En cine, Argentina destaca por sus dramas intimistas y sus comedias hilarantes. Nadie relacionaría a un argentino con los efectos especiales. Pero justo un argentino está detrás de los efectos de películas como La guerra de los mundos y las nuevas entregas de Star Wars. Se trata de Pablo Helman, supervisor de efectos especiales de Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal. Acostumbrado a trabajar con la tecnología más puntera y sofisticada del mundo, el hombre se queda boquiabierto cuando este periodista le pone al lado una grabadora de cassette. Asegura que hace décadas que no veía una y que soy ‘el último romántico’.
¿Qué hace un argentino como usted en Industrial Light & Magic, la empresa de efectos especiales más potente del mundo?
Nací y me crié en Argentina. Vi las primeras entregas de La guerra de las galaxias e Indiana Jones cuando era muy joven. Ni soñaba que algún día trabajaría en las secuelas. Además, yo estaba mucho más interesado en la música. De hecho, me fui a EE.UU. a estudiar música. Allí me especialicé en música clásica e hice varios masters en esta disciplina, que no tienen nada que ver con el trabajo que desempeño.
La vida me ha llevado a ser técnico de efectos especiales. Nunca me propuse convertirme en lo que soy ahora. A mediados de los 80 fui a pedir trabajo como compositor de músico para un canal de televisión. Me dijeron que no tenían trabajo en ese ámbito, pero que me podía quedar si quería dedicarme a la edición por ordenador. Eran los primeros tiempos de la informática, por lo que de repente me encontré con que yo era uno de los pioneros en la utilización de ordenadores. Así que posteriormente, me reclutaron para hacer efectos especiales en la serie Star Trek, la nueva generación. Mi trabajo le gustó a Ron Howard, que me fichó para Apolo 13, la primera película que hice con Industrial Light & Magic y al final me quedé en la empresa.
¿Era la nueva entrega de Indiana Jones una película peculiar? ¿Se ha trabajado con los efectos especiales de forma distinta a lo habitual?
Hablamos con Spielberg antes de empezar a trabajar y nos dijo que el nuevo film de Indiana Jones se tenía que parecer a los anteriores. Vimos que tenían efectos ‘filmados de forma práctica’, como decimos en el argot. Esto quiere decir que han ocurrido ante la cámara, y que se han utilizado muñecos o maquetas. Se hacían explosiones de verdad con miniaturas. Treinta años después han cambiado radicalmente las técnicas que se utilizan en efectos especiales, pero hemos intentado usar una metodología muy parecida a la de entonces.
Hoy en día los directores se atreven a pedir cosas que hace treinta años ni soñaban. Aunque hemos usado la metodología de entonces, las ideas son completamente nuevas, y gracias a los avances técnicos se pueden realizar. Por ejemplo, a Spielberg le gustaron dos localizaciones diferentes para la secuencia de la persecución. Filmamos en Brasil y en Hawaii. Ambos escenarios se han unido mediante una técnica de integración por ordenador. Ha quedado tan bien que no se nota nada, por lo que no es un efecto especial que nos vaya a dar notoriedad.
Me interesa esto que ha contado de las maquetas y explosiones reales. Creo que las películas de Spielberg con efectos especiales son más reales que otras películas hechas también por técnicos imaginativos como usted, pero con otros directores que no son Spielberg.
Ésa es la clave. No tiene más misterio. Spielberg usa elementos reales, que están ahí delante, y los combina con la infografía. [Pone en marcha ante mí un vídeo de su trabajo en la escena de la explosión nuclear]. En este momento de la película teníamos un pueblo fantasma, con maniquíes. Pues bien, una de las casas del pueblo –sólo una– es un decorado real. También era de verdad el coche. El resto de casas son maquetas –otro director las habría recreado por ordenador–. Los expertos en explosivos –unos tipos con los que hay que tener mucho cuidado durante el rodaje porque sino te vuelan a ti– hicieron estallar la maqueta de las casas, y lo filmamos, por lo que la explosión es real. La nevera es real, es otra maqueta.
Con otros directores se trabaja de forma distinta. Por ejemplo, con Lucas, en las nuevas películas de La guerra de las galaxias el método no tenía nada que ver. Rodó con actores frente a una pantalla azul, y los efectos especiales se integraron en la postproducción.
Creo que es todo un detalle, el que Spielberg tenga presente al técnico de efectos especiales durante el rodaje. Se me ocurre que usted tiene que colaborar estrechamente con el director de fotografía, pues la iluminación de cada plano afecta también a la parte creada mediante efectos especiales.
El cine es jerárquico. Si no, no se podría trabajar en equipo. Existen máximos responsables que tienen a su cargo a muchas personas. Pues bien, Spielberg me dio una gran importancia a mí. Antes de filmar cada plano, se reunía sobre todo con Janusz Kaminski, el director de fotografía, y conmigo, y lo planificábamos todo.
Aunque pretendían mantener el espíritu de la primera entrega de la saga, han pasado casi treinta años desde En busca del arca perdida (1981). ¿Qué ha cambiado en todo este tiempo?
