IMG-LOGO
Entrevistas

Ha grabado la versión audiolibro de "A propósito de nada"

“La conversación” con Joan Pera, la voz de Woody Allen

Quien escuche la versión española del audiolibro "A propósito de nada", las memorias de Woody Allen, tendrá la sensación de que se lo está leyendo el neoyorquino. El motivo: se ha encargado de locutarle el responsable de su reconocible voz en nuestro idioma, Joan Pera, que además de exitoso actor de teatro, y de interpretar papeles en títulos como "Yucatán", es uno de nuestros actores de doblaje más reconocidos. Mantenemos una conversación con él a propósito de esta grabación, José María Aresté y Juan Luis Sánchez, director y redactor de Decine21.com, respectivamente.

 

 

Captura de pantalla 2020 05 29 a las 16.18.54José María Aresté: ¿Cómo llegó a ser la voz de Woody Allen desde Historias de Nueva York? ¿Cómo ha surgido la idea de que grabara el libro?

Joan Pera: En principio, a Woody Allen le doblaba un gran maestro, Miguel Ángel Valdivieso, locutor de Radio Nacional. Uno de los grandes. Cuando murió, Woody Allen escribió unas notas de agradecimiento. Era complicado encontrar a alguien que le relevara, porque había dejado una huella muy grande en este personaje. Se hicieron pruebas, porque Woody Allen quiere el control total. Pero no acababan de encontrar a la persona adecuada. Yo era un actor cómico muy reconocido en Barcelona, y como había hecho algunos doblajes me dijeron que probara por si acaso. Hice una prueba, y curiosamente cuando terminé, y me di cuenta de cómo la había hecho, pensé que no estaba mal. Llegué a decir en broma que "si yo fuera Woody Allen, me cogería".

Cuando me escogieron, pregunté por qué habían tomado esa decisión. Me respondieron que Allen no había dado ninguna razón, pero que cuando escuchaba mis pruebas se reía. Siempre ha habido una relación de simpatía entre él y yo, aunque nos conozcamos muy poco. Una vez me dijo que yo le hacía más héroe de lo que él es. Quizás porque le pongo un poco más de humor, no lo sé.

a proposito de nada woody allen libroHacía tiempo que no le doblaba, desde la serie Crisis en seis escenas. Sale poco en las últimas películas, por lo que daba este trabajo por terminado. Yo nunca había grabado un audiolibro, es un trabajo difícil. Me dijeron que me iban a proponer uno, pero que era de alguien que me iba a gustar. Resultó que lo había escrito Woody Allen, y que en inglés lo ha leído él. Me hizo mucha ilusión. No sabía en el berenjenal en el que me metía. Son 438 páginas que sudé frase a frase. No hay ninguna que no tenga una intención. No hay un párrafo que no tenga un punto de humor. No hay nada que no sea Woody Allen. Darle a cada concepto la idea que quería transmitir él era complicado, pero bonito. Más de un mes leyendo. Quedé agotado. En todo caso será un bonito final de la relación profesional que mantenemos.

JMA: En su nuevo trabajo, Rifkin's Festival, ¿no van a contar con usted para ponerle la voz?

JP: Si sale en la película sí.

JMA: Sí, aparece. Interpreta a un director de cine que acude al festival de San Sebastián.

JP: Pues entonces sí, siempre me lo ha pedido. Me lo dirán, desde luego.

Juan Luis Sánchez: ¿Había escuchado alguna vez un audiolibro?

JP: La verdad es que no. Soy lector, tengo muchos libros, pero nunca había pensado que me los leyeran. Es uno de los trabajos más difíciles que hay, no es tan importante el texto que lees como la idea que se quiere transmitir. Por eso me costó tanto, aunque sabía qué quería decir siempre, porque le conozco mucho.

No sé si me acostumbraría a que otro me leyera un libro. Como yo soy actor, quiero darle mi intención, no la que quiera darle otra persona. Siempre pensarás que el otro no lo hace tan bien como tú.

JMA: No tiene división de capítulos, lo que incrementa la dificultad.

