Como todo el mundo esperaba, a medida que el anunció del Palmarés iba avanzando, la Palma de Oro no dejaba lugar a dudas. Sería para Cuatro meses, tres semanas y dos días, del rumano Cristian Mungiu, film que trata del tema del aborto, y que forma parte de lo que pretende ser una serie de películas sobre la vida en Rumania bajo la dictadura comunista. Una película sobria, que deja un profundo sentimiento de malestar y que además es un arma de dos filos, pues da argumentos a los partidarios de la legalización del aborto, pero aún más a los enemigos de esta práctica. Y eso porque Cristian Mungiu insiste en la gravedad del aborto, que muestra además de forma tan realista, que por momentos casi parece una película de horror. Nadie después de ver esta película podrá trivializar el aborto.