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Biografía

Ron Howard

Ron Howard

66 años

Ron Howard

Nació el 01 de Marzo de 1954 en Duncan, Oklahoma, EE.UU.

Premios: 1 Oscar

Ángel y demonio

27 Mayo 2009

A veces sus películas parecen rodadas con un talento angelical (El desafío. Frost contra Nixon, Cinderella Man), y al poco tiempo rueda un bodrio demoníaco (El código Da Vinci, EDtv, El Grinch). Se le dan mucho mejor las películas basadas en hechos reales, y es todo un experto en quedarse al límite de la frontera de la sensiblería. Hijo, hermano y padre de actores, Ron Howard ha pasado de actor de segunda fila, a ser uno de los directores más importantes de Hollywood.

Nacido el 1 de marzo de 1954 en Duncan (Oklahoma), Ronald William Howard es hijo de la actriz Jean Speegle Howard, y de Rance Howard, actor, guionista y director. No resulta especialmente extraño que el chico siguiera la tradición paterna, y a los dos años ya estuviera subido a un escenario. A los cinco debutó en el cine, como Ronnie Howard, con un importante papel secundario en Rojo atardecer, junto a Deborah Kerr y Yul Brynner. Ese mismo año apareció también en numerosísimas series, como En los límites de la realidad, Lassie y Bonanza. Así las cosas, ya era todo un veterano cuando a los 9 años fue reclutado por el mismísimo Vincente Minnelli para interpretar al niño al que alude el título de El noviazgo del padre de Eddie, que tras quedarse huérfano, incita a su padre –nada menos que Glenn Ford– a buscarse una nueva pareja. Y a pesar de tanto trasiego, sus padres consiguieron que tuviera una infancia bastante normal, pues asistía a la escuela pública donde practicaba su deporte favorito: el béisbol. Pensaba que a pesar de tanta experiencia le faltaba formación como actor, así que finalmente acabó matriculándose en arte dramático, en la Universidad de California.

Aunque muchos niños prodigio no logran revalidar su éxito cuando crecen, Howard fue reclutado a los 19 años para protagonizar junto a Richard Dreyfuss American Graffiti, nostálgico drama que se desarrolla en 1962, sobre un grupo de estudiantes que celebra el fin de curso a lo largo de una noche muy agitada. El propio Ron Howard volvió a encarnar a su personaje en More American Graffiti, prescindible secuela donde ya no estaba Richard Dreyfuss. Ronnie Howard fue también uno de los protagonistas de El último pistolero, punto final a la valiosa y extensa filmografía de John Wayne. Así las cosas, es posible que Howard hubiera seguido acumulando una extensa filmografía como actor. No le faltaba trabajo, pues protagonizó la serie Happy Days hasta 1984. Sin embargo, anhelaba convertirse en director, y desde muy joven había rodado sus cortos caseros. Debutó como realizador de largometraje de la mano del rey de la serie B, Roger Corman, que le produjo la comedia Loca escapada a Las Vegas, donde Howard también era el protagonista; poco después decidió dar por concluida su carrera como actor y centrarse en la realización, salvo algún breve papel puntual.

En 1975, Howard había contraído matrimonio con la actriz Cheryl Alley. Con ella ha tenido cuatro hijos, entre ellos Bryce Dallas Howard, la protagonista de El bosque. Aunque su opera prima había pasado completamente desapercibida, tuvo mejor fortuna con la comedia Turno de noche, en torno a dos tipos que trabajan en horario nocturno, en un depósito de cadáveres. Y obtuvo aún mayor repercusión con 1, 2, 3 Splash, su primer trabajo con Tom Hanks, donde Daryl Hannah interpretaba a una sirena. En su primera etapa, Howard parece muy influido por el estilo de Steven Spielberg, al que imitó al milímetro en Cocoon, una cinta de extraterrestres en tono amable, que recuerda muchísimo a Encuentros en la tercera fase y otros trabajos de ciencia ficción del Rey Midas. Tras la comedieta Pisa a fondo, Howard dirigió Willow, película de aventuras que parece inspirada por Blancanieves y los siete enanitos, pero con un solo enano que tiene que proteger a una princesa bebé abandonada, perseguida por la malvada bruja hechicera. Producía George Lucas, que también era el autor de la historia original.

De la aventura vuelve a la comedia (Dulce hogar... ¡A veces!), pasa a un thriller de bomberos (Llamaradas), y de ahí a una correcta cinta de periodistas (The Paper. Detrás de la noticia). Pero el director se luce especialmente con Apolo 13, reconstrucción de una de las más complicadas misiones al espacio, que Howard sabe hacer apasionante, y además logra una entidad dramática superior a la de sus películas precedentes. Nominada para nueve Oscar, sólo logra dos menores (sonido y montaje). Muchos años después lograría cautivar a la Academia, que le otorgó cuatro importantes Oscar a Una mente maravillosa, también basada en una historia real, pues reconstruía la vida del matemático John Forbes Nash Jr., premio Nobel que padecía esquizofrenia.

Aunque Howard es capaz de rodar un thriller discreto pero efectivo como Rescate, por lo general dirige o bien películas notables o auténticos fiascos. Para sus detractores, Howard es un mal director, que a pesar de haber dado la campanada alguna vez, en el fondo es el responsable del discreto western Desapariciones, y de bodrios como EDtv, El Grinch o El código Da Vinci –de nuevo con Tom Hanks– aburrida adaptación del best-seller de mayor éxito de los últimos tiempos, escrito por Dan Brown. Por su parte, sus defensores pueden esgrimir Cinderella Man, uno de sus mejores trabajos, sobre un boxeador que adquirió notoriedad durante la Gran Depresión. O El desafío. Frost contra Nixon, que cuenta la histórica entrevista que el británico David Frost mantuvo con el ex presidente estadounidense Richad Nixon, para la televisión. Muy poco después de encandilar a la crítica con esta cinta, estrenó la nefasta Ángeles y demonios, una nueva incursión en el universo Brown, que a pesar de ser un taquillazo, no acaba de convencer.

Oscar
2002

Ganador de 1 premio

Filmografía
Hillbilly Elegy

2020 | Hillbilly Elegy

Pavarotti

2019 | Pavarotti

Si Luciano Pavarotti (1935-2007) no ha sido el tenor más importante del siglo XX desde luego sí fue el más popular y famoso. Dejó una impronta imposible de olvidar entre los amantes de la ópera, pero sobre todo su voz y su personalidad traspasaron el mundo exclusivo de la música clásica y abrió horizontes insospechados a todo tipo de público. Hombres y mujeres, jóvenes y ancianos empezaron a conocer la hermosura de la voz lírica gracias el enorme talento y carisma del cantante italiano. El norteamericano Ron Howard hace su tercera incursión en el documental biográfico y vuelve a fijarse para ello en el mundo de los músicos, tras Made in America(con Jay-Z) y The Beatles: Eight Days a Week - The Touring Years. Ofrece aquí una hagiografía sobre el más querido de los cantantes de ópera de las últimas décadas, un hombre de gran humanidad (también en el sentido literalmente corporal), amante de la comida, que gozaba sobremanera con la amistad, que rehuía la soledad, siempre con una enorme sonrisa en el rostro y que sobre el escenario era capaz de transmitir una emoción impresionante, amparado también por una voz extraordinaria que alcanzaba las más altas notas y por la que fue llamado “El rey del Do de pecho”. Pavarotti hace un recorrido no estrictamente cronológico por la vida del genio italiano. Nacido en Módena en 1935, Luciano aprendió pronto a cantar pues su padre era tenor aficionado y con él realizó sus primeros conciertos y giras. Pese a que sus primeros años estuvieron marcados por las penurias de la posguerra, vivió una infancia feliz, con una familia unida. Empezó a trabajar como profesor pero a los 19 años decidió dedicarse por entero a la música y su carrera operística comenzó siete años más tarde, cuando debutó en 1961 como Rodolfo en La bohème, en el Romolo Valli Municipal Theatre, en Reggio Emilia. A partir de ahí su ascenso fue colosal. Howard toca otros aspectos de su vida aparte de la música, el más significado de ellos su divorcio tras casi cuarenta años de matrimonio con Adua Veronesi, con quien tuvo cuatro hijos. Admirado siempre por ser un hombre de familia, de creencias católicas, el posterior matrimonio con su joven secretaria Nicoletta Mantovani (34 años más joven) supuso un gran escándalo para la opinión pública. También se habla en el documental de su amplia labor humanitaria con los más desfavorecidos, especialmente los niños, de sus amistades con Lady Di y con cantantes célebres de otras disciplinas musicales, como Bono, Sting, etc. Y por supuesto hay muchos minutos que recuerdan su iniciativa de unir a los tres tenores del momento –Plácido Domingo, José Carreras y él mismo– en una serie de conciertos que se hicieron célebres en el mundo entero. Todo esto lo narra Ron Howard con oficio, sin grandes originalidades, mezclando múltiples materiales de archivo, fotografías y grabaciones de las actuaciones de Pavarotti, con filmaciones recientes de entrevistas con sus familiares –mujeres e hijas–, con empresarios y gente de la industria –representantes, empresarios– y con colegas como los citados Domingo, Carreras, Bono y algunos más.

