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Cabalgando con "El llanero solitario"

Gore Verbinski revivió el cine de aventuras a través de la saga "Piratas del Caribe" y abordó el western en clave animada con "Rango". Ahora pone al día los viejos seriales del Llanero Solitario volviendo a formar equipo con Johnny Depp y Jerry Bruckheimer con una película verdaderamente trepidante.

Cabalgando con "El llanero solitario"

Texto: Walt Disney

¿Qué le interesa del Llanero Solitario?

Crecí en los años 70, así que el Llanero Solitario era sobre todo un cromo y por lo tanto algo en dos dimensiones. Lo que me interesó de la idea de un indio americano y un ranger era cómo chocan sus mundos y cómo se 'encadenan' juntos para vivir esta aventura.

La idea consistía en contar la historia de esa relación tan particular. Todos hemos oído la historia del Llanero Solitario, pero lo que me interesó fue que se contaba desde el punto de vista de Toro. Una vez que tuve esa idea y que acepté dirigir la película comprendí que, conociendo a Johnny Depp, teníamos que dar protagonismo al personaje de Toro. En nuestra versión del Llanero Solitario es difícil saber quién es el compinche. ¿Es Toro o es el Llanero Solitario? Me gusta Don Quijote, así que la idea de contar Don Quijote desde el punto de vista de Sancho Panza siempre me ha parecido interesante.

Una vez que Johnny aceptó el papel de Toro, nos centramos en el Llanero Solitario para dotarlo de su propia personalidad. Contratar a Armie Hammer fue la mejor solución. Intentábamos encontrar a un personaje tipo Jimmy Stewart atrapado en una película de Sam Peckinpah, por decirlo de alguna forma. En El hombre que mató a Liberty Valance Jimmy Stewart avanza por una calle ataviado con un delantal y una pistola que no había disparado nunca porque no creía en la violencia. Queríamos que nuestro Llanero Solitario tuviera esa escala de valores y aterrizara después en un mundo cruel donde todo tiene un precio, incluyendo la justicia.

Después lo asociamos con Toro y dejamos que la colisión entre las leyes del hombre y las de la naturaleza moldeen esa relación. Ambos personajes se complementan y se convierten en un todo. Así que eso es lo que más me interesó a la hora de contar la historia.

¿Es aficionado a los westerns?

Sí, soy un gran fan del género. Me interesé por este negocio de contar historias viendo a Leone y a Peckinpah cuando era niño. Era como la fruta prohibida y ese mundo me resultaba fascinante. Así que rodar con caballos, trenes, caballería y comanches es absolutamente fantástico.

equipo el llanero solitario¿La idea de hacer El Llanero Solitario le vino cuando estaba haciendo la saga de piratas?

Sí. Estábamos en una playa, creo que en Piratas del Caribe 2 y Terry Rossio y Ted Elliott [los guionistas] estaban hablando de comprar los derechos del Llanero Solitario y llevárselos a Jerry Bruckheimer. A Jerry le gustó la idea y a partir de ese momento se entusiasmaron con el proyecto. Yo hablé con Johnny y le dije: "¿Por qué no haces el papel de Toro?” Eso sí que me resultaría interesante. Así que empezamos a darle vueltas pero sin tomárnoslo demasiado en serio. Jerry no tenía todavía los derechos, así que Johnny empezó a pensar en Toro y yo me fui a hacer Rango. Ted y Terry escribieron algunos borradores.

Cuando estábamos haciendo Rango, Johnny me enseñó una foto suya disfrazado de Toro con un pájaro en la cabeza. Me preguntó si me apetecía retomar el proyecto. La foto era muy buena, así que empecé a darle vueltas. El personaje ya estaba creado pero, ¿y la historia? Así que contratamos al guionista Justin Haythe, y Justin y yo empezamos a hablar de la historia. Yo quería contarla desde la perspectiva de Toro. Así que teníamos a este Toro de cien años contando una historia a un niño. Esa era nuestra forma de introducir la historia, utilizando un narrador poco fidedigno.

La historia empezó a tomar forma a partir de ese punto. Trabajamos 18 meses en el guión y después volvimos a hablar con Jerry y los demás y a todos les entusiasmó lo que habíamos hecho.

¿Por qué quiso que la película tuviera tanta acción real?

