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Biografía

Rooney Mara

Rooney Mara

35 años

Rooney Mara

Nació el 17 de Abril de 1985 en Bedford, Nueva York, EE.UU.

Premios: 0 Oscar (más 1 premios y 1 nominaciones)

No tengas miedo

12 Diciembre 2011

Aunque ha estado en películas de terror como Pesadilla en Elm Street. El origen, o en la piel de Lisbeth Salander en Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres, lo cierto es que Rooney Mara no parece saber lo que es el miedo, o al menos el miedo escénico.

Rooney Mara nació el 17 de abril de 1985 en Bedford, Nueva York, Estados Unidos. Si por ambiente familiar hubiera sido, ella, la tercera de cuatro hermanos, hubiera debido ser futbolista americana, o al menos ejecutiva de un club, ya que su padre ocupa precisamente una ocupación directiva en los Gigantes de Nueva York, siendo su bisabuelo el fundador del equipo. Pero no, lo suyo iba a ser la carrera interpretativa, al igual que su hermana mayor Kate Mara, también actriz. Lo que no impediría una formación académica formal, pues en 2010 se graduó en psicología y relaciones internacionales en la Universidad de Nueva York. O su participación en actividades benéficas, algo que aprendió en su familia.

En cualquier caso Rooney no responde al cliché de “desde pequeñita supo que quería ser actriz”, y de hecho parece que sus primeros pinitos interpretativos los hizo casi por casualidad en películas estudiantiles de sus amigos, mientras estudiaba en la universidad. También ayudó la afición de ver películas clásicas y musicales y, claro está, la trayectoria de su hermana, y de hecho su primera y fugaz aparición en la pantalla fue en una peli de su hermana, la no muy memorable Leyenda urbana 3 (2005), una directa al DVD.

El caso es que esta película le sirvió para lanzarse a la pantalla, pequeña y también grande, en títulos de terror como Pesadilla en Elm Street. El origen (2010) y sobre todo La red social, del mismo año, donde David Fincher le confió el papel de Erica Albright, la novia de Mark Zuckerberg, el creador de Facebook. Cuando Fincher la escogió para este pequeño pero intenso papel -la conversación de Jesse Eisenberg al inicio del film es fascinante-, Mara no podía sospechar que el mismo cineasta iba a confiar en ella para uno de los papeles más codiciados de 2011 por jóvenes actrices, el de Lisbeth Salander en el remake americano del exitazo de Stieg Larsson Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres, donde le toca aguantar comparaciones con la hacker bisexual de Noomi Rapace en el original, comparaciones de las que sale bien librada. Da idea de su calidad interpretativa el hecho de que Terrence Malick la ha fichado para uno de los nuevos filmes que prepara el elusivo cineasta, Lawless, donde le acompañarán entre otros Ryan Gosling, Christian Bale y Cate Blanchett.

Oscar
2016

Nominado a 1 premio

  • Actriz de reparto Carol

Ganador de 1 premio

Filmografía
Nightmare Alley

2020 | Nightmare Alley

Un joven y ambicioso feriante (Bradley Cooper) con un innegable talento para manipular a la gente con unas pocas palabras bien elegidas, se compincha con una psicóloga (Cate Blanchett) que es aún más peligrosa que él.

María Magdalena

2018 | Mary Magdalene

Jesús visto a través de los ojos de una de sus más fieles discípulas, María de Magdala. La acción arranca con ella tenida por endemoniada por los suyos, al negarse a casarse con el hombre que le han asignado como esposo, y prosigue con el seguimiento a ese nuevo Rabí del que todo el mundo habla, entre la oposición familiar y la aceptación un tanto a regañadientes de los otros apóstoles, todos varones. Mientras ellos tiene una concepción de su reino mesiánico puramente material, ella sabrá ver más allá. Plúmbea película de corte bíblico, que llega a las salas de cine con motivo de la cercanía de la Semana Santa. Más allá de su supuesto y poco sutil discurso feminista –aunque dirige un hombre, Garth Davis (conocido sobre todo por Lion), el libreto lo firman dos mujeres con escaso bagaje como guionistas, Helen Edmundson y Philippa Goslett–, o de sus abundantes detalles heterodoxos –la omisión de la palabra “padre” en la oración del padrenuestro, los bautizos que realiza el mismo Jesús, los motivos de la traición de Judas, la escasa categoría de Pedro, una de las muchas piedras sobre las que edificar la Iglesia…–, sorprende la arritmia de la narración, y su escasa capacidad para despertar emociones genuinas. Imposible saber qué puede atraer a María y demás seguidores del Jesús compuesto por Joaquin Phoenix, poco entrañable y a quien incluso arrebatan las palabras de los evangelios para darle otras que no pronunciaría ni el sacerdote más incompetente a la hora de improvisar su sermón dominical. De modo que el esfuerzo de Rooney Mara por mostrar arrobamiento ante las palabras del maestro, o sus muestras de caridad hacia los necesitados, se revelan insuficientes. En tal sentido sólo eleva la narración la breve aparición de la Virgen María, la madre de Jesús, con su intercambio dialógico con la otra María, pero sabe a poco. Los apóstoles son personajes muy desdibujados, y los detalles familiares están metidos con calzador. Se ha tratado de conceder a la narración cierta sobriedad. Los parajes donde discurre la acción posibilitan vistosos planos generales, y también los que se refieren a Jerusalén, tienen cierto empaque. Pero se echan en falta muchedumbres, como si se anduviera con escasez de presupuesto aunque, quién sabe, tal vez se trata de alguna misteriosa decisión artística. Y la banda sonora del repentinamente fallecido Jóhann Jóhannsson –se trata de su último trabajo, y es coautor– no brilla demasiado, quiere subrayar cierto aire misticista y solemne algo desconcertante en el film, igual que esa decisión de Phoenix de ir en muchas ocasiones con los brazos debajo de su túnica, ofreciendo un aspecto chocante y poco cercano, lo contrario de lo que se espera de Jesús.

