Hoy es un día lluvioso, al menos en Madrid está cayendo una buena, no para de caer agua. Día ideal para ver películas, y
Hoy es un día lluvioso, al menos en Madrid está cayendo una buena, no para de caer agua. Día ideal para ver películas, y también para recordar a la lluvia protagonista inolvidable de muchas historias fílmicas. La primera, cita obligada, es Cantando bajo la lluvia, el éxtasis de Gene Kelly pisando charcos me emociona siempre que lo veo, dan ganas de salir a la calle a hacer lo propio sin miedo a coger un buen constipado, o a acabar empapado. Y hablando de canciones, qué ganas me están entrado de entonar a pleno pulmón aquello de “Raindrops Keep Fallin' on My Head" de Dos hombres y un destino, otro momento gozoso con Paul Newman y Katharine Ross en bicicleta, a cuento por las gotas de lluvia. Ya lo dijo Francis Ford Coppola, Llueve sobre mi corazón.
Ver al muy humano replicante Rutger Hauer empapado por la lluvia en Blade Runner decir aquello de “Yo... he visto cosas que vosotros no creeríais: Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán... en el tiempo... como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir” resulta emocionante, ¿no? Hay tantos humanos tan poco humanos, y tantas lágrimas derramadas que nadie ve y se pierden...
La lluvia, junto a la oscuridad, es una presencia perpetua en Seven, y contribuye al tono exhausto de un mundo donde los crímenes siguen una lógica irracionalidad, la de los siete pecados capitales, se han perdido o desdibujado las nociones del bien y del mal.
El plano cenital del preso Tim Robbins bañado por la lluvia en Cadena perpetua nos habla de la ansiada libertad, que puede existir incluso en el obligado confinamiento de las paredes de un penal.
Si pienso en lluvia cinematográfica, no puedo evitar la evocación de La canción del camino, Pather Panchali, la primera película del maestro Satyajit Ray, donde la llegada de las lluvia monzónicas propica un momento gozoso, pero como no hay cara sin cruz, también será la causa de una trágica muerte. Frescura y naturalidad, la sensación de ser testigo indiscreto de la vida misma en India.
La verdad es que la lluvia puede ser un componente romántico de gran fuerza literaria y fílmica, pienso en los aguaceros de las distintas versiones de Jane Eyre o de Cumbres Borrascosas, las obligadas convalecencias o la necesidad de buscar refugio. Pienso en el beso apasionado de El hombre tranquilo de John Ford, capaz de conmover a E.T. el extraterrestre y su amigo Elliott.
También los paraguas han dado juego cinematográfica, hasta en el título de Los paraguas de Cherburgo. Aunque como imagen visual impactante, imposible olvidar el plano cenital de un mar de paraguas acrecentando el suspense en Enviado especial.
No es cuestión de hacer aquí el recuento de espléndidas tormentas en películas de terror o de barcos en alta mar, esto sería el cuento de nunca acabar. He hecho el experimento de buscar en decine21.com películas con “lluvia” en su título y me he topado con estas 22. Desisto de poner “tormenta”, “rain”, “inundación”, “diluvio” o lo que sea, pero si estás aburrido, amigo internauta, en este día de lluvia, quizá tú mismo puedes “mojarte” y hacer la búsqueda
