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Biografía

Tilda Swinton

Tilda Swinton

59 años

Tilda Swinton

Nació el 05 de Noviembre de 1960 en Westminster, Londres, Reino Unido

Premios: 1 Oscar (más 1 premios)

Una actriz a la altura

25 Febrero 2008

Tilda Swinton es una actriz madura volcada en su profesión. Si bien su trabajo resulta constante y extenso, es en los últimos tiempos cuando comienza a ser un rostro más conocido para el gran público.

Tilda Swinton nació en Londres el 5 de noviembre de 1960. Es hija de un general del ejército perteneciente a una importante familia del Reino Unido. De hecho, su árbol genealógico se remonta hasta el siglo IX. Como hija de familia bien, Swinton estudió en las mejores escuelas como así lo demuestra el que fuera compañera de estudios de Diana, futura princesa de Gales. Una vez terminado el colegio, acudió a Cambridge para estudiar Ciencias Políticas, carrera que acabó dejando por Literatura Inglesa, en la que finalmente se graduó. Pero por aquellos entonces, la joven estudiante ya estaba muy interesada en el mundo de la interpretación, especialmente en el del teatro. Su interés desembocó en la consecución de un deseo, el formar parte de la Royal Shakespeare Company.

Metida en faena interpretativa, comenzó sus andanzas cinematográficas con un papel secundario en Caravaggio (1986). Sus primeros años en el mundo del celuloide están marcados por el director Derek Jarman, con quien trabajó en ocho películas. La actriz se convirtió en su musa en títulos como Eduardo II (1991). Sin embargo, no fue hasta 1992 cuando consiguió un papel que le dio un cierto reconocimiento. Fue en Orlando, donde encarnó a un protegido de Isabel II de Inglaterra que se cambia de sexo. Su trabajo en esta cinta fue alabado dada la complejidad de interpretar a un hombre que posteriormente se transforma en mujer.

Gracias a su físico, indeleblemente marcado por su 1,80 metros de estatura, Swinton ha aprovechado para interpretar papeles deliberadamente ambiguos, donde la sexualidad queda en suspenso. Y es que la propia actriz asegura que en su día a día más de una vez la han confundido con un hombre. En conexión con este físico, Swinton se ha sentido atraída por personajes oscuros y complejos alejados del modelo de mujer ideal, como sucedía en La zona oscura (1999) de Tim Roth, donde era la madre en una familia cargada de problemas y excesos de todo tipo. Muy revelador resultó su personaje en La playa (2000) de Danny Boyle, donde fue Sal, la líder de la comuna “paradisíaca” a la que iba a parar Leonardo Dicaprio. Fue un personaje muy atractivo e inquietante, donde demostró que podría sembrar la duda en el espectador. En esta misma línea de personajes arrebatadores, marcados por un sólo ideal, se encuentra la madre coraje que interpretó en En lo más profundo (2001).

Como secundaria ha aparecido en títulos comerciales como Vanilla Sky (2001) y también en grandes títulos como Adaptation. El ladrón de orquídeas (2002) y Flores rotas (2005). Para estos papeles de reparto también ha sabido aprovechar su ambigüedad, así en Constantine (2005) fue el etéreo ángel Gabriel, el representante de Dios en la Tierra y azote del personaje de Keanu Reeves. Su gran momento de cara al gran público fue en la fantástica Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario, donde fue la malvada Bruja Blanca. Swinton compuso una mala de las de verdad, de las que dan empaque a una cinta, de las que hielan la vista. Contenta con su personaje, la actriz repetirá en la segunda entrega de la saga Las crónicas de Narnia: El príncipe Caspian.

Como lo de inquietar al espectador se le da a las mil maravillas, Tony Gilroy la llamó para componer a una desalmada ejecutiva en Michael Clayton, film protagonizado por George Clooney, por el que ha recibido el Oscar como mejor actriz de reparto. La bruja de Narnia y la ejecutiva de Clayton han dado alas a su carrera, que apunta en una buenísima dirección. Entre sus planes inmediatos no sólo se encuentra Las crónicas de Narnia: El príncipe Caspian, sino también el estreno de Quemar después de leer, el nuevo proyecto de los Coen, donde ha trabajado junto a Clooney, Brad Pitt, John Malkovich y Frances McDormand, y la nueva película de David Fincher, The Curious Case of Benjamin Button. En cuanto a futuros rodajes, protagonizará el debut como director cinematográfico de Marilyn Manson en Phantasmagoria: The Visions of Lewis Carroll, una estrambótica historia sobre la creadora de “Alicia en el País de las Maravillas” y la revisión de “Macbeth” en Come Like Shadows. Actualmente la actriz rueda en España The Limits of Control, una cinta para la que se ha vuelto a poner a las órdenes de Jim Jarmusch, que la dirigió en Flores rotas. En medio de este boom laboral, Tilda deberá encontrar un hueco para ocuparse de sus gemelos de diez años Xavier y Honor. La actriz fue madre de los niños junto a John Byrne, pero la relación se rompió. Su nueva pareja es el pintor neozelandés Sandro Kopp.

Oscar
2008

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Filmografía
The French Dispatch

2020 | The French Dispatch

Vengadores: Endgame

2019 | Avengers: Endgame

Vengadores: Infinity War tuvo el acierto de concluir con un álgido final que dejaba al espectador compungido y con el corazón en un puño, al observar cómo Thanos lograba reunir las seis gemas del poder, que colocadas en su guantelete y con un chasquido de dedos daba lugar a una tragedia de proporciones planetarias, la desaparición de la mitad de la población de la Tierra, entre ellos algunos de los más queridos superhéroes. El shock era comparable al que recorre de cabo a rabo la impactante serie The Leftovers: no querías creer que aquello pudiera ser verdad. Tras un arranque en que se nos aclara el destino dudoso de algunos de los Vengadores, y la inestimable nueva ayuda de la Capitana Marvel, pasan cinco años en que cada uno ha sobrellevado el gran drama a su manera. Hay quien ha logrado rehacer su vida, más o menos, otros ejercen de vigilantes superhéroes venidos a menos, y hasta uno se pasa todo el tiempo bebiendo cerveza y vegetando, viendo series en la tele (no, no se dice que sean las de Netflix, competencia de la inminente Disney+). El inesperado regreso de Ant-Man, retenido en una trampa cuántica –no era consciente del tiempo transcurrido, para él sólo han sido cinco horas–, deviene en catalizador de un plan que básicamente consiste en viajar en el tiempo, a distintos momentos en que los Vengadores puedan recuperar las seis gemas y así, cambiado el pasado, cambiará el futuro. Aunque hay que andarse con mucho ojo, para no revolver mucho el tiempo y dar pie a peligrosas paradojas temporales, y persuadir a unos y a otros para que vuelvan a formar un equipo. Los hermanos Anthony y Joe Russo vuelven a demostrar que se mueven como peces en el agua en el Universo Marvel, sus cuatro películas –dos del Capitán América, dos de los Vengadores– son de lo mejorcito que ha dado el subgénero de superhéroes. Aquí saben jugar con varias bazas de modo inteligente, sacando todo el partido a las tres horas de metraje. Funciona bien la nostalgia, el sentimiento agridulce por muertes, desapariciones, ausencias, el mantra de “pasar página” que no acaba de funcionar, ni siquiera para el optimista Capitán América; y hay acierto en el modo en que se idea cómo cada uno encara su vida tras la tragedia, y el subrayado de la importancia de trabajar en equipo, no estamos solos. El mecanismo que se idea para arreglar las cosas, viajar en el tiempo, no es el colmo de la originalidad, pero precisamente hasta se hace chanza con ello, incluso con citas de películas, la punta del iceberg de los momentos humorísticos que recorren el film, y que saben asomar cuando toca drama, heroísmo y sacrificio, sin que suenen absurdos o forzados, están perfectamente calzados. Y a partir de los viajes al pasado, se desarrollan varias subtramas, que dan cancha a los personajes, los lazos se estrechan, se sabe limar asperezas, aprender a confiar, etcétera, quizá en este film, frente a su precedente, hay menos sensación de que algunos personajes se limitan simplemente a aparecer (aunque, no nos engañemos, algún caso hay de éstos). Casi al estilo de El Señor de los Anillos, hay espacio para la épica de una gran batalla, y momentos de homenaje y reconocimiento a quien ha sabido dar la vida por el resto. Funciona bien el clímax de auténtica reunión de todos, o casi, y se dejan bien asentado que determinadas acciones y decisiones, aunque cuesten, son las que hacen que la vida valga verdaderamente la pena. El reparto multiestelar está muy bien, unas pocas pinceladas bastan para perfilar sus personales y colectivas encrucijadas, y el modo en que las afrontan; quizá sobresalen, porque tienen más espacio, Robert Downey Jr., Chris Evans, Scarlett Johansson, Liam Hemsworth, Karen Gillan, Paul Rudd y Jeremy Renner.

7/10
Los muertos no mueren

2019 | The Dead Don't Die

Centerville, un pueblecito de la América profunda. Dos policías, Robertson y Peterson, apatrullan la zona, en que afrontan denuncias como la de que, según el supremacista granjero Frank Miller, el sintecho Hermit Rob está matando a sus gallinas. Más serio resulta el salvaje destripamiento de dos mujeres en una cafetería, podrían haber sido víctimas de uno o varios animales salvajes. Aunque la culpa la podrían tener también los zombis, que comienzan a salir de sus tumbas, coincidiendo con el fracking de los casquetes polares. Curiosamente, algunos lugareños tienen sólidas nociones de cómo acabar con los muertos vivientes, lo mejor es cortarles la cabeza, según sabe bien Zelda, que regenta la funeraria, o Bobby, que se ocupa de la tienda de la gasolinera, y ha visto todas las películas de zombis que puedan imaginarse. En cambio, tres jovenzuelos de ciudad, que se alojarán en un motel, parecen carne de cañón para los zombis. Delirante película escrita y dirigida por Jim Jarmusch, que ha demostrado ya antes que las películas de género pueden abordarse de un modo “diferente”, ya sea el western (Dead Man), las cintas de sumuráis (Ghost Dog) o las de vampiros (Sólo los amantes sobreviven). En esta ocasión se encuentra lejos de las elevadas cotas de maestría alcanzadas en sus mejores filmes –con permiso de sus cintas de los 80–, Paterson y Flores rotas, que protagonizaron respectivamente Adam Driver y Bill Murray, presentes en el film, así como otros de los artistas con los que trabaja más a gusto, como Tilda Swinton y sus buenos amigos Tom Waits e Iggy Pop. Porque se limita a entregarnos un divertimento, donde entre guiño y guiño parece tomarse a cuchufleta el subgénero de terror de muertos vivientes, con un sentido del humor muy reconocible y surrealista, que apreciarán sus seguidores incondicionales. En cambio a los abonados a The Walking Dead o a las películas de George A. Romero, puede que les rompa el saque, y no perdonarán tal vez que se quite el hierro al supuesto sublime simbolismo del zombi, de una sociedad que se encuentra ya muerta en vida, o sea, no puede morir, como indica con guasa el tautológico título del film, citando una canción recurrente de Sturgill Simpson compuesta para la película. Y eso que Jarmush ha sembrado el film de homenajes y citas a películas de muertos vivientes. Aunque abundan las escenas de decapitamientos, no estamos antes una película de violencia gráfica y desagradable, se busca sobre todo ofrecer momentos de lacónico surrealismo, con intercambios dialécticos que no disgustarían seguramente al finlandés Aki Kaurismäki. El resultado, aunque simpático, es irregular, aparte de que Jarmusch no inventa precisamente el género paródico de zombis, que ya ha dado pie a títulos como Bienvenidos a Zombieland o Memorias de un zombi adolescente.