4/10
No te preocupes, no llegará lejos a pie

2018 | Don't Worry, He Won't Get Far on Foot

Pese a lo que pueda parecer a priori, las vidas de ilustradores reales dan juego en pantalla, como lo demuestran American Splendor (2003), Miss Potter (2006) y hasta la española El gran Vázquez (2010). Cuando rodaron juntos El indomable Will Hunting, el desaparecido Robin Williams (a quien se rinde reconocimiento en los títulos finales) propuso al realizador Gus Van Sant que le reclutara para interpretar a John Callahan, dibujante bastante grosero, que recurría al humor negro o a la irreverencia anticatólica sin ningún pudor. El cineasta ha repescado el proyecto tras el fallecimiento del biografiado en 2010, y después de centrarse en capítulos de series, y en un par de trabajos para la gran pantalla (Tierra prometida y  El bosque de los sueñosl bosque de los sueños), que pese a su interés no han tenido ni de lejos la repercusión de sus filmes de antaño. Alcohólico desde los 13 años, Callahan deambula sin rumbo por la vida hasta que conoce en una fiesta a Dexter, un tipo que le propone ir en coche a otra celebración más animada. Al conducir en estado de embriaguez, éste empotra el vehículo contra un árbol, y aunque él sale casi ileso, Calahan no volverá a caminar. La depresión que sigue a este suceso no hace sino potenciar su afición al alcohol, encerrado en su apartamento, hasta que en una visión, su madre, que le entregó en adopción al nacer, le convence de que ha llegado el momento de rehabilitarse. Contará con la ayuda de Donnie, terapeuta homosexual de estética hippy. Se puede tachar a la cinta de reiterativa en algunos momentos, y en otros de volverse tan caótica como el personaje al que retrata. Pese a su tono sarcástico y gamberro, acaba resultando tan positiva como el film de Van Sant sobre el joven genio de las matemáticas, pues el personaje recorre un camino opuesto al de Ramón Sampedro en Mar adentro, pese a haber quedado postrado a una silla de ruedas luchará por su propia superación personal, aquí se impone salir a tierra firme y no ahogarse. No te preocupes, no llegará lejos a pie tiene también interés cuando apunta otros temas, como la necesidad de aprender a perdonar al prójimo, y también a uno mismo. Abundan las escenas que recuerdan la veteranía de Van Sant, algunas sencillas, como cuando a Callahan le rescatan unos encantadores chiquillos patinadores, otras en momentos clave, como un reencuentro con Dexter, o la última en la que aparece con Donny. Joaquin Phoenix, que finalmente ha reemplazado a Williams, ofrece todo un recital, pues su personaje atraviesa un amplísimo arco de evolución. No desmerecen Jack Black (Dexter), en un registro muy alejado de la comedia, su género favorito, ni Rooney Mara, como angelical psicoterapeuta en pocas escenas. Pero resulta especialmente llamativa la labor de Jonah Hill, totalmente irreconocible en el rol de Donnie.

7/10
Song to Song

2017 | Song to Song

The Discovery

2017 | The Discovery

Thomas, un prestigioso médico investigador, ha logrado demostrar científicamente que hay otra vida después de la muerte. Curiosamente tan extraordinario descubrimiento desata una ola de suicidios en todo el mundo, son personas que quieren adelantar el momento de experimentar esa nueva existencia. Por otro lado, los hijos de Thomas, Will y Toby, colaboran con su padre, aunque no han logrado superar el suicidio años atrás de la esposa y madre, para conseguir registrar imágenes y sonidos de esa otra vida. Will está especialmente motivado tras conocer a Isla, una joven a la que salva de un intento de suicidio, y de la que se enamora. Película coescrita y dirigida por Charlie McDowell, se diría que quiere seguir la estela de la inquietante serie The Leftovers, pero quedándose a mucha distancia de su referente. Tampoco emociona mucho cierto giro final que parece inspirarse en el cine de M. Night Shyamalan. Lo cierto es McDowell no logra dar al film el guión de hierro que necesita, no desarrolla demasiado ninguno de los interesantes temas apuntados. Su visión de la vida de ultratumba es pálida y superficial, llama la atención que no haya referencias a la religión apenas, lo que parece simplemente increíble, que nadie se plantee ver a Dios, o si esa nueva existencia tendrá que ver con las buenas o malas obras realizadas en la primera vida. Tampoco los conflictos padre-hijos, el trauma del suicidio, o el enamoramiento, tienen suficiente entidad. De modo que el film sabe a fallido, a pesar de su gran reparto, con Robert Redford, Jason Segel y Rooney Mara.

