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Biografía

Luke Evans

Luke Evans

41 años

Luke Evans

Nació el 15 de Abril de 1979 en Pontypool, Gales, Reino Unido

El dios galés

29 Junio 2012

Poco a poco despega la carrera de Luke Evans, un actor galés que despunta por su trabajo en "El enigma del cuervo", aunque anteriormente ha trabajado en grandes superproducciones, sobre todo interpretando a deidades.

Nacido el 15 de abril de 1979, en Aberbargoed, un pueblecito del sur de Gales, Luke Evans fue hijo único. Desde muy joven demostró sus habilidades para la canción, y recibió clases, antes de matricularse en el London Studio Centre en King Cross, prestigiosa institución de la capital británica. Allí hace sus pinitos sobre las tablas con varias producciones del West End, como "Miss Saigon" y "Avenue Q".

Los directores de cine deben considerar a Luke Evans el actor ideal para interpretar a los dioses mitológicos, pues fue Apolo en Furia de titanes, y tiempo después el mismísimo Zeus, en Immortals. También tuvo un papel anecdótico en el drama independiente Sex & Drugs & Rock & Roll, y fue el chico enamorado desde la infancia de Gemma Arterton en Tamara Drewe.

En los últimos tiempos, la carrera de Luke Evans ha empezado a despegar, pues encarnó en la pantalla a Aramis en Los tres mosqueteros (2011), y tiene un papel importante en El enigma del cuervo, donde es el detective que investiga una serie de crímenes inspirados en obras de Edgar Allan Poe (John Cusack).

Extremadamente reservado sobre su vida privada, Luke Evans tiene ante sí un prometedor futuro. Interpretará al Bardo I, también llamado el Arquero, un personaje breve pero crucial en El hobbit: un viaje inesperado y en El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos, adaptaciones a cargo de Peter Jackson del libro de J.R.R. Tolkien. También será el villano de la sexta entrega de A todo gas.

Filmografía
El sótano de Ma

2019 | Ma

Recién mudada a un pequeño pueblo de Mississippi con su madre, la joven Maggie intima en su primer día en el nuevo instituto con Haley, y otros tres chicos. El grupo planea acudir a un descampado a darle al alcohol, pero antes la recién llegada deberá encontrar a un adulto que pueda comprar las botellas. Intentará convencer a Haley, asistente en una clínica veterinaria que pasea por allí. En principio, ésta se niega, pero no sólo acaba accediendo, sino que la siguiente vez que les ve insiste en que se queda más tranquila si en vez de beber en medio de ninguna parte lo hacen en su sótano. Sólo les impone una regla: no pueden subir a las habitaciones de arriba. Los muchos lo pasan en grande, y hasta apodan Ma a la enrollada y maternal Haley, que sin embargo pronto empezará a comportarse de forma extraña. Hace tiempo que Octavia Spencer ha demostrado su solvencia como actriz, pero se ha convertido en la Morgan Freeman post #MeToo, pues suelen ofrecerle personajes bondadosos, ya sea la vecina con autoridad moral, en Un don excepcional, matemática con mucha cabeza, en Figuras ocultas, limpiadora con corazón en La forma del agua, y hasta la divinidad suprema en La cabaña. Así las cosas, no sorprende que se haya asociado con Tate Taylor, realizador gracias al cual logró el Oscar en 2012, por la excelente Criadas y señoras (The Help), para dejar constancia de que sabe componer a una malvada de esas que deberían dejar huella, tipo Annie Wilkes, de Misery. Miel sobre hojuelas si produce Bloomhouse, la compañía de Jason Bloom, de donde han salido títulos de serie B con encanto, como Déjame salir, casi siempre con algo de humor. Taylor sabe intrigar en el tramo inicial, gracias a su falta de pretensiones, a que el guión dosifica la información sobre los sucesos que motivan a Ma, y a que parece tener cierto fondo, en torno a las consecuencias del acoso escolar. Pese a lo poco creíble que resulta que unos chavales de hoy en día acepten irse de fiesta a la casa de una señora de mediana edad, Spencer realiza un trabajo modélico, y está bien arropada, sobre todo por la joven casi sin experiencia Diana Silvers (Maggie), Luke Evans (enérgico padre de uno de los chicos) y hasta el propio Tate Taylor, que también ejerce como actor brevemente en la piel de un policía. No acaba de resultar convincente Juliette Lewis (la madre de Maggie), porque la que en los 90 fuera estrella de títulos de El cabo del miedo parece haber perdido expresividad a base de cirugía estética. Pese a todo, acaba siendo un producto completamente predecible. Se estropea en la segunda mitad, con un exceso de secuencias de cuchilladas, que por otro lado no consiguen la necesaria tensión; se nota que Taylor no está del todo cómodo en este género. Se debe suspender la incredulidad con algún detalle, por ejemplo, que el personaje central pase de ser una mujer maquiavélica capaz de llevar a cabo planes más o menos elaborados a una impulsiva psicópata, de un momento a otro.

4/10
Anna

2019 | Anna

Luc Besson se lanza a reverdecer los laureles de su exitosa trama de espionaje de finales de los 80 en Nikita, y nos cuenta las andanzas de otra agente letal como aquella, Anna, reclutada por el KGB en una situación en que la alternativa para ella era morir o trabajar para la agencia. El cineasta, director y autor del guión, orquesta una trama con numerosos flash-backs, idas y venidas en el tiempo, que durante bastante tiempo pueden mantener al espectador despistado. La idea es jugar con la sorpresa, y romper el saque todo el tiempo. Que tal mecanismo narrativo esté bien engrasado es otra cuestión, discutible. Porque de entrada Anna es una chica que vende muñecas rusas en un mercadillo de Moscú, y que es fichada por un tipo siempre a la búsqueda de bellezas despampanantes, que puedan convertirse en modelos de modistos para reportajes en las revistas de papel couché. De modo que Anna deja Rusia y descubre la vida lujosa de París, donde tiene una amante, lo que no impide que flirtee con un poderoso magnate compatriota, socio en la agencia de modelos. Pronto descubriremos que todo forma parte de la misión que le ha encomendado el KGB con sus enlaces Alex y Olga, mientras la CIA, con su oficial Lenny, anda algo mosqueada con la modelo del pelo teñido en rubio platino. Aunque el film es medianamente entretenido, le perjudica que no acaba de dar bien con su tono dentro del esquema de espías de la guerra fría, a veces parece que quiere jugar al realismo de producciones recientes como Gorrión rojo o la serie The Americans, y en otros momentos la acción no está muy lejos de las películas de James Bond, singularmente cuando Anna realiza una acción letal en los cuarteles generales de la KGB e inicia una fuga sin demasiadas sutilezas. Hasta el clímax del parque, que genera expectativas –¿cómo resolverá el director este lío?, se pregunta el espectador–, y acaba dejando cierto sabor a decepción. Besson recurre a la acción que tanto le gusta, evitando que la violencia sea muy gráfica, igual que ocurre con el tono sensual que domina el mundo de la moda y las alcobas de la protagonista. El film supone el primer papel protagonista de la rusa Sasha Luss, que tuvo un rol menor para Besson en Valerian y la ciudad de los mil planetas. Aguanta el tipo al estilo de otras heroínas de francés, como la ucraniana Milla Jovovich. Entre los secundarios parece pasárselo en grande Helen Mirren, con un papel menor.