5/10
The Souvenir

2019 | The Souvenir

The Personal History of David Copperfield

2019 | The Personal History of David Copperfield

Suspiria

2018 | Suspiria

Años 70. La bailarina estadounidense Susie Bannon pasa una prueba para ingresar como alumna en la academia de baile de Madame Blanc. Pero Patricia, una de sus compañeras, ha desaparecido sin dejar rastro, así que su psicoanalista, el anciano Dr. Josef Klemperer, trata de dar con ella. Una de sus nuevas compañeras, Sara, le pedirá a Susie que le ayude a desentrañar el oscuro secreto que esconde la institución. Luca Guadagnino ha triunfado sobre todo con el relato de pasión homosexual Call Me By Your Name, con la que ganó un Oscar el veterano James Ivory por el guión adaptado. Le tiran sobre todo los homenajes al pasado, como se podía comprobar en dos trabajos con Tilda Swinton a sus órdenes Io sono l’amore (Yo soy el amor), deudor de El gatopardo y otros títulos de Luchino Visconti, y Cegados por el sol, remake de La piscina, de Jacques Deray. Rescata de nuevo a la carismática actriz para componer una relectura bastante libre del film homónimo de terror estrenado en el 77 (la trama de este remake transcurre ese año) de Dario Argento, director con el que tiene en común su primacía de la estética, pese a que ambos tengan sellos muy distintos. De nuevo barroco y excesivo, el cineasta abusa de la violencia, de la truculencia, y del simbolismo, pero sobre todo peca de pretencioso, pues no se limita a desarrollar una simple historia de horror, como el original, sino que pretende reflexionar sobre la psicosis colectiva, preguntándose cómo es posible que las ideas puedan arrastrar a numerosas personas a la violencia. Para ello, compara la secta de brujas presentada en la trama con el nazismo y el terrorismo de la RAF. Incorpora un elemento feminista, al denunciar que se menosprecia la violencia contra las mujeres, a las que se tilda muchas veces de histéricas. Estos temas de fondo tienen interés, pero el realizador acaba reiterándolos demasiado, lo que sumado a su propensión a alargar demasiado algunas secuencias, y a meter demasiados personajes secundarios, deriva en un metraje extenso, 152 minutos que agotan. Muchas escenas resultan llamativas por su poderío visual, sobre todo la de la bailarina que se descoyunta en la sala de espejos, mientras la protagonista ejecuta una coreografía en otra habitación. Pero no logran generar suspense, por la ausencia de personajes que generen una mínima empatía, lo que también deriva en un desarrollo demasiado aséptico. Tampoco aumentan el interés por ellos las excelentes actrices, pues el film cuenta con protagonistas exclusivamente femeninas, y el único personaje masculino de peso, el doctor, está interpretado por la citada Swinton, con maquillaje protésico. También aparece muy caracterizada como la jefa suprema de la escuela, y con una apariencia más reconocible como la directora artística de la misma, inspirada en la coreógrafa Pina Bausch. Desde luego, demuestra que no hay reto que se le resista, mientras que sus compañeras más o menos cumplen, sobre todo Dakota Johnson (Susie), Mia Goth (Sara), en alza con títulos como El secreto de Marrowbone, Chloë Grace Moretz, en una aparición breve, y Jessica Harper, protagonista original de la cinta setentera, como Anke, esposa de Klemperer.

4/10
Máquina de guerra

2017 | War Machine

Sátira acerca del papel de Estados Unidos –y por extensión, de todo Occidente– en Afganistán, con el foco puesto en el estamento militar, y especialmente en el recién nombrado jefe de las fuerzas ahí destacadas, el carismático y espartano general Glen McMahon. A lo largo de toda su carrera militar se ha preparado para ganar una guerra, y ésta es su oportunidad, piensa, a pesar de las muchas voces que piensan que lo único que cabe es la retirada y dejar a los afganos que se arreglen como puedan, sin injerencias, la postura que viene alimentando el comandante en jefe, o sea, el presidente Obama. Con buena intención pero con arrogancia, McMahon piensa que pueda solucionar el conflicto, mientras torea a los burócratas de Washington y aledaños. Una forma es usar los medios de comunicación a su favor, como el programa de la CBS "60 Minutes", pero quizá invitar a un periodista del magazine Rolling Stone a que les acompañe una temporada no sea una buena idea. El australiano David Michôd, director y guionista que llamó la atención con su Animal Kingdom, se basa en el libro de Michael Hastings "The Operators", y compone el personaje ficticio de McMahon inspirado en el general Stanley McChrystal, que fue relevado de su puesto afgano en 2010. Es una película arriesgada porque no cae en la caricatura de trazo grueso; cierto que muchos comportamientos de militares y políticos son grotescos, pero en cierta manera trata el tema de la intervención de EE.UU. en conflictos internacionales en serio, preguntándose si se hacen de verdad los deberes antes, para ayudar de verdad, y si no existen ciertas ínfulas mesiánicas, palabrería idealista hueca e inatención a los que padecen en sus carnes el terror. Paradójicamente, la seriedad resta algo de fuerza al conjunto, pero al menos entendemos a McMahon y a sus hombres, sometidos a un baño de realidad, a los afganos, las meteduras de pata, las operaciones de prestigio, el cálculo de los políticos, la denuncia cínica de los medios, omnipresente con la voz en off de un narrador cuya identidad nos descubrimos hasta bien avanzado el metraje. Resulta curiosa la esforzada composición de Brad Pitt, también productor, del protagonista, que se diría inspirado en George Clooney, por los gestos y el pelo canoso: le da empaque y dignidad, sí, pero también peca de artificioso. Algunos actores célebres se pueden lucir en pequeños roles, sobre todo Tilda Swinton, en una eléctrica comparecencia pública del general, y Ben Kingsley como el presidente afgano.

6/10
Okja

2017 | Okja

2007. Lucy Mirando, CEO de la megacorporación Mirando, anuncia que su compañía creará genéticamente en unos años una especie de cerdo gigantesco. Una década más tarde, la pequeña huérfana Mija, que vive en las montañas en Corea del Sur con su abuelo, pasa todo el día en compañía de un ejemplar de estos nuevos animales, Okja, que le guarda una extrema lealtad. Pero éste resulta ser sólo un préstamo temporal, así que cuando los representantes de la compañía se lo lleven, pues tienen planes poco ortodoxos para su futuro, la niña decide viajar a Seúl para recuperarlo. Brad Pitt produce a través de su compañía, Plan B, un film para Netflix que generó una polémica cuando el Festival de Cannes lo seleccionó para competir en la sección oficial de 2017, junto con The Meyerowitz Stories, de Noah Baumbach, también destinado a su estreno directo en la popular plataforma de ‘streaming’. Ha sido la primera vez que el certamen incluía entre los candidatos a la Palma de Oro producciones que, salvo en el caso de alguna sala aislada coreana, no van a pasar por los cines. Coescribe el guión y dirige el surcoreano Bong Joon-ho, que sigue la línea de sus filmes más conocidos, The Host y Snowpiercer (Rompenieves), pues se adscribe al género fantástico, logra un frenético ritmo narrativo, filma eficaces secuencias de acción, y añade toques de humor bizarro, aquí a veces un poco tontorrón. Sigue el esquema de E.T., el extraterrestre y otras cintas de amistad entre infante y monstruo, con elementos del cine de aventuras. Pero el realizador se distingue sobre todo por incluir crítica social, y en esta ocasión, con un tono cercano a la sátira, pone en solfa los excesos de la industria alimentaria, que lanza alimentos transgénicos movida únicamente por el afán de aumentar sus beneficios. Contra lo que se puede suponer, Joon Ho no se muestra complaciente con los animalistas en contra de este tipo de prácticas; el realizador –que recuerda en algunos momentos, sobre todo los más corales, al cineasta español que posiblemente ni conozca Luis García Berlanga– también la emprende contra ellos. Aquí no queda títere con cabeza, y éstos parecen más ingenuos que idealistas, y pese a su amor por las bestias, no dudan en golpear a humanos, sin consideración alguna. Amena, visualmente brillante, con una utilización inteligente de los efectos especiales, sobre todo a la hora de crear al expresivo marrano, Okja cuenta con un reparto internacional de altura. Repite con Joon Ho tras el film sobre el tren futurista Tilda Swinton, que esta vez compone muy bien una villana exagerada de cómic; está acompañada por un histérico Jake Gyllenhaal, como presentador televisivo, una correcta Lily Collins como activista, en el rol de líder de esta última el siempre sorprendente Paul Dano, y el carismático Giancarlo Esposito en el papel de un sicario de la malvada, que recuerda a su creación más inolvidable, Gus Fring, en Breaking Bad. Soporta la mayor parte de la trama la talentosa Ahn Seo-Hyun, que pese a su juventud tiene una vasta experiencia en series y largometrajes coreanos.

6/10
¡Ave, César!

2016 | Hail, Caesar!

Los hermanos Joel y Ethan Coen vuelven a transitar el terreno del cine dentro del cine que les valió la Palma de Oro en Cannes gracias a Barton Fink, pero en esta ocasión lo hacen con un tono muy diferente, detrás de la ironía amable se trasluce un auténtico homenaje al viejo sistema de los estudios de Hollywood, una fábrica de sueños que pese a sus inevitables defectos entregaba películas capaces de inspirar, entretener y conmover. No deja de tener su miga que el protagonista sea el jefe de Capitol Pictures, estupendo Josh Brolin, que duda entre seguir en la locura de producir películas o aceptar la oferta de irse a regentar otro tipo de fábrica, una de aviones, que le supondría un horario más humano y unos emolumentos bastante mayores. La excusa argumental es mínima –la estrella de una película bíblica titulada precisamente ¡Ave, César!, estilo Ben-Hur es secuestrado por un equipo de artistas con simpatías comunistas–, y sirve para ilustrar con estupendo sentido del humor la casa de locos de aquella época, los años 50. De modo que vemos cómo es el rodaje en estudio, el montaje con la moviola, el visionado de un copión... Lo que parecía un desastre mientras se rodaba, con un actor que parecía un inútil, en la pantalla cobra inesperada magia... Se nos ofrecen sentidos homenajes al musical, a las figuras caleidoscópicas en el agua de Esther Williams, al western de tono ingenuo... Se apunta la competencia de la televisión... Pululan las gacetilleras en busca de cotilleos, y hay escándalos que resulta necesario tapar... Las películas ofrecen contenidos, y hay que contentar a los representantes de los credos religiosos... Hay guionistas que, tremenda osadía, quieren ofrecer mensajes, algunos representas del peligro “rojo”... Todo eso está ahí, servido por dos cineastas que creen en las películas, aunque sepan al mismo tiempo reírse de esa influencia que ejercen sin lugar a dudas en los espectadores, lo sepan estos o no. Lo que tiene un gran mérito es la unidad que logran con personajes muy diversos y situaciones variopintas, todo casa y sirve a la idea de celebrar a la fábrica de sueños.

