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El cine de los famosos

Las películas favoritas de los famosos (XXVIII)

José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid

Hasta el momento, no había ocupado nunca el puesto de primer edil de la capital de España una persona que ha tenido en su casa durante toda la vida un galardón de cine uno de los festivales más prestigiosos del mundo.

Se explica porque su abuelo, José Luis Navascués Ruiz de Velasco, estuvo al frente de los Estudios Chamartín. Movido por esa pasión por el cine que le viene de familia, José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid, nos hace el honor de buscar un hueco para atender a Decine21 en un momento clave en que el consistorio trata de recuperar la confianza de los inversores, se acaban de encender las luces de Navidad, ha tenido que lidiar con una Copa Davis de tenis, y se prepara para la próxima e inesperada Cumbre del Clima.

“Confieso que me encanta ir al cine y disfruto mucho viendo buenas películas”, indica Martínez-Almeida. “Puestos a elegir me decanto por dos títulos que me han dejado huella”.

Cadena perpetuaSe puede conocer muy bien al actual alcalde de Madrid por el cine que le ha marcado. Comienza citando un film relativamente reciente, que desde su estreno ha ido ganando adeptos. “La primera es Cadena perpetua, de Frank Darabont, una película de 1994 protagonizada por Tim Robbins y Morgan Freeman. No la vi cuando se estrenó, creo que no fue bien en taquilla, pero la historia del cine le ha hecho justicia, al igual que al protagonista, Andy Dufresne (Robbins). Como toda buena película, el guión es estupendo, las actuaciones memorables y el final, que cierra el círculo de la historia, simplemente insuperable. Me impactó por muchas razones pero sobre todo por los valores que encarna el protagonista, alguien injustamente condenado a dos cadenas perpetuas que en vez de desesperarse elige el camino de la redención (ese era el título original de la adaptación de la obra de Stephen King, “The Shawkshank Redemption”). Plantea además cuestiones de fondo en torno a la idea de justicia, como la contraposición entre justicia formal y material y los caminos alternativos para que acabe triunfando la segunda. Por último, creo que esta película es un gran canto a la esperanza, pone en valor la dignidad de quien decide no rendirse, la perseverancia, la resiliencia, y el valor de la amistad por encima de todo. Un clásico del cine carcelario que nadie debería perderse”.

la vaquillaTiene en mente el buen cine español. “La segunda película que he elegido es La vaquilla, de Luis García Berlanga”, comenta Martínez-Almeida. “De esta estupenda película de 1985 destacaría muchas cosas pero sobre todo una, la mirada humana, tolerante y generosa del director y su guionista (otro genio, Rafael Azcona) hacia las verdaderas víctimas de la guerra civil, los españoles de ambos bandos. Resulta llamativo que en una película sobre la guerra civil no podamos diferenciar entre buenos y malos, no se dispare ni un solo tiro, y haya más humor que tragedia, convirtiéndola, sin necesidad de hacerlo explícito, en un monumento cinematográfico a la reconciliación. Con un reparto impresionante (los mejores actores del cine español) y unos diálogos espectaculares, Berlanga construye una historia divertidísima, llena de escenas y frases memorables, como el momento en el que dos soldados de ambos bandos plantean a sus superiores intercambiarse para estar con sus familias, porque “lo mismo da, nadie se va a enterar”. O la famosa escena en el río cuando Alfredo Landa viendo un grupo de soldados nacionales y republicanos dice aquello de “desnudos todos somos iguales”. El único contrapunto a tanto humor lo encontramos en el final, que no destriparé a los que no la han visto, y que en mi opinión viene a reconocer la evidencia, que aquello fue una tragedia que no debería volver a repetirse y que deberíamos invertir más en construir la concordia entre españoles que en abrir las heridas del pasado. Un buen ejemplo del excelente cine que se hace en España”.

Marcelino pan y vinoNo olvida el film más popular impulsado por su abuelo. “Y por supuesto, no puedo dejar de hablar de Marcelino pan y vino, de Ladislao Vajda (1954). Es una película que ha estado muy presente en mi vida porque la produjo mi abuelo materno; de hecho el León de Plata que ganó en el Festival de Berlín lo tenía mi madre en casa. Más allá de la anécdota familiar, es un gran película, difícil de olvidar para todos aquellos que pudimos verla de niños. Destacaría la fantástica interpretación de Pablito Calvo, que recibió una mención especial en el Festival de Cannes (parece mentira que un niño tan pequeño pueda hacer algo tan grande) y el excelente reparto, con grandes actores de la historia de nuestro cine como Fernando Rey, Rafael Rivelles, Antonio Vico o el inolvidable Juan Calvo en el papel de Fray Papilla”.

“Personalmente, me parece una historia muy humana sobre la fe desde la experiencia de un niño que puede ser vista por cualquiera y llegar al corazón con independencia de creencias religiosas. Al igual que las dos anteriores, tiene un gran final que cada uno interpretará de acuerdo a sus convicciones más profundas. En definitiva, una estupenda película española, con notables méritos artísticos, que recomiendo ver en familia”.

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