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In memoriam Adiós a una actriz de estirpe de cómicos a los 82 años

Seguimos hablando de Pilar Bardem cuando ha muerto

A diferencia de lo que asevera su película más conocida, que le dio el Goya, muchos están hablando de Pilar Bardem cuando está muerta. La actriz nacida en el seno de una conocida familia de cómicos ha muerto en una clínica madrileña a los 82 años a causa de una enfermedad pulmonar.

Quizá el tabaco no perdonó, y es que de hecho la actriz había afrontado previamente un cáncer de colón y otro de pulmón. Aunque también los humos contribuyeron a forjar su particular y muy reconocible voz ronca.

Pilar Bardem había nacido en Sevilla en 1939, el año en que concluyó la guerra civil española. Sus padres eran los actores Rafael Bardem y Matilde Muñoz Sampedro, y su hermano Juan Antonio Bardem se convertiría en importante director de cine. También sus tres hijos –un cuarto falleció a edad muy temprana– se dedicaron a la interpretación, Javier Bardem con Oscar incluido, y además Carlos Bardem y Mónica Bardem. Su sobrino Miguel Bardem también se hizo director. Está por ver si los hijos de Javier con Penélope Cruz, todavía muy pequeños, seguirán la tradición familiar.

Pilar Bardem debutó en las pantallas con El mundo sigue (1965), una de las películas más celebradas de Fernando Fernán Gómez como director. Principiando los 70 estuvo en clásicos de la comedia como La novicia rebelde (Luis Lucia, 1971) o Las Ibéricas F.C. (Pedro Masó, 1971). Pero también en adaptaciones literarias de prestigio, La Regenta (Gonzalo Suárez, 1975) y El libro de buen amor (Tomás Aznar y Julián Marcos, 1975).

Fue una actriz prolífica, tanto en cine como en televisión, aquí tuvo presencia en varias adaptaciones teatrales del programa “Estudio 1” y en series como Los gozos y las sombras (1982) y Lorca, muerte de un poeta (1987). En pantalla grande trabajó para cineastas como Bigas LunaLas edades de Lulú (1990)–, Enrique UrbizuTodo por la pasta (1991) y Cachito (1995)– y Julio MedemVacas (1992). Aunque sin duda la gloria le llegó con el thriller social Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto (1995), donde compartía cartel con Victoria Abril y Federico Luppi, el film con el que Agustín Díaz Yanes debutaba en la dirección le valió el Goya a la mejor actriz de reparto.

A partir de ese momento le llueven los papeles y hace por ejemplo Airbag (Juanma Bajo Ulloa, 1996) y Carne trémula (Pedro Almodóvar, 1997), en esta trabajando con su hijo Javier. Con el nuevo milenio continúa trabajando, aunque bajando un poco el pistón, también en la calidad de las películas, y está en títulos como Sin noticias de Dios (2001), donde repite con Díaz Yanes, y tiene breves apariciones en filmes y series.

En esta época se intensifica su actividad política, que sigue la tradición familiar, Juan Antonio Bardem había sido un conocido comunista aunque había desarrollado su trabajo como director en España durante el franquismo. Fue uno de los rostros más emblemáticos del movimiento del “No a la guerra” cuando estalló la guerra de Irak, posicionándose contra la postura del gobierno de José María Aznar junto a otros muchos cineastas. Una politización del cine que daría pie a una reacción de desafección de una parte del público, que se referiría a este sector de artistas como “los de la ceja”.

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