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Entrevistas Entrevista sobre el gran salto de una serie mítica al cine

David Chase, Lawrence Konner y Alan Taylor bucean en el pasado de los Soprano

Nadie mejor que el creador de “Los Soprano”, coguionista de “Santos criminales. Una historia de los Soprano” con Lawrence Konner, y éste y Alan Taylor, el director, para explicarnos el desafío de indagar en el pasado de una familia de la mafia que ya forma parte de la historia de la televisión, con letras doradas.

¿Es cierto que la idea de hacer una precuela la sugirió el productor Toby Emmerich a David Chase antes de que la serie Los Soprano llegara a su fin?

David Chase: Sí, la idea me acompañó antes de que el final del programa se emitiera, y siguió rondando. Siempre dije que no lo haría, pero también dije que nunca diría 'nunca' . Finalmente, se me ocurrió esta idea sobre los disturbios de Newark, y sobre Junior y Johnny, y simplemente tuvo sentido.

Hay tres o cuatro historias en la película, pero una de las más importantes se convirtió en la historia entre el joven Tony y un tipo al que siempre consideró su mentor, Dickie Moltisanti, cómo Dickie ejerció su influencia, o no, sobre Tony.

Para escribir el guión acudió a su amigo y colaborador Lawrence Konner, autor de tres episodios de la serie. ¿Por qué?

D.C.: Había pasado mucho tiempo desde que escribía con un socio. Conozco a Larry desde hace mucho tiempo. Sabía que era alguien que me ayudaría a seguir adelante cuando comenzara a quejarme. Santos criminales. Una historia de los Soprano no se adhiere a un formato de película típico. Larry Konner y yo tuvimos muchas discusiones sobre cuál era la diferencia entre una película con material relacionado con Los Soprano y la serie televisión. Una película suele ceñirse al modelo de “la búsqueda del héroe”, donde sigues a un personaje y su crisis, hasta salir de ella. Este no es ese tipo de película. Es más una visión de conjunto, no tiene un solo hilo conductor de la historia.

Lawrence Konner: Los Soprano es como una comedia clásica: trata de un tipo que tiene una familia en el trabajo y una familia en su casa, y parte de su secreto es el hecho de que se encuentra dividido entre el trabajo y la familia. Comenzaba en la consulta de la psiquiatra, así que de inmediato había un aviso de que no es un mafioso normal... Que es más interesante que cualquier otro mafioso que hayamos conocido. Es completamente consciente de sí mismo y, sin embargo, sigue siendo un asesino. Y también nos cae simpático. A menudo nos preguntan: '¿Por qué amamos a Tony Soprano, a pesar de que sabemos todas las cosas horribles que hace?'

La respuesta es David Chase. David es un artista de una manera que la mayoría de los guionistas no lo son . Yo soy un artesano, soy bastante bueno en esto. Lo he estado haciendo durante 45 años, pero no soy un genio. David es un genio.

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Alan Taylor: El tono de Los Soprano era inconfundible. Y aquí tenemos el mismo tono oscuro, estadounidense, divertido, realzado pero absolutamente auténtico, que David de alguna manera creó mágicamente en la serie.

La razón por la que existe esta película es porque hay mucho amor por el material original. Somos conscientes de que estamos haciendo una película para personas que conocen y aman a estos personajes, y que pillarán todas las pequeñas referencias. Pero también estamos haciendo la película para las personas que vienen a experimentar a estos personajes por primera vez.

D.C.: Es en gran medida una película que se sostiene por sí sola. Tenemos en la trama el suficiente material para que no sea una condición necesaria para disfrutarla haber visto Los Soprano.

¿Cuál sería como la columna vertebral que sostiene la película, hay alguna idea madre, por así decir, que aguanta toda la narración?

A.T.: El tema que lo mantiene todo unidos es un tema muy Soprano, y muy americano... la idea de que puedes crear tu propio destino. Puedes cambiar quién eres y lo que quiere ser: el ideal estadounidense. Por eso los inmigrantes vienen a este país pensando que pueden reinventarse. Pero David tiene una visión muy oscura de las cosas y no siempre es posible.