5/10
A Ghost Story

2017 | A Ghost Story

Podría hacer un buen programa doble con Madre!, pues A Ghost Story es un meritorio ejercicio de virtuosismo, pero a la vez puede verse como una película tremendamente presuntuosa e irritante. Con lo cual es de esas películas que invita o a la alabanza desmesurada o a la injusta detracción. En mi caso, y no es un ejercicio táctico puramente contemporizador, me quedo en la equidistancia. Reconozco el valor del film entregado por David Lowery, director y guionista, que ya probó ser un realizador sensible en En un lugar sin ley. Con apenas diálogos, los justos, seguimos a una pareja, él y ella, que habitan una casa en el campo. Se quieren tiernamente, sin aspavientos, a la vez que existe, como en la vida de cualquiera, rutina y discusiones, y anhelo de felicidad. Algo pasa y él muere. Ella está triste, pero la vida sigue. No sigue en el caso de él, que sin embargo está ahí, como un fantasma, que no puede dejar la casa, y es testigo de cómo se va ella, y otros habitantes pasan por ahí, mientras la casa va entrando poco a poco en un estado de abandono y decadencia. Hay unas cuantas audacias formales en esta película, como el formato cuadrado de pantalla, 4/3 con las esquinas redondeadas, o el mostrar al fantasma como alguien "de andar por casa", con la clásica sábana con dos agujeros en los ojos de toda la vida, que a los ojos de cualquier forofo del terror puede despertar sentimientos tiernos por su aire ingenuo, pero que sin duda no se corresponde con los niveles de sofisticación que permiten el actual estado de los efectos especiales, con el abuso de la parafernalia digital que tanto se lleva. Además, hay riesgo en el sostenimiento de algunos planos con la cámara clavada en el suelo, mientras aparentemente no pasa nada, ese cadáver tapado por una sábana, o ella tomando compulsivamente una tarta de manzana. A pesar de que hay dos actores presuntamente protagonistas, Rooney Mara y Casey Affleck, el tiempo en pantalla de la primera es limitado, y sobre el segundo se podrían hacer apuestas acerca de si él es todo el tiempo quien está debajo de la fantasmal sábana. Hay otros personajes, una familia hispana, y aquel que hace toda una reflexión filosófica existencia a cuento de si Beethoven creía o no en Dios cuando compuso la novena sinfonía, y lo que sería su obra si tenía al Supremo Hacedor en la cabeza cuando la creaba. El caso es que el conjunto, a partir de cierto momento algo críptico y abierto a las interpretaciones, tiene ciertas cualidades hipnóticas fascinantes, se crea una atmósfera muy peculiar, que tiene una curiosa manifestación en unos pocos diálogos sin palabras pronunciadas entre el fantasma y el singular "vecino" de enfrente, o en un viaje al pasado que tal vez quiere señalar que la propuesta es válidad para ayer, hoy y siempre.

6/10
Una

2016 | Una

Una es una joven que va en busca de un hombre con el que tuvo una relación cuando ella tenía tan sólo 13 años. Tras unos años en la cárcel por abuso de menores, el hombre ha rehecho su vida y se ha casado. Pero Una dará con él en una fábrica. Una película bastante deprimente, por el tono y también por el tema de fondo, centrado en ese tipo de cuestiones turbias y malsanas que le gustan tanto a la actriz Rooney Mara (Carol). Toca el tema delicado de las relaciones sexuales de los adolescentes de modo explícito y en cómo un suceso de ese tipo puede marcar toda la vida. El guionista David Harrower pone todo su esfuerzo en los diálogos como motor de la historia, basada en su propia obra de teatro. Acompaña con empaque a la actriz Ben Mendelsohn.

4/10
La carta secreta

2016 | The Secret Scripture

La historia nos cuenta que Roseanne McNulty está a punto de cumplir cien años, pero no conoce su edad con certeza, nadie la conoce. Roseanne se enfrenta a un futuro también incierto puesto que el Hospital de Roscommon, en el que ha pasado la mayor parte de su vida adulta, va a ser cerrado. Durante las semanas previas a este acontecimiento perturbador, Roseanne conversa con su psiquiatra, el doctor Grene. La vida de Roseanne, reflejada en la bruma de la memoria y del recuerdo, se convierte en un recorrido por la historia secreta de Irlanda.

