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Zona friki

La nueva “La bella y la bestia”, o deberíamos decir “La bella y el bello”

Qué sería de nosotros los hombres incómodos de mirar sin Woody Allen , que se lio en la pantalla con Diane Keaton , Mia Farrow y

La nueva “La bella y la bestia”, o deberíamos decir “La bella y el bello”

Qué sería de nosotros los hombres incómodos de mirar sin Woody Allen, que se lio en la pantalla con Diane Keaton, Mia Farrow y demás, pues aunque muchos espectadores no se lo acababan de creer, tal cosa ocurría también en la vida real. “Sí, mamá, mira mi novio. Es un rato feo, pero tiene mucha gracia”. También le debemos mucho a Dustin Hoffman, que en tiempos de El graduado consiguió que todas las mujeres del mundo salieran de los cines diciendo aquello que ha hecho tanto bien de “tiene algo”. Para nosotros los pocos atractivos viene a ser una especie de serie de culto la romántica La bella y la bestia (1987), creada por Ron Koslow, que tenía como productor y guionista al hoy celebérrimo George R.R. Martin, autor de Juego de tronos.

Descubrí esta producción televisiva gracias a mi amigo Rolo, gran apasionado de la misma, y porque tuve la suerte de que una cadena autonómica repitiera los episodios. Posiblemente ignoréis que en aquel entonces o pillabas las series por la tele o estabas condenado a no verlas jamás. Por aquel entonces 'descargar' significaba ir a un camión a coger cajas, y algunas series salían a la venta, sí, pero pocas, y en un formato arcaico que existía mucho antes de la invención del DVD, que se llamaba VHS, y que ocupaba mucho sitio. Para que os hagáis una idea, un amiguito atesoraba al completo Érase una vez el hombre y le llenaba casi toda la estantería.

Pero bueno, el que tenga más interés ya aprenderá cosas sobre la Edad de Piedra, en clases de historia.

El caso es que La bella y la bestia (1987) tenía como protagonista a una atractiva asistente del fiscal del distrito (Linda Hamilton) que resolvía numerosos casos gracias a la ayuda de un monstruoso individuo (Ron Perlman) que a pesar de su apariencia (venía a ser una especie de hombre león) tenía una voz profunda, hablaba razonablemente de cualquier tema, y acababa llevándose el gato al agua, o sea a la chica. Mantenía la misma moraleja que el relato de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont, que en el siglo XVIII escribió la versión más difundida del famoso cuento. O sea, que venía a recordar aquello de que “lo importante está en el interior”, como la versión cinematográfica de Jean Cocteau. La de Walt Disney más o menos también, pero ahí ocurría algo cuanto menos paradójico, el protagonista era mucho más simpático y carismático como monstruo que cuando se convierte en un antiestético tiparraco.

Cuando anunciaron que la serie iba a ser objeto de un remake puesto al día, muchos de los seguidores de la original nos pusimos a temblar. Nuestros temores no sólo se han confirmado sino que se han quedado cortos.

El peor remake de los últimos años

Vuelven a ‘crepusculizarnos’ de nuevo a los amantes del gótico. Por un lado, no está mal que el género esté ahora mismo en boga, pues han aumentado los productos de aire fantaterrorífico, y hasta las películas de niños son este año de monstruos casi todas. El problema viene de que la moda la haya iniciado Crepúsculo...

La alargada sombra de los Cullen y compañía planea demasiado en esta novedad ‘elecédica’ (en los tiempos que antes rememoraba hubiera dicho ‘catódica’, pero el tubo de rayos catódicos pasó a la historia). Imagino que Koslow no llegaba a fin de mes, como Iñaki Urdangarin, pues sus series posteriores apenas han tenido repercusión, y para poder comer incluso escribió la infame Condenada, que protagonizó Sharon Stone. Así que ha tenido que mendigar que por favor le dejaran revitalizar la serie a los ejecutivos de la cadena, que posiblemente no le hicieron ni caso hasta que dijo que su historia era como Crepúsculo. Ahí se les encendieron los ojos a sus ambiciosos interlocutores.

—Mirad, es una bella, como Bella Swan, enamorada de un monstruo, que luego resulta ser un tipo ideal.

—Sí, pero no es como Robert Pattinson... O sea, es un tío feo, ¿no? No nos cuadra. Que sea guapo, y ponemos a un actor que se lleve de calle a las espectadoras.

—Ya, claro, pero es que eso se carga un poquito la historia, ¿no? Ya no iba a ser La bella y la bestia.

—Pues que se convierta en un ser moderadamente monstruoso de vez en cuándo. Pero no mucho, no te vayas a pasar, Koslow, que ya nos conocemos.

Total, que ahora, con un protagonista cañón, ya nada tiene sentido. Ni siquiera que se oculte de las miradas de los humanos, pues aunque arrastra un trauma porque es un supersoldado como el Capitán América (muy original), en realidad excepto por una cicatriz fácilmente ocultable pasaría totalmente desapercibido por las calles. Algunos cambios funcionan, por ejemplo, ahora la prota femenina es policía (pues muy bien). Pero la mayoría de retoques son horribles. Ni siquiera aparece la fascinante red de túneles subterráneos donde se ocultaba del mundo el protagonista de la versión antigua con variopintos personajes secundarios de lo más interesante. Al menos, es así en el piloto, ni he visto más ni me tragaré jamás los siguientes... Os aseguro que he intentado analizarlo todo sin prejuicios, olvidando la original, pero me ha parecido uno de los estrenos más malos de las últimas temporadas. ¡Ya les vale!

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