6/10
Han Solo: Una historia de Star Wars

2018 | Solo: A Star Wars Story

Antes de adoptar su emblemático nombre de Han Solo, este joven enamorado de Qi'ra ha trazado un plan para que ambos escapen de las garras de lady Proxima, a cuyas órdenes trapichean en el planeta Corellia delincuentes desde temprana edad, al más puro estilo “Oliver Twist”. Sin embargo en su fuga ella es atrapada, y él se alista como piloto del imperio, un paso para poder estar en disposición de liberar en un futuro no muy lejano a su amada. En el frente de guerra conocerá a un grupo de contrabandistas de combustible, al que espera asociarse para reunir el capital suficiente para comprar una nave. Nuevo spin-off de la saga Star Wars, que vendría a completar lo contado hasta la fecha sobre lo que ocurrió antes de los hechos narrados en la trilogía original. Como es sabido, George Lucas entregó una trilogía precuela en que, alrededor de la orden de los jedi, contaba cómo el padre de Luke Skywalker se convirtió en el malvado Darth Vader; y luego llegó un film “fuera de serie”, que explicaba el modo en que los rebeldes se hicieron con los planos de la Estrella de la Muerte. Ahora la película que nos ocupa, también fuera del canon de las trilogías, nos ofrece detalles de cómo Han Solo se convirtió en contrabandista galáctico asociado al wookie Chewbacca. No se trata, como es natural, de ofrecer aquí una lista de los guiños y las referencias a personajes o frases enigmáticas de La guerra de las galaxias que aquí encuentran una explicación, baste mencionarlo y dejar constancia de que de nuevo se juega la carta nostálgica, la del fan cuyo corazón palpitará emocionado evocando los filmes originales. Ron Howard –que sustituyó a los directores originalmente previstos, Phil Lord y Christopher Miller, que parece que deseaban experimentar un poco narrativamente, lo que se saldó con su salida del film, no se podían correr más riesgos de los necesarios, pensó la productora Kathleen Kennedy– cuenta con un guión de Lawrence Kasdan y su hijo Jonathan, lo que asegura la deseada fidelidad, que el espectador experto se mueva siempre por territorio conocido. No obstante hay un aspecto novedoso que chirría, el fallido androide L3, con elementos asociados a su personalidad que se desmarcan para mal de los robots que hemos visto hasta la fecha en la saga. Pero en general, y pese a algún momento de arritmia, hay lo que cabe esperar, una historia de amor, las pillerías del mundo criminal, lealtades y traiciones a veces presentadas algo bruscamente, trepidante acción. Algunos elementos son muy de western, el asalto al tren, las partidas de cartas; y es una lástima que la parte bélica casi de guerra de trincheras no tenga más espacio. Los efectos especiales, por supuesto, están muy conseguidos, y hay nuevos diseños en armaduras y naves, aunque siempre en continuidad con lo que ya hemos visto en otros filmes, buscando coherencia. La banda sonora funciona sobre todo cuando reconocemos variaciones sobre los conocidos temas de John Williams. El entretenimiento está más que asegurado, pero faltan genuinas emociones, cuesta que los personajes nos importen, y algunas muertes resulta difícil sentirlas. A pesar de su aire a Harrison Ford, le falta un hervor a Alden Ehrenreich, con un aire algo apocado y unos mohines que chocan algo con su bravuconería; mientras que Emilia Clarke como su amada arrastrada al submundo criminal, abusa de una desconcertante sonrisita de condescendencia; mientras que el villano de Paul Bettany tiene escasa entidad. Quizá los mejores del reparto sean Woody Harrelson, un actor fantástico que sabe insuflar vida a su contrabandista, y Donald Glover, que sí da el tipo que se espera de Lando.

6/10
Genius

2017 | Genius | Serie TV

Primera serie de ficción de National Geographic, aunque con la colaboración de productoras con amplia experiencia en este terreno, como Fox e Imagine. A la hora de acercarse a la insigne figura del científico Albert Einstein, toma como fuente principal la completa biografía de Walter Isaacson "Einstein: su vida y su universo", autor riguroso cuya obra "Steve Jobs" también sirvió para una película sobre el creador de Apple dirigida por Danny Boyle. Aquí dirige el primer episodio Ron Howard, quien ya se sumergió en la vida de un brillante matemático a la hora de entregar la oscarizada Una mente maravillosa, y está respaldado por su socio habitual, Brian Grazer. A la hora de narrar, sobre todo en el primer episodio, se diría que se desea jugar con los conceptos del espacio, el tiempo y la relatividad, pues todo arranca con un atentado terrorista antisemita en Berlín, y el anuncio a un Albert Einstein ya adulto de que su vida corre peligro ante un ambiente cargado de intolerancia y agresividad. Algunos pasajes en este momento temporal, que avanzan hacia adelante y hacia atrás, se conjugan con otros de un Eistein juvenil, en que su genio ya se hace notar, al igual que un ímpetu arrollador que puede irritar a padres y profesores. Sus primeros pasos en el mundo de la investigación se muestran al tiempo que vemos sus primeros episodios amorosos, en el entorno familiar, y con una estudiante serbia, Mileva Maric, inteligente y de fuerte personalidad. Estamos ante una serie ambiciosa, muy bien ambientada, y en que se hacen presentes ciudades reconocibles, como Berlín, Zurich, París, Praga, y también zonas rurales, o los Alpes suizos. Y hay un gran esfuerzo para dar a conocer al hombre y al científico. Y no sólo eso, también el entorno en que se está produciendo un efervescente cambio en los conocimientos y usos sociales, de modo que podemos reconocer a los Curie, Pierre y Marie, Max Plank, Philip Lenard, Carl Jung, e incluso a Franz Kafka. Lo cual es encomiable, aunque a veces se puede tener la sensación de que quien mucho abarca, poco aprieta, son un poco agotadores los saltos continuos de años y localizaciones. Son las limitaciones del medio, por ejemplo, la comparación de los revolucionarios avances en la ciencia que aporta Einstein con el cuestionamiento de pretender que el matrimonio sea para toda la vida, parece cuando menos simplista. Hay, además una descompensación entre la presencia de los elementos personales y científicos. En los primeros episodios se presta mucha atención a los primeros, incluso con insistencia en los juegos eróticos de la joven y apasionada pareja de Albert y Mileva, lo que hasta parece revelar cierto complejo de inferioridad, como si los creadores de la serie se dijeran "hemos de mostrar que los científicos no están todo el día en las nubes, también les gusta el sexo", o algo así, sino el espectador saldrá corriendo o cambiará de canal. También, curiosamente, pueden ser reiterativos algunos pasajes, Mileva frustrada, o los manejos de la madre de Einstein, por ejemplo. En cualquier caso se agradece que se preste atención a la familia de los personajes, y a las dificultades para conciliar su atención y la fidelidad con el trabajo absorbente. A la hora de explicar las teorías científicas, se juega con lo visual, y eso engancha, pero quizá también se abusa del recurso de un Einstein que escucha algo que le dice su interlocutor, y entonces salta la chispa del genio, aun concediendo que gran parte de la genialidad de Einstein provenía de su imaginación y de hacerse preguntas todo el tiempo, frente al resto del mundo que da las cosas por sentadas. Fotográficamente hay un gran trabajo, pues se juega con los primeros planos y los objetivos cortos y grandes angulares, posiciones de cámara baja, ello de modo más o menos rompedor y coherente. En cuanto al reparto, y visionados la mitad de los episodios, está mucho más entonado el Einstein maduro que compone el australiano Geoffrey Rush, que el del joven interpretado por el sudafricano Johnny Flynn, a veces algo envarado, aunque el actor sin duda se esfuerza.