5/10
Criminales en el mar

2019 | Murder Mystery

Una amable comedia criminal de enredo, que tiene un pase, le falta algo de chispa. Nick y Audrey Spitz cumplen quince años de matrimonio. Él, sargento de policía en Nueva York, no se atreve a explicar a su esposa que nunca ha alcanzado el puesto de inspector que asegura tener. Ella, peluquera, está harta del escaso romanticismo que muestra su esposo. Cuando está a punto de darle un cutre regalo de aniversario, Nick no tiene más remedio que improvisar y asegurar que le ha preparado un viaje a Europa. En el vuelo conocen a un rico heredero, Charles Cavendish, que les invita al yate de su adinerado tío Malcolm. Pero ya a bordo, y reunidos con un grupo de variopintos personajes, se produce un asesinato, el primero de una lista que crece y crece... Producción de Adam Sandler para su lucimiento y el de la también experta en comedia Jennifer Aniston, ambos demuestran tener buena química. La trama, asumidamente ligera, sigue los parámetros de una intriga a lo Agatha Christie con elementos de humor –sucesivos asesinatos, la posible culpabilidad del “mayordomo”, un policía francés, guiño a Poirot, interpretado por Dany Boon, una reunión para desvelar la identidad del asesino, y hasta el Orient Express–, lo que hace evocar a la divertida Un cadáver a los postres, mientras que el elemento de la pareja protagonista que conforma un equipo detectivesco algo “amateur”, retrotrae a la cinta de Woody Allen Misterioso asesinato en Manhattan. Eso sí, estos referentes son netamente superiores, las bromitas de Sandler no son siempre graciosas, sobre todo cuando quiere jugar con dobles sentidos sexuales, incluso cayendo en la reiteración; más recorrido tiene jugar con el carácter paleto de unos yanquis medios en un entorno sofisticado y lujoso en la vieja Europa. Sorprende una animada persecución automovilística, y en el telón de fondo europeo en que transcurre el film destaca la presencia de Mónaco y... ¡la española Cartagena!

5/10
Midway

2019 | Midway

Roland Emmerich es un cineasta alemán que ya desde el inicio de su carrera mostró su fascinación por el cine estadounidense, siguiendo los parámetros de un Spielberg en títulos como El secreto de Joey. Luego, ya en Hollywood, demostró una sorprendente atracción hacia títulos que rendían pleitesía al amor de los yanquis por su país, con Independence Day  y El patriota, a la vez que manejaba enormes presupuestos, sin duda que se movía como pez en el agua a la hora de armar superproducciones. Por ello no resulta extraña que ahora dirija Midway, sobre la Guerra del Pacífico en los años de la Segunda Guerra Mundial, concediendo el espacio principal a la batalla del título, aunque ampliando el marco con los prolegómenos que conducen a ese punto culminante de la contienda. Por supuesto, no es la primera vez que el cine la aborda, en 1976 tuvimos La batalla de Midway de Jack Smight, con un reparto plagado de estrellas, Charlton Heston, Henry Fonda, James Coburn, Glenn Ford y Toshiro Mifune, entre otros. En realidad podríamos decir que el film de Emmerich combina lo contado ahí con lo que mostraba la película de 1970 Tora, Tora, Tora. De modo que la trama arranca con el oficial de inteligencia Edwin Layton detectando que Japón podría sentirse fuerte para intentar imponer su dominio en el Pacífico, pero sin que sus advertencias sean escuchadas, lo que conduce al desastre de Pearl Harbor, el ataque japonés inesperado y que destruye gran parte de la flota. Con el nombramiento del almirante Chester Nimitz, Estados Unidos se prepara para dar una respuesta contundente, el audaz bombardeo de Tokio, coordinado por el teniente coronel Jimmy Doolittle. Para llevar a cabo la operación es necesario que inteligencia, con Layton detrás sea escuchada, en sus intentos de descodificar los mensajes nipones. Y pilotos como Dick Best se jugarán la vida, pues las operaciones tan lejos de un lugar para repostar, y sin apenas portaviones, son de altísimo riesgo. Todo conducirá a la batalla de Midway, que podría convertirse en una trampa mortal para unos y otros, decidiéndose el destino de la guerra. El film de Emmerich, coproducción con China que cuenta con un guion del más bien desconocido Wes Tooke, es riguroso a la hora de ceñirse a los hechos históricos, y se sigue con interés. Los efectos visuales digitales siguen perfeccionándose, de modo que todas las escenas de acción bélica resultan impactantes. Como es de rigor en una cinta de guerra que sigue las pautas de la vieja escuela, resulta importante el reparto, casi exclusivamente masculino, donde destaca Woody Harrelson, un actor igual se enfrenta a los zombies con guasa en Zombieland. Mata y remata, que se lanza a interpretar con enorme dignidad y clase al almirante Nimitz. Hay muchos rostros reconocibles, como el de Nick Jonas, uno de los hermanos Jonas, el valiente piloto Bruno, o los de Dennis Quaid, Aaron Eckhart y Luke Evans, correctos aunque no tienen la fuerza de los clásicos. El bando japonés es retratado con respeto, se evita caer en el trazo típico de la caricatura.

6/10
State Like Sleep

2018 | State Like Sleep

El alienista

2018 | The Alienist | Serie TV

Adaptación en forma de serie televisiva de la novela policíaca de intriga de Caleb Carr. Ambientada en el Nueva York de finales del siglo XIX, describe las investigaciones llevadas a cabo por el doctor alienista, experto en patologías mentales, Laszlo Kreizler, mente científica y racional, al que ayuda su buen amigo, más apasionado sentimental, John Moore, ilustrador en publicaciones como el New York Times. Ambos ponen el foco en unos truculentos crímenes, con repugnante puesta en escena, cuyas víctimas son prostitutos o simplemente chavales a los que les gusta ponerse ropa de mujer. Como personas de poder podrían haberse relacionado con las víctimas, de baja condición social, muchos agentes de la policía hacen la vista gorda. Pero Kreizler, asistido por Moore, y con el visto bueno del comisario Roosevelt, estudia lo ocurrido por su cuenta con ayuda de dos hermanos gemelos forenses, y con una secretaria de Roosevel, la única mujer que trabaja en el cuerpo de policía. Se trata sin duda de una producción ambiciosa, realizada con abundancia de medios, que recrea una Gran Manzana moralmente degradada, que hace pensar en Gangs of New York, o en la serie The Knick. El modelo de la pareja investigadora remite sin disimulos a Sherlock Holmes y el doctor Watson, aunque puestos al día con una invitación a la tolerancia en los gustos sexuales, y a la reprobación de los poderes fácticos o los eclesiásticos, encarnación del más rancio oscurantismo, o de la corrupción pura y dura. Mientras que lo desagradable de los crímenes, es una vuelta de tuerca a los clásicos de Jack el Destripador, pero acorde con el hiperrealismo contemporáneo, más en la línea del thriller nórdico o de títulos como El silencio de los corderos, con personajes sádicos y retorcidos. Entre los nombres que han intervenido en la serie, destacan los de cineastas ilustres, que ejercen de guionistas, Cary Fukunaga y John Sayles. También hay caras conocidas en el reparto, Daniel Brühl, Luke Evans, Dakota Fanning, aunque sus personajes resultan demasiado fríos y estirados, es difícil empatizar con ellos.

