Antes que nada, debo aclarar que considero "Drácula", de Bram Stoker, una de mis tres, cuatro novelas favoritas, y sin duda la que más veces he releído. Por eso, soy un público bastante exigente a la hora de que adapten las peripecias del conde al cine.
Hasta ahora, los 'draculófilos' hemos tenido suerte, pues el personaje ha dado pie a un gran hito del cine mudo (Nosferatu, del gran F.W. Murnau), otro del primer cine sonoro (Drácula, de Tod Browning), y a excelentes películas (Drácula, de Terence Fisher, mi favorita). Como soy muy positivo, incluso le suelo sacar elementos positivos a las peores versiones, como la encarnación de Van Helsing a manos de Laurence Olivier y la partitura de John Williams, en Drácula, de John Badham. De la adaptación más nefasta y cutre, Drácula 3D, de Dario Argento, salvo de la quema el impagable momento de humor involuntario cuando el protagonista se convierte en una especie de mantis religiosa gigante que da mucha penita, y su amada le pregunta: "Drácula, ¿pero qué acabo de ver? No me extraña que Enrique Cerezo, el presidente del Atlético de Madrid, apareciera acreditado como guionista.
Bueno, vale, de la serie protagonizada por Jonathan Rhys Meyers no vale la pena nada.
Pero tal y como está hoy Hollywood, no me imagino a un director novato procedente de los anuncios televisivos, como el irlandés Gary Shore pidiendo financiación para resucitar al Príncipe de las Tinieblas.
–Hola, señor ejecutivo de Hollywood. Quiero adaptar "Drácula" al cine, ya que lo escribió un compatriota.
–Uy, están los tiempos chungos. No me interesa si no se parece a las pocas cosas que dan dinero ahora mismo, o sea J.R.R. Tolkien, Juego de tronos y la saga de Batman. ¿De qué va eso de "Drácula"?
-Pues viene a ser una mezcla de todo eso que ha dicho.
–Ah, muy bien, pues entonces luz verde.
Total, que os podéis imaginar la peli. El tal Shore ha cumplido con lo que los ejecutivos esperaban de él, así que tiene a Luke Evans, Bardo en El hobbit: la desolación de Smaug como protagonista, y unas batallas masivas estilo Peter Jackson, cuenta el origen del personaje como Batman Begins y las últimas cintas de James Bond, y de la serie más exitosa del momento de HBO ha tomado prestado a Tywin Lannister para hacer de monstruo, y al compositor Ramin Djawadi.
Hasta encaja en la línea de superhéroes, que es la otra cosa que aún llena los cines, pues éste Drácula se enfrenta él solito a ejércitos enteros sin que le despeinen, y hasta el director ha robado una secuencia del último Spider-Man.
Por supuesto, en Hollywood piensan que Drácula lo inventó Francis Ford Coppola –ignoran cualquier otra versión–, así que han pillado varias ideas de su peli, para ser 'fieles al original'.
Ante tremendo despiporre, os preguntaréis, ¿entonces sacamos algo positivo de esto? Pues sí, por sorprendente que parezca, resulta que... ¡queda algo de Bram Stoker! Sí, quizás pensando que Drácula. La leyenda jamás contada iba a ser una castaña, mi impresión no ha sido tan negativa como cabía esperar, y el personaje central –aquí capaz de sacrificarse por amor a su familia– tiene su interés, y resulta bastante coherente con el libro. Así que resulta que el film funciona.
En resumen, otra peli pensada para nosotros los friquis, que ansiamos ver desesperadamente sólo con escuchar el título. ¡Gracias, Hollywood!