6/10
Inferno

2016 | Inferno

En esta ocasión, el catedrático de simbología de Harvard Robert Langdon se despierta en la habitación de un hospital desde cuya ventana se vislumbra el Palazzo Vecchio de Florencia, pero ha perdido la memoria reciente, por lo que no sabe cómo ha llegado hasta allí. Le atiende la doctora Brooks, que le ayudará cuando irrumpe en el lugar una terrible asesina que la emprende a tiros. Tercera entrega fílmica de las peripecias del personaje, creado por Dan Brown, tras El código Da Vinci y Ángeles y demonios. Por una vez, deja de lado sus furibundas críticas a la religión católica pero como se impone crear polémica, seña de identidad del autor, aquí se saca de la manga una reflexión neomalthusiana sobre el desarrollo sostenible, en realidad mera excusa para la trama. Aunque la tesis está defendida en la cinta por el villano, un psicópata violento, podría hacer pensar a un sector del público que la Tierra se encamina a un problema de falta de recursos de la población. Como sus predecesoras tiene detrás al artesano Ron Howard, que imprime cierta tensión, con lo que en cierto modo disimula las carencias del libro, que sobre todo tiene un problema de falta de verosimilitud, pues por ejemplo los personajes entran y salen como Pedro por su casa por pasadizos increíbles ocultos en emblemáticos edificios. Cuenta con un libreto del reputado David Koepp (Misión imposible), que tiene el lastre de que se nota que no le han dejado corregir demasiado al famoso autor. Sin habérselo trabajado demasiado, Tom Hanks realiza un trabajo digno. Tiene a su lado a secundarios competentes, como Felicity Jones (Brooks), y Omar Sy (un policía). La inspirada banda sonora de Hans Zimmer también contribuye a que el resultado sea al menos menos infernal que sus predecesoras.

5/10
The Beatles: Eight Days a Week - The Touring Years

2016 | The Beatles: Eight Days a Week - The Touring Years

Interesante documental sobre The Beatles, que explora un periodo muy concreto de su carrera, los pocos años –desde 1963 hasta 1966­– en que los cuatro jóvenes de Liverpool se dedicaron a hacer giras alrededor del mundo, ofreciendo conciertos multitudinarios que no tenían precedentes en el negocio del espectáculo. The Beatles: Eight Days a Week - The Touring Years es una película, por tanto, que no pretende abarcar la historia del grupo, sino que pone el foco únicamente los tiempos de su primer esplendor, del boom mediático y social de su música, y que incide en lo que significaron vitalmente esos conciertos, tanto para ellos como para una inmensa masa juvenil de diferentes países –Estados Unidos, Italia, Francia, Australia, España, Suecia, etc.– rendida a su música Con sobrado oficio, el prestigioso director Ron Howard cambia de tercio tras sus películas de ficción y se mete de lleno en terreno documental, género en donde ha tenido otras incursiones, como Made in América. Se ve que se trata de un producto eminentemente norteamericano por varios motivos, el mas importante de los cuales es el hecho de que se dedica especial atención a la repercusión que tuvieron The Beatles en Estados Unidos, en donde visitaron innumerables ciudades en un periodo convulso del país –asesinato de Kennedy, Guerra de Vietnam, violencia racista–, donde su música influía de manera profunda como acicate del despertar juvenil. Howard además echa mano de algunas personalidades del cine y de la música de Norteamérica –Whoopi Goldberg, Sigourney Weaver, Elvis Costello, etc.– que cuentan de primera mano lo que significaron para ellos esos conciertos, así como de las experiencias del grupo musical con Richard Lester, quien les dirigió en las dos películas de ficción de la banda, ¡Qué noche la de aquel día! y ¡Socorro! Estructuralmente, la película está narrada cronológicamente, desde los inicios en The Cavern –en donde los conoció su mánager Brian Epstein, verdadero artífice del éxito del grupo– hasta que dieron por finalizada para siempre su época de conciertos en directo, en 1966. Howard entrelaza numerosas imágenes rodadas en aquellos años (interpretaciones sobre el escenarios, conversaciones entre los miembros del grupo, ruedas de prensa) con insertos actuales de declaraciones de supervivientes como Paul McCartney y Ringo Starr o de periodistas que vivieron de primera mano esas apoteósicas giras, como Larry Kane. En cuanto a las canciones, debido a estas características del documental, no aparecen muchas de las célebres composiciones del grupo, aunque sí se puede disfrutar de las más tempraneras y significativas, como “She Loves You”, “Can’t Buy Me Love”, “Ticket to Ride”, “A Hard Day’s Night”, “I Want To Hold Your Hand” o “Help!”. The Beatles: Eight Days a Week - The Touring Years sirve para completar otros documentos de relieve sobre esta mítico grupo británico que revolucionó la música en los años 60, como Let It Be (1970), Imagine: John Lennon (1988) o el más reciente George Harrison: Living in the Material World (2011). Se deja muchas cosas en el tintero, porque como se ha dicho no pretende dar una visión general del grupo y apenas se esbozan uno o dos detalles de las vidas personales de los músicos, pero ofrece detalles de gran interés. Por ejemplo, queda claro que los cuatro miembros del grupo tenían una camaradería excepcional entre ellos durante esos años, había unidad vital y plena conexión artística. Siempre actuaban al unísono, por lo que no había ningún roce. También se ve una especial frescura en sus ademanes, en sus palabras, en sus bromas, propiciada sin duda por su juventud –tenían entonces entre 20 y 25 años– pero también por un sano optimismo ante la vida que empezaba para ellos. No fue hasta tres años después, cuando el cansancio del éxito hizo mella, cancelaron para siempre las agotadoras giras, cada uno empezó a tener una vida separada de los demás y comenzaron a trabajar únicamente en el estudio. 

6/10
En el corazón del mar

2015 | In the Heart of the Sea

Siglo XIX. El escritor necesitado de historias Herman Melville acude al hogar del anciano Thomas Nickerson, para que éste le relate los tiempos en los que sirvió como grumete en el Essex, que partió en busca de ballenas, muy apreciadas en la época para extraer el aceite que se usa como combustible. El periplo del navío estará marcado por el enfrentamiento entre el capitán, George Pollard, Jr., joven de buena familia pero sin experiencia en la navegación, y el primer oficial, Owen Chase, experimentado pero cuya humilde procedencia ha impedido que le asignen su propio barco. El encuentro con un descomunal cachalote conducirá al desastre. Resulta extraño que Ron Howard naufrague, salvo en algún caso extremo e insalvable basado en un best-seller de inmerecido éxito. No lo hace en esta ocasión, cuando el veterano capitán de títulos como Apolo 13 y El desafío. Frost contra Nixon clava su arpón en la adaptación del libro homónimo de Nathaniel Philbrick, donde éste reconstruye la historia real del ballenero cuya tragedia inspiró a Herman Melville para su obra maestra "Moby Dick". En el corazón del mar se ciñe bastante a los hechos reales, que incluyen algunos capítulos un tanto truculentos, pero que se han recreado con enorme elegancia. No se ha pretendido rodar un film de aventuras al estilo de Moby Dick, de John Huston, basado sobre todo en las páginas finales de la novela que adapta, donde se concentra la acción. En su lugar, imprime un tono realista que quiere recordar a la superior Master & Commander, y se centra en los conflictos de los personajes principales, que surgen del enfrentamiento de clases sociales, y la posición de cada uno a la hora de abordar en conciencia una situación límite. Howard ha contado con una tripulación de nivel, encabezada por un Chris Hemsworth al que el realizador vuelve a sacarle mejor tajada que nadie, como ya hizo en Rush. Benjamin Walker, protagonista de la prescindible Abraham Lincoln, cazador de vampiros, aguanta el tipo como capitán. En el balance también salen bien librados Cillian Murphy, como el segundo oficial, con problemas con el alcohol, el joven Tom Holland, y a pesar de la brevedad de su papel, el matrimonio en la ficción formado por Brendan Gleeson y Michelle Fairley (Los otros). El barcelonés Jordi Mollà no desentona en su pequeña aparición como capitán español.

