Decine21

SIN ESPECIFICAR

Cannes 2011, día 22

Es la hora del suspense y de los últimos pronósticos, y también de las primeras recompensas paralelas a los premios oficiales, que anuncian ya, en cierto sentido, las películas que destacan en el Certamen.

El premio de la Crítica Internacional (FIPRESCI) ha distinguido a tres películas. El más significativa, el relativo a películas en competición oficial, que va a parar a Le Havre, del finlandés Aki Kaurismäki, una obra apreciada por todo el mundo, de un autor reconocido a nivel internacional, y que trata con delicadeza y sin demagogia el tema de la inmigración en los países europeos. En las otras secciones se ha distinguido L’exercice de l'État, de Pierre Schoeller (Un certain Regard) y Take Shelter, de Jeff Nichols (Semana de la crítica).

El premio ecuménico, como de costumbre, suscita una cierta sorpresa. Finalmente distingue This Must Be the Place, de Paolo Sorrentino, con Sean Penn transformado en estrella en declive de la “pop music”. La razón escapa, pues se trata de una película sobre la venganza. Curiosamente, el Jurado ha concedido una mención a Le Havre, de Aki Kaurismäki, que según la opinión general hubiera sido la obra ideal para obtener un premio cristiano.

En la sección Un Certaine Regard, el Jurado presidido por Emir Kusturica ha dado el premio de la puesta en escena a la película iraní de Mohammad Rasoulof Adiós. Su esposa ha venido a recogerlo pues este cineasta, como Jafar Panahi, están condenado en su país aguardando la decisión de su recurso ante la Justicia.

El Premio Especial del Jurado, corona a Elena, del ruso Andrey Zvyagintsev, una obra que confirma la clase de este cineasta. Con un cambio de ambiente total con respecto a sus obras anteriores, el cineasta ruso parece condenar una tendencia materialista que se instala en Rusia después de la caída del comunismo. Finalmente el Premio de Un Certain Regard ha sido atribuido ex aequo al coreano Kim Ki-Duk por Arirang y al alemán Andreas Dressen por Halt auf Freier Strecke. La sorpresa de la entrega de premios estuvo a cargo del director coreano, que en signo de agradecimiento entonaba una canción a pleno pulmón, ante la sorpresa de la sala.

¿Ausencia o exceso de favoritos?

Desde que Tim Burton tuvo la ocurrencia de dar la Palma de Oro al Tailandés Apichatpog Weerasethakal por su Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas, todo es mundo es sumamente prudente a la hora de los pronósticos. Media docena de títulos forma este año el pelotón de cabeza de los favoritos: Terrence Malick, los hermanos Dardenne, Aki Kaurismäki, Michael Hazanavicius, Lars von Trier -a pesar de sus declaraciones-, Nuri Bilge Ceylan, etc. Pero algunos ya han tenido la Palma de Oro, lo que les restaría posibilidades.

El caso de Pedro Almodóvar sería diferente. Aunque su película no ha sido en general demasiado apreciada, es cierto que nunca ha recibido en Cannes la Palma de Oro. Naturalmente, antes de arrancar el Festival todo el mundo pensaba en Malick, que sigue teniendo el favor de la crítica, pero al mismo tiempo es evidente que este cuenta con una hostilidad en ciertos sectores. En cualquier caso todo es posible. Incluso la llegada a última hora de Drive de Nicolas Winding Refn, que tendría la virtud de premiar a un europeo que ha rodado en los Estados Unidos con un reparto americano en el que destaca Ryan Gosling, uno de los favoritos para el premio de interpretación masculina. El de la mejor actriz tiene una favorita: Tilda Swinton por We Need to Talk About Kevin, de Lynne Ramsay, una primera película en competición de una mujer.

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