Lion

2016 | Lion

Tras una serie de desdichas, un niño mendigo de La India se separa primero de su madre, y después de su hermano. Acaba en un orfanato, donde le recoge una familia australiana que decide adoptarle. Años después, nacerá la inquietud de reencontrarse con los suyos. El australiano Garth Davis, forjado en el ámbito de la publicidad y en series como Top of the Lake, debuta con buen pie en la realización cinematográfica, versionando una historia real, recogida por el propio protagonista en su libro “A Long Way Home”. Habrá que seguir los pasos de esta joven promesa, que convierte un film que funciona como excelente publicidad de Google Earth –herramienta que ayuda bastante al protagonista en la trama– en un drama de primer orden, con algunos momentos conmovedores. Se le perdona que atraviese un pequeño bache hacia la mitad del metraje, pues aborda con sobriedad temas como la identidad personal, y la necesidad de conocer las raíces. Por un lado Dev Patel se consagra como actor adulto, años después de Slumdog Millonaire, tras una serie de papeles bien ejecutados, como el protagonista de El hombre que conocía el infinito. No sólo mantiene su fotogenia con el paso del tiempo, sino que cada vez interpreta mejor. Choca más que Nicole Kidman vuelva a trabajarse un personaje, defendiendo con vigor a la madre adoptiva, en sus escasas escenas. Por encima de ellos, se convierte en rey de la función el debutante Sunny Pawar, comunicativo niño que interpreta en el primer tramo al protagonista. El relato tiene puntos en común con Rastros de sándalo, si bien resultaría extraño que sus responsables conocieran el film español.

7/10
Pan: Viaje a Nunca Jamás

2015 | Pan

La historia de Peter Pan ha sido llevada al cine en numerosas ocasiones desde que la escribiera J.M. Barrie en 1902. Concebida para los más pequeños como vehículo de huida de la tristeza –como narraba con esmero el film Descubriendo Nunca Jamás–, la aventura del niño que nunca crece, con capacidad de volar y líder de los Niños Perdidos, ha subyugado durante años a grandes y pequeños. Pan: Viaje a Nunca Jamás es la enésima versión de la historia, y probablemente la que más se aleje del relato original, pues el guión de Jason Fuchs traslada la acción a la época de la II Guerra Mundial y modifica seriamente la historia, aquí centrada en cómo Peter Pan se convirtió en héroe. Además, hay personajes nuevos y otros ven sus roles modificados: el enemigo pasa a ser el Pirata Barbanegra, Hook es un aventurero amigo de Peter Pan, mientras que la mismísima Campanilla desaparece. Sin embargo, el aliento de la obra de Barrie y sus elementos esenciales respiran en cada fotograma del film. La misma noche que encuentra la carta que le escribió su madre años atrás, Peter (Levi Miller), chicuelo travieso y espabilado de un orfanato de Londres, es secuestrado junto con otros niños, por un enorme barco volador y trasladado al increíble país de Nunca Jamás, para vivir como un esclavo a las órdenes del pirata Barbanegra (Hugh Jackman). Pero acabará escapando a ese destino y contará con la ayuda de un joven llamado Garfio (Garrett Hedlund) y de la salvaje Tigrilla (Rooney Mara) para acabar con el tirano y descubrir el secreto de su origen y su verdadera identidad. Tras las cámaras se sitúa uno de eos directores que han labrado su merecido prestigio gracias a la gran literatura, el británico Joe Wright, aunque hasta ahora siempre con historias realistas, románticas, con sello clásico, tales como Orgullo y Prejuicio, Ana Karenina o Expiación. Por primera vez pone el director su talento al servicio de un relato fantástico, cuya razón de ser es precisamente alejarse lo más posible de la vida real. Así, Wright comienza su historia en un orfanato de pesadilla (donde las monjas son las malvadas de turno), gris y mugriento, cuya ambientación retrotrae al mundo de Oliver Twist, para dar el salto después al universo colorido y luminoso de Nunca Jamás, en donde el protagonista vivirá sus aventuras y se encontrará a sí mismo tras pasar por algunas penalidades. Desde luego, el pulido manierismo del cine de Wright, exquisito en sus anteriores filmes, también se deja ver aquí en el cuidadísimo aspecto visual, asombroso en su colorido, en sus escenarios prodigiosos y en sus apabullantes efectos especiales. Un espectáculo de tal magnitud que cautiva y atrapa. Además, el ritmo es muy sostenido a lo largo del metraje y hay largas secuencias la mar de entretenidas, vertiginosas en su acción, como el inicial ataque aéreo en Londres o todo el tramo final, donde los movimientos de cámara son tan impactantes como la originalidad de las imágenes, de los fondos oníricos. Ayuda y mucho la casi constante presencia de la magnífica banda sonora de John Powell, a la que se suman unas muy meritorias interpretaciones, especialmente las del jovencito Levi Miller, que encarna a Peter Pan, y la de Rooney Mara en el papel Tigrilla.