8/10
Doctor Strange (Doctor Extraño)

2016 | Doctor Strange

El doctor Stephen Strange es un afamado neurocirujano asentado en Nueva York, cuyas manos obran algo parecido al milagro a la hora de acometer delicadas operaciones en el cerebro de sus pacientes. Con un ego bastante subido, sólo vive para el trabajo, pero su mundo va a venirse abajo cuando sufre un terrible accidente de automóvil: aunque salva la vida, sus manos han sufrido múltiples lesiones, y conservan un temblor que no parece fácil que desaparezca. A pesar de su empeño en recuperarse con rehabilitación, los avances son lentos, y se convierte en un tipo amargado. Hasta que se entera de la recuperación de quien debía ser un tetrapléjico, un tal Pangborn, quien le explica que ha sido gracias a la sabiduría ancestral de una mujer conocida como la Anciana. Aunque escéptico, Stephen viaja a Nepal, y aprenderá que existen unos conocimientos diferentes a la ciencia en la que siempre ha confiado. De modo que se empapa de misticismo, y de la existencia de multiversos, universos paralelos, hasta el punto de que encuentra un nuevo sentido a su vida, hay otras metas y posibilidades para ayudar a los demás más allá de la mesa de operaciones del hospital. Adaptación de las andanzas del personaje de cómic, creado por Steve Ditko en 1963. Aunque no es de los más populares, parece claro que Walt Disney pretende sacar el máximo partido a la amplia galería de personajes de superhéroes de cuyos derechos es propietaria tras la compra de Marvel en 2009. La idea aquí es entregar aventuras con un componente mágico, y de este modo explorar nuevos terrenos frente a las tramas de los típicos superhéroes con su superpoder correspondiente, los grupetes de superhéroes, u otras recientes vías "innovadoras" que incluyen el cine negro (Jessica Jones y compañía) o la parodia (Deadpool). De modo que se presenta el conflicto fe-razón, para lo que parece muy adecuada la elección del director, Scott Derrickson (que brilló en la cinta sobre posesión diabólica El exorcismo de Emily Rose), que es también uno de los autores del guión. Además se incide en la egolatría inicial del protagonista (el eficaz Benedict Cumberbatch), que recibe la correspondiente cura de humildad, a la que contribuyen primero su compañera de hospital Christine Palmer (Rachel McAdams), y luego sus compañeros de aprendizaje (la Anciana a la que da vida Tilda Swinton), más Mordo (Chiwetel Ejiofor) y Wong (Benedict Wong). Los efectos visuales están muy cuidados, con esos edificios que se pliegan y la dinámica acción con las peleas de rigor, deudores de títulos como Origen y Matrix. Y aunque puede agotar la pirotecnia digital, que a veces resulta excesiva, los conflictos aligerados con dosis de humor bien calculadas, hacen que el visionado del film sea en líneas generales altamente disfrutable. Quizá el villano de Mads Mikkelsen sea demasiado hierático, pero en fin, tiene su lado medianamente inquietante, y da pie a un clímax bucle la mar de ingenioso.

6/10
Cegados por el sol

2015 | A Bigger Splash

Tras Yo soy el amor, el siciliano Luca Guadagnino repite con Tilda Swinton. Cegados por el sol compitió en la sección oficial en el Festival de Venecia de 2015. Marianne Lane, gran estrella del rock, se ha sometido a una compleja operación quirúrgica de las cuerdas vocales. Mientras recupera la voz pasa unas vacaciones con su novio, el musculoso fotógrafo Paul, en Italia. También se apunta de improviso Harry, su ex, un productor discográfico que llega con su joven hija, Penélope, y que levantará resquemores y celos. Se trata de un remake libre y cambiando la localización de La piscina, de Jacques Deray, que protagonizaron en 1969 los legendarios Alain Delon, Romy Schneider y Jane Birkin, y transcurría en Francia. Guadagnino hereda el ritmo lento del original, pero no la capacidad de sugerencia ni la elegancia. Quizás porque no se sabe muy bien hacia dónde va, los dos primeros actos se siguen con cierto interés, también por el buen hacer de los actores, y porque apunta reflexiones sobre la factura que pasa una vida llena de excesos, la traición y la amistad. Pero el último tramo resulta insoportable.

4/10
Y de repente tú

2015 | Trainwreck

Amy se resiste al compromiso. Prefiere compartir las noches con desconocidos a los que manda enseguida a su casa, para que no se queden a dormir, se burla de su hermana porque ha formado una familia. Pero cuando su jefa en la revista para la que trabaja la manda a escribir un artículo sobre Aaron Conners, un médico deportivo, acaba enamorándose de él y replanteándose su estilo de vida. Judd Apatow dirige a la peculiar cómica televisiva Amy Schumer, ultrafamosa en Estados Unidos, que debuta como escritora de largometrajes. Se incorpora así a la galería de colaboradores del realizador, tras haber asomado la cabeza en la serie producida por él Girls. El libreto juega a la subversión de roles pues la protagonista se comporta tradicionalmente como un hombre mujeriego. Encaja muy bien en la filmografía del responsable de Lío embarazoso, pues abunda el humor de trazos gruesos, pero en el fondo subyacen reflexiones sobre el miedo al compromiso del mundo actual, en el caso de una mujer fuerte e independiente, pero que también tiene sus necesidades afectivas. Tiene cierta gracia la siempre sobresaliente Tilda Swinton encarnando con mucho maquillaje y grandes dosis de exageración a la jefa del protagonista, y también el luchador John Cena, como novio cachas y descerebrado. Algunas de sus referencias al mundo del deporte y la cultura popular funcionan, especialmente los cameos de figuras del baloncesto como Lebron James o el cine, como Daniel Radcliffe, Marisa Tomei y Matthew Broderick. Desentonan sin embargo la histriónica protagonista, y su acompañante masculino, el también cómico Bill Hader. Además, Apatow siempre se alarga y los 125 minutos de metraje se antojan excesivos para este tipo de producto.

4/10
El Gran Hotel Budapest

2014 | The Grand Budapest Hotel

Imaginativo juego de muñecas rusas a cargo del inclasificable y ocurrente Wes Anderson, que dice haberse inspirado en la obra del genial escritor Stefan Zweig, aunque igual podría afirmar que sus personajes de bigotes son deudores de Hergé y su álbum de Tintín “El cetro de Ottokar”, ya puestos. Una joven en la actualidad se siente profundamente conmovida por la novela “El Gran Hotel Budapest”; un autor, unos años antes, confiesa haber escuchado su historia en dicho hotel sito en una montaña solitaria, de labios del señor Mustafá; y Mustafá recuerda su época de botones del hotel, cuando era Zero, a las órdenes del señor Gustave, dueño del establecimiento y todo un caballero, cuando descubrió el amor y se vio sumergido en una vertiginosa aventura conspiratoria de crímenes a cuento de una herencia. Anderson entrega una narración aventurera de enorme dinamismo, con sugerentes toques surrealistas, en la época del desmembramiento del imperio austrohúngaro previa a la Segunda Guerra Mundial, aunque aludiendo siempre a países ficticios. Y a la hora de apostar por lo grotesco, se permite algún detalle gore o tosco, jugando así al contraste con los modales impecables del señor Gustave. Como hiciera ya en Moonrise Kingdom, el cineasta texano apuesta en El Gran Hotel Budapest por una visión romántica, con una paleta de colores pastel muy estudiada, y acudiendo a encuadres atrevidos y al uso de grandes angulares. En su cuidado guión hay espacio para una idealizada historia de amor, y una bonita relación patrón-subalterno de tipo casi paternofilial, que no paternalista. Destaca además un reparto coral de divertidos personajes estrambóticos, y riesgos como el de un formato de pantalla casi cuadrado, y efectos de miniaturas apenas disimulados, que dan al conjunto un adecuado aire naïf.

8/10
Sólo los amantes sobreviven

2013 | Only Lovers Left Alive

  Una atípica historia de vampiros, como no puede ser de otra manera si viene firmada por uno de los reyes del cine independiente underground americano, Jim Jarmusch. Describe el reencuentro de los eternos enamorados Adam y Eva en la ciudad del primero, Detroit, ella ha decidido dejar Tánger porque sabe que su amado sigue dando vueltas a una de sus ideas recurrentes, el suicidio. Con siglos de existencia a sus espaldas, estos vampiros ya no van matando gente y chupándoles la sangre de la yugular, sino que compran material de primera calidad en hospitales, o acuden a otros proveedores humanos, que ignoran su particular condición. El cultivado Jarmusch ofrece un film fantasmal y lánguido, en su línea habitual, ligero aunque esté sembrado de referencias literarias y musicales que plasman sus personales gustos. Sin ser una de las siete maravillas de la humanidad, hay que reconocer en el director su habilísima realización con fotografía perpetuamente nocturna, la capacidad de manejar y combinar tonos, a veces románticos, con tintes trágicos, otras veces siguiendo planteamientos gamberros, propiciados por la aparición de Ava, la hermana de Eva, que muestra que los instintos primitivos siguen existiendo en nuestra sofisticada civilización actual, también entre los vampiros. Los actores se prestan de buen grado al juego de Jarmusch, ya sean los protagonistas, Tilda Swinton y Tom Hiddleston, o secundarios de lujo como John Hurt y Mia Wasikowska.  