5/10
10x10

2018 | 10x10

Lewis (Luke Evans ) es un hombre aparentemente normal que en realidad esconde una terrible obsesión: busca vengarse de Cathy. Después de secuestrarla a plena luz del día, la encierra en una celda insonorizada y de pequeño tamaño, concretamente de 10x10, donde pretende descubrir el oscuro secreto de su pasado. Pero Cathy, protagonizada por Kelly Reilly, no tiene intención de entregarse tan fácilmente y resulta ser tan resuelta como su secuestrador.

La Bella y la Bestia

2017 | Beauty and the Beast

Traslación a imagen real de la emblemática película del mismo título en dibujos animados producida por Disney en 1991, cuya repercusión fue enorme y ayudó a consolidar la nueva etapa creativa de los estudios Disney, tras el remonte que supuso La sirenita en 1989, ratificado luego por el éxito de El rey león en 1994. La historia basada en el libreto escrito entonces por la especialista de la compañía Linda Woolverton, se ha mantenido esencialmente idéntica, si bien ahora las pequeñas modificaciones del guión hay que apuntárselas a Stephen Chbosky y Evan Spiliotopoulos, éste último ya con una amplia trayectoria como guionista de la productora. Es bien sabido que el argumento narra los prolegómenos de un amor más que improbable entre una hermosa y espabilada chica de pueblo, ávida de lecturas, de fuerte personalidad y libertad interior, y un ser abominable, horrible criatura cuyo aspecto terrorífico es fruto del hechizo al que fue sometido por un hada. El tenebroso castillo encantado, con sus simpáticos personajes parlanchines convertidos en objetos, será el escenario del cuento de hadas. Al frente de esta versión de La bella y la bestia se sitúa Bill Condon (Dioses y monstruos, Mr. Holmes) un director que rueda elegancia extraordinaria y para quien supuestamente el proyecto debería de ser una perita en dulce. A este respecto hay que constatar que la factura general es buena, pero que a la vez no regala apenas momentos memorables y algunos de los que a priori deberían serlo –el baile entre los protagonistas, la batalla contra la turba que asalta el castillo– saben a poco. Tampoco consigue Condon un buen arranque (ese baile de mujeres en el castillo), una secuencia precipitada que no logra el propósito de presentar eficazmente al personaje de la bestia, motivo por el cual su personalidad ya queda algo deslucida durante toda la película. Por el contrario sí funcionan las pocas escenas de acción –los encuentros con los lobos son fantásticos– y la presencia viva de los objetos animados, el reloj, el candelabro, las tazas, dando fe de las virguerías técnicas a las que ha llegado el cine. Los mejores momentos del film son los que tienen lugar en el castillo y sus alrededores, pues el tono misterioso y romántico atrapa, y casa a la perfección con la fotografía oscura y nevada. En general destaca sin duda el diseño de producción y la ambientación dieciochesca, propia del relato original escrito por la francesa Jeanne-Marie Leprince de Beaumont (1711-1780), que resalta la atmósfera gótica, sobre todo en esos efectistas y sombríos planos exteriores. Sin embargo, el equilibrio se rompe al trasladar la acción a las aventuras de los antipáticos Gastón y su compañero Le Fou, especialmente en las escenas de la taberna. Quizá en el original también era esa la parte que peor funcionaba pero es que además en este caso, más allá de algunos amaneramientos totalmente gratuitos –esos "momentos gay" de los que tanto se ha hablado (Disney rendida a la ideología de género, quién lo iba a decir)–, la comicidad frívola, casi de cuchufleta, con que se trata esa subtrama nos saca del meollo dramático central y no prepara precisamente un terreno propicio para la seriedad del enfrentamiento final. En verdad si se eliminaran esos personajes tan sumamente desagradables la historia ni lo notaría. Capítulo aparte merece la música, porque La bella y la bestia es también un musical y la presencia de las canciones es constante, sobre todo en los dos primeros tercios del film. La inolvidable partitura original de Alan Menken brilla aquí en todo su esplendor, con una magnífica y a veces apabullante orquestación. Y es una verdadera sorpresa la voz de Emma Watson, con modulaciones y alturas nada fáciles que ella supera con sobresaliente. Así que la actriz es lo mejor de un film del que ya conocemos la historia, su personaje es a veces conmovedor –esa fascinación cuando entra en la biblioteca– y en todo momento resulta creíble.

6/10
Fast & Furious 8

2017 | The Fate of the Furious

Octava entrega de la adrenalítica saga automovilística, arranca a toda velocidad con Dom y Letty de luna de miel en La Habana, él disputando una espectacular carrera, ella señalándole lo buen padre que puede ser en el futuro. Pero una rubia, la enigmática y malvada hacker Cifra, se cruza en el camino con Dom, y algo tiene con lo que chantajear a éste, pues de pronto se pasa al bando de ella, en lo que parece una clara traición a su antiguo equipo y a los ideales nobles por los que venía luchando últimamente. De modo que Dom se enfrenta a sus antiguos amigos, e incluso a su esposa recién estrenada, en sucesivas acciones para robar artilugios relacionados con armamento nuclear. F. Gary Gray no es ajeno a las películas donde los coches, las carreras y las persecuciones, con un equipo de colegas bien conjuntado, forman parte del argumento, en 2003 entregó The Italian Job, cinta de robos y autos minis muy resultona. Ahora repite en el subgénero apuntándose a la franquicia FF, donde coincide además con dos actores de film que dirigió hace casi 15 años, Charlize Theron y Jason Statham, además de que el mismo año había trabajado con Vin Diesel en Diablo. Y entrega entretenimiento de primera división, sin más pretensiones. Aquí tenemos un guión bien orquestado por el guionista habitual desde la tercera entrega, Chris Morgan. La premisa es mostrar a Dom Toretto como inesperado rival de quienes eran más que sus amigos, una auténtica familia. Los motivos se mostrarán a medida que avanza la trama, y tienen su razón de ser. El reencuentro con antiguos personajes, y la aparición de algunos nuevos como Little Nobody, Scott Eastwood, la villana interpretada por Charlize Theron, y el casi cameo de lujo de Helen Mirren, mamá de unos de los habituales, está bien engarzada. Ritmo dinámico y sentido del humor están bien vertebrados con lo que es fundamental en una película "veloz y furiosa", o sea, espectaculares escenas de acción con automóviles en un vibrante "más difícil todavía". Y en este último aspecto, la película no defrauda. Desde el arranque en las calles de La Habana, tenemos la misión en unas instalaciones en Berlín que acaban implicando a un avión, y sobre todo, los pasajes en las calles de Nueva York y en una base de submarinos rusa, verdaderamente impactantes, todo un alarde de trabajo de especialistas y expertos en efectos especiales.