Todo el mundo conoce los tópicos y los arquetipos del western. No hay platillos volantes ni robots gigantes; no estamos creando algo que no se haya visto antes. Íbamos a crear un mundo que la gente conoce. Sabemos qué aspecto tienen los caballos, a la velocidad que van, y sabemos cómo son las máquinas de vapor. Conocemos esa realidad. Así que era muy importante ser fieles a la realidad. No nos gustaba la idea de colocar a los actores ante una pantalla verde y empezar a rodar. Es totalmente diferente situar a los actores encima de un tren que va a 65 kilómetros que delante de una pantalla verde con un ventilador en la cara.

No hay polvo, no hace calor, no hay viento, así que actúas de forma diferente. No quería que la película discurriera en un entorno artificial.

Se trataba de rodar un western como se hacía antes...

Es un arte que se ha perdido. Cuando se hacían cientos de westerns, había muchos especialistas que sabían saltar de los caballos y hacer todo tipo de cosas alucinantes. Ahora hemos tenido que volver a aprender todas esas técnicas. Si tienes a un especialista que has visto en un centenar de películas, en las que alguien salta de un caballo a un tren, aceptas que eso es inherente al género y estás obligado a hacerlo. Pero cuando te pones a hacerlo, te das cuenta de que es muy peligroso. No sólo es peligroso también es muy difícil de hacer, así que sientes un gran respeto por aquellos grandes directores de western que tenían que superar todos esos obstáculos.

¿Por qué decidió construir su propia vía de tren en la película?

No encontramos la vía de tren que queríamos. Las vías que existen están en uso y no se pueden cerrar. Siguen transportando mercancías. Así que empezamos a buscar vías de tren que pudiéramos utilizar en diferentes momentos teniendo en cuenta que había que trasladar nuestros trenes a todas las localizaciones. Llegamos a la conclusión de que era más fácil construir la vía de tren que necesitábamos. En Colby íbamos a construir una vía en forma de herradura y rodar casi todo allí. El problema era que al tener caballos cerca de los trenes, teníamos que controlar muy bien la situación. Así que necesitábamos una vía por la que no circulase ningún otro tren.

Háblenos de la idea que tenía Johnny Depp sobre el personaje de Toro.

Es lo que se le da bien a Johnny. Sabe crear personajes originales y desconcertantes. Pero en esta película no es el protagonista absoluto y lo sabe. Es consciente de que es un juego de dos y creo que es la primera vez que le ocurre algo así. Él es el secundario de Armie Hammer y Armie Hammer es su secundario, así que hay mucho toma y daca. En muchos aspectos, se trata de una interpretación tremendamente contenida.

No se parece a la interpretación de Jack Sparrow que se apodera totalmente de la película mientras intenta recuperar su barco o hacer cualquier otra cosa. Hablamos sobre este tema y Johnny comprendió que en esta ocasión tenía que ser mucho más generoso. Fue genial verle asumir ese papel.

Descríbanos la relación entre el Llanero Solitario y Toro.

Creo que hay química. Sabemos que por debajo subyacen dos sistemas de valores que son totalmente divergentes y que van a chocar. Pero ninguno de ellos pertenece a una tribu. Toro es un marginado de su tribu y en muchos sentidos, el Llanero Solitario también ha dejado de pertenecer a su tribu. Todos queremos que llegue un hombre bueno y arregle las cosas, pero hay algo en nuestra naturaleza que nos incita a destruirlos cuando los tenemos delante. Por eso lleva una máscara.

Así que el Llanero Solitario no se encuadra dentro de ninguna 'tribu' en lo que se refiere a sus valores, a su sentido clásico de la justicia. Vive en un mundo en el que su escala de valores no encaja. Pero eso no le lleva a renunciar a sus creencias. Para mí, los dos se sienten desplazados así que unen fuerzas para salir adelante.

¿Por qué dice que Armie Hammer era perfecto para el papel de John Reid, el Llanero Solitario?

Cuando conoces a Armie, te das cuenta que no tiene un ápice de cinismo.

Cuando veo a Armie, veo a un hombre que intenta disfrutar de la vida, sin ninguna amargura. Cuando llegaba al plató animaba a todo el mundo. Aunque todos estuvieran extenuados y faltos de ideas, a él siempre se le ocurre alguna solución positiva.

Queríamos que su personaje se sintiera desplazado en el mundo al que retorna. Llega en el tren que le trae de vuelta a su ciudad natal, pero su ciudad natal ya no es la misma. Está Butch Cavendish, el ferrocarril y la corrupción que se apodera de todo. Tiene que sobrevivir en ese mundo de mentiras y sacar a la luz la verdad. Cuando conocí a Armie supe inmediatamente que su actitud vital encajaba con el papel. Demostró tener un entusiasmo casi infantil, y esa cualidad me pareció perfecta.

