Pero a
Pedro Almodóvar no le saldría una de currantes que las pasan canutas para llegar a fin de mes, mientras la heroína hace estragos en su entorno, a lo
Riff-Raff, de
Ken Loach, porque no lo siente. Le van más protagonistas que se parezcan a él, como las de
Madres paralelas, una fotógrafa de élite de revistas de moda y la hija de una actriz que triunfa con textos de
Federico García Lorca. Resulta llamativo que ambas estén acompañadas en todo momento de sus humildes asistentas, algo que él debe considerar al alcance del español medio. Se supone que sus personajes vienen de pueblo, como él, pero ya hace mucho que se han olvidado de ello.
En su último trabajo, el manchego se chotea en una secuencia de que todos los actores del cine español sean de izquierdas. No lo dice irónicamente, ya que el film se apunta a un izquierdismo militante, pues sobre todo se sube al carro de la Memoria Histórica, por si ve la peli Pedro Sánchez y le entra llorera de la emoción, e incluso tiene secuencias discursivas y propagandísticas, donde se critica a Mariano Rajoy, por asignar cero euros de presupuesto a las búsquedas de cuerpos de milicianos en cunetas. Todo suena impostado, en plan "miradme que triunfo en Hollywood, pero soy un director comprometido".
Así las cosas, confieso que me ha entrado un poco de risa cuando leo que en una entrevista el manchego declara que "la gran película sobre la Guerra Civil aún no se ha hecho". A ver si me explico, viene a ser como si C. Tangana se quejara de que no se ha compuesto la gran ópera romántica del siglo XXI. En cualquier caso, animo a Pedro Almodóvar a que la ruede; que nos proporcione una cinta que la vean los españoles de las siguientes generaciones y entiendan cómo fue el conflicto.
Voy a darle alguna idea. El film podría empezar con
Rosalía cantando uno de sus últimos hits a los republicanos que defienden Madrid. Ya veo a
Antonio Banderas interpretando a un miliciano gay, que rememora cuando de pequeño acompañaba a su madre manchega (
Penélope Cruz) a lavar al río, y un día descubrió su homosexualidad al ver bañarse desnudo a un joven pueblerino, del que quedó prendado. Se entera de que se ha convertido en oficial del bando nacional, así que cruza las líneas enemigas para encontrarle. Pero descubre que el objeto de sus deseos se ha hecho transexual –le interpretaría
Bibiana Fernández, y por las noches cuelga el uniforme para cantar canciones de Chavela Vargas en un cabaret, donde se ha hecho lesbiano, y se ha enamorado de una drag queen monologista (que bien podría ser
Antonia San Juan).
Rechazado, el personaje de Banderas se exilia en París, donde hasta el fin de sus días, se prostituye en un burdel parisino. Y cómo no,
Rossy de Palma debería encarnar al general Franco.
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