7/10
Rush

2013 | Rush

En 1976 el mundo de la Fórmula 1 vivió uno de los duelos deportivos más recordados de la historia. Dos pilotos descollaban sobre el resto. Por un lado, James Hunt, británico, de actitud chulesca, amigo de fiestas y de mujeres, impulsivo hasta la imprudencia en carrera; por otro, Niki Lauda, austriaco, calculador, metódico y de vida ordenada, un genio en la estrategia en pista y en la puesta a punto de su bólido. El título de campeón del Mundo estaba completamente abierto... Vibrante film deportivo que recrea el mundo de las carreras en los años 70 del siglo pasado, pero que va más allá del puro deporte. Los que quedaron maravillados con el multipremiado documental Senna, disfrutarán sin duda con Rush, en donde el mundo del motor y la velocidad está capturado de modo magistral, en una especie de homenaje romántico a una época que ya es leyenda en la Fórmula 1. De hecho, quizá el mayor logro de Rush es el haber sabido trasladar en cada plano al espectador a la década de los 70, de modo que en ocasiones –y exagerando un poquito– la película se parece más a una crónica que a una ficción. Esto, claro está, no se debe sólo a la pura narrativa de los hechos, sino sobre todo al conjunto de las imágenes, con una elección de vestuario y de colores muy adecuada, y una saturación en el uso de la luz que resulta fascinante, nostálgica. Es indudable que, aunque tenga sus detractores, Ron Howard se ha convertido poco a poco en un perfeccionista, capaz de bordar este tipo de películas, y no es la primera vez que recrea con éxito momentos históricos para contar historias de ficción inspiradas en la realidad, véase Apolo 13, Una mente maravillosa, Cinderella Man o El desafío. Frost contra Nixon. La película es ante todo un duelo de personalidades. Dos hombres, dos contrincantes, dos caracteres opuestos que llegaron a unirse en el mundo de la Fórmula 1 y que, misteriosamente, establecieron un nexo de unión que acabó llegando más allá del deporte. En este sentido la entidad de la película va creciendo con los minutos, pues va pareja a la evolución y madurez de las relaciones humanas. Cuando se cae en la cuenta de quién está detrás del guión, entonces la cosa tiene su lógica, porque Peter Morgan se caracteriza por lograr que el espectador se pegue a la butaca con historias que en manos de otros serían tan ligeras como una pluma. Ahí están los ejemplos de La reina o la menos conocida The Damned United. También por este motivo, aunque no se sea aficionado a la Fórmula 1, es difícil mantenerse al margen de las imágenes que ofrece el director Ron Howard, quien maneja a la perfección la historia de Morgan en un “in crescendo” que llega hasta los títulos de crédito. Y ayuda la cada vez más épica banda sonora de Hans Zimmer. Es cierto, por otra parte, que Howard hace en Rush algunas claras concesiones comerciales, entre las que se encuentran esa voz en off de los primeros minutos, que claramente es prescindible, varios aunque fugaces encuentros sexuales o el exceso melodramático al mostrar ciertas operaciones médicas. Donde sí hay un acierto extraordinario es en el casting. Chris Hemsworth es el actor perfecto para encarnar al chulito de turno y hace su mejor papel hasta la fecha, un tipo pasional incapaz de eludir la vida frívola; mientras que Daniel Brühl se metamorfosea materialmente en Niki Lauda. Ambos actores, formidables, están muy bien acompañados por la platea femenina compuesta por Olivia Wilde y especialmente por una estupenda Alexandra Maria Lara.

7/10
Made in America

2013 | Made in America

El artista de hip-hop Jay-Z organiza el festival de música "Budweiser Made In America".

¡Qué dilema!

2011 | The Dilemma

Ronny y Nick son grandes amigos, además de compañeros de trabajo en una empresa automovilística. Ronny, enamorado de su novia Beth, admira el matrimonio modélico de su amigo, hasta que por casualidad ve a Geneva, su esposa, besando a otro hombre. Entonces le surge el dilema de cómo comunicarle una probable infidelidad, de la que quiere cerciorarse. De tanto en cuando Ron Howard aborda géneros y temas con los que no se le suele asociar. Es el caso de esta historia que linda entre el drama y la comedia, que cuenta con un reparto atractivo, ellos y ellas, pero que no acaba de dar con el tono adecuado. A veces quiere discurrir con ritmo alocado, en otros momentos se pretende abordar cuestiones de gran calado, y en fin, no faltan las bromas gruesas, poco acertadas. Es verdad que en alguna ocasión Howard cambia de tercio con suavidad, lo que tiene mérito, pero la película adolece de una indefinición que le perjudica.

4/10
Ángeles y demonios

2009 | Angels & Demons

Después de ser adaptado al cine “El código Da Vinci”, el best-seller de Dan Brown, era previsible que se llevara a la pantalla la novela precuela, o sea, “Ángeles y demonios”. Aunque como los productores son muy espabilados –y la inverosimilitud de la saga lo permite–, Ángeles y demonios se convierte en secuela de El código Da Vinci, y todos tan contentos. La cosa arranca en el Vaticano, en período de sede vacante. El Papa ha muerto, y el colegio cardenalicio debe reunirse en cónclave para elegir a su sucesor. Al tiempo, unos desampresivos, más tarde identificados como la antigua secta de los Illuminati, irrumpe en un experimento de antimateria que se realiza en el acelerador de partículas del CERN, y roban un “cachito” de antimateria, potencial bomba de poder devastador, que esconden en un lugar no especificado del Vaticano. Estos villanos dejan un mensaje que sólo puede interpretar un experto como el profesor en simbología Robert Langdon, que es requerido por el Vaticano para cooperar en la investigación. Poco importa que en el pasado Langdon descubriera que la Iglesia es un montaje, que Cristo no resucitó y que se casó con la Magdalena: pelillos a la mar, hace falta su sabiduría, y además la cosa se ha complicado porque los Illuminati han secuestrado a los cuatro cardenales con más posibilidades de convertirse en Papa. El tiempo corre, porque la bomba de antimateria es muy inestable, pero para el Vaticano corre también Langdon, que contará con la ayuda de una científica italiana, y con la del jefe de policía vaticana; más pegas pone el jefe de la guardia suiza, pero habrá que "torearlo". En cuanto a los monseñores, hay uno mayorcito, el cardenal Strauss, que parece bastante siniestro, y otro con la mente más abierta, el camarlengo o jefe interino de la Iglesia mientras no se designa el nuevo pontífice. De la descripción de la trama, y no hemos cargado demasiado la mano, se deduce fácilmente que estamos ante una de esas historias disparatadas a las que tan aficionado es Dan Brown. De modo que el esquema es un Langdon-Tom Hanks en plan sabihondo pitagorín, diciendo cosas elementales, que cualquier persona con cultura general sabría, con la seriedad de quien descubre los más ocultos secretos de la Iglesia. Y con la clásica estructura de pistas, de “juego de la oca” (de oca a oca, y tiro porque me toca), nos hace recorrer toda Roma con coches derrapando, de un modo ridículo, pero que trata de crear una tensión inexistente durante la primera hora de metraje. La imagen de la Iglesia es completamente humana, una estructura de poder, con unas creencias que no se sabe bien para que sirven. De modo que el conflicto fe-ciencia, que podía revestir algún interés, carece de él, sobre todo porque no se toma en serio, realmente no se plantea siquiera. Eso sí, la liturgia, la imaginería, tienen un empaque que nadie puede negar, y el film se aprovecha de ellas. Luego, concedámoslo, la cosa se anima un poco, desde la escena en los archivos vaticanos, hasta culminar con ese clímax tan potente visualmente, en plena y nocturna Plaza de San Pedro. Pero como cuando no se tiene miedo al ridículo, no se tiene, en la resolución se produce una pirueta imprevisible, conejo en la chistera de un mal mago, que no se sostiene de ninguna de las maneras. La suerte que tiene Ron Howard es un presupuesto muy holgado, que le ha permitido rodar escenas muy espectaculares, y hacer creíbles escenas en la Plaza de San Pedro, y en el interior de la Basílica. De actores y personajes, poco hay que decir, son tan esquemáticos, que no dan mucho de sí. Quizá donde se ha producido un avance notable es en Tom Hanks: desde luego el peinado que luce en este film resulta bastante más razonable que el horrible tupé que exhibía en El código Da Vinci.