6/10
Wonder Women y el profesor Marston

2017 | Professor Marston and the Wonder Women

Biopic de William Moulton Marston, psicólogo creador del personaje de cómic Wonder Woman, considerado todo un icono feminista. Casado con Elizabeth "Sadie" Holloway, también psicóloga, se vio atraído por una estudiante, Olive Byrne, con la que inicia algunos de sus experimentos, la teoría DISC, por las iniciales de Dominio, Influencia, Sumisión y Conformidad a las normas, y el uso de un detector de mentiras, con la aprobación de su esposa. Esta “ingeniería psicológica” a finales de la década de los 20 del siglo XX, tendría un campo de pruebas en una relación amorosa triangular de los tres, que traería varios hijos al mundo y la reprobación social, también en el campo laboral. Ello empujaría a Marton, con el seudónimo de Charles Moulton, a propagar sus ideas simbólicamente con Wonder Woman, una heroína amazona de tebeo que vive en una isla habitada por mujeres. El personaje se haría popular gracias a DC Comics, también como arma propagandística contra Adolf Hitler durante la Segunda Guerra Mundial. Angela Robinson, directora y guionista, conocida sobre todo por la serie lésbica L, vertebra la narración con una citación en que un órgano censor interroga a Moulton acerca de su cómic, por su posible influencia perniciosa en los lectores más jóvenes. Esas sesiones permiten flash-backs sobre ese triángulo con relaciones homo y heterosexuales. La película está en la línea de otros títulos de época, como Kinsey o la serie Masters of Sex, en que con buenos repartos y esfuerzo en producción, pero sin demasiada sutileza, se pretende presentar a sus protagonistas como auténticos pioneros en la superación de tabúes sexuales, y en la redefinición de lo que es una familia. La narración abunda en pasajes tórridos donde los personajes buscan sólo la gratificación erótica, también con perversiones sadomasoquistas, cueros y cadenas, látigos, uniforme de enfermeras, etcétera. Y resulta poco convincente en su pretensión de dibujar una familia feliz diferente, que no puede lograr la anhelada felicidad por los prejuicios de la época, se viene a decir con una mirada que es actual, y no se corresponde con la de entonces. El cómic casi queda reducido a mera anécdota, a una recopilación de viñetas donde se detectaría la habilidad de su autor para burlar a los censores, pero que quizá por eso tampoco persuadieron de nada a nadie, los lectores lo veían como simples aventuras protagonizadas por atractivas mujeres.

4/10
La chica del tren

2016 | The Girl on the Train

Rachel Watson no logra superar su divorcio, lo que le ha generado graves problemas con el alcohol. Cada mañana viaja en un tren que pasa junto a la urbanización donde residía con Tom, su ex marido, que ahora vive con Anna, otra mujer. Para evadirse en cierta medida de su depresiva existencia, se entrega al pasatiempo de imaginar la vida, aparentemente idílica, de un matrimonio que vive cerca, al que puede observar a diario desde la ventanilla. Poco después de descubrirla con otro hombre, la esposa desaparece... Tras conciliar a crítica y público con la excelente Criadas y señoras (The Help), el actor reconvertido en realizador Tate Taylor consiguió alabanzas, pero un rotundo fracaso en taquilla con I Feel Good, biopic del cantante James Brown. En esta ocasión, consigue casi lo contrario, críticas desiguales, pero de nuevo una recaudación millonaria con la adaptación de la novela superventas de Paula Hawkins, que venía a ser una actualización de las novelas de misterio de Agatha Christie, pero añadiéndole secuencias de sexo a la mínima, que se supone que es lo que demanda el mercado. La versión fílmica sigue siendo subida de tono, pues realiza pocos cambios con respecto al texto, quizás el más significativo que la acción ha pasado de Londres a Nueva York, pese a contar con una protagonista, Emily Blunt, británica. No acaba de funcionar que se hayan tratado de respetar los cambios temporales y de punto de vista procedentes de la novela, lo que quizás sobrecargue de datos a los espectadores que desconozcan el libro original. En cualquier caso engancha, como suele suceder con el género que Alfred Hitchcock denominaba ‘whodunit’, donde importa sobre todo quién es el autor del delito. En gran medida por el esfuerzo de Blunt, que hace creíble a la depresiva protagonista. La rodea un reparto competente, pues aprueban Tom (Justin Theroux) y su nueva pareja (Rebecca Ferguson), y el matrimonio observado desde el ferrocarril (Haley Bennett y Luke Evans). El espectador que se suba a bordo en busca de un film de consumo más rápido que el AVE habrá quedado satisfecho al final del viaje.

5/10
Message from the King

2016 | Message from the King

Jacob King llega a Los Ángeles procedente de Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, prácticamente con las manos en los bolsillos, le toca alojarse en un cochambroso apartamento; su objetivo es dar con el paradero de su hermana. Se va a llevar más de una sorpresa, entre otras cosas de que tuvo un hijo, de que el padre les abandonó, y finalmente de que su cadáver desfigurado y con signos de tortura se encuentra en la morgue, sin identificar. Desde ese momento busca venganza. Rutinaria cinta dirigida por el belga Fabrice du Welz, con pasajes violentos bastante desagradables, y personajes con los que resulta imposible empatizar, incluido el protagonista, al que da vida Chadwick Boseman, antes de que si hiciera hiperfamoso gracias a Black Panther.

4/10
Bonobos: Back to the Wild

2015 | Bonobos: Back to the Wild

High-Rise

2015 | High-Rise

Ahora que las distopías juveniles están tan de moda, con las sagas de Los juegos del hambre y compañía, llega una cinta adulta de ese corte, High-Rise, que adapta una novela del británico J.G. Ballard. Pero son más interesantes los recuerdos autobiográficos de infancia de ese autor, plasmados en la pantalla por Steven Spielberg en El imperio del sol, que su mirada a una sociedad enfermiza de un corte futurista que a veces ya es presente, y que ha dado pie a obras como el Crash de David Cronenberg. El tiempo en que transcurre la acción de High-Rise se diría indeterminado, quizá un futuro muy parecido a la actualidad, donde la sociedad se ha degradado hasta el extremo. El doctor Robert Laing, que aún llora la reciente muerte de su hermana, se acaba de mudar a un enorme edificio de apartamentos, donde en los pisos bajos habitan personas de inferior condición social, mientras que en los altos vive la élite. Precisamente en la azotea habita el arquitecto, Royal, aunque el gobierno del rascacielos –que cuenta con piscina, gimnasio y supermercado, entre otras comodidades, aún mayores para él, su esposa ha montado una suerte de parque con animales arriba del todo–, no es sencillo. “Sexo y paranoia”, diagnostica uno de los personajes en un momento dado, a modo de resumen de las obsesiones de una sociedad decadente. Y es que los habitantes conforman un auténtico zoo humano, con personas animalescas, promiscuas, chismosas y superficiales, con obsesiones de todo tipo, ya sean más o menos famosetes. Los suministros de luz, agua y alimentos empiezan a fallar, y la locura se desata, mientras se sucede la violencia y las fiestas orgiásticas. Todo se sirve con una cuidada imaginería alucinada, e irritante casi siempre, que hace pensar en el cine de Terry Gilliam: el film de Ben Wheatley querría ser algo así como Brazil y 12 monos, pero su demencial locura que agota al espectador más paciente se aproxima más a Miedo y asco en Las Vegas o The Zero Theorem. Da pena que un reparto con Jeremy Irons o Sienna Miller sirva para esto.

