Se habla, y mucho, del trato que está negociando la compañía del midas hollywoodiense, DreamWorks, con el conglomerado mediático indio Reliance Big Entertainment. Aquí, por fin, podrían encontrarse de veras Hollywood con Bollywood, la industria cinematográfica más poderosa del mundo, con la que más películas produce al año.
Todo el mundo parece dar por hecho que la alianza de DreamWorks con Paramount, que vence este año, no continuará. De modo que Steven Spielberg, Jeffrey Katzenberg y David Geffen ya están buscando financiación para su estudio por otros lares. Lo que no era fácil imaginar que es negociarían con un grupo de fuera de Estados Unidos, y más concreto de India. Pero las negociaciones están en marcha, y parece que la cosa va muy en serio. Se habla de que Reliance aportaría inicialmente entre 500 y 600 millones de dólares a la compañía spielbergiana. En los términos del acuerdo, DreamWorks busca conservar la propiedad de las películas que produzca, a diferencia de lo que ocurre en la actualidad
. Otra cosa es quién distribuirá las películas en el futuro: podría mantenerse la relación con Paramount, o pactar con otro estudio, tal vez la Universal que tantas alegrías dio a Spielberg en sus años mozos. Sí continuará, al menos hasta el 2012, la alianza entre DreamWorks y Paramount en lo que se refiere a los títulos de animación, salvo sorpresas.
No es la primera vez que Reliance invierte en el cine estadounidense. Ya antes llegó a un acuerdo con Hyde Park, empresa del productor también indio Ashok Amritraj, y artífice de Bandits y Conspiración en la red. Ambas han cooperado en la producción de Asylum, el nuevo thriller de David R. Ellis, responsable de Serpientes en el avión y Cellular. Y también mantienen contactos y acuerdos con compañías que ruedan con estrellas de la envergadura de Jim Carrey, Brad Pitt, George Clooney y Tom Hanks. La idea es invertir hasta 1.000 millones de dólares en proyectos hollywoodienses varios en el próximo año y medio.
Lo que parece claro es que Bollywood, a través de Reliance, no se conforma únicamente con ser un socio financiero. “Nuestra aspiración es convertirnos en socios estratégicos”, ha comentado Rajesh Sawhney, presidente de la compañía. “Queremos crear un ecosistema de nueva marca, y añadir valor en un momento en que la importancia relativa de los mercados emergentes va a cambiar la dinámica de la economía del entretenimiento.” En efecto, Hollywood tiene que aprender a entender mercados que hasta ahora se le escapan en gran medida, como es el caso de India y China, mercados que crecen y crecen. Por ello es tan atractiva la alianza con un socio como Reliance. No es lo mismo que captar fondos de socios extranjeros que no saben lo que es hacer cine, algo a lo que Hollywood ha recurrido con frecuencia a lo largo de su historia, con resultados negativos: a corto plazo logra capital, pero a medio y largo plazo estos socios se dan cuenta de que el cine no es un negocio que garantice beneficios del modo en que lo pueden hacer otros sectores, más seguros para invertir. En el caso de Reliance, ellos hacen cine en India, conocen los medios, y pueden tener algo que aportar a un Hollywood que en algunos terrenos se anquilosa de forma alarmante. De alguna forma, su ambición secreta es reinventar Hollywood, tomar de allí lo mejor para hacer productos más interesantes que los que manejan en la actualidad. Una larga historia les avala, y además parecen adaptarse bien a desafíos como el de lanzar películas a través de internet, con descargas legales de sus títulos. Algunos optimistas creen que Bollywood podría exportar a Hollywood su fórmula de libertad creativa para los cineastas. No parece fácil, pues en Los Ángeles hay una inercia muy fuerte a controlar sus caras películas, para asegurar el éxito de su inversión.
Hasta ahora Bollywood se ha conformado con producir películas a granel destinadas al mercado doméstico. Bastante baratas, y con un punto de vista incomprensible fuera de India, se han demostrado muy rentables, pero de alcance limitado. Por ellos gente como Siddharth Roy Kapur, ejecutivo de otra compañía india, UTV Motion Pictures, comenta: “Los indios no tenemos que buscar héroes o cultura pop en Occidente. No obstante, podemos aprender mucho acerca de cómo funciona el modelo de los estudios en Occidente.”
Y una forma es aprevechar los muchos beneficios que da su cine para desviar parte de ellos a Hollywood, a cambio de formar parte del proceso. En 2007 Bollywood generó 2.500 millones de dólares, una cifra que no llega a la décima parte del volumen de negocio hollywoodiense. Pero lo cierto es que en India hay un mayor margen de beneficio con el que los ejecutivos pueden jugar, además de que los ingresos vienen creciendo un potente 17% anual, frente al magro 3% que exhibe Hollywood, datos para tener muy en cuenta. “Queremos crear un nuevo tipo de cine cruzado”, afirma Hetal Adesara, el fundador de Business of Cinema, un empresa de internet que proporciona noticias de Bollywood. Todo esto ayuda a entender mejor hechos como el de que UTV haya coproducido con Fox títulos como El buen nombre o la más reciente El incidente, dirigida por el cineasta de ancestros indios M. Night Shyamalan. También tiene acuerdos UTV con Overbrook Entertainment, productora de Will Smith.
Uno de los interrogantes que genera el dinero indio del cine, es su procedencia. Se dice que un 40% vendría de fuentes dudosas, el crimen organizado, o de empresas que quieren blanquear dinero. Aunque se quiere ganar en transparencia, y es de suponer que Hollywood la exigirá, o al menos buscará lavarse las manos de cualquier posible “marrón” del socio de turno.