2/10
El desafío. Frost contra Nixon

2008 | Frost/Nixon

Es evidente que al guionista y autor teatral Peter Morgan le fascina sumergirse en la vida de personas reales a la hora de concebir sus obras de ficción. Logros cinematógraficos como El último rey de Escocia (el dictador ugandés Idi Amín), La Reina (Isabel II de Inglaterra, Tony Blair y compañía) y Las hermanas Bolena (Enrique VIII y las hermanas del título), donde se dan la mano autenticidad e interés dramático, son buena muestra de ello. La caída del poder del presidente Richard Nixon en 1974 por el escándalo Watergate, y las entrevistas televisivas que le hizo el británico David Frost tres años después le sirvieron de fuente de inspiración para una obra de teatro, protagonizada por Frank Langella y Michael Sheen, que triunfó en los escenarios de Londres y Broadway. Para su autor, una adaptación cinematográfica era impensable, pero los esfuerzos persuasivos de Ron Howard, director, y Brian Grazer, productor, fueron positivos, y Morgan convirtió su obra en libreto cinematográfico. El resultado en celuloide es cine político de altura, aun con las inevitables simplificaciones, en la línea de títulos como Buenas noches, y buena suerte. El planteamiento de la trama resulta apasionante, como si de un combate de boxeo se tratara, comparación que le viene al pelo al director de Cinderella Man. A la hora de pelear en el ring televisivo, tenemos a la derecha a un Richard Nixon frustrado por su retirada del poder, triste de que sus logros presidenciales se hayan visto empañados por el Watergate; es alguien que no se resigna al ostracismo, a que su mandato se reduzca, casi, a la nada, a unos hechos vergonzantes; necesitaría, y así lo ven sus asesores, un lavado de imagen cara a la opinión pública, que podría venir de una entrevista televisiva. Pero no de un entrevistador cualquiera, sino de, aspirante al título de supershowman televisivo, David Frost, exitoso por sus programas en el Reino Unido y Australia, pero con fama de frívolo y graciosete. Hay un momento en el film, en que uno tiene la sensación de estar contemplando “lo de siempre”, servido con buenos actores, estupenda reconstrucción de la época, todo el empaque que Hollywood sabe dar a las superproducciones que se toman a sí mismas en serio. O sea, una vez acordado un formato para la entrevista (horas de duración, temas a tratar, etc), vemos la preparación de los equipos de los dos contendientes, bromas, imitaciones de Nixon, declaraciones del tipo “hay que lograr que este tipo se disculpe”, la chica de Frost... Todo ello desde una óptica más próxima a la del bando liberal de Frost, que a la de los defensores de Nixon. Eso sí, con un esfuerzo de equilibrio y matización: el ex presidente carece del don de gentes, transpira demasiado, dice obscenidades, piensa mucho en el dólar, abusó de las grabaciones, admitió prácticas delictivas… pero tuvo logros políticos, ama a su país, posee convicciones, es un adversario temible; y Frost es audaz al asumir el reto de la difícil entrevista, y se lleva a las personas de calle... pero tiene la inseguridad de quien se mueve en un "show business" con frecuencia superficial, nota la desconfianza de los que le rodean, es mundano y no se esfuerza todo lo que debiera en preparar sus entrevistas. Y de pronto... Llega un momento electrizante, quizá lo mejor de la película, que anticipa de modo magistral el clímax de los pasajes reveladores de las entrevistas: la llamada teléfonica nocturna. ¿Realidad?, ¿ficción?, ¿qué más da? El caso es que sirve para establecer una inesperada conexión entre Nixon y Frost, dos personajes no tan diferentes de lo que a simple vista se diría. En ese momento, en que las interpretaciones de Langella y Sheen –que reasumen sus papeles de teatro– brillan a grandísima altura, somos conscientes de que tenemos ante nosotros a dos personas, de carne y hueso. Más o menos criticables, con virtudes y defectos, pero personas al cabo. Con esta magnífico bagaje, hasta se perdona el recurso facilón del investigador, que llega en el último momento con los documentos decisivos para encarrilar la entrevista en la dirección deseada.

7/10
El Código Da Vinci

2006 | The Da Vinci Code

Mucho ruido y ninguna nuez. Había mucha expectación en torno a la versión fílmica de El Código Da Vinci, después de que la mediocre y nada documentada novela de Dan Brown se convirtiera en best-seller internacional. La maquinaria de marketing de Sony ha elaborado una estrategia de lanzamiento basada en el secretismo (no enseñar la película hasta dos días antes del estreno) y en la ocupación del mayor número de pantallas posible (750 en España, un récord). De modo que decodificar la película no resulta nada complicado. El mensaje cifrado es $$$$$$$$$$$$, o en nuestro país €€€€€€€€€€€€, o sea, hacer dinero `como sea´, en el menor espacio de tiempo posible, antes de que se corra la voz del fiasco Da Vinci. Porque el film es fallido a todas luces. Y no sólo por la ofensa gratuita que supone para cristianos de todo el mundo sostener que el cristianismo es un fraude, que Jesús no era el hijo de Dios, que todo fue un invento de la Iglesia. La idea se mantiene, y la productora ha sido incapaz de poner, al menos, el tan solicitado letrero introductorio de que la trama es pura ficción. Es que además resulta manifesta la torpeza de Ron Howard para orquestar un thriller medianamente entretenido: el director parece desconocer el significado de la palabra suspense. Y por decirlo más claro: no es ésta una historia de las que te deja sin resuello durante todo el metraje, sus dos horas y medias se hacen interminables. En torno al asesinato del conservador de museo del Louvre, las sospechas que recaen sobre el profesor de simbología de Harvard Robert Langdon, y su unión con Sophie Neveu, la nieta del muerto, para resolver un enigma que `podría poner en peligro los mismísimos cimientos de la cristiandad´ (sic), se desarrolla la historia sin ninguna gracia, y con larguísimas parrafadas sobre códigos y símbolos que no atrapan. El guión de Akiva Goldsman imprime al film un tono solemne que le perjudica notablemente; de modo especial a los actores, muy envarados, sobre todo Tom Hanks y Audrey Tautou, que no se creen nada de lo que están haciendo. Acierta más Ian McKellen, que da a su personaje un tono de cómic (se ve que está acostumbrado a encarnar a Magneto en la saga X-Men), sin tomarse demasiado en serio. Capítulo aparte son los grotescos Alfred Molina y Paul Bettany, como el obispo Aringarosa y el `monje´ del Opus Dei Silas. Ver al primero entreteniendo una espera jugando al billar, o al otro flagelándose, o abriendo el suelo de una iglesia a candelabrazo limpio, cuando no está hablando en latín con su móvil, provoca de modo irremediable la hilaridad. Resulta curioso que uno de los defectos más comentados del libro de Brown, sus planos personajes, no se haya intentado corregir siquiera. El único esfuerzo ha sido tapar algunos de los agujeros más llamativos de la trama. Así, ha primado la idea de `fidelidad al original´, con lo que a los defectos de partida, se suma un dinamismo que brilla por su ausencia.

2/10
Cinderella Man

2005 | Cinderella Man

Película basada en la vida del púgil Jim Braddock, que se ganó el apodo de ‘Cinderella Man’, o sea, ‘El Ceniciento’, por las escasas probabilidades que le concedían los expertos para conseguir el título mundial de los pesos pesados. El guión de Cliff Hollingsworth y Akiva Goldsman recoge los hechos que vivió entre 1928 y 1935, en plena depresión, y que culminaron en espléndida realización del sueño americano en tiempos difíciles. No es éste un film de boxeo, o no exclusivamente, aunque el clímax lo constituya un largo combate con aires de epopeya. Trata sobre todo de los esfuerzos de un hombre sin cualificación profesional por sacar adelante a los suyos, cuando le despojan de su licencia de boxeador profesional. Jim debe buscar alternativas al boxeo en época de crisis. Las adversidades podrían hundirle en la miseria, pero conserva siempre la dignidad y la esperanza, no pierde su sentido moral, cuida la educación de sus hijos. Mantiene las amistades (su preparador Joe Gould), y cultiva otras nuevas (su compañero en el muelle, con inquietudes sindicalistas). Si su fe flaquea alguna vez (Jim es católico, de origen irlandés), no faltarán las plegarias de su esposa Mae, aunque apunten en direcciones inesperadas. Ron Howard, un artesano todoterreno, ha sabido integrarse desde hace años en un equipo sólido, del que forman parte el productor Brian Gazer y el citado guionista Goldsman. No es un genio y lo sabe –se cubre rodando mucho, y llama la atención a veces en su cine cierta torpeza al montar los planos–, pero tiene un punto fuerte, que domina como pocos: sus difíciles equilibrios en la frontera de la sensiblería. De este modo crea emoción genuina, que se intensifica cuando se inspira en hechos reales, véase Una mente maravillosa y Apolo 13, pues les aplica, paradójicamente, un aura de irrealidad, como de cuento de hadas. Es el caso en Cinderella Man, excesivamente en el primer tramo del film, en que el hogar de Jim Braddock parece la caricatura de una obra de Dickens, y con más medida en el resto del metraje. Además Howard, actor en su juventud, se encuentra cómodo dirigiendo al trío Russell Crowe-Renée Zellweger-Paul Giamatti, que le entrega un ramillete de espléndidas caracterizaciones.