4/10
El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos

2014 | The Hobbit: The Battle of the Five Armies

Broche de oro para la trilogía de Peter Jackson basada en la novela de J.R.R. Tolkien, un gran logro fílmico más allá de la realidad de que este cuento no posee la misma entidad de El Señor de los Anillos, por mucho que el director y sus tres coguionistas se empeñen esmeradamente en la tarea. Smaug, el dragón, dispuesto a asolar la Ciudad del Lago, no es el mayor de los problemas que amenazan a la Tierra Media, pues el enano Thorin Escudo de Roble está cegado por las riquezas que encierra la montaña de Erebor, y está dispuesto a defenderlas con las armas de elfos y hombres, antes que compartir con ellos lo que es justo. Un ejército de orcos y la amenaza en la sombra de Sauron abrirá los ojos a unos y otros, y no tendrá parte pequeña en el nuevo enfoque de la situación un mediano que solía vivir cómodo en un agujero, llamado Bilbo Bolsón. Un guión bien trenzado, donde la ambición del oro ocupa el lugar que en El Señor de los Anillos tenía el atractivo fatal del Anillo Único, y en que la amistad, el amor, y el aprecio del hogar son poderosas razones por las que actuar con espíritu de sacrificio, es plasmado en vistosas imágenes por el director neozelandés, que imprime un formidable aire épico a las escenas de la gran batalla, incluidos los duelos individuales, verdaderamente sobrecogedores y de enorme fuerza visual. Jackson, Fran Walsh, Philippa Boyens y Guillermo del Toro tienen el mérito de conjugar una acción trepidante, cuyo desarrollo se entiende perfectamente, con un buen perfilado de los personajes, donde destacan Martin Freeman y Richard Armitage, las escenas que comparten como Bilbo y Thorin tienen fuerza, bien bañadas por la humanidad que puede desprender una simple bellota encerrada en una mano. Las diferencias entre elfos, enanos y hombres se dibujan bien, con la cabezonería de no ceder un ápice en las respectivas posiciones, e incluso la subtrama del inventado triángulo amoroso de la elfa Tauriel, que implica a otro elfo y a un enano y supone un claro riesgo, se resuelve bien. Se incluye algún desahogo humorístico con el traicionero Alfrid, y Jackson se permite algún momento de diversión con el bestiario de criaturas malignas, aunque es el tono épico con apuntes de entrañable camaradería lo que domina. Una vez alcanzado el momento climático, el epílogo en la Comarca, y el enlace con lo que contará El Señor de los Anillos, están bien concebidos.

7/10
Dracula. La leyenda jamás contada

2014 | Dracula Untold

Universal resucita al personaje del novelista Bram Stoker, que dio lugar a uno de los emblemáticos clásicos del terror de la factoría. Se le ha encomendado la tarea a Gary Shore, otro responsable de anuncios publicitarios que debuta en el largometraje a lo grande, lo que se explica posiblemente por su procedencia irlandesa, dato que comparte con el creador del príncipe de los vampiros. La historia de Vlad el empalador, el personaje histórico que inspiró a Stoker ya ha sido contada en las pésimas cintas Vlad, el príncipe de la oscuridad, Vlad, la maldición de Drácula, y diversas cintas rumanas. Drácula. La leyenda jamás contada se desarrolla en 1462, cuando Vlad III, príncipe de Valaquia temido por empalar a sus víctimas, trata de mantener la paz con el Imperio Otomano. Pero cuando el sultán Mehmed II le exige la entrega de mil niños, entre ellos su hijo Ingeras, Vlad decide enfrentarse a él. Para ello, llega a un siniestro acuerdo con una monstruosa criatura ancestral que vive oculta en una misteriosa cueva, que le otorga poderes sobrenaturales con los que puede hacer frente a sus enemigos. Por contra, sentirá sed de sangre humana... En líneas generales, Drácula. La leyenda jamás contada se esfuerza con denuedo en encontrar su propia personalidad, con un realizador que se fija en grandes éxitos recientes para atraer al público. Así, se apunta a la moda de los reinicios de personajes como Batman y 007, toma el punto de vista del que originalmente era el villano como Maléfica, presenta batallas multitudinarias en la línea de las adaptaciones de Peter Jackson de J.R.R. Tolkien, y de hecho tiene como protagonista a Luke Evans, Bardo en El hobbit: La desolación de Smaug, y realiza numerosos guiños a Juego de tronos, al tener a Charles Dance (Tywin Lannister en la serie) en un rol maquiavélico y al compositor Ramin Djawadi. También resulta evidente la influencia del Drácula, de Bram Stoker, de Francis Ford Coppola, sobre todo en las referencias estéticas a la obra del pintor Klimt, y en que se le busca un lado romántico al personaje. La cinta se ha filmado al estilo videoclipero, con licencias históricas, y diálogos pseudosustanciosos. Y el guión trata de captar la complejidad del personaje, teóricamente un carnicero capaz de asesinar en masa a personas inocentes para asegurar a base de miedo la tranquilidad de su reino, pero que en el film se comporta además como un padre de familia ejemplar. Por esta razón, el actor principal, Evans, se ha hecho un lío, aunque cumple con profesionalidad, al igual que el resto del reparto. En cualquier caso el relato acaba obteniendo cierta tensión dramática, al centrarse en el sacrificio personal del protagonista motivado por el amor a su familia, con un tono de tragedia que más o menos funciona.

5/10
Fast & Furious 6

2013 | Fast & Furious 6

Dom (Vin Diesel) vive "retirado" plácidamente con la poli brasileña Elena (Elsa Pataky). Ha sido tío, pues su hermana Mía (Jordana Brewster) ha tenido un hijo con Brian (Paul Walker). Pero la tranqulidad de su vida se va pique cuando un día se presenta el forzudo agente Hobbs (Dwayne Johnson) y pide ayuda a Dom para capturar a Shaw (Luke Evans), un peligroso criminal y ex militar que persigue un sofisticado mecanismo tecnológico. Para asegurarse de que Dom y su equipo le echarán una mano Hobbs le facilita pruebas de que su novia Letty (Michelle Rodríguez), dada por muerta hace tiempo, sigue viva, y forma parte de la banda de Shaw. Sexta entrega de la saga comenzada con A todo gas, que va camino de convertirse en una de las más extensas de la historia del cine. Como en la mayoría de ellas vuelve a estar detrás de las cámaras Justin Lin, quien sigue tirando de la madeja para tejer una tupida trama de acción, y más acción, y más acción. Sin embargo, esta vez se lía un poco con su interés de intentar "el más difícil todavía" y llega a rodar escenas cuyas imágenes producen carcajadas no precisamente deseadas –véase el salvamento en el aire–, más propias de cualquier película fantástica de superhéroes. Sin duda alguna el punto fuerte es la reaparición de Letty, interpretada por una malencarada Michelle Rodríguez que quizá nunca debió dejar la franquicia. Gracias a ella hay un acuciamiento en tomarse todo demasiado en serio, de modo que al conjunto le falta el sentido del humor de películas anteriores, y se acusa. Se dejan ver otros signos de decadencia en Fast & Furious 6, lo que no quita que se apunte la llegada de una próxima entrega. Pero en la que estamos se ha dejado más de lado la relación natural entre los personajes, sus historias. En la quinta parte, por ejemplo, tenían una evolución, algo cambiaba en cada uno, pero aquí sus roles son mucho más insípidos (especialmente los de los secundarios de la banda). Hay un exceso asimismo de poses, de diálogos enlatados típicos de película de malotes de tres al cuarto, etc. y en esto Vin Diesel está más exagerado que nunca. No basta que se diga que lo más importante sea la familia y bla bla bla. El problema de fondo está en que esta vez se dedican demasiados minutos a la acción y los motores, y el resto se desequilibra obligatoriamente. Y llegados a este punto hay que recalcar que por supuesto la trepidación es apabullante, brutal, desproporcionada sobre todo en la inacabable secuencia final.