6/10
Carol

2015 | Carol

Therese Bilvet es una joven aspirante a fotógrafa, que de momento se gana la vida como dependienta en la sección de juguetes de unos grandes almacenes, mientras vive un noviazgo con el que no parece demasiado entusiasmada. Un día atiende a Carol Aird, una distinguida dama con mucha clase y de más edad, que busca un regalo para su hijita. Algo electrizante ocurre entre las dos mujeres. Carol, en proceso de divorcio, ya ha tenido alguna experiencia amorosa con mujeres, pero para Therese ese tipo de atracción resulta una verdadera novedad. En una época, los años 50 del siglo XX, en que las relaciones lésbicas no se podían ni mencionar, su relación irá creciendo paulatina y discretamente, pero en Carol pesa lo que ocurrirá con su hija si estrecha lazos con Therese. Adaptación de "El precio de la sal", novela de Patricia Highsmith, de cuya obra es muy conocida toda la serie de Tom Ripley –muy llevada al cine– y Extraños en un tren, que versionó en la pantalla Alfred Hitchcock La escritora, ella misma lesbiana, publicó inicialmente la obra con el seudónimo de Claire Morgan, aunque la reivindicó años después con su nombre y apellido. Se trata de un material perfecto para Todd Haynes, al que siempre le ha interesado abordar en su cine la homosexualidad, y que ha encontrado en el marco de los aparentemente felices años 50 con sus colores pastel tan característicos del cine de Douglas Sirk, un lugar ideal para expresarse a gusto, ahí están para demostrarlo las historias de mujeres reprimidas por el puritanismo de la época de Lejos del cielo y Mildred Pierce. En el haber del Carol de Haynes puede ponerse cierta delicadeza y el evitar un enarbolamiento demasiado obvio de la bandera de la causa LGBT. Pero tampoco es la obra maestra que algunos pretenden. La historia que se cuenta, con su cuidado envoltorio de época con aura irreal y como de ensueño, es sencilla, una "love story sui generis", con el esquema "chica conoce a chica", etc, con los obstáculos de un marido celoso, y el bien de una niña en juego. Pero se alarga en exceso, sensación acrecentada por la partitura musical de Carter Burwell, que aunque inspirada, se adueña demasiado de la película, se hace notar. Cate Blanchett y Rooney Mara son dos grandes actrices, que contribuyen a mantener la credulidad del espectador, frente a otros aspectos más flojos, como son los muy desdibujados personajes masculinos, e incluso las razones que mueven a Therese y Carol, tan atrapadas por su flechazo que parecen olvidar otras cuestiones que deberían ser importantes en su vida. Sobre todo en el caso de Carol, donde la maternidad parece considerarse como un simple derecho propietario –a tener la custodia de la hija, o a determinadas visitas– obviando que se trata de una importantísima responsabilidad, la de educarla, que viene incluida en el "pack" de haberla traído al mundo.

6/10
Trash. Ladrones de esperanza

2014 | Trash

Un hombre que huye de la policía, arroja la cartera que buscaban al vacío, y va a parar a un camión de la basura, que la deposita en uno de los vertederos de Río de Janeiro, donde decenas de niños de las favelas se ganan la vida rebuscando entre los escombros. Acaba encontrándola el pequeño Rafael, que comparte el dinero que había en su interior con su amigo Gardo. Pronto el lugar se llena de agentes a la búsqueda de la cartera perdida, pero los chicos callan, preguntándose qué pueden tener de valioso unos papeles con números, unas fotos de un hombre con una niña, una tarjeta de lotería, una estampita de San Francisco de Asís y una llave. Con ayuda de Rato van a ir averiguándolo poco a poco, pero metiéndose en numerosos líos; por suerte les echan un cable el padre Julliard, el sacerdote que desde su pequeña iglesia hace una gran labor social, y la voluntaria Olivia. Adaptación de una novela de Andy Mulligan, convertida en guión por Richard Curtis –el cuentista de Love Actually–, y dirigida por Stephen Daldry, especialista en historias de jóvenes, piénsese en Billy Elliot y Tan fuerte, tan cerca. Muchos son los puntos de comparación que pueden establecerse para este cuento con tres chavales protagonistas que procuran hacer lo correcto, algo que han aprendido en la iglesia. Se podría hablar de un Slumdog Millionaire a la brasileña, si tomamos la referencia fílmica más reciente y obvia, o de aventuras entre Charles Dickens y Mark Twain, si nos ponemos más literarios y pensamos en pilletes de buen corazón en un contexto de pobreza y corrupción, donde se enfrentan a grandes villanos, pero cuenta también con la ayuda de personas de buen corazón. El arranque del film, es de una trepidación que deja sin aliento e intriga, está maravillosamente rodado y editado. Pero luego la narración se estanca un poco, porque las situaciones acaban siendo algo repetitivas. Los chicos se ven inmersos en una especie de juego de búsqueda del tesoro, en que deben descifrar el enigma de unos números y una llave, que conducen a otras pistas, y sufren a lo largo del metraje muchos momentos de persecución, servidos con ritmo desigual. En cualquier caso la historia atrapa por varios motivos. Los chavales, unos recien llegados –Rickson Tevez, Eduardo Luis, Gabriel Weinstein–, son muy naturales, y los secundarios angloparlantes –Martin Sheen, Rooney Mara– y brasileiros –Wagner Moura, Selton Mello– están muy bien escogidos. Además es excelente el diseño de producción, parece un sinsentido decirlo, pero con la cámara de Adriano Goldman, los vertederos resultan bellos. El recurso de los niños hablando a cámara acaba cobrando sentido, y se perdona cierta ingenuidad en los planteamientos por el carácter de fábula del film. El clímax en el cementerio responde a ese carácter de aventura contemporánea que se busca ofrecer.