7/10
Desapariciones

2003 | The Missing

Maggie ejerce de curandera para ganarse la vida y criar a sus dos hijas, la adolescente Lily y la pequeña Dot. La aparición del padre de Maggie tras 20 años de ausencia, provoca el lógico rechazo, pues abandonó a la familia para irse a vivir con los apaches, en una extraña búsqueda espiritual de sí mismo. Maggie, por ello, no quiere saber nada de él. Pero el secuestro de Lily por Pesh-Chidin, un sinvergüenza que captura jovencitas para venderlas como esclavas en México, obliga a Maggie a aceptar la ayuda de su padre, que conoce todos los trucos indios de rastreo. La búsqueda servirá para recomponer los lazos rotos. Peculiar western de Ron Howard, que ya visitó el género en Un horizonte muy lejano. Explica el director que “no sólo quise hacer una película de género, si no también contar una historia a un nivel humano, que fuera emocionante y con suspense, y fiel al periodo en que se desarrolla.” Con reparto apañado, Cate Blanchett como mujer fuerte y Tommy Lee Jones haciendo el indio, el film transcurre con parsimonia, como si quisiera contagiarnos la espiritualidad india de los chamanes.

4/10
Una mente maravillosa

2001 | A Beautiful Mind

¿Qué no podrá bordar el neozelandés Russell Crowe? Aún se desconoce. Si en su primera nominación al Oscar se comió al carismático Al Pacino con su papel en El dilema, y en su segunda se hizo con la cotizada estatuilla encarnando al hispano Máximo en Gladiator, en la la gala de 2002 volvió a las listas por tercer año consecutivo gracias a su papel en Una mente maravillosa. El Oscar al mejor actor fue a parar a otras manos, pero Crowe fue sin duda pieza esencial del engranaje de esta película, que con 4 Oscar –película, director, actriz secundaria y guión adaptado– se convirtió en la gran triunfadora de la noche. La película es un biopic de John Forbes Nash, un joven prodigio de las matemáticas que en 1948, cuando contaba veintiún años, demostró su maestría en el manejo de los números con su elaboración de la “teoría del juego”, por la cual recibiría en 1994 el Premio Nobel de Economía. Sin embargo, un genio es un genio, y todos sabemos el mal endémico que suele acompañarles: la excentricidad. Desde sus tiempos de Princeton, Nash (Russell Crowe) se revela como un tipo huraño, sin apenas amigos, muy metido en el mundo imaginario de los problemas matemáticos. Esto no impide que logre un trabajo de prestigio en el Instituto de Tecnología de Massachussets, donde conoce a Alicia (Jennifer Connelly), quien se convierte en su esposa. Pero la vida de Nash se trastoca cuando es requerido por un tal William Parcher (Ed Harris) para descifrar mensajes en clave para un proyecto de alto secreto militar. Es justo cuando su mente comienza a hacer aguas y se le diagnostica un terrible estado de esquizofrenia. La película es una adaptación de la biografía “Una mente prodigiosa”, escrita por Sylvia Nasar y galardonada con el National Book Critics Circle de EE.UU. Ron Howard, eficaz artesano de historias populares (Willow, Apolo 13) se muestra muy solvente para trasladar a la pantalla el oscarizado guión de Akiva Goldsman (Tiempo de matar), que aborda con particular empeño los primeros años de Nash en Princeton, la relación con su mejor amigo, Charles (fantástico Paul Bettany), y la primera fase de su enfermedad, coincidente también con su relación secreta con Parcher. Una mente maravillosa es un canto a la fuerza superadora del espíritu humano. Contra viento y marea, Nash luchará por salir de su particular agujero negro gracias a la inconmensurable ayuda de su fiel esposa. Porque, aunque es cierto que hay momentos de drama y de tensión (muy logrado el acoso de Parcher al protagonista), esta película trata por encima de todo del amor, sin lugar a dudas el único poder en el mundo capaz de transformar la mente del ser humano.

7/10
El Grinch

2000 | How The Grinch Stole Christmas

Cuento de Navidad, basado en un personaje muy popular en EE.UU, creado por el Dr. Seuss. La historia es sencilla, y la acompaña a ratos un narrador, que introduce unos ripios graciosos e ingenuos. Los preparativos de celebración de la Navidad en el imaginario pueblo de Villaquién, sirven para ofrecer una razonable critica a la fiebre consumista, que conduce a la gente en fechas navideñas a la compra compulsiva de regalos, montones de regalos. Cindy, una niña, no entiende. ¿En eso consiste la Navidad? ¿En comprar, gastar y tener? Ella piensa que la Navidad debería consistir en buenas acciones como acompañar a quien está sólo. ¿Y quién más solo que el Grinch? ¿Y quién es el Grinch? Pues una criatura verde y peluda, traumatizada por una humillación infantil, que vive aislado del pueblo. Jim Carrey, tras sus trabajos “serios” en El show de Truman y Man on the Moon tiene la oportunidad de resarcirse con un film para el gran público, donde despliega todo su repertorio de muecas y chistes. El Grinch quiere estar en la línea de Pesadilla antes de Navidad, pero con menos poesía y mala leche.

5/10
EDtv

1999 | EDtv

Un canal televisivo idea un programa que arrasa entre la audiencia. Se trata de emitir, las 24 horas del día, la vida de un tipo anodino llamado Ed Pekurny. Con su consentimiento. Lo que parece un modo “genial” de ganarse un sueldo por no hacer otra cosa que dejar que te filmen, se convierte en un infierno. ¿Alguien ha pensado que estamos ante un film en la línea de El show de Truman? Que lo olvide, pues la apuesta de Ron Howard (Apolo 13, Un horizonte muy lejano) va más por los derroteros de la acidez y el tratamiento corrosivo. La idea madre es que el protagonista es vulgar, y su familia también. Los ejecutivos televisivos ídem de ídem. Por no hablar de la audiencia. Todos van a lo suyo, a excepción, quizá, de la novia de Ed… Se llevan así las cosas al extremo, un verdadero descenso a los infiernos, para dar al final el palo buscado a la televisión basura. Como protagonista absoluto tenemos a Matthew McConaughey, que dio mucho que hablar con sus papeles en Tiempo de matar y Amistad.

4/10
Rescate

1996 | Ransom

Apasionante película protagonizada por el oscarizado actor australiano Mel Gibson (Braveheart). En ese caso da vida a Tom Mullen, un hombre que tiene todo lo que desea. Sin embargo la vida se le viene abajo cuando lo que más quiere, su hijo, es secuestrado. Para recuperarlo ha de acceder a entregar una fuerte suma de dinero; sin embargo, una vez planeado el rescate la operación sale mal. Tom decide entonces jugarse el todo por el todo, y para salvar al chaval, no duda en poner en peligro tanto a su hijo como a su propio matrimonio. Ron Howard es un director que sabe contar historias a la perfección; lo demostró en Willow y en Apolo 13 y ahora vuelve a hacerlo en esta película trepidante y muy humana. Mel Gibson y Rene Russo (Arma letal 3, En la línea de fuego) hacen una interpretaciones sobrias y magníficas, muy bien acompañadas de la banda sonora compuesta por el experto James Horner. Cine de acción de primera categoría.

6/10
Apolo 13

1995 | Apollo 13

Reconstrucción de la dificultosa misión espacial del Apolo 13, un año después de que el hombre pusiera por primera vez el pie en la Luna. Para los norteamericanos, la misión suponía un viaje rutinario, hasta que escucharon por televisión las palabras, ya históricas: "Houston, tenemos un problema". Los astronautas Jim Lovell (Tom Hanks), Fred Haise (Bill Paxton) y Jack Swigert (Kevin Bacon) luchan por su supervivencia a 205.000 millas de distancia de la Tierra, debido a una avería en su nave. Mientras tanto, en el Control de la Misión, el director de vuelo Gene Kranz (Ed Harris) y el astronauta Ken Mattingly (Gary Sinise), al mando de la tripulación de Tierra, luchan por devolverles sanos y salvos a casa. El realizador Ron Howard (Llamaradas, Willow, Dulce hogar... ¡A veces!) dirigió correctamente al sobresaliente reparto. Lo mejor del filme es un excelente guión, que consigue mantener el suspense hasta el final.