JP: Pasa todo el tiempo de un tema a otro. Lo que pasa es que es realmente su vida. Creo que Woody Allen se puso a escribir, en su vieja máquina, la que utiliza siempre (otros le pasan el texto al ordenador) y empezó a contar todo lo que tenía que decir. Pero habla de Bananas, y de ahí pasa a relatar un problema que tuvo con una actriz, o con el director de fotografía, y luego repesca. Llega a decir en el libro "perdonen, ¿por dónde íbamos?", y luego retoma lo que estaba comentando. Da mucha información de cine, y luego tiene ese sentido del humor inimitable, que tiene gracia cuando lo dice él, pero que resulta imposible de copiar. 

JLS: Precisamente es usted el más indicado para leer el libro.

JP: Sí, porque le conozco muy bien. Cuando él comenta que le hago más héroe es porque remarco su chiste final. Él lo deja siempre colgado, como si no tuviera importancia. En los momentos más difíciles, por ejemplo sus problemas con Mia, deja caer algún comentario irónico o jocoso. Lees todo el párrafo, al final hace la gracia y yo se lo subrayo.

JLS: ¿Hubo algún momento especialmente complicado de grabar?

JP: Sí, incluso hubo que repetir algunos párrafos. Lo hemos hecho en época de pandemia, así que yo estaba solo en un estudio, y el técnico muy separado de mí. Yo era el que decidía que algún trozo no valía. 

He estado de seis a ocho horas cada día.

JLS: ¿Ha tenido que ejercer de director de este trabajo?

JP: Estaba solo y no me quedaba más remedio. Me han felicitado mucho, sobre todo los de Alianza Editorial. Me hicieron cuatrocientos retoques en el libro. Normalmente cuando haces un trabajo así te hacen dos, cuatro o seis, a mí no me dijeron cuantos había. En las películas también se retocan cosas, a veces no le gusta. Cada día le mandan el doblaje a Woody Allen, y él impone retoques.

JMA: ¿Ha supervisado también la lectura del libro?

JP: No lo sé. En este caso, estos retoques a los que me refiero eran de la traductora o de la editorial. Que no se lo manden, porque... ¡me va a sacar ochocieJoan Pera 2ntos fallos!

JMA: Pese a que abunda el humor, se pone más serio cuando habla de los problemas con Mia Farrow. ¿Eso ha sido más difícil de hacer?

JP: Sí, pero de todas formas lo cuenta de forma muy objetiva. No hace falta ponerse muy serio. Es un hombre que no exterioriza sus sentimientos. Lo hace de una forma que resulta muy creíble. Precisamente porque no parece estar actuando, no exagera. Es en el único momento en que usa algunos adjetivos desagradables, sobre todo con el juez que le privó de ver a sus hijos. Podría acabar diciendo "espero que en el cielo no me encuentre con él".

Pienso que es muy sincero, expone las cosas como son. Son parte de la acusación de abuso sexual, y queda muy claro que no es culpable, porque no hay ningún juez que le haya condenado. Lo que pasa es que él sabe que se ha ido con una chica cincuenta años más joven que él, hija adoptiva. Sabe que no es políticamente correcto. Llega un momento en el que dice "Mujeres en mi vida: Eleanor Roosevelt". Era una mujer feísima. Con las mujeres la palabra que más sale es "maravillosa". A todas las mujeres las encuentra maravillosas, incluso sus ex mujeres. Incluso a Mia Farrow la defiende como gran actriz, y gran profesional, y también dice que era maravillosa.

JMA: Es cierto que sabe distinguir entre la disputa y el trabajo.

JP: Empezó todo el follón cuando estaban rodando Maridos y mujeres. Dice que es una de sus mejores películas. Pero en esa película y en Otra mujer, se nota que ha habido algo en su vida.

JMA: ¿Cuál es su película favorita de Woody Allen?