4/10
El hobbit: La desolación de Smaug

2013 | The Hobbit: The Desolation of Smaug

Segunda de las tres películas en las que Peter Jackson ha dividido la trama de "El hobbit", primera de las novelas en las que el británico J.R.R. Tolkien desarrolló su universo mitológico. El hobbit: La desolación de Smaug mantiene una absoluta unidad con su predecesora, pues se nota que como en el caso de El Señor de los Anillos, se han rodado todas las entregas de un tirón, antes de someter las imágenes a un largo proceso de postproducción. El hobbit: La desolación de Smaug retoma a los protagonistas, el hobbit Bilbo Bolsón, y sus acompañantes, que tras escapar de Azog, rey de los orcos de Moria, continúan su viaje hacia Erebor, para enfrentarse al dragón Smaug y recuperar el tesoro y el hogar que antaño perteneció al pueblo enano. Para llegar hasta allí se impone atravesar el Bosque Negro, hogar de los elfos silvanos, cuyo monarca, Thranduil, muestra un especial desprecio hacia los enanos. Se nota, más que en su trilogía predecesora, que Jackson ha estirado demasiado el chicle, al sacarse de la chistera tres películas de un único libro, muy inferior en número de páginas a su continuación. Aunque empieza con el ritmo adecuado y mucha acción, El hobbit: La desolación de Smaug acaba alargándose demasiado, en elementos como la subtrama de la búsqueda del Nigromante por parte de Gandalf y Radagast, y sobre todo en el tramo final. Pesa también a veces cierta sensación de estar viendo más de lo mismo, que se habría evitado con el cambio de director con el que amagó Jackson antes de iniciar el rodaje, cuando estaba en el proyecto Guillermo del Toro, que habría desarrollado una visión un tanto distinta. Tal y como han quedado las cosas, ni el film aporta nada a la carrera de Peter Jackson, ni Jackson suma mucho más al mundo de J.R.R. Tolkien. Matizado esto, resulta bastante evidente que no decepciona ni mucho menos. El hobbit: La desolación de Smaug logra la necesaria espectacularidad con secuencias como la huida de los protagonistas en los barriles, y sobre todo a través del meritorio esfuerzo técnico que ha supuesto la creación del dragón Smaugh. Además, la recreación de escenarios 'tolkienanos' resulta memorable, especialmente la ciudad del Valle, junto a la montaña de Erebor, un antiguo punto comercial importante, actualmente en decadencia, donde transcurre gran parte de la acción. Para darle entidad propia a esta entrega, el equipo de guionistas, nuevamente formado por el propio Jackson, su esposa Fran Walsh, la experta en Tolkien Philippa Boyens, y el citado Del Toro, han subrayado la importancia de la Piedra del Arca, el mayor tesoro robado por Smaug a los enanos, que como saben quienes hayan leído la novela será objeto de desavenencias entre las razas que deberían estar unidos frente a las amenazas oscuras. Gracias a un prólogo en Bree (Peter Jackson realiza un cameo como ciudadano de este lugar, al igual que hizo en El Señor de los Anillos: La comunidad del anillo), donde Thorin habla con Gandalf sobre esta gema, El hobbit: La desolación de Smaug adquiere un subtexto en torno a la reconciliación y la unidad de quienes deberían estar juntos para afrontar el futuro, presente también en la sugerida y poco propia del universo 'tolkieniano' atracción entre la elfa Tauriel (excelente trabajo de Evangeline Lilly, conocida por Perdidos) y uno de los enanos. En cuanto a las interpretaciones, poco queda decir sobre la apropiadísima elección de Martin Freeman, un excelente Bilbo Bolsón, que hace gala de detalles sorprendentes como el movimiento de los pies. Lo mismo ocurre con el trabajo de actores como Richard Armitage y el resto de enanos, al mismo nivel que en el film anterior, y de los veteranos de la saga, como el gran Ian McKellen (Gandalf) y los recuperados un tanto artificiosamente Orlando Bloom y Cate Blanchett. Entre los recién llegados, cabe citar a Luke Evans, un bardo muy bien defendido, a pesar de que en principio se desconoce si será leal o no a los protagonistas, y a la anteriormente referida Lily. En la versión original se puede disfrutar –como Smaug y el Nigromante– de la profunda y apabullante voz de Benedict Cumberbatch, compañero de Freeman en la excelente serie Sherlock.

7/10
El enigma del cuervo

2012 | The Raven

En El hombre de Chinatown, fallida intentona de Wim Wenders de triunfar en Hollywood bajo la tutela de Francis Ford Coppola en la producción, el escritor Dashiell Hammett se veía envuelto en una trama de asesinatos típica de sus novelas. También iba en la misma línea El secreto de los hermanos Grimm, de Terry Gilliam, protagonizada por los célebres recopiladores de cuentos infantiles. Ahora, James McTeague, delfín de los hermanos Wachowski que ejerció como ayudante de dirección en Matrix, y que debutó como realizador con V de vendetta, hace lo propio con el autor romántico y precursor del decadentismo Edgar Allan Poe, inventor del relato detectivesco y referencia universal de la literatura de terror. El enigma del Cuervo, con un guión de Hannah Shakespeare (La boda de mi mejor amigo) y el debutante Ben Livingston, se sitúa en 1849, durante los últimos días del autor de "La caída de la Casa Usher", cuando tiene problemas con el alcohol y sobrevive publicando críticas literarias para un periódico cuyo director no comulga con su excesiva sinceridad. No resulta extraño que el padre de Emily Hamilton, su amada, desapruebe la relación. Mientras ultima con Emily un plan para anunciar en un baile de disfraces su boda, la policía investiga un asesinato que copia al pie de la letra el que se narra en el relato del escritor "Los crímenes de la calle Morgue". Será la primera de una serie de reconstrucciones de los pasajes más macabros de Poe, que ayudará al detective Emmet Fields a investigar el caso. McTeague filma un thriller convencional pero lo suficientemente ameno, donde sobresale una ambientación gótica de lo más sugerente. En El enigma del cuervo sorprende, como era de esperar, la caracterización de John Cusack, que compone un Edgar Allan Poe muy de carne y hueso, genial como escritor pero con problemas graves y cierta propensión al egocentrismo. El director ha escogido para acompañarle a un casting ajustado, donde Alice Eve (Ni en sueños) demuestra su potencial interpretando a la novia del protagonista, mientras que el gran Brendan Gleeson consigue dar humanidad al obstinado padre de ésta. En El enigma del cuervo no pretende mantener a ultranza la rigurosidad histórica y se toma numerosas licencias que los incondicionales de Poe captarán inmediatamente. Por poner un ejemplo, una de las víctimas de los asesinatos es nada menos que su rival, Rufus Wilmot Griswold, que en la realidad le sobrevivió y se dedicó a difamarle tras su muerte. Sin embargo, los amantes de su legado literario disfrutarán con las numerosas referencias a sus escritos, que por otro lado no entorpecen el visionado para los profanos. Lo mejor, es que Teague ha logrado captar el romanticismo del responsable del poema "Annabel Lee", pues la historia de amor reñido pero incondicional y desgarrador es sin duda lo más interesante del film.

6/10
Nadie vive

2012 | No One Lives

Una banda de criminales asalta el coche de una pareja joven en medio del campo. Los maleantes se dan cuenta de que podrían pedir una suculenta cantidad de dinero por la joven. Pero no saben que en realidad se han metido en un lío del que les será muy difícil salir con vida. Thriller de acción de talante terrorífico, que no ahorra escenas de gran violencia y profusión de sangre. Hay un buen reparto y por eso la historia se sigue más o menos con interés, aunque el mal rollo que genera sólo es apto para paladares exclusivos.