6/10
The Zero Theorem

2013 | The Zero Theorem

Un Londres futurista. Qohen -que no Quinn- es un genio de la informática, que vive en una iglesia abandonada, haciendo programas para una gran corporación que trata de tranquilizar a sus clientes, para que la existencia les sea más llevadera. Y anda muy angustiado por las presiones que padece para demostrar el llamado “teorema cero”, que permitiría descubrir el sentido de la existencia con un cien por cien de seguridad, o lo que es lo mismo, con un cero por ciento de posibilidades de equivocarse. Y aunque logra resultados por el 99 y pico por ciento, aquello no es suficientes. Terapias telefónicas, la tentación de los placeres carnales o paraísos virtuales no acaban de lograr calmar el agobio de Qohen. Otro delirio fílmico de Terry Gilliam, quien ya hiciera integrado en Monty Python treinta años atrás El sentido de la vida, en aquel caso en clave disparatadamente cómica. Aquí recrea con barroquismo exuberante la imaginería de la capital de Inglaterra dentro de unos años, con un Christoph Waltz pasado de rosca, al que rodean personajes a cada cual más estrambótico, desde el fantasmal jefe encarnado por Matt Damon, al supervisor David Thewlis, la psicóloga telefónica Tilda Swinton y la “experta en placeres” Mélanie Thierry. Con un guión del totalmente desconocido Pat Rushin, seguramente Gilliam quiere hacernos en The Zero Theorem, dentro del contexto psocial ostmoderno, un sesudo planteamiento existencial sobre Dios -véase el crucificado descabezado de la iglesia-, y las cosas que nos permiten hacer la vida más llevadera. Pero lo que entrega es un pastel bastante indigesto, con pasajes francamente aburridos, y algún que otro personaje rozando el histrionismo. Doce monos y Brazil eran filmes en la misma línea, pero el cineasta lograba un equilibrio que aquí se le escapa.

4/10
Snowpiercer (Rompenieves)

2013 | Snowpiercer

El mundo camina hacia el desastre. Un intento por evitar el calentamiento global ha convertido la Tierra en un planeta congelado. 17 años han pasado desde entonces, y los únicos supervivientes ocupan un tren que nunca se detiene y recorre el mundo entero, una especie de apocalíptico "arca de Noé". Y en el interior impera un tiránico sistema clasista, donde la chusma ocupa el furgón de cola, comiendo verdadera porquería, mientras que los vagones de delante los ocupa la clase dirigente, y los niños que constituyen el futuro de la humanidad. El injusto estado de cosas podría romperse si Curtis decide asumir al fin el liderazgo de una revolución contra el tirano Wilson, el dueño del tren. Pero la hora de la rebelión se diría que nunca acaba de llegar. Primera película en inglés del coreano Bong Joon-ho, director y guionista, que se inscribe en la moda contemporánea del cine con tintes apocalípticos al que él mismo no es ajeno, como demostró en The Host, sobre una criatura nacida de la contaminación radioactiva. El cineasta de ojos rasgados entrega una película dinámica, atravesada del humor bizarro que es su personal marca de fábrica, que a veces puede chocar a la mentalidad occidental. Resulta divertida Tilda Swinton en su papel de excéntrica y cobarde ministra de Wilson, y también hace acto de presencia Song Kang-ho, uno de sus actores habituales, eficaz en su laconismo. El film peca de reiterativo, y los personajes resultan algo esquemáticos, pero al menos Joon-ho se las arregla para que muera quien le parezca, no se ata a las convenciones a la hora de "decidir" quien debe sobrevivir en el mundo congelado para conceder una nueva oportunidad a la humanidad. Las escenas de acción están bien rodadas, los espacios claustrofóbicos bien aprovechados, y los distintos "universos" del tren conceden algo de variedad. La escena final tiene su encanto y concede al espectador espacio para la esperanza.

5/10
Moonrise Kingdom

2012 | Moonrise Kingdom

Tras debutar en el campo de los dibujos animados con Fantástico Sr. Fox, Wes Anderson vuelve a la imagen real con Moonrise Kingdom, elegida para inaugurar el Festival de Cine de Cannes. Como es habitual, el propio Anderson ha escrito el guión, con la ayuda de Roman Coppola, con el que ya había elaborado el libreto de Viaje a Darjeeling. Años 60, en una isla de Nueva Inglaterra. Sam, un preadolescente, huye del campamento de scouts para reunirse con Suzy, la chica de la que se ha enamorado, y emprender un viaje hacia territorio selvático. Trata de encontrarles el capitán Sharp, de la policía local, mientras que el jefe de scouts Ward también ha emprendido la búsqueda por su cuenta con los otros chicos a su cargo. Como cabía esperar, Anderson se mantiene dentro de su particular mundo personal, marcado por un tono surrealista, personajes estrafalarios, frescos golpes de humor y abundancia de imágenes coloridas. En suma, vuelve a realizar una apología de la excentricidad, con otro joven protagonista con gafas como el de Academia Rushmore, su debut, que a pesar de su apariencia chocante parece tener dotes excepcionales. Una vez más vuelve a estar muy presente la reivindicación de la necesidad de la unidad familiar. A diferencia de otros de sus títulos, como Life Aquatic, que parecía concebido únicamente para sus incondicionales más acérrimos, Moonrise Kingdom tiene un ritmo dinámico, se sigue con interés y logra conmover a través de su exploración del descubrimiento del amor. La huida juvenil de los protagonistas no oculta estar inspirada en "El guardián entre el centeno", el célebre libro de J.D. Salinger. Como es habitual, el realizador ha seducido a conocidos actores. como Edward Norton, Frances McDormand y Bruce Willis, en registros sorprendentes. No puede evitar Anderson ofrecer una vez más la sensación de que en Moonrise Kingdom ha desaprovechado a parte del reparto, como en el caso de la gran Tilda Swinton, que tiene un mínimo papel como asistente social, o el de Harvey Keitel, eficaz, pero breve. Tampoco tienen una enorme presencia esta vez Bill Murray y Jason Schwartzman, sus actores fetiche. Los auténticos reyes de la función son los jóvenes debutantes Jared Gilman y Kara Hayward, así como el resto del reparto juvenil, que logra personajes muy mimetizados con el universo de Anderson.

6/10
Tenemos que hablar de Kevin

2011 | We Need to Talk About Kevin

Una cortina mecida por el viento porque la puerta de una terraza está abierta. Un festejo popular de la tomatina, con todo el mundo embadurnado de rojo, y entre la muchedumbre reconocemos a una mujer, Eva Katchadourian, con la cara de Tilda Swinton. Trazos impresionistas de una mujer estresada limpiando manchas de pintura roja en su casa, de su vida familiar con su marido, su hijo adolescente Kevin, y su hijita. El chico está en la cárcel. Vemos a Kevin de niño. Y descubrimos a un auténtico demonio, empeñado en hacer la vida imposible a su madre, mientras ante su progenitor exhibe su aspecto más conmovedor. Pieza a pieza, se irá componiendo el puzzle de lo que apunta a ser la tragedia familiar de los Katchadourian. Es ésta una de esas películas que se aman o se odian, no parece admitir término medio. Habrá quien diga que Tenemos que hablar de Kevin es genial, aunque por su pretenciosidad puede leerse en clave de tomadura de pelo. Adaptación de una novela de Lionel Shriver, con la particular mirada de Lynne Ramsay (Ratcatcher, Movern Callar), se diría la versión “artística” de Este chico es un demonio o El buen hijo, e incluso La profecía, todas películas con chaval “monstruito”. La directora se las arregla para crear una atmósfera malsana y angustiosa, al estilo Todd Solondz, en que la vida de la protagonista –meritoria Tilda Swinton, hace falta ser una gran actriz para no convertir en un ridículo histrión a su personaje– es, en sus propias palabras, un infierno. Pero entendida su propuesta, con un soterrado y patético humor negro, y empezando a formarse con las distintas escenas, muy trabajadas visualmente, un cuadro coherente, Ramsay se vuelve reiterativa, y sobre todo, no nos lleva a ninguna parte. Sin finalidad o razones en los actos de Kevin, esa es la explicación de su modo de comportarse, nos dice un film nihilista que queda reducido a “pesadito” ejercicio de estilo.

4/10
Las crónicas de Narnia: La travesía del Viajero del Alba

2010 | The Chronicles of Narnia: The Voyage of the Dawn Treader

Continúa la Segunda Guerra Mundial, y Edmund Pevensie querría alistarse para emplear todo su valor adquirido en Narnia. No será así, pues es menor de edad, pero a cambio volverá con su hermana Lucy a este fantástico lugar. Les acompaña su insoportable primo Eustace, típico sabihondo que no cree en cuentos de hadas. Su entrada en Narnia por el mar les hace reencontrase con Caspian, ahora rey. Y aunque en sus dominios reina la paz, ha emprendido una expedición a unas misteriosas islas donde antaño desaparecieron siete nobles caballeros. Tercera entrega de “Las Crónicas de Narnia” del escritor británico C.S. Lewis, tras Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario y Las crónicas de Narnia: El príncipe Caspian. Cambia el director –Michael Apted reemplaza a Andrew Adamson, que retiene un crédito como productor–, y también la compañía asociada a la productora Walden Media –Fox ha reemplazado a Disney, que irónicamente para una saga donde la fe es tan importante, no ha creído en su continuidad tras la acogida algo fría de Caspian frente a su predecesora–. El resultado, servido también en 3D, es más que notable, gracias a un impresionante dinamismo, una asombrosa serie de escenas de acción y brillantes efectos visuales que no desdibujan los trazos de una trama sólida, con personajes y conflictos interesantes. El combate entre el dragón y la serpiente de mar es espectacular, pero también está muy conseguida la escena de entrada en Narnia, francamente original, y muy fiel al libro en que se basa. De algún modo Edmund y Lucy asumen los papeles de sus hermanos Peter y Susan, ya demasiado mayores para viajar a Narnia –aunque una simpática ocurrencia de guión permite recuperarlos en un par de secuencias–, los chicos han crecido y son más maduros. Lo que no quita para que ellos y Caspian sufran tentaciones en sus puntos más flacos, los complejos que les atenazan. Mientras, el neófito Eustace ocuparía un poco el papel que Edmund desempeñaba en el primer film, pero además es un excelente contrapunto cómico, propicia los momentos más graciosos, aparte de la ‘hermosa amistad’ que desarrolla con el ratón Reepicheep. El guión de Christopher Markus, Stephen McFeely y Michael Petroni es muy fiel al espíritu cristiano de su fuente, Lewis, algo que se constata en el majestuoso león Aslan, que guía a los chicos por el camino del bien, y asegura que en el mundo real pueden encontrarle con otro nombre.

