24 horas antes de la gala de los Oscar, se concedieron en la playa de Santa Mónica, también en California, los Spirit, los conocidos premios para películas de corte independiente. Y una alegría para el cine español, pues “La vida y nada más” se llevó el premio a la mejor película hecha con menos de medio millón de dólares.
Parece claro que el gran triunfador de los Spirit fue el afroamericano Jordan Peele, pues su singular revisión de la premisa de Adivina quién viene esta noche en clave de terror y crítica social entregada en Déjame salir se llevó los premios de mejor película y director.
De todos modos, muchas películas se llevaron alegrías. Dos de los actores de Tres anuncios en las afueras, Frances McDormand y Sam Rockwell, se hicieron con los premios de actriz principal y de reparto. Call Me By Your Name ganó los premios de mejor actor, Timothée Chalamet, y fotografía. Mientras que Allison Janney fue mejor actriz de reparto por Yo, Tonya y Greta Gerwig recibió un galardón por su guión de Lady Bird.
Una alegría para el cine español rodado en inglés en Estados Unidos fue para La vida y nada más de Antonio Méndez Esparza. Ignorada en los premios de la última edición del Festival de Cine de San Sebastián, y ni siquiera nominada en los Goya, sin embargo los Spirit le reconocieron con el premio John Cassavetes a la mejor película hecha con un presupuesto inferior a 500.000 $. Curiosamente competía con una española, Ana Asensio, que hizo la también notable aunque inferior Most Beautiful Island, y venció a la favorita A Ghost Story.
Entre el resto de premios conviene destacar también el de mejor primer guión para Emily V. Gordon y Kumail Nanjiani por La gran enfermedad del amor, y el de mejor documental para la veterana Agnès Varda por Caras y lugares.