5/10
Ashes

2012 | Ashes

Blitz

2011 | Blitz

Brant es un eficaz detective del Departamento de Homicidios en Londres. Pero tiene un problema: es violento hasta la exageración y lo único que parece diferenciarle de cualquier criminal es la placa que lleva. Su iracundia y sus métodos nada convencionales van a ser puestos a prueba en un peliagudo caso, el de un asesino en serie cuyas víctimas son policías. Brant tendrá un colaborador en el nuevo Jefe del departamento, otro policía que se mueve en terrenos cenagosos. Discreto thriller de acción, segunda dirigida por Elliott Lester, cuyo planteamiento convencional se desarrolla por derroteros muy lineales. El film tiene un serio defecto: el de no ofrecer ningún personaje con el que el espectador empatice lo más mínimo. No es que no haya héroes o heroísmo, es que ni siquiera hay personas normales. El tal Brant, encarnado por un rutinario Jason Statham –su personaje tiene incluso menos ángulos que el de Crank, veneno en la sangre, Transporter y demás joyitas–, es un tipo la mar de desagradable, de unas malas pulgas psicóticas y una chulería de hooligan realmente cutre; su amiga policía, que al principio parece que va a jugar un papel interesante, acaba por quedarse en triste yonqui; y el poli encarnado por Paddy Considine es tan gratuito que simplemente podría no haber existido. En justicia, el único personaje que funciona medianamente es el del criminal que se hace llamar Blitz, pero eso es sólo gracias a la demencia que es capaz de desprender el actor Aidan Gillen, recordado como el concejal Carcetti de The Wire (Bajo escucha). Por lo demás, la puesta en escena, urbana y oscura, con un Londres perpetuamente nublado, y el atronador sonido en consonancia con el vivo montaje y la violencia de algunas imágenes (la del martillo y la de la acerca especialmente), no hacen sino aumentar el resultado de producto molesto y con limitado atractivo.

3/10
Los tres mosqueteros (2011)

2011 | The Three Musketeers

Ya en 1921, Douglas Fairbanks protagonizó una vigorosa versión muda de la obra más conocida de Alexandre Dumas père, versionada posteriormente con desiguales resultados entre otros por Allan Dwan, Richard Lester, Stephen Herek, Peter Hyams y George Sidney (autor de la mejor versión). Esta adaptación se toma más licencias que sus predecesoras con respecto al original. Esta vez, Athos, Porthos y Aramis están a punto de conseguir un diseño para una particular máquina de guerra del mismísimo Leonardo Da Vinci, pero en el último momento son traicionados por Milady, por lo que se quedan sin nada. Desencantados, se limitan a emborracharse y lamentarse de que ya no quedan causas justas a las que unirse. Hasta que un día, se cruza en sus vidas el joven D'Artagnan, engreído gascón que aspira a ser mosquetero del rey, y que tras retarles en duelo a uno detrás de otro, acaba ayudándoles en una disputa con los guardias del cardenal Richelieu. Juntos, tendrán la oportunidad de ayudar a la reina en una desesperada misión. Parecería que el director Paul W.S. Anderson, conocido por las adaptaciones de videojuegos Mortal Kombat y Resident Evil, ha buscado un proyecto distinto de cara a cambiar de estilo. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Prima la acción estilo 'consolas', y la cinta está llena de elementos fantásticos, como dirigibles, ametralladoras, etcétera, en pleno siglo XVII. Abundan también las ralentizaciones tipo Matrix, recurso que también utilizaba El mosquetero, la versión de la obra de 2001. Si en su momento llamaba la atención la elección de Gene Kelly, demasiado mayor –pero lleno de carisma– para ser D'Artagnan, en esta ocasión resulta cuanto menos curiosa la juventud del actor escogido, Logan Lerman (Percy Jackson y el ladrón del rayo), si bien su edad es muy similar a la del personaje en el texto original. Le acompañan estrellas más o menos conocidas, como Matthew Macfadyen (Orgullo y prejuicio) que es Athos, Ray Stevenson (Roma) como Porthos, Luke Evans (Tamara Drewe), como Aramis, Christoph Waltz –Richelieu– y la esposa y actriz fetiche del realizador, Milla Jovovich, como Milady. La presencia de Orlando Bloom, como el Duque de Buckingham, no es casual, ya que se busca un tono similar al de Piratas del Caribe. Por regla general, las interpretaciones son correctas pero insulsas. No se le puede pedir a Anderson que desarrolle en profundidad la historia, y que los personajes evolucionen. Todo parece de fantasía y poco creíble. Pero mantiene el tono para todos los públicos de las viejas películas de aventuras, y el que busque dinámicos duelos a espada, acción interminable y batallas, sin más trascendencia, lo pasará bien.

5/10
Immortals

2011 | Immortals

Furia de Titanes volvió a poner de moda la mitología griega. Ahora el legendario director de videoclips Tarsem Singh, autor de La celda y la impactante y redonda The Fall. El sueño de Alexandria, rueda un peplum de auténtico lujo. Arrasándolo todo a su paso, el brutal rey Hiperion busca intensamente un viejo arco de intenso poder. En una aldea, asesina cruelmente a la madre de Teseo, un joven campesino con agallas, y a éste le toma prisionero. Escapará con ayuda de un pequeño grupete del que forma parte Fedra, una joven oráculo. El guión de los debutantes Charley y Vlas Parlapanides, estadounidenses aunque quizás les han escogido por su origen griego, acaba siendo demasiado plano y convencional. De algunos personajes se sabe poco, y no queda claro a dónde se dirigen, ocurren cosas por casualidad, y no aspira a tener una mínima profundidad. En manos de cualquier otro director, el film sería bastante aburrido. El modelo de referencia, sobre todo en las secuencias de acción, ha sido claramente 300, otra cinta sobre el mundo helénico, por lo que las intenciones no eran la búsqueda de una desmedida originalidad. Por suerte, en su línea habitual, Tarsem Sighn compone imágenes deslumbrantes. Sus secuencias de las mujeres oráculos con elaborados vestidos rojos o del barco en el que huyen los protagonistas demuestran una creatividad visual muy personal, que invita a seguir estrechamente la trayectoria de este realizador. Los actores hacen lo que pueden con sus inexistentes personajes. Henry Cavill, el próximo Supermán, se revela como un 'guaperas' y poco más, Stephen Dorff se esfuerza aunque está desaprovechado, Freida Pinto llena la pantalla con su enorme atractivo y talento, y los veteranos John Hurt y Mickey Rourke se mantienen en su alto nivel habitual.