6/10
En un lugar sin ley

2013 | Ain't Them Bodies Saints

Un pueblecito de Texas. Los hermanos Muldoon, Bob y Freddie, y la mujer de Bob, Ruth Guthrie, cometen un robo que sale mal. Tras un tiroteo, Freedie muere y Bob y Ruth, que está embarazada, son capturados. Bob será encarcelado mientras que Ruth queda en libertad y durante cuatro años cuidará sola de su hija. Cuando llega la noticia de que Bob ha escapado, la policía del pueblo se pondrá alerta ante la inminente llegada de Bob. Al frente estará el agente Wheeler, quien se siente atraído por Ruth. Cine poderoso, de mundos interiores, de personajes recios, de vidas duras, de presentimientos trágicos. El director  David Lowery (de amplia trayectoria como cortometrista y con dos largometrajes en su haber) ofrece una historia que engancha, también porque narra siempre al filo de la navaja, sin explayarse un ápice, huyendo de la explicitud, echando mano de los mínimos puntos de apoyo para edificar su historia. Los detalles parecen ser lo de menos para él, de modo que las elipsis son constantes y sólo parecen contar dos momentos: ése en el Bob y Ruth se separan y ése en el que pretenden reencontrarse. En medio, algunos personajes que pululan por ahí: el sheriff enamorado de ella, el sufriente padre del fugitivo, los hombres que buscan venganza, el amigo. Este excesivo laconismo narrativo resta también algo de contundencia al resultado, que seguramente podría haber sido más emocionante, más equilibrado y completo. Porque este quedarse a medio camino se debe también a que los personajes suelen mantenerse a cierta distancia emocional del espectador, les conocemos mínimamente, verdaderamente sabemos poco de su corazón, de sus reacciones. El espectador tiene siempre una leve e incómoda sensación de que se ha perdido algo. Y que con esa implicitud general al director no se le vaya de las manos la película se debe principalmente a la perfección formal. La atmósfera que genera Lowery es impresionante, tanto es así que el amor entre Bob y Ruth adquiere ciertos tintes épicos, arquetípicos. La Texas de Lowery es la de los sesenta del pasado siglo y la puesta en escena –con su preciosa fotografía y sus minimalistas acordes musicales- recuerda a ciertos pasajes contemplativos de El árbol de la vida, mientras que la perpetua violencia latente que invade toda la cinta remite a la subyugante El asesinato de Jesse James por el cobarde Rober Ford. Por otro lado, Lowery ha contado con actores de primerísimo orden, intérpretes capaces de mostrar mundos interiores sin cruzar más de tres palabras y a la vez con un talento innato para esconder sus más íntimas intenciones: es el caso de Casey Affleck, Rooney Mara y Ben Foster. Y a ellos se suma un perfecto Keith Carradine.

6/10
Her

2013 | Her

A Spike Jonze, realizador procedente del videoclip, se le conoce sobradamente por sus películas con fuertes componentes surrealistas, sobre todo Cómo ser John Malkovich y Adaptation. El ladrón de orquídeas. Ocupado en diversos cortos y un documental, se ha hecho esperar más de cuatro años desde Donde viven los monstruos para estrenar Her, su siguiente largometraje de ficción, segundo en el que ejerce como guionista tras el anterior. Her se desarrolla en un futuro muy cercano que se distingue por sus avances informáticos. Tiene como protagonista a Theodore Twonbly, un tipo que se gana la vida escribiendo cartas supuestamente manuscritas para que otras personas las envíen a sus seres queridos. Mientras trata de superar un traumático divorcio, prueba un avanzado sistema operativo de ordenador, capaz de entablar conversaciones, que se presenta como Samantha. A pesar de su carácter artificial, tras la femenina voz sensual de Samantha parece esconderse una persona sensible y cercana, por lo que nace una amistad que poco a poco se va transformando en amor... Her se puede interpretar como una crítica a la moderna deshumanización en la sociedad actual, en la que no se establecen relaciones afectivas con máquinas, pero los ciudadanos pasan mucho tiempo utilizando las redes sociales, y otras formas de interacción con los demás a través del ordenador. Elementos del film como las falsas misivas a mano resultan lo suficientemente expresivas del poco tiempo que muchos dedican hoy en día a atender a los más próximos, y del hecho de que en muchas ocasiones internet ha reemplazado al necesario contacto humano. Es posible que ofrezca una visión reduccionista del amor, pues llama la atención que los protagonistas ni se planteen que su particular relación jamás les ofrecerá la posibilidad de descendencia. Pero Her acierta al mostar la omnipresencia del sexo en la sociedad, y el absurdo de las modernas relaciones carnales vía chat. Rodada con la frescura habitual del cine de Jonze, Her cuenta con una ambientación creíble y cercana, a pesar de algunos elementos fantásticos. El mayor logro del realizador consiste posiblemente en darle verosimilitud, un tono romántico y una entidad dramática rota por acertados golpes de humor a una historia estrambótica que en otras manos podría haber caído en el ridículo. Sobresale el apartado actoral, por la excelente interpretación de Joaquin Phoenix, en un personaje lleno de matices, bien secundado, sobre todo por las actrices Amy Adams, Rooney Mara, Olivia Wilde, y en la versión original Scarlett Johansson que se ha trabajado la cálida dicción de Samantha. También realizan buenos doblajes Kristen Wiig (voz de un chat sexual) y el propio director como un niño alienígena de videojuego, malhablado, pero que tiene cierta gracia. Her ha obtenido con toda justicia el Globo de Oro al mejor libreto y cuatro candidaturas a los Oscar 2014, en los apartados de película, guión original, banda sonora y canción original.