Según dijo Spielberg, que él estaba mucho más viejo (risas). Yo creo que ha ganado todavía más si cabe en maestría cinematográfica, pues planifica con mayor sabiduría. Lo que más ha cambiado es el público. Ayer entro en la habitación de mi hijo y me lo encuentro mirando un partido de béisbol en una pantalla gigante. Mientras tanto, hacía los deberes del colegio, escuchaba el mp3, comía y hablaba con los amigos por el messenger. Y nosotros tenemos que crear imágenes que puedan competir con eso... Ahí está la diferencia principal.
¿Cuáles fueron las secuencias más difíciles de hacer?
A nivel de efectos especiales, las hormigas devoradoras de hombres, porque hubo que crearlas todas por ordenador, y recrear el resultado de su voracidad. Y por supuesto, el clímax final, que llevaba un montón de trabajo, porque se ven muchas cosas.
Ese momento ha sido muy criticado por los fans. Piensan que a Spielberg le tiran demasiado los extraterrestres, pero que se los podía haber ahorrado.
Pues la realidad es que es idea de George Lucas. Spielberg no quería ser tan evidente. Quería algo menos vistoso para el final. Pero Lucas se lo impuso y tuvo que tragar. En realidad es un final muy parecido al de otras entregas, muy acorde con la saga.
¿Son ésas sus secuencias favoritas de la película?
No, paradójicamente mi momento preferido no tiene ningún efecto especial. Es la primera aparición de Indy, al principio, cuando su sombrero cae al suelo, y él lo recoge. Lo filmamos el primer día, y nadie sabía qué pretendía hacer Spielberg con esas imágenes. Nos dejó anonadados cuando comprendimos cómo quería presentar al personaje.
¿Habrá secuencias inéditas con efectos especiales que se descartaron para el DVD?
Pues no. Lucas habría incluido muchísimas, pero Spielberg es un caso aparte. Para empezar, se aprovechó el 80 por ciento de lo que rodamos. Mucho más de lo que es habitual. ¿Por qué? Porque Spielberg tiene las ideas tan claras, que cuando trabajamos en algo, luego resulta que queda muy bien y se puede meter en la película. Y porque lo que no se ha incluido es porque realmente no le ha gustado y no se lo quiere enseñar a nadie. Ni siquiera podría ponérselo a mi mujer.
De hecho, Spielberg es el único director que en lugar de incluir una versión más larga de la película en el DVD, ha llegado incluso a quitar secuencias. En La guerra de los mundos, eliminó de la versión en DVD el momento en el que un aparato empieza a matar gente. Le pareció duro y violento, y poco apropiado para el público familiar y decidió quitarlo.
Esta pregunta es inevitable. ¿Habrá una quinta entrega de Indiana Jones?
Pues la verdad es que todo el equipo de la película daba por supuesto que sí. Pero para ello tiene que haber antes un buen guión. Yo personalmente opino que es muy difícil que se lleve a cabo, porque para ello habría que juntar por lo menos a George Lucas, Steven Spielberg y Harrison Ford, y son gente muy atareada, con agendas bastante completas.
¿Cómo son los tres en persona?
Pues George Lucas y Steven Spielberg son gente mucho más sencilla de lo que parece, con mucho sentido del humor. Les gusta mucho reírse, son muy creativos, y sobre todo, muy conscientes de que el trabajo de rodar películas requiere colaboración y confianza. Por su parte, Harrison Ford es exactamente como Indiana Jones. Tiene el mismo sentido del humor. Es un tipo genial.
Le han nominado dos veces al Oscar, por La guerra de los mundos (2005) y por El ataque de los clones. Pero no ha ganado. ¿Echa de menos conseguir la estatuilla?
La única diferencia entre ganar o perder es que si pierdes, la cena que hay después de la ceremonia de los Oscar te sabe mucho peor (risas). La verdad es que para mí es mucho más importante la nominación, porque te seleccionan compañeros tuyos que entienden de efectos especiales, y tienen criterio. Sin embargo, al final votan todos los miembros de la Academia, y se decantan por premiar la película que más les ha gustado, o por la que está más de moda.
¿Cuáles son sus próximos proyectos?
Estoy colaborando con el director M. Night Shyamalan en un proyecto a largo plazo que se titula Avatar, igual que la película de James Cameron. Es una cinta con criaturas, que va a ser revolucionaria a nivel de efectos especiales, y que se basa en una serie de dibujos animados, sobre un guerrero y sus amigos, que se enfrentan a la amenaza de una oscura nación invasora.
Otros grandes de los efectos especiales, como el recientemente fallecido Stan Winston, han llegado a dirigir películas, siempre con muchos efectos especiales. ¿A usted no le ha tentado dirigir?
Sí, yo también pienso dirigir algún día. Pero será una película humana, sin nada de efectos especiales. Un drama intimista (risas).
Stan Winston era un genio. Tuve el honor de trabajar con él en El mundo perdido: Parque jurásico 2 y en Terminator 3. La rebelión de las máquinas. Iba a colaborar en esta cinta de Indiana Jones y tuve un encuentro con él. Pero le vi muy enfermo. Mi impresión fue de que estaba con un hombre al que le quedaba poco tiempo de vida.
