Constato lo que comentaba hace unos días El blog de Hildy en una entrada, que como en España ha bajado masivamente la asistencia a
Constato lo que comentaba hace unos días El blog de Hildy en una entrada, que como en España ha bajado masivamente la asistencia a cines, casi no vienen estrellas a promocionar sus películas. No entrevisto a ninguna desde el Matareyes, Nikolaj Coster-Waldau, que apareció por la capital de España para promocionar Mamá allá por febrero.
Por fin esta semana se reactivan las promociones a lo grande con la supervisita del equipo de El hombre de acero. ¡Al fin le quito las telarañas a la grabadora! Pese a la decepción inicial de que el más interesante, Russell Crowe, pasa de concederme ni un minuto de su tiempo, al menos se dignan a encontrarse conmigo los productores, el director, Zack Snyder, y Henry Cavill, el nuevo Supermán (se puede leer el texto de esta última aquí).
Tengo que decir que esta nueva versión de las aventuras del celebérimo personaje me ha gustado, pese a que iba con muchas reticencias, ya que guardo profundos recuerdos infantiles de cuando vi el film de Christopher Reeve a los 7 años. Devolverme a esa edad ya resulta imposible.
Pero creo que el director de 300 ha hecho un trabajo digno, apoyado por Christopher Nolan como productor y coautor del argumento junto con su colaborador habitual David S. Goyer, que luego ha firmado el guión en solitario. Aciertan al reinventar la historia, con un Supermán que ha escogido permanecer oculto en lugar de iniciar una carrera como superhéroe, y también al darle un tono de enorme intensidad dramática, en plan imitación de El caballero oscuro. Esto último supone eliminar todas las posibles carcajadas del film.
Me parece una opción digna, lo que me resulta un poco extraño es que Henry Cavill tampoco ría.
Confieso que utilizo una técnica muy básica a la hora de entrevistarme con alguien. En principio, intento hacerle sonreír un poco con alguna chorrada, para luego poderle colar alguna pregunta un tanto dura. En concreto quería que me dijera si no le tiene miedo a la célebre maldición de Supermán.
Pero nada, el tío no altera el semblante. Mantiene la solemnidad y contesta en plan seco con su solemne acento británico durante todo el encuentro. Insistir no me funciona.
–Henry, tío, ¿no se han asustado los americanos al ver a su Supermán, un icono yanqui, hablando con acento british?
Esperaba alguna bromita, en plan "Supermán en realidad lo creó Shakespeare" o algo así, no sé. Pero no. Contesta que era un reto para él ser aceptado, barablí, barablá, pero en plan adusto.
Decido soltarle lo de la maldición, de todas formas, a ver qué dice. Le recuerdo que George Reeves, que encarnó al personaje en la serie de los 50, murió asesinado a tiros, y que mi adorado Christopher Reeve se quedó parapléjico. Esperaba que se lo tomara un poco distendidamente, pero nada.
–No me da miedo, porque Dean Cain, Brandon Routh y Tom Welling siguen vivos y coleando.
Pues nada, tío, espero que tengas una carrera mejor que la de los actores que citas, que no andan precisamente en la cresta de la ola. O que Margot Kidder, la Lois Lane de los 70, cuya carrera se fue a la porra y que desde entonces sufre crisis maníaco-depresivas. Cuentan que hasta los pioneros de la animación Max y Dave Fleischer, responsables de los cortos de Popeye y Betty Boop, se fueron a la ruina cuando produjeron al primer Supermán animado... Me parece que la maldición de marras no es moco de pavo.