8/10
Efectos secundarios

2012 | Side Effects

El broker Martin, condenado por estafa, acaba de salir de prisión. Le aguarda su deprimida esposa Emily, que perdió al bebé que esperaba, y no acaba de levantar cabeza. Tras una tentativa de suicidio se cruza en su camino el doctor Banks, quien acaba prescribiéndole un fármaco experimental. Aunque empieza a sentirse mejor, unos inesperados efectos secundarios dan pie a una sangrienta tragedia. Steven Soderbergh es un director prolífico y que aborda todo tipo de historias, desde las historias de robos sofisticados –la trilogía de Ocean's Eleven– hasta la ciencia ficción sesuda de Solaris, pasando por el problema de las drogas en Traffic o el biopic del Che en dos entregas. Aquí entrega un thriller diferente, que aunque en sus últimos giros resulta algo rocambolesco, logra el objetivo de entretener generando desasosiego. Y perfectamente imbricada, incluye una reflexión sobre la responsabilidad de laboratorios y médicos al lanzar al mercado nuevas medicinas, y el modo en que se imparte justicia en algunos casos. Del atractivo reparto destacan Rooney Mara, la enferma, y Jude Law, el doctor cuya vida va a ser puesta patas arriba.

6/10
Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres

2011 | The Girl With the Dragon Tattoo

El periodista Mikael Blomkvist acaba de ser condenado por difamación, debido a las afirmaciones vertidas en la revista Millennium acerca de un poderoso empresario. Parece el momento ideal para desaparecer del mapa, y la ocasión la pintan calva cuando un magnate jubilado, Henrik Vanger, convencido de su honestidad, rastreada por la joven investigadora Lisbeth Salander, le encarga que indague, en la solitaria isla Hedeby donde reside, el caso que le ha obsesionado durante décadas: la misteriosa desaparición y más que probable asesinato de su sobrina Harriet, el día en que se celebraba un popular desfile. Ello supone volver al pasado y rebuscar en el sucio pasado de la familia Vanger, tarea en que terminará ayudándole la asocial y rarita Lisbeth, cuya tutela corresponde al estado por sucesos acaecidos tiempo atrás, y a la que ha tocado llevar una vida donde los abusos y vejaciones eran moneda corriente. La versión americana del primer volumen de la conocida trilogía de novelas Millennium, de las que es autor el malogrado Stieg Larsson, que no llegó a conocer con vida el enorme éxito de sus novelas, no digamos de su traslación al cine y la televisión. Sin atender a ningún pudor mantiene, si no aumenta, la enorme carga de morbo sexual y violencia presentes en la novela original y en la película sueca servida por Niels Arden Oplev. En lo que claramente mejora es en la estructura del inteligente guión de Steven Zaillian, donde las piezas argumentales casan mucho mejor, además de que existe una mejor definición de personajes, se humanizan Blomkvist y Salander, del primero se apunta aquí una vida familiar rota, y de ella se perfila mejor la relación con el primer tutor y las ilusiones que se hace en la relación con el periodista. Incluso los elusivos miembros del clan Vanger tienen algo parecido a la tridimensionalidad. De modo que el reparto lo tiene en tal sentido más fácil –Daniel Craig, Rooney Mara, Stellan Skarsgård, Christopher Plummer...- que los originales Michael Nyqvist, Noomi Rapace y compañía, que debían llenar agujeros de guión con sus interpretaciones. Además la película se beneficia claramente del talento visual de su director, David Fincher, por ejemplo en todas las escenas que muestran el avance en las pesquisas de Blomkvist y Salander, y también en la creación de atmósferas, la isla bajo la nieve, el viento que sopla en la casa de Martin, un sobrino de Henrik, en lo alto de una colina, o un pasaje tan breve como la escena del metro en que a Lisbeth le birlan el ordenador portátil. Así las cosas, los defectos del film son los mismos que los de la obra de Larsson, que se enmarca en la moda del “noir” nórdico, del que también es muy representativo Henning Mankell y su Kurt Wallander, que también pasó de la versión sueca a la angloparlante con Kenneth Branagh de protagonista. La idea es mostrar los excesos de la opulenta sociedad occidental, donde han acontecido y acontecen todo tipo de depravaciones; el problema es la falta de referentes morales nítidos, ya que ante los crímenes horrorosos a los que se enfrentan los protagonistas –y de los que Lisbeth es víctima directa–, parece que vale cualquier respuesta, por salvaje que sea. Y eso que a tal respecto la película de Fincher y Zaillian se permite alguna licencia para suavizar actitudes y no convertir a Salander en la Terminator que podía verse en la versión fílmica de Oplev. Algunas truculencias y pasajes –las actitud del segundo tutor, la persecución en moto...– obligan a algo parecido a la suspensión de la incredulidad del espectador, aunque muchos espectadores –y lectores– pensarán que eso es parte del juego en que consisten película –y libro.