Háblenos del resto del reparto.

Es un reparto magnífico. Siempre he querido trabajar con Tom Wilkinson. Creo que es un grandísimo actor, así que por fin he tenido la oportunidad de trabajar con él y ver cómo actúa con esa fluidez tan poco impostada. Verle actuar es una auténtica gozada. Es pura naturalidad. Era mi favorito para interpretar a Latham Cole.

Conocí a Helena Bonham Carter hace muchísimos años. Es maravillosa. Sé que Johnny ha rodado un montón de películas con ella, y me parecía perfecta para el papel de Red. Es muy atrevida, y en un momento de la película en el que necesitamos que el público muerda ese jalapeño escondido en la sopa, ahí está ella. Y lo mismo se puede decir de Barry Pepper, y también de Wiliam Fichtner, que es un villano clásico.

Tenía que trasladar a todo el equipo de localización en localización para rodar lo que querías. ¿Qué nos puede contar sobre eso?

Tuvimos que ir a muchísimos sitios. Rodamos en cinco estados norteamericanos: Arizona, Nuevo México, Utah, Colorado y California. Los paisajes son espectaculares. Tienen muchísima historia y son extremadamente valiosos. No hay centros comerciales. Te brindan la oportunidad de revivir el pasado. Y no sólo fueron las localizaciones, sino también la gente tan maravillosa que conocimos durante el rodaje.

También hubo que construir pueblos del Oeste, ¿no es así?

Si quieres hacer un western no te queda más remedio. Tiene que haber una calle y después un pueblo. Pero lo más difícil fueron los trenes. El resto es bastante clásico, el típico pueblo del Oeste, una aldea comanche... Fue interesante, pero lo más complicado fue el tren.

La película se desarrolla con el telón de fondo del Transcontinental Railroad, así que con ese escenario es imprescindible tener una gran persecución en un tren. Se han filmado excelentes persecuciones en tren, por lo que había que hacer algo diferente Y fue apasionante y tremendamente divertido.

¿Qué tiempo hizo durante el rodaje?

En lo que se refiere al rodaje en exteriores, esta ha sido la película más complicada que he hecho jamás. Hacía 50º y después se ponía a nevar, después a llover, y luego llegaban vientos de 70 km/hora. El polvo era tan denso que teníamos que suspender el rodaje. Creo que aunque acabamos la película hace seis meses, el equipo técnico todavía sigue sacándose polvo de los oídos.

¿Ha utilizado mucho el ordenador para crear imágenes?

Sí, pero sobre todo con cosas que son peligrosas. Volamos puentes enormes y los trenes descarrilan por ellos. Así que hay escenas generadas por ordenador. Pero hemos intentado que se notase lo menos posible. Es muy importante que el público no tenga claro si es de verdad o no.

¿Qué efecto tuvieron los múltiples viajes en el equipo técnico?

Por ejemplo, en Monument Valley hicimos un círculo con todas las caravanas y dormimos dentro de ellas. Hicimos una hoguera y acampamos. Fue maravilloso y además nevó. Hicimos lo mismo en el Cañón De Chelly. Todos dormimos en el aparcamiento en nuestras caravanas. Eres como una familia y eso es bueno para levantar la moral. Es como un circo ambulante gigante, y dependes muchísimo del buen hacer del departamento de transporte. Son muy buenos, lo mismo que todos los departamentos que han participado en esta película. La verdad es que ha sido el mejor equipo técnico con el que he trabajado. He trabajado con muchos de ellos antes pero han demostrado ser aún mejores de lo que creía. El trabajo era durísimo. Hemos tenido que acarrear cámaras en las localizaciones donde estaba prohibido usar vehículos. Un sitio como Monument Valley sigue siendo tan maravilloso porque no se permite a la gente conducir por donde quiere. Así que el equipo tenía que llevar las cámaras y las grúas a pie dentro de algunas localizaciones. La gente trabajó muchísimo.

¿Fue útil contar con gran parte del equipo de “Piratas”?

Había mucha gente del mismo equipo y otros nuevos. Formaban una mezcla muy divertida. He hecho tres películas con algunos de ellos, con otros una y con otros ésta era la primera. Así que era como una familia ampliada. No tenía nada de rutinario. Todo el mundo se embarcó en una nueva y trepidante aventura.

¿Cómo describiría el espíritu de la película?