Ese sueño nos hace seguir adelante, pero con frecuencia termina mal. Dentro de nuestra historia, está el intento de Dickie de cambiar quién es... de levantarse y ser un tipo de persona diferente a aquélla que cree que podía haber estado destinado a ser.

Llamó mucho la atención en la serie las sesiones de Tony Soprano con la doctora Melfi, y el gran trabajo interpretativo de James Gandolfini, prematuramente fallecido...

D.C.: Creo que Anthony Soprano tenía una vida interior más rica de lo que se había representado en otras historias de la mafia. Como el tipo acudía a psicoterapia, podías ver lo que pensaba y lo que sentía.

La serie terminaba con ese abrupto fundido a negro, y de pronto, aquí estamos, siguiendo la historia de Dickie Moltisanti, que es el protagonista. ¿Cómo describiría a este gángster?

D.C.: Es inteligente y busca a tientas el sentido de su vida y algo con lo que identificarse. Alessandro Nivola era perfecto para el papel. Mark Twain dijo de su esposa jurando, 'Ella conoce las palabras, pero no la melodía'. Alessandro, con respecto al italianoamericano, conocía las palabras y la melodía. Y esto marca una gran diferencia. Lo usa y sabe qué hacer con ese modo de hablar. Es un actor extremadamente talentoso.

A.T.: Almorzamos con él y hablaba de que volvía a su hogar todos los veranos cuando visitaba Italia. Hablaba el italiano exactamente como lo haría Dickie, bueno, quizá no tan bien, pero sí lo suficientemente bien. Alessandro aportó capas al personaje. Y es muy bueno con el humor de los Soprano, que es una gran parte de la película.

Un personaje novedoso es el de Harold McBrayer, de una familia negra que emigró a Newark, y de amigo se convierte en enemigo. ¿Cómo lo abordaron?

A.T.: Fue muy difícil elegir un actor para Harold. Pasamos mucho tiempo buscando. Algo quedó claro que no creo que hubiéramos comprendido al principio: este es también un personaje al que debemos apoyar, aunque haga algunas cosas violentas. La palabra que me viene a la mente con Leslie Odom Jr. es inteligencia. Estuvo genial y fuimos muy afortunados de tenerlo.

D.C.: Leslie agrega algo que nunca imaginé, como si hubiera pulido Harold. Creó a un Harold que un tanto caballeroso y de voz suave. Es genial.

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¿Cuándo tuvieron claro que Michael Gandolfini, el hijo de James Gandolfini, sería la versión adolescente de Tony Soprano?

D.C.: Hicimos lecturas del guión con un montón de otros actores y me dije: 'Deberíamos intentarlo con Michael'. Y no tuvimos dudas al respecto.

A.T.: Fue una decisión fácil de tomar. Sabíamos que sería difícil con con el tipo que pudiera actuar y hacerte creer que con los años se convertiría en James Gandolfini. Cuando Michael hizo una audición, caímos en la cuenta de que podía hacerlo. Porque tenía las vibraciones que formaban parte del personaje que escribió David, pero también las del personaje que creó James Gandolfini.

D.C.: En realidad, a veces era un poco escalofriante. Me fijé en que durante la lectura completa del guión, cuando no tenía una línea, ponía los brazos sobre la mesa y miraba a su alrededor. Y empezaba a hacer una cosa con el hombro y pensé: 'Mierda, es Jim'. Fue increíble. Realmente investigó todo sobre los Soprano. Todo sobre su padre, todo sobre Tony, lo miró una y otra vez.

En la película tiene algo de peso Johnny Soprano, el padre de Tony, que en la serie sólo asomaba en algunos flashbacks... ¿Por qué Jon Bernthal?

A.T.: Hay una maravillosa violencia que él aporta, y creo que es realmente genial para el personaje.

Jon es famoso por manejar escenas de acción y ser sexy, y protagonista. Y aquí le tenemos con una barriga incipiente y fumando demasiado, como si fuera la versión algo decadente de sí mismo. Es carismático y divertido, pero también explosivo. Ves en él la cualidad de conmoción con la que su hijo tiene que crecer, donde ser golpeado siempre es una posibilidad que te aguarda a la vuelta de la esquina.