7/10
Los límites del control

2009 | The Limits of Control

Un tipo solitario, negro, con manías como la de pedir siempre dos cafés expreso en tazas separadas. Tiene encuentros con misteriosos personajes en aeropuertos y terrazas de bar. Mediante frases clave que permiten el mutuo reconocimiento intercambian mensajes cifrados contenidos en cajitas de cerillas. ¿A qué se dedica este hombre? Misterio, no sabemos, pero intuimos que no se trata de una hermanita de la caridad, que su oficio es más bien siniestro, y precisa un absoluto dominio o control. Nuestro misterioso personaje se mueve por España: Madrid, Sevilla, un pueblo de Almería. La ejecución de su misión está cada vez más cerca, y la necesidad de relajación para no fallar es total. Una película de atmósfera. Con uso inteligente y variado de la música, e imágenes recogidas por Christopher Doyle que dan a la geografía urbana y rural española un aspecto único, no muy distinto a sus otros filmes. En tal sentido, todo es muy Jim Jarmusch, aunque la trama y su estiramiento hasta las casi dos horas resultan caprichosos en exceso, y el entretenimiento cara a no agotarse parece consistir en reconocer lugares y actores. El film conecta algo con Ghost Dog. El camino de samurai, en la mirada de un tipo disciplinado y frío, un lacónico Isaach De Bankolé, que hace lo que debe hacer, sin dejarse distraer más allá de lo imprescindible y punto. Es el sentido, se supone, que tiene la insólita y surrealista presencia de la mujer desnuda que se cuela en el apartamento del protagonista, y ante la que éste mantiene la distancia justa. Se puede intuir que algo le gusta contemplar obras de arte en el Museo Reina Sofía, y que le atraen las guitarras, más allá de los múltiples usos que se pueden dar a sus cuerdas. Los diálogos son escasos, a veces dar vueltas a ideas como el subjetivismo o el poder de la imaginación para justificar lo imposible. El desenlace, algo desconcertante, sugiere, tal vez, una crítica a la clase política estadounidense con una visión 'realista' –o sea, despreciativa hacia las personas– de las cosas.

5/10
Io sono l'amore (Yo soy el amor)

2009 | Io sono l'amore

Milán. La familia Recchi, representante de la alta burguesía milanesa, celebra una gran cena familiar en donde estarán presentes todos los miembros del clan, entre ellos el abuelo Edoardo y su mujer Allegra; su hijo Tancredi y su mujer Emma, de origen ruso; y los nietos Edoardo (quien se presenta acompañado de su novia Eva), Gianluca y Elisabetta. El abuelo aprovecha la velada para informar que se retira de su trabajo y que cede el dominio de su imperio financiero a su hijo Tancredi y a su nieto Edoardo. A partir de ese momento serán ellos quienes gestionen la fábrica sobre la que se ha asentado el clan Recchi durante varias generaciones. Esa gala familiar sirve al director para presentar sucintamente a los personajes y hacernos entrar elegantemente en su mundo fastuoso, en su vida regalada y perfectamente diseñada, y también en la atmósfera agobiante que se extiende por la enorme mansión. Pasan los meses y poco a poco el espectador es consciente de que la comunicación familiar es pobre, y el cariño y la unidad es más artificial que real. Tancredi anda muy ocupado en los negocios de la familia, ausente durante días; la joven Elisabetta, que estudia en Londres, tiene un secreto inconfesado que será descubierto; Edoardo está molesto y desengañado por la gestión puramente económica que su padre y su hermano Gianluca están llevando a cabo en la fábrica... Pero la insatisfacción afecta especialmente a Emma, señora de la casa, protagonista absoluta de la película. Es ella el pilar sobre el que debiera sostenerse la familia. Pero algo falla, porque no es feliz. Y el punto culminante llega cuando conoce al reservado Antonio, excelente cocinero e íntimo amigo de su hijo Edoardo. Entre los dos surgirá una descontrolada pasión erótica. El director y guionista Luca Guadagnino (responsable de Melissa P.) no esconde la intención de imprimir una densa intensidad dramática en su historia, con explícitas referencias literarias a las trágicas sagas familiares de Tolstoi o Dostoievski –donde “la mujer rusa es más fuerte que el hombre”, dice un personaje– o la elección nada casual de los nombres de la protagonista, claro trasunto del célebre personaje adúltero de Gustave Flaubert, y del de su marido, Tancredi, de aires Lampedusianos. Para lograr su propósito Guadagnino compone una puesta en escena brillante, regargada y por momentos opresiva, con imágenes de acabado preciosista muy viscontinianas –el tema, la desintegración familiar, también es propio del director de El gatopardo–, en donde destacan especialmente la maravillosa fotografía de Yorick Le Saux, la esmerada planificación y el elegante uso de la cámara, memorable cuando sigue a los personajes a través de los pasillos de la gran casa de los Recchi. Y la música de John Adams es aguda y penetrante. Por el contrario, tras este excelente uso de la forma, Guadagnino desatiende demasiado a los personajes, dibujados sólo superficialmente, a quienes maneja caprichosamente a su antojo. Algunos de ellos, desde luego, necesitaban mayor atención, como el joven Edoardo, y sobre todo resulta por completo inverosímil la relación que surge entre Emma y Antonio. El director sencillamente se la saca de la chistera, y desde luego no cuela entre tanta seriedad que un plato de langostinos y en general el arte culinario ponga el mundo familiar patas arriba. Los actores están bien, especialmente Flavio Parenti (Háblame de amor) y Tilda Swinton (Julia), que también ejerce de productora del film. A la oscarizada actriz, que ya trabajó para el director en The Protagonists, le viene como anillo al dedo el personaje de Emma, una de esas mujeres raras, atormentadas y exageradas que tanto le gusta interpretar. 

5/10
Julia

2008 | Julia

“Somebody is looking for something”. “Alguien busca algo”, dice la canción que suena en un garito nocturno, donde Julia, tras ingerir cantidades exageradas de alcohol, se acuesta con un desconocido. ¿Qué busca Julia, una alcohólica cuya vida es un completo desastre? La mujer, sin ocupación estable, acude sin demasiada fe a sesiones de alcohólicos anónimos. Allí conoce a Elena, una madre soltera mexicana desequilibrada, cuyo niño, Tom, está a cargo del abuelo, magnate de la industria electrónica. Y le propone un plan disparatado, que secuestre a Tom a cambio de una cantidad de dinero. Julia se embarcará en tan dudosa aventura, pero las cosas se complican sobremanera por su absoluta bisoñez en estas lides.Diez años ha tardado en volver a dirigir el francés Erick Zonca, desde las prometedoras La vida soñada de los ángeles y El pequeño ladrón. Lo ha hecho en inglés, en Estados Unidos, con una película intensa, sostenida por una formidable Tilda Swinton, quien supera con aplomo la prueba de su omnipresencia en pantalla, en las casi dos horas y media de metraje. Su personaje errático es complejo, invita a la empatía, aunque sus defectos sean patentes. La película evita el sentimentalismo fácil al que podría dar pie la relación entre la secuestradora y la víctima, un niño al que da vida con naturalidad Aidan Gould. La evolución de dicha relación está bien construida, y resulta creíble el modo en que culmina, bastante más honesto que el que empleó Clint Eastwood en Un mundo perfecto. Este realismo, donde son compatibles los malos tratos -pastillas para mantener dormido al crío, atado y amordazado...- con el despertar tímido de cierto instinto maternal, recuerda a Gloria de John Cassavetes, influencia que Zonca reconoce. También en ese film había una violencia seca, aquí presente en el chapucero secuestro, pero sobre todo en el tramo mexicano de la película, cuando Julia se ve enredada en los manejos de criminales de ese país, y donde de un modo ingenioso, “se riza el rizo” al cambiarse las tornas, la extorsionadora es extorsionada.

7/10
El curioso caso de Benjamin Button

2008 | The Curious Case of Benjamin Button

Adaptación de un relato corto de Francis Scott Fitzgerald, es de esos casos en que la película está a la altura del original, si no lo supera ampliamente, aunque sólo sea por la ventaja de su mayor ambición artística, se aumenta el tamaño del lienzo donde se pinta la narración, por así decir. La historia central es la del Benjamin Button, un hombre que nace en la Luisiana cercana a los años de la Primera Guerra Mundial, con un aspecto que espanta a su padre hasta el punto de abandonarlo. En efecto, se diría que Benjamin ha nacido anciano. Y, justamente, es acogido en una residencia de ancianos. A medida que crece, criado por una mujer negra, sus graves enfermedades y los achaques propios de la vejez van desapareciendo. Pronto es evidente que el proceso de madurez de Benjamin corre en dirección contraria a la del resto de los mortales: con el paso de los años rejuvenece. Esta narración, inspirada en el original de Fitzgerald, la enmarcan los guionistas Eric Roth y Robin Swicord dentro de otra historia contemporánea, la de una anciana ingresada en un hospital, también de Luisiana, acompañada por su hija, en un momento en que se acerca el huracán Katrina. A instancias de su madre, la hija le lee unas memorias que recogen las andanzas de Benjamin Button, y a medida que transcurra el metraje sabremos de los lazos que unen a ambas historias. Obviamente, la trama es muy original, pero difícil de trasladar a la pantalla. Y lo increíble es que, tanto el guión de la película –donde los intereses de Roth parecen conectar con los de su libreto de Forrest Gump–, como la puesta en imágenes de David Fincher, logran el milagro de que aceptemos un planteamiento que exige suspender la incredulidad. Ayuda, claro está, el empaque de una producción de Frank Marshall y Kathleen Kennedy, que ya sorprendieron en 2007 apadrinando un título de la calidad de La escafandra y la mariposa. No sólo los efectos de maquillaje son soberbios, sino que el director a cargo del proyecto tiene una gran capacidad visual, da bien los saltos narrativos a los distintos escenarios, y hace un uso perfecto de ideas de guión como la del reloj que marcha hacia atrás, o la del tipo al que gusta contar las siete veces en que fue alcanzado por un rayo. La voz en off funciona y hay un completo acierto en el reparto, con un genial Brad Pitt bien respaldada por actrices como Cate Blanchett y Tilda Swinton. El discurrir de toda una vida se convierte en una maravillosa parábola sobre el sentido de la la existencia, una reflexión sobre el paso del tiempo y las cosas a las que merece la pena dedicarlo. Abundan las peripecias en la narración, se tiene la sensación de ser testigo de cómo se van conformando la experiencia de una vida plena, que necesariamente no es perfecta, pero que ha valido la pena. De algún modo Fincher alcanza la meta que no supo hollar Francis Ford Coppola en Jack y Juventud sin juventud, dos títulos que exploran estos mismos temas. De un modo singular lo logra en la historia romántica, primero con las experiencias iniciáticas que avergüenzan y sin futuro –la “primera vez” en un prostíbulo, el primer enamoramiento, de una mujer casada...–, para dar paso, sí, al encuentro con el amor verdadero, que si ya es complicado mantener en circunstancias normales, aquí resulta más frágil y elusivo, exige incluso una mayor responsabilidad. La idea de cambiar el paso ordinario en la evolución de una relación conyugal sirve para subrayar los pilares sobre los que se sustenta, ese amor que debe ser cultivado, esa prole que es un tesoro increíble, el espíritu de sacrificio, tantas pequeñas cosas que, si se descuidan, pueden conducir a equívocos y suspicacias. Una mirada más directa a la trascendencia habría redondeado una magnífica película, que en este terreno prefiere mantenerse en un segundo plano, aunque no se eluda el tema en la naturalidad con que los personajes rezan.