7/10
The Paper. Detrás de la noticia

1994 | The Paper

Interesante y audaz película que indaga con atrevimiento en la ética de la profesión periodística. Narra 24 horas en un periódico sensacionalista llamado "New York Sun". Hay de todo en un día de ese diario, pero sobre todo mucha prisa, horarios extenuantes, enfados, decisiones inamovibles y, cómo no, una gran disparidad de criterios. El diario es llevado con mano férrea por Alicia Clark (Glenn Close), su Redactora Jefe. Todo comienza cuando el periódico descubre la verdad sobre una historia: dos chicos inocentes son acusados de asesinato. Pero en un periódico lo más importante y prioritario son las ventas, el dinero... En una carrera contrarreloj deberán decidir qué harán con la noticia. ¿La verdad está antes que la marcha del periódico? Esta es la clave de esta película que cuenta con el ritmo frenético propio de las redacciones periodísticas. Con unas estupendas interpretaciones de todos los actores, Ron Howard (Un horizonte muy lejano, Llamaradas, Willow) firma una historia de gran calado humano y verdaderamente actual.

6/10
Un horizonte muy lejano

1992 | Far and Away

1892. Joseph Donelly trabaja en Irlanda para el poderoso señor Christie. Una serie de desafortunados incidentes hacen que tenga que huir, dejando atrás su patria. En su marcha lo acompaña la adinerada hija de Christie. Juntos llegan a Estados Unidos donde pasan todo tipo de calamidades para sobrevivir. Él comienza a pelear para ganarse la vida. Entretenido film de aventuras en donde la pareja protagonista –en aquella época también en la vida real– demuestra mucha química e pantalla. Dirige Ron Howard, para algunos un director demasiado blandito, por lo que sus películas nunca alcanzan la fuerza que se les podría sacar a us historias.

6/10
Llamaradas

1991 | Backdraft

Dos hermanos han seguido la tradición familiar y forman parte del cuerpo de bomberos en Chicago. Brian se ha refugiado en el departamento menos arriesgado, puesto que se encuentra traumatizado por la trágica muerte de su padre, en acto de servicio. Sin embargo, desea otra oportunidad y trata por todos los medios de ser trasladado. Mientras tanto, una oleada de incendios provocados aterroriza la ciudad. Espectacular filme de catástrofes que incluye las mejores secuencias de incendios filmadas hasta la fecha. Los efectos especiales son inmejorables, por lo que el filme mantiene la emoción hasta el final. Ron Howard (Willow, Apolo 13) era el director ideal para esta superproducción, plagada de estrellas en los papeles principales.

5/10
Dulce hogar... ¡A veces!

1989 | Parenthood

Disparatada comedia que narra los enredos que se forman en la familia de un padre moderno y complaciente con tres hijos, interpretado por un estupendo Steve Martin (El padre de la novia). Le acompañan además una hermana divorciada e insatisfecha; otra culta, exigente y vegetariana; un hermano enigmático y turbulento cuyos tejemanejes parecen estar relacionados con la mafia... Todos ellos con sus respectivos hijos forman un cóctel explosivo de primera calidad. Ron Howard (Willow, Llamaradas) dirige una película que alcanza elevadas cotas de humor, gracias a un reparto de lujo, entre ellos Keanu Reeves, Jason Robards y Diane West, y la dosificada dirección de actores. La profesionalidad de sus caracterizaciones es capaz de llevar a buen puerto el espléndido guión de Lowell Ganz y Babaloo Mandel. Diversión y entretenimiento del bueno para ver en familia.

6/10
Willow

1988 | Willow

Deliciosa película de aventuras fantástica, con monstruos, enanos, dragones, buenos y malvados. Ideal para ver en familia. Val Kilmer borda el papel de aventurero vividor pero con buen corazón. Pese a que los efectos especiales han perdido mucho con el tiempo, el guión –basado en una historia original ideada por George Lucas– sigue siendo entretenidísimo. La épica música de James Horner es excelente y la dirección de Ron Howard no da respiro.

6/10
Pisa a fondo

1986 | Gung Ho

Michael Keaton se mete en la piel de un hombre que, tras convencer a los japoneses para que reabran la fábrica de coches de su pueblo, es contratado para supervisar el trabajo. Comedia agradable dirigida por el solvente Ron Howard.

3/10
Cocoon

1985 | Cocoon

Los ancianos que viven en un balneario de la Costa de Florida encuentran unas extrañas conchas gigantes al lado de la piscina de un hotel donde suelen ir a nadar, pues está abandonado. Tras bañarse, descubren que sus cuerpos han comenzado a rejuvenecer de forma inexplicable. Enseguida se lo cuentan a sus compañeros de residencia, por lo que todos acaban yendo a la piscina. Unos días después, llegan al lugar unos extraños turistas que, aunque parecen humanos, son alienígenas. Filme fantástico con un tono amable, que recuerda a la filmografía de Steven Spielberg. Ron Howard (Apolo 13) imita de forma correcta el estilo, el tipo de argumento y el look de las películas del creador de E.T., el extraterrestre,  y consigue unas excelentes actuaciones, en especial de la veterana Jessica Tandy (Paseando a Miss Daisy, Tomates verdes fritos). Además, consigue mantener la tensión hasta el final. Contó con los efectos especiales de la Industrial Light and Magic, la compañía de George Lucas y con la música de un excelente compositor, James Horner (Willow).

5/10
1, 2, 3 Splash

1984 | Splash

Durante un crucero, un niño cae al mar y está a punto de ahogarse. Una sirena le salva la vida. Años después, esta criatura decide ir a la gran ciudad en busca de aquel joven. Al inicio de su carrera Tom Hanks explotó su talento para la comedia en títulos como éste, de Ron Howard, Oscar al mejor director por Una mente maravillosa. Y, claro la rubia Daryl Hannah se hizo famosa con su personaje, tan sexy como tierno y romántico.

4/10
Skyward

1980 | Skyward

Skyward cuenta la historia de una joven en silla de ruedas que tras ver volar aviones decide que quiere aprender a volar. Una instructura de vuelo (Bette Davis) le ensañara a volar a pesar de su dificultad

Snoopy en el espacio: Los secretos del Apolo 10

2019 | Peanuts in Space: Secrets of Apollo 10

Simpático falso documental, que especula con un estilo de teorías de la conspiración, acerca de que Snoopy, bien conocido como piloto héroe de la Primera Guerra Mundial, hubiera viajado a la Luna en el Apolo 10, antes de que los viajeros del Apolo 11 pasaran a la historia. Con Jeff Goldblum como experto autor de libros sobre la NASA, y Ron Howard explicando lo que descubrió cuando preparaba el rodaje de Apolo 13, este corto resulta ocurrente, y se mira con añoranza, también por los pasajes animados de aire retro. La idea parte del hecho auténtico de que los módulos de esa misión recibieron los nombres de Snoopy y Charlie Brown.

7/10
This Is Us (2ª temporada)

2017 | This Is Us | Serie TV

Segunda temporada de This Is Us, la lograda serie creada por Dan Fogelman acerca de las andanzas de la familia Pearson, los padres Jack y Rebecca, los hijos mellizos Kate y Kevin, más el adoptado afroamericano Randall, nacido el mismo día en el mismo hospital que sus nuevos hermanos. Mantiene el sólido y original esquema estructural de la temporada iniciática, o sea, seguir distintos planos temporales, donde se entregan piezas que componen un puzzle: Jack y Rebecca, con sus hijos niños y adolescentes, y éstos ya adultos, tratando de sacar adelante sus carreras profesionales, sus relaciones sentimentales, y en el caso de Randall, la nueva familia que ha creado. Entre las muchas subtramas que se van desarrollando, tenemos el alcoholismo de Jack y los esfuerzos con Rebecca para mantener la unidad familiar, a pesar de los errores que decepcionan; y elementos que han influido en la personalidad de Kevin –no ha sabido digerir la muerte de su padre–, Kate –además de sus problemas de sobrepeso, tiene el complejo de despertar la condescendencia materna– y Randall –la necesidad de conocer a sus padres biológicos, y el deseo de devolver lo recibido, adoptando de acuerdo con su esposa Beth y sus dos niñas a una adolescente problemática–. Es cierto que se ha perdido en parte el efecto “novedad”, pero se podría decir que Fogelman ha descubierto una fórmula que funciona muy bien y engancha, de modo que cada escena encierra una lección y un conjunto de emociones genuinas, evitando la sensación de que nos está ahogando con fácil moralina. En general tenemos personajes que se dejan llevar por la irritación y sus complejos, no son perfectos, pero que quedan en cierto modo desarmados por el amor y la comprensión que les muestran sus seres queridos, o al menos por su sinceridad sin tapujos; lo que en los tiempos cínicos que corren es muy de agradecer. Los actores se han hecho perfectamente con sus personajes. Y en las escenas emotivas, cuando conviene, se introduce equilibradamente el contrapunto del humor, o el recurso a las canciones. Además tienen su encanto los cameos de Ron Howard y, sobre todo, Sylvester Stallone, en algunos episodios, haciendo de sí mismos.

