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Libros

"El cine y su música", de Lamberto del Álamo

El cine y su música. Secretos y claves (Lamberto del Álamo, Rialp, 230 págs)

 

Un libro hecho desde el amor a las películas, y a la música que las vertebra y sostiene. Tiene el valor de proporcionar al lector suficientes elementos de juicio para valorar mejor las célebres bandas sonoras, que tanto apreciamos los amantes del cine, a veces sin que sepamos expresar bien por qué. Lamberto del Álamo recoge las claves básicas que suelen distinguir a la música de una película, y las explica de un modo ameno y didáctico. De modo que quien le lea no necesita poseer un amplio conocimiento de notas y corcheas, o saber leer una partitura (aunque, por supuesto, tener algunas nociones ayuda, faltaría más).

El autor divide su obra en dos partes bien diferenciadas. La segunda recoge el análisis exhaustivo de diez notables bandas sonoras, indiscutibles y que figuran entre sus favoritas, entre los que destaca el de la fabulosa Espartaco, compuesta por Alex North. Lo que de algún modo suponer aplicar las pautas y elementos que ha ido desarrollando en la primera parte. Donde se recoge la identificación emocional, física y cultura que proporciona la música, o se nos explica cómo la mayoría de las partituras se desarrollan en torno al leitmotiv y a temas recurrentes, una influencia wagneriana. Y los clichés tienen sentido –el violín, como elemento sugerente del amor, el tambor, del peligro–, y resulta fundamental que el compositor los conozca, para hacerlos saltar en pedazos si lo estima oportuno.

Del Álamo sabe hacer historia, admitiendo cuándo la música, a pesar de su valor intrínseco, podía tener una presencia inoportuna, sobre todo visto con la perspectiva del tiempo, sería el caso de King Kong y la partitura de Max Steiner. Habla de las composiciones sinfónicas, muy adecuadas para determinados géneros, que decayeron y luego volvieron, con maestros como John Williams y La guerra de las galaxias. O echa “la culpa” a Laura, como hacen los historiadores, del valor que han tenido las canciones en las películas, incluso recordando el popularísimo “Qué será” que impuso Alfred Hitchcock a Bernard Herrmann en El hombre que sabía demasiado; recordando, como contrapunto, la aportación genial de éste a la escena de la ducha en Psicosis, que el mago del suspense aceptó a regañadientes.

El cine y su música se lee casi del tirón, y con enorme agrado, el autor sabe de lo que escribe, incluye anécdotas que vienen a cuento, y las aportaciones del jazz, o del “dabadabadá” en Un hombre y una mujer, harán entender al lector muchas cosas. Además todos los capítulos de la primera entrega terminan con “deberes”, por así decir, que invitan a leer, ver y escuchar, para entender bien las lecciones. Estamos ante uno de esos libros que hace afición.

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