9/10
Las crónicas de Narnia: El príncipe Caspian

2008 | The Chronicles of Narnia: Prince Caspian

Narnia está gobernada por los telmarinos, hombres que se han establecido allí desplazando a las criaturas mágicas. Miraz, el hermano del difunto rey telmarino, acaba de ser padre de un niño varón, por lo que peligra el acceso a la corona del legítimo heredero, el príncipe Caspian. Aconsejado por su tutor, el doctor Cornelius, Caspian huye precipitadamente por la noche al bosque, donde se va a encontrar con las criaturas de la antigua Narnia, que el joven creía eran pura leyenda. También hará sonar un viejo cuerno que, según las viejas historias, sirve para convocar ayuda en tiempos de dificultad. Y en efecto, los hermanos Pevensie, Peter, Susan, Edmund y Lucy, que se encuentran en el andén del metro en el Londres de 1941, un año después de los sucesos narrados en Las Crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario, llegan de modo mágico a Narnia. Se encuentran un lugar muy distinto al que dejaron tiempo atrás, pues lo que para ellos ha sido un año en el mundo normal, en Narnia han sido cientos de años. La época en que los hermanos fueron reyes ha quedado sepultada por el discurrir del tiempo, suena a algo legendario, e incluso narnianos como el enano Trumpkin no tienen muy claro que exista de verdad alguien como Aslan, el majestuoso león que dio su vida antaño por Narnia. Mientras Caspian trata de persuadir a las criaturas de Narnia para que le ayuden a derrotar al usurpador Miraz, ofreciéndoles recuperar la forma de vida de tiempo atrás, aparecen los Pevensie, dispuestos a ayudarle en la tarea. Nueva y apasionante entrega de “Las Crónicas de Narnia”, la saga fantástica de C.S. Lewis integrada por siete volúmenes. Y aunque estamos ante un relato fantástico, se opta por un inteligente realismo: lo que vemos, parece que está sucediendo en un mundo diferente pero auténtico. Aquí se adapta el segundo de los libros del autor inglés, de nuevo con Andrew Adamson tras la cámara, y con él mismo y los guionistas Christopher Markus y Stephen McFeely. Hay un claro esfuerzo de fidelidad al original, al tiempo que un modo inteligente de no separar demasiado las líneas argumentales de Caspian desvalido preparándose para enfrentarse a su tío Miraz, y de los Pevensie redescubriendo Narnia. Además, tras el enorme éxito del film precedente, el presupuesto de la nueva entrega ha sido más generoso, lo que se nota en el diseño de producción, en las escenas de batallas, y en el empeño de cuidar mejor la creación de las criaturas fantásticas, y su integración en las diversas escenas. Quizá este deseo de aprovechar la coyuntura, incluso inventando un asalto al castillo de Miraz, para ensanchar el aire épico de la narración, perjudica un poco al conjunto, se acaba prestando demasiada atención a la parafernalia de los efectos especiales. Y eso que en tal sentido se logra una pasmosa perfección, en que se imaginan las circunstancias concretas de cómo discurren las batallas, con elementos ocurrentes de estrategia, o se atrapa la emoción de los diversos duelos y desafíos. El problema es que ese hacer todo 'a lo grande', quita algo de fuerza a los personajes y a sus conflictos. La apuesta en esta ocasión es abordar el tema de la fe, cuando la presencia y la ayuda de Aslan no son tan evidentes como en la anterior aventura. Si en El león, la bruja y el armario el sacrificio del león era patente, aquí Aslan no se deja ver, es una etapa de oscuridad, en que la tentación para Peter es confiar sólo en sus propias fuerzas en la tarea de ayudar a Caspian; esto le conduce a la arrogancia y a la confrontación, mientras que en el caso del príncipe surge la opción de ceder a las seductoras garras del mal; también Lucy, la más cercana a Aslan, a quien ve en sueños, pasa por la prueba del miedo, de considerarse demasiado pequeña e indefensa para poder actuar. En definitiva, y de acuerdo con el fondo cristiano de la saga de Lewis, se está hablando de la necesidad de confiar en Dios para afrontar los problemas. Y se señala cómo toda actuación, acertada o errónea, tiene consecuencias. Un terreno en que la saga Narnia ha acertado plenamente, tanto en este film como en el anterior, es el del reparto. En vez de acudir a actores archiconocidos, se ha seleccionado a intérpretes muy buenos y que encajan en sus personajes, pero no muy reconocibles para el gran público. Aquí hay que aplaudir el trabajo de Sergio Castellitto como el villano Miraz, al que compone como un personaje ambicioso pero muy humano, alejándose de la trampa del histrionismo; se sigue así la línea marcada antes por Tilda Swinton con su Bruja Blanca, que tiene aquí una breve aparición. También están bien en el bando de los telmarinos Damián Alcázar, Pierfrancesco Favino y Simón Andreu, que junto a Alicia Borrachero, conforman un grupo de intérpretes latinos muy coherente. Además es un acierto la elección de Peter Dinklage (Vías cruzadas, Declaradme culpable) para dar vida al enano Trumpkin.

7/10
Quemar después de leer

2008 | Burn After Reading

Farsa menor de Joel y Ethan Coen, tras su triunfo en los Oscar con No es país para viejos. Los hermanos se toman a broma el mundo del espionaje al situar su trama en Washington. La acción se inicia en el cuartel general de la CIA en Langley, donde el analista Osborne (John Malkovich) es puesto de patitas en la calle. Su esposa Katie (Tilda Swinton) no parece demasiado amargada por el tema, pues desprecia al marido, quien opta por holgazanear todo el día mientras escribe sus memorias e ingiere cantidades desmesuradas de alcohol; además le engaña con Harry (George Clooney), un agente del tesoro casado con una autora de libros infantiles, que a su vez sale con mujeres variadas. Una será Linda (Frances McDormand), que trabaja en un gimnasio, y está obsesionada por someterse a cirugía para mejorar su físico; el hallazgo casual de un cedé con las memorias de Osborne, de supuesto contenido sensible, anima a Linda y a Chad (Brad Pitt) a ofrecer su devolución a cambio de una importante suma de dinero. Las descripción del enredo urdido por los traviesos cineastas podría alargarse más, pero lo dicho en el párrafo anterior debería bastar. Los Coen retratan a un grupo de mediocres perdedores, con vidas amorosas insatisfactorias, obsesionados por el aspecto físico y el dinero, cierto bienestar o felicidad que ignoran cómo alcanzar. Lo que sirve para entregar un buen puñado de situaciones divertidas -la llamada telefónica a Osborne, la incursión en la embajada rusa, las surrealistas conversaciones en Langley...-, pero también algún pasaje zafio, de humor facilón. El reparto es estupendo, y los actores parecen habérselo pasado en grande haciendo el ganso, en una película sin demasiadas pretensiones, donde su crítica a ciertas actitudes contemporáneas, que miran demasiado a ras de suelo, resulta limitada por el propio planteamiento del film.

6/10
El hombre de Londres

2007 | A Londoni férfi

Noche de niebla en el muelle de un puerto. Desembarcan los pasajeros de un barco. Maloin, un empleado portuario, desde un puesto con una vista privilegiada, es testigo de extraños acontecimientos: una maleta lanzada a cierto punto para evitar el control aduanero, dos hombres peleando por ella, una muerte fatal y el asesino huyendo. La maleta queda allí, y Maloin la recoge. Descubre que en su interior contiene un montón de dinero.Adaptación de una novela del francés George Simenon, a cargo de Béla Tarr. El cineasta húngaro entrega una película estilizada, de fuerte sabor expresionista, con una música subyugante, su habitual fotografía en blanco y negro y sus hipnóticos y elegantes planos secuencia. El film explora con parsimonia la codicia humana, más acuciante cuando se vive en condiciones miserables, con un empleo nocturno que no es vida. Es interesante el dibujo de la familia de Maloin, la esposa preocupada por el futuro, fácilmente irritable, y la hija cuyo padre teme que en el porvenir puede aguardarle la prostitución, algo que no quisiera de ninguna de las maneras. En tal tesitura, el dinero es un precioso espejismo, que tal vez pueda ayudar a plantear una vida mujer. Pero claro, los hombres que esperaban ese dinero no se están de manos cruzadas. Es audaz Tarr en sostener los planos, particularmente en el último, de la esposa del asesino, más expresivo que mil palabras. Y utiliza bien a los actores, ya sea el lacónico Miroslav Krobot, el minucioso perro de presa Itstván Lénart, o la camaleónica Tilda Swinton.

7/10
Michael Clayton

2007 | Michael Clayton

Debut como director del neoyorquino Tony Gilroy, memorable guionista de la saga de Bourne. Su opera prima afronta el tema de la abogacía, que ya había tratado como escritor en Pactar con el diablo. Michael Clayton, abogado de mediana edad, trabaja como ‘basurero’ para Kenner, Bach & Ledeen, un importante bufete de abogados de Nueva York. Su tarea consiste en lavar como sea los trapos sucios que puedan tener las empresas clientes de su firma. También tiene problemas el mismo Clayton en su vida personal, un auténtico caos, pues su mujer le pidió el divorcio y apenas le deja ver a su adorado hijo. Además, es ludópata, y aunque quisiera volver a ejercer la abogacía tradicional, cansado de hacer trabajos en la sombra, sus superiores prefieren que siga en el mismo puesto. Le encargan ayudar a su amigo y colega Arthur Edens, que trabaja en un caso para la multinacional U/North, un cliente importante que se enfrenta a una demanda porque su producto presuntamente ha causado intoxicaciones. Pero el estrafalario comportamiento de Edens, que sufre una crisis de conciencia que le lleva a identificarse con los demandantes, está causando una gran preocupación. El reparto no podía ser más ajustado, sobre todo en lo referente al cuarteto protagonista, todos en papeles que le van ‘al pelo’. Clooney es sin duda la mejor opción para interpretar a un ‘arreglador de problemas’ realista, claro y directo, con pinta de triunfador, pero en el fondo un fracasado. Igualmente ideales son Tilda Swinton (ejecutiva sin escrúpulos de U/North), Tom Wilkinson (abogado arrepentido de sus malas acciones) y Sydney Pollack (jefe del bufete), que sorprendentemente casi no parece haber envejecido desde que interpretó en 1982 su personaje de Tootsie, una de sus películas. Frente a otras películas de abogados, centradas en el caso que da pie a la trama, Michael Clayton pasa de puntillas por el asunto de la multinacional y desarrolla más las consecuencias de la corrupción y los problemas de conciencia del protagonista, así como las relaciones entre vida personal y ocupación profesional. Gilroy se perfila como un prometedor director, en un estilo que recuerda al de Steven Soderbergh, productor ejecutivo. Pero es mucho mejor guionista, pues parte de un libreto propio, que en un primer momento parece enmarañado y oscuro, estilo Syriana, Confesiones de una mente peligrosa, El buen alemán, Solaris y otras películas de Clooney, pero en el que todos los cabos sueltos casan con aparente facilidad.

