Un historiador acaba de criticar duramente “Napoleón”, porque en el tráiler el protagonista, interpretado por Joaquin Phoenix, dispara a las pirámides de Egipto, algo que al parecer nunca sucedió. El director, Ridley Scott, le ha respondido que se busque “una vida”.
En realidad en Hollywood nunca dejan que la Historia les arruine una buena secuencia en cualquier película, porque “That’s Entertainment”. De ahí que me haya atrevido a seleccionar las 10 mejores películas que prescinden de la rigurosidad histórica.
1. El Cid. Protagonizada por Charlton Heston, tiene algunos anacronismos, pues por ejemplo las tropas de Rodrigo Díaz de Vivar avanzan al grito de "adelante, por España", cuando en el siglo XI no se utilizaba ese término para referirse a los reinos que componían la Península Ibérica. Se trata de una licencia tomada por el director, Anthony Mann, pese a que debía ser consciente de lo que hacía, ya que tenía como asesor al prestigioso historiador Ramón Menéndez Pidal.
2. 300. La cinta dirigida por Zach Snyder y basada en la serie de cómics de Frank Miller y Lynn Varlet, se centra en la batalla real de las Termópilas ocurrida en el año 480 a.C., cuando guerreros espartanos se enfrentaron el ejército persa. Aunque sus rivales les superaban en número, había alrededor de 7.400 espartanos, muchos más que 300. Para más inri, en la película, los luchadores no solo lucen abdominales exagerados, sino que las coreografías de lucha se basaba en las artes marciales filipinas modernas. Para lograr un efecto dramático, al rey persa Jerjes se le dio una cualidad sobrenatural y se lo representa apenas vestido, luciendo un aro en la nariz y cubierto de joyas. No es de extrañar que la Academia de las Artes de Irán presentara una denuncia formal ante la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) pidiendo que calificara la película como “un ataque a la identidad histórica de Irán”.
3. Gladiator. En esta epopeya, Ridley Scott ya se tomó bastantes libertades artísticas. El emperador Cómodo (el gran Joaquín Phoenix), jamás mató a su padre Marco Aurelio, ni mantuvo relaciones incestuosas con Lucila, su hermana, ni murió en la arena, sino estrangulado por un liberto. Máximo vive en una villa Renacentista, desde que la que se ve algún campanario en el horizonte de Roma. ¡Pero si hasta se lanzan octavillas para publicitar los combates de gladiadores cuando faltaba mucho para que se inventara la imprenta!
4. Bonnie and Clyde. Pinta a los protagonistas como sucesores modernos de Robin Hood, pues asaltan sólo bancos que estaban embargando a los agricultores pobres. Si se profundiza más en la historia real, ambos eran mucho más nefastos y egoístas. Según alguna biografía, nunca robaron bancos, sino que atacaron tiendas de comestibles y gasolineras de pueblos pequeños, que pertenecían a pequeños propietarios. La película muestra a la pandilla usando metralletas Thompson (populares en el género cinematográfico de gánsteres) aunque en realidad preferían rifles automáticos Browning, que preferían. Se muestra a Bonnie disparando una pistola o una ametralladora en varias escenas, pero todo indica que en la realidad no utilizaba armas.
5. Pearl Harbor. Para acentuar el dramatismo, aparecen aviones japoneses atacando deliberadamente un hospital civil, un crimen horrible que en realidad nunca ocurrió. De hecho, todos los informes de los supervivientes del ataque recuerdan que los combatientes nipones evitaban cualquier fuego contra edificios civiles y, en ocasiones, maniobraban hacia nuevos caminos, a pesar de perjudicar su seguridad. Michael Bay dijo que añadió esto para que el ataque pareciera más "bárbaro", lo que resulta desconcertante teniendo en cuenta lo devastadores que fueron los acontecimientos reales, sin ninguna falsificación añadida. No existe tampoco constancia de que los médicos tuvieran que recoger plasma humano… ¡en botellas de Coca Cola!
6. Ben-Hur. Otra peli con Charlton Heston, basada en la popular novela de Lew Wallace de 1880. Se equivoca enormemente en una cosa: los romanos no utilizaban esclavos como remeros de galera, ya que era un trabajo que requería habilidad y experiencia. Da bastante igual, pues, ¿quién necesita la verdad histórica cuando tienes esa fabulosa carrera de carros?
7. Braveheart. Peliculón, aunque al parecer cualquier parecido con la realidad… ¡mera coincidencia! William Wallace fue otro violento oportunista como Bonnie y Clyde. En la película, proviene de orígenes humildes pues es simplemente un pobre montañés. Los historiadores sostienen que tenía un origen noble. Otra inexactitud son las relaciones románticas de Wallace con Isabel de Francia, esposa de Eduardo II. A lo largo del metraje se da a entender que el protagonista la ha dejado embarazada. Sin embargo, es poco probable que la pareja se haya conocido alguna vez. La famosa pintura de guerra del rostro de Mel Gibson no se usaba en ese momento. El final de la película también cambió, ya que Wallace fue brutalmente descuartizado y descuartizado y no simplemente decapitado. Incluso el título en sí es engañoso porque a quien apodaban "Corazón Valiente" fue a Robert the Bruce, no a William Wallace. “Ya puestos, tenían que haber agregado un perro de plastilina al elenco y cambiar el título por William Wallace y Gromit", afirma el escritor John O'Farrell, que resume muy bien la exactitud de la trama.
8. María Antonieta. Aquí Sofia Coppola demostró que le traía al fresco la opinión de los historiadores, hasta el punto de que en una escena la reina de Francia se pone unas zapatillas Converse de color pastel. No hace falta haber ido a la universidad para intuir que esa marca no comercializaba posiblmente sus productos en Versalles en el siglo XVIII. Tampoco se tiene constancia de que allí sonaran mucho grupos de punk rock, tipo The Strokes o Vampire Weekend. La cineasta lo hizo aposta para mostrar al personaje como una reina muy moderna.
9. Pocahontas. Me encanta la película animada de Disney que cuenta el romance entre el aventurero inglés John Smith y la hija del jefe de los indios americanos, pero en la realidad ésta tendría 10 años cuando se conocieron. Ningún historiador habla de un idilio entre ellos, pues la chica en realidad se convirtió al cristianismo y se casó con el colono inglés John Rolfe. Éste no sale en la peli porque la factoría debió determinar que era políticamente incorrecto que una princesa Disney se casara con el fundador de la industria tabacalera de Virginia.
10. Hace un millón de años. He dejado para el final un título que me encanta, pero cuyo rigor es un total despropósito, se diría que se trata del film más ridículo jamás rodado. Como es sobradamente conocido, los dinosaurios se extinguieron 65 millones de años antes de que apareciera el ser humano, aunque da lo mismo, porque el maestro de la animación stop motion Ray Harryhausen los utilizó para componer secuencias espectaculares. Pero es que además, el bikini no se inventó hasta 1946, por lo que difícilmente Raquel Welch podría lucirlo en la Edad de Piedra, aunque eso da igual… ¡porque luce espectacular!