Está en el límite de lo peligroso porque abordamos temas de mucho calado. Por una parte, tenemos las reivindicaciones del indio americano y también hay otros temas con una carga emocional considerable. La historia está contada desde el punto de vista de Toro, al que se le va bastante la olla. De hecho, su tribu cree que está chiflado. Así que la película también cuenta con grandes dosis de humor.

Por el otro lado está John Reid que ha perdido a su hermano por culpa de Butch Cavendish. Pero a pesar de la relación disfuncional que existe entre los dos hombres, Toro y John logran salir adelante juntos. Así que es ese espíritu lo que les mantiene unidos. Es lo que permite pasar de emociones absurdas a emociones reales y de grandes momentos de acción a otros más tranquilos. Pero el espíritu de la película no sólo está en el guión y en la interpretación. También se debe a la banda sonora de Hans Zimmer.

¿Ha querido reproducir en la película elementos conocidos?

Están los símbolos más representativos del personaje: la bala de plata, la máscara, el caballo Silver que está fantástico, y también el sombrero blanco. Así que tenemos esos arquetipos que son parte del personaje y de la historia, así como el hecho de que el Llanero Solitario tiene un código de conducta muy recto y está convencido que puede impartir justicia en el salvaje Oeste. Todo eso está muy bien, ¿pero qué hacemos para que parezca real? ¿Cómo lo convertimos en algo de carne y hueso?

Al Llanero Solitario no le basta con querer vengar la muerte de su hermano. Eso daría un personaje muy plano. Llegará un momento en el que se atreverá a ser algo más. ¿Qué le frena y por qué eso define quién es? ¿Tiene un lado oscuro? ¿Tiene capacidad para atacar y plantar cara? Viaja con Toro, un individuo al que no le importaría cortarle los dedos a un tipo del que quisiera obtener información. Pero está con un hombre que dice que eso está mal. Creo que este aspecto de la relación no se había explorado, así que le hemos dado la vuelta para que sea Toro el que cuente la historia. Es una visión muy novedosa.

El llanero solitario¿Por qué era importante que los actores pasasen por un “Cowboy Boot Camp”?

Hay muchas escenas en las que el actor tiene que bajarse de su caballo mientras otro habla y tiene que saber cómo sujetarlo, lo que tiene que hacer en ese momento. La persona que está filmando detrás de la cámara tiene que saber que la persona que tiene delante sabe lo que debe hacer con las manos. Tienes que saber cómo se ajusta una silla de montar, cómo se carga y se descarga un arma, y cómo bajarse y subirse a un caballo y montar con seguridad. Son cosas que no hacemos todos los días, pero eso era necesario ir a este tipo de campamento de entrenamiento, no sólo para montar con seguridad, sino también para que pareciera real.

Así que era muy importante que todo el mundo asistiera al campamento de entrenamiento. Incluso Ruth [Wilson], que no monta a caballo en la película, aprendió a manejar diligencias, a montar a caballo, a disparar armas, porque en esa época, su personaje tenía que saber esas cosas para sobrevivir.

Eso no se puede falsear. No me gusta perder el tiempo en el plató corrigiendo a los actores en ese tipo de cosas. No quieres mirar el fotograma y preguntarte qué está haciendo esa persona. Cada encuadre abarca todo un mundo, una realidad y el espectador tiene que creer que existe de verdad.

¿Cuál fue uno de sus mejores días?

Todos los días fueron muy especiales, pero el tiempo que pasamos en Creede, Colorado, fue maravilloso. Aunque tuvimos que remontar los trenes por la mina y la pendiente era muy pronunciada. Tenían que girar pero los trenes que teníamos no podían hacerlo así que tuvimos que ajustar la vía. Rodábamos de noche y hacía un frío tremendo. Fueron días de trabajo muy duros.

¿Hubo algún momento especialmente emocionante?

Cuando Barry Pepper, que interpreta al Capitán Fuller, y la caballería llega a Moab y se quita el polvo del camino. De repente ves todos esos trajes azules con el maravilloso cerro detrás fue alucinante. Es algo que he visto en muchas películas de John Ford. Así que me dio la impresión de que revivía algo. Sientes que estás en una tierra sagrada. Fue maravilloso rodar allí y verlos cabalgar ante la cámara. Se oye una especie de rugido y luego ves el polvo que lo invade todo. Rodar ese momento fue una pasada. Todo el mundo estaba emocionado.

¿Qué puede esperar el público de esta película?

Deben esperar lo inesperado. Es una gran historia y van a vivir una auténtica aventura.”

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