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Star Wars J.J. Abrams ha rodado en formato tradicional

¿Supondrá "Star Wars" un fuerte despertar del celuloide?

Tras la adopción por todas las salas de cine del formato digital, el celuloide ha muerto... ¿O no? Un grupo de irreductibles galos resiste al invasor.

Entre ellos, J.J. Abrams, director de Star Wars: El despertar de la fuerza, que se ha decantado por rodar en formato físico, a la antigua usanza. Si desaparece el film como formato, con él también se irá el estándar de excelencia, la mejor calidad”, declaró el cineasta justo antes de comenzar el rodaje. Le enmienda la plana al propio George Lucas, que se empecinó en ir a la vanguardia del cine digital con la trilogía de precuelas de la saga galáctica.

No es el único defensor romántico de la película. Todd Haynes la ha utilizado para Carol, su film con Cate Blanchett y Rooney Mara, que cobra fuerza para el Oscar. Quentin Tarantino ha logrado que se estrene su nuevo western, Los odiosos ocho, se estrene el día de Navidad en digital, pero también en 70 mm en Panavision en numerosas salas de Estados Unidos. Como apoyo a los cines que elijan esta última opción, tiene previsto iniciar una gira por varias ciudades para irrumpir por sorpresa en las salas, para darle una alegría al público junto con algunos de los actores.

Otro incondicional, Christopher Nolan, montó un enorme revuelo porque pretendía que su último trabajo, Interstellar, sólo se pudiera ver así. Esto levantó quejas de los propietarios de las salas de cine. "Nos obligan a invertir en digital y ahora quieren que desempolvemos las viejas máquinas", declaró el propietario de una importante cadena. "¡No tengo ni proyeccionista que la sepa manejar!". El británico Ken Loach se encontró sin bobinas a la venta cuando rodaba su último trabajo, Jimmy's Hall, por lo que tuvo que pedir ayuda online. Acudió al rescate Pixar, la compañía pionera en animación... digital. "El celuloide es algo mágico que los que hacen cine con ordenador se pierden", declaró el realizador.

Al cine en celuloide ya se le había dado por muerto, pues aunque Kodak seguía fabricándolo, barajaba su desaparición por la falta de demanda. Tras varios meses de negociaciones, las grandes majors firmaron un acuerdo con la compañía, por el que se comprometieron a adquirir una cantidad que no se ha especificado de película cada año.

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