JP: Es que hay muchas. Cada vez que hago una película de él, encuentro algún momento genial. Te enamoras un poco de cada una. Las he hecho todas, en español sólo tras la muerte de Miguel Ángel, pero en catalán todas. Días de radio me pareció maravillosa, La última noche de Boris Grushenko, fantástica, Manhattan me gustó muchísimo. De las últimas, Granujas de medio pelo, y Match Point. En todas sus películas hay cosas interesantes. Por ejemplo, en La maldición del escorpión de Jade. Un final made in Hollywood no tuvo éxito, pero me pareció muy buena, porque expresa toda su opinión sobre el cine. En todo su cine hay escenas que me gustan mucho. Quizás como él dice no ha creado una película como El séptimo sello.

Woody Allen autobiografiaRecuerdo que quiso educar cinematográficamente a Soon-Yi con El séptimo sello. Hay un momento en el que dice "¿qué le contaba yo a esa chica, sobre un caballero y la muerte?". Ya la hará, en eso está. En otro momento dice que "cuando una película como Delitos y faltas gusta a todo el mundo, algo habré hecho mal". A mí me pasa en mi vida profesional, me gustaría hacer el teatro y el cine que gustara a todo el mundo.

JLS. ¿Es cierto que hizo usted un cameo en Vicky Cristina Barcelona?

JP: No, no es cierto, siempre lo he contado. Ha quedado en la historia. Lo que sí es cierto es que hice una prueba, y ésta gustó tanto a todo el mundo que ha quedado la idea colectiva de que sí he hecho el cameo. Lo que pasa es que yo no hablo inglés, y era muy complicado que hiciera algún papel. Yo también tenía mucho trabajo. No llegó a cuajar la idea. Al final no lo hice. Me hubiera gustado, aunque saliera poco. Pero tampoco es muy importante en mi vida, así que no lo forcé demasiado.

JLS: Pero ha comentado que sí tiene alguna relación con Woody Allen.

JP: Cuando vino a Barcelona para dar un concierto pensé que me gustaría conocerle. Él estaba en el Hotel Ritz, y con un amigo planeamos disfrazarme de camarero, servirle un café, y que en ese momento me hiciera una foto a su lado [risas].  

Nunca me atrevía, entre otras cosas porque a los actores de cine no les gusta que les doblen. Nos tienen cierta adversión, porque al fin y al cabo les estamos robando buena parte del trabajo. Pensaba que incluso me iba a reñir si me veía. Pero un día me llamaron para decirme que si me gustaría conocer a Woody Allen, porque a él le gustaría conocerme a mí. Así que un día nos encontramos, estuvimos hablando, me dijo que me agradecía mucho mi labor, porque en España sus películas son más rentables que en otros países. Imagino que tengo algo de culpa en esto.

Luego me ha invitado varias veces, como cuando le dieron la Medalla de Barcelona, o cuando estuvo en Asturias, aunque entonces no pude acudir. Me invitó también varias veces a Roma, donde se hacía una reunión de los dobladores europeos de Woody Allen. No pude ir nunca, porque tenía que hacer teatro. Ahora se han acabado estos encuentros, porque el de Italia murió, y el de Alemania creo que también. Mi empresario me decía que no podía darme días libres con el teatro lleno.

El año pasado me invitó a su concierto. Me dijeron que le esperara a la salida, pero luego había mucha gente, así que salió por otra puerta.

Cuando estuvo en Asturias le envié un ramo de flores, que me costó mucho dinero. Le acompañaba una nota. Pero no me contestó ni nada. En Barcelona le pregunté, y me dijo "ah, ¿eras tú?". Respondí: "Jo, que te lo puse, tío".

De alguna forma creo que le hago gracia.

JMA: En las películas de Woody Allen se reconocen elementos autobiográficos. Él siempre ha negado que fuera así. ¿Le ha sorprendido algún detalle sobre su vida que salga en el libro y que no se esperara? ¿O se retrata tanto en las películas que no hay nada nuevo?

Captura de pantalla 2020 05 29 a las 16.19.17JP: No hay nada que te sorprenda. Todo parece que sea Woody, desde las preparaciones de las películas, a su infancia, su etapa en la universidad, todo te cuadra. Sorprende que su madre le hizo un test intelectual. Salió que tiene mucha inteligencia, por lo que su madre siempre le reprochaba que fuera "una mierda de tío".

