Así como hay aumentos de temperatura, hay también aumentos perceptibles de calidad, tanto en la competición como en las famosas presentaciones excepcionales fuera de concurso. Lo ciertro es que James Gray, Marco Tullio Giordana y Clint Eastwood han hecho subir el nivel de este Festival que algunos consideraban como más bien gris.
Two Lovers, de James Gray, pertenece al grupo de películas que se habían añadido a la competición después del primer anuncio de participantes. Por primera vez, después de Cuestión de sangre, La otra cara del crimen y La noche es nuestra, James Gray abandona el mundo del cine policiaco y los dramas de la mafia para interesarse por unos cuantos personajes movidos por los sentimientos normales de la humanidad, en particular el amor. Gray no abandona, sin embargo, su terreno de predilección: la familia. Es dentro de una familia donde encontramos al protagonista de la película, Leonard Kraditor (Joaquin Phoenix), que una tentativa de suicidio muestra como un joven no perfectamente equilibrado. Su madre (Isabella Rossellini) y su padre (Moni Moshonov) velan por su seguridad, pero después de su tratamiento, Leonard parece preparado para una vida normal. Es lógico, pues, que en el seno de esta familia judía, los padres busquen una esposa para perpetuar el nombre y también para aumentar sus posibilidades financieras futuras. El padre de Leonard tiene un asociado y este una hija, Sandra (Vinessa Shaw), bella y que se interesa por Leonard. Sería pues la solución ideal la de un matrimonio que arreglaría todos los problemas familiares y económicos del grupo. El problema está en que Leonard es un poco imprevisible y que un buen día conoce a una vecina que acaba de instalarse en la casa, Michelle (Gwyneth Paltrow). Leonard sigue así un itinerario complicado, del que no diremos más, pues constituye el suspense de la película. Efectivamente hay dos amores, en la vida de un joven que reconstruye su vida poco a poco. James Gray prueba su maestría en este nuevo género de película sentimental psicológica, en la que la importancia viene de los detalles que van dibujando el carácter de los personajes. Todo es perfecto y los acontecimientos se siguen con un interés creciente hasta que llega la palabra “fin”. La fuerza de la narración consiste en que hasta este “fin” no sabremos cuál es el camino que elegirá el protagonista.
“Sangue pazzo. Una historia italiana”, de Tullio Giordana
Presentada en “sesión especial” pero con todos los honores, Sangue pazzo. Una historia italiana, de Marco Tullio Giordana, cuenta una página trágica de la historia del cine italiano que es también una historia de Italia. Al presentar anoche su película, Giordana evocaba las cuatro horas de su monumental La mejor juventud diciendo que ahora se trataba de evocar los peores recuerdos de la historia.
Ha llegado para Italia y para su cine la hora de los últimos años de la guerra. Todo ello va a seguirse a través del itinerario de una pareja de actores reales, Luisa Ferida (Monica Bellucci) y Osvaldo Valenti (Luca Zingaretti), que habían encarnado al menos una parte del cine italiano de
“The Exchange”, otra gran película de Eastwood
Anunciada primero bajo el titulo de “Changeling”, la última película de Clint Eastwood será finalmente explotada con el titulo de The Exchange. De la historia se sabía poco antes de su presentación en Cannes, esencialmente que se trataba del drama de una madre, interpretada por Angelina Jolie, que debía hacer frente a la desaparición inexplicable d su hijo. Se trata de una historia completamente olvidada, que ha sido resucitada por un periodista, autor después del guión, J. Michael Straczynski, volviendo sobre hechos que tuvieron lugar en Los Ángeles desde 1928 hasta la mitad de los años 30. La acción se sitúa en un suburbio modesto de la ciudad, donde Christine Collins (Angelina Jolie) constata la desaparición de su hijo de 9 años, Walter. No se trata naturalmente de un rapto con petición de rescate, pues Christina Collins es una modesta empleada de telégrafos. Su angustia es comprensible y su insistencia cerca de la policía también. En el mismo momento, un pastor presbiteriano, el Reverendo Briegleb (John Malkovich) hace campaña contra la corrupción que se traduce por la ineficacia de la policía de Los Ángeles. Al cabo de unos meses, Walter ha sido localizado. Los ataques del Reverendo serían pues injustificados, pero cuando el encuentro entre la madre y el hijo tiene lugar, la sorpresa es general: Christine afirma que el muchacho que dice ser su hijo y que la policía presenta como tal, no lo es en realidad. Todo esto no es mas que el comienzo de una serie de acontecimientos sorprendentes que hacen partir el relato en distintas direcciones. The Exchange es una película que como las serpientes muda de piel y se presenta con facetas cada vez diferentes. Con todo, como toda gran película, la acción esta estructurada por una idea simple y lógica; la búsqueda de la verdad por una madre que ha perdido a su hijo. Un combate difícil dada las circunstancias de le época, y en que se mezclan elementos diversos, desde la mala fe al orgullo de no reconocer los propios errores. Es preciso elogiar el trabajo de los actores, siempre evidente en las películas de Clint Eastwood. Tanto John Malkovich, como Angelina Jolie, desaparecen, incluso físicamente, detrás de sus personajes.