6/10
El caso Daley

2006 | Stephanie Daley

En una pequeña localidad de Estados Unidos, una joven adolescente es evacuada de una excursión de esquí y llevada a urgencias. La causa de su mal es que ha tenido un aborto en un cuartucho de baño de la estación de esquí, el cual parece que le ha sobrevenido sin aviso y a los pocos meses de gestación. Pero el caso es peliagudo desde el punto de vista legal, pues pudiera ser que la joven, Stephanie, fuera consciente de lo que sucedía y que la muerte del niño no hubiera sido accidental. Para dilucidar el estado mental de la joven el caso es encargado a Lydie, una abogada ayudante del fiscal. Y resulta que la tal Lydie está embarazada y que en el pasado también sufrió un traumático aborto. Film pequeño, independiente, de pocos actores y localizaciones de la América profunda, pero que toca temas de hondísimo calado ético, y que critica con fuerza la frivolidad adolescente en materia sexual. Viene a decir el film que con ese tema no se juega, pues las consecuencias pueden ser terribles. La puesta en escena es algo tediosa y el aire perpetuamente tristón de todos los personajes no hacen un favor al conjunto, aunque desde luego se aprecian las buenas interpretaciones, sobre todo de las protagonistas, las sufridoras Amber Tamblyn y Tilda Swinton.

5/10
Thumbsucker

2005 | Thumbsucker

Chuparse el dedo pulgar, con 17 años. Feo hábito, piensan los padres de Justin. Bonita imagen de la confusa adolescencia, han pensado Mike Mills, director y guionista del film, y el novelista en que se basa, Walter Kim. Curioso riesgo, decimos nosotros, porque así de entrada, una historia sobre un jovencito que se chupa el dedo no es demasiado atractiva. Justin es un chaval apocado y timorato, y se diría que no va a salir de ese estado: el padre contribuye a una baja autoestima, la madre parece una `maruja´ insatisfecha, y la chica que le hace tilín le impone respeto y es incapaz de confiarse a ella. Las cosas cambian cuando Justin empieza a medicarse. De modo inesperado, desarrolla sus mejores cualidades. Y comienzan nuevos descubrimientos: sus padres no eran como los había imaginado, ni tampoco la chica de sus sueños. Incluso su hermano pequeño, un mocoso, tiene problemas. Recuerda este film bien trabado y de aire independiente, al que los premios en Sundance le sientan como un guante, a Ghost World, otro título con adolescente `outsider´. Hay talento, buen reparto, uso inteligente de los irónicos subrayados musicales. Y se hace presente la idea de que la confusión no es coto cerrado de la adolescencia: los adultos pueden ser eternos `peterpanes´. No hay soluciones mágicas a los problemas cotidianos: los consejos de un psicólogo improvisado, los fármacos o las relaciones con otras personas, pueden ser ayudas, nunca soluciones en el personal camino que a cada uno toca recorrer. Y si bien estos planteamientos resultan atractivos, queda de fondo una impresión confusa, que el chapoteo en el sexo precoz, el alcohol o las drogas son etapas necesarias en el aprendizaje, supuestamente enriquecedoras.

6/10
Flores rotas

2005 | Broken Flowers

Original revisitación y puesta al día del mito de don Juan Tenorio. Don Johnson es un mujeriego empedernido que ha tocado fondo. Tras romper con su último ligue recibe una carta anónima de una antigua amante que le anuncia que el hijo de ambos, de 19 años, cuya existencia nunca le reveló, anda en su busca para conocerle. La noticia le deja impasible, pero su amigo y vecino Winston, detective aficionado, elabora una lista de las mujeres con las que mantuvo relación por aquella época, con sus actuales paraderos. Empieza entonces el singular viaje del ‘héroe’, con etapas en el viejo hedonismo de siempre, en el aburguesamiento, en el espiritualismo vacío y las relaciones extremas, y en la dura realidad. Con su peculiar estilo minimalista y tragicómico, Jim Jarmusch nos pinta a un hombre de alma gélida, que al fin se ve obligado a reaccionar, a asumir que sus actos tienen consecuencias, como la de un hijo, que no puede ignorar, pretender que nunca han ocurrido. El planteamiento es mera excusa, importa poco descubrir quién escribió la carta anónima como bucear en el desconcierto vital del protagonista. En ese apartado al cineasta le falta algo de contención a la hora de mostrar sus excesos, lo pasados que están de rosca. Bill Murray se revela perfecto para los propósitos del director, aunque el actor corre el riesgo de quedar encasillado en esos personajes pasmados, vistos recientemente en Lost in Translation y Life Aquatic. Y está apoyado por un excelente plantel de actrices femeninas en roles secundarios.

8/10
Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario

2005 | The Chronicles Of Narnia: The Lion, The Witch And The Wardrobe

La saga de Las crónicas de Narnia es todo un clásico de la literatura infantil en el mundo anglosajón. Los siete libros que componen la serie se habían publicado hace tiempo en España, y aunque la acogida fue aceptable, el auténtico ‘boom narniano’ ha comenzado con la excelente adaptación del primer libro que escribió C.S. Lewis (aunque no sea la primera, cronológicamente hablando), El león, la bruja y el armario. El film arranca en plena Segunda Guerra Mundial. Los aviones alemanes castigan duramente a Londres con sus bombas, hasta el punto de que la señora Pevensie decide enviar a sus cuatro retoños a una tranquila casa de campo, habitada por un viejo profesor. Peter es el mayor, y como su padre está en el frente, se siente de algún modo cabeza de familia, y responsable de sus hermanos. La segunda, Susan, tiene desarrollado vivamente su instinto maternal. Edmund, celoso de su hermano mayor, siempre anda enfurruñado. Y Lucy, la más pequeña y dulce, posee una imaginación desbordante. Por eso, cuando Lucy se esconde dentro de un armario, jugando al escondite en el enorme caserón, la gran experiencia que vive en su interior, y que cuenta luego a sus hermanos, es recibida con incredulidad. En efecto, la pequeñaja asegura que ha estado en Narnia, un mundo fantástico que vive un invierno perpetuo, y donde ha hecho buenas migas con un fauno, el señor Tumnus. Cuando los cuatro hermanos examinan el mueble, sólo descubren un armario y nada más. Pero habrá más viajes a Narnia y un montón de aventuras, como la de salvar a Narnia del poder maligno de la Bruja Blanca. Y por supuesto, conocerán al majestuoso Aslan, un león muy especial. Andrew Adamson, codirector de las dos entregas de Shrek y admirador confeso de la saga Narnia desde que era niño ha logrado un milagro. Su film no sólo es radicalmente fiel a la obra de Lewis, sino que, sin abandonar su condición de entretenimiento pensado para un público infantil, asume en más de un momento rasgos de relato épico, lo que ha ayudado al disfrute de un espectro de espectadores amplísimo. De ahí su inesperado éxito de taquilla, que ha logrado empatar y casi superar al todopoderoso Harry Potter. La trama tiene un toque de inocencia, al que ayuda mucho la pequeña Georgie Henley, la actriz que da vida a Lucy. Nos habla de la fragilidad humana a través de Edmund (estupendo, el chaval Skandar Keynes), que al sentirse desplazado por sus hermanos, busca consuelo en el lugar equivocado, o sea, al lado de la Bruja Blanca (una magnífica Tilda Swinton, que compone una auténtica ‘dama de hielo’), que le ofrece dulces que terminarán siendo muy amargos. Mientras que los dos hermanos mayores hablan de responsabilidad y madurez, un mensaje muy interesante para cierta juventud convocada a no se sabe qué absurdo macrobotellón, al que acude en tropel porque no tiene otra cosa que hacer.

7/10
Constantine

2005 | Constantine

John Constantine vive con un extraño don que es además una esclavitud: la de distinguir entre los humanos a los que no lo son. O lo que es lo mismo, la de entrever a los demonios y a los ángeles que, como híbridos, se hacen pasar por simples mortales en el mundo. Constantine dedica su tiempo a mandar al infierno a los demonios que quieren aguarle la fiesta a los vivos, pero esa dedicación no le hace feliz. Ahoga sus penas en bourbon y en cigarrillos, y vive enclaustrado entre cuatro paredes más solo que la una. El problema es que se siente culpable por haber atentado contra su propia vida. Bajó al infierno y regresó (salvó la vida por los pelos), pero su decisión de escapar cobardemente al don recibido le ha convertido en un tipo que está de vuelta, poco dado a sonreír y a interesarse por alguien. En esas estamos cuando una tal Angela Dodson le pide ayuda para investigar el suicidio de su hermana, ya que está segura de que en realidad no se trata de un suicidio. La pobre no sabe dónde se mete. Con un aire muy a lo Neo, Keanu Reeves vuelve a protagonizar una historia que juega con la “otra” realidad que se esconde detrás de lo que vemos con los simples sentidos. Su personaje bebe de los clásicos del género negro, aunque quizá le hace un flaco favor su aire demasiado arisco. El debutante Francis Lawrence dirige con innegable vistosidad un guión muy ecléctico, que mezcla terror, romance, aventura, cómic, thriller y sobre todo mucha parafernalia pseudorreligiosa. Tantos ingredientes para el mismo pastel se disimulan gracias al buen ritmo y a unos espectaculares efectos especiales bien aprovechados, como en la brillante e intensa escena del espejo.

4/10
Young Adam

2003 | Young Adam

Uno de esos filmes que dejan mal cuerpo. Glasgow, años 50. El joven Joe trabaja para un matrimonio con un hijo, que transportan mercancía en una barcaza del río. El cadáver de una mujer aparece flotando en las aguas. Quizá tras el rostro amable de Joe, que tiene una aventura con la mujer del arisco jefe, se esconda una cabeza un tanto loca. Basándose en la novela de Alexander Trocchi, David Mackenzie hace una inquietante descripción de tipos humanos y aprovecha un buen reparto: el psicópata ‘simpático’, el marido machista y borrachín, la esposa insatisfecha.

3/10
La sentencia

2003 | The Statement

Pierre Brossard es un francés, antiguo colaboracionista con los nazis, que ha logrado eludir hasta ahora la acción de la justicia. Pero parece que un grupo de judíos vengativos le andan dando caza. Católico inconsecuente, siempre agobiado con escrúpulos que resuelve en confesiones en las que parece ignorar qué significan las palabras arrepentimiento y reparación, Pierre se oculta gracias a una tupida organización, que cuenta con la colaboración de elementos integristas de la Iglesia católica. Pero ahora un coronel y una juez estrechan el cerco para darle caza. Al veterano Norman Jewison (En el calor de la noche, El violinista en el tejado) se le notan los 78 años que lleva a sus espaldas. Así, orquesta una película de intriga un pelín anodina y previsible, en la que se peca de simplismo a la hora de describir algunas actitudes. Lo mejor es sin duda la composición de Michael Caine, que entrega uno de esos personajes torturados que tanto le encantan.