7/10
Frank Capra: El sueño americano

1997 | Frank Capra's American Dream

Cuenta la vida de uno de los grandes directores de la historia del cine, nacido en Bisaquino, Sicilia, el 18 de mayo de 1897, y fallecido en Hollywood el 3 de septiembre de 1991. Llegó a Los Angeles con 6 años, perteneciente a una familia de campesinos italianos. Gracias al apoyo de sus parientes y a algunas becas, consigue acabar sus estudios de química. A la vez que completa sus estudios, trabaja como vendedor de periódicos. Se fue voluntario a la Primera Guerra Mundial, y a su vuelta no encuentra trabajo. Debido a su insistencia consigue trabajo como guionista y en 1922 dirige casi por casualidad una película, basada en un relato de Rudyard Kipling. De repente, el mundo del cine le fascina. Se introduce en el mundo floreciente de la industria del cine en Hollywood, y dirige algunas películas del cómico Harry Langdon, como El hombre cañón (1925). Gracias a otra casualidad, conoce a Harry Cohn, el propietario de los estudios Columbia. Cohn ve el talento de Capra y le contrata para hacer películas. Durante esa época, Capra escribe una película en dos semanas, la rueda en dos semanas y realiza el montaje en dos semanas. Se trata de películas mudas, como Cómo se corta el jamón (1928). Ya en estas películas se vislumbra su particular filosofía de la vida, que plasmaría después en sus películas: un tono positivo y un talante optimista de un hombre independiente, honesto y de buen corazón, seguro de sus convicciones. El comienzo del cine sonoro no es prometedor para él, hasta que empieza a colaborar con el guionista Robert Riskin. Juntos hacen películas como Dama por un día (1933), Sucedió una noche (1934), la primera película que consiguió los cinco Oscars más importantes: director, película, actor, actriz, guión. Le siguen El secreto de vivir (1936), Horizontes perdidos (1937), Vive como quieras (1939), Caballero sin espada (1940) y Juan Nadie (1940). En 1939 funda su propia compañía de producción. Durante la Segunda Guerra Mundial, trabaja para el ejército norteamericano con la serie documental Why we fight. En 1945 funda la Liberty Films, donde acoge a directores como William Wyler y George Stevens. En 1946 produce la que está considerada su obra maestra, Qué bello es vivir. En esta película queda clara su filosofía de la vida y su aportación al cine. Varios años después, el genial John Ford se referiría a Capra como el director más grande del mundo. John Cassavetes, el conocido director de cine independiente norteamericano, diría: Tal vez América nunca existió realmente, tal vez lo único que existió fue la América de Frank Capra. Este documental incluye entrevistas con artistas y directores tan relevantes como Robert Altman, Martin Scorsese o Richard Dreyfuss.

6/10
El último pistolero

1976 | The Shootist

El bueno de John Wayne estaba enfermo de cáncer cuando se rodó ésta, que se sería su última película, en la que encarna a un pistolero (también enfermo de cáncer) legendario, quien por culpa de su reputación, no consigue encontrar la tranquilidad que desea. Estamos, como se puede imaginar, ante un western crepuscular, enormemente nostálgico y con un buen componente dramático, en el que podemos ver a grandes estrellas. Aparte de Wayne, ahí están Lauren Bacall, en un precioso y sentimental rol de viuda de gran corazón, y el gran James Stewart; y también tiene peso el papel entrañable del chico Guillom, interpretado por un joven Ron Howard, que más tarde se convertiría en reputado director de cine.

6/10
Tres forajidos y un pistolero

1974 | The Spikes Gang

Western que adapta una novela de Giles Tippette, con Lee Marvin y Ron Howard de protagonistas. Al igual que ya había hecho con Fuga sin fin (1971), Fleischer volvió a rodar en España, esta vez concretamente en la localidad de Tabernas, en Almería. Además, en su reparto podemos encontrar nombres patrios como el de Ricardo Palacios. Un forajido herido tras un enfrentamiento con las autoridades, encuentra refugio en la cabaña de unos jóvenes que siempre han bordeado el otro lado de la ley. Gracias a las historias de asaltos y dinero fácil que el herido les cuenta, los muchachos acaban por decidirse a seguir sus pasos. Así, los tres forman una nueva banda de malhechores y comienzan una carrera delictiva.

4/10
American Graffiti

1973 | American Graffiti

En la última noche del verano de 1962, los jóvenes de un pueblo de California quieren salir a divertirse antes de tener que volver a sus responsabilidades. George Lucas, antes de ser archiconocido por la saga de La guerra de las galaxias, rodó este film que fue nominado a los Oscar en cinco categorías incluyendo mejor película. La cinta hace una descripción de la juventud norteamericana de plenos años 60. La mezcla de inseguridad de un futuro que llega, las ilusiones vitales de unos muchachos adolescentes y las ansias, a la vez, de diversión, tan propias de la edad, son el tema central de la película. Hoy en día sigue siendo una de las cintas que mejor describen los ideales juveniles de aquella época. Entre el reparto figuran los nombres de Richard Dreyfuss, Ron Howard, Harrison Ford... El film cuenta con nostálgicos temas de The Flamingos, The Platters, The Diamonds, Chuck Berry o The Beach Boys, entre otros. Entretenida e imprescindible.

7/10
El noviazgo del padre de Eddie

1963 | The Courtship of Eddie's Father

Cuando se queda viudo, Tom Corbett –director de programas de radio– recibe la ayuda de su hijo, Eddie, que quiere buscarle una nueva esposa. Aunque al chico le gusta su vecina Elizabeth, y la atractiva Dollye Daly, el padre se decanta más por una asesora de modas. Aunque es una de las películas más endebles del gran Vincente Minnelli, esta adaptación de una novela de Mark Toby resulta bastante entretenida. El niño, Eddie, está interpretado nada menos que por Ron Howard, posteriormente reconocido director de títulos como Una mente maravillosa.

6/10
Rojo atardecer

1959 | The Journey

En Budapest un grupo de ciudadanos pretenden huir de Hungría en tiempos de la Guerra Fría, tras el levantamiento de 1956. Pero el autobús en el que viajan es detenido por las tropas soviéticas, y el oficial se sentirá atraído por una mujer británica presente entre los viajeros. Más que entretenido drama en tiempos de guerra, en el que el experimentado Anatole Litvak (Anastasia) sabe manejar los resortes del peligro y el romance. El reparto, plagado de nombres conocidos, está excelente, aunque destacan Deborah Kerr y Yul Brynner, los cuales ya habían trabajado juntos tres años antes en el exitoso musical El rey y yo (1956).

6/10
Un horizonte muy lejano

1992 | Far and Away

1892. Joseph Donelly trabaja en Irlanda para el poderoso señor Christie. Una serie de desafortunados incidentes hacen que tenga que huir, dejando atrás su patria. En su marcha lo acompaña la adinerada hija de Christie. Juntos llegan a Estados Unidos donde pasan todo tipo de calamidades para sobrevivir. Él comienza a pelear para ganarse la vida. Entretenido film de aventuras en donde la pareja protagonista –en aquella época también en la vida real– demuestra mucha química e pantalla. Dirige Ron Howard, para algunos un director demasiado blandito, por lo que sus películas nunca alcanzan la fuerza que se les podría sacar a us historias.

6/10
Dulce hogar... ¡A veces!

1989 | Parenthood

Disparatada comedia que narra los enredos que se forman en la familia de un padre moderno y complaciente con tres hijos, interpretado por un estupendo Steve Martin (El padre de la novia). Le acompañan además una hermana divorciada e insatisfecha; otra culta, exigente y vegetariana; un hermano enigmático y turbulento cuyos tejemanejes parecen estar relacionados con la mafia... Todos ellos con sus respectivos hijos forman un cóctel explosivo de primera calidad. Ron Howard (Willow, Llamaradas) dirige una película que alcanza elevadas cotas de humor, gracias a un reparto de lujo, entre ellos Keanu Reeves, Jason Robards y Diane West, y la dosificada dirección de actores. La profesionalidad de sus caracterizaciones es capaz de llevar a buen puerto el espléndido guión de Lowell Ganz y Babaloo Mandel. Diversión y entretenimiento del bueno para ver en familia.

6/10

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