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In memoriam

El realizador italiano tenía 93 años

Fallece el provocador Tinto Brass

Considerado durante décadas uno de los grandes representantes del cine erótico europeo, desarrolló una trayectoria marcada por la provocación y la transgresión de las convenciones morales y cinematográficas. El cineasta italiano Tinto Brass ha fallecido este miércoles 4 de noviembre de 2026 en Roma, a los 93 años. Su muerte ha sido comunicada por sus familiares a los medios de comunicación locales, que han anunciado que los funerales se celebrarán en la intimidad. Aunque su nombre quedó asociado a películas de fuerte contenido sexual, fue también un cineasta experimental que exploró distintos géneros y lenguajes visuales, y cuya obra generó no pocas controversias.

Fallece el provocador Tinto Brass

Nacido en Milán el 26 de marzo de 1933 y criado en Venecia, Tinto Brass se llamaba en realidad Giovanni Brass. Recibió el apodo de su abuelo, el pintor Italico Brass, que le llamaba Tintoretto, en referencia al célebre artista veneciano, porque al niño le encantaba dibujar. El sobrenombre terminó abreviándose. Antes de dedicarse al cine estudió Derecho en las universidades de Padua y Ferrara, pero pronto descubrió que su verdadera vocación estaba detrás de las cámaras. Se trasladó a París, donde trabajó como archivero en la Cinemateca Francesa, una experiencia que le permitió familiarizarse con la historia del séptimo arte y con las posibilidades del montaje y el lenguaje cinematográfico.

Su debut como director llegó en 1963 con Chi lavora è perduto (también conocida como In capo al mondo), que compitió en la sección de óperas primas del Festival de Venecia. Desde sus primeros trabajos dejó claro que no estaba demasiado interesado en seguir los caminos trillados. En 1964, por encargo del intelectual Umberto Eco, realizó dos cortometrajes experimentales para la Trienal de Milán, Tempo libero y Tempo lavorativo, en los que investigaba las posibilidades de la narración visual.

Durante los años sesenta y primeros setenta cultivó un cine de vanguardia, caracterizado por el montaje fragmentado, los movimientos de cámara y una mirada anárquica sobre la sociedad. Se atrevió con el western en El yankee (1966) y con el cine negro en Con el corazón en la garganta (1967), además de explorar territorios más experimentales en títulos como Nerosubianco, Dropout y L'urlo. Su estilo llamó la atención de la crítica, hasta el punto de que algunos llegaron a considerarle una especie de Michelangelo Antonioni de los años setenta. Incluso unos productores estadounidenses le ofrecieron dirigir La naranja mecánica, pero prefirió terminar L'urlo, y la adaptación de la novela de Anthony Burgess acabó en manos de Stanley Kubrick.

L'urlo (1968), presentada a concurso en la Berlinale de 1970, y La vacanza (1971), protagonizada por Vanessa Redgrave y Franco Nero, consolidaron su reputación como autor incómodo y políticamente inconformista. Esta última ganó el Premio Pasinetti a la mejor película italiana en el Festival de Venecia. En 1972 formó parte del jurado del Festival de Berlín. Su cine de aquellos años tenía una fuerte carga de rebeldía, con personajes marginales y una desconfianza casi visceral hacia las instituciones y las figuras de autoridad.

El propio Tinto Brass explicaba así el trasfondo de su obra en una entrevista con la revista Film International: "No soy anarquista, pero odio el poder, sea político, religioso o de cualquier otra naturaleza". En esa misma conversación defendía el sentido de su posterior incursión en el erotismo: "Para mí, la palabra erótico significa una lucha por la libertad". Consideraba que la liberación sexual podía contribuir a transformar la sociedad y combatir la hipocresía de las convenciones burguesas.

Su trayectoria experimentó un giro progresivo hacia el erotismo a partir de Salón Kitty (1976), con Ingrid Thulin y Helmut Berger, ambientada en un burdel berlinés durante el nazismo. La película combinaba sexo, política y una mirada provocadora sobre los mecanismos del poder. Pero el título que marcaría definitivamente su carrera sería Calígula (1979), protagonizada por Malcolm McDowell, Helen Mirren, Peter O'Toole y John Gielgud.

La producción de Calígula fue especialmente conflictiva. Tinto Brass había concebido una sátira política sobre la corrupción, el poder absoluto y la decadencia del Imperio romano, pero el productor Bob Guccione le apartó del montaje, eliminó escenas y añadió secuencias sexuales explícitas rodadas sin el consentimiento del director. El resultado se alejó considerablemente de sus intenciones originales. Tinto Brass llegó a exigir que su nombre desapareciera de los créditos de dirección, y solo quedó acreditado como responsable del rodaje principal. Paradójicamente, aquella película que tanto le enfrentó a sus productores terminó convirtiéndose en su trabajo más conocido internacionalmente y en uno de los grandes fenómenos de culto del cine erótico.

En 1983 estrenó La llave secreta, adaptación de la novela de Junichiro Tanizaki, protagonizada por Stefania Sandrelli. A ella siguieron Miranda (1985), con Serena Grandi, Capriccio (1987) y Los burdeles de Paprika (1991), protagonizada por Debora Caprioglio. En estos títulos fue desarrollando un universo cinematográfico reconocible, con el deseo femenino, el voyeurismo, los juegos de seducción y la transgresión sexual como elementos recurrentes.

En Così fan tutte (1992), con Claudia Koll, El hombre que mira (1994), Fermo posta Tinto Brass (1995) y Monella (1998) continuó explorando esos territorios, siempre con una mezcla de humor, provocación y gusto por el escándalo. Más adelante dirigió Tra(sgre)dire (2000), Black Angel (Senso '45) (2002), Fallo! (2003) y Monamour (2005). A partir de entonces su producción fue disminuyendo.

Su vida personal estuvo marcada por dos matrimonios. En 1957 se casó con Carla Cipriani, conocida como Tinta, hija de Giuseppe Cipriani, fundador del célebre Harry's Bar de Venecia. Ella colaboró también en algunos de sus guiones. Tuvieron dos hijos, Beatrice y Bonifacio. La muerte de su esposa, en 2006, supuso un duro golpe para el realizador. Posteriormente inició una relación con la psicoanalista y abogada Caterina Varzi, que había participado como actriz en su cortometraje Hotel Courbet (2009), su último trabajo como director. Ambos contrajeron matrimonio en 2017.

En abril de 2010 sufrió una hemorragia cerebral que afectó seriamente a su salud y le impidió volver a ponerse detrás de la cámara. Sin embargo, siguió mostrando interés por el cine y por sus proyectos pendientes. En 2021 publicó junto a Caterina Varzi sus memorias, "Una passione libera", donde repasaba una trayectoria profesional que nunca estuvo exenta de polémicas. En una entrevista reconocía que la enfermedad le había enseñado a valorar las pequeñas cosas: "Con la enfermedad uno se vuelve más atento y todo lo que en la vida cotidiana parece obvio adquiere un valor inestimable".

En 2026 recibió el Premio Pietro Bianchi del Sindicato Nacional de Periodistas Cinematográficos Italianos, en el marco del Festival de Venecia, que también inauguró su programación con una restauración en 4K de Con el corazón en la garganta, realizada por el Centro Sperimentale di Cinematografia con el apoyo de Netflix. Era un reconocimiento significativo a una carrera que había comenzado muy lejos de los territorios por los que acabaría siendo famoso.

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