5/10
Adaptation. El ladrón de orquídeas

2002 | Adaptation

Un buen día el guionista Charlie Kaufman recibió el encargo de escribir un guión para el cine basado en "El ladrón de orquídeas", libro de Susan Orlean surgido de un artículo que ella misma escribió para The New Yorker. Narraba allí la pintoresca vida de John Laroche, que se aprovechaba de los derechos de los indios seminolas para recoger orquídeas protegidas en los pantanos. En vez de acometer una adaptación al uso, Kaufman escribió un libreto sobre sus dificultades al acometer dicho guión. El resultado es un juego de “muñecas rusas”, donde se entrelazan realidad y ficción. Kaufman, asociado de nuevo con el director Spike Jonze, entrega un film original e inclasificable, como lo era Cómo ser John Malkovich. Aunque mantiene el tono de comedia oscura, hay un alejamiento de la veta surrealista, y mayor anclaje en la realidad. Para describir el bloqueo creativo y la angustia vital, Charlie inventa a un hermano gemelo, que como él, también desea escribir para el cine. Donald es como su antítesis: seguro de sí mismo, con éxito entre las mujeres, sin ínfulas de artista. El guión comercial de Donald sobre un "serial killer", lejos en intenciones de Adaptation, tiene la ventaja de estar escrito sin aires de superioridad, con entusiasmo no exento de ingenuidad. De la historia se escapa un aire de insatisfacción, muy presente en la hornada fílmica más reciente (Las horas, Lejos del cielo, A propósito de Schmidt, Chicago (2002)…). Los personajes, descontentos con sus vidas, no saben salir del atolladero (cuando lo hacen, es una salida limitada, cuando no errónea): se refugian en sus fantasías sexuales, o buscan el estímulo de la droga. Además, Kaufman entrega un juego de espejos interesante: si el angustiado Charlie encuentra en Donald la persona que da sentido a su vida (magníficos la conversación en el pantano, “lo importante no es quién te quiere, sino a quién quieres”, y los matices que Nicolas Cage da a ambos hermanos), la aburrida Susan hace lo propio con el excéntrico John (estupendos trabajos, también, de Meryl Streep y Chris Cooper).

7/10
En lo más profundo

2001 | The Deep End

Cuando encuentra muerto al novio de su hijo homosexual, un ama de casa decide ocultar el cuerpo para evitar una investigación. Poco después se presenta en su casa un chantajista que amenaza con sacar a la luz el suceso. La británica Tilda Swinton (Vanilla Sky) protagoniza este thriller que muestra hasta dónde se puede llegar por el bienestar de un hijo. Actualización de una novela de los años 40 poco conocida, "The Blank Wall", de Elisabeth Sanxay Holding. Esta misma historia ya fue adaptada en Almas desnudas, por el maestro Max Ophüls.

4/10
Vanilla Sky

2001 | Vanilla Sky

David es un joven editor, rico, con una novia preciosa llamada Julie. Pero no le basta. No tiene escrúpulos en birlarle la chica al que llama “su mejor amigo”. Sin embargo Julie, debido a los celos, provoca un fatal accidente, donde ella muere y él queda con el rostro desfigurado. Un tiempo después, David está recluido en un manicomio, charlando con su psiquiatra. El millonario, que se cubre la cara con una máscara, ha advertido lo pasajero del aspecto físico, y de la vida misma. Pero se encuentra confuso: aunque recuerda lo desesperado que estaba por arreglar su cara a toda costa, las tribulaciones para lograrlo son en su cabeza como una enorme nebulosa. Remake del film de Alejandro Amenábar Abre los ojos, coescrito con Mateo Gil. Penélope Cruz repite su papel, pero los demás actores son celebérrimos intérpretes americanos. Cameron Crowe, que hasta ahora había escrito siempre sus propias historias, y que se declara fan absoluto del film original, confiesa haber hecho caso omiso de los puristas que decían que no debía hacer el film; y ha procurado mejorar el original, aclarar las partes más confusas, para hacer una variación sobre el mismo tema. Para ello ha puesto el acento en la música y en los aspectos visuales. El título del film, hace referencia a cómo era el cielo en un cuadro de Monet: “Quizá era algo real, quizá no, quizá era sólo la imaginación de cómo es el cielo.”

5/10
La playa

2000 | The Beach

Richard es un joven ‘moderno’... Él solito se ha montado unas vacaciones en Tailandia. Y se las arregla bastante bien. Una noche un vecino de hotel con un punto (y dos) de locura, le muestra un mapa de ‘la playa’, un lugar que sería algo así como el paraíso en la tierra. Al día siguiente el vecino amanece muerto: se ha suicidado. Richard decide partir en busca del mítico lugar, y pide a una pareja de franceses (la chica le ha hecho tilín), que le acompañen en su aventura. Este film, adaptación de una novela de Alex Garland, encaja de modo coherente en la filmografía de Danny Boyle. En Tumba abierta las personas buscaban la felicidad a través del dinero, y en Trainspotting por la droga; ambos caminos se revelaban insatisfactorios. En La playa, tenemos un auténtico paraíso, al menos en apariencia. La playa secreta, a la que el trío protagonista llega tras diversas peripecias, ofrece un paraje increíble. Allí no es necesario trabajar: todo el día puede uno bañarse, retozar con el compañero o compañera de turno, practicar deportes, fumar hierba... Parece la comunidad perfecta, al estilo hippy, que vive sólo para el deleite de los sentidos y hacer lo que venga en gana. Parece. Boyle ofrece un film con algo de contenido, que hace reflexionar un poco acerca de dónde ponemos nuestros anhelos de felicidad. Aunque se lía –no tiene claro todo lo que pretende contar–, muestra cómo los corazones pueden endurecerse hasta límites insospechados en esa ‘comunidad perfecta’. El director cita a Apocalypse Now, con Robert Carlyle trastocado en coronel Kurtz de pacotilla, y transforma a Leonardo DiCaprio, sin que venga muy a cuento, en un personaje que se cree protagonista de un videojuego. 

4/10
La zona oscura

1999 | The War Zone

El adolescente y tímido Tom se acaba de mudar a un pueblecito llamado Devon junto a sus padres, su hermana mayor y su recién nacida hermanita, pero en esta familia de clase media no todo es tan idílico como parece. El joven pronto descubrirá el secreto que guarda su padre sobre los continuos abusos sexuales que le propina a su hermana mayor. El actor Tim Roth (Reservoir Dogs) hizo su debut en la dirección con esta opresiva película sobre secretos familiares, que contaba con un excelente guión de Alexander Stuart, autor de la novela. El ambiente oscuro y lluvioso de la película favorece ese entorno de desconfianza y distanciamiento entre los personajes, donde el joven protagonista es el inocente espectador del morboso secreto que rodea a la familia. Algunos momentos se hacen lentos debido a prolongados silencios, tan solo ocupados por la interpretación de los actores, y ciertas escenas de sexo explícito no dejarán indiferente al espectador sensible. Entre los intérpretes, destaca un cínico Ray Winstone, el joven Freddie Cunliffe y la inquietante Tilda Swinton.

5/10
El amor es el demonio

1998 | Love Is the Devil: Study for a Portrait of Francis Bacon

Francis Bacon fue un pintor irlandés que a los 16 años descubrió su condición de homosexual, hecho por el cual su padre le echó de casa. En su juventud comenzó a pintar, siendo Picasso su primer referente, y poco a poco comenzó a obtener celebridad y éxito, incluso una obra suya fue vendida al Museo de Arte Moderno de Nueva York, en 1949. El tema principal de su pintura era la muerte y sus trabajos eran descarnados, oscuros y desgarradores. Mantuvo una relación con George Dyer desde mediados de los 60 hasta 1971, cuando éste se suicidó. En este oscuro biopic del pintor, el actor Derek Jacobi se pone en la piel del artista y Daniel Craig en la de su amante. La actriz Tilda Swinton es otro de los rostros conocidos.

4/10
Perversiones de mujer

1996 | Female Perversions

Eve Stephens es una abogada de prestigio que aspira al puesto de juez, oportunidad que ve frustrada cuando se entera de que su hermana Maddy es cleptómana. Es entonces cuando Eve decide marcharse a su lado para ayudarla, pero esto provoca en la joven problemas personales que le hacen sumergirse en un mundo dominado por obsesiones enfermizas con juegos eróticos y sexo. Paranoia mental de la directora Susan Streitfeld, quien solo cuenta con dos títulos en su haber. La inglesa Tilda Swinton, ganadora del Oscar por Michael Clayton, es la protagonista de esta morbosa historia sobre una mujer, profesional en su trabajo, que arrastra lujuriosas obsesiones. La 'desesperada' Marcia Cross tiene también un papelito en la cinta.

2/10
Orlando

1992 | Orlando

Sally Potter, inspirada por el cine teatral y artificioso de Peter Greenaway, debutó con esta adaptación de la novela homónima de Virginia Woolf. A lo largo de 400 años, sigue la pista de Orlando, un protegido de Isabel de Inglaterra que se convierte en mujer. La película pretende reivindicar la importancia de la 'identidad humana', por encima de la 'diferencia sexual' entre hombres y mujeres. En este sentido cobra relevancia que la reina esté interpretada por un hombre y que Orlando sea de los dos sexos. También destaca la ideológica canción final, "Coming", interpretada por el cantante homosexual Jimmy Somerville, famoso por su grupo The Communards. Orlando está muy bien encarnado por Tilda Swinton, que aporta al personaje un gran magnetismo, además de mucha ambigüedad sexual. Visualmente el film está muy cuidado, incluso en los detalles. Por ejemplo, dependiendo de cada época y momento de su vida, los ojos del protagonista van cambiando de color.

5/10
Eduardo II

1991 | Edward II

Siglo XV. En Inglaterra el rey Eduardo II siente una pasión gay por el plebeyo Gaveston, al que colma de atenciones. Esto despierta la ira de la reina, que planea una conspiración. Derek Jarman, homosexual que murió de SIDA, dirige la cinta con marcado aire teatral, anacronismos y afán ideológico.

4/10
War Requiem

1989 | War Requiem

Drama bélico de Derek Jarman, con su actriz fetiche, Tilda Swinton, inspirado lejanamente en poemas de Wilfred Owen. El propio poeta es el protagonista, interpretado por Nathaniel Parker. Supuso la última aparición en pantalla del legendario Laurence Olivier, que interpreta a un veterano de guerra. En su línea de fusionar diferentes artes en el cine, concebido como arte total, Jarman combina poesía, con referencias a cuadros de John Martin, William Blake y otros autores y fragmentos televisivos.

5/10
Caravaggio

1986 | Caravaggio

Derek Jarman (muerto de sida a los 52 años) recrea la azarosa vida del famoso pintor Caravaggio. Ofrece una muy explícita visión hedonista y homosexual de su vida.

4/10

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