerra". Tampoco es la adaptación de “Morir bajo tu cielo”, novela de hace un par de años de Juan Manuel de Prada sobre este asunto. "Es una película de aventuras y de personajes, que requería a los mejores actores", ha precisado el realizador, que se dispone a rodar en localizaciones de Guinea, Tenerife y Gran Canaria. “Es una apuesta ambiciosa, con un presupuesto de seis millones de euros”, aclara Enrique Cerezo, pues el presidente del Atlético de Madrid produce el film.
Aún no se ha dado el primer golpe de claqueta, pero la elevada presencia de representantes de la prensa en el acto evidencia que existe interés por este capítulo histórico, que hace poco ha dado lugar a un capítulo de El ministerio del tiempo, rodado al más puro estilo Apocalypse Now. “Es necesario contar la parte de nuestra historia que no es bien conocida”, comenta Javier Gutiérrez, último de Filipinas que este viernes estrena El olivo, y está en Assassin’s Creed, una superproducción internacional. “Será un film con un mensaje antibelicista”.
"Es una historia controvertida y de resistencia, que tiene mucho que ver con el carácter español y las cosas de las que podemos ser capaces, entre la gesta y el absurdo", ha explicado Luis Tosar, que da vida a un personaje real, el teniente Saturnino Martín Cerezo (Armando Calvo en la cinta de Antonio Román).
"Hay dos tipos de militares, los que quieren volver a casa y los que quieren ganar medallas, y yo interpreto a uno de los primeros", ha dicho Eduard Fernández. “Estoy asustado. ¿Y si me pica un bicho? ¿O me come un cocodrilo”, ha argumentado entre risas Karra Elejalde. “Interpreto a un monje franciscano que va dando la extrema unción a todo el mundo e intenta no recibirla él”.
“Pienso que nunca más volverás mi amor, no me abandones nunca al anochecer. Que la Luna sale tarde y me puedo perder”. Ojalá esta nueva versión del tal Salvador Calvo también la sigamos recordando cuando nos hayamos quedado todos sin pelo, o sea dentro de 60 años.