Uno de los personajes más carismáticos de la serie era Livia, la madre de Tony que tantos quebraderos de cabeza le da, y que interpretó Nancy Marchand tres temporadas, hasta su muerte. ¿Cómo es el personaje, al crearlo una actriz tan reputada como Vera Farmiga?

D.C.: Resulta extraño cómo la gente amaba a Livia y a Junior [el hermano de Johnny], dos personas tan malhumoradas y desagradables. Decían cualquier cosa que se les venían a la cabeza, no se andaban con sutilezas. Para estos dos personajes los escritores siempre nos gustaba escribir lo mejor.

En la película Livia es una persona muy temerosa, sus miedos y preocupaciones dominan su mente. La describiría como una prisionera de su infancia. Hay alusiones al hecho de que tuvo una relación muy poco saludable con sus padres y que lo pasó mal. Además, está casada con un tipo que no la respeta

Vera Farmiga s una gran actriz y sabíamos instintivamente que sería ella quien lo haría. Es un verdadero desafío capturar ese personaje, porque es un personaje más grande que la vida, sin convertirlo en una suplantación. Ella realmente lo logró.

A.T.: La actuación de Nancy Marchand dio forma indeleble a ese personaje. Así que trajimos conscientemente a Vera, diciendo: 'Es como si estuvieras interpretando a una figura histórica'. Cuando comenzamos a ensayar, ella encontró la voz y los gestos. A veces es gracioso, y en otras ocasiones, devastador.

Y Corey Stoll es la versión juvenil de Junior, que en la serie interpretaba Dominic Chianese.

D.C.: Con Junior sabemos es que es mezquino y está enojado, pero antes lo veíamos como un anciano. Corey es obviamente más joven, por lo que el personaje parece más un hombre de negocios de mediana edad. Sin embargo, todos los defectos de Junior siguen ahí.

Ray Liotta interpreta al padre de Dickie, un gángster muchos años después de que lo viéramos en Uno de los nuestros...

A.T.: Fue almorzar y enamorarnos de él. Era tan perfecto para el papel...

D.C.: Ray lo tiene todo: es interesante, divertido, aterrador, comprensivo, y muy inteligente. Fue realmente un placer verle trabajar.

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Y la desconocida actriz italiana Michela De Rossi debuta en Hollywood como Giussepina, la nueva novia del padre de Dickie.

D.C.: Está tan llena de vida... Sus instintos eran impecables. Era entrar y habitar cualquiera de las escenas en que estaba. Volvería a trabajar con ella mañana si pudiera.

Quizá uno de los grandes placeres para los amantes de la serie es ver en acción de jóvenes a Paulie “Walnuts” Gualtieri, Silvio Dante y Sal “Big Pussy” Bonpensiero.

D.C.: Su aparición en la película es muy importante; tienen una función real en relación con Johnny y Dickie, especialmente. Son su equipo, los soldados. Y también tienen una función cómica.

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Y luego la ciudad de estos “santos” criminales, Newark, es como un personaje más...

D.C.: Aparte de la ciudad de Nueva York, Newark era el centro del universo para mí. Cuando era adolescente, mis amigos y yo íbamos allí en el autobús. No tengo ni idea de lo que hacíamos allí, porque no había nada que hacer. Allí vi mi primer concierto de los Rolling Stones. En ese momento, Newark tenía una estación de radio negra que escuchaba todo el tiempo.

Cuando tuvieron lugar los disturbios, yo tenía 20 años más o menos, y mi novia entonces, que ahora es mi esposa, trabajaba en Prudential Insurance, justo en el meollo de los disturbios. Era la década de 1960 y yo tenía 20 años, y recuerdo haber dicho: '¡Espero que quemen esa maldita ciudad, esos bastardos! Oh, espera ... ¡mi novia está ahí abajo!'

Creo que de joven disfrutaba con películas como El enemigo público o la serie de Los intocables...

D.C.: Siempre sentía cuando las veía como una conexión con la juventud de mi padre. Pensé que así eran las cosas cuando él estaba creciendo, una primera generación con padres inmigrantes. Mi madre por supuesto odiaba a los gánsteres, y creo que mi padre también. Para mí, cuando era niño, sentía: 'Bueno, hay algunos italianos que se defienden por sí mismos'. Creo que eso es lo que me atrajo.

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