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In memoriam

Fue el asesor político más inquietante del cine en "El candidato"

Muere de coronavirus el secundario Allen Garfield

Se especializó en interpretar a villanos, y personajes desagradables, e intervino en títulos tan destacados, que su rostro resulta familiar, sobre todo para los apasionados del buen cine de los 70. El coronavirus ha acabado con la vida de Allen Garfield, de 80 años de edad, en el geriátrico de Los Ángeles donde residía desde hace años. Así lo ha anunciado Ronee Blakey, compañera de reparto que interpretaba a su esposo en "Nashville", de Robert Altman.

Nacido en Newark, Nueva Jersey, en una familia judía, Allen Goorwitz (su nombre real), ejerció como periodista deportivo y trató de labrarse una carrera como boxeador antes de descubrir su vocación interpretativa. Estudió en el legendario Actors Studio de Nueva York, con Lee Strasberg y Elia Kazan.

Tras una temporada en el teatro, Allen Garfield pronto empezó a convertirse en una presencia habitual del cine en títulos como Juventud sin esperanza, de Milos Forman, Hola, mamá, de Brian de Palma, o Bananas, de Woody Allen. Brilló en El candidato, donde fue el asesor más inquietante del político interpretado por Robert Redford, Howard Klein, embaucador que eliminaba cualquier frase de éste que pudiera tener la más mínima connotación ideológica, sustituyéndola por otra más genérica.

Dio vida a uno de los rudos rivales de Hildy Johnson (Jack Lemmon), en la insuperable Primera plana, de Billy Wilder. Otro de los grandes maestros, Francis Ford Coppola, le convirtió en rival de Gene Hackman, en La conversación, propietario de un restaurante en Corazonada, y el matemático y contable del crimen organizado Abbadabba Berman, en Cotton Club. El alemán Wim Wenders contó con él para El estado de las cosas y Hasta el fin del mundo

Quizás pudo convertirse en una estrella, pero se lo impidió su sobrepeso. "Era como un drogadicto, pero enganchado a la comida", reconoció en una entrevista. "Estaba tan ensimismado en comer que perdí la pasión por interpretar". Por suerte, recibió la ayuda de una organización especializada en personas con este problema, y pudo seguir actuando. 

Cuando iba a rodar La novena puerta, de Roman Polanski, Allen Garfield sufrió un derrame cerebral. Pese a que se le quedó el rostro paralizado, el realizador decidió contar igualmente con él, para dar vida a Witkin, tratante de libros. Sufrió otro en 2004, que le obligó a retirarse, y desde entonces vivía en The Motion Picture Home, asilo californiano para veteranos del mundo del espectáculo. Hombre discreto, se desconocen datos sobre su vida privada.

 

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