6/10
Tamara Drewe

2010 | Tamara Drewe

Adaptación de la novela gráfica de Posy Simmonds. La acción transcurre en el campo, en una granja propiedad del matrimonio formado por Nicholas Hardiment, popular autor de novelas de misterios, y su esposa Beth. El lugar incluye una pequeña pensión donde vienen escritores a retirarse lejos del mundanal ruido en busca de inspiración, y tal vez a aprender algo del célebre Nicholas. Éste es un tipo rematadamente egocéntrico, infiel a su esposa, pero incapaz de vivir sin ella, pues funciona casi como secretaria y agente, y le da consejos repletos de sentido común. Revoluciona el lugar la llegada de Tamara Drewe, antigua lugareña y ahora afamada periodista supersexy tras pasar por la cirugía estética, que viene a ocuparse de una propiedad familiar. Ella andará dividida entre la atracción de un amor de la adolescencia, la presencia de un rockero por el que dos jovencitas beben los vientos, y el maduro escritor incapaz de no tirar los tejos a una belleza como Tamara. Stephen Frears demuestra su capacidad de adaptarse a cualquier tipo de material, esta vez un cómic inspirado en la novela “Lejos del mundanal ruido” de Thomas Hardy –entre las múltiples alusiones, uno de los escritores está preparando un libro sobre Hardy– que le proporciona buenos personajes y una clara referencia gráfica. Aunque inicialmente le cuesta colocar todas las fichas en el tablero, por así decir, una vez dispuestas entrega una entretenida comedia de enredo con elementos dramáticos, los personajes no dejan de ser patéticos, cada uno a su modo. Hay por supuesto una crítica mordaz al narcisismo, que lleva a la insensibilidad ante las muestras de amor de los que tienes alrededor. Aunque también se contemplan las actitudes del otro lado de la barrera, es decir, la de dos fans incontroladas, que hacen verdaderas locuras por estar junto a su ídolo; y la de la gente normal, que no se deja impresionar por la fama de los que tiene cerca, pero que tal vez adoptan una postura pasiva, algo acomodaticia. El film crece en humor negro en su último tramo, y también apunta a cómo las nuevas tecnologías se pueden convertir en armas que hacen daño. La película maneja un competente reparto de rostros poco conocidos, a excepción de Gemma Arterton, en alza desde que intervino en Prince of Persia. Las arenas del tiempo. Es difícil señalar quién está mejor, si la mujer fuerte de Tamsin Greig, el ególatra Roger Allam, el experto en Hardy Bill Camp, el rockero Dominic Coooper o el lugareño Luke Evans. Incluso las histéricas Jessica Barden y Charlotte Christie están perfectas como elemento precipitador de los acontecimientos, y sirven para pintar a cierta adolescencia muy común en la actualidad.

6/10
Robin Hood

2010 | Robin Hood

Robin Longstride es un hombre del pueblo, valiente soldado de a pie, que regresa de la cruzada emprendida por su rey, el inglés Ricardo Corazón de León. Antes de llegar a su país, el monarca se ‘entretiene’ asaltando un castillo francés, envite en el que pierde la vida. Es la ocasión que Robin y otros ‘alegres camaradas’ aprovechan para desertar. Pero una serie de circunstancias les llevan a suplantar a la comitiva que debía dar la noticia del deceso del monarca. Juan será el nuevo rey, y Robin debe dirigirse a casa del padre de un fallecido caballero del que tomó su identidad, para cumplir cierta promesa. Allí conocerá a la bella mujer fuerte lady Marian. Entretenida inmersión de Ridley Scott en el mito Robin Hood, que imagina cómo el personaje llegó a ser el proscrito refugiado en el bosque de Sherwood, y eternamente perseguido por el sheriff de Nottingham. El planteamiento del cineasta británico combina el puro espectáculo de acción concebido para el gran público –donde el referente inmediato sería Gladiator, también protagonizado por Russell Crowe– y la mirada del medievo acorde con la sensibilidad moderna –al estilo de El reino de los cielos, pero con más sutileza–. De modo que el ritmo es trepidante, con una magnífica puesta en escena que saca todo el rendimiento a la ambientación medieval, fantástica dirección artística. Se hace muy atractiva la campiña inglesa –la cosa recuerda a la Comarca de El Señor de los Anillos, y es lógico, pues J.R.R. Tolkien se inspiró en ella–, las escenas de batallas están perfectamente coreografíadas –el ataque al castillo, y la batalla en la playa, que recuerda al día D imaginado por Steven Spielberg en Salvar al soldado Ryan–, y el vuelo de las flechas está muy logrado. La mirada contemporánea no falta en el guión de Brian Helgeland, no en vano hay que recordar que en 2001 firmó el libreto de Destino de caballero. Aquí ha tomado como referente un marco histórico que da un realismo al film que lo aleja de la simple aventura, pero el enfoque es el de alguien del tercer milenio, lo que se subraya al presentar a Robin y a su progenitor como precedentes de la democracia, nada menos, al reclamar una carta de derechos para todos los hombres. Se habla así de libertad, de derecho a una vida digna, y a no ser ‘freído’ a impuestos. De modo que se pone el acento en el individuo y sus libertades, y se critica a los que ostentan la autoridad, reyes, gobernantes y jerarquía eclesiástica, que se atreven a invocar el nombre de Dios para justificar sus acciones sangrientas o de expolio. Todo muy políticamente correcto –incluido el toque feminista–, con un esfuerzo para no ‘herir’ demasiado a nadie. El film acierta completamente en su reparto, todos los actores están perfectos, casi parece injusto empezar a hacer aquí la glosa de las virtudes de cada uno, por el riesgo inevitable de dejar a alguien fuera. Pero resaltemos la química Russell Crowe-Cate Blanchett, que permite plantear alguna simpática escena de guerra de sexos; el villano fuerte de Mark Strong y el voluble de Oscar Isaac; el anciano ciego de Max Von Sydow; el político pragmático de William Hurt; o el grandullón Pequeño Juan Kevin Durand.

6/10
Furia de titanes

2010 | Clash of the Titans

Spyros, un humilde pescador, encuentra flotando en el mar un ataúd con el cadáver de una mujer y un bebé vivo. Criará a éste con el nombre de Perseo, como si fuera su propio hijo. Pero en realidad se trata de un semidiós, vástago de Zeus. Cuando Perseo ya es adulto, los hombres de Argos osan desafiar a los dioses olímpicos, ocasión que aprovecha la divinidad del inframundo Hades para pedir el sacrificio de Andrómeda; en caso de negativa, la ciudad sea destruida por el Craken, una terrible bestia. Perseo encabezará una expedición para evitar ese sacrificio y poder desafiar con éxito al Cracken, lo que le obliga a enfrentarse con increíbles criaturas. El cine en 3D se ha convertido en una gran atracción de feria, el relieve concede al cine de aventuras una nueva dimensión, nunca mejor dicho. Lo confirma Furia de titanes, grandioso espectáculo visual, reconvertido al formato de moda en la última fase de su producción, taquilla obliga. Tal decisión de última hora se nota, el uso del 3D no es tan perfecto como el de Avatar y Alicia en el País de las Maravillas, el juego plano-contraplano no parece hecho para la tridimensionalidad, y algunas escenas, como las del Olimpo, tienen un acabado extraño, un algo que chirría. No obstante, es previsible que el público general no se ande con demasiadas sutilezas técnicas, y acepte “subirse a la atracción”, sin más. Y es que, en muchas escenas, la cosa funciona perfectamente, a Louis Leterrier le va este tipo de cine, como ya probó en otra mitología, moderna, la de El increíble Hulk. Dentro del esquema de aventuras mitológicas al que da pie el viaje del héroe y sus compañeros, los guionistas – Travis Beacham, Phil Hay y Matt Manfredi– han dado primacía al conflicto interno de Perseo, que no quiere asumir su parte divina –cree que Zeus no le atendió y que su auténtico padre fue su padrastro–, lo que sirve para acentuar su condición humana, sobre todo el ejercicio de la libertad. Lo demás son fuegos de artificio más o menos vistosos, con guiños a sagas épicas como El Señor de los Anillos –esas expediciones por parajes increíbles– y La guerra de las galaxias –hay unas criaturas que se parecen mucho a los moradores de las arenas, y el gruñido de uno de ellos bien podría haberlo proferido Chewbacca–. Ha habido una apuesta por actores más bien desconocidos, a excepción de los “divinos” Ralph Fiennes y Liam Neeson, y el héroe de acción de moda –es su segunda película en 3D– Sam Worthington. Y a diferencia de títulos como 300, se evita la violencia desagradable, en busca del gran público.

6/10

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