6/10
Pesadilla en Elm Street. El origen

2010 | A Nightmare on Elm Street

Remake 26 años después de Pesadilla en Elm Street, la mítica película de terror de Wes Craven, que dio pie a una de las sagas más largas de la historia del cine. Freddy Krueger forma parte del imaginario colectivo y Hollywood ha decidido rescatarlo del baúl de los recuerdos. Debuta en la dirección el director de videoclips Samuel Bayer, que ha contado con el genial Jackie Earle Haley para interpretar al monstruoso Krueger. Quentin, Nancy, Kris, Dean y Jesse tienen terribles pesadillas con un tipo quemado que tiene cuchillas en vez de dedos en una de sus manos. La cosa empeora cuando los jóvenes comienzan a ser asesinados por el siniestro tipo que aparece en sus sueños. La película se toma muchas licencias con respecto al original, reflejadas por ejemplo, en nuevas formas de matar y morir –aunque mantiene escenas célebres como la de la bañera-, más acción, etc. La principal diferencia reside en que esta película es mucho más explicativa que su predecesora respecto la trama, lo que lleva a tratar el delicado tema de la pedofilia, que sólo estaba esbozado en la de Craven. Esta elección puede provocar el desconcierto entre los espectadores, pues dado el carácter simplista del género hace que chirríe el intento de desarrollo de una cuestión tan delicada. Por otra parte, los amantes de la película original y de los “slasher” para adolescentes son los primeros en saber que el género ha evolucionado mucho. La película de 1984 se ve ahora con una media sonrisa por sus efectos sangrientos y el tipo de sustos. En este sentido, quizás la nueva película “asuste” más, aunque nadie espere estar aterrorizado todo el metraje. Lo que está claro es que Freddy se convirtió en leyenda y aún impresiona. Habrá que ver si la nueva película consigue, como él, pasar a la posteridad.

4/10
La red social

2010 | The Social Network

Otoño de 2003. Mark Zuckerberg estudia en la Universidad de Harvard. Genio de la informática, de mente brillante, e irremediablemente asocial, tras romper con su novia e ingerir altas dosis de alcohol, tiene una idea para que los estudiantes opinen sobre la alumna más maciza de Harvard, lo que difundido viralmente colapsa el servidor de la universidad. He ahí la semilla de Facebook, la red social de internet que revolucionará en poco tiempo el modo de hacer amigos y relacionarse con ellos en el mundo entero. En efecto, la hazaña de Zuckerberg llama la atención de los hermanos Winklevoss, que andan ideando una red social para Harvard, y le fichan como programador. Pero mientras les da largas en lo relativo a su tarea, impulsa por su cuenta con su amigo Eduardo Saverin lo que va a ser Facebook. Al ver la luz, y arrasar en la red, los Winklevoss se sentirán engañados, y no van a ser los únicos en el entorno en que se mueve Zuckerberg. Brillante película de David Fincher, que logra hacer apasionante la complicada narración de cómo Facebook se convirtió en la extraordinaria empresa y fenómeno social que hoy es. Cuenta con un formidable guión de Aaron Sorkin –que utiliza como fuente el imprescindible libro “The Accidental Billionaires”–, que logra que parezca fácil lo difícil, no en vano el creador de la serie televisiva El ala oeste de la Casa Blanca es todo un especialista en hilvanar historias complejas para el medio audiovisual, donde abundan los diálogos vertiginosos, en los que no falta ni sobra una frase; una réplica, una mirada, un plano de un objeto, todo aporta valiosa información a la narración. El esqueleto narrativo es perfecto. Tras un breve prólogo –la brillante conversación de Zuckerberg con su novia, más la caída del servidor de Harvard–, se encadena la sesión pública de la institución académica que ve los hechos, con otra, la de los abogados que ven el conflicto de intereses entre Zuckerberg y sus socios de Facebook con los distintos enemigos que se ha creado en la vertiginosa carrera que le ha hecho multimillonario. Y entreveradas con esta segunda sesión, se presentan las distintas escenas de cómo la red social crece y crece. De modo que somos testigos de la paradoja de que quien ha logrado relacionar a tantos millones de personas en todo el mundo, se encuentra básicamente solo, no conecta con nadie. El film desarrolla así temas clásicos como el saborear las mieles del triunfo, la ambición y el poder, la lealtad puesta a prueba, cuyos principales protagonistas, todos auténticos, no quedan demasiado bien parados. No es que haya una condena sin paliativos, pero el hecho es que se ponen en evidencias sus debilidades y flaquezas, no todo es tan ‘cool’ como el Facebook al que su destino se encuentra ligado. Fincher ha tenido el acierto de acudir a actores jóvenes en alza pero cuyo rostro puede no sonar excesivamente al espectador: los más conocidos son Jesse Eisenberg (Bienvenidos a Zombieland), que da vida a Zuckerberg, y Justin Timberlake, que encarna a Sean Parker, creador de Napster; pero brilla también el recién llegado Andrew Garfield, que interpreta a Saverin.

8/10
Tanner Hall

2009 | Tanner Hall

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