Es un tipo inteligentísimo. También he leído un libro escrito por Mia Farrow. Si le quitas la maldad que le atribuye esta actriz, es muy Woody Allen. No le veo un pederasta, pero es muy de él que esté con Soon-Yi, que le debe cuidar de maravilla. Me sorprende que algunas películas que a mí me han gustado mucho no tuvieran éxito.

Hay una película, Manhattan o Septiembre, que tras terminarla no le había gustado. Le dijo a los actores y a los cámaras que les había sobrado tiempo, así que iban a repetir todas las escenas de nuevo. Confirmó al estudio que no iba a gastar nada más, así que le dieron luz verde.

Sorprende que tras rodar Manhattan se fuera al estudio y dijera que él la compraba, les daba el dinero que pretendían recaudar, pero que no la distribuyeran. Sin embargo, es una de sus películas más bonitas.

Todo es consecuente con su forma de ser. Entiendes que sea consecuente en lo que hace. Siempre da una gran importancia a las cenas con sus amigos. Disfruta más esto que estando con grandes estrellas en los rodajes. Siempre se ha rodeado de grandes guionistas, y hace con ellos tormentas de ideas para mejorar lo que escribe. A veces deja de rodar para escribir una escena. Cuando sea mayor, también quiero trabajar de esta forma.

Woody Allen dice que el gran secreto de una película no son ni los actores ni el director, sino el guión.

JLS: Usted es como él, polifacético y trabajador. ¿Se siente identificado con Woody Allen?

JP: Un poco sí que me siento como él. O él ha creado un personaje tan humano y tan cercano a los trabajadores y artistas de clase media, que sí te sientes cercano a él. Me hace gracia su forma de hablar. Él ha tenido la suerte de trabajar con mujeres maravillosas, pero yo también lo habría hecho si hubiera podido. Es parecido al hombre medio al que le pasan cosas, a veces confusas, y al que le sale el tiro por la culata muchas veces. Me gusta mucho que no exagere la actuación, no le es tan importante la actuación, para él tiene más importancia la idea que quiere transmitir que hacerlo de una cierta manera.

JMA: Sorprende en el libro el reconocimiento a personas que le han influido o con quienes ha trabajado. Eso incluye a muchos cómicos que desconocemos en España, pero te los hace cercanos.

JP: Él es un gran admirador de Bob Hope. Era un patán, y un actor que se ha quedado desfasado, de segunda fila. Sin embargo, tuve que doblar a Bob Hope en películas antiguas, y aunque pensaba que me iba a resultar muy complicado, sin embargo me resultó facilísimo. Entonces entendí que el tipo de humor le gustara a él, porque era fácil de hacer. 

Admira a mucha gente. A ninguno le deja mal. No le gustaba Chaplin, prefería a Groucho, con ese humor inteligente y surrealista. Cuando se encontraron no supieron qué decirse el uno al otro. "Usted me gusta mucho". "Usted a mí también". Y ahí se acabó la historia.

Joan Pera 1JLS: Quisiera preguntarle por el otro actor famoso al que también siempre dobla: Rowan Atkinson. ¿Es verdad que se enfadó con usted?

JP: Le puse ese "poco más" al que acostumbro. Conozco mucho al público, he tenido éxito, y sé que si le das ese "poco más" se monda de risa, y todo se entiende mejor. Empezó con una serie que se llamaba La víbora negra. En los primeros capítulos, Rowan Atkinson estaba desatado. Pensé que vaya humor inglés más raro, lleno de obscenidades. Se me ocurrió ponerle una especie de coletilla: "grrrr". Esa coletilla fue un éxito. Pero al acabar la primera temporada pensé que en la segunda si se lo quitaba, el público lo iba a echar de menos. Y se lo mantuve un poco, pese a que estos capítulos eran más serios. No le gustó nada.

Sin embargo, cuando ha hecho sus películas, me ha pedido que le siguiera doblando yo. Es ese tipo de actor al que no le gusta que le doblen. Yo lo entiendo, pero es un servicio lingüístico que se debe hacer.

Lo último del mundo del cine

Últimos tráilers y vídeos